El invierno de nuestro jardines

Poco a poco ya ha pasado el invierno, y con la primavera encima, hacemos un repaso de estas últimas semanas en los jardines de La Taconera y Vuelta del Castillo, lugares muy interesantes de Pamplona en invierno para pajarear y por los que he metido varias horas (29-11 y 1, 5, 13, 25 y 27-12-2020 y 2, 9, 10, 21, 23, 28 y 30-1 y 1 y 7-2-2021).

Ha habido lluvias, viento y nieve, siendo un invierno cañero pero en general con poco frio, que nos ha dejado bonitas estampas, pero poca variedad en lo que a especies se refiere… Ha sido más triste que otros años con pocas especies “raras” o “especiales”. Jejejejeje.

Nevando (5-12-2020)

Paisaje nevado (10-1-2020)

Las aves más abundantes son las palomas bravías, que se cuentan a docenas en este tipo de parques, y que llegana  centenares en determinadas zonas.

Palomas entre nieve (9-1-2021)

Muy abundantes también son las tórtolas turcas y las urracas, y poco a poco parece que cada vez son más abundantes las palomas torcaces en nuestra ciudad. Durante estas últimas semanas se están viendo buenas concentraciones en muchos lugares. Taconera, Media Luna, orillas del río Arga…

Tórtola turca (5-12-2020)
Palomas torcaces en uno de sus dormideros (29-11-2020)

Comunes son también los mirlos, muy alborotadores, y que en la zona de Taconera (el parque con el que vamos hoy) se han juntado con muchos zorzales comunes, y algún zorzal alirrojo que ha venido a pasar el invierno, eso sí, en menor número que en años anteriores…

Macho de mirlo dándose un baño en una fuente (1-12-2020)

Igualmente por estas fechas los estorninos forman buenos bandos, donde se mezclan estorninos pintos y negros, que en ocasiones no son nada fáciles de diferenciar.

Bando de estorninos en la zona de la estación de autobuses (1-2-2021)

Igualmente en estos jardines en invierno son abundantes los bandos de bisbitas pratenses (menos numerosos que otros inviernos), lúganos (este año muy abundantes) pardillos comunes y de pinzones vulgares, que se mueven en los hierbines picoteando en busca de comida.

Pardillos bebiendo (1-2-2021)
Hembra de pinzón vulgar entre nieves (10-1-2021)

También en estos meses fríos son más abundantes que en otras fechas las lavanderas blancas, que acompañan pero de forma más solitaria a estas especies típicas de jardines, y las lavanderas cascadeñas, que suelen estar ligadas a masas de agua y que por aquí se dejan ver también.

Lavandera blanca en la Vuelta del Castillo (21-1-2021)

Y muy abundantes y cantarines los petirrojos, que suman a su población residente buena cantidad de individuos invernantes, y que se muestran confiados ante la gente.

Petirrojo en la nieve (9-1-2021)

En los estanques de la Taconera, es curioso cómo se han terminado por acomodar varias gallinetas silvestres entre los patos domésticos, al igual que la garza real que de vez en cuando baja también a darse un festín con los peces de las pequeñas balsas.

Gallineta entre las nieves (9-1-2021)

Buen listado de pajarillos como siempre en estos lugares… No faltan los carboneros, herrerillos y mitos, que son acompañados de gorriones comunes, currucas capirotadas, agateadores que trepan por los árboles, jilgueros, verdecillos y verderones.

Carbonero en una rama (21-1-2021)

Muy interesantes los siempre vivarachos mosquiteros comunes y reyezuelos listados. Suelen aparecer en invierno carboneros garrapinos y palustres, y reyezuelos sencillos, pero este invierno parece que no se han dejado ver por el lugar.

Reyezuelo listado en una de las coníferas del parque (9-1-2021)

Siguen entre nosotros en la Taconera las simpáticas ardillas que llegaron hace ya unos meses… Como unas campeonas, han aguantado el temporal y la época fría del año en el parque, a pesar de no tener mucho alimento por la zona.

Ardilla alimentándose entre las nieves (5-12-2020)
El “como se hizo” de la foto anterior (5-12-2020)

Es una gozada seguir viéndolas, y en realidad son bastante accesibles y confiadas, aunque si andan perros cerca sí que corren y se suben a los árboles a toda velocidad… Jejejejeje! Un espectáculo verlas correr de rama en rama y saltar en unos equilibrios totalmente perfectos.

Encaramada a un tronco (1-12-2020)

Estos ejemplares, de hecho están escondiendo comida… Jejejeje! Y es que, las ardillas son unas grandes repobladoras y contribuyen a la extensión de los bosques, ya que entierran mucha comida. Frutos y semillas, que son olvidados bajo tierra y que acaban germinando. La verdad que algo cuanto menos curioso.

Enterrando comida entre la hierba y la tierra a pesar de la nieve (2-1-2021)

La verdad que pinta muy bien… En breve empezará el celo de estos simpáticos animalillos, y siguen por aquí, a ver si hay suerte y comienzan a criar, expandiéndose por el parque y por otras zonas de Pamplona, que como ya hemos hablado alguna vez, cada vez son más abundantes.

Alimentándose de semillas de arce (25-12-2020)
Y más semillas (7-2-2021)

Además, es impresionante verla moverse, y nos deja escenas curiosas y divertidas… Pocos mamíferos habrá tan simpáticos y alegres como este… A todo el mundo gusta, y si se termina de asentar en la Taconera, es un filón para realizar educación ambiental, ya que al no ser un parque muy grande, es relativamente fácil dar con ella.

Subida a un banco, jejejeje (25-12-2020)
Curioseando que hace el mirlo… (27-2-2021)
Comiendo sin parar en ramas nevadas (10-1-2021)

La zona de las murallas es muy rica en aves que crían en huecos… Mientras que en la Taconera se ven más pajarillos pequeños, en la Vuelta del Castillo los pajarillos se ven alimentándose, y los huecos de las históricas paredes son ocupados por palomas y grajillas (aves de mayor tamaño).

Pareja de grajillas (21-1-2021)

En los huecos más pequeños crían colirrojos tizones y gorriones comunes, fáciles de ver en estos paseos, y una de las estrellas del lugar, y mucho más esquiva es el mochuelo, que sobrevive ante el acosos de cornejas que buscan alimento en el lugar, milanos reales que de vez en cuando sobrevuelan la zona, y las acosadoras grajillas, que usan la mayoría de los agujeros, relegando al pequeño y alegre mochuelo a los huecos más pequeños.

Mochuelo en uno de sus agujeros (28-1-2021)

Si que tengo varios huecos fichados en los que suelen andar asomando, pero aún no se donde tiene el nido… Aparentemente hay más de un ejemplar, que controlan varios huecos, y que desde la puerta ven con atención todo lo que pasa alrededor.

Mochuelo mirando a una grajilla (28-1-2020)

Antes, también en estos huecos criaban cernícalos, pero hace años que ya no los usan… A pesar de que parece que hay varias parejas en Pamplona ciudad, aunque de vez en cuando se les ve sobrevolando estos parques, parece que ya no crían en ellos… Una pena. A ver si algún día vuelven.

Cernícalo posado en la rama más alta (30-1-2021)

Y como especie y avistamiento muy interesante durante estos paseos, y sin quitar mérito ni fuerza a lo ya descrito, en invierno se ven fácilmente en nuestra ciudad gavilanes…

Gavilán tras un seto (29-11-2020)

Y es que, durante uno de mis paseos, escuché un chillo muy raro volar… Tuve suerte de que pasó muy cerca mía, y cuál fue mi sorpresa de que se trataba de una rapaz que llevaba algo en las garras. Ese “algo” era lo que no paraba de chillar. Parecía que alguien se iba a dar un festín.

La rapaz se posó en el suelo, posiblemente por llevar demasiado peso, y ahí me pude fijar que se trataba de una hembra de gavilán, que llevaba un estornino pinto en sus patas, y que vivo aún no paraba de piar.

A penas disfruté unos segundos de la escena, ya que la Taconera es un parque muy transitado, y el gavilán realizó dos vuelos muy cortos de escasos metros, para terminar de subir a un denso cedro, donde ya no lo volví a ver y sin duda desplumó a su presa… La verdad que una escena espectacular. Un lujo!!!!

Con el estornino capturado (29-11-2020)

Así que ya veis… Parque muy interesante este que tenemos la suerte de tener en Iruña, y del que desconocemos sus secretos en lo que a fauna se refiere… Un parque en medio de la ciudad, en el que en un paseo fijándonos un poco podemos observar tranquilamente 20 especies diferentes de aves… Una gozada, que algún día comenzaremos a valorar!!!!

Como decía John Lubbock, “la tierra y el cielo, bosques y campos, lagos y ríos, las montañas y el mar son excelentes escuelas que nos enseñan muchísimas cosas que no se pueden aprender en los libros”. Yo a ello, sumo los jardines y parques de Pamplona… Jejejejeje. Disfrutemos de ellos, que nos cuentan muchas cosas!

Ardilla en la hierba (29-11-2020)
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Cigüeña negra comiendo en nuestra ciudad! Y anillada y con “gps”! Iujujuuuuuuuu!

Hoy esta entrada del blog es especial…

Y es que, si hace unos días hablábamos de malas noticias por la retirada del nido de cigüeña blanca de la Magdalena (que a día de hoy creo que sigue sin reponerse), hoy vamos con una observación muy curiosa, a la vez que bonita e interesante…

Cigüeña blanca volando sobre su zona de nido (3-2-2021)

La parada de una cigüeña negra en la Magdalena, en la misma finca que la pareja de cigüeñas blancas utiliza para alimentarse, ha sido un notición que ha movilizado a todos los pajareros de Pamplona y alrededores.

La cigüeña negra, además de más pequeña, es mucho más rara que la cigüeña blanca, y de hecho está protegida y catalogada a nivel estatal como “Vulnerable”.

Como su nombre indica es negra, y tiene  el vientre blanco. En esta ave zancuda y esbelta su plumaje negro es muy curioso, porque tiene tonos verdes y violetas metalizados, con pico y patas rojas. En cambio, en ejemplares jóvenes las patas y el pico son de tonos verdosos, además de ser su color de cuerpo de un negro menos brillante y metalizado.

Este animal que normalmente es solitario y se muestra alejado del hombre, parece que durante tres días ha descansado (en su prácticamente inicio de viaje migratorio, luego veréis el porque sabemos esto) y ha utilizado los campos de los caballos de Goñi para alimentarse, repostar y recuperar energías.

La cigüeña negra alimentándose entre el ganado de la finca (3-2-2021)

La observó Óscar Lecumberri poco antes de atardecer el día 2, y el 3 fuimos varios los pajareros que nos pasamos por el lugar ante el insólito hecho. El día 4 también permaneció en el lugar, a pesar de que hacia vuelos no se sabe a dónde, y el 5 aunque amaneció en la zona, cerca del mediodía parece que alzó el vuelo definitivamente y abandonó la zona.

La cigüeña negra se alimenta de insectos, anfibios, reptiles, cangrejos, pequeños roedores y peces, que pesca en riachuelos, charcas, arrozales o zonas húmedas. Parece que esta zona encharcadiza donde se mueve ganado vacuno y equino es muy buena para gusanos, lombrices y otros insectos, que sin duda alguna han formado parte estos días de la dieta de esta singular cigüeña, al igual que son parte de la dieta de las cigüeñas blancas todos los años, la garcilla bueyera que lleva varios días en el lugar, o las grajillas, estorninos y picarazas que andan a decenas en la finca.

Además, lo que hace muy especial esta observación (que de por sí, es más que interesante), es que este ejemplar se trata de una animal anillado… Y con “gps” incluido!!!!! Así que además de disfrutar de la propia cigüeña, tenemos muchos más datos que nos llegan desde muy lejos! Cigüeña negra con anilla naranja con inscripción negra “CP24” para ser más concretos.

Imagen del gps (3-2-2021)

Se trata de un animal belga, que fue capturado y anillado en un pequeño río a finales de junio de 2019 en Saint-Hubert, Bélgica.

Toda esta información la sabemos gracias a Gérard Jadoul, (Director General de Ecofirst SCRL en Bélgica) persona que gestiona los datos, y que muy agradecidamente nos ha contestado pasándonos información concreta del animal.

Nuestro precioso ejemplar (3-2-2021)

La cigüeña negra se distribuye a nivel mundial aparentemente en tres núcleos diferentes; uno en Asia, con una población muy poco conocida, otro en Europa, desde el este hasta la Península Ibérica (con ejemplares que invernan en el África subsahariana y Oriente Medio), y otro en África austral, con una población aislada que parece que no conecta en sus migraciones con efectivos del Paleártico.

Se trata de un ave muy variopinta en lo que a hábitat se refiere, asociada en la reproducción a zonas forestales (dehesas, pinares) y cortados (en general cercanos a ríos o grandes humedales), y a grandes humedales como embalses, marismas o arrozales en invierno.

En la Península Ibérica, la mayor parte de su población es estival (se reproduce en la parte suroccidental de la Península, en la zona del Tajo y del Duero), aunque un buen número de efectivos europeos atraviesa España durante su migración, y además existen núcleos invernantes en Doñana, las marismas del Guadalquivir, en algunos embalses extremeños y en el valle del río Tiétar.

Tras la época de reproducción, las cigüeñas negras se concentran en pequeños grupos (que nunca son tan numerosos como los de cigüeña blanca), a los que se van uniendo y sustituyendo progresivamente efectivos migrantes procedentes de Europa occidental.

