Maratón ornitológico 2014 con los “BLOODY TWITCHERS”, superando lo del año pasado

Y tras casi un año de espera por fin llegaba el día esperado. De nuevo una maratón ornitológica (10-5-2014) en la que esta vez sí que íbamos a participar “oficialmente” como equipo en la competición organizada por la SEO. El año pasado hicimos una por nuestra cuenta, pero este año había llegado el momento de hacerlo de una forma más seria, inscribiéndonos y siguiendo unas bases que marcaba la SEO (Sociedad española de ornitología), (http://www.seo.org/2014/03/25/maraton-ornitologico-2014/).

“Los bloody twitchers” volvíamos a la acción para intentar mejorar la marca de 2013 (126 especies) e intentar dejar el pabellón bien alto. Para ello Itziar Almarcegui, Orre Retegui, David Arranz, Julen Gayarre y un servidor (Daniel García) tras mucho hablar de nuestras ideas y diferentes opciones, recorridos y lugares a visitar, quedábamos a las 4 de la mañana en la Rotxapea, exactamente en el parque fluvial, donde queríamos comenzar con el autillo.

"Bloody twitchers"

“Bloody twitchers”

A pesar de las ganas y de la ilusión de todos, teníamos un contratiempo, ya que no estábamos todos… Nos faltaba Iñigo Mazkiaran que está de viaje por las Américas, así que para él va esta crónica dedicada. Mazki! Va por tí!!!!

Siempre presente; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Aunque no estaba Mazki en persona, lo teníamos presente… jejejeje; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Nada más quedar, comenzábamos con lo esperado. Varios autillos (1) cantaban en las orillas del río muy lejanos, pero que se podían oír en muy buenas condiciones incluso desde dentro de “La poderosa” (todos los teníamos oído menos Orre, así que en un semáforo tuvimos que bajar la ventanilla para que lo escuchara y así poder sumarlo a la lista), furgoneta en la que una vez más íbamos a pasar muy buenos momentos.

Sin mirlo y sin ruiseñor, especies que también podíamos haber escuchado, con Julen al volante comenzábamos a bajar hacia el sur de Navarra, con idea de intentar escuchar el avetoro antes del amanecer.

Entre risas y comentarios (a pesar de que alguna se dormía…), hablábamos del recorrido de algún otro equipo que sabíamos participaba en Navarra ese mismo día… Pero nosotros íbamos a lo nuestro… ¿Qué recorridos usarían ellos?, ¿tácticas? Pues ni idea, pero en “Ferrari” íbamos a tres paradas… jejejeje

Poco antes de las 5 estábamos en Pitillas, donde como no había nada de luz todavía, tocaba agudizar el oído e identificar especies por el sonido. Fue fácil, ya que las que se oyeron fueron de fácil identificación y son bastante habituales.

Cigüeñuelas (2) y fochas comunes (3) eran bulliciosas, pero más sonoro aún era el fuerte coro de ranas que sonaba en esos mismos momentos en Pitillas. Impresionante y digno de oír las cientos y cientos de ranas que allí cantaban a la vez, tapando casi todos los sonidos que se podían escuchar… En este momento nos dimos cuenta que la lista que llevábamos impresa para tachar especies y horas de avistamientos no nos servía, ya que faltaban las anátidas y acuáticas… ¡Pequeño error! Pero que subsanábamos a la perfección con otros listados que teníamos a mano… Así que por listas de aves no iba a ser… jejejeje

Y de repente, algo retumbó en nuestros oídos e hizo que se nos pusiera la piel de gallina… Entre los sonidos de las ranas, un “bufido” sonó a lo lejos… ¡Premio!, ¡el avetoro! (4) Sonó 4 veces seguidas, realizando así uno de los mejores momentos del día. A pesar de que no es fácil escucharlo por el viento, cuando se oye es inconfundible… Da la sensación de un móvil vibrando en el bolsillo, ya que suena muy parecido, pero no, es él, y no hay duda alguna. Una de las estrellas de la avifauna navarra con un impresionante canto.

Con otro de los objetivos cumplidos, tocaba seguir nuestro camino (ya que a Pitillas íbamos a volver más tarde cuando fuera de día), y bajar a la zona más al sur de Navarra en busca de aves de “secano”.

Continuaba siendo de noche, así que a seguir dándole duro a la escucha con los alaúdidos y otras especies que por allí había.

Escuchando todavía de noche (10-5-2014)

Escuchando todavía de noche (10-5-2014)

De esta forma, con cafés en la mano para combatir el frío mañanero y alguna galleta sumábamos cogujada común (5), alondra totovía (6), alondra ricotí (7) otra de las “estrellas” de la geografía navarra, terrera común (8) y alondra común (9) en varias paradas. No hacía mucho frío pero la mañana estaba fresca… Claro, no eran ni las 6,00 todavía…

Además escuchamos algo muy “raro”, que ninguno fuimos capaz de identificar… Julen decía que tenía pinta de críalo, pero la verdad que no nos atrevimos a sumarlo a nuestro listado. Una pena que todavía fuera de noche, porque no sonó lejos, y si hubiera habido luz, de tratarse de un críalo seguramente lo habríamos localizado.

Poco a poco el día iba para adelante, al igual que nuestro listado, y con ello sumábamos también la perdiz roja (10) y la ganga ibérica (11), ambas también escuchadas, y esta última novedad respecto a la maratón que realizamos en 2013, así que la cosa pintaba muy bien.

Ya con algo más de luz, una abubilla (12) cruzaba volando delante nuestra y era la primera especie que identificábamos por la vista. Además, se posaba en uno de los tejados de las chabolas abandonadas que allí existen, lo que nos permitía sacarle una foto, actividad (la de la fotografía) muy escasa en días de maratón, ya que la finalidad de la maratón es localizar el mayor número posible de especies y no hay tiempo para otras cosas.

