Los últimos “gatos” ibéricos; de linces por Andújar II

Como uno nunca se cansa de disfrutar de lo que le gusta, y mi “vicio” está claro cuál es, tras un buen primer viaje a Andújar en busca del precioso lince ibérico, ese felino de patas largas y aspecto grácil que desborda elegancia por cada uno de sus costados y con el que disfruté como un enano, para allí que me volví otros tantos días de nuevo para intentar poder observarlo una vez más en libertad (del 22 al 29-1-2015).

Aquello es amplio como ya dije la otra vez, y lo único que se puede hacer para visualizar fauna es estar muy atento y con los cinco sentidos, tanto a la tierra como al cielo, donde de vez en cuando aparecen aves espectaculares y típicas de allí. Me tranquilizaba que ya había estado con anterioridad, y por lo que había hablado con gente que había estado allí en días anteriores, a pesar de que el lince puede estar en cualquier lugar, mantenían en muchas ocasiones las costumbres apareciendo en zonas muy marcadas. Así que como se suele decir, tocaba tirar de “vista de lince”, buen dicho ya que este animal es capaz de observar un corzo por ejemplo a 400 metros… ¡y sin prismáticos! jejejeje

Paisaje a otear (25-1-2015)

Uno de los parajes que oteaba a diario (25-1-2015)

A pesar de estar acostumbrado a los toros de lidia por vivir donde vivo, son animales que en libertad no dejan de impresionar. Era una gran suerte poder verlos por aquellas tierras pastar tranquilos entre encinas, olivos y alcornoques o incluso descansar tirados en el suelo tan felices, sin saber por su puesto cual va a ser su trágico final…

Toro barvo sentado (26-1-2015)

Toro bravo sentado (26-1-2015)

Tras la paliza de horas de viaje, ya que a pesar de haber salido al amanecer, tuve un buen temporal de nieve en la zona soriana que atrasó mi llegada un buen rato, mi primera alegría no tardó en llegar (y veréis con que poco se conforma uno… jejejeje), ya que en la zona “caliente” de lince podía observar varias avefrías, aves muy bonitas y curiosas por esas plumillas que tienen en la cabeza a modo de cresta.

Llegué a contabilizar 4 individuos distintos extendidos por los inmensos pastos del lugar, pero a los días pasando por el mismo lugar pude observar si no recuerdo mal 10 ejemplares diferentes, a la vez que observaba una garcilla bueyera en vuelo que se alejaba de allí. Como aquello es tan extenso seguro que habría varias más en todas esas fincas descansando, pero yo solo llegué a contar una decena… Ave curiosa y bonita que nos visita cada invierno y que por su aspecto no deja a nadie indiferente.

Avefría (22-1-2015)

Avefría (22-1-2015)

Además observaba en una charquilla un andarríos grande, especie que en mi anterior viaje por el lugar no había llegado a ver tampoco, así que todo comenzaba muy bien, dos especies nuevas que unas semanas antes no había observado y un cielo despejado que iba a hacer algo más agradable mi primer día por allí.

Como ya sabéis, la principal presa del lince son los conejos, de los que en este viaje vi muchos más ejemplares que en el que realicé en diciembre, así que buena señal…

No sé si será que poco a poco se está recuperando o fue mera casualidad, pero bueno, lo que sí o si es que es muy buena señal… Donde hay conejo, hay lince, aunque supongo yo que no hará ascos a otras presas. Eso sí, un 80-90% de su dieta está basada en este pequeño mamífero, así que para su conservación es fundamental la existencia de los simpáticos conejos y gazapos.

Conejillo (28-1-2015)

Conejillo (28-1-2015)

Decir que el tener una dieta tan especializada es, ha sido, y será, un fuerte problema para el lince, ya que en 2012 era un 75% la población de conejo afectada por la RHDV, una enfermedad hemorrágica que acababa con ellos, por lo que el descenso de la población de estos pequeños mamíferos no hace más que dificultar la proliferación y supervivencia del lince ibérico. Pero bueno, poco a poco si la situación del conejo mejora y saca defensas contra las enfermedades, el lince tendrá más disponibilidad de alimento y mejorará sus poblaciones.

Poco a poco se acerca la primavera, y la verdad que eso se notaba en muchas especies que estaban muy alteradas, como es el caso de las perdices y de los mochuelos.

Perdiz (22-1-2015)

Perdiz (22-1-2015)

Las perdices se veían en grandes bandos. Llegué a contar uno de 15 ejemplares, y eran habituales todos los días, cantando sin parar e incluso “marcando” de vez en cuando alguna amenaza que les merodeaba cerca, como contaré enseguida. Era muy fácil localizarlas y observarlas, ya que muchas veces se subían encima de las piedras y se ponían a cantar muy expuestas y visibles.

En cambio, los mochuelos aunque muy fáciles de oír, eran más complicados de ver. Cantaban en general a todas horas del día, pero con mayor actividad a la mañana y al atardecer. Unos cantaban desde un lado y otros respondían desde otro formando una bonita serenata que se oía desde muy largas distancias.

Con mucha suerte, alguno se podía localizar con el telescopio en lo alto de una roca o de algún poste, pero no era nada fácil, aunque eso sí, cuando se observaba alguno la recompensa era buena, ya que éste, el búho ibérico más diurno, es un animal bastante curioso, agradable, simpático y gracioso a la vista por su aspecto vivaracho y rechoncho.