En plena alimentación (3-2-2021)

De este ejemplar, gracias a su marcaje hemos podido conseguir la migración de otoño de 2019, la migración de primavera de 2020, la migración de otoño de 2020 y ahora mismo el comienzo de la migración de primavera de 2021, en la que hemos tenido suerte y ha parado en nuestra ciudad. Tenemos que saber que aunque cría en Bélgica, viene en invierno a la Península Ibérica.

Últimas migraciones del animal… Curiosos desplazamientos, prácticamente en línea recta y por el mismo sitio

Además, con el gps que lleva, se disponen de miles de datos de su zona de cría en Bélgica en primavera y verano de 2020, así como de miles de datos de zona de invernada en desde 2020 en la provincia de Zaragoza, concretamente en el Valle del Ebro.

Las migraciones con los datos de zona de cría y zona de invernada

Tras su marcaje en 2019, ese mismo año este ejemplar llegó a las Cinco Villas a mediados del mes de septiembre y pasó buena parte del invierno en la zona, aunque también estuvo presente durante las últimas semanas en la ribera del Ebro entre Gallur y Remolinos, antes de emprender su viaje de regreso a Bélgica a comienzos del mes de febrero de 2020.

Este otoño pasado, igualmente el animal ha vuelto a la misma comarca aragonesa, tras abandonar su zona de nidificación el 17 de septiembre y cruzar la frontera española el día 27 de ese mismo mes, para alcanzar Ejea de Los Caballeros y asentarse en la misma zona en la que ya estuvo en 2019. Igualmente nada más terminar enero, ha emprendido de nuevo viaje al norte.

Son muy escasas los ejemplares invernantes en nuestras tierras (yo de hecho desconocía totalmente que los hubiera), por lo que es muy interesante conocer la invernada durante al menos dos temporadas consecutivas de este ejemplar belga en tierras ibéricas.

Alimentándose entre urracas (3-2-2021)

Las últimas referencias que nos llegan de este animal, es que la noche del día 5 la pasó en la Ultzama (un conocido valle navarro), en el que amaneció el día 6, emprendiendo seguramente su viaje y continuando hacia Bélgica.

Los datos nos aportan que “CP24” anida en un haya muy vieja, en un bosque público de la “Red Natura 2000” en la parte sur de Bélgica, gestionado por la administración de naturaleza y silvicultura (DNF).

Allí, el nido será una gran plataforma de ramas, reforzada con tierra y hierbas, y rellenada con musgos, hierbas, e incluso papeles y plásticos. Nidos que normalmente son construidos por ambos sexos, reutilizados, y que adquieren un gran tamaño con el paso de los años. 

Este individuo “CP24” durante 2020 sacó 4 polluelos (lo habitual suele ser entre 3 y 5), y la incubación dura 35-36 días. Los pollos son cuidados por ambos padres, y son alimentados tras la regurgitación del alimento de sus padres. En unos 63-71 días completan el desarrollo del plumaje y vuelan, independizándose muy rápidamente.

Caminando por la zona de Goñi (3-2-2021)

Datos muy interesantes estos que aportan el tema del anillamiento científico, y que pueden servir para planificar estrategias de conservación en determinadas especies, ya que se puede ver como las diferentes especies hacen uso del espacio, rutas migratorias, puntos de alimentación, puntos de mortandad, posibles dispersiones…

Con esto, se nos confirma además la importancia de las zonas más “rurales” o de huertas en las grandes ciudades, y es que, este sitio es espectacular… Un meandro del río Arga con huertas, bosque de ribera en alguna zona, e incluso ganado, hacen que este sea uno de los mejores rincones de toda Pamplona para pajarear. Es una zona donde las garzas reales, la pareja de cigüeña blanca entre muchas otras especies buscan alimento, además de ser un lugar bien conocido por aves rapaces que buscan presas que cazar, y para aves poco comunes como la garcilla bueyera que lleva días alimentándose aquí, o la parada de esta cigüeña que ha estado tres días en pleno repostaje…

Buena variedad; de izquierda a derecha la cigüeña blanca, la garcilla bueyera, la cigüeña negra y una garza real, todas ellas entre bien de urracas (3-2-2021)

La amenaza principal de esta especie (a pesar de la contaminación de aguas o molestias humanas), es la degradación de su hábitat de nidificación, sobre todo por la presión urbanística y de infraestructuras (vías, carreteras, embalses…) y las colisiones con tendidos eléctricos y molinos eólicos, una lacra para la avifauna de buena envergadura, que muchas veces caen golpeadas o electrocutadas.

Me despido ya por hoy, con una buena sonrisa al recordad la bonita observación, y todos los datos y curiosidades que esta cigüeña negra nos ha regalado en medio de Pamplona…

Area de invernada de 2019 y 2020 con el trayecto que ha seguido hasta llegar aquí en tono azul…

Una observación impensable, y más aún de un bicho marcado, con el que hemos podido ver su ruta migratoria, que curiosamente hace sus desplazamientos, prácticamente en línea recta y por el mismo sitio… A ver si el año que viene vuelve a caer por aquí!

Solo puedo decir que un lujo, y como bien dice el dicho… “por San Blas, a la cigüeña verás”. Lo que no pensaba nunca era que lo que ibamos a ver era una cigüeña negra, especie catalogada como “Vulnerable”… Jejejejejeje.

Caminando en busca de alimento (3-2-2021)

Bibliografía:

  • Aves de España (Eduardo de Juana y Juan M. Varela; Lynx).
  • SEO Birdlife (Guía aves)
  • Guía para identificar aves por su comportamiento (Dominic Couzens; Tikal)
  • Anuario ornitológico de Aragón (AODA; http://anuariorocin.blogspot.com)
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Llega el invierno al río Arga

Pues eso… El invierno ha llegado de pleno al río en estas últimas semanas, con temporales típicos que han traído lluvias y fuertes nieves, con las consiguientes subidas y bajadas en el caudal de nuestro río Arga, y con buena variedad entre la fauna urbana.

El río llegó a salirse un poco ante las grandes lluvias de diciembre (11-12-2020)

Yo he seguido aprovechando para dar paseos en un paisaje espectacular y totalmente invernal (11, 18 y 20-12-2020 y 9, 12, 13, 19, 21, 22 y 31), donde parecía que nos encontrábamos en la fría y lejana Escandinavia, con todo cubierto de blanco en unas preciosas imágenes típicas de postal navideña.

Río Arga en la Magdalena con su arbolado totalmente cubierto por la nieve (9-1-2021)

Zona de los caballos de Goñi, con una caja nido y el aún presente nido de cigüeña en lo alto de la torreta eléctrica (9-1-2021)

Entre nuestras aves acuáticas, a pesar de la dureza del temporal y del frio, muchas que nunca fallan, aunque sí que cuesta ver más, ya que se ponen a resguardo en zonas más protegidas…

Azulones en la nieve (9-1-2021)

Es el caso de los azulones (ánades reales, muy comunes en nuestra ciudad), las gallinetas (cada vez más abundantes), y las garzas reales, que en invierno son muy numerosas y buscan alimento en la zona de las huertas de la Magdalena.

Macho de azulón (9-1-2021)

Hembra de azulón entre nieves (9-1-2021)

Otros fieles de invierno en las aguas pamplonesas son los cormoranes, que siguen en sus dormideros habituales en grandes grupos, contabilizando más de 20 en la zona de las piscinas del Amaya, y que aguantaron el temporal como pudieron, en sus ramas cobijando su cabeza en el plumaje del cuerpo.

Grupo de cormoranes en la Txantrea (9-1-2021)

Cormorán entre el fuerte temporal de nieve, viento y frio (9-1-2021)

Otro ave acuática que no suele faltar en el Arga a su paso por Pamplona es el bonito y espectacular martín pescador, que con suerte se puede llegar a descubrir posado, a la espera de un lance de pesca para coger algún pececillo que llevarse a la boca.

Martín pescador posado en una rama (20-12-2020)

Y a estas especies acuáticas habituales, se acercan aves escapadas, como es el pato criollo que lleva años en la zona del Natación, o patos mandarines, que se escapan de núcleos zoológicos o colecciones privadas y acaban nadando en ls aguas del Arga junto a nuestros ánades azulones. Ánades frente a los que se muestran muy agresivos a pesar de su menor tamaño.

Macho de pato mandarín nadando (12-1-2021)

Como es lógico, las aves comunes y de buen tamaño siguen presentes… Entre ellas, las picarazas forman buenos dormideros, los mirlos cantan ya casi a cualquier hora, las palomas y tórtolas turcas forman buenos bandos, las grajillas y cornejas buscan alimento donde pueden, y los estorninos se ven a decenas, tanto negros como pintos, en las zonas ajardinadas de las orillas del Arga. Además, de vez en cuando gaviotas patiamarillas surcan el cielo siguiendo el trazado del río, y el halcón peregrino que se suele posar en la torre de la catedral busca alimento, sobre todo palomas despistadas a la que pueda dar caza en la zona de huertas.

Urracas en dormidero junto a una garcilla bueyera (18-1-2021)

Como siempre buen listado de pajarillos… Gorriones comunes, carboneros, herrerillos, mitos, jilgueros, agateadores, pardillos, pinzones vulgares (no he llegado a ver ni pinzones reales ni picogordos este invierno), mosquiteros comunes, colirrojos tizones y petirrojos, que suma ejemplares invernantes, a los individuos residentes que tenemos todo el año.

Gorriones comunes moviéndose entre hielos (12-1-2021)

Los gorriones molineros estos días presentan un buen bando en la zona de Goñi, con más de 120 ejemplares. Esta es la colonia más grande de Pamplona, siendo de los únicos lugares (por no decir el único) que se conoce que crían en el interior de la ciudad.

Tresena de gorriones molineros (31-1-2021)

Además, a las habituales y vistosas lavanderas blancas y lavanderas cascadeñas, muy fáciles de reconocer, se les suman en la zona de Goñi también zorzales comunes, y un pequeño grupo de zorzales alirrojos, especie invernante y que dependiendo del invierno aparece en mayor o menor número.

Lavandera cascadeña en las escaleras del Labrit (9-1-2021)

Como especie especial de estos días, hablaremos de una garcilla bueyera que lleva varios días en la Magdalena asentada, alimentándose en la finca de los caballos de Goñi, donde parece que tiene alimento fácil y se ve a diario. Me guardo una observación de las buenas, de un ejemplar anillado, del que estoy recabando información, para una próxima entrada. Especie sorprendente y que veo por primera vez en Pamplona, además, posada y alimentándose en la misma finca… A ver si alguien atina y acierta de que especie estoy hablando… Jejejeje.

Garcilla bueyera (12-1-2021)

Esta finca es muy buena para ver a la garcilla (de hecho yo diría que sin duda es el mejor lugar de Pamplona), ya que a pesar de ser muy rara, de vez en cuando aparece algún ejemplar que se queda unos días repostando, durante sus largos viajes migratorios, como tiene pinta de ser este ejemplar, que lleva días y come confiado al lado del camino.

La garcilla alimentándose (12-1-2021)

Buscando alimento (12-1-2021)

Destacar también la presencia de una pareja de zampullines, que al parecer se está moviendo por diferentes zonas del Arga, y que seguramente terminen criando en alguna laguna de la ciudad, como han llegado a hacer otros años.

Zampullín nadando en la Txantrea (11-12-2020)

Este invierno ha sido raro y han venido muy pocas invernantes… si que han sido muy comunes los jilgueros lúganos, pero ha sido prácticamente la única especie invernante que se ha dejado ver fácilmente… Eso si, ha venido en números que yo nunca había conocido, ya que está siendo habitual ver bandos de 30 o 40 ejemplares.

Lúganos alimentándose (20-12-2020)

Muy poca bisbita pratense, especie que suele venir en bandos de decenas y se ve prácticamente en cualquier jardín de Pamplona, y comienzan a ser bulliciosos tanto los picos picapinos como los pitos reales (dos de las especies de pájaros carpinteros que tenemos en nuestra ciudad), que en breve comenzarán el celo.

Bisbita pratense caminando entre barros y nieve (12-1-2021)

El temporal, además de bonitos paisajes, nos deja muchas otras cosas…

Arcoíris (11-12-2020)

Las fluctuaciones en el nivel del agua del río producen unos limos perfectos en muchas zonas para ver huellas y rastros de la diferente fauna de nuestra ciudad. Fauna oculta y muy nocturna, de la que sin hacer caso a indicios, huellas y excrementos, sería casi imposible conocer su presencia.

La nutria es uno de estos animales, que aunque no la veamos sigue con nosotros, al igual que la garduña, que también ha pasado por el lugar que yo suelo controlar y que donde las huellas de la especie suelen ser habituales.

Huellas de nutria (18-12-2020)

Huellas de garduña (18-12-2020)

A pesar de que durante estos días he intentado ver al castor realizando esperas tanto al amanecer como al atardecer, no ha sido posible, y me he tenido que conformar con sus huellas y rastros…

Además ha sido una alegría, ya que mientras que es muy sencillo y común ver restos de alimentación, no es tan fácil ver sus huellas, y en muchos años son las primeras que veo un poco de calidad…

Huellas de castor (18-12-2020)

Huellas de castor (18-12-2020)

Como ya he comentado, los árboles roídos son comunes, y buena presencia de ellos hay en Aranzadi, donde han talado árbol si y árbol también de una pequeña plantación en el borde del mismo camino… Además, junto a ellos, un marcado acceso al río por donde sube y baja para salir a la superficie. Espectacular tener un animal de estas características entre nosotros.

