Otra de “gatos” grandes… Miauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Aunque hace ya más de medio año, a ver si os entretengo estos días de verano con una crónica vieja…

En esta ocasión, hablaré de otro viaje al sur peninsular para intentar la observación del gran gato “barbudo” que tenemos la suerte de tener entre la fauna ibérica. Otra vez que me bajé para Jaén durante el invierno, época en la que seguramente sea más fácil observar al animal, ya que el calor es menor que en otras épocas del año, lo que hace estar al animal más activo, y además es época de celo y los animales están más “movidos”, aunque bien es cierto que yo fui un pelín pronto para ello.

Uno de los linces avistados durante este viaje (19-12-2016)

Como en mí es habitual para ver al lince, visité Jaén, para ser exacto el Parque Natural de la Sierra de Andújar, donde se dan unas de las mayores densidades de lince ibérico del mundo y donde por ello es una de las mejores zonas para observarlo. Además ya son varios los viajes que he realizado por allí, por lo que un poco ya lo conozco…

Esta vez estuve varios días (del 12 al 20-12-2016) recorriendo varios lugares de la sierra, aunque antes de ir, tenemos que saber que un alto porcentaje de fincas allí son privadas, y que solo podemos circular y caminar por algunas pistas y senderos, todos bien balizados.

Para aprender un poco sobre la zona, el Parque, declarado en junio de 1989, está situado al noroeste de la provincia de Jaén y cuenta con una extensión cercana a las 75000 hectáreas, siendo una muestra del paisaje típico de sierra Morena, donde se mezclan zonas de pinares, bosques de ribera con grandes ríos, bosques mediterráneos, dehesas, y zonas de matorral.

En lo que se refiere a flora (a pesar de que hay pinares sobre todo de pino piñonero que vienen de repoblación), la mayor parte consiste en dehesas formadas por encinas, quejigos y alcornoques, que en muchas zonas ven ocupados el suelo por matorrales (jaras, lentiscos, acebuches, coscojas y madroños sobre todo junto a otras de menor tamaño como el romero o el tomillo), que en ocasiones tapizan la totalidad de la zona. Por otro lado, al ser muy importante la presencia de seis ríos de caudal intermitente, entre los que destaca el Jándula, que tiene dos presas en el Parque y es de mayor tamaño, hace que en las orillas de estas zonas haya vegetación típica de ribera, como alisos, fresnos o sauces.

La verdad, que solo los paisajes hacen que este lugar merezca la pena visitar…

Arco-iris en una de las mañanas que tuve, con lluvias a primera hora… (19-12-2016)

Mi estancia por allí consiste en visitar 2 o 3 zonas de forma intensa, de sol a sol, lo que en tantos días me da para ver todo tipo de paisajes y de todo tipo de maneras… Desde los días soleados, hasta atardeceres y amaneceres, en muchas ocasiones estos últimos con nieblas, que se difuminaban y terminaban por desaparecer conforme los rayos de sol templaban la temperatura, y que me dejaban preciosas estampas…

Nieblas en Andújar antes de amanecer (13-12-2016)

Nieblas que dejaban bonitos paisajes y dejaban asomar las típicas lomas del lugar con sus fuertes y vigorosas encinas (12-12-2016)

Y tras esta introducción de la zona, y que nos podemos encontrar paisajísticamente, vamos un poco con lo que me hace año tras año bajar hasta allí… La fauna.

Ya he hablado de la presencia en la sierra del lince, y de ser uno de los lugares con probabilidades más altas de avistamiento, pero a parte del “gato”, hay un buen listado de aves, con especies emblemáticas de la fauna ibérica, e incluso con presencia única en todo el mundo.

Entre estas especies, destacan como no, las reinas de los cielos. El águila real y el águila imperial ibérica. Ambas las vi varios días, pero la verdad que fueron avistamientos bastante cortos, y otros años por allí he tenido más suertes con estas especies (y con las aves en general), con muchos más avistamientos y más movimiento.