Abubilla (10-5-2014)

Abubilla (10-5-2014)

También llegaban más especies. Todas caerían seguro a lo largo del día, pero como frase teníamos una muy clara… “Cuanto antes nos las quitemos, mejor”. De normal, en la afición de la ornitología, lo que se busca es disfrutar de los avistamientos pegándose minutos o incluso horas observando el comportamiento de un solo individuo, pero una maratón ornitológica es algo totalmente diferente, ya que el tiempo como se suele decir es oro.

Entre chillos de allí está esta, o ahí esta aquella, conseguimos añadir estornino negro (13), grajilla (14), cernícalo primilla (15), chova piquirroja (16) y gorrión común (17), que pasaban a nuestro listado tras verlas a todas bastante juntas en una zona de cortados.

Grajillas a la izquierda y chovas en el lado derecho (10-5-2014)

Grajillas a la izquierda y chovas en el lado derecho (10-5-2014)

Ya con más luz tocaba mirar bien el lugar, e inspeccionar diferentes taludes, arbustos y cielo en busca de otras especies, intentando sobre todo dar con algún búho real o con algún águila real, especies factibles pero en las que influye la suerte, ya que aunque vayas a un territorio o lugar donde sean habituales, hay que dar con ellas.

Buscando especies; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Buscando especies; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

No había suerte, pero el amanecer sí que nos traía otras especies como la tórtola europea (18), el ruiseñor común (19) que era escuchado, y una pareja de buitres leonados (20) posados en lo alto de las copas de un pinar que nos daban un sobresalto pensando que eran las águilas buscadas.

Amanecer en la Ribera navarra (10-5-2014)

Amanecer en la Ribera navarra; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Durante nuestro camino, no todo eran aves, y la zona estaba llena de conejos. Conejos entre matorrales, conejos que asomaban de madrigueras, conejos que corrían por las laderas, conejos que cruzaban la pista…

Siempre rápidos y asustadizos pero que de vez en cuando se quedaban inmóviles entre la vegetación escondidos y pendientes de nuestro coche.

Pareja de conejos asomando en la pista (10-5-2014)

Pareja de conejos asomando en la pista (10-5-2014)

Volviendo a lo nuestro, las aves, en lo alto de una roca veíamos una collalba rubia (21), escuchábamos un inconfundible triguero (22) cantar y veíamos verderones (23), palomas torcaces (24), lavandera blanca (25) y collalba gris (26).

Además veíamos un gavilán (27) en vuelo, especie que aunque posible tampoco iba a ser fácil y que de hecho no volvimos a ver en todo el día, varios alcaravanes (28), calandrias (29) y un buitrón (30) con el que nos volvimos locos.

Y digo que nos volvimos locos, porque en un principio, para que la especie compute en el listado del equipo, tiene que ser vista u oída por los cinco componentes del grupo, y esta no la habíamos observado todos los integrantes… Sabíamos que estaba en unos matorrales pero ni cantaba ni se movía… hasta que tras un rato de espera salió volando y ya con la seguridad de que todos la habíamos visto la apuntábamos en nuestra lista, que poco a poco se iba llenando de garabatos azules que solo yo que hacía de secretario podía entender… Si es que por mi letra iba para médico… jejejejeje

Y explicando un poco las bases de esta maratón, esa es también parte de la dificultad de la prueba, que los 5 teníamos que ver cada especie, a pesar de que las normas dicen que un 5% del total de especies vale con que sean localizadas por dos personas del equipo, pero para sacar buenos resultados ese porcentaje había que guardar para especies más difíciles.

Luego, la verdad que aunque no llegamos a ese 5% que las normas ponen como máximo sí que hubo alguna que no vimos todos.

De vez en cuando veíamos también algún zorro, pero estos sí que huían rápidamente. Y ya mucho más fugaz fue el avistamiento de una liebre que andaba por allí y que no dio tiempo ni a sacar la cámara para intentar fotografiar.

Zorro huyendo (10-5-2014)

Zorro huyendo (10-5-2014)

Tras una pareja de pardillos (31) en el suelo de la misma pista, llegaba otra de las alegrías de la jornada y especie que el año anterior tampoco habíamos conseguido sacar. Una pareja de gangas ortegas (32) que volaban antes del paso de nuestro coche y se alejaban para esconderse entre matorrales.

Buen avistamiento que hacía que nuestros resultados se fueran enriqueciendo poco a poco y que nos informaba de que estábamos haciendo las cosas bien. Cada especie rara o curiosa era una subida de moral fuerte y rápida.

Los alaúdidos no paraban de hacer aparición, pero como todos estaban ya observados apenas les prestábamos atención. Cogujadas, terreras, alondras y calandrias disimulaban a la perfección en el paisaje con sus miméticos plumajes.

Terrera común (10-5-2014)

Terrera común (10-5-2014)

Mientras en el cielo un busardo ratonero (33) hacía aparición, una tarabilla norteña (34) creaba confusión en el grupo y creaba una curiosa anécdota. Mientras yo veía un ejemplar lejano, Julen veía uno cercano, y nuestras explicaciones para indicar no cuadraban y eran totalmente opuestas, volviendo loc@s a los demás… jejejeje. Curioso, pero hay veces que estás viendo una especie a decenas de metros y no te das cuenta de que tienes otro ejemplar igual casi picoteándote en la nariz… Cosas del pajareo y que a todos alguna vez nos ha pasado!

Verdecillos (35) y un gorrión chillón (36) que identificamos por la ayuda de la marcada mancha amarillenta que tienen en la garganta y que tras oír el canto no teníamos seguro, eran las siguientes que sumábamos a la lista en una chabola a medio derruir.