Huellas y árboles roídos (18-12-2020)

Tobogán de acceso al agua que el castor usa para alimentarse (13-1-2021)

Entre la fauna salvaje, se mezclan gatos asilvestrados… Un auténtico problema para la biodiversidad, y del que próximamente hablaré, ya que hay decenas de estudios de todo el mundo, donde se ve que los gatos abandonados son un problema para la conservación de especies, ya que a pesar de que muchas veces viven en colonias que son alimentadas, no pierden sus instinto cazador y siguen cazando pajarillos y reptiles, llegando a ser peligrosos para la conservación de ciertas especies.

Huellas de gato (18-12-2020)

Y además de grandes mamíferos como los ya citados, con tanta lluvia y agua, se localizan otros rastros que también son muy curiosos…

Un rastro de grillo topo, también llamado alacrán cebollero, y que crea una especie de surco  como si de un apero de agricultura se tratase, o excrementos de lombrices han sido algunas de las sorpresas de estos días…

Galería de grillo topo (18-1-2021)

Excrementos de lombriz (18-12-2021)

Huellas de aves comunes también son habituales, como de azulones y de garzas reales que pescan desde las orillas.

Huellas de azulón (19-12-2020)

Tampoco faltan las huellas de los invisibles y pequeños roedores…

Huellas de pequeñas ratas, siendo la rata parda habitual del lugar (18-12-2020)

Y buenas mezclas de especies en escasos centímetros cuadrados…

Mezcla de huellas con rastros de gato, rata y urraca (18-12-2020)

Como ya sabéis porque lo comenté el otro día, las cigüeñas de la Magdalena han sido desahuciadas, y su nido ha sido retirado de la torre donde llevaban diez años criando…

Parece que el Ayuntamiento está estudiando una opción artificial, y que “Iberdrola” se ha comprometido a poner una plataforma para que sigan anidando, pero a día de ayer, por la zona no se veía absolutamente nada de nada… Y ya vamos justos!!!!

Igualmente para que las cigüeñas no realicen el nido en la misma torre, se han colocado pinchos, entorpeciendo que se posen rapaces como milanos reales y cernícalos vulgares, habituales de nuestro río y que no han faltado en estos paseos tampoco…

Cigüeña buscando alimento, junto a garza real, urracas y la garcilla bueyera (21-1-2021)

Así que ya veis… A pesar del frio y del tiempo intempestivo en muchas ocasiones, merece mucho la pena pasear por las orillas de nuestro río, ya que siempre nos deja cosillas interesantes… Mes este de enero muy lluvioso, por lo que recordaremos como se dice en el campo que “enero mojado, bueno para el campo, malo para el ganado”. A ver que nos depara febrero, y si sigue tan húmedo como estos dos últimos meses.

Nuestro río Arga nevado (9-1-2021)

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Malísimas noticias. Eliminado el nido de la única pareja de cigüeñas de Pamplona

Hoy esto va sobre una noticia muy triste… Una noticia que la verdad nunca pensaba que iba a ocurrir, y probablemente de lo peor que ha pasado en Pamplona en lo que a aves se refiere en los últimos años.

Y es que, a nuestras cigüeñas pamplonesas, se les ha retirado el nido… Un nido que llevaban usando en lo alto de una torre eléctrica en la Magdalena nada más y nada menos que 10 años, y que la semana pasada fue retirado.

Las cigüeñas en su nido de la Magdalena el año pasado (13-3-2020)

Todos sabemos lo que es una cigüeña…

Se trata de un ave grande y zancuda, con cuello largo, totalmente blanca pero con parte de las alas negras (las primarias y secundarias) tanto por arriba como por abajo. Las patas y el pico en forma de daga son largos, y de color rojo, siendo los ejemplares jóvenes algo más apagado en el tono rojo y en el negro de las alas, pero sin diferencias entre los diferentes sexos.

Cercana junto a los caballos de Goñi, un ejemplar adulto (13-3-2020)

Además, en vuelo es fácil de reconocer, porque lo hace con el cuello estirado, y las patas le sobresalen de la cola… Ave inconfundible y bien conocida.

Cigüeña en pleno vuelo (30-12-2014)

Se trata de un animal muy oportunista en lo que a alimentación se refiere, con dieta muy variada, y que con frecuencia acude a verteros para alimentarse de desperdicios y basura.

En general aprovecha todo tipo de artrópodos, gusanos, saltamontes, escarabajos y lombrices, y según de la época del año y el lugar, suma a su alimentación pequeños vertebrados como roedores, lagartijas, culebras, ranas, sapos, peces, e incluso polluelos de otras aves.

Esta pareja, al parecer en la zona en la que hablamos, tenía alimento de sobra, y a partir de diciembre se le veía día sí y día también buscando alimento en los prados y huertas del lugar. El haber una finca ganadera, ayuda a muchas aves en lo que alimentación se refiere, gracias a un mayor número de insectos o animalillos parecidos.

Tragando su desayuno en su prado favorito (11-5-2016)

Explicando un poco esto que ha pasado, el pasado jueves 21 de enero, parece ser que operarios del tendido eléctrico retiraron el nido de cigüeña existente en la torre eléctrica de la Magdalena (en la zona de huertas junto a la finca de los caballos de Goñi), que muchas veces ya habréis visto en este blog, ya que es una nidificante fija de nuestra ciudad. O al menos… lo era.

Nidada del año pasado, con dos polluelos en el nido (11-6-2020)

Parece que la actuación ha sido legal y tiene los permisos pertinentes por parte de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra. No sé el motivo concreto de la retirada, pero este nido llevaba usándose 10 años y no se oía nada de molestias… Supongo que generaría algún tipo de problema en lo que a la corriente se refiere, porque el peligro de caída del nido parecía bastante nulo (sin peligro para el ser humano además en caso de que cayese al suelo), que la cigüeña lleve 10 años y no haya habido problemas de electrocución parece que es real,  y las molestias a la gente en esta zona son totalmente inexistentes… Es más, una pareja de cigüeñas en una zona de huertas, lo único que hace es alimentarse y el bien, ya que eliminan insectos o pequeños roedores que puedan generar daños a ciertos cultivos…

El problema de que se haya retirado el nido aún es mayor si tenemos en cuenta que el día anterior a su retirada, una cigüeña se encontraba en el interior acicalándolo y preparándolo para una nueva temporada de cría… El que la actuación haya sido legal, no quita para que sea una muy mala noticia, y haya sido todo muy mal planificado.

Una de las cigüeñas en su nido, el día anterior a la eliminación; Óscar Lecumberri (21-1-2021)

La cigüeña es un animal muy ligado tanto a zonas acuáticas, como a construcciones y grandes edificios, por lo que está muy unida al hombre…

Frecuenta marismas, arrozales, lagunas, grandes zonas pantanosas, deltas y orillas de ríos, aunque también están en zonas más secas como dehesas, pastizales, zonas de cultivo o tierras agrarias donde abunda alimento, evitando de esta manera zonas muy boscosas o montañosas.

En general, para sus nidos usa zonas elevadas, como árboles, postes de la luz, tendidos eléctricos (es el ejemplo de nuestras amigas) o grandes edificios (iglesias, palacios, silos, casonas, chimeneas, antenas, casas en ruinas…), criando en muchas ocasiones en colonias, donde se encuentran varias parejas. De hecho, ver varios nidos a lo largo del mismo tendido eléctrico, es algo muy frecuente en nuestras tierras.

Cigüeña asomando la cabeza en nuestro antiguo nido (16-4-2017)

Esta pareja de cigüeñas, a la que todos los “pajareros” pamploneses tenemos cierto cariño, lleva criando en el mismo lugar desde 2011, sacando incluso algún año hasta tres pollos (lo habitual suele ser entre una y 4 crías al año). Y es que, tener una única pareja de esta especie, y perderla, es un golpe muy duro.

La pareja en el nido (19-2-2016)

Cigüeñas en el nido con los pollos de 2014 (24-5-2014)

Durante la década de los 90 (parece que desde 1997) y el primer decenio de los años 2000, se instaló una pareja de cigüeñas en la iglesia San Francisco Javier. Pareja que criaba en la iglesia, pero de la que en 2010 se eliminó el nido por molestias y suciedad, a pesar de que se intentó reubicarlas en la misma iglesia en otro lugar… Tras ello, en 2011 se instaló en la Magdalena, seguramente la misma pareja, algo que no se puede saber al 100% por no ser animales anillados, pero que tiene toda la pinta, ya que también era la única pareja en su día y mucha casualidad sería que una pareja abandonase la ciudad, y llegara otra diferente…

Cigüeña en pleno vuelo (20-3-2015)

A nivel mundial, la especie se distribuye por el norte de África, centro, suroeste y sureste de Europa, Asia central y su extremo oriental. Durante la invernada, muchos ejemplares se mueven hasta el centro y sur de África y Asia meridional y se conocen varias subespecies repartidas aproximadamente según zonas.

En la Península Ibérica se reproduce, fundamentalmente, en la mitad occidental de la Península y en el valle el Ebro, aunque también cría en Galicia y en localidades aisladas de la zona cantábrica. A pesar de ello, durante la migración puede ser vista en varios lugares,  a menudo en grandes bandos, tanto en vuelo como descansando, sobre todo cerca de zonas húmedas.

Cigüeñas descansando entre garzas en campas de las afueras de Pamplona (3-2-2013)

La cigüeña blanca (nombre oficial en castellano de la especie) es un típico migrador transahariano, a pesar de que en los últimos años, en invierno, cada vez son más los individuos que no migran a África y que se quedan en sus áreas de cría o en la zona sur de la Península Ibérica.

Podemos destacar que Iberia es un área de paso obligado para las cigüeñas de Centroeuropa, Dinamarca, Alemania o Países Bajos, que viajan principalmente por las provincias mediterráneas para cruzar el Estrecho entre finales de agosto y septiembre, más tarde que las aves ibéricas.

Tenemos que saber que la cigüeña se trata de una especie protegida, y en la zona (a día de ayer jueves) no parece que se haya dado alternativa a este nido, poniendo plataforma artificial, como podría ser una opción, para que esta pareja siga criando, como se hace en muchos pueblos de Navarra (y toda Europa), donde se retiran nidos de cigüeñas por tener diferentes peligros, pero se les da alternativas colocando plataformas para que aniden, que por cierto, funcionan muy bien y son bastante eficaces. Por mucho que he mirado con prismáticos la zona, no he visto nada que pudiera asemejarse a la colocación de una plataforma. Son postes altos y tenían que verse fácilmente, así que toda la pinta de que no se ha actuado correctamente… Ojalá me equivoque y alguien sea capaz de corregirme y de decirme que sí, que hay ya una plataforma nueva colocada…

Cigüeña en nido de plataforma, en un humedal francés (20-3-2015)

Además, si estaba en mente eliminar este nido, se podía haber hecho antes, y no con las fechas de cría encima… Tengamos en cuenta que la cigüeña ya lo estaba apañando!!!!

Ha estado varios meses fuera (tras sacar el año pasado dos polluelos), y aunque vienen en diciembre (al menos esta pareja), se van en agosto, por lo que hubiera dado tiempo a quitar el nido tras su marcha y tener una plataforma lista para la cría a día de hoy… Las cosas se han planificado muy mal, y una vez más, la que sale perdiendo es la fauna local.

Además de retirar el nido, se han colocado pinchos para que no anide en la misma torre (22-1-2021)

Esta pareja de cigüeña, es la única que cría en Pamplona (desde hace años), y seguramente la pareja más norteña de toda la Comunidad de Navarra (ya que es la pareja más al norte conocida). Es una pena que esto haya ocurrido, pero aún son fechas buenas para colocar una plataforma, para no perder esta pareja, y darles una opción tras la retirada de su nido, ya que al parecer, suelen reconstruirlos muy rápidamente.

Los polluelos en el nido durante el 2014, poco antes de echar a volar (16-6-2014)

Por saber un poco más de la cría, la plataforma del nido (como veis en las fotos) es un gran amasijo de ramas y palos, que suele contener hierbas, plásticos, tierras, papel y otros materiales, en continuo crecimiento con aportes de los padres (sobre todo del macho), y que a pesar de no soler medir más de un metro de altura, hay veces que se acerca a los 3 metros, llegando a pesar más de una tonelada, ya que su diámetro puede llegar dependiendo el lugar donde anide al metro y medio de diámetro. Están acostumbradas muchas veces a que el nido se cae, y por eso, puede ser que sean capaces de rehacerlo de forma rápida en pocos días, por lo que si se actúa pronto en la zona dando una alternativa, esta pareja podría tener una segunda oportunidad… Tercera si tenemos en cuenta que pudo ser desahuciada de su anterior nido en la iglesia del segundo Ensanche.

Decir que el nido, al ser tan voluminoso suele ser aprovechado por otras especies menores, como gorriones comunes, estorninos (y en este en concreto se les veía entrar también a gorriones molineros), especies algunas de ellas en claro descenso poblacional.

En el nido los dos adultos de la pareja (25-4-2015)

Desde el nido, a pesar de ser un ave muy silenciosa, emite un característico y fuerte sonido llamado “crotoreo” o “crocoteo” que realiza golpeando sus mandíbulas, echando el cuello para atrás en una postura muy curiosa, y que en general hacen los dos ejemplares de la pareja, en modo de excitación. Se escucha desde buenas distancias, y esta época era ideal para escucharlo en la Magdalena… Nos queda la incertidumbre si en próximos días este sonido volverá a conquistar las orillas del Arga.

