Expedición al Kruger VIII (Leopardos y rinocerontes; 6 de noviembre)

Comenzábamos un nuevo día saliendo con las primeras luces. De nuevo teníamos una baja, ya que Koldo se quedaba en el campamento, así que contábamos con dos ojos menos para inspeccionar cada palmo de territorio.

El día que Koldo había faltado había sido bastante “normalito”, así que este día que volvía a faltar íbamos a medir si era el “amuleto”, ya que con él en el coche tuvimos la suerte de ver más de 10 leones.

Para empezar nuestro camino recorríamos la zona donde se habían avistado los leopardos el día anterior. En un primer momento no teníamos suerte con los ellos, pero sí con una hiena que andaba en la carretera y que pudimos observar durante un rato.

Hiena al amanecer (6-11-2013)

Hiena al amanecer (6-11-2013)

Nuestra primera parte del recorrido consistía en recorrer un tramo de la carretera con mayor densidad de leopardos del mundo. En la ida no observábamos nada, y con la hiena ya citada tocaba volver…

Hiena con nuestro coche alejado; María Martínez (6-11-2013)

Hiena con nuestro coche alejado; María Martínez (6-11-2013)

Como ya dije en la anterior entrada, el hábitat hacía que la visibilidad fuera bastante escasa (y aún había poca luz), por lo que hacía falta un golpe de suerte para avistar algo.

Y con unas luces de frente a lo lejos, veíamos cruzar algo muy despacio la carretera. El día anterior habían sido los leones, y esta vez teníamos todo de cara de nuevo. ¡Se trataba de un leopardo!

Así que acelerar y hacía el directo, y cuál fue nuestra sorpresa de que no era uno, sino que eran dos los ejemplares del precioso felino que acababan de cruzar ante nosotros y andaban entre los arbustos.

Avisamos al coche de atrás (en el que iban Asier y María, ya que con la baja de Koldo Amaia se había unido a David y a mí) por el walkie, ya que estaban detrás porque se habían entretenido con la hiena algo más que nosotros y teníamos que disfrutar de aquello todos.

LEopardo caminando entre los arbustos (6-11-2013)

Leopardo caminando entre los arbustos (6-11-2013)

La verdad que el momento fue un poco caos, ya que estaban por allí los dos “gatos” y en el intento de poder verlos había cerca de 10 coches.

Los leopardos no paraban quietos y avanzaban paralelos a la carretera, pero todo el rato entre arbustos, por lo que no era fácil el seguirles y tenerlos localizados. Allí la que se estaba montando era importante. Coches para adelante, marcha atrás… todos queríamos poder observar a los animales pero no era fácil. Parecía eso “La Castellana” en hora punta.

Por ello, nosotros decidimos buscar una zona un poco abierta en la dirección en la que iban los animales y esperar allí quietos en primera fila a ver si teníamos suerte. Y algo sí que tuvimos, ya que se pararon muy próximos a esa zona y se oía como movían arbustos e incluso pequeños rugidos… La piel de gallina y los nervios a flor de piel.

Uno de los dos ejemplares alejándose (6-11-2013)

Uno de los dos ejemplares alejándose (6-11-2013)

Además, al poco aunque muy fugazmente pasaron y se volvieron a meter entre los matorrales hacia abajo perdiéndolos de vista ya por completo, aún y todo dio tiempo a poder grabarlos en video y a sacar alguna fotografía.

De todas formas allí que nos quedamos un rato a ver si volvían a aparecer por la carretera, y otra vez buena alegría que nos llevamos cuando los volvimos a ver… Los pude localizar a lo lejos en la zona arenosa que estaba en la orilla del río. Tenía pinta de que iban a ir al río a beber.

Leopardos hacia el río (6-11-2013)

Leopardos hacia el río (6-11-2013)

Allí estuvieron un rato, caminando tranquilos hasta que se metieron en los matorrales más cercanos al río y ya los dejamos de ver. Muchos coches se quedaron por allí para ver si volvían, muchos otros no los habían visto en el arenal por mirar a otros lados, pero nosotros decidimos continuar por otros caminos y carreteras para ver si localizábamos otras especies, o porque no, otros leopardos. Allí había mucho coche y era un poco agobio la verdad.

