Búhos nivales en el Cantábrico! La sorpresa del siglo con sabor agridulce

Hoy voy con una entrada muy especial, y es que, a estas alturas, aunque ya ha pasado tiempo de mis avistamientos (y habrá caído en el olvido de mucha gente), todo el mundo escuchó en su día algo de estas curiosas e interesantes observaciones que los aficionados a la ornitología compartimos en aquel momento y que seguramente no olvidaremos en la vida (¡salió hasta en las noticias!). La presencia de tres búhos nivales (dos machos y una hembra) a finales del año pasado en la costa cantábrica fue sin duda alguna el acontecimiento ornitológico del siglo en España.

Y es que aunque parecía que habían desaparecido y ya no estaban entre nosotros, la naturaleza no deja de sorprendernos, y si hace unas semanas se volvía a localizar el macho en Santoña, esta semana se volvió a observar la hembra en el mismo lugar. Algo increíble e impresionante, pero que nos deja a muchos fríos ante el mal final que este ejemplar ha tenido, ya que ayer jueves apareció muerta en el suelo en el mismo lugar en el que el día anterior había sido localizada y disfrutada por much@s.

Una pena, pero la naturaleza es así de dura. Tenía ya este «post» prácticamente acabado, pero la historia de «Zapatones» y «Manchitas» (como he bautizado a dos de los ejemplares cariñosamente) ha dado un vuelco y he tenido que remodelar cosas, con el corazón en un puño como se suele decir, y con una pena y tristeza terribles. Aunque bien es cierto que era una noticia que podía ser lógica y siempre podíamos haber tenido en la mente, es algo en lo que nunca piensas, que nunca deseas, y que lo que menos imaginas es poder ver con esta crudeza, ya que son varias las fotos que ayer inundaron las redes sociales del animal yaciendo sin vida.

Con esta entrada, yo os contaré la historia de estos búhos, que me han hecho coincidir con viejos amigos del pajareo disfrutando de momentos únicos, de cómo han podido llegar, de cómo viven, de que comen y alguna cosilla más… Igualmente, espero a la vez que sirva de pequeño homenaje a esta preciosa búha nival que me ha regalado momentos inolvidables, y que ahora sí que ha volado, y además muy lejos.

Comenzamos nuestra historia el pasado 8 de noviembre con un ejemplar macho joven de búho nival que fue localizado en la playa Virgen del Mar, en Santander, por un viandante.

El animal se encontraba muy débil y fue recogido por los Guardas de Medio Ambiente, llevado al centro de recuperación de fauna, donde a las pocas horas falleció. De este animal, supongo que se habría hecho algún tipo de necropsia, pero los datos de la causa de su muerte aún no han sido públicos.

Este avistamiento rápidamente voló a las redes sociales y desató la polémica, ya que, de tratarse de un animal silvestre, sería la primera cita en tierra de búho nival en España (hay alguna de una llegada en barco muy curiosa de la que luego hablaremos, pero de la que no he conseguido prácticamente información).

Precioso búho nival del que pude disfrutar en Francia hace ya unos años y que permaneció del 12 de enero al 20 de abril, primero en Ile de Re y luego en Ouessant (5-2-2104)

El animal se presentaba muy débil, algo que un cetrero o coleccionista no permitiría sobre su “mascota”, y el no tener ni anillas ni otras marcas distintivas de animal de cautividad hacían pensar que podía tratarse de un animal salvaje. A pesar de ello, yo mismo dudaba (y mucho), de que fuera una especie totalmente silvestre, ya que este animal tiene un amplio mercado (que fue en aumento por la saga de las películas de Harry Potter donde aparecía un ejemplar), y por la lejanía de su presencia natural, ya que su distribución original es mucho más que lejana.

A este ejemplar, se le tomaron muestras biológicas para establecer su procedencia por análisis genético y de isotopos, ya que, con pruebas de este tipo, al parecer se puede establecer en que parte del mundo se han desarrollado sus plumas. Un tipo de prueba que yo desconocía que existiese, pero que resulta muy interesante y prácticamente definitiva para saber el origen del animal, y que a día de hoy parece no tener resultados.

Toda esta polémica, aún se agitó mucho más con el avistamiento el día 10 de noviembre de una hembra de primer invierno en Moniello (en la costa asturiana), con una observación de Ramón de Maroto (si no me equivoco), que además consiguió unas fotos espectaculares en las que el búho era acosado en vuelo por algún cuervo.

Con este avistamiento, el búho que había aparecido en Cantabria dejaba de ser un hecho aislado, que aún se avivaba más con un tercer avistamiento, en esta ocasión con otro macho joven en Cabo Peñas el día 13 de noviembre.

Paisaje Protegido de Cabo Peñas y sus carteles (21-11-2021)

Esta observación me puso los dientes largos, y como los pajareros tenemos un punto de locura, allí que me fui esa misma noche junto a David Arranz e Itziar Almarcegui para intentar dar con él al día siguiente, en una decisión nocturna tomada pasadas las 11 de la noche y con la que nos poníamos al volante pasada la media noche, a casi 500 kilómetros de distancia del lugar donde había sido avistado el ansiado búho. Una ocasión histórica y probablemente única, por lo que no podíamos dejarla escapar…

A pesar de mis dudas con ese primer ejemplar, el que ya hubiera tres individuos diferentes sin ningún síntoma de ser animales cautivos escapados, que habían aparecido a la vez, que además coincidía con movimientos de ejemplares en Norteamérica, hacía creer muy fehacientemente la idea de que se trataba de animales silvestres, que pudieron llegar de una manera cuanto menos curiosa, de la que luego ya os hablaré.

De esta forma, con David al volante, tras buena kilometrada en la que los ojos se cerraban por si solos por las deshoras en las que nos encontrábamos, llegamos allí poco antes de las 6 de la mañana, lo que nos dio para echar una mini-cabezadita de un par de horas antes de que amaneciera y nos pusiéramos manos a la obra a buscar al animal, muy cerca del propio faro de Cabo Peñas…

Faro de Cabo Peñas. Foto que no es de ese mismo día, si no que este pequeño búho me hizo ir dos veces por allí, como veréis más adelante… Jejejeje. De hecho, de mi primer viaje… no me traje ni una sola foto de paisaje! Juijuijui (21-11-2021)

Allí, en Cabo Peñas sin tan siquiera desayunar y con muchas ansías, tocó buscar entre brezales y cantiles marinos, en el punto situado más al norte del Principado de Asturias, junto al conocido Faro de Cabo Peñas, faro activo desde 1852 y que desde entonces sólo ha dejado de alumbrar durante la guerra de Cuba, entre el 18 de julio y el 20 de agosto de 1898, y durante algunos días de la guerra civil española.