Mochuelillo (22-1-2015)

Mochuelillo entre rocas (22-1-2015)

Lógicamente, además de estas aves ya citadas, había muchas muy frecuentes y fáciles de ver o escuchar. Es el caso de los estorninos negros, estorninos pintos y grajillas en zonas bajas, de los mirlos, de las picarazas y de los rabilargos en las zonas arbustivas, de los roqueros solitarios en las zonas rocosas y de las más pequeñas lavanderas blancas que andaban por todo haciendo mucho uso de las pistas que recorren las diferentes fincas. Además, aunque poco habitual de vez en cuando se veía alguna corneja sobrevolando el cielo.

Grajilla (26-1-2015)

Grajilla (26-1-2015)

Y para aumentar el listado de aves también se podían localizar otras menos frecuentes y muy vistosas como los escribanos montesinos, los trepadores azules o las abubillas, de las que por cierto vi bastantes más individuos en diciembre.

Escribano montesino (26-1-2015)

Escribano montesino (26-1-2015)

Y poniéndonos en harina, el primer lince no tardó en llegar. Llevaba allí escasas horas, cuando junto a Óscar, un compañero navarro también que llevaba allí varios días ya, en lo alto de unas piedras observaba un culo de lince que subía por la ladera entre arbustos.

Le di el aviso y lo volvimos a ver un par de segundos un poco más alante, pero entre la gran cantidad de matorral que había, y que ya era muy tarde y ya escaseaba la luz fue imposible disfrutar del avistamiento…

Pero bueno, ¡eso es normal allí! ver linces durante solo unos segundos que aparecen en la lejanía no se sabe de dónde y desaparecen no se sabe a donde tampoco… Pero bueno, el momento de localizarlo y la tensión y nerviosismo de gritar… ¡¡¡lince!!!! ahí queda para la posteridad y el recuerdo… El avistamiento había sido mucho más que corto, pero el animal estaba ahí, y eso es lo que cuenta y lo que hace ir a la cama feliz y con energías renovadas para afrontar un nuevo día allí… Y a lo que me refería antes con las perdices que se alteraban cuando notaban presencia peligrosa cerca, me refiero a esta ocasión, ya que me dio por otear aquellas piedras gracias a una simpática perdiz que comenzó a chillar sin calma y que por suerte me “marcó” al precioso felino. Además de buscar “gatos” hay que estar atento a los alborotos de perdices, picarazas, rabilargos y mochuelos, que en muchos casos nos “chivarán” de la presencia del ansiado felino.

En este viaje, la mayoría de avistamientos del precioso gato fueron bastante fugaces y con poca luz, aunque como veréis al final sí que hubo uno que fue espectacular.

Durante un par de días nadie vio nada por allí, pero nunca hay que desesperar, ya que la insistencia y la perseverancia suele tener frutos. Por ello, en una fría mañana, un par de daneses localizaron un lince muy cercano a la pista que de nuevo daba una nueva alegría a los amantes de la naturaleza que andábamos por allí.

Este anduvo un rato entre arbustos sin apenas dejarse ver, y encima como yo estaba en otra zona, para cuando recibí el aviso y llegué al lugar ya era demasiado tarde… La gente que estaba en el lugar adecuado pudo disfrutar de él, pero yo no me encontraba entre ellos… Cosas que pasan!, Había estado allí un buen rato y me había movido unos minutos antes… ¡Ley de Murphy en estado puro! jejejejeje.

Esto es lo poco que pude ver y lo poco que pude sacar…

Lince detrás del arbusto (25-1-2015)

Lince detrás del arbusto (25-1-2015)

El animal andaba entre los arbustos más altos de una ladera, y a pesar de que estaba bastante cerca, era muy difícil dar con él, ya que con su silencioso paso y su mimético color se camuflaba a la perfección.

A pesar de su buen tamaño, con entre 10 y 12 kilos de peso, su pelaje hacía difícil su detección entre los arbustos bajos de la ladera donde se movía… De entre 80-100 centímetros de longitud, y unos 60 centímetros de altura (algo más del doble de un gato doméstico) el lince es un animal musculado pero sin embargo esbelto, con patas finas, cadera delgada pero pecho bien marcado. Su cabeza es grande y redonda, con ojos de mirada intensa y nariz grande con buenos bigotes a su alrededor.

Lo que más llama la atención en el animal son sus impresionantes patillas que cuelgan a los lados de su rostro en las mejillas, y que aumentan progresivamente con la edad. Además destacan en sus orejas unos “pinceles” de pelos negros (más largos en machos al igual que las patillas) y que se cree son para descomponer la forma redonda de la silueta de la cabeza favoreciendo así el mimetismo y el camuflaje en el medio.

Aunque seguro que todos habréis visto fotos del animal, para terminar decir que el pelaje varía entre colores anaranjados y colores grises, una gama de colores tan amplias como el tamaño de las motas y distribución de ellas, que hacen un dibujo diferente e individual de cada ejemplar y que nos sirve para poder diferenciar e individualizar los diferentes linces.

Solamente la descripción de sus características hacen al animal precioso pero… en la foto está complicado el asunto, ¿verdad?, ¿lo llegáis a ver? Pues creerme que aunque no parezca ahí está…

Ahí está (25-1-2015)

Ahí está (25-1-2015)

Fue curioso, porque cuando todos pensábamos que el animal se dirigía al otro lado de la colina y acudíamos a esperarle en otro punto a ver si hacía aparición, de repente nos dijeron que había cruzado la pista y que había bajado al valle… Había pasado por detrás nuestra y solo lo habían visto un par de franceses a los que se les había cruzado por delante del coche… Una pena! pero esto del lince es así! No sabes ni cuándo va a parecer, ni por donde va a desaparecer… Pero bueno, eso es lo que le da también el encanto a esto de ver bichos en libertad, que los avistamientos te los tienes que “kurrar” un poco…

Las mañanas allí eran frescas, pero eran los mejores momentos para intentar ver a los linces y a muchas otras especies, como es el caso de la nutria, un mamífero habitual de aquellos ríos y que se puede ver nadar y bucear con cierta frecuencia.