Pareja de leopardos en la arena (6-11-2013)

Pareja de leopardos en la arena (6-11-2013)

Decir que entre los dos ejemplares, llamaba la atención uno que era algo más pequeño, ya que alrededor del cuello se le veía que tenía una herida. Observándola sin más parecía una herida normal, pero mirando en el zoom de la cámara se veía claro que era de un lazo, es más, se le observaba hasta el lazo como podréis ver en la siguiente foto.

Leopardo con lazo (6-11-2013)

Leopardo con lazo (6-11-2013)

Una pena que haya gente que se dedique al furtivismo (caza ilegal) y que ande poniendo lazos (que no son selectivos y en los que puede caer cualquier animal)… Este en principio parecía que había conseguido escaparse del lazo, pero al tener el alambre aún en su cuello en cualquier lugar podría engancharse y caer ahogado, o porque no… infectarse la fuerte herida que poseía…

A más de uno sin duda alguna que le ataba yo un lazo de esos en los mismos…

A pesar de la frustración por ese puñetero trozo de alambre, con estos dos ejemplares de leopardo reinaba la felicidad entre nosotros, ya que habíamos hecho el día. Además, con ellos completábamos el avistamiento de los 5 grandes. Había costado pero la verdad que nos habíamos quitado un buen peso de encima… jejejeje

En nuestra continuación de camino, pasábamos por una gran balsa donde veíamos gran variedad de fauna. Entre mamíferos como siempre varios hipopótamos que estaban sumergidos en el agua. Entre aves las típicas de zonas húmedas. Un martín pescador gigante y una pareja de alcaravanes acuáticos entre las más destacables.

Martín pescador gigante y alcaraván acuático (6-11-2013)

Martín pescador gigante y alcaraván acuático (6-11-2013)

Además pudimos disfrutar de cerca de un tántalo africano que llevaba varias ramas en su pico, así que suponemos que estaría en plena construcción del nido.

Tántalo africano (6-11-2013)

Tántalo africano (6-11-2013)

Y tras el tántalo y unos pocos kilómetros de carretera llegó el momento del día.

Viajando por una pista Amaia avisó de un leopardo en el mismo borde de la pista. Lo teníamos a escasos 10 metros y el animal había pasado totalmente desapercibido para nosotros… Estando encima lo habríamos visto, ya que estirando la mano a través de la ventanilla lo podíamos casi tocar, pero la verdad que por el momento se nos había escapado por completo.

El animal estaba tumbado muy tranquilo, y esta vez no había más coches en la zona como si que había con los ejemplares anteriores.

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Nos pusimos a su altura y la verdad que pudimos disfrutar de él como niños pequeños con lapiceros nuevos. Por su aspecto y tamaño parecía un ejemplar joven, que tenía total indiferencia hacia nosotros.

Estaba tranquilo y no le importaba tampoco los sonidos de las cámaras de fotos, ya que el animal estaba siendo totalmente “ametrallado” con nuestras réflex.

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Podíamos verlo con todo detalle, y curiosa era una garrapata de gran tamaño que tenía en el cuello y que llegábamos a apreciar sin ningún problema.

Garrapata (6-11-2013)

Garrapata (6-11-2013)

Echábamos marcha atrás, marcha adelante, y lo fotografiábamos desde todas las perspectivas posibles. Una gozada. Si el día anterior habíamos disfrutado de leones, este estaba claro que tocaban los leopardos.

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Tras un buen rato, y con la llegada de otro coche, el animal comenzó a mosquearse y se levantó, moviéndose y escondiéndose entre matorrales.

Para ello cruzaba la carretera y poco a poco cambiaba su posición aunque seguía a nuestra vista.

Marchándose (6-11-2013)

Marchándose; María Martínez (6-11-2013)

El andar era impresionante, con la cabeza algo inclinada hacia abajo y su penetrante mirada caminaba de forma muy elegante y pausada, levantando las manos y los pies y luciendo su bonito pelaje.

Leopardo caminando (6-11-2013)

Leopardo caminando (6-11-2013)

El leopardo ya se iba, pero antes de abandonarnos por completo, le daba tiempo a sentarse algo ya escondido entre la diferente vegetación.