Pasaban los minutos, y no estábamos teniendo suerte. Éramos unas 50 personas las que buscábamos repartidas por la zona, en un paisaje espectacular, que por cierto, está catalogado y protegido con la figura de “Paisaje Protegido”, mientras nos amenizaban la búsqueda buenos bandos de estorninos, gaviotas en el mar y en los roquedos, vuelos de cornejas y urracas de un lado para otro, bisbitas pratenses, colirrojos tizones y petirrojos entre la vegetación, vuelos de cernícalo vulgar y halcón peregrino, y los sonidos de un par de machos de faisán que emergían de entre los matorrales y se movían por las praderas.

Paisaje de brezos en el que no parábamos de buscar el búho (21-11-2021)
Cortados marinos que explorábamos minuciosamente con prismáticos y telescopio por si se encontraba descansando en alguna repisa (21-11-2021)

Por saber un poco más de la zona, el Paisaje Protegido de Cabo Peñas está compuesto por una agreste costa, dominada por rocosos acantilados que superan los 100 metros de altitud en varios puntos, y que combina playas con sistemas de dunas, con varias islas e islotes muy cerca de tierra.

Como en las zonas costeras, en estos acantilados se desarrolla una flora muy peculiar, que combina a la perfección con fauna muy especial. Además, es una zona que muchas especies de pajarillos aprovechan para descansar, ya que además de ser un sitio muy tranquilo, es la primera tierra que se encuentran las aves migratorias que vienen desde el norte de Europa, lo que le hace un sitio muy especial. Además, es un sitio habitual para que paren aves «traídas» y «arrastradas» por temporales del norte de Europa, sobre todo en invierno.

Ya en el interior, el relieve no es tan marcado, y se combinan extensas zonas de pradera y campos de cultivo, con un extenso brezal-tojal atlántico (considerados de los mejores conservados de toda la cornisa cantábrica) y alguna pequeña masa de roble, pino y eucalipto, valores que unido a las playas de arena (con su vegetación específica) y playas de piedra y todo lo ya contado hacen que además Cabo Peñas esté catalogado también como ZEC y ZEPA, figuras de protección de la Red Natura 2000, una Red que abarca espacios a nivel europeo.

Incluso en los brezales de Cabo Peñas, se forman en época de lluvias unas pequeñas charcas temporales, que son el refugio de algunas especies de anfibios y que sirven como puntos de agua para muchas otras especies.

No pude visitar la zona bien y todo el rato teníamos al búho en la cabeza, pero cabe destacar en el Paisaje Protegido dos sistemas de dunas muy valiosos tanto por su extensión, como por su buen estado de conservación; el arenal de Xagó donde aparecen representadas prácticamente todas las comunidades vegetales características de los sistemas dunares, y las playas de Verdicio.

Y allí fue donde saltó la liebre… O bueno, mejor dicho, el búho! De repente, los coches que allí estábamos aparcados empezaron a salir zumbando… A Verdicio que lo han localizado, me dijo Jesús Menéndez.

Así que para ya fuimos a toda velocidad, como si el Paris-Dakar se tratara, en una autentica contrarreloj en los kilómetros más largos de mi vida… Las cinco horas de carretera que habíamos hecho de madrugada, no eran nada con los 4 kilómetros que nos separaban del búho nival.

Así que allí íbamos a toda velocidad una caravana de coches de pajareros como nunca antes se habrá visto en la zona, dirección Verdicio, donde Luis José Salaverri había localizado al búho nival en el tejado de una caseta muy cercana a la playa, en medio de un prado. No sabíamos rumbo fijo, pero era cuestión de seguir a la docena de coches que teníamos delante… Eso sí, había que confiar en que los primeros supieran a donde ir, que si no… Mal panorama para nosotros, y para todos los que venían detrás! Jejejeje.

Observando al búho nival que permanecía en el lugar conforme llegamos (14-11-2021); David Arranz

Fue aparcar y bajar del coche con el corazón a mil… El largo viaje había merecido la pena. Allí estaba posado y tranquilo (parecía que lo íbamos a poder disfrutar, aunque no sabíamos por cuánto tiempo)… Unas fotos de rigor, verle con los prismáticos y entre sonrisas, nervios y miradas de complicidad a montar el telescopio y verlo a placer…

Cuando llegamos, estaba siendo acosado por cornejas, pero no se le veía muy estresado… Hacía giros de cabeza, pero la verdad que el animal ni se inmutaba. Tras el acoso fallido de los córvidos, soltó lastre con una buena cagada y «Manchitas», (como llamaré a este búho), allí permaneció tranquilo varios minutos mirando todo a su alrededor y acicalándose de vez en cuando, hasta que tras disfrutarlo durante un buen rato, voló en lo que parecía un vuelo corto, en dirección al pueblo.

Molestado por cornejas (14-11-2021)
Sobre la caseta, muy cercano a la playa (14-11-2021)

Con este sencillo avistamiento a una distancia cercana pero sin molestia alguna al animal, ya todo había merecido la pena… La noche en carretera, el mal dormir en el asiento del coche minutos, el madrugar, el frío y viento que hacía… Sonrisas de alegría afloraban en tod@s los allí presentes, donde intercambiábamos comentarios y felicidad.

Una autentica gozada. Un sueño que de nuevo se hacía realidad. Volvía a ver un búho nival, una especie «mágica» y que todos los aficionados a la ornitología soñamos con poder ver algún día en la vida, y que yo tenía la suerte de disfrutar tras aquel viaje muy similar a Ile de Re, por segunda vez.

«Manchitas·, espectacular e imponente ante nosotros (14-11-2021)
En plena observación, compañeros de afición, de viaje, y de locura. David, Itzi, y mi espalda tras el telescopio… (14-11-2021); Itziar Almarcegui

Pero todo no quedó aquí, sino que «Manchitas» se posó de nuevo en otro tejado, en esta ocasión en el mismo pueblo de Verdicio, en una casa, donde estuvo parte de la mañana y toda la tarde (nosotros estuvimos un rato más disfrutándolo y nos fuimos, que teníamos buena paliza en coche con otras 5 horas de carretera… Jejejeje).

Posado en el tejado ante el vuelo de gaviotas lejanas (14-11-2021)

Ya habéis podido ver la preciosidad que es este animal… El plumaje, su coloración y el aspecto general hacen que sea un ave totalmente inconfundible.

Con su más de medio metro de altura, y su casi metro y medio de envergadura alar, es una de las especies de búhos más grandes del mundo, llegando a pesar hasta tres kilos de peso.

Como habéis podido apreciar, su característica principal es su plumaje blanco, que le sirve de camuflaje para el ambiente en el que vive, ya que vive entre nieves. Para ello igualmente tiene bien adaptadas sus grandes garras, bien emplumadas y «calentitas», como luego veréis en otras imágenes.

