Las ardillas vuelven a la Taconera años después

Hoy vamos con un mamífero muy conocido pero difícil de ver. Cada vez está más presente en nuestra Iruña, frecuentando la zona de Aranzadi, la Magdalena, Mendillorri o Miluce, proveniente de la Nogalera de Burlada, de donde poco a poco se ha ido extendiendo aprovechando el bosque de ribera del río Arga a modo de corredor biológico. Se trata de la simpática y agradable ardilla que todo el mundo conoce, pero que en muchas ocasiones no la tenemos tan cerca.

Esta entrada tiene un motivo muy claro, y es que, últimamente (desde mediados de octubre mínimo, para ser más concreto) se pueden ver varios ejemplares con cierta facilidad en La Taconera, seguramente el parque más conocido de Iruña y uno de los más paseados.

Alimentándose entre la hojarasca del suelo en La Taconera (13-11-2020)

No ha pasado desapercibida para nadie, y por ello ha llegado a hacerse mención de la expansión del animal en el “Diario de Noticias”, uno de los periódicos de aquí, haciéndole un bonito reportaje…

Por ello, muchos de mis últimos paseos han sido por allí (1, 2, 7, 9, 13, 14, 16, 22, 28 y 29-11 y 1 y 5-12), observando a estas preciosas criaturas, que tan espectaculares son en sus movimientos y desplazamientos. Las pequeñas duendes del bosque.

Aunque ya las veis en estas fotos, la ardilla roja se trata de un mamífero pequeño, siendo un roedor de tamaño medio, de cuerpo alargado y hocico corto (con vibrisas en su nariz), rápido y ágil, y de color pardo rojizo muy variado, con un contraste muy marcado blanco en la garganta y en el vientre.

Ejemplar posado, donde se ve su forma y proporciones (1-11-2020)

Posee una larga, voluminosa, tupida y peluda cola con aspecto algodonoso (algo más pequeña y menos peluda en jóvenes) y que casi es de la misma longitud que el resto del cuerpo. Con 5 dedos en los pies y cuatro en las manos con uñas largas y curvadas, posee grandes orejas cubiertas de pelo con una especie de penachos en la punta, sobre todo en invierno. Llaman la atención sus vivarachos ojos negros, y las extremidades traseras son mucho más largas y potentes que las delanteras.

A modo de curiosidad, he llegado a leer que es capaz de desprenderse de la cola en caso de necesitarlo para escapar de algún depredador si ha sido agarrada por ella. No he encontrado mucha información sobre ello, por lo que tampoco será una práctica habitual.

Detalle de uno de los animales (9-11-2020)

No hay diferencias entre machos y hembras, pero sí que hay buena variedad entre individuos tanto en el tono pardo del cuerpo como en la forma blanca del pecho, dependiendo también de la época del año (ya que realiza dos mudas y cambio de pelaje, en primavera y otoño) y de la zona geográfica, ya que hay unas 40 subespecies en Europa, que en muchas ocasiones varían por zonas, y con varias subespecies de ellas en la Península Ibérica.

Es un animal muy vivaracho que camina corriendo, pero con frecuencia se pone en pie sobre sus patas traseras en posturas cuanto menos divertidas.

En curiosa y divertida postura (9-11-2020)

La verdad que a pesar de ser un animal muy conocido, hay muy pocos estudios e información sobre este animal… O por lo menos, yo he encontrado muy poco…

Uno de los más interesantes es de F.J. Purroy y J.M. Rey, de los años 70, “Estudio ecológico y sistemático en Navarra”, y que da datos interesantes sobre su distribución, hábitat y alimentación en Navarra.

En Pamplona, hasta hace poco era un animal muy poco común, pero poco a poco, se ha ido expandiendo estos últimos desde Burlada y Villaba, donde estaba bastante asentada en la zona de Nogalera y alrededores, y de la que se ha extendido usando el bosque de ribera del río Arga como corredor, llegando a la Taconera, parque pamplonés dónde estás ardillas se están haciendo poco a poco muy queridas.

Una pareja persiguiéndose en La Taconera (9-11-2020)

Se trata de un animal totalmente forestal, que aunque ocupa bosques de todo tipo, tiene cierta predilección por masas de coníferas.

En Navarra, según el estudio ya citado, su distribución geográfica coincide con las 2 zonas más septentrionales, con mayor densidad en la zona norte y poblaciones más fragmentadas y aisladas en la zona media, donde las masas boscosas son menores.

En Navarra abunda en hayedos y sobre todo pinares, con quejigales en los límites, y escasea en carrascales, donde parece que no tienen alimento fuera de la época de bellota. Alimento que en hayedos y pinares es más abundante con frutos de árboles y arbustos que acompañan a pinos y hayas, como es el caso de avellanos, mostajos o acebos. Además, los pinos siempre están provistos de piñas de diferentes edades de desarrollo, por lo que las ardillas en pinares grandes tienen alimento durante todo el año.

Agarrada a un árbol (16-11-2020)

Se trata de un animal que aunque en Pamplona ha usado el río como corredor, en general es escaso en bosques de ribera. Seguramente se haya instalado en esta zona, porque son las zonas donde mayor arbolado hay, y porque por el se puede desplazar con facilidad y seguridad.