Leonardo entre hierbas (6-11-2013)

Leopardo entre hierbas (6-11-2013)

Leopardo entre sombras; María Martínez (6-11-2013)

Leopardo entre sombras; María Martínez (6-11-2013)

Había sido espectacular. Habíamos tenido el leopardo cara con cara, ojos con ojos y habíamos compartido unas miradas que difícilmente olvidaremos. Este momento había sido muy satisfactorio, y si con el avistamiento de los otros leopardos estábamos contentos, con este ya ni te cuento, ya que lo habíamos tenido para nosotros solos…

Retrato de leopardo (6-11-2013)

Retrato de leopardo (6-11-2013)

Iba a ser difícil mejorar el momento, pero aún eran las 6 de la mañana y teníamos todo el día por delante. Tocaba intentar completar ver los 5 grandes en el mismo día… jejejeje

Seguíamos nuestro camino con gran cantidad de rinocerontes. De gran tamaño, se podían localizar casi por cualquier lado. En todos los casos se trataba de rinocerontes blancos.

Ronocerontes blancos (6-11-2013)

Rinocerontes blancos (6-11-2013)

Muchos de ellos al lado de la carretera, donde siempre teníamos cuidado y andábamos pendiente de que no arremetieran contra nuestros coches, que hay algún video en internet que da miedo…

Rinoceronte pastando (6-11-2013)

Rinoceronte pastando (6-11-2013)

En el Kruger existen rinocerontes blancos y negros. A pesar de que en ambas especies se da la caza furtiva, el rinoceronte negro esta en una posición mucho más crítica y es uno de los mamíferos en peligro de extinción del mundo por el que más se teme a día de hoy.

Como curiosidad decir que a pesar de que se llaman rinocerontes blancos y negros, los nombres no ayudan para su diferenciación. No sé si es un fallo de traducción del nombre o porque se les llama así, pero los colores de ambas especies son muy similares.

Para diferenciarlos hay que verles el morro, que en el caso del rinoceronte negro es ganchudo, y en el del blanco es más redondeado.

Además, el negro es más esquivo y asustadizo, y frecuenta zonas más arbustivas, aunque esto no es un método muy fiable de identificación.

Rinoceronte con ganas de manbo (6-11-2013)

Rinoceronte con ganas de “mambo”, o con 5 patas, lo que prefiráis! jejeje (6-11-2013)

Entre rinos, llegábamos a un observatorio donde aprovechábamos para desayunar algo, que la mañana iba pasando y el estómago pedía ya “manduka”. El mirador era bastante tranquilo y no había mucha variedad.

Lo más interesante una rana que se paseaba por las traviesas del interior de la instalación y que las recorría con toda tranquilidad sobre nuestras cabezas.

Rana (6-11-2013)

Rana (6-11-2013)

En el agua destacaba una garcita verdosa que andaba por la tierra preparada al acecho para pescar algo, pero a la que a pesar de que nos pegamos allí buen rato no le vimos ningún lance.

Garcita verdosa (6-11-2013)

Garcita verdosa (6-11-2013)

Además algún alcaraván, alguna avefría y un confiado toco piquigualdo que se dejaba acercar hasta la misma base del arbusto en el que se encontraba posado, este ya fuera del observatorio (en la misma entrada).

Toco piquigualdo (6-11-2013)

Toco piquigualdo (6-11-2013)

Aspecto curioso el de este animal con potente pico que por fin podía fotografiar en condiciones después de varios días.

Una manada de ñus era nuestra siguiente observación, donde había una simpática cría de la especie con su aspecto grácil y asustadizo que se escondía entre unos de los adultos.

Manade de ñus (6-11-2013)

Manada de ñus (6-11-2013)

Ñu adulto (6-11-2013)

Ñu adulto (6-11-2013)

Tras ello llegaban varios momentos de rapaces (ya habíamos observado las típicas volatineras, águilas rapaces, milanos y pigargos vocingleros en lo que iba de día).

En primer lugar una preciosa águila marcial posada en un árbol seco. Penetrante la mirada de este gran ave, que habíamos visto ya en varias ocasiones en lo que iba de viaje y que no es de las más fáciles en ver.