Las nutrias y los linces en esta época del año se pueden ver casi durante las 24 horas del día (porque están en celo), a pesar de que en horas de máximo calor aprovechan para descansar a la sombra, pero por ejemplo en verano la actividad durante el día sí que casi es nula. Aprovechan entonces amaneceres, atardeceres y sobre todo la noche, que allí el sol “casca” con fuerza durante el resto del día.

Amaneceres frescos (26-1-2015)

Amaneceres frescos, pero el que algo quiere, algo le cuesta… (26-1-2015)

Así que en una mañana fría tuve suerte y pude observar al mamífero acuático más grande de nuestros ríos (claro, obviando al castor, que cada vez está más presente)… Los madrugones “dolían”, pero obteniendo buenas recompensas, como se suele decir, sarna con gusto no pica.

Se trataba de una pareja que estaba encelada perdida. Se mordían, se agarraban, se empujaban la una a la otra… Y la verdad que no me lo esperaba! Tras bajar de la furgoneta y colgarme los prismáticos, escuchaba un gruñido que provenía de la depresión del río.

En un primer momento pensé que se trataba de un lince que acudía a beber, pero cuál fue mi sorpresa que no… No era un lince, sino que tras coger mi cámara y asomarme con los nervios y la incertidumbre de que animal me esperaba por allí, escuchaba otro bufido dentro del agua y daba en ese mismo momento con la pareja de nutrias, que como bien he dicho se encontraba en una tremenda pelea sexual.

Nutrias enceladas (26-1-2015)

Nutrias enceladas (26-1-2015)

Era un espectáculo digno de ver… Era una pelea en toda regla. A pesar de que poco asomaban la cabeza y la lucha se realizaba casi por completo en el interior del agua, era algo impresionante. Si ver la figura de una nutria nadando desplazándose con la facilidad que lo hace por el agua pone la piel de gallina, imaginaros una “lucha” entre dos ejemplares… Supongo que macho y hembra, porque una parecía más grande, pero a saber…

Nutrias peleando (26-1-2015)

Nutrias peleando (26-1-2015)

Incluso igual que las localicé, se les llegaba a oír gruñir de una forma especial durante el rato que estuvieron allí enfrentadas sin importarle mi presencia, que la verdad pasaría desapercibida porque tampoco estaba nada cerca de ellas y tenían cosas más importantes que hacer que prestarme atención a mí… jejejejeje.

Nutrias a mordisco raso (26-1-2015)

Nutrias a mordisco raso (26-1-2015)

Al final, una se fue aguas abajo y la otra asomó un momento a unas piedras y seguidamente se sumergió continuando la misma dirección que había tenido el primer ejemplar, ya que por las burbujas que realizaban al bucear y las ondas en la superficie del agua se les podía localizar con cierta facilidad y seguirles más o menos en la dirección que tomaban.

Nutria en las rocas (26-1-2015)

Nutria en las rocas (26-1-2015)

Aún así tuve tiempo a disfrutar de una de ellas durante unos segundos y poder observarla y fotografiarla por completo en ese momento en el que salía a la superficie y caminaba por las redondeadas rocas de la orilla.

Nutria en la roca (26-1-2015)

Nutria en la roca (26-1-2015)

Ya veis, mi visita al río había tenido buen premio, ya que por lo que me dijeron últimamente costaba bastante ver a estos animales en la zona habitual y no se estaban observando, así que todo había merecido la pena, ya que el celo de la nutria no se ve todos los días y no estoy acostumbrado a ver a este mamífero acuático que he observado en contadas ocasiones.

Además, aquella zona de río es muy rica, y en ella sumé varias especies, como son las típicas de agua. Ánades reales, garzas, cormoranes y lavanderas cascadeñas eran las que más se dejaban ver, además de un simpático zampullín chico que no paraba de sumergirse y salir del agua como en ellos suele ser costumbre.

Cormoranes y garzas (25-1-2015)

Cormoranes y garzas (25-1-2015)

Entre observación de lince y observación de nutria la verdad que no había tiempo para aburrirse. Aves muy abundantes como rabilargos en grandes grupillos y alcaudones reales, que se veían con suma facilidad en lo alto de oteaderos eran muy frecuentes.

Alcaudón real (22-1-2015)

Alcaudón real (22-1-2015)

Picaraza y alcaudón (28-1-2015)

Picaraza y alcaudón (28-1-2015)

Igualmente pitos reales, que de vez en cuando reclamaban con su relincho a modo de risa, e incluso algún pico picapinos, bastante menos abundantes pero que pude ver un par de días mientras estaba en mis habituales oteaderos.

Pito real (26-1-2015)

Pito real (26-1-2015)

Además de los gatos, la joya por excelencia de la zona, aquello es muy bueno para ver buitre negro y águila imperial ibérica, dos de las aves en estado más crítico de la Península, pero que parece que poco a poco van a mejor y van recuperando sus poblaciones, muy mermadas sobre todo por los venenos.