Águila real (12-12-2016)

Águila imperial ibérica (16-12-2016)

Además de las grandes águilas, en la zona cabe destacar las buenas colonias de buitres, y por ello cuando las térmicas comienzan a moverse, se pueden observar buenos bandos de estas especies necrófagas…

Bando de buitres cicleando (16-12-2016)

En estas especies tambien he notado muchas menos observaciones que en otras ocasiones, sobre todo con los buitres negros, aves que en otras ocasiones he llegado a ver a diario, varias veces y cercanos, y que en este viaje la verdad que fueron muy escasos y lejanos.

A pesar de ello, siempre es una buena alegría observar este animal, que cría en estas dehesas y al que yo por vivir en el norte poco estoy acostumbrado.

Buitre negro (13-12-2016)

Siguiendo con las rapaces, observaciones de cernícalos, ratoneros y de gavilanes, igualmente escasas y en menor número que en años anteriores.

Destacar los buenos grupos de perdices, de los que no he notado bajón. Bastante confiadas no son difíciles de observar en Andújar, sobre todo en zonas donde se mezclan piedras grandes con praderas y buenas encinas. Fáciles de ver, de oír y de fotografiar.

Perdiz (13-12-2016)

Igualmente muy activos tanto de noche como de día, se suelen mostrar los mochuelos, que son muy fáciles de escuchar pero no tan fáciles de observar… A pesar de ello, si que tuve días donde pude ver más de uno, sobre todo en zonas con grandes piedras graníticas y mezclándose con toros de las diferentes ganaderías que hay en varias fincas ganaderas de por allí, sector que tiene mucha importancia en la Sierra de Andújar y alrededores.

Mochuelo en las piedras (16-12-2016)

Y dejando un poco de lado a estas aves, que fueron algunas de las protagonistas de mi viaje, iremos con el protagonista principal del lugar. El lince ibérico. Ese “gran gato” que está en peligro de extinción y que solo existe en el sur de la Península Ibérica, por lo que tenemos la suerte de tener una especie única en el mundo.

Se trata del más amenazado de los felinos (desde 1996 por la UICN es considerado el felino más amenazado del mundo), de hecho a finales del siglo pasado, el lince rozó la extinción.

Se trata de un endemismo de la Península Ibérica, único, y que no debemos dejar morir… Para ello hay importantes programas de cría en cautividad, reintroducción, mejoras de hábitats, sueltas de conejos inmunes a diferentes enfermedades, mejoras de hábitats para conejos, programas “Life” para su conservación, estudios sobre movimientos del animal por vías satélite y gps… Así que son multitud de acciones las que se están realizando para su conservación, a pesar de que la lacra de los atropellos sigue ahí, y no acaban de mostrarse grandes mejoras en los resultados, aunque parece que el asunto levemente cambia… (en 2014 fueron 22 los atropellados, en 2015 fueron 15 y 1 envenenado, 12 en este 2016 y ya van 6 atropellados este año, el último hace un mes más o menos en Andújar), así que mientras este problema continúe, la población del animal mejorará (si es que lo hace) muy lentamente…

Tenemos que saber también, que esta especie según los últimos censos, cuenta con unos 480 ejemplares repartidos en Doñana y sus alrededores y Sierra Morena, a los que se suman lugares en los que se está realizando reintroducciones con animales de cría en cautividad de diferentes centros, como es el caso de Portugal, Extremadura, Castilla La Mancha y Guadalmellato y Guarrizas (en Andalucía).

Parece que poco a poco la población aumenta, pero hay que tener en cuenta que de esos 480 ejemplares, casi 400 se encuentran en Andalucía. Hay que ser optimista pero hay que tener cierta prudencia, ya que en 1989 la población se estimaba en 1100 ejemplares, y por ejemplo en 1900 estaba extendido por casi toda la Península Ibérica.