Nuestras cigüeñas en pleno crotoreo (15-2-2013)

Tras esta breve época de celo, en la que están entrando poco a poco, se producen las cópulas y la puesta suele ser en marzo o abril, que en general consta de 3-4 huevos (aunque hay citas de hasta 7) de color blanco, que son incubados tanto por el macho como por la hembra durante unos 33 días aproximadamente.

La pareja dentro del nido defendiéndolo de un tercer ejemplar (27-3-2018)

Cópula de cigüeñas en la Magdalena (27-3-2018)

Para salir del nido, las crías romperán el cascarón con una especie de diente que tienen en el pico. Una vez nacidos, los cigoñinos (como se les llama a los pollos de cigüeña) son cuidados por ambos adultos, alimentados con papillas regurgitadas por sus padres, desarrollándose completamente en 54-68 días y siendo independientes al cabo de unos tres meses, comenzando los aleteos hacia los dos meses.

Interesante saber que las parejas de cigüeñas son fieles y duran toda la vida, y que la longevidad está entre 20 y 25 años, por lo que esta pareja que vemos todos los años, seguramente sea la misma, aunque como ya he dicho antes no lo podemos confirmar al 100%… En esta especie, si uno de los miembros de la pareja muere, es sustituido por otro individuo, pero en principio el territorio suele seguir activo.

Los pollos nacidos durante 2013, donde volaron del nido 3 ejemplares (12-6-2013)

Lo que sí que podemos confirmar de esta pareja es que han sido varios los años que han sacado tres pollos adelante… Esta zona de la Magdalena tienen alimento justamente debajo del nido, sin moverse mucho, y parece que por ello sacaban bien sus polladas… La tranquilidad y la disponibilidad de alimento es fundamental para que la reproducción vaya bien.

Llegando con alimento al nido (31-5-2014)

Ahora pinta mal. Yo por mi parte (y algún conocido ya se que también), he solicitado tanto al Ayuntamiento de Pamplona como al Gobierno de Navarra, la colocación de una plataforma para dar la opción de que las cigüeñas sigan entre nosotros, ya que además de no ser ético, creo que es de dudosa legalidad la eliminación de un nido sin poner una alternativa, y medioambientalmente no tiene que ser una opción no colocar nada.

De aquí a unos meses, hablaremos de que no se pueden quitar (está terminantemente prohibido por la ley) nidos de golondrinas y aviones de los aleros de las casas y edificios, por lo que seamos serios, y si se ha quitado este por algún tipo de problemas, que se ponga una plataforma para no perder esta pareja única de nuestra ciudad. Demos ejemplo.

Desde el Ayuntamiento, se habló en la “Comisión de Urbanismo” del miércoles de lo ocurrido, y de que se está estudiando la opción de poner una alternativa… No sabemos si para cuando se ponga será tarde, pero bueno, algo es algo…

Imagen desoladora de la cigüeña volando sobre su ya inexistente nido (22-1-2021)

A pesar de haberse hecho con sus trámites y autorizaciones, no hay que negar que la planificación ha sido muy mala, y que antes de retirar el nido, tenía que haber una plataforma (mínimo) planteada y ya colocada. Considero muy importante en futuras actuaciones de esta índole, estudiar bien las fechas en la que se realizan, ya que tampoco creo que hayan sido las más adecuadas…

Para terminar, hay un estudio reciente de la población navarra (de la primavera de 2018), en el que hago referencia en la bibliografía (más abajo), que habla del importante descenso poblacional en el siglo XX, que ha sido superado y ha continuado con una rápida recuperación de las especie en los últimos años.

En este estudio (http://www.aranzadi.eus/2021-volumen-69), sale en Navarra una población reproductora de 739 parejas, lo que supone el valor más alto registrado hasta el momento. Decir también que pocos datos hay sobre la población de cigüeña reproductora en años pasados.

Sin embargo, este incremento en el número de parejas no ha supuesto una ampliación relevante del área de distribución de la especie, que sigue fija en la mitad sur de Navarra, y que solo constaba en 2018 con 5 parejas en la comarca de Pamplona, como zona más norteña en su distribución.

Datos interesantes resultantes de este estudio son que la mayoría de las parejas nidifican formando colonias, con un tamaño medio cercano a los 10 nidos. El lugar para ubicar el nido fueron en su mayoría árboles (casi la mitad de nidos), seguido de edificios, cortados, tendidos eléctricos y otro tipo de estructuras (antenas, chimeneas, nidales artificiales, grúas…). 

Desde aquí agradecer a la gente que se está moviendo con el tema… A los que me han pasado datos (Juan I. Deán de la Sociedad de Ciencias Naturales Gorosti y Mikel Goñi), fotos (Óscar Lecumberri) del día anterior a la retirada del nido, y a la prensa local (Diario de Navarra y Diario de Noticias) por haberse hecho eco de la noticia rápidamente y darme la oportunidad de dar a conocer a esta pareja de futuro incierto…

Sinceramente, aunque las cigüeñas son cabezonas y puede que intenten reconstruir su nido muy cerca, yo ya me pongo en lo peor… El mal ya está hecho… Si hay que quitar un nido por peligrosidad u otros motivos, pues habrá que quitarlo, pero por favor… Busquemos alternativas, que no es tan difícil. El que la actuación haya sido legal, no quita para que sea una muy mala noticia.

Ojalá en unas semanas pueda hablar de manera más optimista y contar buenas noticias de esta querida pareja, que a día de hoy sigue alimentándose en el lugar!!!!! Mientras, seguiré “peleando” porque se adecue una zona para su nidificación.

¿Volveremos a ver una imagen así en Pamplona? (23-6-2013)

Bibliografía:

  • Guía de aves de Euskal Herria (Calros Silvar, Carlos Pedreira, Xosé M. Penas; Sua Edizioak).
  • Aves de España (Eduardo de Juana y Juan M. Varela; Lynx).
  • National Geographic (Cosas que quizás no sabías sobre las cigüeñas)
  • SEO Birdlife (Guía aves)
  • Base de datos de SCN Gorosti y E-bird
  • Tendencias de la población reproductora y cambios recientes en el comportamiento de nidificación de la cigüeña blanca en Navarra, norte de España (Juan M. Barbarin, Daniel Alonso, Juan Arizaga, Jaime Resano-Mayor, David Arranz y Diego Villanúa)

Nuestro querido nido (15-2-2013)

Publicado en Extrarradio IV (Magdalena-Nogalera), Otr@s, Reproducción y cría | Etiquetado | 10 comentarios

Las ardillas vuelven a la Taconera años después

Hoy vamos con un mamífero muy conocido pero difícil de ver. Cada vez está más presente en nuestra Iruña, frecuentando la zona de Aranzadi, la Magdalena, Mendillorri o Miluce, proveniente de la Nogalera de Burlada, de donde poco a poco se ha ido extendiendo aprovechando el bosque de ribera del río Arga a modo de corredor biológico. Se trata de la simpática y agradable ardilla que todo el mundo conoce, pero que en muchas ocasiones no la tenemos tan cerca.

Esta entrada tiene un motivo muy claro, y es que, últimamente (desde mediados de octubre mínimo, para ser más concreto) se pueden ver varios ejemplares con cierta facilidad en La Taconera, seguramente el parque más conocido de Iruña y uno de los más paseados.

Alimentándose entre la hojarasca del suelo en La Taconera (13-11-2020)

No ha pasado desapercibida para nadie, y por ello ha llegado a hacerse mención de la expansión del animal en el “Diario de Noticias”, uno de los periódicos de aquí, haciéndole un bonito reportaje…

Por ello, muchos de mis últimos paseos han sido por allí (1, 2, 7, 9, 13, 14, 16, 22, 28 y 29-11 y 1 y 5-12), observando a estas preciosas criaturas, que tan espectaculares son en sus movimientos y desplazamientos. Las pequeñas duendes del bosque.

Aunque ya las veis en estas fotos, la ardilla roja se trata de un mamífero pequeño, siendo un roedor de tamaño medio, de cuerpo alargado y hocico corto (con vibrisas en su nariz), rápido y ágil, y de color pardo rojizo muy variado, con un contraste muy marcado blanco en la garganta y en el vientre.

Ejemplar posado, donde se ve su forma y proporciones (1-11-2020)

Posee una larga, voluminosa, tupida y peluda cola con aspecto algodonoso (algo más pequeña y menos peluda en jóvenes) y que casi es de la misma longitud que el resto del cuerpo. Con 5 dedos en los pies y cuatro en las manos con uñas largas y curvadas, posee grandes orejas cubiertas de pelo con una especie de penachos en la punta, sobre todo en invierno. Llaman la atención sus vivarachos ojos negros, y las extremidades traseras son mucho más largas y potentes que las delanteras.

A modo de curiosidad, he llegado a leer que es capaz de desprenderse de la cola en caso de necesitarlo para escapar de algún depredador si ha sido agarrada por ella. No he encontrado mucha información sobre ello, por lo que tampoco será una práctica habitual.

Detalle de uno de los animales (9-11-2020)

No hay diferencias entre machos y hembras, pero sí que hay buena variedad entre individuos tanto en el tono pardo del cuerpo como en la forma blanca del pecho, dependiendo también de la época del año (ya que realiza dos mudas y cambio de pelaje, en primavera y otoño) y de la zona geográfica, ya que hay unas 40 subespecies en Europa, que en muchas ocasiones varían por zonas, y con varias subespecies de ellas en la Península Ibérica.

Es un animal muy vivaracho que camina corriendo, pero con frecuencia se pone en pie sobre sus patas traseras en posturas cuanto menos divertidas.

En curiosa y divertida postura (9-11-2020)

La verdad que a pesar de ser un animal muy conocido, hay muy pocos estudios e información sobre este animal… O por lo menos, yo he encontrado muy poco…

Uno de los más interesantes es de F.J. Purroy y J.M. Rey, de los años 70, “Estudio ecológico y sistemático en Navarra”, y que da datos interesantes sobre su distribución, hábitat y alimentación en Navarra.

En Pamplona, hasta hace poco era un animal muy poco común, pero poco a poco, se ha ido expandiendo estos últimos desde Burlada y Villaba, donde estaba bastante asentada en la zona de Nogalera y alrededores, y de la que se ha extendido usando el bosque de ribera del río Arga como corredor, llegando a la Taconera, parque pamplonés dónde estás ardillas se están haciendo poco a poco muy queridas.

Una pareja persiguiéndose en La Taconera (9-11-2020)

Se trata de un animal totalmente forestal, que aunque ocupa bosques de todo tipo, tiene cierta predilección por masas de coníferas.

En Navarra, según el estudio ya citado, su distribución geográfica coincide con las 2 zonas más septentrionales, con mayor densidad en la zona norte y poblaciones más fragmentadas y aisladas en la zona media, donde las masas boscosas son menores.

En Navarra abunda en hayedos y sobre todo pinares, con quejigales en los límites, y escasea en carrascales, donde parece que no tienen alimento fuera de la época de bellota. Alimento que en hayedos y pinares es más abundante con frutos de árboles y arbustos que acompañan a pinos y hayas, como es el caso de avellanos, mostajos o acebos. Además, los pinos siempre están provistos de piñas de diferentes edades de desarrollo, por lo que las ardillas en pinares grandes tienen alimento durante todo el año.

Agarrada a un árbol (16-11-2020)

Se trata de un animal que aunque en Pamplona ha usado el río como corredor, en general es escaso en bosques de ribera. Seguramente se haya instalado en esta zona, porque son las zonas donde mayor arbolado hay, y porque por el se puede desplazar con facilidad y seguridad.

Además de trepar por los troncos, se mueve y salta con velocidad de rama en rama entre las copas de los árboles. Un espectáculo verla saltar y corretear de un lado a otro, con movimientos de una perfecta equilibrista, que parecen sencillos por muy complicados que sean.

Erguida siempre atenta (9-11-2020)

Para saltar con eficacia de rama en rama (tanto boca arriba como boca abajo), usa su larga cola a modo de timón para controlar el equilibrio y la gravedad usándola como contrapeso, y sus potentes y afiladas uñas para agarrarse a la corteza. Eso acompañado de su ligero peso, entre 250 y 400 gramos, facilita sus rápidos movimientos.

Una de nuestras ardillas (9-11-2020)

Los ejemplares que han aparecido en La Taconera son muy confiados… Hay al menos tres diferentes, y poco a poco parece que se están acostumbrando a la gente… Eso sí, no pensemos que les podemos dar de comer a la mano (ni podemos, ni debemos), si no que al decir que son confiadas, me refiero a que se ven fácilmente. Asustadiza y curiosa, muchas veces presta atención a todo lo que pasa alrededor, y tras avistarnos correrá y subirá a una rama, desde la que seguirá nuestros pasos, ya que a pesar de ser un animal totalmente arborícola, con frecuencia baja al suelo para alimentarse.

Al igual que curioso, es un animal bastante solitario, a pesar de que e n invierno y primavera pueden formar pequeños grupos, como es el caso de estos ejemplares que han caído en este famoso parque pamplonés. Esperemos que duren.

Ahí está en una de las ramas, a una distancia muy cercana (16-11-2020)

Aquí se ven a la perfección, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando empiezan con su actividad, y cuando el parque está más tranquilo en lo que a gente, paseantes, runners y perros se refiere.