Para diferenciar tanto sexos como edad, tenemos que usar la distribución de las manchas negras en su plumaje. El macho adulto es prácticamente blanco en su totalidad con un disco facial poco definido y con algunas manchas oscuras en las puntas de plumas primarias y secundarias. La hembra, en cambio, solo tiene blanco puro la cara, la parte superior del pecho y la parte interna de las alas. El resto del cuerpo presenta manchas y barras de color negro o marrón oscuro, barreado que puede servir para individualizar ejemplares, ya que el tamaño de las motas, forma y patrón puede ser muy diferente para cada individuo. Las crías son de color marrón grisáceo oscuro y en ambos sexos, los mechones de las orejas son tan pequeños que no son visibles (al contrario que en otros muchos búhos). En principio, conforme van pasando los años, el búho nival va aclarando su plumaje

Destacar su pequeño pico negro que tiene escondido entre las plumas de la cara y apenas se ve, y unos potente, grandes, redondos y penetrantes ojos amarillos, que lo hacen un ave como podéis ver simpática, elegante y especial, a pesar de que mucha parte del día pasa con ellos cerrados y a penas se le ven bien… Jejeje.

En el tejado lo disfrutamos varios minutos y pudimos ver cada detalle de su cuerpo… Ojos, plumas, alas, garras… Un lujo!!!! Tal lujo que cometimos un «delito» al irnos dejándolo allí a la vista… Jajajajaja!

Se le veía manchado (14-11-2021)

Una auténtica gozada… «Manchitas» en pleno apogeo, donde además de ver el moteado de su cuerpo lleno de manchas negras, también se le apreciaba muy manchado el pecho, y una especie de macha anaranjada (probablemente hierro) sobre una de sus cejas.

El jorobado de Verdicio (14-11-2021)

Un verdadero espectáculo…

Y si para nosotros era un espectáculo el poder ver al búho de tan cerca, nosotros éramos el espectáculo para la dueña de la casa donde el búho se había posado, ya que al ver el alboroto que se había montado por la presencia de la rapaz, fue tal su sorpresa al salir al porche, que si nosotros apuntábamos con nuestras ópticas a su tejado, ella lo hacía hacia nosotros con su cámara. Sin duda alguna pocas cosas más raras vivirá aquella mujer que además de disfrutar del búho, se reía a carcajada limpia cuando veía el panorama… Jajajajajaja! Y no era para menos. Las cosas como son. No todos los días te apuntan decenas de cámaras y telescopios al tejado de tu casa… Jajajaja.

Situación curiosa y divertida a la vez, que aquello no era la casa de la Pantoja… Jajajaja.

Una belleza alada (14-11-2021)

Un avistamiento único y prácticamente irrepetible, tratándose seguramente de una de las observaciones ornitológicas más especiales de toda la historia en la Península Ibérica. Al menos, son la especie que más ornitólog@s y aficionad@s a los pájaros han movido, con gente de toda España a tierras asturianas para su observación.

Apañándose las garras (14-11-2021)
Acicalándose la cola (14-11-2021)

Impresionante ver como movía su cabeza de un lado para otro… Un gesto típico y conocido de los búhos del que todo el mundo sabe, pero que no toda la gente tiene la suerte de ver… Nosotros en cambio, estábamos viendo los giros de cabeza de un búho nival! Una pasada! Hasta 270 grados es capaz de mover su cabeza, lo que le hace tener un amplio campo visual.

Espectacular y sutil en sus movimientos (14-11-2021)
Controlando todo lo que pasaba a su alrededor (14-11-2021)

Espectacular también como se ponía tieso y de vez en cuando miraba a su alrededor… Se estiraba un poco y viendo que todo seguía igual volvía a su postura inicial de descanso sobre el tejado.

«Manchitas» estirando el cuello y levantando su cabeza, donde se aprecia la marca anaranjada sobre su ojo derecho (14-11-2021)

Y en este momento, una foto que puede resumir mi estado de alegría en ese momento, y de todos y todas las que estábamos allí. Entendible ahora las risas de la paisana dueña de la casa, ¿no? Jajajajaja. Un avistamiento histórico. Avistamiento con el que volvíamos a Pamplona de subidón, sin ganas de echar siesta, y disfrutando y hablando de la observación. Parada técnica para comprar unos souvenirs alimenticios, y tirada hasta casa para llegar al oscurecer… Un viaje largo y duro pero que había merecido mucho la pena. Éxito total.

Feliz entre otros observadores (14-11-2021); David Arranz

Como ya he dicho antes, el búho nival, también llamado búho de las nieves o búho del Ártico, habita todo el ártico circumpolar, desde Escandinavia hasta Canadá. Por ello su presencia en la costa cantábrica es tan especial y nos movió a tanta gente hacia allí.

Cría en la tundra ártica, en ocasiones muy cerca del mar convirtiéndose en la rapaz nocturna más septentrional en su área de cría. En Europa lo hace en zonas del norte de Groenlandia, norte de Escandinavia y norte de Rusia, y en Norteamérica, desde Alaska a gran parte de las islas de Canadá, siendo mucho más escaso en Europa y Asia que en el continente americano.

Distribución del búho nival; Fuente:wikipedia

A pesar de ello, los movimientos de los búhos nivales americanos son muy conocidos y localizados. En invierno bajan a zonas más sureñas y templadas, pero no recorren largas distancias a lo largo de los continentes. La migración en Estados Unidos es muy habitual y muchos ejemplares son observados a lo largo de las costas, dunas y praderas de la zona este del país, llegados desde Canadá.

Pero volviendo al protagonista «asturiano», este periplo no termina aquí…

Tras la observación del domingo día 14 de «Manchitas» en Verdicio, este ejemplar no dio señales de vida, hasta que volvió a ser relocalizado el día 16 de noviembre por trabajadores del puerto de Gijón. Tras el aviso, la mañana del miércoles 17 de noviembre fue vuelto a ver por Daniel López Velasco en un espigón del puerto de «El Musel» en Gijón., La noticia corrió como la pólvora, y gracias a fotografías de trabajadores del puerto se pudo observar que era el mismo ejemplar que se había visto en Verdicio, ya que esta especie de marca anaranjada de la que tanto he hablado sobre su ojo servía para identificarlo.

Pero si esa noticia corrió, aún fue más sonada la «relocalización» de la hembra que había sido vista el día 10 en Moniellos, que volvía ser observada en el ya conocido Cabo Peñas unas horas más tarde, lo que iniciaba una nueva peregrinación de ornitólogos a tierras asturianas.

De esta forma, ambos ejemplares se estuvieron viendo durante los días 17, 18 y 19, lo que me animó a volver al lugar a intentar ver esta hembra, diferente al macho de Verdicio que había visto una semana antes… Una oportunidad probablemente irrepetible (a pesar de que yo repetía, jajajaja), a la que me volví a lanzar a la aventura.

