Linceando por el sur

El invierno pasado (hace ya más de un año) realicé un par de salidas al sur de la Península, más concretamente a tierras andaluzas, para observar al “gran gato”, de las que por aquí ya tenéis las crónicas…

Y como ese “bicho” es especial, otra vez que me fui para allí abajo hace ya varias semanas para intentar disfrutar de él y de todo lo que le rodea, ya que además de vivir en paisajes idílicos junto a otras muchas especies, solamente el hecho de andar en territorio lincero es algo que merece la pena, ya que durante todo el día se está con una tensión especial que se crea porque el lince puede aparecer en cualquier momento.

Paisajes en los que iba a pasar los días... (5-12-2015)

Paisajes en los que iba a pasar los días… (5-12-2015)

Para ello, igual que hace ya más de 12 meses, visité las tierras de Jaén, más exactamente el Parque Natural de la Sierra de Andújar, donde se dan las mayores densidades de lince ibérico del mundo y donde por ello es una de las mejores zonas para observarlo.

En mi visita por la zona (del 5 al 11-12-2015) recorrí varias zonas de la sierra, a pesar de que casi todo por allí es privado y solo en algunas pistas y en algunas zonas concretas se puede estar.

Declarado en junio de 1989, al noroeste de la provincia de Jaén y con una extensión cercana a las 75000 hectáreas, es una muestra del paisaje típico de sierra Morena, donde se mezclan zonas de pinares, bosques de ribera con grandes ríos, bosques mediterráneos, dehesas, y zonas de matorral.

Para aprender un poco sobre la zona, el Parque, consistente en su mayoría en lomas sin pendientes fuertes ni zonas muy abruptas, tiene forma de triángulo equilátero casi perfecto, y limita al oeste con el Parque Natural de Cardeña y Montoro (Córdoba), y al norte con la provincia de Ciudad Real.

En lo que se refiere a flora (a pesar de que hay pinares sobre todo de pino piñonero que vienen de repoblación), la mayor parte consiste en dehesas formadas por encinas, quejigos y alcornoques, que en muchas zonas ven ocupados el suelo por matorrales (jaras, lentiscos, acebuches, coscojas y madroños sobre todo junto a otras de menor tamaño como el romero o el tomillo), que en ocasiones tapizan la totalidad de la zona. Por otro lado, al ser muy importante la presencia de seis ríos de caudal intermitente, entre los que destaca el Jándula, que tiene dos presas en el Parque y es de mayor tamaño, hace que en las orillas de estas zonas haya vegetación típica de ribera, como alisos, fresnos o sauces.

Aquello es zona de mucha importancia cinegética (caza mayor principalmente) y ello se nota en que hay decenas y decenas de cotos privados, rodeados de mallas cinegéticas que hacen que el paisaje sea un poco más desagradable…

Y bueno, yendo a lo que me llevó allí, ya que sabemos un poco más de la zona y de la flora, vamos a ponernos en harina con la fauna y mis observaciones por el lugar…

Ciervo (8-12-2015)

Ciervo (8-12-2015)

Sin duda alguna, por todo esto del tema cinegético, los ciervos son los mamíferos más abundantes del lugar…

Se ven en cualquier sitio, a cualquier hora del día, de cualquier edad, de ambos sexos…

En muchas ocasiones hasta es excesiva la densidad de animales existentes… Eso sí, entre los machos adultos que se ven, no se observan ejemplares con cornamentas de esas espectaculares que llaman la atención… Si que son muy comunes los machos jóvenes y machos “normalitos”, pero los ejemplares espectaculares yo creo que serán los que se cazan, y por ello no se observan con facilidad…

Ciervo pastando (9-12-2015)

Ciervo pastando (9-12-2015)

De hecho, algo que llama mucho la atención es que durante las 24 horas del día algunos ejemplares berreaban… Muy pasada la época de celo donde se da la berrea, en estas zonas donde hay superpoblaciones parece que no entienden de fechas, y o los más jóvenes, o los más desesperados, o los que no han triunfado, parece que siguen a lo suyo marcando territorio e intentando atraer a las hembras, que en teoría ya estarán preñadas.

El año pasado en diciembre también lo viví, y a mitades de enero que también volví, seguían igual… Así que probablemente puede ser una tónica que lleven durante todo el año. A ver si algún año visito el lugar en primavera y veo la actitud de estos curiosos ciervos.

Cierva observándome (6-12-2015)

Cierva observándome (6-12-2015)

Además de los ciervos, aunque en menor número, también había buenos grupillos de gamos (otra especie de interés cinegético). Estos son de menor tamaño, y se diferencian porque tienen unas marcas negras muy marcadas en el trasero y la cola de color negro también. Además, los machos se diferencian porque en vez de tener cuernos ramificados, poseen unos cuernos como en forma de palas, que tienen pequeñas puntas.

Grupillo de hembras de gamo (8-12-2015)

Grupillo de hembras de gamo (8-12-2015)

Macho de gamo (8-12-2015)

Macho de gamo, con la cuerna típica (8-12-2015)

Y estas bonitas especies, y complicadas de ver en otras zonas del país, hacen que todo sea más mágico y el paisaje sea más precioso si cabe… Es un lujo el poder disfrutar de este tipo de fauna y que se dejen acercar y fotografiar con cierta confianza y facilidad, a pesar de que a veces puede llegar a parecer todo bastante artificial y que no sean animales tan salvajes como lo son.

Paisaje (9-12-2015)

Paisaje con el río Jándula (9-12-2015)

Además, aquellas dehesas donde se otea en busca de diferente fauna son zonas espectaculares y realmente bellas a las que yo no estoy acostumbrado… Soy del norte y aquí abundan principalmente bosques (de hayas, robles o pinos), y por ello las dehesas tienen algo especial para mí.

Es curioso, y en muchas ocasiones, en estas zonas adehesadas, donde se mezclan pastizales, zonas de rocas, y diferentes especies de robles (sobre todo encinas y alcornoques) las especies salvajes se juntan y conviven con el ganado vacuno…

Toro en la dehesa (9-12-2015)

Toro en la dehesa (9-12-2015)

Las dehesas son típicas zonas donde se crían reses bravas para el toreo, y Andújar no es menos, teniendo varias fincas particulares donde se observa buena variedad de toros separados por edades y por tamaños.