En un amasijo de ramas (7-11-2020)

Preciosa, atenta a mi presencia entre las hojas verdes de hace unos días que ya han desparecido (7-11-2020)

La ardilla se trata de un animal principalmente vegetariano. Se alimenta sobre todo de frutos y semillas (con un alto porcentaje de piñas y piñones en su dieta). Se calcula que utiliza entre 100 y 150 piñas diarias, acompañadas sobre todo de otros frutos como avellanas, bellotas, hayucos, zarzamoras, fresas, frambuesas, castañas, nueces, manzanas silvestre, frutos de mostajo, acebo…

Curioso, que esporádicamente puede incluir en su dita invertebrados, larvas de insectos, huevos de aves, hongos, líquenes e incluso caracoles.

A diferencia de otros roedores, no inverna, y pasa la época fría del año con alimento que ha ido escondiendo y guardando durante el resto del año en sus despensas; huecos de árboles y rocas. Hecho más habitual en el norte de Europa que en estas latitudes, y con el que parece que indirectamente ayuda a la reforestación, ya que muchas avellanas, nueces y otros frutos, los entierra pero o no recuerda donde los escondió, o los deja queriendo, por lo que con suerte germinarán y darán pie a nuevos árboles o arbustos.

Destacar que al contrario que muchos otros mamíferos, necesita beber mucho agua, ya que buena parte de su alimentación es “seca” y carece de ella.

Comiendo hayucos, alimento fundamental en gran parte de Navarra (1-11-2020)

Comiendo semillas de arce (22-11-2020)

En lo que a su reproducción se refiere, el periodo reproductor dura desde enero hasta julio, comenzando con fuertes luchas entre machos, y que con un poco de suerte podremos llegar a ver en pocas semanas por nuestra ciudad.

Tras la cópula, la gestación dura unos 40 días, tras los cuales nacerán 3-4 crías por camada, que abandonarán el nido a los 40 días. La madurez sexual la adquieren el primer año de vida, y a pesar de que ejemplares adultos pueden tener dos camadas al año, generalmente la primera vez de cada hembra suele ser con una sola reproducción.

El éxito reproductor y el número de crías depende de abundancia y disponibilidad de alimento, algo típico en el mundo de la fauna.

Curioso es la corta longevidad de estos animales, que a pesar de poder llegar a los 3-4 años de edad, en su mayoría mueren el primer año de vida sin llegar a reproducirse. Estudios rusos hablan de que sólo entre el 20 y 25% de los jóvenes llegan al año de vida. Algo cuanto menos curioso, ya que al parecer, tampoco está muy claro que tengan valores altos de ser depredadas por otros animales, aunque íi que forman parte de la dieta de aves rapaces forestales como los azores, o de las martas. Decir que durante muchos años ha sufrido presiones cinegéticas humanas, práctica que por suerte ha desaparecido de nuestra cultura.

Alimentándose de un hayuco en un retorcido árbol durante estos días (14-11-2020)

En La Taconera, recabando información, hace unos 25 años parece que ya hubo ardillas…

Incluso hubo una reintroducción del animal por parte del Ayuntamiento de Pamplona, reintroducción que tuvo poco éxito, ya que los animales no se debieron aclimatar, y murieron atropellados en las carreteras colindantes del parque (una de las lacras de ahora y posible problema de su conservación a pesar de no ser un animal amenazado)… Una pena, pero poca información he encontrado sobre el asunto, pero si varios testimonios que parecen bastante reales y con datos concretos, como que el día en el que el Tour de Francia homenajeaba a nuestro gran miguel Induráin con una llegada de etpa de la ronda gala (el 17 de julio de 1996) a Pamplona, un ejemplar era atropellado en la Avenida Pío XII.

Comiendo entre hierbas y hojas (9-11-2020)

Ahora ha llegado, y veremos si se queda o no… Comida ya han escondido, y de momento tiene buena pinta, ya que llevamos mínimo dos meses con ellas en la zona y parece que está alimentándose además de diferentes frutos…

Si continúan, será fácil seguir viéndola, porque es un animal que no inverna, aunque puede llegar a bajar mucho la actividad, pasando días seguidos inactiva y es un mamífero de costumbres diurnas (al contrario que muchos otros mamíferos), por lo que es bastante visible. Además, este parque urbano es muy bueno en lo que a aves invernantes “raras” se refiere, por lo que la afluencia de pajareros en busca de aves es continua, y será fácil saber si los animalillos siguen en el lugar.

En uno de los taludes donde enterraba hayucos… Un espectáculo verla “trabajar” (2-11-2020)

Y si siguen, en breve llega el celo, por lo que si tenemos suerte, puede que alguna pareja construya su nido… Una maraña de palos y ramas, en la parte alta de un árbol, poco visible y bien escondido, con una especie de “cama” en el interior con material más blando, como hojas, musgo, hierbas, cortezas, donde cría a su camada hasta que los jovenzuelos son capaces de moverse y abandonan el nido…

Suelen ser esféricos (muy similar al de algunas aves), en las zonas altas del arbolado aprovechando ramas y bifurcaciones, cerca del tronco y donde se sienten bien seguras. De hecho, se pueden diferenciar dos nidos; la que se utiliza para la cría, y otro tipo de nidos algo más toscos y menos cuidadosos, que usa para descansar (sobre todo en verano en las horas de calor), y de los que suelen tener varios ejemplares  por su territorio.

Preciosa y enrollada en una rama (22-11-2020)

Como ya he dicho, las primeras horas del día son las mejores horas para verla, ya que es cuando muestra mayor actividad, y en invierno aunque no inverna, el frío sí que la paraliza algo; mientras que soporta bastante bien las lluvias y no le impiden ningún tipo de actividad, la nieve si que le influye más, ya que en las ramas le impiden saltar y agarrarse con facilidad.

Ardilla a cuatro patas (16-11-2020)

Para ir terminando, una pequeña curiosidad… En estas tierras, se habla de “la pasa” de las ardillas. La gente del mundo rural más experimentada, habla de una especie de migración otoñal de este precioso animal.

Parece, que en septiembre y octubre, la actividad de los ejemplares jóvenes es mayor, salen del nido definitivamente y se desplazan en busca de alimento, coincidiendo con la maduración de muchos frutos. Además, ello se suma a que como la hembra ha estado ocupada cuidando de su prole, y muy escondida, ya que es difícil ver ardillas en época de cría y puede parecer que el territorio este vacío, al aparecer de nuevo, gana en actividad y visibilidad.

Así como en el norte de Europa sí que hay movimientos migratorios de decenas de kilómetros, y hay estudios que hablan de hasta 250 kilómetros en la taiga cuando la fructificación de coníferas es escasa, en Navarra no se puede considerar este tipo de migraciones, si no que son más pequeños movimientos, en general en busca de alimento y en forma de dispersión de la especie.

Así que ya veis… Un interesante roedor, que ojalá se nos asiente en La Taconera, y que poco a poco se nos va extendiendo por nuestro río Arga, quedándose en las zonas más forestales, y que alegrará nuestros jardines llenándolos de saltos, piruetas y acrobacias.

Una de las ardillas… Que alegría tenerla entre nosotros (7-11-2020)

Desde aquí muchas gracias a “Diario de Noticias” por seguir dando a conocer nuestra fauna urbana y por haberse puesto en contacto conmigo para poder hablar del tema… Para terminar, os dejo con la bibliografía que he utilizado, y a la que a partir de ahora comenzaré a dejar como referencia en los finales de cada entrada… Y recordad una cosa muy importante… “Puedes enseñar a un pavo a trepar, pero es mejor contratar a una ardilla”.

Bibliografía:

  • Guía de mamíferos de Euskal Herria (Jonathan Rubines; Sua Edizioak).
  • Guía de mamíferos terrestres (Benjamín Sanz y Jose Vicente Turón; Prames ediciones).
  • Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles (Francisco J. Purroy).
  • Mamíferos de España (Juan Carlos Blanco; Geoplaneta)
  • “Estudio ecológico y sistemático de la ardilla en Navarra” (F.J. Purroy y J.M. Rey).

Reportaje en el “Diario de Noticias” (8-12-2020)

Publicado en Extrarradio I (Taconera-Ciudadela), Mamíferos | Etiquetado | Deja un comentario

Para txikis XLVIII; chorlitejo chico, bisbita arbóreo y bisbita campestre

Ahí voy de nuevo con tres especies que se suelen ver por nuestra ciudad… Para nada son habituales, pero buscando y buscando, se suelen ver en sitios aptos para ellas. Hacía tiempo que no le daba caña a esta sección, pero ya estamos otra vez con ella, aunque eso sí, poco a poco se me acaba el repertorio…

Chorlitejo chico; Txirritxo txiki (Charadrius dubius):

Descripción: Se trata de una limícola pequeña, con aspecto rechoncho, pico corto y que combina plumaje gris en el dorso, y blanco en vientre y pecho. Su cabeza tiene capirote gris y un collar blanco junto a otro collar negro más ancho. Además, tiene un antifaz negro con borde blanco, y un anillo amarillo que rodea al ojo. Es un ave muy vistosa.

Alimentación: Todo tipo de insectos, arañas y otros invertebrados que captura buscando con su pico entre los barros.

Hábitat: Ave que vive en zonas húmedas… Lagunas, balsas, marismas, o zonas de río con playas de piedras o arenas y aguas lentas.

Época del año y zona de Pamplona para verla: En Pamplona se puede observar en las orillas del río Arga, sobre todo en épocas de migración, aprovechando las playas de piedra como las de las pasarelas del Natación o Cuatrovientos y alrededores para descansar y alimentarse.

Chorlitejo chico – Txirritxo txiki

Bisbita arbóreo; Uda-txirta (Anthus trivialis):

Descripción: Ave de color pardo, muy similar a todos los bisbitas (y muy parecida al bisbita pratense, ya presentado en esta sección hace unos meses) y del que cuesta diferenciar. Dorso pardo amarillento estriado y vientre y pecho más claro muy listado. Cabeza muy rayada, con una ceja clara, una especie de bigotera oscura, y varias líneas en el capirote.

Alimentación: Insectos en invertebrados de todo tipo.

Hábitat: Habita zonas abiertas, donde haya matorral y haya arbolado disperso. Frecuenta zonas de bosques de ribera donde el arbusto puede ser denso.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Ave complicada de ver en Iruña, ya que no es frecuente, pero que en los pasos de migración se puede observar sobre todo en las laderas del monte Ezkaba que dan a la Ronda Norte y el parque de los Aromas, o zonas ajardinadas como los jardines de la Universidad.

Bisbita arbóreo – Uda-txirta

Bisbita campestre; Landa-txirta (Anthus campestris):

Descripción: El bisbita más grande de la Península Ibérica es estilizado con patas largas (otros bisbitas dan aspecto de más regordetes), con partes bajas y vientre más clarito, con apenas alguna estría en el pecho. Cola larga con bordes claros, y líneas en la cara con una ceja clara y una línea oscura en la zona del ojo.

Alimentación: Aunque puede incluir en su dieta frutos y semillas, fundamentalmente se compone de invertebrados e insectos.

Hábitat: Se encuentra en zonas de cultivo y zonas abiertas y adehesadas. Generalmente zonas de pastizales donde haya arbustos y matorrales.

Época del año y zona del Pamplona para verla: Ave rara en el barrio, pero que en pasos migratorios se puede observar en zonas abiertas, como las faldas del monte Ezkaba o la zona de la serrería de la Magdalena.

Bisbita campestre – Landa-txirta

Como siempre, aquí van en blanco y negro, para colorear como más os guste. Si los hacéis con los colores reales, tened en cuanta que los bisbitas son muy parecidos y que no son nada fáciles de diferenciar… Suerte y a darle a las pinturas!!!

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Feliz Navidad! Y que el 2021 sea mejor que este año que dejamos…

Parecía que no iba a llegar, pero ya estamos cerrando este “raro” y fatídico 2020…

Poco que decir, porque ya está todo dicho, así que solo desearos suerte para el 2021 que viene.

Suerte, y sobre todo salud. La salud que no nos ha acompañado durante este año, y que ha dejado a muchas familias sin los más mayores… Una pandemia mundial que nos ha cambiado la vida, que nos ha privado de muchas de nuestras libertadas, y que nos ha dado duro en nuestras costumbres, al punto que será difícil saber si todo volverá a ser como era antes…

Esperemos que todo mejore pronto, y que podamos seguir disfrutando de nuestras familias al completo, que poco a poco podamos volver a la normalidad, y que sigamos disfrutando de esta afición. Yo continuaré en este blog con crónicas de viajes, aves de nuestros parques, fauna del Arga, pajarillos y animales para los más pequeños… Y muchas cosas más!!!

Ahora, toca pasar estos días como se pueda, pero sobre todo, seamos prudentes y responsables. Ya llegarán tiempos mejores… De momento, solo os puedo desear salud, y mucho ánimo… Que todo pasa!

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El invierno se nos acerca por el río Arga…

El invierno está encima, y no han faltado antes de todo unos cuantos paseos otoñales por el río Arga, sobre todo realizando esperas al castor (6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 17, 21, 23 y 25-9; 6, 12, 14, 16, 28 y 31-10, y 1, 2 y 8-11) con muy buenos resultados y buen número de especies de aves y mamíferos… La verdad que está muy interesante, y más que estará en próximos días.

He visitado la zona de la Rotxapea y de la Txantrea, donde como en todo el río, los azulones son la especie más común… En ella, los machos ya van cogiendo de nuevo los colores vistosos para primavera, colores con los que conquistan a las hembras.