Por ello, aunque en los últimos años haya mejorado y la población vaya en leve aumento, no tenemos que olvidar que el bicho estuvo a punto de extinguirse, y que todavía queda mucho por hacer…

Tras saber un poco de la población actual, iremos con el primer avistamiento que realicé, que como en muchas ocasiones, fue fugaz y apenas pude disfrutarlo…

Fue poco después de amanecer, sobre las nueve y poco de la mañana… Un lince cruzaba entre matorrales de una ladera, pero por la espesura del lugar era imposible de seguir y de observar en condiciones… Avistamiento con “Mazki”, compañero navarro de fatigas y con el que iba a pasar dos muy buenos días por allí… Primera mañana y la cosa empezaba bien, aunque el avistamiento no fue de los mejores…

Pero el día no acababa más que de comenzar y la insistencia suele tener premio… Allí estuvimos en nuestro oteadero entre pajarillos pequeños que luego describiré y aves grandes como las que ya he citado, cuando al mediodía, otro lince apareció en el fondo de valle… Más lejano pero más visible, pudimos seguirlo con el telescopio, ya que a pesar de andar entre matorrales sí que salió a zonas abiertas e incluso cruzó un cortafuegos…

Lince observado (12-12-2016)

Lejano pero estuvo muy bien, ya que lo observamos de lujo y lo pudimos seguir durante unos cuantos minutos, todo ello gracias a unas picarazas que nos chivaron de su presencia. Eran poco más de las 3 de la tarde, y la espera había merecido la pena, ya que el lince de la mañana no nos había dejado un buen sabor de boca…

Lince a lo lejos caminando (12-12-2016)

Y es lo que tiene el lince… Es silencioso. Es como un fantasma entre las encinas y arbustos. Se mueve sigilosamente sin mover ni una sola hoja ni rama de los arbustos por los que anda, y por ello es muy difícil seguirlo cuando anda en zonas espesas… Así que lo mejor para localizar o seguir, son las alarmas de las urracas y de los rabilargos, que se vuelven locas y locos, armando un buen escándalo cuando tienen a un lince cercano… De hecho, si no llega a ser por ellas, este segundo lince del día nos hubiera costado mucho localizar…

Igualmente, cuando hay linces cercanos, los conejos se sienten incómodos y corren, los mochuelos y perdices aligeran y aceleran sus cantos, las ciervas estiran sus orejas y permanecen atentas, e igual pasa con los muflones (sobre todo muflonas) que pueden llegar a ser parte de la dieta del animal. Todo ello son buenos síntomas para nosotros y en muchas ocasiones serán nuestros aliados para la observación del felino.

Conejo saltando (14-12-2016)

Tras este primer día con dos observaciones, una de ellas bastante buena, afrontábamos un segundo madrugón con ganas de intentar volver a observar algo. Con más gente en la zona, ya que por allí las zonas abiertas escasean y suele haber más gente a lo mismo, tuvimos una mañana perfecta con muchísima suerte.

Oteando zonas de rocas, observé un ejemplar que saltaba de una a otra, poco después de amanecer, aún sin la luz del sol en el interior del valle. La verdad que fue inesperado, ya que apareció de repente de un salto, a pesar de qur por donde lo vi, tenía que andar por la zona desde hacía un rato…

Lince que de repente apareció de la nada (13-12-2016)

Caminó entre rocas durante unos segundos, y se subió a una piedra, donde se acomodó y estuvo un rato… La verdad que con su mimético pelaje pardo punteado, se camufla a la perfección, y eso hace que no sea nada fácil localizarlo…

Lince subido a la roca (13-12-2016)

Lince sentado (13-12-2016)

Tras un rato sentado en la piedra, se alzó; de un salto cayó al suelo sutilmente y comenzó a caminar por un sendero bastante marcado, que probablemente utilizará a menudo, para acabar marcando territorio con sus garras en una encina.

Para ello se puso a dos patas, y rascó en el tronco del árbol con ambas manos durante unos segundos. La verdad que estaba siendo muy buena observación, a pesar de que era poco más del amanecer y la luz era bastante escasa. De ahí la no muy buena calidad de las fotos, eso sí, el recuerdo, el sentimiento y alegría que despierta ver un lince marcando territorio de esta manera… no se puede captar con la cámara!!! jejejejeje.

Lince marcando territorio (13-12-2016)

Tras marcar territorio, el lince volvió a caminar ladera arriba a una zona de bloques. Poco a poco se alejaba hacia la pista por un pequeño vallecito, haciendo las delicias de los allí presentes.