Aunque vayan a tener un final un poco triste, ya que casi todos serán lidiados en corridas de toros, es una suerte poderlos ver en esta “libertad”, pastando tranquilamente y prestando atención a los que pasa alrededor, y teniendo en muchas ocasiones gamos o ciervos cerca. Eso sí, cuando miran a uno, no dan ganas de estar mucho rato, ya que a pesar de que las fincas estén cerradas, no tienen mucha pinta los cierres de que sean capaces de aguantar la embestida de estos morlacos de varios centenares de kilos…

Toro observándome (8-12-2015)

Toro observándome (8-12-2015)

Retrato del mismo toro (8-12-2015)

Retrato del mismo toro; acojona, ¿que no? (8-12-2015)

Y yendo un poco al tema, como ya sabemos un poco más de la zona visitada, y de algunas de las especies de mamíferos salvajes que podemos observar, vamos con la estrella del lugar, animal que me llevó hasta allí.

Antes haré un inciso… Sin duda alguna, el lince es la estrella de Sierra Morena, aunque hay que tener en cuenta que parece que queda una pequeña población de lobos pero de la que hay muy poca información y escasos avistamientos, por lo que no tengo yo muy claro si queda alguno, si queda uno solo, si es una pareja, o si es un clan familiar… Eso sí, está claro que “algo” hubo en sus días y que si no ha desaparecido de la zona, no le quedará mucho…

Así que con el permiso del lobo, iremos con el “gran gato”, ese tesoro vivo que está en peligro de extinción y que solo existe en el sur de la Península Ibérica, a pesar de que parece por últimos estudios de ejemplares concretos, que realizan buenos desplazamientos y han llegado a estar por La Sierra de La Culebra, Soria, La Rioja, Zaragoza e incluso han rozado mi comunidad, Navarra… De ello hay mil noticias en la red, así que si buscáis algo de “Kahn” y “Kentaro” (dos hermanos que se criaron en cautividad, se liberaron en Toledo y se pegaron buenos viajes) por ahí, tendréis mucha información sobre el comportamiento de estos dos ejemplares concretos… Algo mucho más que interesante.

Dicho esto, iremos un poco con lo que pude ver yo del animal (y otras muchas especies)…

El primer ejemplar, tardó en llegar, pero no me puedo quejar, ya que el primer día que llegué, tuve suerte y lo vi… Y digo que tardó en aparecer, porque a pesar de que estábamos varias personas allí, nadie fue capaz de observarlo hasta que casi se echaba ya la noche…

De esta forma, fue localizado en una ladera muy lejana, en la zona alta junto a un buen montón de piedras que había… La verdad que la observación duró pocos minutos… No creo que hubieran sido más de dos o tres, pero la verdad que aunque estaba muy lejano, con el telescopio se le podía observar bastante bien… A ver si lo veis en la foto… Está justo delante de la piedra redonda en el centro. Es una manchita. Así que esta vez os tendréis que fiar de mí… jejejejeje

Lince en la piedra redonda... ¿lo veis? (5-12-2015)

Lince en la piedra redonda… ¿lo veis? (5-12-2015)

La verdad que aunque la observación fue muy corta, el tener un “gato” al alcance de los ojos es algo difícil de describir… Igual que apareció entre arbustos, desapareció al otro lado de la ladera, caminando la mar de tranquilo y ante la mirada de todos los presentes…

Aparición corta, pero intensa. Así que tras oscurecer, el primer día y su espera terminaban, y sobre la bocina, las horas de espera apostado en mi oteadero habían tenido su buen premio… Como podéis imaginar, una buena alegría para el cuerpo que me llenaba de confianza para los días siguientes, ya que parecía que los últimos días los avistamientos de lince estaban caros…

Y así, pasó la noche y llegó el día siguiente… La verdad que el invierno no había entrado todavía, por lo que la mañana y el atardecer, eran más llevaderos que en otros años en lo que al frio se refiere.

Los días comenzaban con los últimos cantos de los cárabos (que no llegué a escuchar todos los días), y empalmaban con los cantos de los mochuelos entre otros, que eran acompañados con vuelos de unas cuantas especies de aves, de las que poco a poco os iré hablando en esta entrada.

Durante este mi segundo día de espera, el lince volvió a aparecer. Fue poco antes del mediodía, por lo que la luz era mucho mejor para poder disfrutar de él. Apareció muy lejano por un valle, y en escasos minutos, entre los grandes arbustos, se perdió tras subir por la ladera al otro lado.

Se perdió al otro lado (6-12-2015)

Se perdió al otro lado (6-12-2015)

Debido a la gran distancia, no se pudo fotografiar bien, eso sí, con el telescopio se le pudo observar de lujo, durante los escasos minutos que permaneció a la vista. Así que segundo día, y de nuevo se volvía a disfrutar del lince, ese precioso animal que todavía no había dicho la última palabra del día, ya que a última hora de la tarde, como había hecho el día anterior, volvió a hacer aparición en el mismo lugar en el que horas antes lo habíamos perdido para volver hacia abajo, deshaciendo a la tarde el camino que por la mañana había hecho.

Así que un lujo el poder disfrutar del animal por doble ocasión en el mismo día, a pesar de su lejanía y de falta de luz en la segunda observación.

Como suele ser habitual en estas ocasiones, para disfrutar del animal toca hacer buenas esperas de horas y horas de duración en buenos lugares de observación, donde hay visibilidad, por lo que durante tanta espera, no pueden faltar un buen listado de aves…

Destacar la presencia de una pareja de águilas imperiales en esta zona donde el lince se deja ver con cierta facilidad.

Pareja de imperiales sobre un árbol (6-12-2015)

Pareja de imperiales sobre un árbol (6-12-2015)

El águila imperial ibérica se trata de un ave endémica de la Península Ibérica, que a pesar de que está aumentado su población y parece que poco a poco está aumentando su área de distribución, se encuentra en peligro de extinción, por lo que siempre es interesante disfrutar de ellas.