Águila imperial (26-1-2015)

Águila imperial (26-1-2015)

Buitre negro en pleno planeo (26-1-2015)

Buitre negro en pleno planeo (26-1-2015)

Ambas especies son una gozada de ver, y más para mí, que en mi zona no las hay, y aunque disfruté de ellas en varias ocasiones y de muy diferentes ejemplares, cierto es que me quedé con las ganas de poder observarlas algo más cerca… Casi siempre las pillaba cicleando en las ondas térmicas pero ya muy altas, y a pesar de que con los prismáticos se les podían observar varios detalles, si que en próximos viajes a ver si tengo más suerte y puedo disfrutar de ellas e incluso ver alguna posada a buena distancia, ya que a pesar de ver alguna imperial joven parada en la copa de una encina, estaba demasiado lejos y ni con el telescopio se le veía en condiciones.

Imperial con comida (28-1-2015)

Imperial con comida (28-1-2015)

Pero bueno, a pesar de que muchas veces vuelan muy alto, se pueden ver cosas curiosas, como un ejemplar de imperial que llevaba un trozo de carne en las patas, seguramente de alguna carroña, y se pueden hacer bonitas composiciones fotográficas jugando con la luna, aunque no llegué a pillar al buitre negro muy cerca de ella…

Buitre negro en vuelo (28-1-2015)

Buitre negro en vuelo (28-1-2015)

Además, a estas dos estrellas aladas, se les unen otras rapaces, como gavilanes, ratoneros (muy escasos comparando con lo que estoy acostumbrado por el norte), buitres leonados y águilas reales, de las que un ejemplar sufrió un fuerte picado de una imperial, supongo que para defender el territorio.

Fue un lance espectacular, del que aunque no pudimos ver el final porque pasaron al otro lado de la colina, seguramente el águila real hubiera salido huyendo, ya que la violencia con la que se tiraba la imperial era sobrecogedora…

Águila real (23-1-2015)

Águila real (23-1-2015)

Gavilán (27-1-2015)

Gavilán (27-1-2015)

Esta vez se me escaparon los azores, y tampoco vi ni halcón peregrino ni águila de Bonelli, que aunque no son nada fáciles de ver de vez en cuando sobrevuelan y prospeccionan la zona.

De la misma forma, se podían llegar a ver los siempre esquivos jabalíes, de los que se observó varios días un ejemplar debilucho y otro ya de mayor tamaño campeando por la misma zona del valle.

El débil la verdad que yo creo que si no ha muerto ya, tenía los días contados… estaba como “despeluchado”, con muy mal aspecto y andaba medio cojo, con dificultades para subir cuestas y andar entre piedras… además solo comía hierba, y parecía que no tenía fuerza ni para morrear y mover la tierra con el hocico… ¡Una pena pero la ley del más fuerte!

Jabalí buscando (24-1-2015)

Jabalí buscando comida con el hocico (24-1-2015)

La verdad que el jabalí es un animal muy bonito y elegante, pero a la vez difícil de ver de día… Allí de vez en cuando los “marcaban” los alborotos de picarazas y perdices, y parece que es algo más fácil que en mi zona de campeo habitual por Navarra, pero aún y todo costaba verlos… Eso sí, el ejemplar grande que se pudo ver más de un día en la misma zona era un “bitxaco” espectacular y de gran tamaño, algo que siempre alegraba el día aunque se estuviesen viendo pocas cosillas…

Jabalí (25-1-2015)

Jabalí (25-1-2015)

Continuando con los ungulados, en la zona habitual se conseguían observar las típicas cabras montesas, de las que con Javier, un madrileño con el que compartí buenas observaciones también llegué a contar 11 ejemplares diferentes, pero entre los que me llamaba la atención que no se veían ejemplares de esos grandes adultos de colores oscuros, sino que todos eran bastante pardos.

Cabras montesas (27-1-2015)

Cabras montesas (27-1-2015)

Y además, en la misma zona cabrera, el lugar también es bastante rico en aves, por lo que se veían chovas piquirrojas, roqueros solitarios y palomas bravías en las zonas de roquedos, además de una pareja de águilas reales posadas, buitres leonados y buitres negros que cicleaban en lo alto, picogordos, herrerillos capuchinos, arrendajos y pinzones en la zona boscosa y lavanderas cascadeñas, mosquiteros comunes y un andarríos chico en el río.

Además, aunque muy lejana se observaba una nutria, que era acosada por una garza, supongo que para intentar mangarle el pescado, ya que donde iba la nutria iba la garza volando detrás.

Era curioso, porque la nutria de vez en cuando se le revolvía y sacaba la cabeza y medio cuerpo de forma amenazante, pero la verdad que la garza pasaba de ella y seguía detrás, esperando a que el mamífero tuviese premio y pescase algo…

Nutria por el río (27-1-2015)

Nutria por el río (27-1-2015)

¿Veis la nutria en la foto? Está debajo de la garza ya medio tapada por una piedra… Al final, yo creo que se cansó, y poco a poco se alejó aguas abajo tan tranquila, pudiendo ser observada por las burbujas y estelas de agua que creaba buceando a su paso hasta que se perdió a lo lejos… Por lo que me había dicho Enrique, un maño muy majo, se estaba viendo muy de vez en cuando, pero no era fácil verla en esta zona de río… así que la suerte me volvía a sonreír una vez más.

Al igual que la vez anterior, yo era siempre (alguna vez llegó antes algún inglés) el primero en acudir a la zona buena y el último en marchar, lo que daba buenos resultados con espectaculares atardeceres sobre todo y con sonidos preciosos de búho real y de cárabo, dos de las rapaces nocturnas que conviven en la zona.