Así que con la ilusión de ver en mi vida mi tercer búho nival, una especie emblemática para los pajareros, para allí que me fui en un viaje nocturno, esta vez solo para pasar el fin de semana por tierras asturianas en busca de esta belleza de la naturaleza.

Mi compañera de viaje (19-11-2021)

Esta hembra parece que andaba muy asentada y aquerenciada en los mismos cortados, por lo que iba a tocar buscar desde el amanecer con los prismáticos en los diferentes cantiles del lugar, cantiles que ya conocía y a los que llegaba más descansado que el viaje de la semana anterior, ya que a pesar de viajar de noche, pude parar a medio camino a dormir medianamente bien.

Desde el amanecer ya había gente buscando por ahí… (20-11-2021)

Llegaba al mismo punto en el que había estado unos días antes, y podía observar un amanecer precioso con el mar como telón de fondo. Espectacular el paisaje que allí me recibía.

Espectacular amanecer en Cabo Peñas (20-11-2021)

Y de nuevo tocaba recorrer los acantilados del lugar, y buscar en zonas cercanas a donde se había visto el día anterior… Que por cierto, lo habían visto muy bien.

El mar. Un espectáculo donde quiera que vayas (20-11-2021)

Y la verdad, que aunque en unos primeros vistazos no fue observado, no tardó en aparecer… Fue increíble ver como de repente estaba en el borde de un cortado (alguien lo debía haber levantado sin querer de algún otro escondrijo), mientras un halcón peregrino (el rey de la zona) le hacía cortos picados amenazantes y muy cercanos para que el búho desapareciera del lugar…. Un espectáculo que duró segundos. Ahí estaba la hembra de búho que había sido relocalizada a escasos metros de donde yo estaba, y que tuve la suerte de ver con una luz perfecta, antes de que volara por el acoso y molestias del halcón, huyendo al mismo cortado donde los días anteriores había sido habitual.

La hembra posada en el cantil (20-11-2021)
Foto malísima del animal en vuelo con el mar de fondo tras el acoso del halcón, pero es que es la única que tengo en vuelo! Jajajaja (20-11-2021)

El momento fue espectacular… De nuevo había tenido a esta joya blanca de la fauna escandinava en los cristales de mis prismáticos, para pasar a tenerla en la lente de la cámara, y más tarde del telescopio, tras esconderse entre rocas, en las que de vez en cuando asomaba cabeza y parte de su cuerpo…

Una pasada, pero allí estábamos cerca de 150 personas, alejados del animal, que se mostraba tranquilo y no era molestado por nadie… Decir, que los Agentes Medioambientales pusieron una cinta de plástico para que la gente no pasara y se acercara a una zona en la que el búho tenía querencia, lo que daba más seguridad a la tranquilidad del animal, ya que como podéis imaginar en todos los lados hay cafres, y parece que esa misma semana algún «capullo» podía haber causado ciertas molestias acercándose demasiado al animal.

Posado en la punta del cortado marino, donde permaneció todo la mañana (20-11-2021)
Asomando entre las mismas rocas, con pueblos de la costa asturiana de fondo… (20-11-2021)

En este acantilado el animal tenía el sol a su espalda, por lo que la calidad de la imagen no es buena, pero a pesar de todo era una auténtica gozada tener al rey del hielo tan cerca… Un sueño que volvía a hacerse realidad.

Está claro que la luz no era la mejor, pero el momento fue inigualable e inolvidable (20-11-2021)

Y como allí permanecía la hembra de búho muy tranquila, era momento de indagar por la zona en busca de otras especies, ya que se estaban viendo bisbitas «raros», escribanos también «raros» y la zona como he dicho al principio es un lugar muy interesante para el «pajareo».

Halcón peregrino en un peñasco, muy cerca del búho; mínimo hay una pareja de esta rápida rapaz en la zona, que seguramente se habrá sentido amenazada por la llegada de los búhos nivales… (20-11-2021).

De esta forma, aprovechábamos también para echar un bocado, ya que con el ajetreo y la emoción del momento se nos olvidaba hasta comer… Jajajajaja.

Y dando unos bocados, muy cerca del roquedo donde se encontraba el búho, y con la tranquilidad de que si se movía me iba a enterar, en primer lugar por la cantidad de gente que había, y en segundo porque estábamos conectad@s con un grupo de «whatsapp» (que a día de hoy sigue activo), donde se compartían tanto las ubicaciones y movimientos en directo, como fotos, dudas e información de la especie… Algo que puede resultar curioso, pero a la vez es bonito. Mucha gente conectada por una pasión, compartiendo información, estudios y conocimiento incluso con gente desconocida… Lo que ha unido el búho nival, que no lo separe nadie… Jajajaja.

En estos paseos para desconectar un poco y cambiar de paisaje y sobre todo estirar las patas (sin alejarnos mucho de la ubicación del búho por si acaso), muy interesante un bando de unos cincuenta chorlitos dorados en un prado a escasos metros de los cortados y brezales marinos a los que presentábamos mayores atenciones.

Parte del bando de chorlitos (20-11-2021)
Uno de los ejemplares con más detalles (20-11-2021)

Bisbitas comunes (también llamados pratenses), gorriones comunes, estorninos, urracas, cernícalos vulgares, pardillos, jilgueros, chochines y sobre todo gaviotas (de varias especies) fueron las acompañantes en esta especie de descanso, con un invitado muy especial y que veía por primera vez en la vida… Un escribano lapón (escribano «raro» de los que he hablado antes; los bisbitas «raros» se me escaparon… Jejeje, y es que todo no puede ser).

Escribano lapón entre tierras (20-11-2021)

Este precioso y pequeño pajarillo andaba en una zona de balsas secas buscando alimento, tanto entre las hierbas como entre la tierra… Una auténtica preciosidad, que por instantes hizo olvidar que teníamos un búho nival al lado… Juijuijuiu.

Un invitado inesperado, y que me dio una buena alegría, ya que si el viaje ya había merecido la pena por volver a ver al búho nival, este pajarillo reafirmaba el buen resultado de la expedición a tierras asturianas.

Precioso este pajarico tan similar al conocido gorrión, pero tan poco habitual en la Península (20-11-2021)
Un «bimbo» que la verdad no esperaba (20-11-2021)

Y volviendo al protagonista de los viajes a esta parte de la costa, antes he hablado de la «posible» y curiosa forma de llegar de estos ejemplares, y es que, individuos que aparecen en Europa central, son normalmente traídos por barcos desde el continente americano.

A pesar de que estudios recientes con «gps» indican que son capaces de realizar vuelos largo (al contrario de lo que se pensaba), parece que algunos ejemplares desvían su ruta migratoria normal debido a fenómenos meteorológicos adversos, viéndose forzados a posarse en algún barco para no morir de agotamiento (igualmente parece que igual que se posan en barcos, también se posan en icebergs y placas de hielo que van a la deriva, por lo que son buenos polizones…).

