Expedición al Kruger XI (Nuestros últimos felinos en día de rinocerontes; 9 de noviembre)

Llegaba nuestro último día entero en el Kruger, y a pesar de las ganas de dar un último empujón y poder observar alguna especie nueva, se nos pegaban un poco las sábanas y nos costaba más despertar. A pesar de ello, minutos antes de las 5 de la mañana ya estábamos en el coche montados y de camino a la salida del campamento con todo preparado para afrontar un nuevo día.

El amanecer como todas las mañanas merecía la pena, y nuestros primeros avistamientos, iban acompañados de muy poca luz todavía.

Amanecer en el Kruger (9-11-2013)

Amanecer en el Kruger (9-11-2013)

Nuestro objetivo estaba claro; ver algún licaón, también denominado perro salvaje, y para ello recorríamos una zona buena para la especie en busca de algún ejemplar. Nuestros primeros amigos del día, además de los francolines, eran una pareja de facóqueros  que inquietos no pararon ni un momento, y algún ejemplar de búfalo, que más perezoso permanecía descansando en el suelo y ni se inmutaba.

Facóqueros con muy poca luz (9-11-2013)

Facóqueros con muy poca luz (9-11-2013)

Impalas como solía ser costumbre también nos acompañaban a primeras horas del día, aunque con esas horas tan intempestivas… no se ya si primeras horas del día o últimas de la noche! jejejeje

Impalas; Koldo Azedo (9-11-2013)

Impalas; Koldo Azedo (9-11-2013)

Además de las aves que había a pie de carretera como pintadas y los ya nombrados francolines (capirotados y de Swainson), aparecían drongos, carracas, abubillas alcaudones pío, tórtolas y estorninos, observando también alguna que otra rapaz…

Posado en un árbol estaba un pobre ratonero, al que hacíamos “bullying” y no hacíamos mucho caso… bastantes vemos aquí! También águilas volatineras, milanos negros y alguna águila rapaz, sin olvidar los abundantes buitres dorsiblancos.

Ratonero; Koldo Azedo (9-11-2013)

Ratonero; Koldo Azedo (9-11-2013)

Seguíamos nuestro viaje, y poco a poco iba aumentando el movimiento por las carreteras, aunque no era el movimiento que nosotros queríamos, ya que consistía en coches de viajes organizados, que al parecer acababan de salir del campamento.

Mientras unos ya llevábamos algún rato, otros parecía que acababan de comenzar…

Coches en el Kruger; Koldo Azedo (9-11-2013)

Coches en el Kruger; Koldo Azedo (9-11-2013)

Ya con algo más de luz veíamos un turaco crestimorado; los turacos unicolores venían siendo muy habituales, tanto en los campamentos como fuera, pero este ave en cambio era sólo la segunda vez que lo veíamos en nuestro viaje. Además, aunque testimonial, se pudo retratar para el recuerdo.

Turaco crestimorado (9-11-2013)

Turaco crestimorado (9-11-2013)

También hacía aparición una simpática familia de mangostas enanas (sin duda la mangosta más observada en el viaje, ya que la rayada y la esbelta sólo vimos en un par de ocasiones).

Mangosta enana ¿la veís?; María Martínez (9-11-2013)

Mangosta enana ¿la veis?; María Martínez (9-11-2013)

Asomaban su cabeza en la madriguera que había en un termitero viejo. Estos pequeños animales, viven en madrigueras, al igual que los facóqueros, que hacen uso en muchas ocasiones de agujeros abandonados de otras especies.

Luego parábamos en una balsa en la que había bastante actividad como suele ser habitual. El agua es un elemento fundamental para la vida y allí donde la hay asoman especies por todos los lados.

Balsa de agua; María Martínez (9-11-2013)

Balsa de agua; María Martínez (9-11-2013)

En principio no se veían cocodrilos, pero sí que había una tresena de hipopótamos, un par de cobos de agua que acudían a beber y gran variedad de aves.