Macho de azulón en el río (12-10-2020)

A estos ánades azulones, además de muchos híbridos con ejemplares domésticos, se les une un pato criollo en la zona de las pasarelas del Club Natación, pato que lleva muchos meses, y de vez en cuando se unen ejemplares de otras especies, en muchos casos aves domésticas escapadas de colecciones privadas o de parques zoológicos, como este pequeño ejemplar de macho mandarín que apareció y estuvo varios días por la Magdalena.

Macho de pato mandarín (28-102-2020)

Como ya he dicho, llega el invierno, y con él, llegan los cormoranes, esos patos buceadores negros gigantes que se ven con facilidad en sus dormideros…

Cormorán en uno de sus posaderos (28-10-2020)

Es una especie fácil de identificar, y que en el río Arga a su paso por Pamplona es muy numerosa, con pequeños dormideros donde se pueden contar alguna docena de ejemplares… En la zona de la Magdalena, en un par de chopos algo decrépitos el año pasado llegué a contar la veintena de ejemplares… A ver cuantos se dejan caer por aquí este invierno.

Dormidero de cormoranes (31-10-2020)

A estos cormoranes invernantes, igualmente se suman por estas fechas un buen número de petirrojos y pinzones, que aumentan la población local residente.

Petirrojo (14-10-2020)

A estas especies acuáticas y que abundan en las orillas y jardines de alrededor, se añaden unas cuantas habituales que tampoco falla, como es la garza real, que suele ser habitual pescando en los amaneceres en la presa de la Magdalena, o las gallinetas, bastante comunes en nuestras aguas. A ellas se les suman las palomas cimarronas, las tórtolas turcas, las urracas, los mirlos, y las grajillas y cornejas, que parece que cada vez son más abundantes en el interior de la urbe.

Garza con un pequeño pescado en su boca (14-10-2020)

Una de las aves de las que me gusta destacar la presencia, es el martín pescador, que al igual que los petirrojos y pinzones antes nombrados, parece que aumenta sus poblaciones por estas fechas, con ejemplares además más confiados.

Martín pescador posado en una cuerda a modo de columpio en el Club Natación (14-10-2020)

Posado a punto de lanzarse a pescar (1-11-2020)

E igualmente encontraremos en las aguas y orillas, a las lavanderas blancas y lavanderas cascadeñas, especies residentes y que a pesar de ser muy comunes en Iruña, no son nada fácil de fotografiar, ya que son bastante desconfiadas.

Lavandera cascadeña (1-11-2020)

El río Arga es el corazón de Pamplona, y eso se nota porque está lleno de vida… Muy buena variedad de pajarillos, con gorriones, carboneros, herrerillos, mitos, currucas capirotadas, jilgueros y pardillos. A estas especies, se les unen los lúganos, especie invernante y que este año parece que es abundante, y que dependiendo del invierno se ve con mayor o menor densidad.

Curruca capirotada (8-11-2020)

Algo más grandes, se ven también estorninos negros y pintos (estos últimos recién llegados), picos picapinos, pitos reales, y palomas torcaces, cada vez más habituales en Pamplona, y que hasta hace poco no se veían, y zorzales comunes, que en breve se verán acompañados por otras especies de zorzales..

Entre matorrales muy abundantes los chochines y los ruiseñores bastardos, y en los árboles, acompañando a todas las demás, los diminutos reyezuelos listados, mosquiteros comunes y agateadores.

Cetia ruiseñor entre zarzas (14-10-2020)

He realizado varias esperas al castor y la verdad que he tenido mucha suerte, además de ver a varios ejemplares, con unos amaneceres espectaculares…

Amanece en la Magdalena (2-11-2020)

El castor, ese conocido y rechoncho roedor, sigue con nosotros, y decir que este mes ha pasado a ser “legal”.

Como ya sabéis y he hablado alguna vez aquí, estaba un poco en un “limbo legal”… En Europa hay varias Directivas por la que está protegido, pero aquí estaba pendiente de catalogar… Al venir de una suelta hace unos años, suelta ilegal, estaba todo esto pendiente, y al catalogarse, pasa a considerarse ya legalmente una especie autóctona (y además protegida).

Cosa que parecía clara (por indicios de su existencia en el siglo XVII) pero que algunos todavía niegan… Ahora ya no hay lugar a dudas, y pasa a ser un animal protegido, nos guste o no, así que sólo nos queda acostumbrarnos a su presencia y a los rastros que nos puede dejar en la orilla royendo grandes árboles.

Castor comiendo (9-9-2020)

Muchos de estos días de los que hablo en esta entrada, los dedicaba en exclusiva a hacer una espera mañanera (o por la tarde) al animal… y la verdad que tuve mucho éxito, ya que casi todos los días he conseguido ver al menos un ejemplar.

Alimentándose en una orilla (9-9-2020)

En pleno nado (30-8-2020)

Y no solo un animal, sino que varios días, he tenido la suerte de ver a varios ejemplares juntos, ya que este año una pareja ha criado en la Magdalena, y pude ver a tres crías nadando y alimentándose a la vez… De buen tamaño ya, pero pequeñas, se movían en general en solitario y no llegué a verlas con sus padres…

Una de las crías comiendo (9-9-2020)

Se mostraban juntos, pero cada uno a lo suyo… Además, aunque me ha costado, al fin pude ver a dos ejemplares interaccionar… Eran bastante majos, por lo que no se trataba de ninguna cría…

No sé si serían macho o hembra en una especie de pelea, o un adulto expulsando a un joven del territorio, que como he leído, los jóvenes del año pasado aguantan con los padres hasta que las nuevas crías del año salen de la madriguera… Por lo que tranquilamente podría ser que un adulto expulsara a un joven, porque las tres crías que conseguí ver, ya estaban o bien saliendo de la madriguera, o bien ya preparadas para ello.

Nunca lo sabremos, pero yo me decanto más por esta segunda opción, por el tamaño de los bichos, ya que uno era más grande, y el otro no era ni muy grande ni muy pequeño… Aún tengo poca experiencia con estos animales, pero bueno, ahora que son habituales, ya aprenderemos del animal, que nos queda mucho por aprender.

Peleándose, donde se ve que el ejemplar de la izquierda es más grande claramente… (8-9-2020)

Al castor, este año le han acompañado las ratas pardas, de las que ha habido muchos ejemplares, sobre todo en la zona de la Magdalena… Eran fáciles de ver, sobre todo al atardecer (mucho menos al amanecer).

Simpáticos roedores, pero muy mal vistos, que en general asociamos a alcantarillado y basuras. Yo en cambio disfruto con cada observación, ya que aunque no lo parezca, no son tan fáciles de ver…

Rata parda (7-9-2020)

Y es que, los relacionamos con basura, como ya he dicho, pero tenemos que tener en cuenta que los fabricantes de basura y desperdicio somos nosotros… Que somos unos guarros y unos cerdos, y que en muchas ocasiones no hay adjetivos para describir nuestros actos…

Dejamos basuras y restos por todos los lados… Río, parques, calles, monte, pastizales, caminos rurales… Pero luego, las culpables, las ratas y los ratones… Teníamos que reflexionar un poco… Esta “Basuraleza” como se le llama, da vergüenza y pena, y tenemos que cambiar si no queremos echar a perder todo el planeta poco a poco.

Protector para el castor lleno de latas y basura… ¿os parece normal? (13-9-2020)

Además, he podido ver alguna comadreja, imposible de fotografiar, y un conejillo en la zona de Cuatrovientos… Así que ya veis, un río Arga muy rico en aves… y en mamíferos!!! Que además de estos que se dejan ver, hay mucha otra fauna esquiva, y casi totalmente nocturna mucho más complicada de observar.

Conejo alimentándose en la orilla del Arga (6-9-2020)

Además de los mamíferos, tampoco han faltado las rapaces, con cernícalos y gavilanes, que son más abundantes en Pamplona por estas fechas……

Gavilán acosado (11-10-2020)

E incluso los milanos reales comienzan a ser frecuentes. A pesar de ser un ave residente, en invierno vienen a Navarra muchos ejemplares del norte de Europa… Esto se refleja en ejemplares que campean en busca de comida, y en grupos de varios individuos que se ven en pleno paso migratorio…

Una rapaz catalogada en peligro de extinción y que usa nuestro cielo para dirigirse de un lado a otro. Un auténtico lujo.

Grupo de milanos reales en plena migración sobre el río Arga a su paso por la Txantrea (11-10-2020)

Así que veis… Muy interesantes listados, tanto de aves como mamíferos, y que irá en aumento en especies en próximas salidas, así que llegado este punto, sólo me queda decir que “llegado el invierno, el mejor amigo… es un buen abrigo”.

Gorrioncillo a contra luz en uno de los amaneceres (11-10-2020)

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Se acerca el celo de nuestra joya ibérica…

El invierno poco a poco ha llegado, y con ello, en unas semanas vendrá la época de celo del lince ibérico, una de las joyas peninsulares.

Por ello, voy con la crónica del viaje del invierno pasado en su búsqueda, y un poco de información sobre este precioso animal, para que los que estéis pensando en ir a verlo, tengáis una pequeña idea de sus costumbres, y de que se puede ver por allí.

Paisaje típico donde busco al gran gato (10-1-2020)

El lince es un tipo de gato salvaje, de tamaño mediano, y extendido por todo el mundo en forma de 4 especies diferentes, el lince canadiense, el rojo, el boreal (o euroasiático) y el ibérico, protagonista de esta entrada…

Lince ibérico en pleno movimiento entre las jaras y demás vegetación mediterránea (17-1-2020)

Para disfrutar de este elegante gato, mi viaje se centró en visitar el Parque Natural de la Sierra de Andújar y alrededores (del 9 al 17-1-2020), como llevo haciendo varios años y donde se dan unas de las mayores densidades de lince ibérico del mundo.

Para aprender un poco sobre la zona, el Parque, declarado en junio de 1989, está situado al noroeste de la provincia de Jaén y cuenta con una extensión cercana a las 75000 hectáreas, siendo una muestra del paisaje típico de sierra Morena, donde se mezclan zonas de pinares, bosques de ribera con grandes ríos, bosques mediterráneos, dehesas, y zonas de matorral. En él, se mezcla fauna vacuna, tanto de vacas como de toros de lidia, con un variado listado de fauna salvaje, tanto de plumas, como de pelo.

Buitre negro, una de las estrellas de la zona (9-1-2020)

En lo que se refiere a flora (a pesar de que hay pinares sobre todo de pino piñonero que vienen de repoblación), la mayor parte consiste en dehesas formadas por encinas, quejigos y alcornoques, que en muchas zonas ven ocupados el suelo por matorrales (jaras, lentiscos, acebuches, coscojas y madroños sobre todo junto a otras de menor tamaño como el romero o el tomillo), que en ocasiones tapizan la totalidad de la zona. Por otro lado, al ser muy importante la presencia de seis ríos de caudal intermitente, entre los que destaca el Jándula, que tiene dos presas en el Parque y es de mayor tamaño, hace que en las orillas de estas zonas haya vegetación típica de ribera, como alisos, fresnos o sauces.

Paisaje cubierto por las nieblas en una de las mañanas (14-1-2020)

La zona a la que yo voy es una pista larga, llena de curvas en zona abiertas en unos lados, y en zonas más cerradas de vegetación en otros, por lo que depende donde estén los animales, puedes observarlos o no… Y aunque aquí veáis buena cantidad de fotos, no penséis que es fácil. Es cuestión de paciencia, de suerte, de buen ojo, de atención, y de no rendirse nunca… Una combinación que los “bicheros” tenemos que llevar en la mochila si queremos tener buenas observaciones, y que en Andújar se cumple a la perfección, ya que a base de horas, aunque pueda parecer muy difícil, al final el lince se acaba viendo.

El estar de sol a sol, esperando y oteando por todo en busca de cualquier cosa que nos pueda llamar la atención, nos deja preciosas escenas…

Cae la tarde en mi primer día por allí… (9-1-2020)

Atardece en la Sierra de Andújar (14-1-2020)

Este año incluso me he animado a hacer algo de fotografía nocturna, a pesar de que me queda mucho por aprender del tema, y no le he sacado el partido que me hubiera gustado… Eso sí, tampoco invertí el tiempo necesario… Ya veremos en futuras salidas por allí!!!!

Luna (9-1-2020)

Cielo estrellado en Andújar (9-1-2020)

Sin más dilaciones, tuve mucha suerte, y desde mi primer día por allí cumplí mi objetivo y conseguí ver lince…

En mi primer día de estancia por allí, sobre el mediodía se vio una pareja de “gato” (así llamo yo al lince ibérico) muy lejana, caminando por el cordal y sentándose de vez en cuando, muy asentada en la zona aunque lejana y con muy mala luz (totalmente a contraluz).

Silueta en el perfil de la ladera de uno de los animales vistos… (9-1-2020)

Aunque la distancia a ellos era muy grande, estuvo muy bien empezar el viaje con una parejilla, lo que hacía presagiar unos muy buenos días…

Además, ya cayendo el sol, esta pareja bajó y apareció muy cerca de la pista desde donde se realizan la espera, y aunque nos pilló a todos los que allí estábamos por sorpresa y de repente, aún me dio tiempo a observarlos caminar entre la jara y los lentiscos (aunque ya de culo), entre los que se perdieron como si de fantasmas se tratasen.

Lince de espaldas (9-1-2020)

Importante comenzar así para ganar en ilusión y tener un buen aliciente, ya que los días allí son largos, y a veces fríos. Pero la verdad, que las esperas a este animal nunca defraudan… El lince es un animal espectacular, bello y elegante, y esto hace que siempre sea especial ver animales así en libertad.