En el invierno de 2013, un carguero que transportaba contenedores de Nueva York a Alemania, recibió en pleno viaje la llegada de 9 ejemplares (dos machos y siete hembras), que conforme se acercaron a Europa fueron desapareciendo poco a poco del barco, seguramente lanzándose hacia costa, conforme rodeaban las playas españolas, francesas y holandesas.

Igualmente en 2013, un barco también llevó un ejemplar desde EEUU a Bélgica, donde le esperaban cantidad de ornitólogos, ya que la noticia de la presencia del extraño búho había corrido como la espuma entre los pajareros de zonas cercanas.

En 2014 parece que fueron varios los ejemplares avistados en Europa. Francia (uno de ellos en Ile de Re y que tuve la suerte de subirme a ver, y con el que he iniciado esta entrada del blog), Reino Unido con cuatro ejemplares, Bélgica, Dinamarca, Holanda e Irlanda fueron destinos de diferentes ejemplares.

En España muchas citas se han perdido por la antigüedad y la poca certeza de ellas, pero por ejemplo, hay una cita de tres ejemplares echando a volar y abandonando un barco cerca de la costa gallega. Igualmente, de 2002 circula algo por la red de que dos ejemplares de búho nival que llegaron en barco desde Terranova y el Gran Sol a las costas gallegas, fueron asistidos en el centro de Recuperación de Pontevedra para seguidamente ser llevados a Finlandia. Curiosa noticia de la que apenas hay información.

Además, aunque no están bien contrastado, parece también que hay recogidas antiguas de barcos pesqueros de otros ejemplares que terminaban en centros de recuperación.

Y es que estas llegadas en barco a Europa no son un hecho aislado. Desde 1811, se han recogido unos 400 individuos en Escocia (donde además la especie se reprodujo por primera vez y durante al menos nueve temporadas en las islas Fetlar, Shetland, entre 1967-1975), y casi hay citas anuales en Alemania, Dinamarca, Holanda y Polonia, pudiendo ser que se trate tanto de ejemplares llegados de manera natural desde sus poblaciones europeas tras grandes temporales (algo muy complicado pero posible), como de aves neárticas que acaban en embarcaciones que las aproximan a Europa.

Así que tras esta retahíla de datos, se puede afirmar con bastante certeza la llegada de estos ejemplares asturianos y cántabros por el método «ship assisted», asistidos por barcos, y de hecho, se conoce de un mercante procedente de la bahía de Baffin que arribó en Gijón el día 10 de noviembre, lo que apoyaría esta teoría con más certeza aún si cabe.

Tras esta curiosidad sobre los desplazamientos de los búhos nivales, me pongo de nuevo con el viaje, y es que, al poco de dejar al escribano lapón, y conforme llegué a la zona donde se encontraba el búho escondido, pegó un salto de entre las rocas y se ubicó sobre una piedra durante unos instantes.

Nada más salir de su escondite (20-11-2021)

Jooooooooooooder que casualidad!!!! Parecía que me había estado esperando! jejejeje! De chiripa pero lo pillé conforme asomó de entre las rocas!

La luz no era la mejor, pero tras sacarle unas instantáneas para quedarme con el momento, me moví hacia la zona donde desde la mañana había varios fotógrafos esperando… Esta hembra tenía la costumbre de salir a las tardes entre unas piedras muy concretas y ahí estaba de nuevo… Exactamente en el mismo lugar en el que había estado el día anterior.

Posado en sus piedras favoritas (20-11-2021)

Con este salto se puso de lujo y comenzó a posar, como si de una modelo se tratara, seduciendo a las mil y un cámaras que allí estábamos, y que aún estaban por llegar…

Con el mar de fondo en una escena idílica (20-11-2021)

Como no había mucha gente porque muchos estaban o comiendo o caminando y pajareando por zonas cercanas, mejoré mi posición en cuanto al sol se refiere, cogí primera línea de playa como se suele decir, y pude disfrutar del búho hasta que se hizo de noche… Una auténtica barbaridad, ya que además de que la luz acompañaba, el animal se encontraba bastante cerca. Cercano pero a la vez tranquilo y sin molestias aparentes, a pesar de la marabunta de observadores que allí estábamos y que poco a poco iban llegando.

Perspectiva de donde estaba el animal respecto a mi cámara (20-11-2021)

Tuve suerte de estar en el momento adecuado en el lugar idóneo, ya que me pude colocar muy bien para disfrutar del animal, al lado de mi buen amigo Enrique Ruiz. La verdad que una auténtica gozada. La reina de las nieves en todo su esplendor, en un paisaje de piedra rojiza como si de otro planeta se tratase y con una luz bien dirigida y bastante suave, disfrutando segundo a segundo de lo que «Zapatones» hacía (así voy a bautizar a esta hembra, luego veréis el porqué).

Asomando y mirando hacia los lados, se mostraba la mar de tranquila (20-11-2021)

La verdad que fue la observación soñada… La que nunca te imaginas que vas a tener por mucho que lo desees… Era mi tercer búho nival, en un paisaje idílico y a una distancia con la que se podía disfrutar sin molestia alguna al animal.

El animal entre rocas (20-11-2021)

La hembra se mostraba impasible ante los cerca de 200 pajareros que allí estábamos… Con una suave brisa que le golpeaba de frente, se acicalaba, se atusaba el plumaje, se rascaba el cuello… miraba para un lado, miraba para el otro, cerraba los ojos, ahuecaba el plumaje…

Disfrutando en un paisaje espectacular (20-11-2021)
Rascándose en el cuello (20-11-2021)

Aunque la bibliografía parece que dice que los búhos nivales son diurnos y suelen estar muy activos desde el amanecer hasta el anochecer, este ejemplar parecía más bien nocturno, ya que seguía el patrón de que de día descansaba, y al oscurecer echaba a volar, seguramente en busca de alimento.

De normal caza de día realizando vuelos cortos cercanos al suelo en los que cambia de oteadero continuamente. Es un verdadero oportunista que se alimenta prácticamente de lo que hay. Puede ser que aquí al estar tan lejos de su casa, cambiara un poco sus ritmos biológicos. Nunca lo sabremos. Jejeje

Su alimentación se basa principalmente en lemmings (se estima que más de 1500 al año), pero en momentos de baja densidad de presas, cazan otras especies de mamíferos como liebres, ratas, ratones (estudios hablan de entre 7 y 12 ratones diarios), ratas almizcleras, marmotas, ardillas, conejos, topos o mapaches, así como patos, gansos, faisanes, urogallos, perdices nivales, fochas, gaviotas e incluso otras aves rapaces de pequeño tamaño. También se alimentan, aunque en menor medida, de peces y carroña.