Atardecer en la Sierra (23-1-2015)

Atardecer en la Sierra (23-1-2015)

Durante los amaneceres eran muy sonoros los aleteos de los grandes bandos de palomas torcaces que volaban de un lado para otro, y durante los atardeceres se observaban aviones roqueros volando de allí para aquí, aves que durante el resto del día no sé donde andarían, porque estaban totalmente desaparecidas.

Torcaces en vuelo (23-1-2015)

Torcaces en vuelo (23-1-2015)

Además, los ciervos seguían berreando, aunque de una forma mucho más leve que hace unas semanas… Sobre todo lo hacían al atardecer y cuando era ya de noche, pero a pleno día aún se podía escuchar de vez en cuando el golpe de las cuernas de los machos, que por lo visto aún andan a limpia pelea…

Algo muy raro ya para estas fechas, así que a saber los motivos que les llevará a ello… ¿serán machos sueltos que aún siguen en celo?, ¿serán ejemplares que no han llegado a reproducirse?, ¿será un fenómeno por la posible superpoblación de ciervo existente? Pues ni idea, pero es algo curioso e interesante…

Grupo de ciervos (28-1-2015)

Grupo de ciervos (28-1-2015)

Y como es lógico, no todos los días se veían linces, por lo que me tenía que conformar con esta buena lista de mamíferos y otros pajarillos…

En zonas bajas eran bastante abundantes las tórtolas turcas, los zorzales comunes y los zorzales charlos, que sobre todo se veían en las zonas más adehesadas y en muchas ocasiones combinados con los toros bravos de las diferentes ganaderías que allí viven.

Además aprovechaba a intentar fotografiar currucas, aves muy cantarinas y esquivas que siempre andan entre arbustos y que allí de vez en cuando se exponían un poco más, saliendo a exteriores de arbustos e incluso posándose en las mallas cinegéticas que separan unas fincas de otras. De esta forma, currucas capirotadas, currucas rabilargas y currucas cabecinegras eran el objetivo de mi cámara.

Curruca cabecinegra (27-1-2015)

Curruca cabecinegra (27-1-2015)

Curruca rabilarga (22-1-2015)

Curruca rabilarga (22-1-2015)

Y así poco a poco iban pasando los días y las esperas, hasta que de nuevo la suerte volvía a sonreír con el precioso felino… De vez en cuando se notaban buenos alborotos de picarazas, rabilargos, mochuelos y perdices, pero la verdad que no llegábamos a ver nada interesante.

Durante una tarde, exactamente la del lunes, Jose Luis localizaba un lince muy lejano en el valle que divisábamos desde nuestra posición. El animal se metía entre arbustos y desaparecía durante un buen rato… Todos atentos al avistamiento pero no aparecía, a pesar de que estábamos allí oteando unas cuantas personas y no exagero si digo que estábamos más de 20 pendientes de buscar a aquel gato con telescopios y prismáticos a lo largo de toda la pista.

Al rato, y digo al rato porque seguramente habría pasado más de una hora, alguien dio con él y todos pudimos observarlo muy lejano y con muy poca luz pero durante varios minutillos a través del telescopio. Andaba muy lejos pero era una gozada verle caminar entre las rocas y los lentiscos, apareciendo y despareciendo continuamente hasta que llegó a la zona de mayor espesura perdiéndose definitivamente, por lo que el día había sido de nuevo un éxito. Imposible sacar fotos por falta de luz, así que tocaba disfrutar de la observación, que aunque me costó localizar al animal, hizo de mis delicias con sus suaves y elegantes andares… De nuevo la piel de gallina! Y con ello ya no quedaba más que escuchar al búho real para ir a la cama con la sonrisa en la boca… Una observación que pude compartir allí con montón de gente que había conocido durante esos días y que hace que todos estos momentos sean aún mejores.

Así que había que seguir dándole duro, ya que veíamos que obteníamos premio y por ello los prismáticos ya parecían parte del cuerpo de los que estábamos allí, jejejeje. Poco a poco el listado de aves iba creciendo, con chochines muy esquivos, fringílidos como pardillos, jilgueros, verdecillos y verderones, y sorpresas como una gaviota patiamarilla que volaba despistada, o los bisbitas pratenses y tarabillas comunes que andaban en las zonas más despejadas.

El listado de mamíferos también iba en aumento, con una simpática garduña que veía a plena luz del día pero que enseguida se escondía entre matorrales, y con los gamos, que aunque no he hablado de ellos con anterioridad se veían durante todos los días.

Espectacular macho de gamo (26-1-2015)

Espectacular macho de gamo (26-1-2015)

Pareja de gamos (26-1-2015)

Pareja de gamos (26-1-2015)

Y muchas veces cercanos a los gamos los típicos ciervos, de los que se veían jóvenes, adultos, machos y hembras muy fácilmente.

Para los que no sepáis, con estas fotos ya veis las evidentes diferencias entre unos y otros. Los ciervos tienen cuernos característicos conocidos por todos, mientras que los gamos poseen cuernos pero como si fueran “palas” con puntas que sobresalen. Claro, eso en caso de machos… como las hembras de ambas especies carecen de cuernos, para diferenciarlas utilizaremos las marcas negras que tienen los gamos en el culo y cola y de la que carecen los ciervos.

Decir que a todos estos ungulados hay que prestarles atención también, ya que cuando se ponen alerta, pueden indicarnos también la presencia de algún felino cercano, o en otras zonas de la Península de lobos, ya que son presas perfectas y con gran cantidad de carne para ellos.