Cobos de agua (9-11-2013)

Cobos de agua (9-11-2013)

Además aprovechábamos para comer algo, ya que el hambre ya comenzaba a hacer sonar los estómagos, en algunos casos incluso sonando más que los rugidos de los leones de días atrás.

Desayunando; María Martínez (9-11-2013)

Desayunando; María Martínez (9-11-2013)

Un martín pescador pío merodeaba la zona y de vez en cuando hacía algún lance al agua. Un par de ellos vimos y en ninguno tuvo premio, pero aún y todo era espectacular ver como se quedaba cernido en el aire batiendo las alas y se lanzaba en picado al agua.

Cernido antes de tirarse en picado al agua (9-11-2013)

Cernido antes de tirarse en picado al agua (9-11-2013)

Aunque en la foto no se aprecia bien, el martín pescador pío tiene dimorfismo sexual (diferencias entre machos y hembras). El macho posee dos collares negros, mientras que la hembra posee solo uno. Una pena que de este dato me haya informado ya una vez aquí, sino habría estado allí intentando diferenciar cada ejemplar que se ponía a tiro de mis prismáticos.

Sobre todo destacaba la presencia de un grupillo de gansos del Nilo, las aves más comunes en medios de agua, avefrías armadas que lo mismo se movían por la hierba que por la tierra de las pistas, jacanas en las orillas y un martín pescador gigante, que lejano estaba posado en su oteadero.

Ganso del Nilo y avefría; María Martínez (9-11-2013)

Ganso del Nilo y avefría; María Martínez (9-11-2013)

Además, un gran lagarto se soleaba en lo alto de una roca con la cabeza bien tiesa. Se trataba de un varano que permanecía muy tranquilo bien erguido descansando tumbado. ¿Varano de garganta blanca o varano del Nilo? Yo creo que del Nilo gracias a los aportes de José Ardaiz, pero no lo tengo claro del todo…

Gran lagarto (9-11-2013)

Varano (9-11-2013)

Entre los carrizos también aparecía un cuclillo de Didric, fácil de distinguir de otros cuclillos por su llamativo plumaje verde aceituna de ciertos tonos metalizados.

Cuclillo (9-11-2013)

Cuclillo (9-11-2013)

A pesar de la acción que encontramos en la balsa, la mañana estaba siendo parada, muy similar a la del día anterior. Curiosamente, la zona sur del Kruger que es donde está la mayor densidad de felinos, y por ello es donde va la mayor parte de turistas que visitan el Kruger en pocos días, a nosotros nos estaba resultando más tranquila, aunque sí que es cierto que la mayoría de felinos los vimos de la mitad del parque hacia aquí.

Durante este día, coincidimos con un coche que iba delante de nosotros en el que marchaba una familia que paraba con todo… Se parecía a nosotros en los primeros días de viaje, donde parábamos con cualquier bicho viviente, sin importar tamaño, edad, pelo, pluma ni demás…

Los “Baskerbill” como así los bautizábamos paraban lo mismo con pintadas, con cebras, con elefantes, que con escarabajos peloteros…. Cada vez que paraban, como nosotros íbamos detrás pensábamos que tenían algo “gordo”, pero la verdad que no era así…

Se les veía unos entusiastas de la naturaleza, y a cada parada sacaban sus pequeñas cámaras e inmortalizaban el momento. A nosotros nos hacía gracia, ya que nos veíamos totalmente representados, y era bonito ver la cara del niño de atrás observando la fauna más habitual de allí. Me habría gustado ver la cara del chaval en momentos con leones o leoprados…

Así que tras un buen rato “parasitándoles”, allí que dejamos a los “Baskerbill”, la familia feliz, bicheando tranquilamente y disfrutando de cada animal como la verdad que muy pocos turistas hacen allí.

Búfalos y jirafas alegraban nuestro camino (9-11-2013)

Búfalos y jirafas alegraban nuestro camino (9-11-2013)

Las volatineras seguían haciendo su aparición conquistando los cielos, siendo seguramente junto a los buitres dorsiblancos las rapaces que más observamos, y también las más fáciles de identificar, sobre todo por su silueta con cola corta, como se puede apreciar en la foto.

