Rumania III: Por el “Delta del Danubio” en barca y apurando las horas en “Dobrudja”

Tras dos crónicas con aves y hábitats totalmente diferentes (https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/04/25/rumania-i-por-las-montanas-de-los-carpatos/ y https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/05/06/rumania-ii-por-los-campos-de-cultivo-y-estepas-de-dobrudja-y-alrededores/), sigo esta crónica de viaje a Rumania con otro lugar mítico y al que los pajareros europeos no podemos fallar; el “Delta del Danubio”, el tercer delta más grande del mundo (después de los del Amazonas y el Nilo).

El “Delta del Danubio”, es una zona única en toda Europa, compuesta de canales, lagunas y balsas de todas las formas y tamaños, y al que solo se puede acceder en barco.

Esperando para coger el barco y entrar al “Danubio” (5-5-2018)

El “Danubio”, el río más largo de toda Europa (con más de 2800 kilómetros) nace en la “Selva Negra” y recorre medio continente para desembocar en el “Mar Negro”, donde se divide y ramifica creando un gigantesco delta de 4000 kilómetros cuadrados, siendo uno de los mayores humedales de toda Europa, y el mayor delta fluvial del continente, tratándose de una estructura dinámica que está en continuo crecimiento por los sedimentos que el río trae.

Cerca de “Tulcea” (lugar del que parte esta crónica, y principal entrada al “Delta del Danubio”), el Danubio se divide en tres brazos principales antes de terminar desembocando en el “Mar Negro”. “Chilia”, “Sulina” y “San Jorge” son sus tres famosos brazos, lo que junto a muchos canales de menor tamaño, hacen que se creen zonas pantanosas y bosques, que dependiendo de cómo vaya el año se inundan en mayor o menor medida.

Por ello, el “Delta del Danubio” se trata de un humedal importante en el que se encuentran más de 1200 especies de flora, más de 300 aves (de las que cerca de 200 llegan a criar con millones de individuos venidos de todo el mundo) o 100 especies de peces, con un total de 3400 especies en lo que a fauna de agua dulce se refiere… Por todo ello, está declarado como “Patrimonio de la Humanidad” desde 1991, “Reserva de la Biosfera” o “Zona Pantanosa de Importancia Internacional”. Emblemáticas especies como pelícanos, con la mayor parte de población mundial aquí, la mitad de la población mundial de barnaclas cuellirrojas en invierno con 40000 individuos, el 60% de la población mundial de cormorán pigmeo, hasta 1500 porrones pardos, 13000 gaviotas cabecinegras e incluso 250 pagazas piquirrojas.

Para acceder, cogíamos en “Tulcea” un ferri, que previamente nuestro guía en el “Danubio” nos había reservado y con el que íbamos a llegar a “Crisan” uno de los pueblos del interior del “Delta del Danubio” en “Sulina”, y en el que nos alojábamos las tres siguientes noches.

Tras un accidentado aparcamiento, para lo que estuvimos venga a dar vueltas buscando parking y algún sitio en el que comer algo decente (cosa que fue imposible), aparcamos mucho más fácil de lo que realmente lo habíamos hecho, ya que en la misma zona de salida del barco, había un parking con muchos huecos… De pago, pero muy barato.

A nosotros nos salió más caro, porque no entendíamos bien las instrucciones y la máquina se nos tragó algo así como 10 “leus” rumanos (poco más de 2 euros), que no fuimos capaces de recuperar, ya que los parquímetros estaban en rumano y no había nadie por la zona que hablara inglés… Tras un rato peleándonos con la máquina, y la ayuda de un paisano con el que nos entendimos por gestos, conseguimos aparcar, aunque se nos fue de las manos y metimos dinero hasta el día 10… (Nosotros recogíamos el coche el día 8, pero más vale que sobre a que falte… Jajajajaja).

Tras ello, a las 6 de la tarde al fin montábamos en el barco, tras comer unas patatas fritas, que fue lo único que pudimos comprar en la zona ya que todo estaba cerrado, y poner rumbo al interior del delta, eso sí, con provisiones para los siguientes días, ya que a pesar de que teníamos reservado el lugar para dormir con cena y desayuno, no sabíamos que nos íbamos a encontrar.

Montados en el barco que nos llevaba a “Crisan”, nos esperaban muy buenos días (5-5-2018)

Obligatorio tras montar en el barco poner el chaleco salvavidas, aunque parecía que había un poco de manga ancha con esto (como con el cinturón de seguridad de los coches en muchos sitios) pero que si que había que ponerse obligatoriamente si cruzábamos con otros barcos, ya que las ondas en el agua hacía que el vaivén del barco fuera potente…

Nosotros tuvimos dos golpes fuertes de agua, que aunque no hubo ningún amago de volcar, si que nos removieron un poco el estómago (que llevábamos medio vacío… Jajajaja)… Además, por lo que nos comentaron algún barco había debido volcar la semana anterior… No sé si casualidad o algo muy puntual, pero bueno, la verdad que en todas las horas que pasamos allí tanto en esta lancha grande, como en los botes haciendo las salidas guiadas, ningún amago de volquete. Cuando nos cruzábamos con otros barcos, nuestro conductor iba hacia la orilla opuesta, y paraba el motor, para de esta manera cuando se calmase el agua, seguir con la marcha…

El viaje nos costaba unos 12 € al cambio, en un trayecto de una hora de duración aproximadamente y en el que éramos los únicos que llevábamos los prismáticos al cuello… Esos barcos son usados como “buses de línea”, y la gente que va y viene es gente que vive en las orillas del canal y que hac recados.

Entre alguna gaviota reidora, garcetas comunes y cornejas cenicientas, nos pasábamos la parada, y teníamos que retroceder… Íbamos siguiendo nuestro destino en el “googlemaps” y cuando vimos que nos pasamos tuvimos que avisar a nuestro “chofer” (pensábamos que ya sabía la parada, pero al parecer, hay que avisar donde te quieres bajar, porque para en cualquiera de los apeaderos del canal y si no estás atento te lleva hasta el final). Unos juramentos del “piloto” y sonrisas de los demás pasajeros, que tenía pinta de que pensaban… “vaya par de tarugos… a donde irán…” jajajaja, y parada en “Crisan”, donde habíamos quedado con “Petre”, nuestro guía y anfitrión allí (https://www.ecoturismdelta.ro/).

Dejamos las mochilas en nuestra habitación, y “Petre” nos enseñó unas zonas buenas para pajarear a la mañana antes de salir…

Tuvimos tiempo para poco más, ya que prácticamente nada más llegar cenábamos, y para las 9 ya estábamos en la habitación, donde todo estaba lleno de mosquitos y había que tener mucho cuidado con no dejar la puerta abierta.

Aún y todo, antes de ir a dormir, tuvimos tiempo de escuchar cárabo y mochuelo, dos especies nocturnas de aves (de la que el cárabo teníamos pendiente aún), y al otro lado del canal en grandes zonas llanas, podíamos escuchar un grupo de chacales dorados mientras la noche cada vez era más cerrada… Y es que, al parecer este esquivo mamífero, de comportamiento principalmente nocturno, al atardecer da buenas serenatas en la zona…

Tras un buen descanso, el cansancio de madrugar y kilómetros ya empezaba a notarse, comenzábamos un nuevo día despertando, a las puertas del “Mar Negro” y dábamos un paseo por el borde de un canal en el interior del pueblo antes de la salida del barco, que teníamos contratado durante dos días seguidos…

Entre palomas bravías (cimarronas supongo), tórtolas turcas, colirrojos tizones, urracas, estorninos pintos, gorriones, aviones comunes y golondrinas como aves más comunes, comenzábamos a escuchar los omnipresentes cucos, presentes durante todo el viaje siendo muy abundantes, muchas veces en hábitats inverosímiles para nosotros.

Cuco en un cable de la luz (6-5-2018)

Al tratarse de una zona húmeda, en este primer paseo abundaban como es lógico las aves relacionadas con el agua… Buscábamos en el arbolado pico sirio (el pícido que nos faltaba), pero no teníamos suerte.

Aún y todo, paseo a pie (con el estómago vacío ya que madrugábamos bastante) muy entretenido entre cantos de rana verde y un avetoro que cantaba muy lejano… Ave que escuchamos en varias ocasiones, además de aquí en “Vadu”, pero que nos fue imposible ver…

En este paseo cercano a la hora, caminábamos por una especie de caballón en el borde sur del pueblo, junto a un pequeño canal, hasta el “Canal Caraorman”, donde ya se nos acababa la pista y el paso y no teníamos continuación…

Igual que cucos, comenzaban a escucharse con facilidad abubillas y oropéndolas en las zonas de arbolado, e igualmente en los carrizales que veíamos durante todo el recorrido, buenas serenatas de carriceros tordales.

El camino limitaba además con una zona de huertas, donde había zonas encharcadas y sacábamos un par de agachadizas comunes, además de lavanderas blancas y algún gorrión molinero, que como siempre, suelen estar ligadas a ambientes rurales… Además, en las afueras del pueblo también se veían cornejas cenicientas, sobre todo en embarcaderos y zonas con casetas.

Buen número de anátidas, con azulones, porrones europeos y porrones pardos, acompañados de avefrías, ánsares comunes, zampullines cuellinegros, fochas, cormoranes grandes, cormoranes pigmeos, y ardeídas como garzas reales, garcillas cangrejeras, garcetas comunes, garzas imperiales e incluso martinetes y moritos en vuelo.

Porrones pardos en primer plano (6-5-2018)

No es que fuera el mejor de los listados, pero para ser un paseo por el mismo pueblo estaba muy bien, ya que la visibilidad era bastante escasa, pudiendo llegar casi exclusivamente a los carrizos del otro lado del canal oteando de esta forma en una distancia más corta…

Sí que es cierto que en el “Canal Caraorman” teníamos algo más de campo de visión, pero aún y todo teníamos que desayunar para la salida en bote, por lo que no nos podíamos entretener en exceso…

Entre los carrizos, además de tordales también cantaban escribanos palustres, y en zonas con pequeños arbolados se escuchaba algún pito cano y se localizaban páridos como herrerillos.

Mientras, todas estas masas de agua eran sobrevoladas continuamente por aguiluchos laguneros, fumareles comunes, fumareles cariblancos y alguna gaviota del Caspio. Espectacular ver como los fumareles se lanzaban al agua en picado para pescar…

Fumarel cariblanco en pleno vuelo (6-5-2018)

Tras desayunar caminábamos por el pueblo dando otro pequeño paseo para conocer un poco más aquello…

Se trataba de un pueblo curioso, echo a lo largo del canal, con varios embarcaderos, y con digamos una travesía larga, en la que había solo una hilera de casas… En algún punto dos, y que por todas ellas tenían una salida trasera al canal que nosotros acabábamos de recorrer… Curioso pueblo, con sus jardines, sus huertas e incluso su ganado, donde supongo que la “autosuficiencia” será una de las claves, ya que el único acceso al pueblo es en barco y no llegan coches…

El pueblo, curioso (6-5-2018)

En “Crisan” viven unas 1500 personas y es una localidad totalmente adaptada a la vida acuática y al medio que le rodea. Pueblo pintoresco con casas pequeñas, donde ya se notaba el olor a mar y salitre… olor que en general a los de interior nos gusta y nos trae a la mente recuerdos de costa y mar…

En total, unas 15000 personas habitan en el “Delta del Danubio”. La mayor parte vive de la pesca, para la que usan sus kayaks tradicionales hechos de madera, y sus principales núcleos son “Chilia”, “Sulina” y “Sfantu Gheorghe”, que tienen además unos potentes ingresos por el turismo.