Águila marcial (6-11-2013)

Águila marcial (6-11-2013)

Luego una gran bandada de buitres dorsiblancos volando. Seguramente habrían cogido una corriente térmica para levantar el vuelo.

Buitres en vuelo (6-11-2013)

Buitres en vuelo (6-11-2013)

Y en tercer lugar alimoches sombríos, un ejemplar joven y otro adulto.

El joven se alimentaba en una carroña que había en el suelo, mientras que el adulto permanecía posado en un árbol desde el que se veía el cuerpo del animal muerto del que comía el ejemplar joven. O estaba desconfiado y no se atrevía a bajar o ya se había dado un buen festín y tenía el estómago lleno.

Alimoche sombrío joven en la carroña (6-11-2013)

Alimoche sombrío joven en la carroña (6-11-2013)

Alimoche adulto (6-11-2013)

Alimoche adulto (6-11-2013)

¿Veis clara la diferencia entre el joven y el adulto, no?

Y de nuevo vivíamos otro momento rapaz… De nuevo un ejemplar de águila marcial, pero que esta vez se alimentaba de un lagarto a la sombra de un arbusto entre hierbas.

Devorando el lagarto (6-11-2013)

Devorando el lagarto (6-11-2013)

Estaba muy tranquila y de vez en cuando levantaba la cabeza para mirar a su alrededor. Sujetaba la presa con sus garras, y con el fuerte pico tiraba del animal y lo desgarraba para poco a poco metérselo en el buche.

Águila marcial (6-11-2013)

Águila marcial (6-11-2013)

Durante todo el camino como venía siendo habitual, observábamos impalas por todos los lados.

En muchas ocasiones con picabueyes (tanto piquirrojos como piquigualdos) en sus lomos, que además eran habituales en hipopótamos, rinocerontes y jirafas sobre todo.

Picabueyes piquirrojo (6-11-2013)

Picabueyes piquirrojo sobre un impala (6-11-2013)

Además, entre las aves, mucha variedad, pero la verdad que sin especies nuevas (solo un lorito cabecipardo). Tórtolas, estorninos, francolines, pintadas comunes, tocos, carracas, abejarucos, alcaudones pío, cucales, turacos, drongos…

Ardillas y mangostas enanas, acompañaban a algún ejemplar de mangosta rayada y mangosta esbelta entre las observaciones mañaneras de mamíferos de pequeño tamaño.

No faltaban tampoco los juguetones monos verdes y los grandes y con cara de pocos amigos babuinos. Se nos escapó la observación del mono azul, que es la tercera especie de primate dentro del Kruger, y la más difícil de observar, ya que sólo se encuentra en una zona concreta al norte del parque.

Mono verde bebiendo (6-11-2013)

Mono verde bebiendo (6-11-2013)

Poco a poco pasaban las horas del día y llegaba ya la hora de comer (aprovechábamos de esta forma las horas de máximo calor para descansar y estirar las patas en el campamento), pero antes de llegar pasábamos por el puente grande, donde por fín observábamos un par de martines pescadores posados.

Además se trataba de dos especies diferentes. Las más habituales y que solíamos ver con más frecuencia dentro del Kruger. El martín pescador gigante y el martín pescador pío.

Martín pescdaor gigante (6-11-2013)

Martín pescador gigante (6-11-2013)

Martín pescador pío (6-11-2013)

Martín pescador pío (6-11-2013)

Además de por el tamaño, la forma del gigante es mucho mas “tosca”, siendo de aspecto más cabezón y mucho menos estilizado que el pío; además posee partes inferiores de colores anaranjados.

También destacar la presencia de un avemartillo, que se encontraba siempre en la misma piedra.

Avemartillo rascándose (6-11-2013)

Avemartillo rascándose (6-11-2013)

Y no solo era él una de las aves de gran tamaño que se observan, sino que además también se veían, pero más lejanos, garzas reales, garcetas grandes, garcetas comunes, cormoranes africanos y algún tántalo.