Cierva con cría (26-1-2015)

Cierva con cría (26-1-2015)

Y prestando atención a los ciervos, gamos, y muflones del lugar, durante otra de las mañanas que estaba por allí, un lince cruzó la pista… fue una pena que yo estaba en otro lugar, porque para cuando llegué solo le pude ver el culo en lo alto de la ladera ya que estaba pasando al otro lado (igual que había pasado un par de días antes…). Había visto a unos trabajadores prestar atención a una ladera, pero como al parecer, en ese mismo lugar van a hacer una canalización subterránea para una central hidroeléctrica o algo así, pensaba que estaban mirando por donde tenía que ir, pero no; el lince les había cruzado la pista delante de su coche y estaban observándolo como subía ladera hacia arriba… Como ya he dicho yo llegué tarde, pero por lo menos le pude ver el culo cuando estaba arriba del todo y pasaba a la ladera de orientación opuesta a la nuestra… Una pena pero así son las cosas! De nuevo Murphy volvía a hacerme compañía!!!

Pero bueno, no me puedo quejar, ya que ese mismo día a la tarde hubo mucha más suerte con otro ejemplar. Entre avistamientos de mamíferos y aves variadas, tuve de nuevo un buen subidón de adrenalina de esos que abre los poros y hace que el corazón palpite como si fuera a reventar.

Oteando con mis prismáticos todo el territorio que tenía a mi alrededor, di en unos claros con un lince sentado. Pegué un buen chilló para avisar a todos los que estaban allí, pero al ir a mi telescopio ya no lo pude localizar… Hice 15 metros corriendo hasta mi telescopio que ni Messi, ni Cristiano, ni el Usain Bolt me hubieran pillado, pero el animal había sido lo suficientemente ágil como para moverse y ya no estaba en el mismo sitio sentado.

Tras un buen rato mirando todo con atención sin resultado positivo alguno, nos dieron el aviso un grupo de ingleses que había bajado de donde yo lo había visto y que había cruzado la pista varios metros más arriba, yendo por el valle en el que estábamos nosotros hacia nuestra posición, y de esta forma entre unos y otros conseguíamos ver de nuevo al animal, con poca luz pero muy cercano… Otro momento espectacular con el precioso lince bastante cerca y que caminaba tranquilo hacia la espesura y zona más baja del valle, donde lo seguimos hasta que ya los ojos, los prismáticos, el telescopio y la poca luz dijeron basta… Un momento la verdad que bonito, ya que se lució y paso por delante muy lentamente con su paso característico para que todos los allí presentes pudiéramos disfrutar de él.

Lince apenas ya sin luz (28-1-2015)

Lince apenas ya sin luz (28-1-2015)

La verdad que fue imposible individualizar al animal debido a la poca luz, pero al alejarse si que pareció que era un macho, por lo que tenía bastantes boletos de ser “Galo”, el macho que frecuenta la zona durante los últimos tiempos.

Como ya he repetido muchas veces el animal aparece sin saber de dónde, como la tarde anterior a este buen avistamiento, en el que bajo nuestros pies a escasos metros pasó un lince, que vimos unos segundos y enseguida desapareció entre la espesura del matorral. Lo localizó Alegría, una simpática mujer que estaba allí con Fernando, y que por lo que hablamos después seguramente hubiera tenido la aparición de este lince desde detrás, cruzando por uno de los tubos de desagüe que están por debajo de la pista y por el que seguramente pasó desapercibido para todos hasta que lo teníamos justamente debajo de nosotros… Otro ejemplar al que solo le llegué a ver el culo y poco más, ya que enseguida bajó por el valle y despareció entre matorrales…

Así que de nuevo las esperas y el estar horas allí apalancado volvía a tener premio, como casi siempre a últimas horas, cuando ya no hay luz como para disfrutar de los avistamientos, pero bueno, es lo que hay y los “bicheros” estamos acostumbrados a ello…

Mientras tanto, entre espera y espera la gran cantidad de ungulados presentes seguían amenizando las horas, sobre todo los ciervos, que eran la especie más abundante con mucha diferencia, y que al atardecer comenzaban a berrear como ya he dicho antes.

Pareja de ciervos (22-1-2015)

Pareja de ciervos (22-1-2015)

También habituales diarios de todos los días y en la misma zona eran los muflones, de los que siempre se veían varios ejemplares machos con muy buenas cornamentas pero muy lejanos.

Aunque permanecían gran parte del día tumbados a la sombra, de vez en cuando se levantaban y se daban un paseíllo para lucirse y desplazarse cambiando de zona.

Muflones (24-1-2015)

Muflones (24-1-2015)

Muflones caminando (24-1-2015)

Muflones caminando (24-1-2015)

Y si durante el día me amenizaba las horas con mamíferos de gran tamaño, durante las noches (las primeras horas claro está), pasaba un rato entretenido con varios roedores que iban a comer migas de los restos de mi cena. Eran varios los ratoncillos que merodeaban mi furgoneta cuando desaparecía el sol en busca supongo que de restos de comida.

A pesar de que aparecían ratoncillos de diferentes tamaños y supongo que por ello de diferentes especies pero que yo no tengo ni idea de identificar, la más graciosa y única capaz de diferenciar era un simpático lirón careto que muy de vez en cuando hacía aparición entre unas rocas.