Y aunque ya las habíamos escuchado, fue muy interesante la localización de una pareja de gangas muy lejanas, y a pesar de que como he dicho antes la fotografía no tiene cabida en estas competiciones, una especie así hay que disfrutarla e intentar verla bien, que no se localizan todos los días.

Pareja de gangas (10-5-2014)

Pareja de gangas (10-5-2014)

Y antes de abandonar la zona, una de las estrellas del día que nos dio un buen subidón y nos empujó para seguir adelante con mucha más fuerza. Era una de nuestras últimas oportunidades para verlo en el viaje, y con el ya pasado, en una mirada para atrás, David, buen conocedor de la zona dio con él.

Un precioso búho real (37) que estaba posado en lo alto de un cerro. Es una de esas especies que no es fácil de observar pero que si se puede localizar, y aunque no la conseguimos oír de noche (y mira que lo intentamos), sí que la observamos a primera hora… A pesar de que casi ya llevábamos 40 especies aún eran las 7,30 de la mañana, y el “gran duque” nos daba un buen subidón de energía, adrenalina, fuerza y entusiasmo.

Otra más para la saca que el año anterior no habíamos sido capaces de localizar.

Búho real (10-5-2014)

Búho real (10-5-2014)

Impresionante el animal, voló enseguida, pero aún y todo nos dio tiempo a poder fotografiar, aunque la lejanía y la poca luz que aun había hace que no sea una foto de calidad, pero sí que crea una de esas imágenes que cualquier aficionado a las aves desea tener.

Búho posado (10-5-2014)

Búho posado (10-5-2014)

Luego, ya con Orre en la parte trasera del coche, que se cambió porque tanto grito de los más nerviosos del grupo le ponían a ella nerviosa y le alteraban (y es que algunos entre los que me incluyo a pesar de llevar en esto años no nos “autocrontolamos” cuando vemos algo que nos resulta especial y somos como un megáfono de chillos y gritos… jejejeje) tocaba ver especies con mejor luz en el pueblo de Ablitas mientras llenábamos el depósito de gasolina, que al coche de vez en cuando hay que darle de beber.

Tórtolas turcas (38), aviones comunes (39) que volaban y entraban en los nidos de un tejadillo, aviones roqueros (40) y vencejos comunes (41) formaban un buen bando. Todos bien revueltos volaban en el cielo, a la vez que buscábamos otras especies en los tejados del pueblo.

Aviones comunes en sus nidos (10-5-2014)

Aviones comunes en sus nidos (10-5-2014)

De esta forma, veíamos urracas (42) en las antenas de los edificios y caía la primera cigüeña blanca (43) del día que ahora no recuerdo en que edificio estaba del pueblo pero sí que me suena que estaba sobre un nido. Ahora son fechas en las que ya están con pollos, y por eso es fácil verlas y fotografiarlas en los nidos.

Tras ello tocaba la balsa de Lor (que en principio no estaba en nuestros planes pero que como estábamos cerca aprovechamos para visitar por si había alguna cosilla inesperada), balsa pequeña, pero en la que aún y todo había que probar suerte… Nuca se sabe.

Allí realizamos una parada rápida donde sacamos los telescopios para revisar la zona y barrer todo el terreno.

En la balsa de Lor (10-5-2014)

En la balsa de Lor (10-5-2014)

Y aunque ninguna fue rara y las veríamos a lo largo del día casi seguro se sumaban unas cuantas.

Primero abejarucos (44), que volaban en bandadas por encima de la balsa. Luego tocaba oír una oropéndola (45) en unos árboles y como acuáticas destacaban en el agua andarríos chico (46) muy cercano todo el rato en la orilla pasando totalmente de unos pescadores que nos miraban de forma curiosa mientras gaviotas patiamarillas (47), somormujos lavancos (48) y zampullines comunes (49) flotaban tranquilos sobre la lámina de agua.

Entre los carrizos de la orilla a escasos metros pero invisibles cantaban carriceros tordales (50) y ruiseñores bastardos (51), mientras inspeccionando más a fondo con el telescopio conseguíamos localizar patos cuchara (52), ánades azulones (53) y una garceta común (54), que si no recuerdo mal fue la única del día, así que la parada merecía a posteriori la pena.

Además de abejarucos, en el cielo también había un aguilucho lagunero (55), preciosa rapaz muy común en zonas húmedas y golondrinas (56), entre las que buscábamos alguna daúrica sin resultado positivo.

Y tras ello, a los arrozales de Arguedas. Una zona muy amplia pero también muy interesante donde se pueden observar todo tipo de aves relacionadas con las zonas húmedas.

De camino, muy interesante una oropéndola que voló y se quedo en lo alto de un árbol durante un momento… Suerte que tuve de poder pillarla, porque a pesar de lo colorido del animal, se mete entre la vegetación y no es nada fácil.

Oropéndola de camino a Arguedas (10-5-2014)

Oropéndola de camino a Arguedas (10-5-2014)

Llegando al lugar, además de palomas bravías (57), tuvimos la suerte de ver un pico picapinos (58) que voló a la par de nuestro vehículo durante varios metros, hasta posarse en un árbol seco (y más vale que lo vimos aquí, porque ya no volvió a hacer aparición en todo el día…). Además también desde el coche tocaba ver un grupo de garcillas bueyeras (59) en un prado y varios jilgueros (60) que revoloteaban de arbolillo en arbolillo.

Después tocaba de nuevo salir del coche y desplegar los telescopios para buscar diferentes especies en este humedal, uno de los mejores para la observación de fauna de todo Navarra, a lo largo de varios puntos. Limícolas eran nuestros objetivos.