Además de trepar por los troncos, se mueve y salta con velocidad de rama en rama entre las copas de los árboles. Un espectáculo verla saltar y corretear de un lado a otro, con movimientos de una perfecta equilibrista, que parecen sencillos por muy complicados que sean.

Erguida siempre atenta (9-11-2020)

Para saltar con eficacia de rama en rama (tanto boca arriba como boca abajo), usa su larga cola a modo de timón para controlar el equilibrio y la gravedad usándola como contrapeso, y sus potentes y afiladas uñas para agarrarse a la corteza. Eso acompañado de su ligero peso, entre 250 y 400 gramos, facilita sus rápidos movimientos.

Una de nuestras ardillas (9-11-2020)

Los ejemplares que han aparecido en La Taconera son muy confiados… Hay al menos tres diferentes, y poco a poco parece que se están acostumbrando a la gente… Eso sí, no pensemos que les podemos dar de comer a la mano (ni podemos, ni debemos), si no que al decir que son confiadas, me refiero a que se ven fácilmente. Asustadiza y curiosa, muchas veces presta atención a todo lo que pasa alrededor, y tras avistarnos correrá y subirá a una rama, desde la que seguirá nuestros pasos, ya que a pesar de ser un animal totalmente arborícola, con frecuencia baja al suelo para alimentarse.

Al igual que curioso, es un animal bastante solitario, a pesar de que e n invierno y primavera pueden formar pequeños grupos, como es el caso de estos ejemplares que han caído en este famoso parque pamplonés. Esperemos que duren.

Ahí está en una de las ramas, a una distancia muy cercana (16-11-2020)

Aquí se ven a la perfección, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando empiezan con su actividad, y cuando el parque está más tranquilo en lo que a gente, paseantes, runners y perros se refiere.

En un amasijo de ramas (7-11-2020)

Preciosa, atenta a mi presencia entre las hojas verdes de hace unos días que ya han desparecido (7-11-2020)

La ardilla se trata de un animal principalmente vegetariano. Se alimenta sobre todo de frutos y semillas (con un alto porcentaje de piñas y piñones en su dieta). Se calcula que utiliza entre 100 y 150 piñas diarias, acompañadas sobre todo de otros frutos como avellanas, bellotas, hayucos, zarzamoras, fresas, frambuesas, castañas, nueces, manzanas silvestre, frutos de mostajo, acebo…

Curioso, que esporádicamente puede incluir en su dita invertebrados, larvas de insectos, huevos de aves, hongos, líquenes e incluso caracoles.

A diferencia de otros roedores, no inverna, y pasa la época fría del año con alimento que ha ido escondiendo y guardando durante el resto del año en sus despensas; huecos de árboles y rocas. Hecho más habitual en el norte de Europa que en estas latitudes, y con el que parece que indirectamente ayuda a la reforestación, ya que muchas avellanas, nueces y otros frutos, los entierra pero o no recuerda donde los escondió, o los deja queriendo, por lo que con suerte germinarán y darán pie a nuevos árboles o arbustos.

Destacar que al contrario que muchos otros mamíferos, necesita beber mucho agua, ya que buena parte de su alimentación es “seca” y carece de ella.

Comiendo hayucos, alimento fundamental en gran parte de Navarra (1-11-2020)

Comiendo semillas de arce (22-11-2020)

En lo que a su reproducción se refiere, el periodo reproductor dura desde enero hasta julio, comenzando con fuertes luchas entre machos, y que con un poco de suerte podremos llegar a ver en pocas semanas por nuestra ciudad.

Tras la cópula, la gestación dura unos 40 días, tras los cuales nacerán 3-4 crías por camada, que abandonarán el nido a los 40 días. La madurez sexual la adquieren el primer año de vida, y a pesar de que ejemplares adultos pueden tener dos camadas al año, generalmente la primera vez de cada hembra suele ser con una sola reproducción.

El éxito reproductor y el número de crías depende de abundancia y disponibilidad de alimento, algo típico en el mundo de la fauna.

Curioso es la corta longevidad de estos animales, que a pesar de poder llegar a los 3-4 años de edad, en su mayoría mueren el primer año de vida sin llegar a reproducirse. Estudios rusos hablan de que sólo entre el 20 y 25% de los jóvenes llegan al año de vida. Algo cuanto menos curioso, ya que al parecer, tampoco está muy claro que tengan valores altos de ser depredadas por otros animales, aunque íi que forman parte de la dieta de aves rapaces forestales como los azores, o de las martas. Decir que durante muchos años ha sufrido presiones cinegéticas humanas, práctica que por suerte ha desaparecido de nuestra cultura.