También los majestuosos buitres hacían aparición con las térmicas pasado el mediodía.

Grupo de buitres cogiendo altura (9-12-2015)

Grupo de buitres cogiendo altura (9-12-2015)

Por un lado buitres leonados, que no se si allí será habitual, pero en ninguno de los días les vi levantar antes de las 2 del mediodía… Se veían ejemplares sueltos, pero volar en grupo, hasta bien entrado el día era imposible…

Buitre leonado (9-12-2015)

Buitre leonado (9-12-2015)

Águila imperial junto a buitre leonado (9-12-2015)

Águila imperial junto a buitre leonado, donde podemos ver la diferencia de tamaño (9-12-2015)

Y por otro buitres negro, que no estoy tan acostumbrado a ver y que en un número mucho menor se entremezclaban con los buitres leonados.

Buitre negro planeando (9-12-2015)

Buitre negro planeando (9-12-2015)

La verdad que esa silueta es muy interesante… Se trata de un ave, que al igual que el águila imperial ibérica se encuentra en la mitad sur de la Península Ibérica y que tiene un alto nivel de protección, por lo que a pesar de que de vez en cuando por mis tierras se ve algún ejemplar divagante, no es nada habitual y siempre es agradable de ver.

Buitre negro en vuelo (9-12-2015)

Buitre negro en vuelo (9-12-2015)

Así que ya veis que además del lince, hay fauna muy interesante por estas tierras y que sin duda alguna merece la pena ir a ver, como es el caso de estas grandes rapaces que dominan los cielos con sus aleteos y planeos.

Volviendo al gato, animal que me llevó hasta allí, iremos con la observación del tercer día, que sin duda alguna fue la mejor que tuve durante este viaje, pero no sin antes hablar un poco del animal, para aquellos que no lo conocéis o queráis aprender algo más sobre este elegante animal…

Como ya sabéis, el lince es un felino que basa su dieta principalmente en conejos, animalillos de los que vi buen número (yo creo que más que en el invierno pasado), y para los que se están haciendo mejoras con sueltas de conejos y habilitación de posibles madrigueras, ya que la mixomatosis, la hemorrágica vírica y la tularemia (sobre todo las dos primeras), ha hecho mucho daño en la población de conejo peninsular, matando a miles y miles de ejemplares, y que como no podía ser de otra forma ha afectado al lince indirectamente, por la desaparición de clanes de conejos enteros, desapareciendo por completo de ciertos lugares, y disminuyendo en otros la población de una manera desastrosa.

Para los linces, la caza del conejo es algo que por esfuerzo físico-gasto energético-recompensa le es ideal, ya que este tipo de presas tiene buen tamaño, pero como es lógico, en ocasiones tiene que tirar de otro tipo de fauna, como es el caso de pajarillos, perdices, roedores, reptiles e incluso corzos, muflones y otros pequeños cérvidos, de lo que últimamente con ejemplares en dispersión se está viendo que realizan un buen aprovechamiento, si no recuerdo mal de corzos viejos. Además, en donde se encuentra lince, no suele haber otras especies de carnívoros como meloncillos, zorros o gatos monteses, ya que los expulsa, pudiendo llegar a matarlos en algunas ocasiones.

Para dar caza a sus presas, el lince se basa en el acecho. Su técnica es muy clara. Consiste en caminar y caminar por su territorio hasta que ve algo. De esta forma, cuando tiene una presa clara, se para, escucha, observa, y se prepara. Gracias a su mimético pelaje, se tumba en el suelo y poco a poco se va acercando a su presa. Una vez cercano y al alcance, comienza una persecución de unos pocos segundos de duración y escasos metros que suele acabar con un precioso salto del lince sobre su presa, a la que si abate, le da un mordisco en la yugular para acabar con su vida. Su fuerte tamaño y su musculoso cuerpo, hacen que pueda hacer esfuerzos, carreras cortas y buenos saltos, pero no está preparado para persecuciones largas, así que para su triunfo es muy importante el mimetismo con el medio, del que hablaremos un poco más adelante.

Y como la mayoría de mamíferos, el lince se trata de un animal crepuscular y nocturno, pero que en invierno aumenta su actividad diurna. Igualmente, en estas fechas tiene el celo, por lo que es más fácil de observar, y eso hace que en tierras linceras nos juntemos aficionados a la observación de fauna para intentar disfrutar del “gran gato ibérico”. En otras épocas del año, debido al calor existente en estos bosques mediterráneos (hábitat donde se encuentra), pasa las horas del día descansando en las sombras y en el interior de matorrales, por lo que sus observaciones son mucho más complejas.

Y de esta forma, como ya he dicho, en el tercer día el animal volvió a aparecer en un avistamiento de los que no se olvida…

Sobre las 8,15 de la mañana, se escucharon unos maullidos en el valle. Primeros de la temporada de celo (los días de antes no se le había escuchado). Muy parecidos a los del mochuelo, pero muy característicos, se oyen desde metros y metros de distancia, por lo que entre tanta gente que estábamos allí no fue difícil más o menos intuir la zona de la que prevenían.

Así que entre unos y otros, nos movíamos por la pista forestal (único camino en el que se puede estar porque casi todo allí es privado como ya he dicho antes), buscando en los diferentes valles y ganando visibilidad en diferentes puntos, hasta que de esta forma a la media hora apareció valle abajo y perdiéndose entre matorrales… Yo en esta ocasión no lo pude ver, ya que estaba oteando otros lugares, pero tras ir al lugar donde se había visto por última vez, al rato maulló muy cercano, en la zona baja del valle asomando entre arbustos y parándose muy tranquilo cerca de unas rocas en una sombra, para el deleite y disfrute de todos los allí presentes.

Lince antes de sentarse (7-12-2015)

Lince tras aparecer de nuevo (7-12-2015)

Y todo no acababa más que de comenzar… Se le veía tranquilo, y de vez en cuando maullaba. Se trataba de “Galo”, el macho que suele andar por esta zona, que al parecer con sus llamativos maullidos parecía querer llamar la atención de alguna hembra cercana.