Lince entre las rocas (13-12-2016)

Muchos ya sabréis, pero para los que no controléis mucho sobre este animal, el lince, como ya habéis podido ver en las fotos, se trata de un gato grande. Con longitud de hasta un metro, altura en cruz de 50-70 centímetros y pesos de hasta 20 kilos en los machos más grandes (las hembras son algo menores que los machos), tiene aspecto de animal robusto y fuerte con cabeza pequeña.

Su cuerpo es de color pardo amarillento, más claro y blanquecino por el vientre, y que está moteado por completo con puntos negros, lo que hace que se camufle a la perfección y que si está acurrucado sea complicado de ver (igualmente difícil de localizar en zonas pedregosas o de colores pardos).

Su cola es corta (de unos 12 centímetros y acaba en punta negra también), pero lo más característico del animal, es su cabeza. Con unos impresionantes ojos de color claro, tiene dos características muy especiales. Por un lado, sus orejas (con un oído muy agudo que le hace capaz de escuchar cualquier sonido) acaban en una serie de penachos negros muy finos, que al parecer sirven para descomponer su silueta en el entorno, de forma que pueden servirle para mimetizarse mejor, y por otro, dispone en los laterales del rostro de una especie de barba o patillas muy largas que le cuelgan a ambos lados de la cabeza.

A modo de curiosidad, el lince, recibe el nombre de “Linceo”, un personaje mitológico que era capaz de ver a través de los objetos. Como es lógico, este animal no es capaz de atravesar la materia con su vista, pero de esta forma nos podemos hacer una idea de la agudeza visual del animal, que es capaz de ver presas de tamaño muy reducido a decenas y decenas de metros.

Algo impresionante también es el tamaño de sus garras (son grandísimas), ya que además del tamaño, el tenerlas almohadilladas hace que se mueva con sutileza y sin hacer sonidos, algo muy necesario para cazar, ya que su alimentación se basa en lo que el mismo captura, tras buenos acechos y buenos saltos, ya que es un animal que aunque parezca muy tranquilo e incluso “vago”, tiene una gran potencia, elasticidad y rapidez.

Todo eso lo pudimos comprobar durante un buen rato, ya que el lince que estábamos observando, asomó entro dos grandes rocas y se tumbó durante varios minutos.

Lince asomando, donde se ven claramente las patillas (13-12-2016)

Lince con los primeros rayos de sol (13-12-2017)

De esta forma, se echó una siesta mañanera.

Primero se estiró, como desperezando… estirando sus patas, su lomo y la boca…

Estirando su musculatura (13-12-2016)

Preparándose para la siesta (13-12-2016)

Y luego ya se tumbó y acomodó en una roca en la que acababa de empezar a dar el sol. El rico sol mañanero de diciembre calentaba la piedra en la que este simpático lince que nos estaba dando una buena mañana se tumbaba ante la atenta mirada de la docena de personas que estábamos allí.

Acomodándose (13-12-2016)

Lince tumbado bien cómodo (13-12-2016)

La verdad que estaba muy pero que muy tranquilo, y cogió posturas acrobáticas, graciosas y bien curiosas…  Como se suele decir, se echó una siesta a pierna suelta… jejejejejeje.

A pierna suelta (13-12-2016)

Tras un buen rato, cerca de una hora allí tumbado, se volvió a levantar y estirar.

Estirándose nada más despertarse (13-12-2016)

Y de la misma forma que había llegado, nos abandonó entre la espesura de la vegetación.

Lince levantándose y abandonando el lugar (13-12-2016)

Aunque en sus primeros metros lo pudimos seguir, luego ya se perdió y nadie fue capaz de dar con este animal que parece un fantasma apareciendo y desapareciendo como si nada. Su sutileza y pelaje lo hacen medio invisible.