Volatinera en plano vuelo; María Martínez (9-11-2013)

Volatinera en plano vuelo; María Martínez (9-11-2013)

En zonas húmedas no faltaba el pigargo vocinglero, que en unas ocasiones oíamos antes de ver, y que en otras tan solamente escuchábamos, las garzas o las lavanderas africanas.

En cambio las zonas secas eran dominadas por sisones y por tocos.

La mañana iba entrando en calor, y con el pequeño avituallamiento que habíamos tomado minutos atrás, comenzábamos a ver nuevas “cosillas” y variedad en mamíferos que aún no habíamos observado durante lo que llevábamos de día.

Primero una manada de media docena de rinocerontes, pero que estaban entre matorrales y a los que no podíamos observar bien, y luego un simpático saltarrocas que se encontraba en los alto de una piedra redonda y que nos miraba sin perdernos un segundo de vista mientras nosotros le retratábamos y le controlábamos con los prismáticos.

Saltarrocas (9-11-2013)

Saltarrocas (9-11-2013)

Tras el bonito y simpático mamífero, uno de los que más me gustó por la curiosa forma de andar sobre sus pezuñas, como “de cuclillas”, entre impalas, cebras y mamíferos habituales llegaban los momentos dedicados a las aves.

Entre las de siempre, destacar un alcaudón pío, especie a la que aún no habíamos logrado fotografiar de cerca, y que gracias a la presencia de un nido entre el ramaje y las hojas de un árbol, teníamos un ejemplar en la zona baja del mismo árbol; el otro parecía que estaba apostado dentro del nido.

Alcaudón pío (9-11-2013)

Alcaudón pío (9-11-2013)

Tras el alcaudón y unos tragos de zumo acompañados de unas galletas en el coche, a un servidor le entró algo de sueño y cayó frito…

Todos alguna vez habíamos caído en el “pecado” de dormirnos mientras se bicheaba… Todos menos David, que más vale! porque era el que conducía… Como se suele decir, todo se pega menos la hermosura, y desde “La marmotera” habían conseguido “contagiar” sus siestas al primer coche, en el que íbamos David, Koldo y yo.

Pero lo cierto que mi sueño duró pocos minutos, ya que con la presencia de unos cálaos terrestres que estaban en el borde de la carretera me despertaba. Menudo pedazo de despertar! Aquí en Pamplona todas las mañanas es con un sonido atronador del teléfono, mientras que allí lo hacía con la figura de una de las aves más curiosas y espectaculares del continente africano. Así ya se puede…

Calao; María Martínez (9-11-2013)

Cálao; María Martínez (9-11-2013)

Después tocaba en una especie de presa tras cruzar el río por un badén, un chorlitejo tricollar, que hacía nuestras delicias caminando a nuestro lado por el cemento de la presa. Allí además había un par de vehículos de viaje organizado con guías a los que prestamos algo de atención pero no estaban viendo nada interesante, sino que habían cruzado el río para ver si había algo, como nosotros.

Dique en el que se encontraba el chorlitejo (9-11-2013)

Dique en el que se encontraba el chorlitejo; María Martínez (9-11-2013)

Chorlitejo tricollar (9-11-2013)

Chorlitejo tricollar (9-11-2013)

En este punto había una especie de “revuelta”, y nos despistamos, perdiéndonos de vista un coche del otro, pero que resolvimos pronto por los “walkies”, una genial idea que recomiendo a todos los que vayáis a ir al Kruger (o a cualquier lado de safari) y lo hagáis en más de un vehículo… Eso sí, llevarlos cada día bien cargados, porque nosotros entre que unos días no los cargábamos del todo, y otros que ventilábamos las bateríaas diciendo enseguida diciendo “gañanadas”, andábamos justos de vez en cuando.

Para continuar (otra vez todos juntos) con las aves, localizábamos una golondrina común.

Una de las pocas aves de este tipo de especies que pudimos llegar a identificar, ya que la mayoría de aviones y golondrinas observadas las vimos en vuelo, y con las grandes velocidades y pocos conocimientos de las especies, por mucho que mirábamos las guías se nos hacía muy complicada la identificación y nos parecían casi todas iguales.