Y de repente, estando tranquilo, con telescopios y cámaras apuntándole desde la pista, decidió sentarse durante un rato sobre una piedra.

Allí se lamió y relamió, mientras de vez en cuando miraba a su alrededor.

Lince ya tumbado en la roca (7-12-2015)

Lince ya tumbado en la roca (7-12-2015)

Desde la pista éramos varios los que le observábamos… Se trataba de uno de esos momentos en los que los nervios están a flor de piel. Tener un lince a esa distancia (ya que estaba bastante cerca) y tranquilo, sin inmutarse ante la gente, que a decir verdad se mostraba respetuosa y en silencio a pesar del momento vivido, no es algo que se viva todos los días, y para los que llevamos la naturaleza en la sangre, y particularmente la fauna, es algo difícil de describir y explicar.

En la roca tan tranquilo (7-12-2015)

En la roca tan tranquilo (7-12-2015)

Fue un rato corto, ya que conforme se sentó, casi se levantó (habrían sido segundos, o quizás algún minuto, pero es que en estos momentos el reloj parece que se para y que se pierde la noción del tiempo… jejejejeje), pero tuvimos suerte y no se levantó para irse, sino que cambió su posición, decidió bajarse de la roca, y se sentó en el suelo,

Allí se “repanchingó” y lamió de nuevo cada parte de su cuerpo, haciendo un buen hincapié sobre todo en sus patas. Patas acabadas en unas garras grandes y espectaculares, de las que luego hablaremos un poco más junto a la descripción del animal.

En el suelo tumbado (7-12-2015)

En el suelo tumbado (7-12-2015)

Cogiendo incluso posturas acrobáticas en algunas ocasiones era un espectáculo disfrutar del animal, que se veía tan confiado, sin asustarse de nuestra presencia y a lo suyo, como si ninguno de los allí presentes estuviéramos allí…

De esta forma se alternaba el mirar por los prismáticos, por el telescopio, y por darle al obturador de la cámara para traerme el momento a casa. Esto de alternar la observación con la fotografía se hace complicado por momentos, pero la verdad que “Galo” no ponía impedimento y facilitaba el trabajo.

Aseándose (7-12-2015)

Aseándose (7-12-2015)

Tumbado con la cabeza al frente (7-12-2015)

Tumbado con la cabeza al frente (7-12-2015)

El año anterior, había disfrutado de buenos avistamientos de lince, pero nunca lo había llegado a ver tanto tiempo seguido, ya que “Galo” se lució para nosotros… Primero maullando y dejándose ver por el valle, y luego tumbándose para dedicarse a sus cosas…

Al final, tras unos cuantos minutos, decidió levantarse, y para la sorpresa de la gente subió valle arriba… Se dirigía hacia donde estábamos todos, que permanecíamos apostados en la pista observando cada rincón, ya que cuando se metía entre arbustos desaparecía como si de un fantasma se tratase, y como si nunca antes hubiera estado por allí…

Así que con caras de sorpresa ante la dirección del animal, y buenas sonrisas porque cada vez estaba más cerca, esperábamos a ver la dirección final del animal. De esta forma, entre arbusto y arbusto, aparecía y desaparecía, hasta que apareció en una zona más abierta, muy cerca a la pista, y con la clara intención de pasar al otro lado del camino donde estábamos y tirar ladera arriba.

Subiendo poco a poco (7-12-2015)

Subiendo poco a poco (7-12-2015)

Acercándose (7-12-2015)

Acercándose (7-12-2015)

Poco a poco se acercaba por uno de los senderos que el mismo realiza por la zona… Parece que el lince se trata de un animal de costumbres, y todo aquello tenía bastante trillado de caminos, aunque en muchas ocasiones este tipo de caminos también se pueden confundir con senderos de los ungulados de la zona.

El tenerlo tan cerca la verdad que pone los pelos de gallina y los nervios a flor de piel… A mí me tiembla todo, y la verdad que no me es nada fácil el fotografiarle decentemente con el tembleque de las manos… jejejejeje! Pero bueno, a pesar de ello algunas fotos se salvan, y al pasar tan cerca se pueden ver sus características físicas a la perfección.

Caminando lentamente... (7-12-2015)

Caminando lentamente… (7-12-2015)

Era una sensación impresionante el ver como poco a poco el animal se acercaba, con un sigilo tremendo y con una tranquilidad que parece imposible… Al parecer, si se evitan chillos, movimientos bruscos y el correr, no teme del ser humano, por lo que puede pasar muy cerca, e incluso acercarse, como hizo este precioso ejemplar.

El lince, como ya habéis podido ver en las fotos, y seguramente en varios documentales, noticias y demás, se trata de un gato grande. Con longitud de hasta un metro, altura en cruz de 50-70 centímetros y pesos de hasta 20 kilos en los machos más grandes (las hembras son algo menores que los machos), tiene aspecto de animal rechoncho y fuerte con cabeza pequeña.

Su cuerpo es de color pardo amarillento, más claro y blanquecino por el vientre, y que está moteado por completo con puntos negros, lo que hace que se camufle a la perfección y que si está acurrucado sea complicado de ver. Su cola es corta (de unos 12 centímetros y acaba en punta negra también).

Lo más característico del animal, es su cabeza. Con unos impresionantes ojos de color claro, tiene dos características muy especiales. Por un lado, sus orejas (con un oído muy agudo que le hace capaz de escuchar cualquier sonido) acaban en una serie de penachos negros muy finos, que al parecer sirven para descomponer su silueta en el entorno, de forma que pueden servirle para mimetizarse mejor, y por otro, dispone en los laterales del rostro de una especie de barba o patillas muy largas que le cuelgan a ambos lados de la cabeza.

A modo de curiosidad, el lince, recibe el nombre de “Linceo”, un personaje mitológico que era capaz de ver a través de los objetos. Como es lógico, este animal no es capaz de atravesar la materia con su vista, pero de esta forma nos podemos hacer una idea de la agudeza visual del animal, que es capaz de ver presas de tamaño muy reducido a decenas y decenas de metros.