También hay algo de turismo bichero, que poco a poco va a más, y muchos de los vecinos de los pueblos del interior se dedican a guiar rutas, ya que conocen bien todo aquello y donde están las aves, algo fundamental por la gran superficie y laberintos que es todo aquello. Además, muchas aves están concentradas en lugares muy concretos, por lo que la experiencia como se suele decir, es un grado. Y es que, ahora mismo no hay límites en la cantidad de turistas que pueden acceder a la zona, algo que en un futuro se regularizará si el turismo sigue en auge (todavía parece que aunque hay, no es excesivo).

Tras esta pequeña explicación de cómo se vive allí, nos tocaba coger el pequeño bote que “Petre” nos había gestionado para entrar al interior del “Danubio”… Tenemos que tener en cuenta, que para moverte por el “Delta del Danubio” se necesita un permiso especial, que en general suele ser gestionado por el guía con el que vas, el hotel al que vas a ir, o la agencia de turismo que se contrate… Importante que si vamos por nuestra cuenta, tenemos que gestionarlo también.

En plena navegación (6-5-2018)

Salíamos del mismo “Crisan”, de uno de los embarcaderos, y junto a otros turistas compartíamos el bote (única forma de recorrer y visitar el lugar)… Compartíamos viaje 7 personas, dos de ellos una pareja de franceses con los que hicimos buenas migas, y el patrón del barco. Salidas muy baratas económicamente, que no llegaban a 50 € entre el alojamiento, la salida y la cena y el desayuno… Además, durante la ruta había un pequeño almuerzo, por lo que quedaba patente la diferencia de precios entre la alta montaña, y esta zona mucho más pobre y rural…

Debido a la gran cantidad de mosquitos, nos embadurnábamos de crema, y la verdad que aunque el “Delta del Danubio” suele ser un sitio fresco, se podía viajar en pantaloneta, a pesar de que nosotros elegíamos pantalón largo por los incómodos insectos…

Esta época suele ser ya bastante calurosa en Rumanía (de clima continental, con veranos calurosos e inviernos fríos y lluviosos), y aunque nosotros apenas utilizamos el jersey, muy recomendable llevar ropa variada, por posibles días de lluvias, o mucho frío aún siendo mayo (sobre todo en esta zona del Danubio si hace viento)… Nosotros la verdad que con esto tuvimos mucha suerte, y apenas nos pusimos jersey algún día… Haciendo la espera al oso en el “hide”, algún atardecer en “Crisan” y poco más. Muy importante las botas, sobre todo para la alta montaña de “Cárpatos” y hacer rutas por allí, o para posibles zonas encharcadas y con agua en “Dobrudja” si andamos por caminos o sendas entre campos… Como visitamos zonas muy variadas, nuestra ropa también tendrá que ser muy variada por si acaso, a pesar de que muy probablemente a mucha ropa no le demos uso… Como se suele, decir, más vale prevenir que curar.

Y ya montados en el bote, nada más arrancar en el mismo “canal de Sulina”, empezábamos a ver movimiento, sobre todo de aves en vuelo…

Nos esperaba una salida de unos 30 kilómetros, con 8 horas por delante… Naturaleza pura y dura, a lugares inhóspitos donde solo los barcos pueden llegar… Así, que a disfrutar.

Nuestra salida comenzaba con bastante viento (e incluso alguna gota), mientras en el cielo volaban pelícanos, las primeras garzas reales, garzas imperiales, garcetas, algún cisne vulgar y un bando con varios moritos…

Moritos en pleno vuelo (6-5-2018)

Mientras no abandonábamos el canal principal, muy abundantes los fumareles cariblancos, que se encontraban posados en las barandillas de los embarcaderos, donde descansaban antes de echar a volar e hincharse a pescar, con espectaculares picados al agua tras flotar buen rato en el aire aleteando sus alas…

Charrán común posado en un embarcadero de “Crisan” (6-5-2018)

Poco a poco, entrábamos a navegar en zonas más boscosas, donde además de aves relacionadas con el agua también se veían especies que nosotros relacionamos con los medios forestales, como es el caso de los cucos, que no pararon de acompañarnos en todo el trayecto con sus cantos, o pájaros carpinteros como el torcecuellos, que con un plumaje muy característico no era nada fácil de detectar, aunque cantara en muchas ocasiones en árboles secos y sin hojas donde no tenía escondite posible.

Cuco despegando de unas ramas (6-5-2018)

Torcecuello posado en un tronco (6-5-2018)

Y es que, el paisaje era espectacular… Estas visitas en bote no solo merecen la pena por el avistamiento de aves (algunas a distancias impensables de otra manera), si no que el navegar lentamente, sin ruidos, entre cantos de aves y croares de ranas por estos canales rodeados de vegetación, en unos casos juncos y cañizos, y en otros árboles que parece que flotan, saliendo continuamente a lagunas escondidas entre la vegetación, con los conocidos nenúfares y muchísima planta flotante, hace que sea inolvidable, mientras decenas y decenas de aves grandes sobrevuelen todo de un lado a otro en un sin parar.

Uno de los canales por el que nos movimos (6-5-2018)

La sensación de ir por un canal estrecho, escoltado por vegetación de más de dos metros de altura, y aparecer a una laguna abierta de repente, que parece que surge de la nada, y salpicada por todo con pequeñas aves que flotan sobre la lámina de agua es impresionante e inolvidable… Parecía que estábamos en un mundo totalmente paralelo al que vivimos…

Los conocidos nenúfares flotando en el agua (6-8-2018)

Así, de esta forma íbamos sumando especies… En los canales, entre la vegetación se escondían martinetes, garcetas comunes y garcillas cangrejeras sobre todo, que afinando la vista se podían ver bien entre la alta y densa vegetación… Siempre atentos a los movimientos del barco y volando si se notaban incómodos, pero cortas distancias para volver a meterse entre la vegetación.

Y entrando en lagos, comenzábamos a ver especies acuáticas típicas … Algunas en solitario, otras en parejas, y otras en pequeñas colonias… Es el caso por ejemplo cisnes, pelícanos comunes, zampullines comunes, zampullines cuellinegros, o los muy abundantes somormujos lavancos, que se encontraban en pleno cuidado de sus nidos y huevos.

Zampullín cuellinegro (6-5-2018)

Espectaculares y preciosos con su plumaje y su cresta los somormujos lavancos… Además, la perspectiva de estar en un barco, hacía estar mucho más a ras de agua que en observaciones y fotografía normal, por lo que a pesar de que con el movimiento del agua y del bote (que la verdad se movía bastante sobre todo cuando el capitán del bote paraba el motor y el barco quedaba a merced del agua y del viento) dificultaba bastante la fotografía, quedan fotografías muy chulas, ya que el “picado” de los animales es menor, y estábamos mucho más a su altura de lo que suele ser lo normal, sobre todo en lagos y lagunas, que en general se suelen otear desde más arriba…

Somormujos lavancos (6-5-2018)

Igualmente en las orillas de estas grandes lagunas y siempre entre la vegetación (a veces escondidas y a veces alimentándose) se veían ardeídas… Siendo martinetes, garcillas cangrejeras y garcetas comunes las más abundantes.

Martinete en una de las orillas de los lagos… Precioso animal que en general es muy esquivo (6-5-2018)

Y preciosas, hay que destacar las colonias de decenas de ejemplares de fumareles cariblancos posados en nenúfares y otras hierbas flotantes del agua… Era precioso verlos tan cerca; yo nunca había observado tan bien como lo hice allí, e incluso fotografiarlos a escasos metros… En el aire ya era otra cosa, entre los rápidos movimientos que tenían, los nervios, y el movimiento de la barca, además de la incómoda postura para fotografiar, no eran las cosas tan fáciles, pero la sensación de verlos flotar en el aire, y ver los picados al agua en busca de pececillos, hacía que todo fuera especial, rodeado de naturaleza por los cuatro costados.

Fumareles entre hierbas (6-5-2018)

Además, algo que me resultó curioso, es que con las barcas nos acercábamos bastante a los animales… Incluso a veces, seguramente no se mantenían distancias adecuadas para la tranquilidad de las aves, y alguna volaba, sobre todo entre ardeídas y pelícanos, que volaban pero en general no hacían vuelos muy largos y se volvían a posar a la vista…

A los fumareles (entre los que de vez en cuando se colaba algún charrán común) nos acercábamos y aguantaban tranquilamente, así que disfrutábamos de ellos muy buenos ratos y continuábamos nuestro camino… Tenemos que saber que hay unas 20000 parejas de fumarel cariblanco.

Fumarel (6-5-2018)

En el paseo igualmente destacaban los carrizos, entre los que se escuchaban típicas aves de carrizo, como los carriceros tordales, carriceros comunes, escribanos palustres, bigotudos, y gaviotas, sobre todo gaviotas reidoras en vuelo tanto sobre el agua como en estas interminables masas de carrizo.

Carricero tordal a tope (6-5-2018)

Además, en este paseo, al poco de comenzar pero ya bien metidos en harina, vimos los primeros cormoranes pigmeos desde el barco, con un grupete bastante majo pero lejano en un dormidero…

Ave objetivo del viaje y que vimos, pero en general bastante lejanos o en vuelo… Tenemos que saber que el cormorán grande es más abundante fuera del delta, donde el nivel del agua es mayor, y el cormorán pigmeo es más abundante dentro del delta, donde el nivel del agua es menor y hay muchos peces pequeños. Por ello, hay buenas colonias de cormorán pigmeo, con un total de más de 2500 parejas.

Cormorán pigmeo (6-5-2018)

Se trata de unos 6000 individuos que viven aquí, y que constituyen el 60% de la población mundial de la especie, siendo una de las especies características del lugar.

Nosotros vimos en varias ocasiones (incluso alguna colonia como la de la foto), pero me quedó la espinita clavada de no haberlos disfrutado a tope, viéndolos de cerca tranquilamente, actuando, o incluso sacarles fotos un poco decentemente… Una pena, pero así tenemos excusa para volver! Jejeje! Otra excusa más! Y ya van unas cuantas… Jejeje.

En este punto, aparecía una preciosa nutria… Un espectacular y esquivo animal que debe verse por el canal en el que nos alojábamos (que no vimos aunque también es cierto que no hicimos esperas decentes) y que algunos compañeros de viaje sí que vieron uno de los atardeceres… Siempre alegra ver mamíferos, y mucha más ilusión me hace a mi ver a este animal, que aunque esté presente y se sepa, siempre es complicado ver.

Nutria nadando en foto no muy enfocada… Jajajajaja (6-5-2018)

Y como esto era un no parar de especies por todos los lados, no podían faltar los espectaculares pelícanos (pelícanos comunes y pelícanos ceñudos), uno de los objetivos del viaje, que ya habíamos visto con anterioridad, y que en el Delta no íbamos a parar de ver…

En esta ocasión, primeramente coincidíamos con un buen bando de pelícano común, el más abundante de los dos, el ave que mayor envergadura puede adquirir (pasados los 3 metros y medio), y que en el “Delta del Danubio” consta de unos 8000 ejemplares (unas 3000 parejas, que principalmente crían en la parte norte cerca de la frontera con Ucrania en una zona de acceso restringido), y con el 60% de la población mundial. Momento ideal este de la primavera para verlos por allí, ya que en invierno emigran a África, donde el clima es más caluroso.