Golondrina común (9-11-2013)

Golondrina común (9-11-2013)

Luego con la mañana bien entrada tocaba ver a los animales de gran tamaño que andan por la zona. Tuvimos la suerte de ver una manada de elefantes que se daba un buen baño de barro.

Elefantes en el barro (9-11-2013)

Elefantes en el barro (9-11-2013)

Durante gran parte del año el agua en estos lugares es bastante escasa. En los lechos de los ríos secos donde se acumula arena, los elefantes abren pozos con movimientos de sus patas y esperan a que se llenen de agua para poder beber; cuando se van, dejan los pozos y acuden rinocerontes, antílopes, aves y demás animales salvajes que aprovechan el trabajo que con anterioridad han hecho los paquidermos.

Para refrescarse y combatir las altas temperaturas, además de revolcarse en el lodo, los elefantes se dan baños rociándose con el agua que absorben con la trompa. Debido a su gran peso, dejan en el cieno grandes depresiones de paredes bien apelmazadas a manera de “cuencos” donde se puede almacenar agua durante las lluvias (que allí son en muchas ocasiones torrenciales); estos depósitos pueden durar hasta bien avanzada la estación seca, creando un regalo de los elefantes para la demás fauna local.

En pleno banño de barro; María Martínez (9-11-2013)

En pleno baño de barro; María Martínez (9-11-2013)

Elefante en primer plano (9-11-2013)

Elefante en primer plano (9-11-2013)

La mayor parte de los animales de la región, por supuesto, no son capaces de abrir pozos debido a su menor tamaño. Por ello, para aumentar su provisión de agua, las jirafas y otro tipo de antílopes, se alimentan por la noche cuando el follaje tiene mayor contenido de agua y el rocío añade un poco más de humedad a cada bocado. Los rinocerontes negros mastican hojas y tallos de plantas suculentas para extraerles el jugo y luego escupen la parte indigerible. El damán, la especie de marmota que vimos en los primeros días en zonas rocosas, rara vez bebe; obtiene casi toda el agua que necesita de las plantas que come y de los subproductos que resultan de la asimilación del alimento… Así, que como podéis ver, las diferentes tácticas para combatir las altas temperaturas y los calores son muy variadas entre la fauna africana.

Cerca de esta manada de elefantes, observábamos también grupos de rinocerontes que al igual que los paquidermos se daban baños de agua en charcas no muy profundas.

Rinos bañándose; María Martínez (9-11-2013)

Rinos bañándose; María Martínez (9-11-2013)

Supongo que estos baños, además de para refrescarse, servirán para desparasitarse (a pesar de que los picabueyes también cumplen esa función y son abundantes), al igual que hacen los jabalíes verrugosos o facóqueros.

En todo caso, se trataba de rinocerontes blancos, que como ya expliqué en una entrada anterior se diferencian de los rinocerontes negros por tener el morro “romo”, mientras que los negros lo tienen más picudo.

Rinoceronte blanco con su típica forma de morro redondeado (9-11-2013)

Rinoceronte blanco con su típica forma de morro redondeado (9-11-2013)

En alguna ocasión, incluso lo pasábamos mal, ya que las aves, como el caso del avemartillo de la foto, pasaban al lado de los ejemplares que se estaban revolcando por el agua… Suponemos que el pájaro ya sabía dónde estaba, pero yo por si acaso para rato me arrimaría a tan corta distancia de un animal de tales dimensiones que está girando su cuerpo por el suelo… Un giro inesperado sobre el ave… y como una calcamonía de avemartillo le habría dejado…

Rinoceronte con avemartillo cercano (9-11-2013)

Rinoceronte con avemartillo cercano (9-11-2013)

Y ya en la antesala del verdadero desayuno en un picnic, dos leones en el río de los que nos avisaron otros vehículos, pero que por la cantidad de arbusto y matorral no llegamos a ver en condiciones…