Como podéis imaginar, en la costa cantábrica pocos lemmings hay… Se desconoce de qué se han alimentando por aquí, pero parece que se ha recogido para su análisis alguna egagrópila con plumas de urraca. Supongo que en estas zonas costeras, en naves de puertos habrá ratones y ratas a mansalva, así que con esta cantidad de roedores tendrán la comida asegurada.

Atusándose el plumaje preparándose para una larga noche de caza (20-11-2021)

Para cazar, el búho nival lo que hace es posarse en perchas desde las que vigila su alrededor y espera tranquilo hasta que se lanza a por su presa, que previamente ha visto con una visión y oído espectacular, y muchas veces camuflándose en la nieve con el plumaje blanco que podéis ver en las fotos y que lo hace prácticamente invisible en las condiciones más extremas y adversas del planeta.

Tras coger a su presa con las garras, se las traga enteras si son pequeñas, produciendo tras la digestión las conocidas egagrópilas (bolas a modo de excrementos de las partes que no puede digerir; huesos y pelo). Las presas grandes en cambio se las comen poco a poco depredando muchas veces sobre nidos de aves, y a modo de curiosidad, el búho nival no suele cazar cerca de su nido por lo que algunas aves (como el ánsar nival), anidan cerca, para de esta manera aprovechar que el búho expulsa del territorio a otros depredadores como pueden ser los zorros.

El ejemplar mirando fijamente a los observadores… Aquí, no pasaba con esa coloración desapercibida… Jejejeje (20-11-2021)
El fuerte viento le movía el plumaje… (20-11-2021)

Como ya he dicho, «Zapatones» se trataba de una hembra joven… Algo que se puede saber por el intenso moteado de su cuerpo.

Aunque la especie alcanza la madurez sexual en su primer año de vida (por lo que este ejemplar en la primavera que viene ya podría reproducirse), su edad reproductora suele comenzar a partir del cuarto año.

Generalmente son monógamos, y las explosiones demográficas de lemings condicionan mucho la productividad de la especie, igual que suele pasar aquí con las rapaces nocturnas, ya que si es buen año de cría de topillos y roedores, suele ser buen año de cría de búhos, con puestas más amplias, o incluso más polladas en el mismo año. Eso sí, parece que hay parejas que no se reproducen todos los años, algo por lo que pueden desplazarse grandes distancias en movimientos migratorios entre temporadas reproductoras.

Estas explosiones de roedores que tanto afectan a la reproducción de muchas especies, pueden dar lugar a picos poblacionales muy variados durante algunos años en el búho nival, ya que dependiendo de la disponibilidad de alimento, el tamaño de nidada puede variar de entre 3 a 11 pollos. Una auténtica barbaridad.

Espectacular con el ceño fruncido (20-11-2021)

El celo suele comenzar en invierno, aunque la reproducción no se da hasta generalmente mayo. En el cortejo, los machos (que pueden aparearse con dos hembras cercanas) vuelan y cazan para impresionar a la hembra, además de «bailar» en el suelo hinchando sus plumas y pavoneándose con las alas abiertas.

Tras ello, anidan en el suelo, en una especie de depresión muy superficial en alguna elevación del terreno excavada por las garras de la hembra, en un nido que cubren con plumas y vegetación, y que no tienen problema en cambiar de un año a otro, siempre y mientras tenga buen acceso, buena visibilidad y quede despejado de nieve.

En este nido la hembra realiza la puesta en intervalos de dos días y se encarga de la incubación de los huevos (en general entre 5 y 7 pero hasta 13 si hay mucho alimento) mientras que el macho se encarga de cazar y de alimentarla.

La eclosión se lleva a cabo aproximadamente cinco semanas después de la puesta, y ambos padres cuidan a las crías, que nacen cubiertas de plumón blanco. Los polluelos eclosionan de uno en uno y, cuando el último lo ha hecho, su hermano mayor puede ser mucho más grande que él, ya que hay que tener en cuenta que el huevo del que ha salido es mucho más antiguo; sin embargo, no parece que existan peleas entre los hermanos y no hay evidencia de que se maten entre sí, como si que ocurre en muchas otras especies de rapaces que ponen dos o tres huevos, y los hermanos mayores terminan matando al menor, que muere o en peleas o por hambre, ya que el hermano mayor se lleva todo el alimento.

Tanto el macho como la hembra defienden el nido y a sus crías de los depredadores muy agresivamente, a veces mediante técnicas de distracción. Eso sí, durante el primer mes de vida de los polluelos, la hembra no abandona el nido y se dedica exclusivamente a darles calor.

Las crías comienzan a abandonar el nido después de unos 25 días, mucho antes de que puedan volar, ya que sus primeras pruebas de vuelo son a los dos meses de haber nacido, cuando ya están bien emplumados.

Esta búha, la verdad que nos deleitó durante un buen rato… Parece que durante los meses cálidos, los búhos nivales se suelen termorregular tomando el sol, jadeando y extendiendo las alas, y este ejemplar también lo hizo… No sé si para desperezarse y preparándose para la hora de caza, o porque aunque estábamos en noviembre, como pegaba el sol no estaba acostumbrada a estas insolaciones…

Estirándose y abriendo las alas (20-11-2021)

Y ahora habréis visto a que viene el nombre de «Zapatones»… Menudas garras! Menudos zapatos parece que lleva! Y es que, tiene que tener su cuerpo bien adaptado al frío, lo que hace que tenga las garras bien cubiertas de plumas, dándole un aspecto de garras gigantes, como si llevara unos buenos zapatos de piel puestos… De ahí… «Zapatones» jejeje.

Menudas garras se gasta la colega!!! (20-11-2021)
Estirando el cuello y oteando hacia todos los lados (20-11-2021)
Ahuecando el plumaje en una de mis fotos favoritas que pude sacar del animal (20-11-2021)

Antes he hablado de la llegada de estos animales a la costa cantábrica, y he hablado de sus movimientos migratorios, pero no hemos comentado que estos desplazamientos parece que están relacionados con la disponibilidad de alimento, migrando hacia el sur, donde en principio las condiciones son menos extremas y la disponibilidad de alimento puede ser mayor. No está claro tampoco, y la dura meteorología también puede ser un factor importante en estos desplazamientos.

De hecho, parece que hay migrantes regulares y otros que permanecen cerca de las zonas de reproducción en el Ártico, pero no hay un patrón claro sobre el tipo de individuo que migra. La mayoría de las aves que realizan estos desplazamientos son jóvenes en su primer año de vida, pero también lo hacen adultos, que suelen llegar a las zonas de invernada a finales de octubre y noviembre.

De estos desplazamientos no hay datos del éxito de retorno de los ejemplares que se desplazan, pero podemos suponer que la mortalidad es alta, ya que las condiciones son extremas y en muchas ocasiones se trata de ejemplares sin experiencia que pueden viajar cientos y cientos de kilómetros.