Algo impresionante también es el tamaño de sus garras (son grandísimas), ya que además del tamaño, el tenerlas almohadilladas hace que se mueva con sutileza y sin hacer sonidos, algo muy necesario para cazar, ya que su alimentación se basa en lo que el mismo captura, tras buenos acechos y buenos saltos, ya que es un animal que aunque parezca muy tranquilo e incluso “vago”, tiene una gran potencia, elasticidad y rapidez.

Y como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con alguna más, para que os acabe de quedar claro como es el animal (fijaros bien en los penachos de las orejas, las patillas laterales, y las superzarpas que posee)…  Su belleza y sutileza, hablan por sí solas…

Caminando por la hierba (7-12-2015)

Caminando por la hierba (7-12-2015)

Caminando con paso lento pero seguro (7-12-2015)

Caminando con paso lento pero seguro (7-12-2015)

A pesar de que en una imagen, es imposible captar la tensión del momento, y el sentir como cuando este animal camina cerca, el tiempo se para y parece que no existe nada más a su alrededor… La adrenalina sube, y más todavía si el animal hace lo que hizo “Galo”, que ni corto ni perezoso, cruzó la pista entre todos los que allí estábamos.

Es una sensación impactante el cruzar miradas con este animal, a pesar de que seguro que para él no fue nada… jajajaja. El que clavara la mirada en mí y en mi objetivo, no se paga con dinero! uno de esos momentos que te regala la naturaleza y con el que olvidas el madrugón, el frio pasado en ciertos momentos, o el cansancio acumulado de cargar con tanto “cachivache” pista para arriba y pista para abajo.

Lince desplazándose por Andujar en un momento inolvidable... (7-12-2015)

Lince desplazándose por Andújar en un momento inolvidable… (7-12-2015)

Caminando hacia mi (7-12-2015)

Caminando hacia mi (7-12-2015)

Momentos de tensión, de nerviosismo y de alegría que acababan con la desaparición del lince… Igual que había aparecido entre arbustos, desaparecía y abandonaba el lugar…

Caminando por la zona (7-12-2015)

Caminando por la zona (7-12-2015)

De esta forma ya subió por la ladera y se perdió, dejando ver su sexo con unos buenos testículos… “Galo” nos había dado un momentazo, tras el cual tocaba compartir lo vivido con los buenos amigos que allí hice y echar unas cervezas, vinos y buen aperitivo para celebrarlo, que no era para menos…

Parte trasera del buen gato (7-12-2015)

Parte trasera del buen gato (7-12-2015)

Sin duda alguna, este fue el avistamiento del día (y del viaje), a pesar de que al atardecer se volvió a ver durante escasos segundos (yo no tuve la suerte) en otra zona, el día ya estaba hecho y había merecido mucho más que la pena.

Para hablar un poco más del animal, el lince ibérico es el más amenazado de los felinos (desde 1996 por la UICN es considerado el felino más amenazado del mundo), de hecho a finales del siglo pasado, el lince rozó la extinción.

Se trata de un endemismo de la Península Ibérica, único, y que no debemos dejar morir… Para ello hay importantes programas de reintroducción, mejoras de hábitats, sueltas de conejos inmunes a diferentes enfermedades, mejoras de hábitats para conejos, programas “Life” para su conservación, estudios sobre movimientos del animal por vías satélite y gps… Así que son multitud de acciones las que se están realizando para su conservación, a pesar de que la lacra de los atropellos, sigue ahí y no acaba de mostrarse mejoras en los resultados (en 2015 fueron 15 los linces atropellados en la Península, y 1 envenenado, y en este 2016 ya va 1 muy cerca de Doñana), así que mientras este problema continúe, la población del animal mejorará (si es que lo hace) muy lentamente…

Tenemos que saber también, que esta especie según los últimos censos, cuenta con unos 320 ejemplares repartidos en Doñana y sus alrededores y Sierra Morena, a los que se suman lugares en los que se está realizando reintroducciones con animales de cría en cautividad de diferentes centros (hasta 43 ejemplares), como es el caso de Portugal, Extremadura, Castilla La Mancha y Guadalmellato y Guarrizas (en Andalucía).

En los medios, últimamente, está saliendo a la luz que el lince ha mejorado su estado poblacional ya que la UICN ha publicado la actualización de sus listas rojas y el lince, pasa de la categoría de “en peligro crítico” a de “en peligro” a secas, todo ello por los actos, procesos y gestión que se están llevando a cabo en el programa “Life” con las actuaciones antes citadas, y porque al parecer de 52 individuos maduros en 2002, se ha pasado a 156 en 2012 (y aumentando en la actualidad).

De todas formas, para mí como se suele decir, esto es un tupido velo, ya que en 1989 la población se estimaba en 1100 ejemplares, y por ejemplo en 1900 estaba extendido por casi toda la Península Ibérica. Aunque en los últimos años haya mejorado, y el bicho estuvo a punto de extinguirse, todavía queda mucho por hacer, ya que las enfermedades del conejo, y los atropellos están haciendo mucho daño al animal…

De momento ya vale con tanta información, y si queréis investigar sobre el tema, hay en la red montón de artículos sobre sueltas, estado poblacional, atropellos… Así que yo, seguiré un poco con lo que vi por allí, que no quiero ser canso, y por momentos… creo que lo consigo, jajajajajaja.

Como siempre, el tiempo allí consiste en otear todo el terreno bien… Hay muchas zonas altas y oteaderos desde los que hacer buenos barridos con prismáticos, y la verdad que suelen salir cosillas interesantes…

Oteando desde las rocas (9-12-2015)

Oteando desde las rocas (9-12-2015)

Y como he dicho en muchas ocasiones, a mí a canso no me gana nadie… jejejeje! Eso hace que de sol a sol haya tiempo además de para observar todo para hablar con otra gente que anda por allí y compartir conocimientos y anécdotas, algo que sin duda alguna hace más enriquecedor este tipo de viajes.

Observando desde el oteadero (9-12-2015); Paco González

Observando desde el oteadero, yo soy el de gris que está de pie (9-12-2015); Paco González

De esta forma, allí suelo permanecer hasta el oscurecer, momentos que dejan bonitos paisajes, y que en alguna ocasión, dejaron los sonidos de un búho real en los roquedos del lugar, eso sí, tengo que decir, que así como el invierno pasado lo escuché todos los días, este año solo pude oír el famoso ulular del gran duque en una de las mañanas y en una de las noches.