Igualmente el pelícano ceñudo cuenta con unas 400 parejas en el “Danubio”, siendo de envergadura parecida y siendo dentro de lo que cabe habitual, pero con una densidad mucho menor en todo el mundo… Luego os enseñaré fotos, pero en este primer día no tuvimos suerte y no vimos ceñudos… Eso sí, no nos podemos quejar, ya que por lo menos, los pelícanos comunes los vimos a placer.

Pelícanos comunes nadando en una de las balsas (6-5-2018)

Haciendo kilómetros, seguíamos viendo aves… No muy grande la variedad, pero con avistamientos muy interesantes… Entre los fumareles cariblancos, sumábamos por ejemplo fumareles comunes y fumareles aliblancos. Además de dos pagazas piquinegras y algún despistado charrán común.

Espectacular verlos en vuelo, aunque era difícil seguirlos y más aún fotografiarlos… Aún y todo, alguna cosa decentilla hacíamos… Jejejeje. Preciosas aves, que volaban en el aire con suma facilidad a pesar del fuerte viento que hacía…

Fumarel aliblanco en vuelo (6-5-2018)

Fumarel cariblanco sobre un tronco a grito pelado… (6-5-2018)

Muy buenas protagonistas continuaban siendo también las ardeídas…

Garcetas comunes, garcillas cangrejeras (de las que hay más de 2000 parejas) y martinetes sobre todo, a pesar de que también se observaba alguna garza real, garza imperial o garceta grande, e incluso en zonas de carrizos llegamos a escuchar avetorillo y avetoro, imposibles de ver. Además, también de vez en cuando bandos de espátulas, cigüeñas blancas y moritos en vuelo, de los que en el “Delta del Danubio” se estiman 2000 parejas.

Garceta común (6-5-2018)

Garcilla cangrejera entre juncos (6-5-2018)

Además de en las aguas, no parábamos de mirar en los árboles, ya que además de todo tipo de aves acuáticas, aunque nos pueda parecer que no y tengamos una imagen totalmente diferente de lo que podemos ver allí, tenemos que dar importancia a las especies forestales (o que nosotros consideramos totalmente forestales)…

Ademas de torcecuellos, vimos pico picapinos y pito cano, que tanto nos había costado ver en en los bosques días anteriores, y escuchamos pito real. Y es que, los bosquetes y los caballones con hileras de árboles son muy buenos lugares para ellos. Incluso para picamaderos negro, que nosotros no conseguimos ni ver ni escuchar.

Pito cano en lo alto de un árbol (6-5-2018)

Además, pajarillos como pinzones vulgares, abubillas, colirrojos reales, carboneros, mosquiteros comunes, mitos, mirlos, currucas capirotadas, petirrojos, herrerillos o jilgueros, y vuelos continuos por los diferentes canales de martines pescadores, todo entre cantos de ruiseñores comunes y bigotudos, sobre todo en la zona de cañas, y golondrinas volando en busca de mosquitos para alimentarse.

De esta forma, poco antes del mediodía tocaba meter el bote en un caballón y almorzar… Para ello encallamos el barco en un talud, y bajamos a una pequeña isleta, en la que el guía montó una mesa y sacó comida y bebida para los tripulantes… Una gozada echar un bocado en medio de la nada, escuchando variedad de cantos y sonidos, totalmente naturales.

Con el estomago lleno, seguíamos y disfrutábamos de los preciosos y espectaculares pelícanos… Bien en vuelo, o en balsas posados, generalmente en grandes grupos, y curiosamente nadando y flotando todos en la misma dirección…

Bando de pelícanos (6-5-2018)

Aparecían formando buenos bandos, a los que los botes intentaban acercarse poco a poco para verlos con más detalle…

Pelícanos nadando, aunque muy tranquilos (6-5-2018)

Y algunas veces los pelícanos aguantaban y el bote giraba antes de que alzaran el vuelo, pero en otras ocasiones echaban a volar con un aleteo tosco pero a la vez mágico, que hace que estos curiosos animales de más de 10 kilos puedan volar…

Despegando del agua (6-5-2018)

Despegando más cercanos (6-5-2018)

Espectacular ver como volaban (6-5-2018)

Los pelícanos (en el mundo existen 8 especies diferentes, 2 en Europa) son bien conocidos por sus curiosos picos, con los que se alimentan de pescado, y tienen una capacidad de hasta 12 litros. Su pico es alargado y posee una especie de saco, con el que pesca y antes de tragarse los peces, drena el agua que durante la acción ha acumulado.

Mientras los pelícanos comunes estaban presentes durante todo el viaje, seguíamos haciendo distancias, e íbamos sumando especies y viendo varias de las importantes y típicas… Continuamente disfrutábamos del cormorán pigmeo, aunque siempre se mostraba muy asustadizo, desconfiado y esquivo….

Cormorán pigmeo despegando (6-5-2018)

Igualmente las ardeídas seguían diseminadas a lo largo de todo el recorrido, pero siempre ejemplares solitarios o parejas… En ningún momento grandes concentraciones, como si que en ocasiones se suelen dar…

Garcilla cangrejera descansando entre hierbas (6-5-2018)

Entre los representantes de los córvidos, abundantes también las cornejas cenicientas, sobre todo en las zonas donde más se olía a humanidad, y alguna urraca y graja suelta. Y entre las palomas, además de palomas bravías, también alguna paloma torcaz.

Corneja cenicienta (6-5-2018)

Y poquita cosa en lo que a rapaces se refiere… Algún cernícalo patirrojo, un par de alcotanes, algún pigargo (pero muy lejano, y uno de ellos acosado por cornejas cenicientas), y como más abundante (y en parte es lógico por el hábitat), preciosos aguiluchos laguneros que en vuelo muy bajo barrían en ocasiones todas las zonas de vegetación…

Lagunero en pleno vuelo (6-5-2018)

Escasa la representación gaviotil, con alguna reidora y alguna gaviota del Caspio, pero que la verdad no cubrieron nuestras expectativas, ya que suponíamos que serían mucho más numerosas.

Así como si que pudimos ver (o escuchar) varias especies de garzas, muy poquita cosa en lo que a anátidas y limícolas se refiere… Casi exclusivamente al final del trayecto vimos unos bandos un poco decentes con algo de variedad, pero menos de lo esperado…

Garza real, una de las abundantes en el “Danubio” (6-5-2018)

Igual es también que seguramente la zona visitada no sea la mejor para esta familia, ya que más que suelos encharcadizos, lo que visitamos fueron masas de agua… O bien canales o bien lagunas, con vegetación en la orilla pero pocas zonas con suelos limosos…

Aún y todo, en esta recta final de la salida en barca pudimos sumar unas cuantas…

Visitamos una zona buena, ya muy cerca de “Crisan”, con orillas con tierra, barro y limos, donde aparecieron avefrías y cigüeñuelas con pocos efectivos pero que sumábamos a especies vistas en el “Danubio” igualmente…

Avefría entre hierbas (6-5-2018)

Buena presencia de andarríos bastardos, archibebe claro, chorlitejos chicos, combatientes, correlimos menudos y correlimos zarapitín, todos ellos entre vuelos de aviones zapadores, de los que se veían pequeños grupos a lo largo de todo el “Delta”.

Limícolas escasas, pero la verdad que cercanas, por lo que era un bonito final para nuestra salida en barco, tras cerca de 8 horas recorriendo canales y lagunas.

Andarríos bastardo entre las hierbas de la orilla (6-5-2018)

Uno de los chorlitejos chico asomando la cabecilla (5-6-2018)

Combatiente (6-5-2018)

Correlimos zarapitines entre combatientes, en una de las praderas encharcadas (6-5-2018)

Espectaculares todas, pero la limícola más abundante eran los combatientes, de los que además había un precioso macho en celo adquiriendo esos colores pardo rojizos y oscuros que aspecto tan bello le dan… Sin duda alguna, a lo largo del viaje vimos mucha variedad de aves limícolas, pero con pocos ejemplares de cada especie, destacando solo en ciertos puntos buenas concentraciones de esta especie (combatiente) y de andarríos bastardo.

Macho de combatiente tumbado (6-5-2018)

Este macho además, iba detrás de varias hembras, a pesar de que a decir verdad no le hacían mucho caso y pasaban bastante de él… Jejejeje.

Macho de combatiente “ligoteando” con una hembra (6-5-2018)

Con mayor detalle (6-5-2018)

Además, en esta zona encharcadiza entre la vegetación veíamos un faisán y un par de coloridas carracas en vuelo, de las cuales una se posaba aunque muy lejana.

Carraca entre la vegetación (6-5-2018)

Además, en este mismo lugar, alguna anátida, como pato colorado, porrón pardo, porrón europeo, ánade real, ánade friso y cerceta carretona. Entre vegetación también alguna gallineta, que habíamos escuchado previamente, un par de canasteras muy lejanas y los coloridos abejarucos con sus conocidos cantos, por lo que seguramente no habría taludes de tierra lejos para criar.

La verdad, que esta zona llegando ya a “Crisan” era de los pocos puntos en el interior del delta en los que vimos anátidas desde el barco, por no decir que prácticamente el único…

Buena mezcla de aves… (6-5-2018)

Un fallo gordo que tuvimos y del que ahora me arrepiento, fue no “trackear” la ruta, para saber por dónde anduvimos… No sirve de mucho, ya que allí al final el guía te lleva donde está el jaleo, pero sí que hubiera estado bien tener el control de donde anduvimos, y así tener referencias de los grandes lagos donde vimos los buenos bandos de fumareles, los pelícanos, las colonias de cormorán pigmeo, o incluso este último punto para limícolas y anátidas.

Ranas entre nenúfares, dos de los protagonistas de la salida en barco… A ver quien las encuentra (6-8-2018)

Tras las 8 horas de viaje aproximadamente (de 9 de la mañana a 5 de la tarde) y un listado de más de 70 especies vistas, volvíamos al pueblo, donde otra vez (tras comer algo) pajareábamos por nuestra cuenta, sin tiempo que perder ya que aún teníamos alguna especie pendiente en el tintero…

El viaje se nos había hecho al final corto… Todo tan novedoso, tal cantidad de aves, sonidos, vegetación, intriga del recorrido, avistamientos inesperados… La verdad que sin duda alguna es una experiencia que merece la pena vivir aunque no seas aficionado a las aves, ya que solo adentrarse en ese laberinto de canales, merece la pena.

Garceta común durante el recorrido (6-5-2018)

Por el pueblo, como ya era costumbre en los paseos por nuestra cuenta, primero recorríamos el “Canal de Sulina”, mirando en los árboles en busca del pico sirio que seguía sin aparecer, y luego visitábamos el canal pequeño que estaba al otro lado paralelo al pueblo, donde a pesar del calor, que era bastante ya, era entretenido con vuelos de pajarillos, garzas altas y el croar de las ranas, que con mucha atención localizábamos entre los nenúfares.

Las ranas no paraban de croar en un idílico paisaje (6-5-2018)

Aún así, a pesar del calor disfrutamos de un precioso macho de pájaro moscón, del que nos avisaron unos pajareros que al igual que nosotros tras acabar la salida en bote pajareaban por el pueblo, y la buscarla unicolor, de la que entre la vegetación escuchamos un ejemplar pero que nos fue imposible ver… Y es que, las buscarlas son aves dificilísimas de ver, ya que en contadas ocasiones salen de la espesura de la vegetación y asoman… Aún y todo, la sumamos a la lista como escuchada, que no teníamos duda alguna y en este mundo, todo suma!!!!! Jajajajaja.