A pesar de ello, al medio día tuvimos la suerte de observarlo, pero solo fueron unos segundos. Lejano y en el fondo de valle caminaba entre la espesura de los arbustos, por lo que no tuvimos tanta suerte de ver una observación tan buena como la de la mañana. Supongo que se trataría del mismo ejemplar…

Así finalizó el día en lo referido a linces… Dos días, dos jornadas de suerte, además con mucha… No me puedo quejar!!!

Y aunque en estas jornadas tuve suerte, en mi tercera jornada allí no pasó lo mismo… A pesar de estar todo el día para arriba y para abajo, no se dejó asomar ningún felino por la zona… Eso sí, aquello es impresionante, y la buena visibilidad deja a la vista a muchos otros mamíferos.

Grupo de ciervos (14-12-2016)

Los más comunes son los ciervos. El sur ibérico, y Jaén y Andújar no son menos, tienen gigantescas fincas cinegéticas, donde la única utilidad y finalidad casi es la caza… Por ello, no es difícil observar buenas manadas de ciervos, compuestas por hembras y crías.

Hembra de ciervo (16-12-2016)

No faltan tampoco los ejemplares de grandes cornamentas, que serán los trofeos que serán abatidos en próximas monterías, aunque la verdad, es difícil ver ejemplares muy buenos… Yo por lo menos, en varios años que he estado por allí, la mayoría son jovencitos y no abundan los machos adultos y viejos con buenas cuernas.

Macho bien grande de ciervo (14-12-2016)

También en las zonas que prospecto y repaso con mis prismáticos, hay presentes muflones, jabalíes y gamos, especies que vi varios días, pero que igualmente que muchas especies de aves, vi en menor número y en menor ocasión, como ya he dicho con anterioridad…

Precioso ejemplar de macho de gamo (16-12-2016)

Y aunque costaron y mucho, en una zona cerca de la presa del Jándula, hay una pequeña población de cabras montesas. Solo fui capaz de observarlas un día, en una zona de bloques rocosos donde suelen estar en calma comiendo o tomando el sol todos los años…

Grupo de cabras montesas (18-12-2016)

Siguiendo con mamíferos, hice varios intentos a la nutria, y aunque observé un par de días, no pude fotografiarla… No es difícil en el río Jándula verla al amanecer y atardecer cuando la luz es escasa, y la verdad que es un animal muy bonito y que he visto en muy pocas ocasiones en mi vida, por lo que dar con ella siempre es un premio… Eso sí, hay veces que los avistamientos son de escasos segundos, lejanos, y con el animal casi al completo bajo el agua, así que hay que insistir mucho para poder disfrutar de ella y tener buenas observaciones… Sin duda alguna, este próximo invierno volveremos a intentarlo.

Con el repaso de los mamíferos avistados, volvemos con el gato, que aunque el tercer día falló, el cuarto volví a ver en un avistamiento muy interesante pero más lejano que los de días antes…

Sabía que andaba por la zona, porque antes de las 8 de la mañana, sin luz, se oyeron en el fondo del valle unos maullidos muy fuertes y violentos… Era el comienzo del celo, y por ello a partir de diciembre se pueden oír maullar con cierta frecuencia. Incluso yo diría que fue un maullido doble con dos individuos y que hubo medio “enganchón”, ya que me sonó como a comienzo de pelea, pero apenas duró 2-3 segundos y no se volvió a oír nada en toda la mañana…

Eso sí, hubo suerte y poco antes de la 1 del mediodía se observó un ejemplar durante cerca de dos horas…

Lejano en los pastizales de la dehesa (15-12-2016)

Alguien lo localizó en la ladera de enfrente, y entre todos los que estábamos allí lo pudimos seguir un buen rato. Aparecía y desaparecía entre la vegetación, se tumbaba en las praderas, se quedaba metido en los arbustos de lentiscos a la sombra…

Lince caminando (15-12-2016)

Incluso se subió en lo alto de unas rocas dejando una bonita (aunque lejana) escena.

Lince en su hábitat natural (15-12-2016)

Fue impresionante verlo durante todo el rato junto a buenos amigos como Nacho, Sonia, Miguel y Sergio, siguiéndolo con el telescopio y viendo cada movimiento, aunque bien es cierto que en esas dos horas se perdió de vista unas cuantas veces y costaba recuperarlo entre el matorral.