Avemartillo y (6-11-2013)

Avemartillo y cormorán africano (6-11-2013)

De esta forma llegábamos al campamento, que se podía ver desde este mismo puente, y comíamos junto a Koldo restos de serie que aún teníamos “pululando” por ahí y con los que había que terminar.

Eso sí, antes de comer no podía faltar un buen baño en la piscina que allí había. Mientras algún lagarto se soleaba en piedras cercanas, nosotros nos dedicamos a intentar hacer torres y salpicar a todos los allí presentes… Aunque todo hay que decirlo y aunque costó por la torpeza de alguno (no digo quien, jejeje) conseguimos hacer un par de veces una de tres personas.

Tras comer (y poner los dientes largos a Koldo con las fotos de los leopardos que habíamos visto), con un fuerte calor, volvíamos al ataque, esta vez a ver si conseguíamos ver algún león o algún licaón, que por lo que ponía en los paneles informativos se estaban viendo por la zona.

Campamento desde el puente (6-11-2013)

Campamento desde el puente; María Martínez (6-11-2013)

Salíamos del campamento volviendo a pasar por el puente anterior, y ahí seguía el ave martillo en el mismo lugar y en la misma postura (había pasado buen rato). Ni moverse había hecho el condenado.

Además divisábamos cocodrilos y los primeros búfalos del día, que se mezclaban en el agua con los hipopótamos. Con ellos ya habíamos observado elefantes, rinocerontes, leopardos y búfalos, por lo que sólo nos quedaba el rey de la selva para completar los 5 grandes en el mismo día. ¡A por él!

Seguíamos con los rinocerontes como estrellas de terreno. Siempre como ya he dicho con anterioridad, rinocerontes blancos.

Rinoceronte en su hábitat (6-11-2013)

Rinoceronte en su hábitat (6-11-2013)

Entre paquidermos, por unos campos abiertos localizábamos una especie que a pesar de que ya habíamos visto, no la habíamos disfrutado. Se trataba de un par de rateles, un adulto y un ejemplar más pequeño que andaban entre hierbas.

Ratel adulto (6-11-2013)

Ratel adulto (6-11-2013)

Este simpático animal, muy parecido al tejón, es esquivo y no es fácil ver, así que fue un buen momento, ya que los tuvimos un buen rato cerca. Además, el ejemplar de mayor tamaño estuvo un rato rascando en la tierra, suponemos que intentando cazar algún ratoncillo o buscando raices de las que alimentarse. El otro, que sería la cría, no paraba de seguirle.

Rateles (6-11-2013)

Rateles (6-11-2013)

Estaba siendo una tarde entretenida, ya que se veían antílopes de todo tipo. Impalas, rafíceros, duikers de sabana, reduncas meridionales, cobos, kudús… además de facóqueros, búfalos, jirafas, elefantes y los siempre presentes rinocerontes blancos.

Raficero (6-11-2013)

Raficero oliendo una planta (6-11-2013)

Además bajo unos matorrales veíamos una liebre de matorral, especie que habíamos visto en excursiones nocturnas pero no durante el día.

Liebre de matorral (6-11-2013)

Liebre de matorral (6-11-2013)

Entre aves, aunque más pobre que otras zonas, la variedad era bastante aceptable. Podíamos observar como unos estorninos alborotados defendían su territorio de la presencia de una mangosta enana.

Tórtolas de varias especies, francolines, tocos (piquigualdos, piquinegros y piquirrojos) y una gran avutarda (que no habíamos visto en todo el día) eran las más llamativas o abundantes por el lugar.

Diferente fauna entre hierbas; María Martínez (6-11-2013)

Diferente fauna entre hierbas; María Martínez (6-11-2013)

Continuando nuestro camino teníamos uno de los sustos del viaje, por no decir el “susto”. Yendo por una pista, cruzó delante de nosotros una manada bastante grande de elefantes, en la que había individuos de todos los tamaños.

Nosotros nos quedamos alejados del grupo y les dejamos cruzar con tranquilidad.

Manada de elefantes cruzando (6-11-2013)

Manada de elefantes cruzando (6-11-2013)

No sabíamos lo que nos esperaba, a pesar de que mantuvimos las distancias desde el principio porque algo no olía bien.