Precioso el pájaro moscón aunque esquivo, se dejó ver tras un buen rato tras el… (6-5-2018)

Durante este paseo, en medio de la calle, tuvimos la suerte de ver una cópula de culebras en la travesia principal de “Crisan”.

Culebras (6-5-2018)

Una pareja de culebras tesladas estaban a lo suyo en la misma calle… Con una guía pudimos reconocer la especie con facilidad, especie que se parece a la culebra viperina de aquí pero que es totalmente diferente.

La pareja en plena cópula (6-5-2018)

Las disfrutamos un rato, las fotografiamos desde todos los ángulos posibles, y como no sabemos la sensibilidad y el respeto por este tipo de especies que hay allí, las cogimos y las apartamos a un pequeño jardín cercano, en el que ya entre hierbas pasaban más desapercibidas…

En la hierba (6-5-2018)

Y es que, no sabemos si este tipo de animales allí son bienvenidos… Cada vez es más respetuoso todo allí en lo que a sensibilización medioambiental se refiere, a pesar de que es un sitio donde la pesca es principal en su economía, y la caza lo era también hasta hace bien poco… (A día de hoy creo  se sigue cazando faisán, paloma torcaz, patos y gansos, y digo creo porque tampoco he encontrado información muy fiable…).

A pesar de que el “Delta del Danubio” ha sufrido gravemente la actividad de piscifactorías, pesca y caza abusiva, desecaciones, construcciones abusivas de canales navegables y contaminación, creo que se puede decir que está bastante bien ecológicamente hablando, y la sensibilidad en lo que a conservación de medio ambiente se refiere parece que va a más, ya que la gente de los pueblos ve este turismo medioambiental como una nueva forma de ingreso económico.

Y con las preciosas culebras y aves muy comunes acabamos nuestro paseo por el pueblo, con gorriones, golondrinas, y gaviotas y garzas sobrevolando el cielo en un precioso atardecer, en el que podíamos escuchar en la otra orilla del canal a los chacales dorados aullar… Inolvidable la sensación de escucharlos, y aunque buscábamos con los prismáticos, era imposible dar con ellos, ya que la visibilidad era prácticamente nula… Tras ello, cenar (cena muy sencilla, pero por el precio tampoco se podía pedir más) y descansar, para poder disfrutar de un nuevo amanecer en el “Delta” y una nueva salida en barco…

Gorriones y golondrinas posados en los cables de “Crisan” (6-5-2018)

Sonaba el despertador, y aunque el desayuno era a las 8 de la mañana, y la salida en barco a las 9, madrugábamos para pasear por “Crisan” y ver que teníamos en los canales que rodeaban el pueblo…

De esta forma para poco más de las 6 de la mañana ya teníamos los prismáticos al cuello y caminábamos por el mismo recorrido que había hecho el día anterior, en el lado sur de “Crisan” para terminar en la desembocadura del “Canal Caraorman” y de ahí volver a la casa para terminar de preparar todo y desayunar.

Amanecer en el “Delta del Danubio”, un precioso regalo que nos dio la naturaleza en esta segunda mañana en “Crisan” (7-5-2018)

Curioso resultó que en cuanto amanecía, ya daba el sol con fuerza… Además teníamos suerte de que no teníamos ni una nube, y por ello los pajarillos estaban muy activos desde esta primera hora…

Así comenzábamos nuestro listado con los urbanitas gorriones comunes, gorriones morunos, cornejas cenicientas, golondrinas, estorninos pintos, urracas, lavanderas blancas, palomas bravías y tórtolas turcas; y continuábamos con aves entre los carrizos, como los sonoros carriceros tordales, gallinetas que asomaban de vez en cuando, y fumareles comunes, fumareles cariblancos, aviones zapadores y un charrán común que no paraban de sobrevolar el terreno.

Paseo entre un paisano con una moto, único medio de locomoción allí además de los barcos y las bicicletas (7-5-2018)

Además, en las zonas donde había árboles sueltos, se escuchaba torcecuellos, cuco, y veíamos alguna abubilla y papamoscas gris

Como ya he comentado antes, íbamos a la zona de la desembocadura del “Canal Caraorman” y allí sumábamos muchas especies… La lamina de agua era más amplia, y aunque quedaba todo más lejos, veíamos nuestro primer somormujo cuellirrojo (concretamente una pareja), otro de los objetivos del viaje (que ya habíamos visto unos días antes en el “lago de Glodeanu”) y que en esta ocasión aunque lejano, se veía más cercano y podíamos disfrutar de ellos… Además, alguna cigüeñuela y combatiente

Somormujo cuellirrojo (7-5-2018)

También en esta zona, ánsares comunes (una pareja con 4 crías muy lejana), cisnes vulgares, ánades friso, cercetas carretonas, porrones pardo, porrones europeos y ánades reales, que se movían entre vegetación y el agua, al igual que garcillas cangrejeras y alguna focha.

Además, parecía esta muy buena zona de paso de aves en vuelo, y nuestro listado se veía ampliado con vencejos comunes, moritos, garzas imperiales, cigüeñas, numerosos, gaviotas del Caspio, aguiluchos laguneros, un pigargo, cernícalos vulgares y patirrojos, pelícanos comunes y un espectacular pelícano ceñudo.

Pelícano que vimos a placer volando muy cerca de nosotros y con el que pudimos ver claramente la diferencia entre el pelícano común y esta otra especie… Una pena que se me quedó pendiente sacar una foto a los dos pelícanos juntos para ver la diferencia, pero suele ser algo bastante complicado… Pendiente para cuando vuelva!!!!!! Jejejejejejeje.

Pelícano ceñudo en vuelo (7-5-2018)

Y entre cormorán pigmeo y cormorán pigmeo que no paraban de pasar (contamos cerca de una docena)…

Cormoranes pigmeos en pleno vuelo (7-5-2018)

Y observando bien el cielo, llegó la estrella de la mañana (sin desmerecer a todo lo ya citado)… Un aguilucho papialbo joven que volaba sobre nuestras cabezas hacia el norte, bastante cercano y muy bajito.

Aguilucho papialbo (7-5-2018)

Un lujo, ya que nos voló muy cerca, muy bajo, con la luz perfecta, y que vimos venir desde lejos, por lo que lo pudimos seguir un buen rato y verlo de frente, viendo cada detalle para diferenciarlo de los demás aguiluchos, con ese collar característico que es único en la especie…

Eso sí, hasta no tenerlo encima y ver las fotos con detalle no fuimos capaces de confirmarlo, ya que era un “bimbo” para los dos y de alguna manera nuestro cerebro no quería confirma lo que los ojos veían… Jejejejeje! Menudo lujo para comenzar la mañana!

Aguilucho papialbo en pleno aleteo (7-5-2018)

Y eso, que aún, antes de embarcar, en la zona en la que el día anterior habíamos disfrutado del pájaro moscón, escuchamos a una polluela bastarda (que no pudimos ver) y de la que nos avisó un grupo de pajareros que andaban a lo mismo que nosotros… Le metimos unos minutos y la escuchamos varias veces, pero no teníamos tiempo para estar todo lo que nos hubiera gustado a ver si asomaba, ya que teníamos el desayuno sobre la mesa y si no se nos iba a enfriar… Jejejejeje.

Así que ya veis… Una gozada de paseo mañanero, con más de 40 especies; varios cormoranes pigmeos, pelícano ceñudo visto a placer, pareja de somormujos cuellirrojos, el aguilucho papialbo, los sonidos de la polluela… Una pasada!!!! Nuestra penúltima jornada pajarera empezaba de lujo!

Tras ello montar en la barca, con un par de franceses (Any y su marido), que estaban recorriendo Rumanía en furgoneta, y con los que chapurreando en francés, inglés y castellano nos apañábamos bastante bien y con los que cenamos y desayunamos en nuestro alojamiento…

De esta forma, con “Rambo” al mando de la barca, ya que más que un patrón de barco parecía que iba a la guerra (con su ropa de camuflaje, la gorra, unas gafas de sol polarizadas amarillas y un puro en la boca a lo Anibal del “Equipo A”), partíamos al interior del humedal por los canales y embalses que hay que visitar.

En el bote (7-5-2018)

Decir en su favor que era bien majo, y parecía un cachondo mental… No calló en todo el viaje, y nos explico muy buenas cosas tanto de aves como de Rumania y su economía… El guía del día anterior la verdad que era más reservado y callado, pero este era en cambio un buen personaje… Jejejeje.

La salida comenzaba con las aves habituales… Urracas, cornejas cenicientas, fumareles cariblancos, lavanderas blancas, gorriones molineros, colirrojos reales, aviones y golondrinas comunes sobre todo, a la par que aún en el “canal de Sulina” observábamos un precioso mochuelo que se soleaba en las ventanas de una de las casas de “Crisan”.

Precioso animal que rechoncho y con ojos saltones siempre es muy agradable de ver por su aspecto curioso, siendo el búho más diurno, y que en determinadas zonas se puede ver con cierta facilidad.

Mochuelo que tomaba el sol en una de las casas (7-5-2018)

Igualmente, en este comienzo de salida, un pigargo muy lejano se adentraba hacia el gran humedal que es el “Delta del Danubio” con su comida… Acababa de cazar una especie de pato pequeño que no llegué a identificar, y con él en las garras volaba alto hacia una zona supongo que tranquila en la que alimentarse… Una pasada aunque lejana ver a esta bestia del cielo, una de las rapaces más grandes de Europa (solo por detrás de los buitres) en pleno vuelo.

Pigargo transportando su desayuno (7-5-2018)

Y poco a poco íbamos entrando en los típicos canales que iban a agradar y a acompañarnos en nuestro viaje… De nuevo, fallo en no coger la ruta para tomar referencias a modo de curiosidad, pero supongo que como más o menos duró el mismo tiempo (incluso igual algo más), habríamos hecho otros 25-30 kilómetros aproximadamente…

El día anterior habían predominado canales estrechos, en muchas ocasiones entre la vegetación, pero esta vez, aunque también pasamos por canales estrechos de unos lagos a otros, en general fuimos por canales más anchos, donde había algo más de visibilidad.

Sacábamos algún cernícalo patirrojo, cernícalo vulgar, busardo ratonero, alcotán, paloma torcaz, martín pescador y un par de carracas como más interesante. Todo ello entre golondrinas y aviones comunes, lavanderas blancas, tórtolas turcas, gallinetas, cigüeñas blancas, fumareles cariblancos, gorriones comunes, estorninos pintos y cantos de cucos y oropéndolas, aves estas últimas siempre muy esquivas.

Lavandera blanca alimentándose (7-5-2018)

Además, una preciosa culebra de agua nos acompañaba mientras poco a poco íbamos avanzando y haciendo kilómetros desde el bote… Y es que, como bien ya sabéis el barco es el único medio de transporte existente en el interior del “Delta del Danubio”, y en esta ocasión la verdad que como ya conocíamos a la pareja de jubilados franceses y con “Rambo” al timón teníamos mejor ambiente que en la salida anterior, donde en el bote además de ser más grande, había turistas que no eran muy pajareros…

Culebra de agua nadando (7-5-2018)

Esta excursión, recorría buenos lugares para pájaros carpinteros, ya que visitábamos zonas con buenos bosques de ribera, pero se nos escapaba el picamaderos negro. A pesar de ello, los picos picapinos, pitos reales y los pitos canos fueron bastante comunes.