De nuevo un día con mucha suerte observando un animal catalogado en peligro de extinción… El viaje hasta allí y los madrugones y horas de sueño acumulado estaban mereciendo mucho más que la pena.

A todo ello, durante las esperas y los paseos tanto andando como en coche “pisteando” por las pocas pistas a las que hay acceso, pues casi todo por allí es privado, destacar un buen número de pajarillos, algo que siempre ameniza las esperas, ya que hay horas realmente muertas en donde no se ven ni linces ni otros mamíferos ni grandes rapaces, que quieras o no, son los principales objetivos y hacen más agradable el viaje y la estancia allí.

El listado es variado y amplio, con aves muy comunes como pinzones vulgares, petirrojos, mirlos, currucas cabecinegras, currucas rabilargas, carboneros, mitos, herrerillos, agateadores comunes, mosquiteros comunes, abubillas, jilgueros o verdecillos. Muchos de ellos muy habituales, y otros con pocos ejemplares, pero todos presentes en la zona donde se realizan las esperas.

Hembra de pinzón vulgar (15-12-2016)

Abubilla (13-12-2016)

También aves interesantes y menos comunes como pitos reales y picos picapinos fáciles de detectar por sus reclamos, roqueros solitarios en zonas de piedras y rocas, alcaudones en arbustos grandes, postes y cables, y gaviotas, palomas torcaces y aviones roqueros sobre todo en vuelo; estas terceras sobre todo a últimas horas del día, todo ello completado al oscurecer por los cantos nocturnos tanto de búho real como de cárabo, muy sonoros y fáciles de identificar.

Pito real (12-12-2016)

Este amplio listado se ve completado por especies más ligadas a medios acuáticos, que aunque aquello en parte es un buen secarral, tiene el río Jándula, un río de buena importancia y con varias presas a lo largo de su cauce. Allí pude sumar lavanderas cascadeñas y blancas, martines pescadores, cetias ruiseñor, azulones, cormoranes, garzas reales en el río, como un ejemplar cerca de la presa del Encinarejo que capturaba un buen pez, o una garceta común, especie que no suele ser habitual por la zona. Zona muy interesante el río y sus orillas, que traen una serie de aves que no se ven en zonas más secas del lugar y que no se puede dejar de visitar, sobre todo para ver si aparece la ya nombrada nutria.

Garza con pez recién pescado (17-12-2017)

Y aunque tras el último lince descrito hubo algo de sequía en lo que a avistamientos de gato se refiere y no vi nada en tres días, no podía irme con ese mal sabor de boca…

Mi viaje llegaba a su fin, y la verdad que no comenzaba nada alentador el día… Nieblas y lluvías empezaban poco después del amanecer y hacían la espera en mis oteaderos imposible… Eso hacía plantearme abandonar la zona y aprovechar para ir a otro lugar, pero como muchas veces pasa, el sufrimiento y la insistencia tienen premio… Y eso es lo que ocurrió porque no lo hice.

Al poco de amanecer estábamos allí unas 10 personas, pero con el agua fuimos tres los valientes que nos quedamos. De repente, uno de los tres avistó un lince en el fondo de valle bastante cercano… Se trataba de un macho que desapareció en un gran lentisco, pero aún las cosas eran mejores…

De otro lentisco de al lado, bastante cerca apareció un segundo lince, otro macho pero más jovencito.

Uno de los dos ejemplares (19-12-2016)

El otro ejemplar muy tranquilo, mirando hacia arriba, donde estábamos los tres observadores (19-12-2016)

Ambos ejemplares se mostraban tranquilos, a lo suyo, tras supongo haber aguantado el buen chaparrón a cubierto. El habernos mojado había merecido la pena, y estaba allí ante una pareja de linces que se encontraba bastante cercana. Ambos mirándose, vigilándose y tanteándose uno al otro.

Además en esta ocasión la luz era mejor que la de días anteriores, por lo que se podía disfrutar de la fotografía y de la observación de muy buenas formas.