Atardecer en la Virgen de la Cabeza (6-12-2015)

Atardecer en la Virgen de la Cabeza (6-12-2015)

En cambio, otro familiar suyo, cantaba durante todo el día mucho más alborotado. Se trataba del mochuelo, que desde piedras mostraba una tranquilidad pasmosa. En ocasiones, se alteraba más de la cuenta, lo que podía hacer pensar que había un lince cerca, pero la verdad que no tuvimos ocasión de que el pequeño búho nos “chivará” su presencia…

Y digo chivar, porque en muchas ocasiones, la presencia del gran gato es marcada por el alboroto de aves como las urracas, los rabilargos, estos mochuelos, las perdices o los pitos reales, que lo ven como fuerte peligro y chillan para avisar de su presencia a otros congéneres, e incluso los córvidos pueden llegar a acosarlo y molestarle para echarlo del territorio, así que si en zona lincera vemos un alboroto pajaril atentos, que igual tenemos algo más que aves cerca…

Pareja de mochuelos (8-12-2015)

Pareja de mochuelos (8-12-2015)

Y siguiendo con la fauna del lugar, además del mochuelo, muy comunes eran otras aves, como por ejemplo las perdices, que en ocasiones se mostraban también muy alborotadas, y que pueden llegar a ser fuente de alimento del lince.

Grupo de perdices (8-12-2015)

Grupo de perdices (8-12-2015)

Destacar la presencia de picos picapinos y pitos reales, además de arrendajos en las zonas más forestales, chovas piquirrojas en zonas de rocas y picarazas en zonas abiertas.

Igualmente los rabilargos se veían en buenos bandos, picoteando en el suelo buscando alimento, o descansando en las ramas de encinas y alcornoques entre la espesura.

Rabilargo picoteando en el suelo (9-12-2015)

Rabilargo picoteando en el suelo (9-12-2015)

Buen grupo de aves de pequeño tamaño, como petirrojos, currucas capirotadas, currucas cabecinegras y currucas rabilargas, colirrojos tizones, tarabillas, gorriones, mosquiteros comunes, reyezuelos listados, jilgueros, verdecillos, verderones, lúganos, mitos, carboneros, herrerillos, pinzones vulgares, escribanos montesinos… Al final el pasar tantas horas y el pasear, daba de esta forma espacio a encontrar este tipo de pajarillos, aunque tengo que decir que si que vi en densidades menores al año anterior… No sé si será porque aún no había hecho frio y faltarían ejemplares invernantes por llegar, pero la verdad que en avifauna, estaba todo mucho más parados que en mis visitas invernales pasadas por la zona.

También de mayor tamaño, zorzales charlos, zorzales comunes, mirlos, estorninos negros y pintos y buenos bandos de palomas torcaces… Las palomas volaban en buenos grupos de lado a lado, por lo que era impresionante cuando lo hacían bajo, escuchar el aleteo de grupos de decenas y decenas de estos animales.

Zorzal charlo (8-12-2015)

Zorzal charlo (8-12-2015)

Además, destacar a las abubillas, y las típicas palomas bravías, tórtolas turcas, bisbitas pratenses y lavanderas blancas, todas ellas en las zonas más abiertas, y en general muy cercanas al ganado, donde aprovecharán la presencia de los insectos que se aprovechan del ganado bravío para alimentarse.

A las tardes, salían buenos bandos de aviones roqueros (curioso, pero durante el resto del día no sé donde se metían), y durante todo el día, los roqueros solitarios se veían en zonas de rocas, mientras alcaudones reales también se veían fácilmente en sus perchas. Además, en zonas de río garza real, lavandera, cormorán y martín pescador daban aumento al buen listado de aves.

Destacar cuervos, águila real y algún gavilán, pero que a pesar de ser también menos frecuente que en viajes pasados, siempre alegra ver, ya que las rapaces por su sutileza, sus vuelos, y su control y dominio del cielo son aves diferentes a todas las demás.

Gavilán (10-12-2015)

Gavilán (10-12-2015)

Entre mamíferos, pude observar un zorro descansando muy lejano, mala señal para el lince, ya que no suelen ser mamíferos compatibles, ya que el lince es un superdepredador y si puede expulsará a sus rivales de cacería…

Zorro en lo alto de un roquedo (8-12-2015)

Zorro en lo alto de un roquedo (8-12-2015)

Y muy interesantes varios muflones. En el valle donde se realizan las esperas al lince se suelen ver lejanos, pero pisteando por otros lugares de la zona, tuve la suerte de ver algunos ejemplares muy cercanos…

De hecho es un animal del que a tan cortas distancias no había disfrutado nunca, y de los que en principio llegué a confundir un grupo de hembras con unas ovejas muy “raras”… jajajajajaja! Eso sí, la aparición de los machos, con esas potentes, grandes y reviradas cornamentas hacen imposible cualquier tipo de confusión. Una especie de fuerte interés cinegético, que cuenta por allí (al igual que gamos y ciervos) con buen número poblacional.

Macho de muflón (8-12-2015)

Macho de muflón (8-12-2015)

En cambio, jabalíes, vi muchos menos que el año anterior… Igual que las cabras montesas, que intenté tres días en zona buena para ellas pero que en ninguna de las tres ocasiones pude ver. También decir que se me escapó la nutria, a la que solo realicé una espera, pero que bueno, espero pronto volver a avistar en alguno de mis viajes, aunque ojalá no me haga falta viajar para ello y de con ella en mi Pamplona natal!!! jejejejejeje. Así que puedo decir que igual que las aves, mamíferos andaba todo en general bastante pobre…

Volviendo un poco al gran gato, diremos que se trata de un animal solitario, marcando sus territorios por medio de orinas, arañazos en troncos y llegando a expulsar a otros individuos de la zona (tras buenas peleas) si es necesario.