Seguramente ya conoceréis (todos los años escribo por aquí del animal), pero para conocerlo un poco más, tenemos que saber que el lince ibérico es un gato grande. Con longitud de hasta un metro, altura en cruz de 50-70 centímetros y pesos de hasta 20 kilos en los machos más grandes (las hembras son algo menores que los machos), tiene aspecto de animal robusto y fuerte con cabeza pequeña.

Su cuerpo es de color pardo amarillento, más claro y blanquecino por el vientre, y está moteado por completo con puntos negros, lo que hace que se camufle a la perfección y que si está acurrucado sea complicado de ver (igualmente difícil de localizar en zonas pedregosas o de colores pardos). A modo de curiosidad, decir que en la zona de Doñana, las motas del pelaje son en general más grandes y más contrastadas que en otros territorios.

Su cola es corta (de unos 12 centímetros y acaba en punta negra también), pero lo más característico del animal, es su cabeza. Con unos impresionantes ojos de color claro, tiene dos características muy especiales. Por un lado, sus orejas (con un oído muy agudo que le hace capaz de escuchar cualquier sonido) acaban en una serie de penachos negros muy finos y rígidos, que al parecer sirven para descomponer su silueta en el entorno, de forma que pueden servirle para mimetizarse mejor, y por otro, dispone en los laterales del rostro de una especie de barba o patillas muy largas que le cuelgan a ambos lados de la cabeza, y que se desarrollan y crecen sobre todo a partir del año de vida. Como dato que nos puede decir mucho de su mirada, saber que lince en griego, significa “ojos brillantes”.

Algo impresionante también es el tamaño de sus garras (son grandísimas), ya que además del tamaño, el tenerlas almohadilladas hace que se mueva con sutileza y sin hacer sonidos, algo muy necesario para cazar, ya que su alimentación se basa en lo que el mismo captura, tras buenos acechos y buenos saltos, ya que es un animal que aunque parezca muy tranquilo e incluso “vago”, tiene una gran potencia, elasticidad y rapidez.

Y tras esta pequeña información, si la observación del primer día fue buena, la del segundo aún fue mejor…

Precioso ejemplar observado durante mi segundo día por allí (10-1-2020)

Poco antes del mediodía se localizaba una pareja en el fondo de valle…

Seguramente la misma pareja que el día anterior, que no parecía muy encelada todavía (sin maullidos y sin juntarse mucho), pero que manteniendo las distancias el uno del otro estaban bastante juntos…

Tumbado acurrucado (10-1-2020)

Bostezando (10-1-2020)

La verdad que pudimos disfrutar buen rato de ambos ejemplares…

Un lujo ver a los linces caminar tranquilos, lentos, con los balanceos de su cuerpo y pisando suave, pendientes de lo que pasaba a su alrededor y sin hacer ningún ruido, mimetizándose con el paisaje, tratándose sin duda de un animal “único”, con unos movimientos muy pausados a la vez que elegantes.

Entre jaras y lentiscos (10-1-2020)

Lejanos y esquivos en general, pero sorprendentemente tranquilos y pasotas a la vez, terminaron por abandonar la zona, uno tras el otro pero sin apenas interaccionar entre sí… A pesar de que estábamos en pleno celo, estos parecían bastante tranquilos.

Sobre una roca tumbado… ¿lo veis? (10-1-2020)

Sobre su status, tenemos que saber que además de estar en peligro de extinción, el lince ibérico solo existe en el sur de la Península Ibérica, por lo que tenemos la suerte de tener una especie única en el mundo, y por ello tenemos la obligación de conservarla.

Se trata del más amenazado de los “gatos” (desde 1996 por la UICN es considerado el felino más amenazado del mundo), y de hecho a finales del siglo pasado, el lince rozó la extinción, con tan solo 92 ejemplares en el año 2002.

Es un endemismo de la Península Ibérica, único, y que no debemos dejar morir… Para ello hay importantes programas de cría en cautividad, reintroducción, mejoras de hábitats, sueltas de conejos inmunes a diferentes enfermedades, mejoras de hábitats para conejos, programas “Life” para su conservación, estudios sobre movimientos del animal por vías satélite y gps… Así que son multitud de acciones las que se están realizando para su conservación, a pesar de que la lacra de los atropellos sigue ahí (probablemente el mayor problema del animal; en 2014 fueron 22 los atropellados, en 2015 fueron 15, 12 en 2016, 31 muertos en 2017 por atropello y 9 por furtivismo, en 2018 fueron 29, y un mínimo de 35 en 2019 haciendo un total cercano a los 150 ejemplares en los últimos 6 años), así que mientras este problema continúe, la población del animal mejorará (si es que lo hace) muy lentamente… A día de hoy, este 2020 a pesar del confinamiento ya van más de 30, por lo que tienen pinta de que se van a superar negativamente números de otros años y sigue siendo la mayor causa de mortandad en el animal…

Tenemos que saber también, que esta especie según los últimos censos, está cerca de los 850-900 ejemplares (datos según WWF, y tenemos que tener en cuenta que en los años 90 la población estaba por debajo de los 100 ejemplares). A día de hoy, están repartidos en Doñana y sus alrededores y Sierra Morena, a los que se suman lugares en los que se está realizando reintroducciones con animales de cría en cautividad de diferentes centros, como es el caso de Portugal, Extremadura, Castilla La Mancha, Montes de Toledo, Valle de Matachel-Ortiga en Badájoz y Guadalmellato y Guarrizas (en Andalucía).

Parece que poco a poco la población aumenta, con unos 850 (de las que unas 180 son hembras reproductoras), y pasando de la categoría de “peligro crítico” a “peligro”. Hay que ser optimista pero hay que tener cierta prudencia, ya que en 1989 la población se estimaba en 1100 ejemplares, y por ejemplo en 1900 estaba extendido por casi toda la Península Ibérica, por lo que aún queda mucho por mejorar.

Por todo ello es tan emocionante ver a este animal… Además de su belleza y la sutileza de sus movimientos, su status y la escasa población existente hace que sea un animal especial y que cada avistamiento sea excitante.

Volviendo a los avistamientos, aunque se hizo de rogar, tampoco falló el tercer día de mi visita a tierras andaluzas…

Ejemplar cruzando el cortafuegos (11-1-2020)

Tras dos días de observaciones lejanas, llegaba un buen avistamiento, corto pero cercano, donde el animal se mostró elegante como solo él sabe.

El día la verdad que estuvo muy tranquilo, pero ya cayendo la tarde, se localizó un ejemplar en el fondo del valle. Caminaba a media ladera, ganado poco a poco en altura, cercano a la pista principal, desde la que lo observábamos.

Caminando sigiloso cortando el cortafuegos (11-1-2020)

Cruzó un cortafuegos del lugar, y en su lento (pero sin pausa) paseo, aprovechaba para marcar territorio en arbustos cercanos.

Olisqueando uno de los matos del lugar (11-1-2020)

La luz era intensa, y con una especie de contraluz nada cómodo, la observación fue una pasada… Fue increíble ver como aparecía y desaparecía entre los arbustos, y como encorvaba su cuerpo al andar… El rey de la dehesa andaluza estaba en el lugar, luciéndose para los allí presentes.

Vaya lujo de mirada (11-1-2020)

Como la mayoría de mamíferos, el lince se trata de un animal crepuscular y nocturno, pero que en invierno aumenta su actividad diurna. En estas fechas por el celo (diciembre-enero-febrero), es más fácil de observar, y eso hace que en tierras linceras nos juntemos aficionados a la observación de fauna para intentar disfrutar del “gran gato ibérico”. En otras épocas del año, debido al calor existente en estos bosques mediterráneos (hábitat donde se encuentra), pasa las horas del día descansando en las sombras y en el interior de matorrales, por lo que sus observaciones son mucho más complejas.

Este ejemplar, aparecía ya cuando el sol caía, pero la verdad que fue un lujo de animal… Una gozada poder verlo tan cerca, en su hábitat, en libertad, y marcando y caminando por su territorio, escondiéndose a su paso entre las jaras y lentiscos, para terminar perdiéndose valle abajo…

Bajando por la ladera (11-1-2020)

Normalmente, el lince es un animal solitario, marcando sus territorios por medio de orinas, arañazos en troncos y llegando a expulsar a otros individuos de la zona (tras buenas peleas) si es necesario.

Solo se juntan para la época de celo, como es el caso, que va más o menos desde mediados de diciembre a mediados de enero; por eso, estas fechas son las mejores para verlo, a pesar de que también es cierto que fines de semana y navidades nos juntamos allí mucha gente, y yo la verdad que prefiero estar con gente, pero algo más en familia como se suele decir… Las opciones de verlo lógicamente son menores, pero se agradece estar algo más tranquilo… Y es que, este turismo naturalístico de observación de fauna está en auge y cada vez va a más, por lo que seguramente haga falta mucha más sensibilización y algo más de legislación y regulación.

Caminando ya con muy poquita luz (11-1-2020)

En el celo, machos y hembras, con buenos maullidos se atraen y acaban por realizar una especie de juegos en los que se mezcla amor y agresividad, con carreras de uno tras otro, persecuciones, interacciones olfativas, agresiones de cabeza contra cabeza (llamados testarazos) e incluso pasan varias horas al día juntos intentando cazar, algo que en otra época del año es impensable, para acabar en una “violenta” cópula donde el amor se vuelve a mezclar con la violencia, ya que en este momento el macho suele morder fuertemente la garganta de la hembra, que con movimientos de cola arriba y abajo muestra su disponibilidad para la reproducción.

Este año la verdad que el celo fue un poco raro… Muy escaso, pocas interacciones y muy pocos maullidos (comparando con años anteriores)… Los animales yo creo que hicieron la tarea o en otro lado, o el celo intenso fue mucho más tardío, pero la verdad que era algo de lo que se hablaba allí y que se palpaba en el ambiente… Muy poquita cosa.

Asomando en una piedra, que aunque haya poco celo, el lince nunca defrauda (11-1-2020)

El lince es un felino que basa su dieta principalmente en conejos, para los que se están haciendo mejoras con sueltas y habilitación de posibles madrigueras, ya que la mixomatosis, la hemorrágica vírica y la tularemia (sobre todo las dos primeras), son enfermedades que han hecho mucho daño en la población de conejo peninsular, matando a miles y miles de ejemplares (y parece que está afectando recientemente a las liebres), y que como no podía ser de otra forma ha afectado al lince indirectamente (el conejo es su mayor fuente de alimento), por la desaparición de clanes de conejos enteros, desapareciendo por completo de ciertos lugares, y disminuyendo en otros la población de una manera desastrosa.

Para los linces, la caza del conejo es algo que por esfuerzo físico (gasto energético) la recompensa le es ideal, ya que este tipo de presas tiene buen tamaño, pero como es lógico, en ocasiones tiene que tirar de otro tipo de fauna, como es el caso de pajarillos, perdices, roedores, reptiles e incluso corzos, muflones y otros pequeños cérvidos.

Para dar caza a sus presas, el lince se basa en el acecho. Su técnica es muy clara. Consiste en caminar y caminar por su territorio hasta que ve algo. De esta forma, cuando tiene una presa clara, se para, escucha, observa, y se prepara. Gracias a su mimético pelaje, se tumba en el suelo y poco a poco se va acercando a su presa. Una vez cercano y al alcance, comienza una persecución de unos pocos segundos de duración y escasos metros que suele acabar con un precioso salto del lince sobre su presa, a la que si abate, le da un mordisco en la yugular para acabar con su vida. Su fuerte tamaño y su musculoso cuerpo, hacen que pueda hacer esfuerzos, carreras cortas y buenos saltos, pero no está preparado para persecuciones largas, así que para su triunfo es muy importante el mimetismo con el medio, del que ya hemos hablado.

Y es que, cuando otra fauna advierte la presencia del lince, se altera, como es el caso de las perdices, muy abundantes en el lugar y que cantan a pleno pulmón cuando intuyen al “gato” ibérico por excelencia, las urracas y los rabilargos, que le siguen y le acosan para que abandone el lugar.

Conejo, principal fuente de alimento del lince,  entre ramas (13-1-2020)

Siguiendo con las observaciones, cambié varias veces de zona, para realizar esperas a la nutria en buena zona lincera, donde a pesar de que si se vio lince subiendo por una zona muy lejana y cambiando de ladera al cruzar la cresta durante unos segundos, yo no llegué a observar… Es increíble como con ese pelaje se mimetizan en el medio. Impresionante.

De esta manera, alternando y cambiando de lugares, el 12, 13 y 14 fueron días con varias observaciones, pero en general muy lejanas… Ejemplares divagantes (en uno de los días una pareja caminando junta), que caminaban y paraban muy poco, pero que se dejaban bien ver o muy lejanos en las laderas de las montañas que rodeaban el valle, o en zonas bajas del mismo valle…

Caminando (12-1-2020)

Todos estos días posteriores disfruté de gato, pero más lejanos que en otras ocasiones, y como ya he dicho, en un año raro en lo que al celo se refiere…

De hecho, en los días siguientes, solo escuche unos maullidos en mis últimos días por allí, además bastante lejanos y que hicieron imposible localizar y observar a los animales…

A pesar de ello, comenzaba la segunda quincena de enero ya, con muy buenas temperaturas, y seguían los avistamientos… De hecho, el día 15 por la mañana se localizó un ejemplar poco antes del mediodía, que se movía entre el sol y la sombra la mar de tranquilo… Allí permaneció hasta que desapareció valle abajo…

Ejemplar sobre unas rocas (15-1-2020)

Y lo mismo ocurrió al día siguiente… Otro ejemplar descansando en la misma zona, poco después de comer. La luz era muy mala y dura… Mucho sol. Pero bueno, no nos vamos a quejar… Aunque estaba teniendo mucha suerte, no todos los días se observa un lince en libertad… Jejejeje.