Volviendo a «Zapatones», estuvo más de dos horas a la vista antes de que se fuera la luz… un disfrute para los cerca de 200 personas que allí estábamos apelotonadas… A lo largo del día habríamos sido seguramente más de 300 los pajareros y curiosos por la zona, ya que al oscurecer se oía que andábamos unas 200 y pico por allí… El que fuera fin de semana, ayudaba a tal peregrinación.

Jajajajajaja! Ahí estábamos todos hacinados… (20-11-2021); Raúl Pascual

De esta forma, conforme iba cayendo el sol el animal se iba activando…

Posado bien atento a su alrededor en casi el borde del acantilado (20-11-2021)
Atento con las últimas luces (20-11-2021)

Primero con continuos movimientos de alas y cabeza, y luego con estiramientos, donde ya la luz era escasa, y solo quedaba disfrutar del animal…

Rascándose (20-11-2021)
Imagen con cara de maldad… Jejeje (20-11-2021)
Abriendo las alas, ya a punto de volar (20-11-2021)

Dada la extrema dificultad de su estima poblacional, el búho nival históricamente no se ha considerado una especie amenazada a nivel global.

Su esperanza de vida es de unos 9 años en estado salvaje y de hasta 35 años en cautiverio (ave muy usada por cetreros y coleccionistas como he dicho con anterioridad), y aunque los enemigos naturales son pocos (zorros árticos, lobos que se alimentan de ellos y págalos grandes y parásitos que pueden robarles los huevos o polluelos), está catalogada globalmente como «Vulnerable» por BirdLife International (si no me equivoco desde 2017).

Parece que su población se ha visto gravemente mermada y sus territorios de cría son muy vulnerables al aumento de las temperaturas como consecuencia del cambio climático. La falta de nieve y la mayor frecuencia de lluvias, provocadas por el aumento de las temperaturas, disminuye las poblaciones de lemmings que como ya hemos dicho son la base de su alimentación

Al día siguiente (domingo y con montón de pajareros por la zona), no lo relocalizamos, aunque bien es cierto que a media mañana entró un temporal que hizo imposible la búsqueda, temporal que duró varios días… Con la lluvia tocaba volver a Pamplona, que había trecho, con un muy buen sabor de boca, y una observación que difícilmente olvidaré.

Y la verdad que poco más que decir de la experiencia… Yo creo que ya lo he dicho todo!!! Eso sí, un viaje, en el que no podía faltar la sidra y sus chorizillos…. (y unos cuantos pasiegos y fabada que me traje para casa y que de lo que por supuesto ya no queda nada… Jajajajaja).

Suculenta cena (20-11-2021)

El pajareo con una buena comida y bebida autóctona, sienta mucho mejor… Además, si estás rodeado de espectaculares e idílicos paisajes, y rincones icónicos, pocas cosas hay que las pueda superar…

Faro de Cabo Peñas (21-11-2021)

En definitiva, vuelta a casa con un objetivo mucho más que cumplido!!!! Un sueño que de nuevo se hacía realidad… El rey de la tundra (o la hembra, mejor dicho) en pleno apogeo y en plena naturaleza.

La espectacular hembra mientras atardece (20-11-2021)

Tras todo ello, el macho que yo había visto en Verdicio, «Manchitas», fue observado en Somo el dia 27 de noviembre por la mañana, y la hembra «Zapatones», en el albergue municipal de Santoña el día 30 ya prácticamente al oscurecer… Se habían movido casi 200 kilómetros (si medimos la distancia en línea recta)!!! Una sorpresa! Y una gran curiosidad!!!!

Aunque tenía esta entrada prácticamente terminada, el que se haya vuelto a ver uno de los bichos, más concretamente «Zapatones» y haya pasado lo que ha pasado, ha hecho reactivarme para publicar la entrada definitivamente a modo de homenaje a esta preciosa búha.

Desde que el 30 de noviembre se avistó a la hembra sobre el tejado del club de remo en Santoña, parecía que habían desparecido… Pero no.

El 30 de enero, Pedro Arratibel (padre e hijo) localizaron al macho sobre un tejado en una nave en Santoña, donde permaneció todo el día para salir volando al oscurecer. Al día siguiente parece que al amanecer también se vio un ejemplar volando por las marismas, pero no se la fiabilidad del dato, ya que todo es bastante difuso y hay poca información.

Pero lo curioso es que todo no termina aquí, ya que la noche carnavalesca del 1 de marzo, debía haber un ejemplar (que no se pudo identificar) sobre un tejado mientras una charanga tocaba a sus pies. Para rizar el rizo, el 2 de marzo, parece que la hembra que yo observé y disfruté en Cabo Peñas («Zapatones») pasó todo el día posada en la plaza de toros de Santoña, pudiéndose ver desde el exterior. Fue raro, porque por lo que dice la gente que estuvo allí, al caer la noche no echo a volar como en ella era costumbre, y de hecho a las 8 de la noche debía seguir en las instalaciones…

Por desgracia al día siguiente fue encontrada muerta en el exterior. Puede ser que el no volar fuera porque el animal ya estaba en las últimas… La muerte, algo que era bastante probable en esta pareja de búhos venida desde tan lejos, no deja de ser triste por ello… Ahora toca esperar los análisis del animal, recogido por las autoridades para realizar su necropsia. Esperemos que los datos sean públicos y poder saber que le ha pasado a «Zapatones», querida y recordada sin duda por tod@s los pajareros que hemos tenido la suerte de observarla y disfrutado de ella…

Aunque cada vez que desaparecía durante días, la muerte era una posible causa, nunca te imaginas que podía acabar así, y que en el mismo lugar en el que había dado un buen puñado de alegrías a la gente, iba a aparecer en el suelo… Esperemos que «Manchitas» tenga mejor final, aunque probablemente nunca más volvamos a saber de él…

Creo que ya os he contado todo de esta simpática pareja, que si no me equivoco tiene pinta de que volaban junto uno tras otro, pero que nunca se han visto en el mismo lugar a la vez… Mis sentimientos, su forma de vida, y un caos de datos y observaciones que a ver si soy capaz de ordenar cronológicamente… (Si alguien ve algún error, que no dude en avisarme y lo modifico).