Y es que, los bosques en el “Delta”, a pesar de que los hay, son escasísimos. La mayoría de las formaciones vegetales en el “Delta del Danubio” son de juncos y cañas (juncales y cañaverales), con cerca del 80 % de la superficie…

Y luego hay saladares y bosques de ribera, que van cambiando dependiendo de la frecuencia de la inundación, con zonas en principio de sauces que están continuamente inundadas, y con choperas que se inundan por periodos; eso sí, choperas salvajes, no como las que tenemos aquí, que en buena parte son artificiales y con finalidad económica. Todo ello en un auténtico laberinto de canales y lagunas, con islas de vegetación flotante (llamadas “plaur”), dunas y terraplenes boscosos.

En el canal navegando en primera línea, donde se ve el hábitat que recorríamos (7-5-2018)

Y conforme nos acercábamos a zonas de carrizos iban apareciendo las diferentes garzas…

Garcilla cangrejera, garzas reales, garcetas comunes y martinetes aparecían entre los carrizos, mientras carriceros tordales seguían muy bulliciosos con sus habituales canticos…

Garcilla cangrejera (7-5-2018)

Por fin en este paseo disfrutábamos de los primeros somormujos cuellirrojos de cerca… Los habíamos tenido los días anteriores pero lejanos, y en esta ocasión con la barca pasábamos a escasos metros, aunque se les veía esquivos entre carrizos, con algún nido cercano, que curiosamente cubrían para que no se vieran…

Somormujo cuellirrojo (7-5-2018)

Estos nidos, se trataban de amasijos de ramas, hierbas, cañizos y hojas, que flotaban en el agua entre la vegetación disimulándose, y que a pesar de que en general eran custodiados por somormujos, de vez en cuando salían del nido, pero volviendo prácticamente al instante, para que los huevos no perdiesen el calor…

Uno de los nidos entre la vegetación (7-5-2018)

Igualmente se mostraban los somormujos lavancos, con curioso comportamiento el de estas preciosas y simpáticas aves de cuello y pico largo, y cresta en la cabeza, que si veían barcas y habían dejado el nido vacío, acudían a taparlo para intentar camuflarlo…

Somormujo lavanco incubando (7-5-2018)

Igual que el día anterior, aunque en menor número, numerosos y activos los fumareles, sobre todo en lagunas, donde veíamos fumareles cariblancos, aliblancos, comunes y algún charrán común.

Fumarel aliblanco en pleno vuelo (7-5-2018)

Y aunque pensaba que iban a ser más abundantes, de vez en cuando en alguna balsa observábamos anátidas… Azulones, cercetas carretonas, ánades friso, porrones europeos y porrones pardo eran las avistadas, siendo los porrones pardos muy numerosos, y en ocasiones acompañados de fochas y gallinetas, aves que en general se mostraban esquivas y enseguida se escondían entre la vegetación.

Cerceta carretona (7-5-2018)

Además, conforme íbamos haciendo kilómetros, poco a poco sumábamos especies… Abundantes por zonas los abejarucos en vuelo, las palomas torcaces, las abubillas, los sonidos de los cucos, algún faisán escondido entre hierbas altas y entre los carrizos muy buen listado, con escribanos palustres, pájaros moscones, carriceros tordales, carriceros comunes, carricerines comunes y buscarla unicolor.

De esta forma, siguiendo nuestra ruta veíamos un solitario pelícano ceñudo que descansaba en una orilla a placer… Espectacular animal del que gozábamos, ya que a diferencia del pelícano común, aunque está presente, no es tan abundante allí…

Pelícano ceñudo (7-5-2018)

Volando a ras de agua (7-5-2018)

Abundantes como ya he dicho las concentraciones de fumareles cariblancos, que aprovechaban la mínima piedra en mitad del lago para descansar…

Posado en una roca (7-5-2018)

Y las ardeídas poco a poco se iban sumando a la fiesta, además de garcillas cangrejeras, garcetas comunes y martinetes, se podían sumar garzas reales e imperiales, garcetas grandes y algún morito, que iban apareciendo salpicadamente por todo el recorrido…

Garza imperial en pleno vuelo (7-5-2018)

Entre pajarillos sumábamos en zonas con arbolado pinzones vulgares, herrerillos, carboneros y currucas capirotadas, mosquiteros comunes, además de abubillas y los siempre presentes y fáciles de localizar cucos.

De vez en cuando se veían muy buenas concentraciones de pelícanos en el cielo… Casi siempre comunes, que cicleaban en grupos de decenas y decenas de ejemplares, y que aunque buscábamos con la barca no llegábamos a localizar…

Pelícanos en vuelo (7-5-2018)

Seguíamos con nuestra ruta, entre carrizos y fuerte olor a menta por momentos… Y es que, la menta debe ser muy abundante por el lugar, y con ella son bastante famosas las infusiones del “Delta del Danubio”…

Visitábamos igualmente una colonia de cormoranes.

Colonia de cormoranes grandes (7-5-2018)

Curiosa colonia con más de 200 ejemplares de cormoranes grandes, ya que en el “Danubio” son más abundantes los cormoranes pigmeos, que también vimos en esta salida pero en general bastante lejanos, y que se encontraban en unos grandes árboles, con muchos descansando y otros incubando en los numerosos nidos que la zona regentaba.

La colonia más de cerca (7-5-2018)

Además, diremos que no solo por las aves merece la pena visitar todo aquello, si no que paisajísticamente es un espectáculo meterte en aquel laberinto de canales con cañizos por todos los lados… Parece que estás en medio de la nada, en unas rutas que son realmente acojonantes.

Paisaje de nenúfares (7-5-2018)

Y seguíamos visitando balsas…

Los pelícanos comunes seguían lejanos, pero veíamos otro ceñudo a la perfección descansando en otro de los lagos visitados durante la ruta… Espectacular el bicho, de grandes dimensiones y tremendo pico, que a nadie puede dejar indiferente…

Pelícano posado en una de las orillas (7-5-2018)

Siguiendo el camino entrábamos en un lago donde el viento era espectacular… Movía la barca potentemente, de forma que hasta que teníamos que ir en posición diagonal para que la barca anduviera… Aún y todo, era un lago gigante, donde además de algún fumarel, localizábamos un precioso pigargo posado en la lejanía en unas ramas…

Por lo que nos dijo “Rambo”, era una muy buena zona para pigargo, ya que alguna pareja debía criar cerca…

Pigargo en la orilla (7-5-2018)

Tras ello nos tocaba encallar la barca y almorzar de nuevo la comida que nuestro capitán había preparado… Para ello ambos días fue igual, meternos en un canal estrecho, y bajar a una especie de caballón seco, rodeado por agua por todos los lados, y donde mientras echábamos un bocado seguíamos pendiente de lo que observábamos, disfrutando incluso de pajarillos habituales bastante cercanos.

Tras el descanso del guerrero, unas cervezas y unos picoteos, continuábamos nuestro camino, con más de la mitad de la ruta hecha, volviendo a los canales y lagunas que tan buenos avistamientos nos estaban dando…

Seguíamos con los fumareles como buenos protagonistas de estas balsas, volando e incluso posados, dándonos la oportunidad de acercarnos con la barca a escasas distancias y mostrándose bastante confiados.

Grupo de fumareles entre las hierbas (7-5-2018)

En una de estas, el guía se desvió a un pequeño canal y nos enseñó un precioso nido de pájaro moscón… Estuvimos muy poco y no supimos si estaba activo, pero la verdad que era un nido precioso y espectacular… Parece mentira que un pajarillo tan pequeño sea capaz de hacer algo así.

Nido de pájaro moscón (7-5-2018)

Para verlo, medio encallamos entre carrizos, pero a pesar de todo con buenas maniobras y ayudándonos de ramas conseguimos salir de entre la vegetación y seguir nuestra ruta… Impresionante construcción que “Rambo” tenía fichada y que nos enseñó. Cerca, junto a canticos de moscones, entre las cañas no faltaban tampoco buscarlas unicolores, carricerines comunes o carriceros comunes.

Siguiendo nuestra ruta, nos llamó mucho la atención una grúa que navegaba por uno de los anchos canales…

Y claro, es que vas allá y no piensas, pero los pequeños poblados que hay en el “Delta del Danubio”, construcciones en los canales, embarcaderos y demás, se hacen mucho con maquinaria pesada… Así que descubríamos como se mueve ese tipo de vehículos y aparatos por allí.

Remolcando la grúa… (7-5-2018)

Un barco que la verdad no parecía muy pesado y potente, pero con dos narices tiraba de una especie de plataforma flotante con una grúa encima… una curiosidad ver esto, ya que no solo de aves vive el hombre… Jejejejeje!

Para que nos adelantara nos echamos a un lado y “Rambo” paró el motor, como hacía de vez en cuando para facilitar hacer fotografías sin el movimiento del motor; tras adelantarnos, nos tocaba seguir su estela en busca de más aves…

Y de esta forma, visitábamos “Navrom” y una laguna contigua con muy buena densidad de aves grandes e interesantes…

Por un lado pelícanos comunes, que en este segundo día no fueron tan abundantes como el primero.

Pelícano común nadando (7-5-2018)

Y por otro lado, un tremendo grupo con decenas de cisnes vulgares…

Cisnes (7-5-2018))

A pesar de que en esta balsa, ya terminando nuestro recorrido, y cerca del canal de “Caraorman” también había gaviotas (tanto reidoras como del Caspio), nosotros nos fijábamos sobre todo en los pelícanos comunes, esos bichos tan espectaculares y que tan abundantes habían sido en estos días con hábitats totalmente húmedos…

Pelícanos posados entre gaviotas (7-5-2018)

Tenía pinta de que en ese lago había mucho alimento, ya que las concentraciones de gaviotas que había ahí, no las llegamos a ver en ningún otro lado…

Y junto a ellas, majestuosos los pelícanos descansaban sobre troncos secos que salían de la superficie del agua… La verdad que una especie de lago muy bonito con esta buena cantidad de aves.

Se mostraban preciosos (7-5-2018)

Espectaculares y curiosos esos picos que muestran estos animales, que son capaces de tener y almacenar kilos y kilos de pescado… No pudimos ver pelícanos pescar ni con el pico hinchado, pero bueno, así tenemos de nuevo excusa para volver… Jejejejeje! Y ya van unas cuantas excusas acumuladas…

Detalle de uno de los ejemplares con su curioso ojo (7-5-2018)

Tras un rato en esta laguna, continuábamos el camino ya enfilando para volver a “Crisan”, continuando con vuelos de aguiluchos laguneros prácticamente a ras de agua, y aves que nos acompañaban durante todo el recorrido resultando bastante abundantes (como carboneros, herrerillos, mosquiteros comunes, currucas capirotadas, petirrojos o papamoscas grises), y las carracas o los abejarucos, además de los típicos cantos de cucos o de escribanos palustres entre los carrizos…

Carracas posadas en una valla, bastante abundantes durante todo el viaje… (7-5-2018)

Y poco a poco terminando la excursión, un precioso pigargo volaba bastante cerca…

Pigargo en pleno vuelo (7-7-2018)

Era sin duda el pigargo que más cercano habíamos tenido, y que nos sobrevolaba la cabeza a toda velocidad. Eso sumado al movimiento y vaivén de la barca no era nada fácil dar con él y enfocar… A pesar de ello, pude sacar unas fotillos decentes, que para mí, más que suficientes… Sin duda alguna, una de las observaciones del día. Un tremendo pigargo sobrevolando la barca muy pero que muy cercano.