Lirón careto (23-1-2015)

Lirón careto (23-1-2015)

Aunque había varios ejemplares, aparecían veloces y desaparecían sin parar comiendo las migas que les llegué a dejar una noche. Supongo que el invierno será duro para ellos, y yo pensaba que serían animales que invernarían, pero por lo visto allí estaban bien despiertos por estas fechas, así que de invernar nada de nada…

No sé si será porque aún este año no había hecho frio excesivo o si porque allí por el sur no tienen costumbre de hacerlo, pero el caso es que estaban los animales muy vivarachos y ágiles haciendo viajes a mis panes sin parar.

Ratoncillo y lirón (27-1-2015)

Ratoncillo y lirón (27-1-2015)

No he hablado de las aves más comunes de pequeño tamaño, pero como podéis imaginar eran también muy comunes los petirrojos, los colirrojos tizones, los carboneros, los herrerillos y los mitos en las zonas de más matorral y los gorriones comunes, cogujadas y trigueros en las zonas más bajas y abiertas.

Y ya con toda la chapa que os he metido llegaba poco a poco el final del viaje. Se acercaba ya el día de vuelta para casa, pero la verdad que tuve un final inesperado y que me hizo ver un par de ejemplares de lince como nunca lo había hecho.

En la última mañana tras un buen rato oteando todo aquello y con entradas y salidas de nieblas continuas, el equipo de gallegos y catalanas con el que había pasado la noche anterior cenando y compartiendo experiencias escuchó unos maullidos muy cercanos a la pista, hasta que Anna y Susana consiguieron localizar un lince muy cercano. Estaba a escasos metros y tras el aviso esta vez sí que me pillaba en una buena ubicación, por lo que fue un espectáculo el poder verlo bien…

Lince entre ramas (29-1-2015)

Lince entre ramas (29-1-2015)

Primero permanecía entre matorrales, pero luego se movió y se sentó en una roca en la misma postura en la que lo había visto yo el día anterior. Postura curiosa con las patas delanteras bien tiesas y las traseras plegadas; postura muy típica pero en la que aún no le había visto en condiciones… Eso sí, ¡esta vez fue un espectáculo!

En esta roca grande permaneció oteando para todos los lados durante un ratillo, tiempo en el que se acercaban los demás turistas que estaban desperdigados en otras zonas de la pista.

Lince sentado (29-1-2015)

Lince sentado (29-1-2015)

Lince oteando (29-1-2015)

Lince oteando (29-1-2015)

Era un momento precioso el tenerlo de frente y el poder verlo sin matorrales de por medio, quieto pero atento… Nuestra joya ibérica, un tesoro viviente, y porque no decirlo también, una animal a nivel mundial impresionante y con una elegancia digna de mencionar que muy pocos mamíferos tienen a su alcance, posaba para nosotros sin parecer importarle nada.

Tenerlo de frente fue algo inolvidable… El animal no estaba nada lejano, y a mí me temblaba todo por la tensión del momento… Es un animal precioso y su presencia hacía que mis nervios no me dejaran tranquilo ni un solo momento para poder fotografiarlo y observarlo con calma, a pesar de que el animal estaba la mar de tranquilo importándole muy poco nuestra presencia.

Lince sentado (29-1-2014)

Lince sentado (29-1-2014)

Al ratillo, poco a poco fue subiendo por la ladera hacia la pista en la que estábamos todos, por lo que parecía que el animal quería cruzar y pasar al otro lado.

Lince subiendo (29-12-2015)

Lince subiendo (29-12-2015)

Ahí se vio que se trataba de una hembra, “Datura”, la hembra habitual de la zona, y que se metía en un lentisco justamente debajo de la pista a muy pocos metros de distancia de los observadores que flipábamos con el momento. Teníamos el lince al lado, y se había metido en el lentisco sin hacer un solo ruido al mover las ramas y hojas del arbusto.

Es impensable el sigilo de estos animales, que al caminar, a pesar de su tamaño no mueven ni hacen que suene una hoja al pisar o unas ramas al tocarlas con el cuerpo… Claro, dependen de ello para poder cazar también…

Lince caminando (29-12-2015)

Lince caminando (29-12-2015)

Pero cuál fue la sorpresa que cuando sabíamos que había un lince metido en el lentisco… ¡más abajo apareció otro que se camuflaba en el mismo lugar! No era un ejemplar sino dos los que teníamos allí delante de nuestras narices… Otra bonita sorpresa de nuevo! Se trataba de la pareja que andaba junta, y por los maullidos que se escucharon a la mañana todavía con algo de celo entre sus venas… jejejeje! Habíamos tenido a los dos ejemplares al lado delante de nuestros morros pero nadie se había percatado de que eran dos! sino que solo habíamos sido capaces de avistar uno!

Estando atentos a que hacían los animales, que era evidente que querían cruzar el camino, salió uno y paso por uno de esos tubos de desagüe que hay allí y que parece usan con mucha frecuencia para cruzar de un lado de la pista al otro.

Este primero fue “Galo”, el macho, el precioso lince que había aparecido en segundo lugar, y que cruzó muy tranquilo sin dar un paso más rápido que otro. Cruzó por dentro del tubo y poco a poco fue hacia arriba sin mirar hacia atrás y sin importarle lo que hacía la hembra.

Lince (29-1-2015)

Lince (29-1-2015)

Y tras “Galo”, luego pasó la hembra, “Datura”, que dio un buen salto tras pasar por el interior del tubo del que había salido su compañero y que si que cogió el camino hacia arriba con algo más de rapidez que su compañero incluso dando un par de espectaculares saltos.