Orre buscando (10-5-2014)

Orre buscando (10-5-2014)

De esta forma, mientras un cernícalo vulgar (61) sobrevolaba nuestras cabezas, comenzábamos a localizar alguna limícola; archibebe común (62) y chorlitejo chico (63) fueron las primeras.

También encontrábamos una pareja de garzas imperiales (64) no muy lejanas, un fumarel cariblanco (65) volando a ras de agua, gaviotas reidoras (66) y podíamos escuchar un cuco (67) que no llegamos a ver y cantaba desde un árbol. Los cucos también son aves al igual que las oropéndolas, que a pesar de localizarse muy fácil por su voz, son difíciles de observar.

Además de andarríos grande (68) y lavanderas boyeras (69) entre carrizos y juncos, aunque nos costaba encontrábamos la collalba negra (70) en el mismo punto que en 2013, una zona muy árida y llena de arbustos cercana a las masas de agua de los arrozales.

Una especie sencilla pero bonita a la vez, y que las sombras y malas luces que había en el momento no nos ayudaban ni a fotografiarla ni a verla en buenas condiciones a pesar de tener telescopios.

Collalba negra (10-5-2014)

Collalba negra (10-5-2014)

También podíamos ver en el mismo punto una curruca rabilarga (71) en lo alto de un pino, y que tuvimos suerte de localizar y ver rápidamente, ya que enseguida voló y ya no se escuchó por ningún lado.

Con ya más de 70 especies, abandonábamos Arguedas para visitar otras zonas del sur de Navarra, y a pesar de ir con alguna limícola menos de la que nos hubiera gustado, estábamos muy contentos con los resultados que llevábamos por el momento.

Entretenidos en el viaje con un buen “meneo” de gominolas, galletas, patatas fritas y demás “porquerías” de unos asientos a otros, no paraban de salir risas y anécdotas de todo tipo.

Alguna sobre las señales de tráfico… ¿Alguien se ha fijado a fondo en las señales de áreas de descanso que hay en nuestras carreteras? Porque a alguien le “dicen más” que son baños para hacer las necesidades bajo un árbol que merenderos… jajajajaja! Todo es cuestión de imaginación!

Señal curiosa... (10-5-2014)

Señal curiosa… (10-5-2014)

Poco a poco íbamos haciendo kilómetros, por lo que como es lógico mientras tanto salían dos especies que veíamos en vuelo; milano negro (72) y las conocidas y abundantes cornejas (73). Además escuchábamos una codorniz (74) y veíamos muy lejano un precioso macho de sisón (75), estas dos ya parados en extensas fincas y campos de cultivo en busca de nuevas especies.

Sisón; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Sisón; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Una pena que las avutardas se nos escaparon y no estaban tan visibles como el año anterior… Probablemente ya hacía demasiado calor y estarían tumbadas entre las altas hierbas, así que imposible dar con ellas a pesar del gran tamaño.

Eso sí, a pesar de no verlas por fin dábamos con un milano real (76), especie que en Navarra es bastante abundante pero que en España está catalogado como especie en peligro de extinción (lo que hace que en nuestra comunidad también tenga esa figura de protección, ya que prevalece la categoría al estar el animal en una situación tan crítica).

Así llegábamos a los sotos de Falces casi a las 10,30 de la mañana, donde aunque no muchas, algunas novedades sí que nos salieron. Mucho ruiseñor, oropéndola y ruiseñor bastardo, que con sus cantos tapaban casi todos los demás.

Sotos de Falces (10-5-2014)

Sotos de Falces (10-5-2014)

Primero vimos un aguilucho cenizo (77) volando, y luego comenzamos a ver especies comunes que todavía no habíamos conseguido sumar. De esta forma añadíamos pinzón vulgar (78) y mirlo común (79) mientras llegábamos con el coche a un apartadero para aparcar, mirar bien y pasar un rato en el río.

Nada más bajar tuvimos suerte, ya que por uno de los cortados planeaba un alimoche (80). Lo perdimos enseguida por las copas de los chopos que nos lo tapaban, pero tiempo suficiente para identificar y de esta forma otra más que iba a la “saca”.

Tras él, coger nuestros telescopios y demás y a caminar por la chopera, mientras el calor comenzaba a ser más duro y las “pelusas” de chopo nos ponían la ropa blanca. Yo aprovechaba para cambiar mi indumentaria y me ponía la pantaloneta, que la verdad que el sol “cascaba”, y lo que aguantamos mal el calor tenemos que defendernos de alguna manera… Eso sí, para variar, se me olvidaba por completo darme crema, que bien falta hacía…

Oídos como esperábamos pájaro moscón (81) y torcecuellos (82); avistada garza real (83) en el río y de nuevo a afinar el oído con un mosquitero ibérico (84), un zarcero políglota (85) y un agateador (86).

Oímos y veíamos herrerillos (87), pero no éramos capaces de localizar carboneros ni mitos. También conseguíamos sumar un martín pescador (88) que estaba posado en una rama que daba al agua, esta como una de las especies que no era observada por todo el grupo, ya que tras el aviso salió volando y no volvió a aparecer. Yo por ejemplo no lo pude observar.

De la misma manera abandonando la zona escuchábamos escribano soteño (89) y el relincho de un pito real (90), que tampoco era escuchado por todos. Nos dejábamos unas cuantas pendientes; papamoscas, petirrojos, carboneros, mitos, lavandera cascadeña… así que todavía teníamos mucha tarea por delante.

Tocaba volver a Pitillas, hasta donde había un pedazo, pero esa balsa no puede faltar en una maratón, ya que un día bueno puedes localizar allí hasta 60 especies o más diferentes, eso sí, muchas de las cuales ya tendríamos vistas con anterioridad en otros lugares.