El ejemplar que era más joven tenía barba más pequeña y era de pelaje algo más oscuro (19-12-2016)

El otro ejemplar, que parecía más fuerte y robusto (19-12-2016)

Así que allí estábamos los tres, en un alto de la pista viendo como los dos individuos caminaban pausadamente e incluso se sentaban sin andar muy pendientes de lo que ocurría alrededor.

Eso sí, había que estar atentos, ya que a la mínima se metían en el interior de los arbustos y aparecían en otros matorrales alejados por unos metros. Y eso ocurrió con uno de los dos, que nos dio una muy buena alegría. Tras penetrar en un gran y globoso lentisco, salió de él con un conejo en la boca.

Al parecer le acababa de dar caza y se disponía a comérselo en el mismo lugar, delante del otro ejemplar y muy pendiente de él, ya que a pesar de comer, de vez en cuando se giraba para observar a su compañero.

Lince con conejo en la boca (19-12-2016)

Devorando el conejo (19-12-2016)

Como ya sabéis, el lince es un felino que basa su dieta principalmente en conejos, animalillos de los que vi buen número durante esta estancia por allí (yo creo que más que en el invierno pasado), y para los que se están haciendo mejoras con sueltas de conejos y habilitación de posibles madrigueras, ya que la mixomatosis, la hemorrágica vírica y la tularemia (sobre todo las dos primeras), son enfermedades que han hecho mucho daño en la población de conejo peninsular, matando a miles y miles de ejemplares, y que como no podía ser de otra forma ha afectado al lince indirectamente, por la desaparición de clanes de conejos enteros, desapareciendo por completo de ciertos lugares, y disminuyendo en otros la población de una manera desastrosa.

Para los linces, la caza del conejo es algo que por esfuerzo físico-gasto energético-recompensa le es ideal, ya que este tipo de presas tiene buen tamaño, pero como es lógico, en ocasiones tiene que tirar de otro tipo de fauna, como es el caso de pajarillos, perdices, roedores, reptiles e incluso corzos, muflones y otros pequeños cérvidos. Además, en donde se encuentra lince, no suele haber otras especies de carnívoros como meloncillos, zorros o gatos monteses, ya que los expulsa, pudiendo llegar a matarlos en algunas ocasiones.

Para dar caza a sus presas, el lince se basa en el acecho. Su técnica es muy clara. Consiste en caminar y caminar por su territorio hasta que ve algo. De esta forma, cuando tiene una presa clara, se para, escucha, observa, y se prepara. Gracias a su mimético pelaje, se tumba en el suelo y poco a poco se va acercando a su presa. Una vez cercano y al alcance, comienza una persecución de unos pocos segundos de duración y escasos metros que suele acabar con un precioso salto del lince sobre su presa, a la que si abate, le da un mordisco en la yugular para acabar con su vida. Su fuerte tamaño y su musculoso cuerpo, hacen que pueda hacer esfuerzos, carreras cortas y buenos saltos, pero no está preparado para persecuciones largas, así que para su triunfo es muy importante el mimetismo con el medio, del que ya hemos hablado.

No sé cómo habría dado caza este lince a ese conejo, pero el caso es que ahí estaba, comiéndoselo delante de nuestras narices en otro espectáculo que la naturaleza nos dio… Una pena no haber visto la secuencia completa de como acabó ese conejo en las garras del gato, pero bueno, no puedo pedir más y tampoco me puedo quejar… jejejeje.

Un ejemplar mirando al otro (19-12-2016)

Tras comerse el conejo en escasos minutos (no vimos que deajra grandes restos), ambos animales se juntaron en torno a un gran arbusto del lugar. Se acercaron un rato mirándose, pero la verdad que se les notaba muy tranquilos y no parecía que habría intenciones de pelea…

Se mostraban muy atentos el uno al otro pero sin ápices de violencia o enfrentamiento; no sé si el joven estaría siguiendo los pasos del adulto y aprendiendo de el…

Ambos linces juntos (19-12-2016)

Mirándose (19-12-2016)

Uno medio abandonaba el lugar (19-12-2016)