La verdad que un momento para recordar de esos que te pone la “patata” a mil y que nunca se olvidan… Ver un lince en libertad no se paga con dinero, pero el verlos de esta forma es algo que queda por siempre en la mente, en las retinas y en el corazón… ¡El espectáculo de la vida ibérica y una de nuestras joyas faunísticas más preciadas por los naturalistas!

Lince saltando (29-1-2015)

Lince saltando (29-1-2015)

Fue un lujo tener a los dos ejemplares a tan corta distancia, y de hecho, cuando tiraron para arriba fue evidente ver el sexo de cada uno… Como podéis ver los testículos son bastante evidentes en la foto de la izquierda, mientras que en la de la derecha el lince carece de ellos… Algo que nos sirve para diferenciar machos de hembras, y a pesar de que los machos suelen coger mayores dimensiones que las hembras, es lo único fiable y que se puede ver con cierta sencillez, el culo del animal, por medio del cual podemos determinar el sexo.

Traseros de los linces (29-1-2015)

Traseros de los linces (29-1-2015)

En la mayoría de los casos, el lince vive solitario y nómada, mostrándose más social en la época de celo como es lógico. Esta época como dije en mi anterior entrada comienza en diciembre y se prolonga hasta mediados de enero. Por ello en esta ocasión andaban casi con toda seguridad un macho y una hembra juntos, porque aunque aún era algo tarde, les quedaría un poco de amor por repartir… jejejeje

Ahora ya andarán en las madrigueras, lugares que eligen bien protegidos entre rocas, árboles huecos, u otras oquedades donde se sienten seguros y teniendo una gestación de unos 70 días, lo que los cachorros nacerán si todo va bien entre marzo y abril. Las camadas constarán de entre 1 y 4 crías (siendo las más habituales de 2 pequeños), así que a ver si hay suerte y está pareja que aún maullaba nos deleita esta primavera con algún jovenzuelo entre ellos.

Y tras esta breve explicación, decir que de esta forma ambos poco a poco se alejaron y pasaron al otro lado de la ladera, en un momento que ya nos hizo sonreír a todos los allí presentes durante todo lo que restó de día y en el que además reinó la paz, tranquilidad y respeto por el “gato”, ya que por lo que tengo entendido unas semanas antes había habido gente que le había cortado el paso y que incluso había corrido a su lado… Algo que nunca tenemos que hacer… el lince es un animal que está en peligro de extinción y el está por encima de cualquier avistamiento, foto o video que le queramos hacer…

Lince caminando poco a poco (29-1-2015)

Lince caminando poco a poco (29-1-2015)

Así que con un último y buenísimo avistamiento de lince, mejor dicho, de linces, y para mí el mejor de los que he tenido hasta ahora, me despedí de la gente que había allí y que había conocido durante esos días, ya que a Pamplona tengo buen trecho y poco a poco había que volver… A pesar de que a la tarde se volvió a ver, iba a ser difícil superar todo esto de la mañana, así que como se suele decir, carretera y manta hasta Pamplona capital.

Lince despidiéndose de mí... (29-1-2015)

Lince despidiéndose de mí… (29-1-2015)

Así que además de los buenos avistamientos de linces y de aves (entre las que contabilicé 64 especies diferentes), dar las gracias a todos los que compartieron momentos y avistamientos conmigo… mi compañero de kurro Óscar, mi buen amigo del Pirineo Julen, la simpática palentina Laura, los guías que andaban por allí Jaume y Jose Luis, el madrileño Javier, Adri mi compañero de la otra vez, y los majos maños Enrique y compañía; muy agradables también Fernando y Alegria a los que espero ver pronto por La Culebra y sobre todo a mí “equipo de guerra” con el que más tiempo pase y compartí linces, risas, cervezas, cena, experiencias, debates y buen patxarán, Anna, Susana, Salva, Ricardo y Óscar, sin olvidar a Pablo.

Oteando; Julen Gayarre (25-1-2015)

Oteando; Julen Gayarre (25-1-2015)

Así que si todo va como debe, el invierno que viene me volveré a escapar a aquella Sierra que tantos rincones preciosos tiene y que tantos secretos guarda para nosotros…

Confiemos en que el lince ibérico, felino clasificado con mayor peligro de extinción según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) siga sobreviviendo a pesar de los atropellos a los que se expone en las carreteras (en lo que va de 2015 ya van dos linces muertos por atropello), a los lazos, a los disparos y a los venenos de los malnacidos que todavía existen en este siglo XXI, a la en ocasiones dudosa y que tantas críticas recibe gestión de las administraciones y a todo lo que le pueda complicar la subsistencia…

En Andalucía poco a poco parece que la población se mantiene con ligero ascenso, pero en Castilla-La Mancha donde se están realizando gran parte de las reintroducciones son ya varios los ejemplares muertos, y como no puede ser menos, muchos de los fallecidos en estos años pasados tienen como causa directa la intervención humana. En total fueron 28 ejemplares muertos en 2014, que hablando de una población poco superior en el total a 300 ejemplares… estamos hablando de cifras cercanas al 10%!!!!… Así que esto hay que cambiarlo ya!!!!! ¡Por el bien de ellos y por el nuestro propio!

Que nadie nos diga que hemos acabado con este precioso, elegante, inigualable e impresionante felino. Que no sea por nosotros, y como decía Francisco Umbral de una especie de ave que también está en estado crítico… “Que no se nos muera. Que no se diga”.

Lince (29-1-2015)

Lince (29-1-2015)

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Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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