Antes de llegar nos tocaba prestar atención a cada aguilucho en busca del pálido que era el que nos faltaba y por ello, observando el cielo y los alrededores sumamos otro más para el listado, un alcaudón dorsirrojo (91) que nos hacía maniobrar en la carretera nacional en un apartadero para volver atrás, ya que David lo había observado pero no tenía clara la especie. Así que media vuelta, volver hasta donde aún estaba el animal (tuvimos la suerte de que no se había movido), observarlo todos bien y de nuevo media vuelta con rumbo a la balsa.

Alcaudón dorsirrojo; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Alcaudón dorsirrojo; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

La balsa de Pitillas es uno de los humedales más conocidos de Navarra (por no decir el que más) y es un buen lugar de pajareo para pasar una mañana entera o incluso un día, ya que es extenso, se pueden observar aves desde varios lugares y en las zonas de alrededor hay también zonas muy interesantes.

Laguna de Pitillas (10-5-2014)

Parte de la laguna de Pitillas (10-5-2014)

Comenzábamos bien en el lugar con una curruca carrasqueña (92), un precioso alcaudón común (93) y una cogujada montesina (94) los tres posados y merodeando diferentes arbustos.

Alcaudón común (10-5-2014)

Alcaudón común (10-5-2014)

Allí tocaba realizar una parada un poco más larga que todas las anteriores desde un alto para divisar un poco todo. De esta forma veíamos varias especies, muchas de las cuales ya habían sido observadas con anterioridad.

A pesar de las repeticiones, sumábamos archibebe claro (95), gallineta (96), tarro blanco (97), ánade friso (98), porrón europeo (99), pato colorado (100), zampullín cuellinegro (101), combatiente (102), cerceta común (103) y silbón europeo (104).

Zampullín cuellinegro (10-5-2014)

Zampullín cuellinegro (10-5-2014)

De esta forma superábamos ya las 100 especies y le dábamos un buen tirón a las anátidas que nos faltaban, dejando solo en el tintero la cerceta carretona (que vimos más tarde) y el ánade rabudo, que ya no llegamos a ver en lo que restaba de día.

Porrones europeos (10-5-2014)

Porrones europeos (10-5-2014)

Y con unas cuantas sumadas y creemos que todo visto desde ese punto, marchábamos a dar una vuelta de reconocimiento por el terreno… No sin antes otra especie agradable. Una pareja de halcones peregrinos (105) que cicleaban muy altos y que Itzi por hablar por teléfono se perdió… jejejeje! Así que una de las rapaces más elegantes que hay en el mundo se sumaba a nuestro casillero y que entraba en ese porcentaje que nos podíamos permitir del 5% sin avistamiento de todos los componentes del equipo.

Después, desde la misma pista observábamos una bisbita campestre (106) con la que estuvimos allí buen rato para verla bien e identificarla (hicimos hasta uso del telescopio y de guías), y que era la antesala de otra de las alegrías del día.

Bisbita campestre (10-5-2014)

Bisbita campestre (10-5-2014)

Un ejemplar joven de águila real (107) echaba a volar delante nuestra muy cerca. Sorpresón.

Al despegar, parece que soltó alguna presa de la que seguramente se estaba alimentando, ya que estaba muy cercana a la pista principal que rodea Pitillas, y poco a poco fue cicleando y ganando altura hasta perderla de nuestra perspectiva. Se le pudieron ver las marcas blancas de las alas a la perfección, así que ejemplar joven indiscutible… El adulto es totalmente negro, como su nombre dice en euskera, arrano beltz.

Joven de águila real (10-5-2014)

Joven de águila real (10-5-2014)

Pitillas no solo tiene bueno el pajarear en la zona de agua, sino que los “secarrales” y campos con arbustos que hay a sus alrededores dan muy buenos resultados también, así que no podía faltar el dar una vuelta por ellos.

En un corral abandonado, a pesar de que nos costaba localizábamos un mochuelo (108). Este animal suele ser bastante habitual en una zona de rocas del lugar, y aunque se hizo de rogar al principio, conseguimos verlo volar y posarse en las ventanas del edificio.

Mochuelo en el corral (10-5-2014)

Mochuelo en el corral (10-5-2014)

Aunque buscábamos críalo o roqueros, no dimos con ninguna de las dos especies en ese sitio… El roquero se suele ver, y el críalo también, pero todavía no se si en lo que iba de año se había observado alguno en Pitillas… Una pena, pero siempre nos quedaremos con la duda de si lo que oímos de noche unas horas antes sería un ejemplar de la especie…

Poco a poco, como es lógico, cada vez era más difícil el sumar, ya que nuestra lista iba en aumento (de las especies del sur de Navarra pocas más nos quedaban) y por otra parte el calor hacía que las especies estuviesen menos activas que a primeras horas del día. A pesar de ello, en estas zonas de alrededores de Pitillas conseguimos sumar a la lista tarabilla común (109) y escribano hortelano (110).

Tarabilla; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Tarabilla; Itziar Almarcegui (10-5-2014)

Escribano hortelano a la izquierda y buitrón a la derecha (10-5-2014)

Escribano hortelano a la izquierda y buitrón a la derecha (10-5-2014)

Aunque había costado al principio, los buitrones nos seguían y teníamos ya su canto de vuelo (una especie de pitido agudo) metido hasta el esternón… Muchas veces pasa eso, te vuelves loco para buscar una especie, y una vez aparece ya no hay forma de dejar de verla… Cosas del pajareo (y que no están mal del todo tampoco… jejejeje).

Como la laguna es muy extensa, a pesar de haber mirado desde una zona, tocaba parar, desplegar telescopios y mirar desde otras en plan más tranquilo… así que a inspeccionar el territorio con calma.

Y mientras explorábamos aguas y carrizos… Uala!!!!!! A las 14,00 en punto volvió a cantar el avetoro! Impresionante! Y… de haberlo sabido… no habríamos madrugado tanto!!! Jajajajajajajaja.