Precioso ejemplar planeando (7-5-2018),

Igual que el día anterior, cerca de acabar la salida encontrábamos una muy buena zona de limícolas, en esta ocasión nos pasó lo mismo…

De esta forma entrábamos en una zona con barros y lugares algo encharcados… Aquí nos aparecían algunas especies aunque muy poquitas, como combatientes, andarríos bastardos, alguna cigüeñuela, avefrías, fochas, gallinetas, y un precioso faisán bien escondido entre la vegetación, entre la que también andaba alguna lavandera boyera.

Combatientes en vuelo (7-5-2018)

Tras hacer una parada para que “Rambo” comprara tabaco en un embarcadero, en medio de la abosulta nada, y dejarnos a nosotros atar la cuerda a los hierros (cuerda que casi se nos escapa y se nos cae al agua), reanudamos el viaje ya terminando, tras un día espectacular de avistamientos y con muy buenas vistas…

Disfrutando del viaje (7-5-2018)

Acabábamos de esta forma la salida con una preciosa pareja de espátulas con plumaje nupcial que se mostraban espectaculares, y volvíamos ya a “Crisan”, entre aves habituales que no fallaban nunca, como cornejas cenicientas, fumareles cariblancos, gorriones, aviones, golondrinas y constantes cantos de cucos y aves de carrizo…

Una de las preciosas espátulas (7-5-2018)

Precisos ejemplar que se alimentaba y al que “Rambo” nos acercó (7-5-2018)

Así terminábamos nuestra excursión tras más de 8 horas de recorrido, y en “Crisan” dábamos nuestro habitual paseo pero sin nada nuevo…

De esta forma terminaba nuestra visita al “Delta del Danubio” con un muy buen balance de aves y avistamientos muy buenos… Aunque sí que hay que decir que nos quedaron varias zonas pendientes de visitar… Yo creo que teniendo tiempo, el “Delta del Danubio” es un lugar para meter 4 jornadas… Una intentando penetrar en mar abierto, donde son habituales los gaviones cabecinegros, y otra buscando zonas donde se producen grandes concentraciones de ardeídas… Además, se nos quedaron pendientes lugares como “Letea Forest”, una especie de bosque subtropical (de robles, chopos, olmos y fresnos), siendo el más norteño del mundo, y que hace años estaba cubierto por agua (recordando que el “Delta del Danubio” es una zona en constante evolución y que crece cada año).

Igualmente no visitamos el pueblo de “Sfantu Gheorghe” (o “Saint George”), uno de los destinos más conocidos del “Delta del Danubio”; un pequeño pueblo de pescadores, muy aislado, que es el único sitio del “Delta del Danubio” en el que puedes ver a la vez tanto el delta como el “Mar Negro”. Otra excusa para volver…

La tarde se nos estropeaba un poco, pero la verdad que teníamos ya toda la jornada hecha… Ya habíamos visto todo lo que teníamos que ver, y tras unas buenas jornadas de pajareo, no nos quedaba más que descansar y mirar en internet las especies que teníamos pendientes y zonas buenas para intentar observarlas al día siguiente en un último intento…

Pero antes de ir a la cama tras cenar con nuestros amigos franceses, curiosamente, teníamos muy buena observación desde la cama… “Bimbábamos” pico sirio, que habíamos visto en “Celic Dere” y que nos había pasado totalmente desapercibido, pero que viendo y repasando las fotos del viaje… Zassssssssssssssssssssssssssssss! Lo habíamos captado en un árbol puntiseco!!!

Pico sirio (5-5-2018)

En Rumania pueden verse todas las especies europeas de pájaro carpintero (a excepción del pito real ibérico y del pico dorsiblanco ibérico, pero que no están claros que sean especies o subespecies, y todo depende de la bibliografía. en la que mires…), así que esta nueva especie era un auténtico subidón! Lo habíamos buscado por el pueblo… y lo teníamos en la cámara! Jejejejeje.

De esta forma sumábamos el pico sirio al pico picapinos, torcecuellos, pito real, pito cano, pico mediano, pico dorsiblanco y picamaderos negro… Se nos escapaba el siempre difícil pico menor, y el pico tridáctilo, que aunque sí que habíamos escuchado, no habíamos llegado a ver… Un “bimbazo” desde la cama que nos hacía dormir a pierna suelta, con la sonrisa en la boca, y que nos auguraba un impresionante último día y final de viaje…

Y es que, aunque tenía desde bien pronto el despertador para sacar fotos al amanecer, intentar ver nutria en el canal principal y escuchar a los chacales dorados aullar desde la otra orilla, teníamos muy mala suerte y nos salía lloviendo, lo que nos servía para aguantar un poquito más en la cama…

Tras desayunar, de par de mañana volvíamos a coger el barco (embarcando a las 7,30 de la mañana) que nos llevaría de nuevo desde “Crisan” a “Tulcea” (tras 1 hora de viaje aproximadamente), para recoger el coche y movernos por zonas que ya conocíamos en busca de aves que nos faltaban… “Istria” y “Vadu” eran zonas a visitar, la primera por no haberla chequeado bien por ir a deshoras y el sol, y la segunda por los buenos resultados y porque nos gustó.

A pesar del mal día, con lluvias por momentos muy potentes, mirábamos algún apunte que teníamos, y usábamos “e-bird” (https://ebird.org/spain/home) para alguna especie… Teníamos pendientes por ejemplo la perdiz pardilla, que pensábamos que iba ser mucho más abundante, el bisbita gorgirrojo o el difícil escribano cabecinegro…

Lloviendo a mares (8-5-2018)

Tirábamos al bosque de “Badabag”, a una zona muy cercana a la ya visitada, en la que en “e-bird” había avistamientos de papamoscas papirrojo… Uno de los que nos faltaba…

En el bosque (8-5-2018)

Eran las 9 de la mañana, llovía y yo era bastante pesimista, pero aún así, Mazki paró si o si, y no me quedaron más narices que ponerme el chubasquero y pasear por la pista principal, a pesar de tener la sensación de… ¿y que hago yo aquí ahora?, si está lloviendo!!!

Y fue increíble la verdad. Entre mirlos comunes y ruiseñores, ahí estaba, cantando entre las hojas de los árboles mientras llovía suavemente… La luz era escasa, además de por las nubes, por la alta densidad de las hojas del arbolado, pero aún y todo el precioso macho de papamoscas papirrojo cantaba y nos lo llevamos tanto de recuerdo en nuestras retinas, como en la tarjeta de la cámara, con fotos bastante malas, pero que para mi más que suficientes…

Papamoscas papirrojo a pleno pulmón (8-5-2018)

El día anterior había terminado con una sonrisa por el pico sirio, pues este aún empezaba mejor, con otra sonrisa por el papamoscas papirrojo en un bosque idílico y totalmente por sorpresa, ya que la climatología era malísima… Completábamos así uno de los objetivos del viaje, y de los que nos habíamos planteado para el día!!!

Avistamiento que con la lluvia no esperábamos (8-5-2018)

Tras esta parada relámpago, nos dirigíamos a la zona de “Istria”…

El tiempo por momentos nos daba respiros, ya que de vez en cuando paraba de llover, a pesar de que en general la amenaza era continua, y la suave y fina lluvia fue una de las protagonistas de la mañana… Eso sí, no nos podemos quejar, ya que fue prácticamente la única lluvia de todo el viaje (con algunas gotas en una de las salidas del Danubio).

“Istria” la verdad que no defraudaba, ya que a pesar de estar bastante nublado, teníamos y observábamos cosillas interesantes… En su día la dejamos pendiente por el calor (ya que fuimos cuando más fuerte atizaba) ya que es tremendo, y la verdad que tiene muy buena pinta…

Pelícanos en una de las zonas húmedas de “Istria” (8-5-2018)

Aquí muy buen listado en poco más de una hora de visita del lugar…

Comenzando por aves acuáticas en zonas húmedas como cisnes, tarros blancos, patos cucharas, ánades frisos, azulones, silbones, gaviotas del Caspio y los dos pelícanos, tanto el común como el ceñudo en las zonas de balsas… Entre los carrizos lavanderas boyeras, garzas reales, garcetas comunes, garzas imperiales y sonidos de carriceros tordales, y en vuelo además de fumareles cariblancos, aguiluchos laguneros que sondeaban todo en busca de alimento.

En zonas encharcadizas las limícolas tenían sus representantes con buenos grupos de andarríos bastardos y combatientes, y correlimos zarapitín y menudos por ahí sueltos; en zonas de pastos se veía algún faisán, algún alcaraván, cigüeñuelas y cigüeñas pastando, mientras desde las zonas con pequeño arbolado cantaban los cucos.

Todo lejano en general, pero con el telescopio visto de lujo.

Pisteando, entre los pajarillos bastante variedad… En zonas de espinos y matorrales curruca capirotada, curruca zarcera, alcaudón dorsirrojo y alcaudón chico, y entre los córvidos, urraca y corneja cenicienta.

Y en las zonas de hierbas un par de alondras, trigueros, y un buen grupo de bisbitas campestres (soñábamos con el bisbita gorgirrojo pero de momento no teníamos suerte), mientras aviones zapadores, aviones comunes y golondrinas surcaban el cielo en los ratos que dejaba de llover…

Bisbita campestre (8-5-2018)

En el lugar había un par de construcciones, entre las que se movían gorriones comunes y molineros, estorninos pintos, lavanderas blancas y tarabillas norteñas.

Y en las vallas de las zonas de las ruinas (a las que entramos pero no vimos nada interesante), papamoscas grises, papamoscas cerrojillos y papamoscas collarinos, todos mezclándose, por lo que supongo que habría alimento en abundancia…

Papamoscas collarino, tras un papamoscas gris (8-5-2018)

Muy buena zona esta, que tiene pinta de que conviene invertir un poco más de tiempo para ver que se ve… Nosotros íbamos con el culo prieto, pero además de esta zona, decidíamos pistear por el lugar en busca de especies que todavía nos faltaban… Sobre todo buscábamos perdices pardillas, pero la suerte no nos sonreía.

Queríamos ir a “Vadu”, que nos había dado muy buenas observaciones unos días antes y de la que habíamos salido con muy buenas sensaciones, y para ello tomábamos una pista de tierra que no tenía mala pinta…

Recorríamos el camino (que estaba bastante húmedo y cada vez se cerraba más) entre alondras, trigueros, y paraba de llover, aunque reinaba un fuerte viento que era muy incómodo y nada positivo para ver aves, ya que en general, el viento suele ser algo muy negativo para ello. Además no faltaban tampoco, faisanes, abejarucos, algún alcaudón y aves comunes que ya estaban vistas con anterioridad y a las que ya nos prestábamos mucha atención…

Abejaruco en una rama (8-5-2018)

Espectacular macho de faisán (8-5-2018)

En este punto, disfrutábamos de una preciosa liebre que cruzaba el camino… Por lo que aumentábamos nuestra lista de mamíferos del viaje. Se sumaba al oso, al zorro, sarrio, suslik… Una gozada la verdad!!!! Ya que es bastante difícil ver una liebre de día, y más fotografiarla! Esta se posó en medio del camino y la disfrutamos a tope.