Y de esta forma, uno se metía al arbusto tras la mirada del otro macho…

Lince que quedaba a la vista por completo (19-12-2016)

Unos segundos después, salía del interior y ambos volvían a moverse conjuntamente por uno de los senderos que parece tenían por allí, ya que sobre el terreno estaban bien marcados…

Lince que se va (19-12-2016)

Marchándose hacia el valle (16-12-2016)

Ambos abandonaron de esta forma el lugar… Uno detrás de otro entre los matorrales, cruzando un cortafuegos y dirigiéndose a un valle paralelo… De nuevo un espectacular avistamiento a modo de traca final que poco a poco iba cerrando mi viaje por allí, ya que a pesar de permanecer allí el resto de día ya no se volvieron a ver.

Marchando del lugar (19-12-2016)

El lince abandonando la zona (19-12-2016)

Y es que, estos animales sabemos que están, pero en muchas ocasiones tenemos que fijarnos en excrementos o huellas para ver si han pasado últimamente cerca… De esta forma yo tengo controlada alguna letrina por allí, y alguna zona de paso, donde sí que vi excrementos, alguno incluso muy fresco, pero no pude fotografiar huellas de calidad, algo que a pesar de mis ya unos cuantos viajes allí, aún tengo pendiente…

Excrementos de linces (19-12-2016)

Para ir cerrando esto, decir que aunque no se vea lince, el visitar la zona merece la pena solamente por todo lo que rodea a este mítico animal… Otra fauna, paisajes, cultura, gastronomía, conocer otras gentes (muchas citadas al final de esta entrada)… pudiendo destacar los impresionantes atardeceres que se crean en la zona de avistamientos con la ermita de la Virgen de la Cabeza de fondo.

Atardecer en la Virgen de la Cabeza (15-12-2016)

Además, si la noche acompaña, el escuchar los sonidos de las rapaces nocturnas o los berridos del ciervo junto una preciosa luna, también es algo espectacular y que merece la pena…

Casi luna llena en una de las noches por allí (12-12-2016)

E igualmente que la noche deja bonitas estampas, los amaneceres no son menos, con bien de rocío y preciosas imágenes creadas por las gotas de agua que caen en cualquier punto del lugar.

Telaraña (20-12-2016)

Estampas que incluso dan para jugar con ellas y hacer un poco el gamberro… juijuijui.

Y tras este parón y esta pequeña tontería, no puedo olvidar tampoco las miradas de los grandes morlacos que andan allí (buenas ganaderías con muy buenos y espectaculares toros), y entre los que se mueven además de las ya citadas perdices, gorriones comunes, rabilargos, picarazas, grajillas, colirrojos tizones, tórtolas turcas y palomas, que hacen combinación con estorninos negros, zorzales charlos, bisbitas pratenses, gorriones chillones, cogujadas, trigueros y tarabillas norteñas en las zonas más abiertas, ya que allí combinan zonas adehesadas medianamente cerradas por arbustos, con zonas totalmente abiertas preparadas sobre todo para el ganado.

Toro mirándome fijamente (16-12-2016)

Así que ya veis, unos buenos días en muy buena compañía, con partido de pelota incluido en uno de los frontones de Andújar con mi amigo y compañero de fatigas “Mazki” y con mucha más gente. Juan de Madrid, Demetrio, Silvia, Enrique, Juan, Víctor, Nacho, Sonia, Sergio, Miguel, Carmen, David, Andrés… y seguro que unos cuantos a los que me dejo!!!! jejejejeje! Ya podeis perdonar!

Con “Mazki” y el frontón donde le reté y gané… jejejeje (13-12-2016)

Foto de grupo con los que compartí varios días allí (18-12-2016)

Así que no me puedo quejar… Lo tuve todo!!!! Incluso linces al alcance de mi mano, aunque fueran un poco más pequeños… jejejejeje. Y el año que viene, más, un viaje que tengo marcado en mi calendario, aunque iré con cuidado, que como dice el refrán… “Ninguno hay tan lince que en las tinieblas no deslice”. Jajajajajajajaja.

Yo con mis pequeños linces (20-12-2016)

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Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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