Buscando nuevas especies (10-5-2014)

Buscando nuevas especies (10-5-2014)

Ya es primavera, y por ello comienzan a ser habituales mosquitos e insectos. Las libélulas no paraban de despistar, ya que en ocasiones las seguías pensando que eran aves que estaban muy lejos y al intentar enfocar acabábamos por darnos cuenta de que eran libélulas que volaban a escasos metros de nosotros… jeje

Pero a pesar de la presencia de libélulas y sus despistes no se nos escapaba el archibebe oscuro (111) que estaba cercano en unos limos y el fumarel común (112) de los que observábamos varios en vuelo casi a ras de agua, y en ocasiones lanzándose a ella.

Fumarel común (10-5-2014)

Fumarel común (10-5-2014)

A pesar de que llevábamos toda la mañana “picoteando”, tocaba la hora de comer y meter algo “decente” al cuerpo en una parada algo más larga y sin dejar de vista la laguna. Así que mientras comíamos en el mirador que hay donde el centro de visitantes de Pitillas y con el telescopio preparado por si las moscas, tuvimos la suerte de poder presenciar una pelea de fochas.

A pesar de que había polluelos de escasos días junto a ellas, no se cortaban y montaron una buena, que la verdad fue un espectáculo digno de ver entre mordisco a la tortilla de patata y cucharada de la ensalada que llevábamos.

Pelea de fochas (10-5-2014)

Pelea de fochas (10-5-2014)

Fueron varias las que se metieron en el “fregado”, y aunque comenzaron dos, más de media docena de ejemplares diferentes estuvieron allí a la gresca. Que sí patadas a los pechos de otros individuos, que si coger con el pico el cuello de otros, que si empujar con el cuerpo e intentar hundir al adversario… Fueron varias las técnicas que en el “tatami acuático” surgieron a lo “Pressing Catch”.

Bonitas escenas las que nos regalaron las fochas (10-5-2014)

Bonitas escenas las que nos regalaron las fochas (10-5-2014)

Pelea (10-5-2014)

Pelea (10-5-2014)

Llegada esta hora, eran muchas las especies que ya habían sido observadas y sumadas con anterioridad, pero a pesar de ello no quitamos ojo a la balsa y por ello salió alguna nueva más.

Fumareles (10-5-2014)

Fumareles cariblancos (10-5-2014)

Insistiendo, David localizó un ejemplar de gaviota cabecinegra (113) que nadaba y realizaba vuelos cortos muy lejana y una cerceta carretona (114) que a través del telescopio nos mostraba su belleza.

A pesar de que eran especies nuevas, y ambas muy interesantes (sobre todo la cabecinegra, ya que estas fechas que se vea en Pitillas es una cita muy importante), enseguida pasaron desapercibidas al ver una de las mejores observaciones del día. Una garcilla cangrejera (115) cruzaba la balsa muy baja y se posaba entre carrizos.

Yo di el aviso del animal ya que la vi volando cruzando la balsa y le veía algo raro, no me parecía garceta común pero no sabía lo que era… Mientras la veíamos en vuelo con los prismáticos hubo cierta discusión (que si una garceta, que si una cangrejera, que si es garceta grande…), pero cuando se posó no hubo duda. Por el telescopio fue inconfundible, una preciosa cangrejera, que para más de uno era el primer avistamiento en territorio foral.

Apurando ya el tiempo en Pitillas antes de ir subiendo poco a poco hacia el norte, fue bonito ver como una garza imperial volaba hacia nosotros y se escondía entre los carrizos de la laguna.

Garza imperail entre carrizos. ¿La veís? (10-5-2014)

Garza imperial entre carrizos. ¿La veis? (10-5-2014)

Y para acabar en Pitillas, ya casi cerca de las 15,00 en un último arreón observamos un chorlitejo grande (116). Se nos escaparon los bigotudos que se suelen ver donde el paseo del dique y ya buscamos, y ánades rabudos, de los que no vimos ni un solo ejemplar en todo el día.

Tocaban luego paradas en las zonas de Aibar, foces de Lumbier, Arbayun y alrededores, pero para ello teníamos una buena tirada de kilómetros, donde mientras unos seguían oteando el cielo y campos, otros aprovechábamos para echar la siesta del guerrero y descansar un poco, que era aún pronto y quedaba mucho tiempo por delante.

Las risas y carcajadas eran nuestra música de fondo (a pesar de que a veces poníamos “We can be heroes”, una versión de Kasabian de la canción de David Bowie que hemos agenciado como nuestro himno) y no paraban de salir bromas… Así llegando a Tafalla surgió la broma de la bandera del cuartel de la Guardia Civil… Llevábamos ya avistadas las tres lavanderas de la Península e íbamos a ver la cuarta… Lavandera blanca, lavandera cascadeña, lavandera boyera, y lavandera española… jajajajaja! Vaya panda de gamberros que estamos hechos!!!! Y además mentira, porque solo llevábamos  la blanca y la boyera! Nos faltaba todavía la cascadeña! jajajaja. Pero la verdad que la broma dio juego y estuvimos buena parte del viaje riéndonos del tema.

Pero como no todo tenía que ser risas, teníamos que seguir dándole duro, y ponernos el mono de trabajo, y tras mucho buscar en tejados de casas de pueblos, por fin pudimos ver un colirrojo tizón (117) en Aibar, especie que llevábamos varias horas buscando pero nos había sido esquiva todavía.

De la misma manera, observábamos en una zona de taludes, cortados y prados un precioso macho de roquero rojo (118) y veíamos volar un aguilucho pálido (119), especie a la que teníamos ganas y que tampoco es que sea fácil de ver, así que una más muy buena para nuestra suma final.