Solo se juntan para la época de celo, que va más o menos desde mediados de diciembre a mediados de enero; por eso, estas fechas son las mejores para ir a intentar verlo, a pesar de que también es que cierto fines de semana y navidades nos juntamos allí mucha gente, y yo la verdad que prefiero estar con gente, pero algo más en familia como se suele decir… jejejeje.

Así que en este celo, machos y hembras, con buenos maullidos se atraen y acaban por realizar una especie de juegos en los que se mezcla amor y agresividad, con carreras de uno tras otro, persecuciones, interacciones olfativas, agresiones de cabeza contra cabeza (llamados testarazos) e incluso pasan varias horas al día juntos intentando cazar, algo que en otra época del año es impensable, para acabar en una “violenta” cópula donde el amor se vuelve a mezclar con la violencia, ya que en este momento el macho suele morder fuertemente la garganta de la hembra, que con movimientos de cola arriba y abajo muestra su disponibilidad para la reproducción.

Tras ello, la hembra dará a luz a los cachorros en una especie de guarida llamada cubil, que estará en algún hueco de afloramiento rocoso, en huecos de árboles secos, e incluso hay citas de camadas en nidos abandonados de rapaces como águilas o buitres negros, e incluso cigüeñas.

Los cachorros al nacer (a partir de marzo y abril tras una gestación de 65-72 días) y en camadas de entre 1 y 4 ejemplares (muy raramente 5), dependerán totalmente de la madre teniendo lactancia de hasta un mes, y conforme vayan creciendo irán adquiriendo el moteado del cuerpo, ya que al nacer son muy claritos y con los pinceles en las orejas y las barbas muy poco desarrollados. Durante los primeros meses seguirán todos a la hembra, hasta que en noviembre abandonarán ya a su madre, de forma que esta comenzará de nuevo el celo, para reproducirse un año más.

Así que en esta época de celo en la que parecía que acabábamos de entrar con los maullidos del día anterior, durante el cuarto día, de nuevo volví a tener suerte con el animal…

Sobre las 9 de la mañana y cuando los primeros rayos de luz comenzaban a asomar por el valle, desde una ladera se empezaron a oír maullidos bastante continuados. Es impresionante el escuchar al lince, con sus maullidos que retumban por el valle en el silencio del bosque y dehesas mediterráneos. Cuando se oye, se palpa el nerviosismo en la gente, que busca y rebusca con sus prismáticos en los orígenes de esos maullidos, que difícilmente están a la vista.

Pero entre tanta gente (y gracias a los movimientos del gato), al final alguno de los observadores que estamos allí lo acaba de localizar, y es ahí cuando empiezan una serie de indicaciones que se dan para que todos podamos disfrutar de él…

Que si está entre esas rocas, que si ahora se ha tapado, que si se mueve, que si yo no lo veo, que si yo sí, que si yo lo tengo pillado con el telescopio, que si ahora se ha movido, que si lo tengo pero ahora lo he perdido, que si sale 10 metros más arriba… La verdad que es cómico vernos en grupo intentar pillarlo, pero merece la pena el compartir este tipo de momentos con otra gente. Además, a más ojos, más fácil verlo, como fue el caso de este gato, que tras maullar un buen rato al final fue localizado en la ladera de enfrente, muy lejano.

Lince caminado a lo lejos (8-12-2015)

Lince caminando a lo lejos (8-12-2015)

Estaba muy lejos, donde se había visto dos días antes, así que probablemente estaría marcando el territorio de nuevo, hasta que entre arbustos se perdió y nadie lo localizó durante un buen rato…

Subiendo para arriba (8-12-2015)

Subiendo para arriba (8-12-2015)

Pero el caso es el que gato seguía ahí, ya que tras buen periodo de tiempo, comenzó a maullar repetidamente… De esta forma todos andábamos como locos oteando la ladera en la que se había visto minutos antes, hasta que de repente, alguien dio el tono de alarma de que el animal estaba bastante más bajo de lo que la gente lo había observado…

La verdad que impresionante como había bajado sin que nadie se hubiera percatado, y se había metido entre unas rocas a descansar. A ver si lo veis en la siguiente foto… Está difícil; yo porque sé donde estaba, sino, para rato…

¿Lo veis? (8-12-2015)

¿Lo veis? (8-12-2015)

Como está complicado, aquí os dejo un aumento de las orejillas, que asomaban entre las rocas. Si alguien no se fía, pues sí, es un lince, bien pillado y medio escondido entre piedras, haciendo muy difícil su observación.

Las orejillas (8-12-2015)

Las orejillas (8-12-2015)

Y como estaba medio escondido entre rocas, tocaba moverse por la pista para pillar buena perspectiva (si era posible)…

Y aunque unas ramas estaban de por medio, la verdad que era un lujo verlo maullar en el mismo sitio en el que estaba, desde otra zona donde se ganaba en visibilidad… Estaba de espaldas, pero de vez en cuando se giraba para mirar hacia donde estábamos los observadores, que seríamos unos 30 o 40 yo creo…

Otro momento de esos inolvidables, en los que verlo con el telescopio tranquilo, chupándose y maullando a una distancia muy buena, ponen los pelos como escarpias… Cuarto día y cuarta observación, así que no me podía quejar, ya que el viaje estaba siendo un auténtico lujo… La joya mediterránea, ese tesoro de pelos y orejas puntiagudas, me estaba dando unos días impresionantes.

Entre las ramillas (8-12-2015)

Entre las ramillas (8-12-2015)

Mirando al frente (8-12-2015)

Mirando al frente (8-12-2015)

Y allí permaneció un rato, hasta que se fue, de la misma manera que de nuevo había aparecido, cogió la pista, caminó por ella unos pocos metros, y se salió para abandonarla por una laderita entre lentiscos, madroños, y otros arbustos que escondían al animal.

Eso sí, antes se levantó y se sentó tranquilamente para mirar a su alrededor, dejando una imagen idílica en la que las cámaras de algunos casi ardieron… jajajajaja.