Liebre en las rodadas del camino (8-5-2018)

Digo camino, pero la verdad que el camino había desaparecido… Se trataba ya de unas rodadas, en ocasiones entre hierba que tapaba ya la tierra, que con la lluvia era más bien barro, pero en principio esa pista llegaba hasta “Vadu”, que era nuestro objetivo y decidíamos seguirla…

Pero sorpresa! No era así, todo se empezaba a embarrar y de repente las rodadas desaparecían en un canal…

Lugar por el que ya no podíamos pasar (8-5-2018)

Canal en el que teníamos que dar la vuelta, pero antes echábamos una parada ya que en los carrizos había bastante movimiento… Escribano palustre y buscarla unicolor cantaban desesperadamente, mientras que seguíamos escuchando algo que no nos cuadraba con nada de lo que conocíamos…

O mejor dicho, con nada de lo que ya habíamos visto, ya que nos sonaba a conocido, ya que en la radio del coche, continuamente escuchábamos los sonidos de las aves que son difíciles de diferenciar a simple vista…

Era el caso de un carricero agrícola que “bimbábamos” en esta pequeña balsa y que en el “Delta del Danubio” no habíamos sido capaces de localizar… Un nuevo “bimbo” que hacía que el día continuáse de lujo, a pesar de que en este punto tendríamos que dar media vuelta y volver por donde habíamos llegado para llegar a “Vadu” por carretera…

Carricero agrícola cantando a tope (8-5-2018)

Un “bimbazo” que nos hacía volver a sonreír, ya que el día no había empezado nada bien con las lluvias, pero en observaciones estaba siendo muy bueno, primero con el papamoscas papirrojo y ahora con el carricero agrícola.

Tras ello, media vuelta y hacia “Vadu”, con la sorpresa de un chacal dorado que nos cruzó delante del coche pero que apenas pudimos ver, ya que la hierba era muy alta, y aunque lo intentamos (casi subiendo al coche) nos fue imposible divisar…

Eran cerca de las 2 de la tarde, y estábamos cerca de “Vadu”, cuando en una pista que daba a unos campos de cultivo, coincidimos con unos pajareros, que nos hablaron que acababan de ver bisbitas gorgirrojos y escribanos cabecinegros, dos especies objetivos que se nos estaban escapando… Ellos se iban ya, pero nos decían que en unos campos alejados de donde estábamos los habían visto…

De esta forma, tocaba otear todo y buscar bien, con la presión añadida de buscar estas dos especies porque sabíamos que estaban (o por lo menos habían estado) y la ilusión de tener especies nuevas al alcance de nuestros prismáticos…

Y buscando y buscando, ahí estaban… Media docena de bisbitas gorgirrojos en un campo recién segado! Además, bastante cercanos a la pista principal.

Bisbita gorgirrojo (8-5-2018)

Una pasada de observación, ya que aunque a ratos seguía lloviendo, la meteorología nos daba un respiro y nos dejaba disfrutar de estos bisbitas a tope!!! Otro “bimbo”! Parecía mentira tal y como había empezado el día! Pero estaba siendo la bomba! Se sumaban estos bisbitas como novedad al carricero agrícola y al papamoscas papirrojo… Y aún nos quedaba “Vadu” y toda la tarde por delante!!!!!

Eran varios los ejemplares, de los que alguno se mostraba muy cercano… (8-5-2018)

Como el escribano cabecinegro no podía andar muy lejos, seguíamos buscando en esta zona de cultivos, desde una pista parcelaria muy cerca de “Vadu”, desde la que además de estorninos pintos, se veía también una preciosa tresena de cernícalos patirrojos que descansaba sobre uno de los campos.

Pareja de cernícalos patirrojos (8-5-2018)

Y viendo a los patirrojos, teníamos la suerte de ver al escribano cabecinegro en vuelo… Lejano pasaba de largo y no podíamos disfrutarlo pero si identificarlo… A pesar de que intentamos ir a la zona a la que había volado, no tuvimos suerte y no fuimos capaces de relocalizarlo…

Tras ello, continuábamos nuestro camino con un poco de mal sabor de boca por ese avistamiento tan fugaz, pero la zona de “Vadu” teníamos que otearla bien, ya que además parecía que el tiempo nos dejaba un rato tranquilos… Mientras, en los campos de cultivo aparecían calandrias, alondras, gorriones comunes, totovías, urracas, cornejas cenicientas y grajillas (de una subespecie diferente a la de aquí, y con una característica mancha blanquecina en la nuca).

Grajilla de la subespecie europea (8-5-2018)

“Vadu” la verdad que estaba espectacular, y nos regalaba un muy buen listado de limícolas y otras aves que no habíamos visto durante el viaje… Fue un auténtico acierto volver al lugar.

Entre vuelos de aviones comunes, aviones zapadores y golondrinas, se movían en los limos un sin fin de especies, mientras de los carrizos no paraban de sonar carriceros tordales, carriceros comunes y buscarlas unicolores, siempre entre cantos lejanos de cucos, y vuelos de tórtolas turcas, bastante abundantes en las zonas más rurales de la zona.

Y en los barros, no paraban de alimentarse muy buena variedad de aves, aunque en general en número bastante reducido… Chorlitos grises, chorlitejos grandes, chorlitejos chicos, chorlitejos patinegros, correlimos comunes, correlimos menudos, varios correlimos zarapitines, un correlimos de Temminck, archibebes claros (especie nueva durante el viaje), combatientes (la limícola más numerosa), archibebes comunes o andarríos bastardos eran algunas de ellas…

Buena variedad de chorlitejos, correlimos e incluso una avoceta nadando al fondo (8-5-2018)

Entre todo ello, una grata sorpresa que no esperábamos… Entre todas las limícolas (en las que no somos grandes expertos), una nos llamaba la atención, pero enseguida al verla con el telescopio salíamos de duda y la identificábamos con facilidad por las rayas de su cabeza…

Se trataba de un correlimos falcinelo, ave que sobre todo en otoño presenta en algunos humedales rumanos grandes concentraciones. Un interesante “bimbo” que encontrábamos en “Vadu” y que no esperábamos de ninguna de las maneras… No estaba en nuestras quinielas, pero la verdad que era una alegría tremenda… Un “bimbo” más para la saca.

Correlimos falcinelo (8-5-2018)

Así que aumentando poco a poco tanto el listado diario, como el del viaje, tocaba otear bien esta interesante zona donde el agua tenía poca profundidad y eran muchas las especies que buscaban alimento…

Buscábamos entre todas las limícolas (8-5-2018)

Y de hecho, a las limícolas se sumaban avocetas, avefrías, cigüeñuelas, lavanderas boyeras,  y fumareles comunes, fumareles aliblancos y charranes comunes que en vuelo sobrevolaban todo buscando pequeños pececillos sobre los que abalanzarse.

Avoceta acicalando su plumaje entre correlimos (8-5-2018)

Gran variedad con diferentes especies de correlimos, destacando el zarapitín en medio de la imagen (8-5-2018)

A todo ello se sumaba una gaviota enana, gaviotas reidoras, canasteras, algún martín pescador que recorría la zona a ras de agua como en la especie suele ser habitual, algún cormorán grande, y unas cuantas anátidas, como cercetas carretonas, porrones pardos, porrones europeos, patos colorados y fochas, que nadaban en el agua, cercanas a un grupo de una veintena de ánsares (entre los que no veíamos ninguno raro por mucho que buscábamos), y varios cisnes.

Grupo de ansarones (8-5-2018)

Igualmente cernícalos patirrojos y alcotanes entre aves rapaces, y variedad de ardeídas, con el sonoro avetoro que volvimos a escuchar entre la densa vegetación del lugar, garcetas grandes, alguna garcilla cangrejera, moritos, garzas reales y garzas imperiales…

Garza imperial entre la densa vegetación (8-5-2018)

Teníamos poco tiempo, así que con vuelos de abejarucos y abubillas, abandonábamos “Vadu”… Sin duda alguna uno de los mejores sitios para pajarear en Rumania, con una tremenda variedad en muy pequeña superficie, y con especies muy interesantes… si en nuestra primera visita había sido un muy buen lugar, en esta, aún lo era más. Espectacular.

Antes de marchar, nos hacíamos la foto oficial del viaje, con un cielo espectacular que parecía que se iba a romper pero que de vez en cuando nos daba un respiro para apurar nuestras últimas horas allí, que la verdad estaban siendo apoteósicas con las especies nuevas que se nos habían resistido pero que estábamos pudiendo ver en nuestras últimas horas…

Hablar de la alta cantidad de mosquitos que había en estas zonas húmedas, sobre todo a primera y última hora del día, y por ello a pesar de que tuvimos altas temperaturas en general llevábamos pantalones largos… Si tenéis en mente viajar allí, os diré que llevéis ropa de todo tipo… Abrigada para llevar varias capas, y fresca para los días de mucho calor, combinando pantaloneta y pantalón, y sin olvidar gafas de sol, gorra, crema de sol, y algún repelente antimosquitos (muy necesario sobre todo en el interior del “Delta del Danubio”)… Tener en cuenta que a pesar de ser principios de mayo, lo mismo puede nevar en “Cárpatos”, que hacer 40 grados en “Tulcea” (la entrada al “Delta”).

Foto oficial del viaje con parte del humedal de “Vadu” a nuestra espalda (8-5-2018)

Pasaban las 5 de la tarde, y tras ver una buena concentración de cernícalos patirrojos sobre unos carrizos, decidimos dejar “Vadu” tras un par de horas (y de nuevo mal comer un poco) para de nuevo pistear, de forma que seguíamos haciendo kilómetros por pistas de la zona, con especies habituales como tarabilla norteña, tarabilla común, collalba gris, mirlos, calandrias, alondras, bisbitas campestres, gorriones, urracas, tórtolas turcas, cornejas cenicientas, grajillas, palomas bravías, palomas torcaces, abubillas, carracas, cernícalos vulgares y patirrojos (parecía que bastante habituales por la zona), papamoscas grises o alcaudones dorsirrojos (alcaudón muy abundante y presente durante todo el viaje), jilgueros, golondrinas y aviones comunes, o cantos de oropéndolas, ruiseñores y cucos en las zonas más frondosas.

Y es que, por estas pistas la verdad que la variedad de aves era muy amplia… Además, como el tiempo era bastante malo estábamos prácticamente solos, lo que hacía que las aves estuvieran más confiadas…

Y de esta forma, en la misma pista… Saltaba otra vez la sorpresa!!!! Por el mismo lugar por el que habíamos pasado unas horas antes veíamos una pareja de perdices pardillas.

Pareja de perdices pardillas (8-5-2018)

Era nuestro objetivo, que tras varios días por fin conseguíamos ver y que nos estaba llevando por el camino de la amargura… Para Iñigo era “bimbo”, y yo ya tenía vistas por la Península, pero la verdad que fue curioso verlas en un hábitat totalmente diferente al de aquí… Aquí se encuentra en zonas de alta montaña, entre rocas y brezos, y allí parece que tiene predilección por zonas de campos de cultivo… Como cambian las cosas con unos cientos de kilómetros de por medio! Jejejejejeje!