Paramos a desayunar, y allí dimos vuelta a casi toda la comida que nos quedaba aún, para intentar acabar todo antes de volvernos para Pamplona, ya que las horas allí las teníamos contadas. Pusimos todo encima de la mesa… y casi ni se veía la madera de esta! jajajaja

En pleno desayuno (9-11-2013)

En pleno desayuno (9-11-2013)

Le dábamos caña a todo, sobre todo Koldo “Lady Mermeleid”, que con una cuchara acababa con la mermelada… Menuda fiera, si le invitáis a desayunar, igual no hacéis con un bote entero! Mejor hacerle un traje que invitarle a desayunar! jajajaja

Mientras le pegábamos a las galletas, frutas, patatas, gominolas y demás, varias aves se ponían finas con las migas de pan, cereales y demás que había por los suelos del área.

Estornino picoteando en el suelo (9-11-2013)

Estornino de Burchell picoteando en el suelo (9-11-2013)

Además, otros ejemplares más lamineros como estorninos alirrojos y de El Cabo, y algún toco piquinegro se alimentaban de los restos de algún almuerzo que los turistas se habían metido. Poco les importaba que las patatas fritas estuvieran pringadas de mahonesa y tomate. Se ponían en el borde del plato, y desde ahí a picotear y comer todo lo que podían.

Estornino alirrojo comiendo; María Martínez (9-11-2013)

Estornino alirrojo comiendo; María Martínez (9-11-2013)

Estornino comiendo (9-11-2013)

Estornino de El Cabo con una patata en el pico (9-11-2013)

Además dimos un paseo por el lugar, que estaba muy bien preparado, y donde había varios paneles informativos que hablaban sobre lazos y heridas de animales.

Picnic y paneles sobre lazos; María Martínez (9-11-2013)

Picnic y paneles sobre lazos; María Martínez (9-11-2013)

Por desgracia la práctica de los lazos aún es abundante en todo el mundo y había paneles que intentaban sensibilizar sobre el asunto, y que a decir verdad lo lograban más que de sobra, con imágenes de animales muertos desgarradoras (no se libraba ni una sola especie de mamífero) por haber caído en esas trampas que no tienen ningún sentido.

Incluso había una que era más dura, y se veía como había muerto una cría de rinoceronte, porque su madre había caído en un lazo, no se podía soltar, y la pequeña no se había despegado de ella… Cuanto mal nacido por ahí suelto…

También eran muy interesantes varias fotografías del mismo picnic, donde se veía como en algunas ocasiones elefantes habían entrado y habían andado a su aire entre las casetas causando el pánico entre los allí presentes. La verdad que no me habría gustado vivir uno de esos momentos… Prefiero quedarme con el ver las fotos… jejeje

Destacar que en este lugar además de un par de antílopes jeroglíficos, había una huella de hiena, así que no sé cómo será de seguro ese sitio. Supongo que tendrán sus medios de seguridad, pero cierto es que el carnívoro si anda por ahí no estaría muy lejos.

Huella de hiena (9-11-2013)

Huella de hiena (9-11-2013)

Tras ver el panel informativo de avistamientos del día, y compartir alguno en concreto con los madrileños que allí estaban, volvíamos al trabajo, con las energías renovadas y en busca de felinos y licaones, que de nuevo se habían observado en zonas cercanas.

Continuábamos nuestro camino (Asier cambiaba de vehículo con Koldo), y mientras en un pequeño lago veíamos varios rinocerontes, la “modorra” había comenzado a hacer estragos en “La marmotera” y se comenzaban a oír algunos ronquidos.

No todo era fauna, y en ocasiones los paisaje o incluso curiosidades en determinados árboles, como en el de la foto, que estaba totalmente rodeado de una buena enredadera hacía que sacáramos alguna foto.

Árbol con enredadera; Koldo Azedo (9-11-2013)

Árbol con enredadera; Koldo Azedo (9-11-2013)

El día estaba siendo totalmente dominado por los rinocerontes, a pesar de que jirafas, ñus, búfalos, cebras y demás antílopes hacían su aparición de vez en cuando. No faltaban tampoco los babuinos, los monos azules y las ardillas.