Macho de roquero rojo (10-5-2014)

Macho de roquero rojo (10-5-2014)

Aunque ya estaba visto, en el mismo lugar un precioso escribano hortelano no se asustaba y cantaba a nuestro lado con toda confianza. A pesar de no ser un día dedicado a la fotografía, no nos podíamos resistir y algo había que hacer…

Escribano hortelano (10-5-2014)

Escribano hortelano (10-5-2014)

Y llegaba la zona de Lumbier y sus foces, tanto Lumbier (donde no llegamos a entrar en el paseo de la foz) como Arbayún, unos de los paisajes y lugares más conocidos de la naturaleza navarra.

Primero tocaba oír una curruca capirotada (120) y luego ver un chochín (121) y carboneros comunes (122), especies que aunque muy fáciles y comunes aún no habíamos ni escuchado ni observado… Y aún nos faltaba el petirrojo y el mito! Otras de las que no nos podía fallar para hacer una buena marca y que ya empezaban a ponernos nerviosos!

También veíamos una culebrera europea (123), con lo que sumábamos una buena rapaz, y faltando sólo la calzada como de las más factibles… Quebrantahuesos, pescadora y Bonelli ya son otra cosa y más difíciles de observar, así que los resultados de las rapaces estaban siendo buenos.

En el mirador de Arbayún tuvimos suerte, y a pesar de que se nos escapó el quebrantahuesos que vimos unos días antes David, Orre y yo, sumamos alguna más.

Buitre en vuelo (10-5-2014)

Buitre en vuelo (10-5-2014)

Como novedades, primero un cuervo (124), que nos facilito su identificación por su tosca cabeza y su característica cola no sin una buena discusión porque al principio a alguno hizo dudar de una posible corneja (no digo el nombre no vaya a ser que se me enfade… jajajajaja), y luego un roquero solitario (125) que David consiguió localizar, siendo este el último lugar visitable donde encontrar dicha especie que se nos había escapado en Aibar. Por el telescopio pasamos todos para sumarlo, y suerte tuvimos que estaba inmóvil… Así que una más!

Aunque se hicieron de rogar, también cayeron una pareja de arrendajos (126) que voló debajo del mirador y algunos vencejos reales (127) que revoloteaban como siempre a gran velocidad. Con ello ya mejorábamos nuestra marca del año anterior, quedándonos aún la zona de alta montaña, así que aunque no ganásemos al otro equipo navarro tenía pinta de que íbamos a hacer muy buena marca para ser nuestro primer año…

Y tocaba ya encarar el Pirineo, la recta final de nuestro maratón. Camino hacia allí no tuvimos novedades por Las Coronas y alrededores, pero sí que pudimos escuchar reyezuelo listado (128) en la Foz de Benasa en una parada relámpago.

Luego tocaba parada en Burgui, sobre todo en busca del mirlo acuático y lavandera cascadeña, además de intentar los papamoscas. Especies pendientes y a las que teníamos ganas… Sin olvidar el petirrojo!!!!!

Burgui (10-5-2014)

Burgui (10-5-2014)

Nada más llegar y bajar del coche vimos que el día nos seguía sonriendo, ya que divisábamos una calzada (129) de fase clara sobrevolando muy alta. Enseguida apareció también la lavandera cascadeña (130), y aunque se hicieron de rogar, también encontramos una pareja de papamoscas grises (131), ya cuando íbamos a abandonar el puente, que había sido nuestro oteadero… Para poder sumarlos Itzi y Julen tuvieron que echar una buena carrera, ya que estaban casi subidos en la furgoneta mientras los demás apurábamos desde el puente buscando el deseado mirlo.

Una faena en el lugar un colirrojo tizón que en un principio confundimos con un colirrojo real… Vaya pena, porque habría sido una muy buena “captura”.

Pareja de papamoscas (10-5-2014)

Pareja de papamoscas grises (10-5-2014)

Sin mirlo acuático, parábamos en cada puente del valle del Roncal a ver si sonaba la flauta y lo veíamos… pero que va, no había manera… Y a todo esto, ya iban más de 130 especies pero el petirrojo seguía sin caer tampoco…

Pasado ya Isaba, un camachuelo (132) cruzaba la carretera… Aunque lo veíamos muy bien y era inconfundible por su obispillo blanco al volar, salimos corriendo a toda velocidad en su busca para poder observarlo bien, ya que es una belleza de pajarillo. Lo oíamos pero no lo conseguimos volver a ver, pero casi a la vez, por lo que nos vino bien la parada, escuchamos un mosquitero común (133).

Y de esta forma llegábamos a Belagua, donde además de las comunes como el petirrojo (134) que al fin podíamos escuchar (¡¡¡y nos lo quitábamos de encima!!!), comenzábamos a ver las especies de alta montaña en una pequeña zona de hayas.

Entre los fuertes follajes de hojas, oíamos zorzal común (135) y agateador euroasiático (136) llamado también agateador norteño, y veíamos carbonero garrapinos (137). Un poco más adelante, ya al lado de la carretera añadíamos también acentor común (138).

Poco a poco íbamos ganando altura en el terreno e íbamos acercándonos a Larra, y de esta forma sacábamos zorzal charlo (139), bisbita alpino (140) y mirlo capiblanco (141) en las zonas de prados y karst de camino a la zona más alta de la carretera. Así, las aves que viven en condiciones más extremas empezaban a aflorar fácilmente

Capiblanco (10-5-2014)

Mirlo capiblanco (10-5-2014)

Ni rastro de marmotas o sarrios, y aunque fuera raro ni un corzo llegamos a ver en todo el día, pero ya cerca de la frontera con Francia seguíamos sumando especies a la lista, así que no nos importaba para nada cambiar los avistamientos de mamíferos por los de avifauna.