Linc sentado (8-12-2015)

Lince sentado (8-12-2015)

Echando a nadar (8-12-20159

Echando a andar (8-12-2015)

Caminando (8-12-2015)

Caminando (8-12-2015)

A la noche, el mismo animal volvió a aparecer… En el lugar donde se había perdido comenzaron a escucharse de nuevo maullidos, y a pesar de que estábamos unos cuantos, tardamos en localizarlo…

El lince cruzando la pista (8-12-2015)

El lince cruzando la pista (8-12-2015)

Bajó de la ladera, y como ya había muy poca luz, lo vimos algún minutillo y enseguida se perdió en la lejanía… A pesar de ello, como cruzó una pista muy lejana, se vio con mucha claridad… Así que tras el buen avistamiento de la mañana, tocaba cerrar el día con el lince de nuevo… ¿Se puede pedir algo más?

Moviéndose ya con muy poca luz (8-12-2015)

Moviéndose ya con muy poca luz (8-12-2015)

Como ya sabéis, el lince está en grave peligro de extinción, y es curioso, ya que enemigos naturales tiene muy pocos (las grandes águilas o los lobos pueden matar y comerse cachorros, pero estos episodios no son para nada típicos en la vida del lince)… Así que ya podéis imaginar quien es el máximo culpable de esto.

Los venenos, los cepos ilegales, la caza furtiva, y la eliminación de su hábitat típico, que cada vez es más sustituido por repoblaciones forestales o infraestructuras humanas han causado mucho daño en la especie, al igual que los atropellos y las enfermedades de los conejos arriba ya citados… Así que si queremos conservar esta silueta silenciosa, que aparece y desaparece como si de un fantasma se tratase entre los arbustos mediterráneos, queda mucho trabajo por hacer y mucha educación ambiental al respecto. Poco a poco vamos mejorando, pero aún queda mucho camino por andar, que hay que tener en cuenta, que si algún día este gran gato desaparece, habrá sido por nuestra culpa. Únicamente será culpa nuestra, y si desaparece, será para no volver.

Pero bueno, tampoco me voy a poner pesimista, ya que parece que las poblaciones poco a poco van en aumento como ya he explicado antes.

Con este avistamiento de lince, acabaron mis observaciones de la especie… El quinto día, si que se oyó un ejemplar, pero ya era casi de noche y fue imposible localizar, eso sí, el estar en territorio lincero mientras cae la noche, y oir al rey del bosque mediterráneo, es algo que no se puede explicar, y que a pesar de no tener avistamiento alguno merece mucho más que la pena. Y el sexto día, a pesar de pasarlo entero en mis oteaderos habituales, y de que un ejemplar andaba por la zona, ya que les cruzó la pista a dos ciclistas, yo no llegué a observarlo, por lo que se cerraban mis sesiones linceras con dos días sin premio, pero con buenos avistamientos del listado de aves y mamíferos ya citados.

De todas formas, para acabar, no puedo dejar de decir que el último día antes de volver para casa en otro lugar de Andújar en zona de nutria y meloncillo tampoco tuve suerte con dichos mamíferos (ni con lince), pero que sí que me dejaba un buen sabor de boca por el buen listado de fauna que traía, las muy buenas observaciones de lince (con alguna foto que me encanta), las buenas personas y amigos que conocí, y los simpáticos lirones caretos que cruzaban la pista de noche y murciélagos que aparecían al oscurecer y que de día descansaban en roquedos y túneles, como estos murciélagos de cueva que pude retratar…

Murciélago (9-12-2015)

Murciélago (9-12-2015)

Murciélago de cueva (9-12-2015)

Murciélago de cueva (9-12-2015)

Sin más entretenerme y para terminar, dedicar una canción sobre el gato a todas esas personas con las que volví a vivir momentos inolvidables… seguro que me olvido a la hora de citar a bastante gente (así que ya me podéis perdonar) pero espero que no me retiréis el saludo por ello (jajajaja) y que volvamos a coincidir en algún lugar “bicheando”, que esta afición nos une a todos y que nos traerá muy buenos momentos…

Así que a Fernando de Cuenca, a los hermanos José y Pedro de Madrid, a Ricardo, Fernando y compañía de Valladolid, a mi compañero de kurro Borja, a los catalanes Anna, Ricard y Albert, a Adrian, ese andaluz que ya conocí el invierno pasado, a Camilo, de Jaca, a Natalia y Gerardo, a Néstor, ese murciano  simpático y alegre con el que compartí horas y horas en el oteadero mientras el permanecía en una silla de madera que traía de la casa rural en la que estaba alojado… jajajajaja! Anda que no nos pudimos reir ni nada de la anécdota! pero es que allí hay que estar sentado sí o sí! que al final tanta espera es matadora!, al “lince team”, un equipo formado por un par de franceses de nombre Bernué y Gilherm, a Horacio y otros cántabros con José a la cabeza, a Mario de Madrid y a muchos otros con los que compartí buenos momentos pero no llegué a hablar, va dedicada esta canción, que seguramente ya habréis escuchado en alguna ocasión, y que yo la verdad nunca me canso de oír… Espero volver a veros pronto!!!!!

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Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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6 respuestas a Linceando por el sur

  1. guillergalo dijo:

    Me has dado un excelente viaje. Siento el mundo natural y la magia de la tierra. Me saluda el paisaje y las notas son lo que más nos lleva y nos envuelve. Gracias por darnos la grandiosidad de la tierra.

  2. Alejandro dijo:

    Muy buen blog. Realmente uno vive perfectamente tu experiencia con tu relato. Por otro lado, próximamente me acercaré a la sierra de Andújar y de los pocos caminos que hay disponibles, cual era el mejor para avistar los linces. ¿Algún punto en concreto?

    • Danieltxo dijo:

      Buenas Alejandro!!!
      La gente va al Encinarejo, y a la zona de Las Lanchas… Allí es donde la gente más suele estar esperando a ver si asoma el animal por algún lado, aunque sinceramente, cualquier punto yo creo que es bueno para poder observar gato… Lo único, estas son zonas abiertas donde hay más visibilidad…
      Suerteeeeee! y no dudes en preguntar por allí, que seguro que hay más gente a lo mismo que tú!

  3. Alejandro dijo:

    Muchas gracias Danieltxo, probaré por la zona de la Lancha que nunca he estado. Un abrazo

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