Cruzó todo el grupo, y tras ello, distante, iba un ejemplar al que se le veía un poco alterado y “raro”. El elefante nos miraba y movía las orejas, avisándonos de que no estaba contento con nuestra presencia, así que metimos la marcha atrás por si acaso nos tocaba salir por patas y nos mantuvimos atentos al animal.

Elefante; María Martínez (6-11-2013)

Elefante que nos embistió; María Martínez (6-11-2013)

Poco a poco el elefante cruzaba la pista aunque se giraba mirándonos y haciendo aspavientos con su cabeza, por lo que nosotros despacio despacio nos movíamos para atrás y siempre estábamos en contacto por los walkies por si el animal embestía. El peligro parecía que había acabado, ya que se iba alejando de nuestro coche y acercándose a la manada que la tenía bastante lejos ya…

Así que llegó el momento de seguir nuestro camino con calma, pero cuando parecía que el peligro ya había pasado, con nuestro coche en marcha hacia adelante, el elefante se giró, barritó y corrió directamente hacia nuestro coche.

Estábamos lejanos, y no tuvimos problemas para huir, ya que David aceleró y soltando polvo dejamos al elefante atrás, pero todo no había terminado… Cuando el animal vio que no llegaba a nosotros, se dirigió al segundo coche, en el que iban Asier y María y que no habían tirado para adelante por si acaso.

Ellos estaba claro que para adelante no podían ir porque el elefante les pillaba, así que con el elefante corriendo de cara contra ellos, les tocó echar marcha atrás y con un giro brusco girar el coche y continuar para adelante, ya así dejando atrás al inquieto paquidermo que había ido claramente a por nosotros.

Más vale que actuamos bien y tuvimos suerte de que no se nos calaran los coches, porque con eso del volante y la palanca de cambios al otro lado durante el viaje la verdad que ocurrió unas cuantas veces… jeje.

Si desde un principio nos hubiéramos acercado un poco más a los elefantes, como llevábamos haciendo durante todo el viaje, a saber que hubiera pasado y que hubiera sido de nosotros…

Eso sí, fue algo raro, ya que los ejemplares jóvenes de la manada estaban muy lejanos y en ningún momento les habíamos podido asustar… Luego sí que nos dimos cuenta, que una vez pasados nosotros, la manada volvió a cruzar y se marchó en la misma dirección que en la que había aparecido, por lo que no sabemos muy bien el funcionamiento de aquel grupo ni que quería hacer… Pero bueno, lo importante era que todo había salido bien y los coches estaban enteros… y con el acelerón el tubo de escape bien limpio! jajajaja

Tras el susto y con el corazón palpitando todavía a 200, veíamos un leopardo posado bajo un árbol entre altas hierbas. Otro de los momentos buenos del día, así que el susto había tenido premio.

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Leopardo tumbado (6-11-2013)

Se trataba de un ejemplar adulto que se acababa de alimentar de un facóquero que tenía a unos 20 metros de distancia, por lo que tenía todo el morro manchado de sangre. Aunque lejano, con telescopio y prismáticos lo pudimos ver a la perfección. Seguramente por minutos no lo vimos cazar…

Leopardo bostezando (6-11-2013)

Leopardo bostezando (6-11-2013)

Una pena que el elefante anterior hubiera hecho dividirnos y tener que ir cada coche al campamento por un recorrido diferente… El primer coche íbamos a realizar el recorrido que teníamos previsto, y el segundo volvía por el mismo sitio por el que habíamos llegado.

También una pena, que nuestro día a día era apurar los horarios a tope y llegar siempre al atardecer con la hora justa al campamento, y este día no era uno diferente en este tema, por lo que ya andábamos justos y no nos podíamos entretener tanto como nos hubiera gustado en ese leopardo.

Por el contrario, Asier y María observaban un sisón en vuelo, algo que yo no llegué a observar en todo el viaje, y que me hubiera gustado, ya que tiene que ser impresionante ver como vuela un animal de tales dimensiones.

Sisón en vuelo; María Martínez (6-11-2013)

Sisón en vuelo; María Martínez (6-11-2013)

Luego nosotros veíamos una ganga bicinta, a la que teníamos que tener cuidado de no atropellar, ya que al igual que los francolines, andaba por la pista sin ningún miramiento hacia el coche y sin miedo de ser atropellada.