La verdad que era un auténtico subidón. Era una de las especies que teníamos en mente, y aunque nos habían dicho que veríamos fácil, pues ya veis… La vimos a ultimísima hora y sobre la bocina. Una buena alegría que nos llevábamos con ya poquitas horas de luz por delante, pero que nos daba fuerza para intentar ver algo nuevo en el tiempo que nos quedaba por allí…

Perdiz pardilla muy bonita y cercana… (8-5-2018)

Tras ver a esta pareja de perdices pardillas a placer desde el coche (que utilizábamos como “hide” en este tipos de pistas), continuábamos por caminos de piedra entre ratos de sol y fuertes tormentas, oteando campos de cultivo, donde en ocasiones se venían venir las tormentas…

Paisaje en el que buscábamos especies… Un mar de cultivos… (8-5-2018)

Las aves comunes seguían siendo abundantes por estos campos a pesar del agua, y entre gorriones localizábamos un interesante grupo de unos 20 gorriones morunos, primo del gorrión común que todos conocemos, pero con el pecho mucho más barreado de negro en los machos…

Precioso gorrión moruno (8-5-2018)

Entre tormenta y tormenta pasábamos los minutos sin salir del coche, pero con paradas estratégicas a lo largo de las pistas que recorríamos, en las que mirábamos con nuestros prismáticos y apuntábamos con la cámara a todo lo que se movía…

Arcoíris en los campos de cultivo (8-5-2018)

Y de esta forma, una vez más la suerte nos sonreía y… Bimbooooooooooooooooo!

Ahí estaba el escribano cabecinegro sobre los hierros de una torreta eléctrica… Unos minutos antes lo habíamos visto volar fugazmente tras el aviso de unos pajareros que andaban por la zona, pero ahora sí, entre una intensa lluvia lo localizábamos en una de las habituales construcciones eléctricas que cruzaban todo aquello…

No nos podía ir mejor!!!!!

Escribano cabecinegro (8-5-2018)

El mirar en “e-bird” volvía a funcionarnos con los posibles sitios para ver especies, y la verdad que nos salía un día mucho más que fructífero usando la aplicación… Todas las especies que teníamos pendientes en la lista que habíamos hecho a la mañana, habían sido vistas, e incluso en muy buenas condiciones, a pesar de que la lluvia nos había acompañado desde el amanecer y no tenía muy buena pinta!

Con este precioso macho de escribano cabecinegro muy activo en un campo de colza, cerrábamos el listado de especies que teníamos pendiente, tras ver la perdiz pardilla 45 minutos antes, el correlimos falcinelo y los bisbitas gorgirrojos un par de horas antes, y el carricero agrícola y el papamoscas papirrojo durante la mañana… Menudo final de viaje! Ni en nuestros mejores sueños!!!!!

En el único matorral que había el escribano cabecinegro mostraba sus llamativos colores… (8-5-2018)

Tocaba poco a poco ir pensando en cerrar el chiringuito, ya que aún nos quedaba una tiradica maja hasta Bucarest, pero seguíamos quemando gasolina con nuestro coche (al que le habíamos dado buen trote por pistas, sobre todo en “Istria” metiéndonos en buenos barrizales), ya que antes de coger la autovía, realizábamos una parada en el “lago Hazarlac”, cerca de “Harsova”, un lago que Dan, el guía que habíamos tenido en “Cárpatos” nos había recomendado…

Allí llegábamos prácticamente a oscuras y nos recibía una pareja de perdices pardillas en la misma pista, a la que ya no había luz para fotografiar, pero que bueno, a la que tampoco hacíamos mucho caso, ya que unos minutos antes habíamos visto otra pareja a placer como ya habéis visto…

En muchas ocasiones suele ocurrir esto; cuesta ver al primer ejemplar, y luego te hartas…. Eso nos pasó con las pardillas! Jajajajaja! Nos costó muchísimo ver la primera, pero una vez vista, si nos hubiéramos quedado más días en Rumanía nos hubiéramos hinchado a ellas… Jajajajaja.

Última balsa visitada, “lago Hazarlac” (8-5-2018)

Para observar bien la balsa, subíamos malamente entre zarzas y barro a un alto que había cerca, y no había mucha variedad pero cosillas interesantes…

Cierto es que llegábamos con poco tiempo para observar, y seguramente este lago sea un sitio interesante, pero aún así, nos dio tiempo a ver que estaba lleno de somormujos lavancos, cisnes, y que era un muy buen sitio para garzas, ya que en pocos minutos pudimos ver como volvían muchas garcillas bueyeras y martinetes a dormir, mientras un par de alcotanes apuraban las últimas luces para cazar por la zona, entre los sonidos de cucos, estorninos pintos, ruiseñores y carriceros tordales.

Además, destacar nuestras últimas cornejas cenicientas y grajas del viaje (que habían sido muy abundantes), y un mínimo de 3 avetorillos que cantaban desde diferentes zonas de los carrizos, y que de vez en cuando volaban bajos y se les podía localizar entre la densidad de las cañas…

Especie nueva que todavía no habíamos visto por allí, y que nos hacía felices, ya que con ella sumábamos nada más y nada menos que la especie 200 del viaje… Una auténtica pasada!!!!!

Avetorillo entre carrizos (8-5-2018)

En este punto y ya de noche dábamos por terminado el día… y el viaje.

Nos tocaba seguir haciendo kilómetros hasta “Bucarest”, con aún más de dos horas de viaje, y llegando para cenar a la capital de Rumanía… Nuestro avión salía a las 6.10 de la mañana, y el coche teníamos que dejarlo a las 4 de la mañana también en la empresa de alquiler, que se encargaba de llevarnos al aeropuerto, ya que estaba a unos pocos kilómetros… Por ello, decidimos no coger noche de hotel y dormir algo en el mismo aeropuerto, ya que eran más de las 10 de la noche y no nos merecía la pena andar buscando para dormir tan pocas horas y madrugar tanto… Por eso habíamos decidido la última noche ir a la aventura y no reservar nada… Para ver allí si nos merecía la pena y teníamos ganas de coger hotel para dormir unas horas o no….

Si hubiéramos querido, no hubiéramos tenido problema para buscar donde dormir, al igual que no tuvimos problema los días que íbamos sin alojamiento cogido… Aunque pueda parecer raro, recomiendo no coger alojamiento en los días que no se tiene  claro donde se va a dormir ni que zona se va a visitar al día siguiente, ya que hay una gran oferta hotelera (con hoteles muy baratos), ya que depende como vaya el día nos puede convenir más dormir en unos sitios u otros para amanecer en los lugares que queramos visitar antes… De hecho, nosotros los días que íbamos a la aventura y sin guía, no teníamos nada reservado y encontramos con facilidad… Incluso la primera noche, a pesar de que era tarde…

Pero eso, ya que esa misma noche teníamos que dejar el coche, preferimos cenar e ir directamente al aeropuerto, por cierto, un “kebab” muy barato (y rico) que cogimos en un bar callejero con un refresco y unas patatas fritas, y que fue el único momento del viaje en el que hicimos turismo por “Bucarest”… Jajajajajajajaja.

Recorrido de la parte final del viaje con los puntos de interés que visitamos… Imagen de “Googlemaps”

Igualmente diré, que aunque nosotros la verdad que mal comíamos, en el tema de alimentación en Rumanía tampoco hay problema alguno… Es bastante fácil encontrar sitios para comer, muy bien de precio, con comida típica del lugar (aunque sí que es cierto que en “Dobrudja” nos costó un poco)… Supermercados para comer para el viaje, muy bien y baratos por casi prácticamente cualquier lugar, teniendo en cuenta que como ya dije en la primera  y segunda entrada, en los “Cárpatos” es todo bastante más caro que en el resto del país (igual que en “Bucarest”, la capital). Nosotros aprovechábamos para comer durtante el día de compras que realizábamos (frutos secos, galletas, snaks, patatas fritas, latas de conservas…), y por las noches una vez ya estaba a oscuras, cenar sentados en plan bien y tranquilos…

Tras esta pequeña reflexión, tocaba dejar el coche, que como ya dije habíamos cogido a todo riesgo. Importante tener cosas del desplazamiento y la forma de movernos por allí en mente… Combustible más caro, luces de posición obligatorias las 24 horas, tasa de alcohol 0.0, carreteras en mal estado, gente un poco alocada… Así que seguro a todo riesgo, y quitarnos de preocupaciones…

Tras dejar el coche, tocaba tirar para el aeropuerto, para ir a la zona de embarque y esperar a que nos diera la hora de montar en el avión…

Nuestro vuelo salía a las 6.10 de “Bucarest”, y con escala en “Frankfurt”, llegábamos a Noáin (Pamplona) a las 11.35 de la mañana, con todo el día por delante para ponernos al día y descansar… Así que una perfecta conexión con una escala de apenas 2 horas… Una gozada de viaje. Muy cómodo saliendo de nuestra propia ciudad y nada caro.

Sobrevolando los Alpes, y celebrando el viaje con una cerveza a pesar de las horas… Jejeje (9-5-2018)

Y poco más que decir… La verdad que un viaje espectacular que cualquier pajarero tiene que hacer al menos una vez en la vida…

Listado impresionante, con mamíferos, anfibios y reptiles, pero sobre todo con aves… Pico tridáctilo, pico dorsiblanco, pico sirio, treparriscos, cascanueces, serreta chica, collalba isabelina, collalba pía, mito de cabeza blanca, pelicano común, pelícano ceñudo, curruca gavilana, papamoscas collarino, pigargo, cernícalo patirrojo, perdiz pardilla, picamaderos negro, bisbita gorgirrojo, correlimos falcinelo, pito cano, alcaudón chico, cormorán pigmeo, curruca zarcerilla, escribano cabecinegro, avetoro, faisán…. Y así hasta 200 especies!!!!!!!! (Tener en cuenta, que por lo que he visto en crónicas lo normal suele ser en 8-9 días ver unas 180 especies, por lo que nuestro viaje fue una auténtica gozada, aunque también es cierto que no paramos en ningún momento y prácticamente de sol a sol estábamos pululando por ahí con nuestros prismáticos…)

Ahí estamos, como los que más aves vieron en Rumanía en 2018 en “e-bird”

Una pasada de viaje, nada caro, con buena gastronomía, lugares con alojamiento barato, e impresionantes y curioso sitios, como el “Delta del Danubio” cuyo único acceso es en barco… Además pocas dificultades para viajar, ya que no hay que cambiar nada en la compañía telefónica, vale con el DNI (o pasaporte por si acaso), no hay que hacer nada para poder conducir por allí, y lo único necesario es cambiar algo de dinero (que se puede hacer allí mismo) e ir bien preparado con ropa de todo tipo… Igualmente importante llevar bien planeado el viaje en cuanto a lugares a visitar, ya que hay mil y una pistas y lagos donde perderte en hábitats muy diferentes e interesantes en pocos kilómetros…

Poco más puedo añadir, y solo espero que os haya gustado esta tercera parte de la crónica, y que os pueda servir de ayuda si vais por allí… No dudéis en poneros en contacto conmigo si queréis saber alguna cosilla más!!!!

Ánimo que ya queda menos para poder viajar, volar y disfrutar de las aves y fauna del planeta… mientras tanto, un poco de envidia de lo que hay en Rumanía! Jejejejejeje! Y como se dice por allí… Pa! La revedere!!!!

Bandera rumana hondeando (4-5-2018)

Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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2 respuestas a Rumania III: Por el “Delta del Danubio” en barca y apurando las horas en “Dobrudja”

  1. Jose dijo:

    Como siempre, un excelente reportaje y enhorabuena por el viaje y por las fotos. En ellas se ve que disfrutais con todo lo que haceis.

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