A pesar de todo, el volumen de avistamientos no estaba siendo muy fuerte, y habrá que decir que tuvimos días bastante mejores con más observaciones.

Intentamos ir por un camino, pero las aguas de las grandes lluvias de meses anteriores habían creado unas rodadas muy profundas en la gravilla de la pista, que unido a la fuerte pendiente hacía que nuestro coche no pudiera subir y tendríamos que ir a nuestro destino por otra carretera. En cambio, “La marmotera” pudo pasar y hacer ese pequeño recorrido, pero en el que ya nos dijeron luego al juntarnos que no habían visto nada de interés.

Grupo de impalas; María Martínez (9-11-2013)

Grupo de impalas; María Martínez (9-11-2013)

Cerca del campamento (ya todos juntos) en una balsa de agua, localizábamos una pareja de leones. Nos habían informado de su presencia, pero la verdad que tardamos en encontrarlos. Allí había también un hombre en su búsqueda pero que se iba disgustado por no ver nada…

Fuimos hasta la balsa y en principio solo había rinocerontes, pero luego volviendo despacio por la pista por las que habíamos llegado a la masa de agua, ya observamos a los dos leones tumbados bajo la sombra de un espino algo lejanos.

Leones tumbados en la lejanía; Koldo Azedo (9-11-2013)

Leones tumbados en la lejanía; Koldo Azedo (9-11-2013)

Estaban complicados de ver, ya que si los dos se tumbaban, no había nada que saliese exageradamente del suelo y que facilitaría el pillarlos, pero nosotros ya teníamos los ojos bien adaptados al medio y conseguimos con algo de suerte localizarlos.

Allí estaban tan tranquilos, pasando totalmente desapercibidos para muchos de los bicheros que recorrían el lugar debido a la lejanía (como nos había pasado a nosotros la primera vez).

Leones tumbado (9-11-2013)

Leones tumbados (9-11-2013)

Se trataba de dos grandes machos que de vez en cuando se movían, aunque no mucho la verdad… levantaban la cabeza y miraban a su alrededor, pero no se les veía muy motivados por levantarse y hacer algo, ya que conforme erguían su cuerpo y miraban a sus alrededores ya estaban de nuevo bajando la cabeza al suelo…

Con la cabeza erguida (9-11-2013)

Con la cabeza erguida (9-11-2013)

Así que estuvimos un buen rato allí esperando a que harían algo más, a ver si iban a beber agua… pero qué va! ni a pesar del calor que hacía se movían a refrescarse. Alternaban los levantamientos de cabeza, una vez uno, y otra vez otro, y poco más…

Por ello decidimos abandonarlos y seguir el camino. Como estábamos cerca del campamento, nuestra idea era comer pronto, aunque mucha hambre no teníamos, y volver a la tarde a la zona, para ver si se habían movido.

Emprendíamos viaje hasta el campamento para evitar unas cuantas horas de fuerte calor allí a la sombra, no sin antes volver a ver rinocerontes por el camino, una de las especies más avistadas en la zona sur del parque.

Rinoceronte blanco pastando (9-11-2013)

Rinoceronte blanco pastando (9-11-2013)

Además no lejos de esos leones, varios impalas bebían agua en la misma charca en la que varios rinos se bañaban. Cada vez además era más abundante ver picabueyes en los lomos de los diferentes mamíferos… Mi percepción a lo largo del viaje fue que en la zona sur se veían más, no sé si será porque también coincide que hay más fauna en la que posarse…

Rinos e imapalas; María Martínez (9-11-2013)

Rinos e impalas; María Martínez (9-11-2013)

Una vez llegados a Berg-En-Dal, campamento en el que íbamos a pasar nuestra última noche en Sudáfrica, y tras hacer los papeleos de la habitación y reservar plaza para hacer salida nocturna, comíamos en el restaurante.