Verderón serrano (142) y piquituertos (143) no nos fallaban, como si que lo hicieron el año pasado, ya que eran avistados en los lugares que ya teníamos fichados de salidas al Pirineo los días anteriores y que año tras año suelen frecuentar.

También sumábamos reyezuelo sencillo (144), que localizábamos por el canto, carboneros palustres (145) y chovas piquigualdas (146), estas últimas muy abundantes y fáciles de reconocer.

Allí además hablábamos con unos pajareros andaluces y nos sacamos la foto de rigor de equipo, en la que a pesar de que no estaba, el “cabezón” de Mazki aparecía entre nosotros. Los Pirineos nevados al fondo hacían que el paisaje fuera impresionante, y a pesar de los rayos de sol que seguían alumbrando la tarde y que nos habían acompañado durante todo el día, el “fresco” de las alturas se hacía notar.

Foto de equipo (10-5-2014)

Foto de equipo (10-5-2014)

Ya en nuestra recta final, los acentores alpinos (147) no eran observados por todos los del equipo, pero las chicas estuvieron atentas y los consiguieron ver posados en un pino pequeño y luego volando. Con ellos acabábamos con todas las de alta montaña y decidíamos volver a bajar para abajo a ver si pillábamos alguna de las que se nos había escapado. Po ejemplo, el herrerillo capuchino, que pensamos que seríamos capaces de localizar por la zona pero no hubo manera…

Antes de bajar hasta el valle, intentábamos oír pito negro desde las alturas, pero no era posible dar con el… la verdad que era un intento un poco a la desesperada, pero había que intentarlo, que nunca se sabe.

Últimas búsquedas (10-5-2014)

Últimas búsquedas (10-5-2014)

Pero más abajo, sin pito negro, antes de que oscureciera teníamos suerte y escuchábamos trepador azul (148), y veíamos un escribano cerillo (149) cantando en un espino en el mismo borde de la carretera. Aún no habíamos dicho nuestra última palabra y seguíamos buscando ya mientras caía la tarde y se acercaba la noche. ¿Llegaríamos a 150? Pues estaba cerca y podía ser…

Aún teníamos suerte y en una última parada en el río conseguíamos sumar el mirlo acuático (150) que tanta guerra nos había dado. Y encima no veíamos uno, sino que veíamos una pareja, que andaban jugueteando un con otro y de los que no vimos la cópula porque había que marchar, pero mucho “ronroneo” tenían sobre una piedra…

Ya de noche, tocaba en Isaba escuchar el cárabo, pero no conseguíamos oírlo… Lo intentamos en Burgui, donde aparcamos el coche y nos fuimos andando hasta la iglesia, y allí sí que no nos fallaba… los cantos del cárabo (151) hacían que fuera inconfundible. Además, grata sorpresa, ya que se escuchaban también un mínimo de dos autillos, especie que no teníamos ni idea de que anduviera por allí.

Tocaba así la vuelta a casa, y con el cárabo como última especie, parábamos de camino a Pamplona a ver si escuchábamos chotacabras en zonas de pinares, pero no hubo manera. Era algo difícil, pero había que intentarlo también…

Tras ello y buena tirada de carretera, acabamos nuestro viaje como lo habíamos empezado, con un autillo en el mismo punto en el que escuchamos el primero. Eran las 23,15 de la noche, y tras casi 20 horas de pajareo ininterrumpidas y más de 550 kilómetros recorridos en coche acabábamos nuestra maratón con un listado de 151 especies.

Y durante esta semana, han llegado los resultados, de los que estamos muy contentos la verdad… (http://www.seo.org/2014/06/20/resultados-del-maraton-ornitologico-2014-de-seobirdlife/) Como se diría en el futbol mitad de tabla… Un gran día, con buenas cifras y aún mejor compañía… ¡¡¡Larga vida a LOS BLOODY TWITCHERS”!!!

Clasificación final

Clasificación final

Cierto es que se nos escaparon unas cuantas importantes y posibles. Mito, papamoscas cerrojillo, alcotán, azor, búho chico, avutarda, pico menor, varias currucas (cabecinegra, zarcera y mosquitera), herrerillo capuchino y alguna limícola… Pero para ser primer año, creemos que ha sido una muy buena participación, y a lo largo del día además de muy buenos avistamientos, hubo gran cantidad de risas, de buen rollo y buen ambiente… y al final eso es lo que queda, así que de nuevo… ¡Larga vida a LOS BLOODY TWITCHERS”!

Foto de grupo (10-5-2014)

Foto de grupo (10-5-2014)

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Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
Esta entrada fue publicada en "Los Bloody twitchers", Buscando muy a lo lejos.... Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Maratón ornitológico 2014 con los “BLOODY TWITCHERS”, superando lo del año pasado

  1. Pingback: Roquero rojo

  2. Pingback: Escribano hortelano

  3. ¡Excelente! Bloody Twitchers, y bonita crónica, Danieltxo, pero me ha extrañado bastante lo de la tarabilla norteña en Ablitas.
    Saludos.
    Javier

    • Danieltxo dijo:

      Gracias Javier!!! ¿No es habitual por la zona? Ni idea, pero puedes estar seguro de que era una norteña… Muchos ojos mirando, y ceja inconfundible!!!!

      Eskerrikasko y a cuidarse!!!!

  4. Iri dijo:

    Zorionak !!!! Bloody Twitchers, oso polita zure kronika eta gainera iaz baino gehiago Zorionak berriz talde guztiari!!!

  5. Pingback: Maratón ornitológico 2015 con los “BLOODY TWITCHERS”, mejorando nuestra marca | A vista de pájaros

  6. Pingback: Maratón ornitológico 2016 con los “BLOODY TWITCHERS”, una pena el mar tiempo en la alta montaña… | A vista de pájaros

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