Ganga bicinta (6-11-2013)

Ganga bicinta (6-11-2013)

Tras ello un momento muy entrañable, en el que dos pequeños facóqueros estaban junto a su madre… Una pena que este animal sea tan esquivo y siempre huya con tanta facilidad. Eso sí, el anterior no había podido huir de las garras del leopardo…

Facóqueros con sus crías (6-11-2013)

Facóqueros con sus crías (6-11-2013)

Entre impalas, cebras y elefantes, seguían los rinos siendo una de las especies más abundantes del día, que observábamos en los dos coches en los diferentes caminos tomados.

Rinoceronte con picabueyes (6-11-2013)

Rinoceronte con un par de picabueyes (6-11-2013)

Rinoceronte; María Martínez (6-11-2013)

Rinoceronte; María Martínez (6-11-2013)

Apurando el horario nos acercábamos al campamento, pero aún teníamos un pequeño obstáculo en medio de nuestro camino. Exactamente un obstáculo de 5000 kilos como mínimo. Se trataba de un elefante que estaba caminando en el borde de la carretera sin rumbo fijo.

A pesar de que durante el viaje habíamos pasado por al lado de muchísimos elefantes, aún teníamos el susto en el cuerpo de la acometida de antes y en este caso, aunque el animal parecía tranquilo, preferíamos echar marcha atrás hasta que se saliese de la carretera.

Eso sí, si llega a embestirnos este sí que nos pilla fijo, ya que el tiempo y la distancia para reaccionar eran mínimos. Por otro lado, al coche de María y Asier, una cría de elefante les barritaba y se ponía “chulita”, pero el pequeño tamaño del animal solo hacía que se riesen de él…  ¡Que poco se reían minutos antes pues…! jajajajaja

Ya acabando el día, y cerca del campamento, un grupillo de búfalos que pastaba al lado de la carretera prestaba atención al paso de los coches.

Búfalos; María Martínez (6-11-2013)

Búfalos; María Martínez (6-11-2013)

Y a última hora un grupo de tres avestruces con muy poca luz, pero que a pesar de todo pude llegar a fotografiar.

Avestruces (6-11-2013)

Avestruces (6-11-2013)

Por otro lado, decir que se seguían observando rinocerontes por todos los lados, y que Asier y María que llegaron unos minutos tarde al campamento, pero que tuvieron la suerte de que aún no habían cerrado las puertas, vieron un chacal dorsinegro.

Con muy poca luz; María Martínez (6-11-2013)

Con muy poca luz, chacal y rinocerontes; María Martínez (6-11-2013)

Ya a salvo dentro de Lower-Sabie, donde pasábamos nuestra segunda noche, celebrábamos el gran día con una buena parrillada. Ya habíamos realizado la compra para los días siguientes al mediodía, por lo que sólo faltaba dar un vistazo al panel de observaciones donde había marcados leones, guepardos y licaones que nosotros no habíamos llegado a observar.

También informábamos y enseñábamos las fotos en recepción del leopardo herido con el lazo, para que estuvieran al tanto los guardas del parque de donde lo habíamos visto, ya que seguramente sería información de utilidad.

Con ello, por fin podíamos descansar y relajarnos, ya que habíamos soportado temperaturas de hasta 44 grados. Buenas chuletas, buenas pancetas, buenas cervezas, buen vino y a ver las fotos que habíamos sacado a los leopardos.

Parrillada (6-11-2013)

Parrillada (6-11-2013)

Además, les enseñamos las fotos a un grupo de mujeres que cenaba a nuestro lado y que nos dijeron que habían visto una manada de varios leones y que nos dieron la localización de una zona donde se veía un impala albino.

Acababa el día con cuatro leopardos distintos, uno de ellos más que a placer, así que sin duda alguna, Koldo no era el que nos daba o quitaba la suerte… jejejeje

Recorrido día 6; Lower-Sabie – Lower-Sabie

Recorrido día 6; Lower-Sabie – Lower-Sabie

CONTINUARÁ…

Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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