En la espera nos daba tiempo a ver todo aquello bien, y disfrutar de la cantidad de coloridos y bonitos cuadros que adornaban el comedor. Y además de verlos, reverlos unas cuantas veces, porque menudo ritmo caribeño que tienen allí para servir y hacer las comidas…

A pesar de todo la espera merecía la pena, ya que el hambre podía con nosotros nada más ver los platos y los devorábamos rápido, con la intención de volver a irnos de allí a bichear, a pesar de que poco a poco el tiempo había pasado y nos quedaba muy poco…

Restaurante; María Martínez (9-11-2013)

Restaurante; María Martínez (9-11-2013)

Después de comer tocaba volver a la balsa de los leones, donde nos habían dicho los madrileños a los que habíamos conocido un par de días antes, que a primera hora de la mañana habían visto un rinoceronte negro. Nosotros solo habíamos observado blancos, así que con algo de fortuna intentaríamos localizar algún ejemplar de la especie.

De camino varios impalas, alguno de ellos con cría de escasos días.

Impala con cría; Koldo Azedo (9-11-2013)

Impala con cría; Koldo Azedo (9-11-2013)

Y acercándonos a la balsa ya vimos que allí se cocía algo interesante, ya que había un buen grupo de coches a ambos lados de la pista.

Atasco de coches en los leones; Koldo Azedo (9-11-2013)

Atasco de coches en los leones; Koldo Azedo (9-11-2013)

Tras mirar con los prismáticos los leones seguían allí, aunque uno de los dos ejemplares había cambiado de posición y se había ido a la parte trasera del seto bajo el que el otro ejemplar seguía tirado a la sombra.

Allí con el jaleo de coches estuvimos un buen rato sacando fotos, pero como no tenían mucha pinta de moverse, el rey de la selva que había en uno de los coches, tras comer y con un poco de “modorra”, prefirió tumbarse en la parte trasera del coche y descansar un rato, ya que las altas temperaturas eran algo agobiantes…

Los reyes de la selva descansando (9-11-2013)

Los reyes de la selva en pleno descanso (9-11-2013)

Mientras un coche se quedó en un punto a esperar si los leones se movían, el otro se acercó a la balsa que estaba unos metros alejada y que se encontraba tras bajar una cuesta, siempre comunicados por los walkies.

Hubo suerte y aparecieron un grupo de elefantes con ganas de beber. Al lado de la balsa había un depósito artificial, al que se dirigían todos para refrescarse y combatir el sol que pegaba duro en ese momento.

Elefantes a beber agua; María Martínez (9-11-2013)

Elefantes a beber agua; María Martínez (9-11-2013)

Allí se mascaba la tragedia, ya que la zona estaba llena de coches y los elefantes iban directos a ellos… Pero por suerte, no ocurrió nada… Los elefantes estaban en plan pacífico, y a pesar de pasar entre los coches en muchas ocasiones rozándolos, no arremetieron contra ninguno de ellos…

En la zona además, se observaban aves como pintadas y abejarucos frentiblancos, además de todas las que solían se habituales y que nos acompañaban todos los días, a todas las horas y en todos los hábitats.

Así dejábamos a los leones tranquilos y volvíamos a nuestro refugio, no sin la esperanza de poder observar algún licaón despistado, que era la especie que nos faltaba y que llevábamos varios días buscando, pero que para variar otra vez no observábamos y encima llegando al campamento apurando la hora…

Pero bueno, el día había merecido la pena, ya que además de los leones habíamos sumados espcies nuevas a nuestro listado como un serín frentiamarillo o un roquero imitador.

Allí dábamos una vuelta por las instalaciones, donde había un pequeño museo del rinoceronte que estaba muy bien.

Asier con una maqueta de rinoceronte; María Martínez (9-11-2013)

Asier con una maqueta de rinoceronte; María Martínez (9-11-2013)

En él, con paneles informativos se hablaba de la biología del animal (tanto de la especie blanca como de la negra), de los hábitats, de características físicas de cada uno, de ejemplares históricos…

Además por medio de grandes maquetas de esqueletos, cuernos y demás, se podía entender mejor su forma física y las cualidades del animal.