Alimentándose de un hayuco en un retorcido árbol durante estos días (14-11-2020)

En La Taconera, recabando información, hace unos 25 años parece que ya hubo ardillas…

Incluso hubo una reintroducción del animal por parte del Ayuntamiento de Pamplona, reintroducción que tuvo poco éxito, ya que los animales no se debieron aclimatar, y murieron atropellados en las carreteras colindantes del parque (una de las lacras de ahora y posible problema de su conservación a pesar de no ser un animal amenazado)… Una pena, pero poca información he encontrado sobre el asunto, pero si varios testimonios que parecen bastante reales y con datos concretos, como que el día en el que el Tour de Francia homenajeaba a nuestro gran miguel Induráin con una llegada de etpa de la ronda gala (el 17 de julio de 1996) a Pamplona, un ejemplar era atropellado en la Avenida Pío XII.

Comiendo entre hierbas y hojas (9-11-2020)

Ahora ha llegado, y veremos si se queda o no… Comida ya han escondido, y de momento tiene buena pinta, ya que llevamos mínimo dos meses con ellas en la zona y parece que está alimentándose además de diferentes frutos…

Si continúan, será fácil seguir viéndola, porque es un animal que no inverna, aunque puede llegar a bajar mucho la actividad, pasando días seguidos inactiva y es un mamífero de costumbres diurnas (al contrario que muchos otros mamíferos), por lo que es bastante visible. Además, este parque urbano es muy bueno en lo que a aves invernantes “raras” se refiere, por lo que la afluencia de pajareros en busca de aves es continua, y será fácil saber si los animalillos siguen en el lugar.

En uno de los taludes donde enterraba hayucos… Un espectáculo verla “trabajar” (2-11-2020)

Y si siguen, en breve llega el celo, por lo que si tenemos suerte, puede que alguna pareja construya su nido… Una maraña de palos y ramas, en la parte alta de un árbol, poco visible y bien escondido, con una especie de “cama” en el interior con material más blando, como hojas, musgo, hierbas, cortezas, donde cría a su camada hasta que los jovenzuelos son capaces de moverse y abandonan el nido…

Suelen ser esféricos (muy similar al de algunas aves), en las zonas altas del arbolado aprovechando ramas y bifurcaciones, cerca del tronco y donde se sienten bien seguras. De hecho, se pueden diferenciar dos nidos; la que se utiliza para la cría, y otro tipo de nidos algo más toscos y menos cuidadosos, que usa para descansar (sobre todo en verano en las horas de calor), y de los que suelen tener varios ejemplares  por su territorio.

Preciosa y enrollada en una rama (22-11-2020)

Como ya he dicho, las primeras horas del día son las mejores horas para verla, ya que es cuando muestra mayor actividad, y en invierno aunque no inverna, el frío sí que la paraliza algo; mientras que soporta bastante bien las lluvias y no le impiden ningún tipo de actividad, la nieve si que le influye más, ya que en las ramas le impiden saltar y agarrarse con facilidad.

Ardilla a cuatro patas (16-11-2020)

Para ir terminando, una pequeña curiosidad… En estas tierras, se habla de “la pasa” de las ardillas. La gente del mundo rural más experimentada, habla de una especie de migración otoñal de este precioso animal.

Parece, que en septiembre y octubre, la actividad de los ejemplares jóvenes es mayor, salen del nido definitivamente y se desplazan en busca de alimento, coincidiendo con la maduración de muchos frutos. Además, ello se suma a que como la hembra ha estado ocupada cuidando de su prole, y muy escondida, ya que es difícil ver ardillas en época de cría y puede parecer que el territorio este vacío, al aparecer de nuevo, gana en actividad y visibilidad.

Así como en el norte de Europa sí que hay movimientos migratorios de decenas de kilómetros, y hay estudios que hablan de hasta 250 kilómetros en la taiga cuando la fructificación de coníferas es escasa, en Navarra no se puede considerar este tipo de migraciones, si no que son más pequeños movimientos, en general en busca de alimento y en forma de dispersión de la especie.

Así que ya veis… Un interesante roedor, que ojalá se nos asiente en La Taconera, y que poco a poco se nos va extendiendo por nuestro río Arga, quedándose en las zonas más forestales, y que alegrará nuestros jardines llenándolos de saltos, piruetas y acrobacias.

Una de las ardillas… Que alegría tenerla entre nosotros (7-11-2020)

Desde aquí muchas gracias a “Diario de Noticias” por seguir dando a conocer nuestra fauna urbana y por haberse puesto en contacto conmigo para poder hablar del tema… Para terminar, os dejo con la bibliografía que he utilizado, y a la que a partir de ahora comenzaré a dejar como referencia en los finales de cada entrada… Y recordad una cosa muy importante… “Puedes enseñar a un pavo a trepar, pero es mejor contratar a una ardilla”.

Bibliografía:

  • Guía de mamíferos de Euskal Herria (Jonathan Rubines; Sua Edizioak).
  • Guía de mamíferos terrestres (Benjamín Sanz y Jose Vicente Turón; Prames ediciones).
  • Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles (Francisco J. Purroy).
  • Mamíferos de España (Juan Carlos Blanco; Geoplaneta)
  • “Estudio ecológico y sistemático de la ardilla en Navarra” (F.J. Purroy y J.M. Rey).

Reportaje en el “Diario de Noticias” (8-12-2020)

Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
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