  • 8 noviembre 2021, aparece un macho muy débil en la playa de Santander. Es recogido y llevado al CRFS de Cantabria, donde a las pocas horas muere, parece que deshidratado.
  • 10 noviembre 2021, «Zapatones» (la hembra) es observada en vuelo en Moniello.
  • 13 y 14 de noviembre de 2021, «Manchitas» (el macho) es observado en los acantilados de Cabo Peñas y tejados de edificios en Verdicio.
  • 16, 17, 18, 19 y 20 de noviembre de 2021, «Manchitas» es observado en el Puerto del Musel en Gijón.
  • 17, 18, 19 y 20 de noviembre de 2021, «Zapatones» es observada en los acantilados de Cabo Peñas.
  • 27 de noviembre de 2021, «Manchitas» es observado en una zona de urbanizaciones en Somo.
  • 30 de noviembre de 2021, «Zapatones» es observada en Santoña, sobre el tejado del club de remo.
  • 30 de enero de 2022, «Manchitas» es visto en Santoña sobre el tejado de una nave, cerca de la plaza de toros. (Puede que a la mañana siguiente también; no se pudo individualizar).
  • 2 de marzo de 2022, «Zapatones» en visto en Santoña en la plaza de toros. (Puede que la noche del día 1 también sobre un tejado; no se pudo individualizar).
  • 3 de marzo de 2022, «Zapatones» es encontrada muerta en Santoña, en el mismo lugar en el que había sido observada el día anterior.
La cronología de forma gráfica…

Veremos que pasa ahora tras la muerte de la hembra… ¿Se seguirá observando el macho? La verdad que es curioso y parece difícil que pueda permanecer en Santoña sin ser visto, ya que Santoña es una de las cunas del pajareo invernal en la Península Ibérica y hay a diario pajareros buscando de todo por todos los rincones. También hay que tener en cuenta que eso pensábamos las últimas veces que se observaron en la misma zona, y tiene pinta de que por ahí seguían moviéndose.

Tendremos que ver ahora también que dicen los resultados de la autopsia de «Zapatones» y del análisis de la pluma del primer ejemplar. Serán esclarecedores en cuanto al origen de los animales y que ha pasado con ellos.

Para terminar, os dejo con enlaces de varios compañeros, de los cuales en muchos casos he utilizado algo de información y he sacado bibliografía…

Otra Bibliografía

  • Álvaro Díaz – @WildOnNatura (Oro puro en todos sus hilos de twitter; del búho nival recopilaciones impresionantes de diferente tipo de información; de lo mejor que he visto últimamente en lo que a divulgación de naturaleza y medio ambiente se refiere)
  • http://naturalezadeasturias.es
  • Wikipedia
  • Audubon.org

Y varias noticias que han salido en los medios de comunicación dando importancia al asunto…

El comercio https://www.elcomercio.es/asturias/mas-concejos/locura-buho-nival-20211122001423-ntvo.html

El confidencial https://www.elconfidencial.com/medioambiente/naturaleza/2021-11-18/buho-nival-asturias_3326527/

La Vanguardia https://www.lavanguardia.com/natural/20211118/7870481/crece-sorpresa-presencia-buhos-harry-potter-asturias-cantabria.html

20 Minutos https://www.20minutos.es/noticia/4893616/0/el-buho-nival-avistado-en-asturias-todo-un-fenomeno-de-masas-casi-la-mitad-de-los-presentes-lloramos/

El País https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-11-18/el-extrano-viaje-de-los-buhos-articos-que-aterrizaron-en-asturias.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR3UbdIZi5U0bHeway4lAVGzEqfU2eJyzMeg5v89fDJ-UODR4V80751u1BI

Las Provincias https://www.lasprovincias.es/sucesos/buho-nival-congrega-multitudes-6282263592001-20211116170504-vi.html

Diario de Noticias https://www.noticiasdenavarra.com/vivir-on/ciencia-y-tecnologia/2021/11/15/tres-ejemplares-buho-nival-han/1200926.html

Berria https://www.berria.eus/paperekoa/1930/040/001/2021-11-16/behin-izaten-da-elur-hontza-ikusteko-aukera.amp.html

Efe verde https://www.efeverde.com/noticias/buho-nival-cantabria/

Agradecer las observaciones, la información y la presencia de tod@s aquellos que me acompañaron en las observaciones, a David e Itziar sobre todo, ya que con ellos compartí viaje, y a Dani, Raúl, Haritz, Conry, Amaia, Jesús, Gabi, Gorka, Enrique, Unai, Juankar, Emilio, Delfín, Bruno, Aaron, David, Javi, Fernando y much@s más a l@s que no conoceré personalmente pero con l@s que he estado conectado por el whatsApp… Seguro que me olvido de muchos nombres, pero es que todo no puede ser… Mucha gente en poco espacio y una pareja de búhos quitando protagonismo a todo el mundo… Jejejeje! L@s no nombrad@s espero que me sepan perdonar.

Por último, agradecer a Amaia y familia que entiendan y comprendan esta pedrada, que de repente te hace pasar de estar tranquilamente tirado en el sofá a media noche, a cogerte, prepararte la mochila con mil aparatos, unas latas de sardinas, unas galletas, una botella de agua, y marcharte a 500 kilómetros de casa con la incertidumbre de si habrá suerte o no, permitiéndome así poder vivir una experiencia inolvidable como bien plasma la imagen de Gorka Gorospe de «Humornitología», al que agradezco también que me haya dejado la imagen para plasmar de forma cómica lo que ocurrió por allí durante todos estos días…

Imagen que resume humoristicamente el asunto… Jejejejeje (Autor: Gorka Gorospe)

Con esta entrada mi pequeño homenaje a «Zapatones». Un sueño hecho realidad gracias a estos dos preciosos búhos, que espero hagan comprender a mucha gente el complejo mundo de la conservación del medio ambiente y de lo dura que puede ser la naturaleza. Un placer, y espero que os haya gustado.

Acerca de Danieltxo

Pamplona, Navarra (1984); dgarciamina@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Buscando muy a lo lejos.... Guarda el enlace permanente.

14 respuestas a Búhos nivales en el Cantábrico! La sorpresa del siglo con sabor agridulce

  1. giovanni battista Raffo dijo:

    No creo que vaya a quedarse mucho tiempo en la penìnsula iberica Muchas gracias por enviar.

  2. Pajaritos y compañía!!
    De lo mejor de esta vida!!

  3. Jon Zubiaur dijo:

    Aupa, Dani! Fenomenal entrada con magníficas fotos y amplia y detallada información. Eskerrik asko!

  4. Alvaro dijo:

    Los tengo delante de mi casa en Argoños, en una chimenea llevan años, todas las noches se les escucha y se les puede ver son mas de 2.

  5. Paloma Bertet Sanchez dijo:

    Maravilloso relato. Me ha encantado. Menuda suerte poder disfrutar de la belleza de estas aves maravillosos. Gracias de todo corazón.

  6. Alberto dijo:

    Hola. Quería comentaros desde un barco en alta mar, que aquí es muy usual transportar pájaros polizones. Esto está lleno de recovecos!
    Desde águilas, búhos, hasta focas . Las grandes rapaces en los barcos son bastante comunes, nuestros últimos visitantes fueron unos milanos .
    Eso sí, siempre los hemos tratado con el máximo respeto.

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