Esqueleto de rinoceronte; María Martínez (9-11-2013)

Esqueleto de rinoceronte; María Martínez (9-11-2013)

No faltaban las explicaciones con las diferencias entre rinocerontes blancos y rinocerontes negros, algo muy importante y que hace que en los avistamientos en campo (si no son muy malos) sea más fácil su clasificación.

Rni blanco a la izquierda y rino negro a la derecha; María Martínez (9-11-2013)

Rino blanco a la izquierda y rino negro a la derecha; María Martínez (9-11-2013)

Además se trataban las problemáticas que al animal le han hecho llegar a estar en peligro de extinción, con varias fotografías espeluznantes que ponen la piel de gallina a cualquiera y con trozos de lazos reales que han sido encontrados por el Kruger con ninguna buena intención.

Cartel de lazos; María Martínez (9-11-2013)

Cartel de lazos; María Martínez (9-11-2013)

Si se acude a este campamento recomiendo sin duda visitar el museo, ya que a pesar de no ser muy grande es muy didáctico y realmente merece la pena (al igual que el museo del elefante en Letaba).

Para terminar nuestro recorrido por el campamento antes de cenar algo mirábamos también donde habían sido los avistamientos más interesantes de la zona.

Panel informtaico (9-11-2013)

Panel informativo (9-11-2013)

Después comíamos algo (los que tenían hambre) antes de ir a la salida nocturna, que normalmente solían ser sobre las 20,00 horas y duraban entre dos y dos horas y medía.

La excursión nocturna prometía. Era la última que íbamos a realizar (la cuarta de nuestro viaje) y conseguíamos pillar focos para foquear nosotros.

Comenzaba con especies habituales, como impalas, rinocerontes y elefantes. La verdad que estaba siendo bastante tranquila y poco nos llamaba la atención, sólo una gineta de manchas era el único mamífero que era capaz de activarnos un poco, ya que entre la oscuridad, el cansancio acumulado, y que las observaciones no llamaban la atención por su abundancia, los párpados a alguno se le cerraban poco a poco.

Por ello entre nosotros nos pasábamos los focos hasta que llegó a mis manos. Conmigo aguantó un rato bien, pero de repente el foco comenzó a apuntar a las estrellas, como días antes había hecho el vecino de “Melmac”. El sueño se apoderó de mí por el aburrimiento de la salida y perdí el control del mando… Más vale que me despertaron, eso sí, cedí mi luz muy gustosamente, aunque ya no me volví a dormir…

Lo más interesante de la salida sin duda alguna fue un ejemplar de autillo cariblanco sureño que permanecía posado en una pequeña rama, y que a pesar de la lejanía, con un flash que me agencié antes del viaje pude fotografiar dignamente.

Búho (9-11-2013)

Autillo (9-11-2013)

La salida nocturna acababa y nosotros nos íbamos un poco desilusionados con ella, ya que de este tipo de excursiones esperábamos más… En cuatro que hicimos no vimos ni un sólo felino y pocas especies de las que no teníamos de día… Alguna gineta, los puercoespines y el autillo habían sido lo único especial.

Así que una vez en el campamento con el día acabado tocaba comer algo de lo que allí quedaba y darse una buena ducha para relajar el cuerpo. Curioso y divertido era que mientras nos estábamos duchando, en la ventanilla trasparente del baño, salamanquesas pasaban andando y se quedaban quietas a escasos centímetros de la cabeza…

En la casa donde dormimos (9-11-2013)

En la casa donde dormimos (9-11-2013)

Con la copica de patxarán tocaba dormir y pasar la noche en un bonito y acogedor lugar, no sin antes dejar las mochilas casi del todo preparadas, ya que alguno aún estábamos dispuestos a madrugar e invertir un par de horas por los alrededores del campamento en busca del ansiado licaón antes de salir del Kruger y dirigirnos al aeropuerto.

Recorrido día 9; Pretoriuskop – Berg-En-Dal

Recorrido día 9; Pretoriuskop – Berg-En-Dal

CONTINUARÁ…

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Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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2 respuestas a Expedición al Kruger XI (Nuestros últimos felinos en día de rinocerontes; 9 de noviembre)

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