Tumbado a la sombra (16-1-2020)

Además estaba a una distancia bastante decente como para disfrutarlo… Por lo que con el telescopio se le veía de lujo. Además, este animal permaneció allí toda la tarde, hasta que se movió entre matorrales, y minutos más tarde fue relocalizado en una sombra, varios metros más arriba de donde había sido observado con anterioridad. Sombra en la que se quedó hasta el oscurecer.

Lo veis? (16-1-2020)

Jejejejej… ahora si… ¿no? (16-1-2020)

Para saber un poco más de la biología de la especie, tenemos que saber que tras la cópula, la hembra dará a luz a los cachorros en una especie de guarida llamada cubil, que estará en algún hueco de afloramiento rocoso, en huecos de árboles secos, e incluso hay citas de camadas en nidos abandonados de rapaces como águilas o buitres negros, y hasta cigüeñas. A veces, incluso crían en construcciones antiguas, como el caso de “Odrina”, una lincesa que esta primavera tuvo dos cachorros en el mismo pajar en el que ella misma había nacido dos años antes, fruto de “Mesta”, que había sido criada en un centro de cría y por ello pudiera haber elegido este pajar, abandonado pero en buen estado en Ciudad Real.

Los cachorros al nacer (a partir de marzo y abril tras una gestación de 65-72 días) y en camadas de entre 1 y 4 ejemplares (muy raramente 5), dependerán totalmente de la madre teniendo lactancia de hasta un mes, y conforme vayan creciendo irán adquiriendo el moteado del cuerpo, ya que al nacer son muy claritos y con los pinceles en las orejas y las barbas muy poco desarrollados. Durante los primeros meses seguirán todos a la hembra, hasta que en noviembre abandonarán ya a su madre, de forma que esta comenzará de nuevo el celo, para reproducirse un año más. A pesar de ello, hay veces que en diciembre-enero, al empezar la época de celo, el jovenzuelo sigue con la hembra, y tarda en separarse de ella… Es el caso de una pareja que se estaba viendo unos días antes, pero que yo no llegué a observar…

Impasible entre la vegetación, uno de los últimos linces que observé en mi viaje (16-1-2020)

Y de esta forma, tras este buen avistamiento poco a poco llegaba mi último día por allí…

Último día que no defraudó, y que sin duda alguna fue uno de los mejores que vivido allí…

Al poco de amanecer, con muy poquita gente todavía, yo mismo localizaba un ejemplar en el fondo del valle… Ejemplar que pude seguir durante escasos dos minutos y que se perdió entre la vegetación, como suele ser habitual en esta especie…

El ejemplar avistado, sentado en una zona de claros antes de esconderse entre la vegetación (17-1-2020)

Ejemplar que me llenó bastante a pesar de la distancia y la poca duración del avistamiento, ya que lo localicé yo solo y fui el que di aviso del animal a otros observadores… Me sentía un poco parásito, ya que todos los bichos de días anteriores habían sido encontrados por otras personas… Jajajaja!

Y la verdad que llena mucho y alegra ser tú el primero en ver al rey del bosque mediterráneo, ya que no es nada fácil…

A modo de curiosidad, decir que el lince, recibe el nombre de “Linceo”, un personaje mitológico que era capaz de ver a través de los objetos. Como es lógico, este animal no es capaz de atravesar la materia con su vista, pero de esta forma nos podemos hacer una idea de la agudeza visual del animal, que es capaz de ver presas de tamaño muy reducido a decenas y decenas de metros…

Y añadir que el lince ibérico comparte territorio con otras especies de carnívoros como el zorro, el gato montés, el meloncillo o la gineta, e indirectamente su presencia afecta a las poblaciones de conejo (su alimento principal) y a su número de efectivos positivamente, aunque pueda parecer raro….

La presencia del lince es positiva para el conejo. El lince mata en ocasiones, pero sobre todo desplaza a este tipo de depredadores ya citados, que son muy oportunistas, y que se aprovechan de los conejos, lo que hace que al desparecer depredadores, las poblaciones de conejos (o perdices por ejemplo) tengan pequeños aumentos por tener un menor número de depredadores. Depredadores, complicados de ver en esta zona, y de los que si no me equivoco, en todos los años que he bajado por allí he visto un zorro y una garduña… Nada más, así que está claro que el lince los tiene bien a raya… Jejejeje.

Este ejemplar mañanero visto desapareció, y ya nunca más volvimos a saber de él, pero a la tarde volvimos a tener mucha suerte…

Poco antes de las 5 de la tarde, y ya contando los minutos de luz que quedaban de mi estancia allí, apareció otro lince a modo de despedida…

Posado en una de las laderas tras su localización (17-1-2020)

Este avistamiento sí que fue largo y se pudo disfrutar. Localicé al lince en medio de la ladera, lejano pero tranquilo, sentado sobre sus patas traseras… Al poco de localizar echó a andar, despacio despacio a media ladera alejándose muy poco a poco.

Precioso ejemplar caminando en su hábitat (17-1-2020)

Caminó por la ladera, y tras un paseo de varios metros decidió tumbarse sobre una roca, bajo una pequeña encina, en una imagen idílica…. Lejano pero con muy buena luz se le veía a la perfección, a pesar que de vez en cuando se acomodaba y tumbaba y a penas se le veían los penachos de las orejas…

El ejemplar descansando sobre una roca (17-1-2020)

De repente, el gato se levantó, y comenzó a bajar por la ladera, hacia la pista principal donde estábamos todos… Una pasada. Una auténtica joya de la naturaleza ibérica de nuevo acercándose poco a poco, muy calmado y dejándose ver entre los arbustos, a pesar de que de vez en cuando, la densidad de matorral hacia difícil su seguimiento.

Caminando más cercano (17-1-2020)

Fue impresionante como de un salto bajó una zona de rocas, y cruzó la pista ante decenas de personas exhibiéndose, para acabar yendo valle abajo, en una zona bastante abierta donde le pudimos seguir de lujo tanto con los prismáticos como con la cámara…

Un disfrute para la vista (y para el corazón).

En pleno paseo se mostraba muy tranquilo (17-1-2020)

Este ejemplar se dejó querer, y fue sin duda alguna el avistamiento más largo que tuve este año en el que un animal se movía… Caminaba, se sentaba, se tumbaba, caminaba, se acicalaba, se volvía a tumbar…

Por fin veíamos un ejemplar bien, muy disfrutado, durante buen rato y bastante cercano,  además con buenas amistades navarras recién llegadas…

Caminando por su territorio, donde de vez en cuando marcaba (17-1-2020)

En pleno desplazamiento en su hábitat (17-1-2020)

La verdad, que sin duda, uno de los momentos del viaje… Ya que a pesar de ver todos los días lince, (ningún año había llegado a ver tantos días, y siempre había días en “blanco”), muchos de los avistamientos fueron lejanos, sin apenas luz, o con luces muy fuertes y duras…

Precioso y eleante, mamífero sin igual (17-1-2020)

Este ejemplar que abandonaba la zona marcando territorio, hacía de nuestras delicias, y era un buen colofón a mis vacaciones y estancia por allí.

Marcando territorio momentos antes de desaparecer (17-1-2020)

Sin duda alguna, otro buen recuerdo que me traje a Pamplona… Un espectacular lince en plena libertad, campando a sus anchas y oteando los dominios de su territorio.

El ejemplar encaramado a una roca (17-1-2020)

Tras la perdida de este ejemplar valle hacia abajo entre arbustos, en otro lugar se localizó tumbado otro ejemplar… En el mismo lugar que el día anterior habíamos tenido otro tumbado, volvía a aparecer un lince, ya sin luz, y que yo creo que podría ser el mismo que acabábamos de perder, y que por lo que sea se habría movido de nuevo hacia arriba cambiando de dirección…

Una bonita despedida. Ver a nuestra joya ibérica en pleno descanso, ya sin luz, pero allí relajado sin importarle nada de lo que pasaba a su alrededor.

Tumbado descansando ya casi de noche (17-1-2020)

Además del gran gato, objetivo sin duda alguna del viaje, tenemos que decir que Andújar nunca defrauda… Son varias las visitas que he realizado allí en los últimos años, y siempre vuelvo encantado, no solo por los buenos avistamientos de lince ibérico que he tenido, si no por todo lo que rodea a este precioso felino.

Hembra de ciervo (9-1-2020)

Son muy abundantes y bastante confiados los ciervos… Se ven de día muy fácilmente, prácticamente por cada rincón de la sierra… O por lo menos en la zona que yo visito.

Muy abundantes sobre todo las hembras, alguna con cría, y menos abundantes los machos, que aunque están presentes, son algo más esquivos, a pesar de que se les escucha berrear por el lugar… algo que todos los años me resulta curioso por las fechas en las que berrean, y es que, tienen pinta de berrear todo el año… Seguramente haya superpoblación en la zona, y eso produzca que tengan que berrear para marcar territorio, y que haya machos que no hayan podido cubrir a ninguna hembra, y que por ello alarguen la berrea, típica en septiembre y octubre.

Hembra de ciervo (12-1-2020)

Macho de ciervo (11-1-2020)

Además de ciervos, en la zona también hay gamos y jabalíes, y en zonas muy concretas de peñeras se encuentra algún grupo de cabras montesas… Difíciles de ver y localizar en los riscos, pero que con paciencia se pueden observar entre las rocas, cercanas a una de las presas del río Jándula.

Cabra montesa en lo alto de las peñeras (16-1-2020)

Muy interesante se me hacen los muflones, animales a los que estoy muy poco acostumbrado y que en aquellas tierras son habituales…

Todos los años observo alguna manada, pero muy lejana… Este año tuve la suerte de ver un par de días un grupico muy cerca. Grupo poco numeroso, pero con un precioso macho que destacaba con sus enrevesados y potentes cuernos.

Precioso macho de muflón en pleno descanso (12-1-2020)

En lo que a aves se refiere, Andújar no se queda corta, y sin menospreciar a la buena variedad de aves hay dos auténticas joyas ibéricas…

Por un lado los buitres negros, acompañados en muchas ocasiones de buitres leonados, que en general son poco madrugadores y hasta el mediodía no se les suele ver volar.

Buitres en vuelo (16-1-2020)

Y por otro, la reina de los cielos… El águila imperial ibérica, especie endémica de la Península Ibérica. Una joya también en peligro de extinción, pero parece que poco a poco va mejorando sus poblaciones, y va alzando el vuelo poco a poco.

Indiscutible silueta oscura, donde destacan los “hombros blancos”. Un lujo para la vista.

Águila imperial ibérica en vuelo (17-1-2020)

Esta especie, además es acompañada por otra reina de los cielos, el águila real, de la que se diferencia por las marcas blancas en el ala, de la que la real carece.

Pareja de águilas reales (17-1-2020)

Además de estas grandes rapaces, otras más pequeñas también amenizaron mis esperas, como es el caso de gavilanes, ratoneros y azores. En la zona hay alguna pareja de perdicera, pero no he llegado a ver nunca.

Gavilán en vuelo (17-1-2020)

Además, en la zona siempre son nutridos los ejemplares de la familia de los córvidos… Cuervos, rabilargos que siempre llaman la atención, urracas y chovas piquirrojas.

Urracas y rabilargos son muy buenos buscadores de linces, y cuando montan jaleo, atención, que podemos tener un ejemplar cerca… Les suelen gritar, montando un buen escándalo y siguiéndolos, marcándolos claramente. Los ven como un depredador, y eso se nota.

Cuervo persiguiendo a un águila real (14-1-2020)

No faltaron tampoco un buen elenco de pajarillos…

Pinzones vulgares, petirrojos, verdecillos, verderones, jilgueros, mitos, carboneros, herrerillos, herrerillos capuchino, mosquiteros comunes, colirrojso tizones, gorriones comunes, escribanos montesinos, trigueros y tarabillas europeas.

Escribano montesino (10-1-2020)

Tampoco faltan las currucas, representadas con tres especies que nunca fallan, y que se ven mucho mejor que en otros lugares… Curruca cabecinegra, curruca rabilarga y curruca capirotada.

Curruca rabilarga (16-1-2020)

Curruca cabecinegra (17-1-2020)

Y especies un poco mayores… Es el caso de los mirlos, las tórtolas turcas en las zonas con ganado, las palomas torcaces, los estorninos pintos, los bisbitas pratenses, los roqueros solitarios, los pitos reales, los picos picapinos y los alcaudones reales.

Alcaudón real sobre un cable (14-1-2020)

Destacar la buena presencia de aviones roqueros a últimas horas de la tarde y los continuos sonidos de las perdices, muy abundantes y confiadas, dejándose fotografiar con cierta facilidad.

Y en la zona del río Jándula, además de lo todo ya citado, se dejaban ver cormoranes, alguna garza real, lavanderas blancas y cascadeñas, azulones y martines pescadores, con una abundancia importantísima de mosquiteros comunes.

Perdiz caminando por la dehesa andaluza (10-1-2020)

Entre aves nocturnas, muy abundante el más diurno de los búhos, el mochuelo, que se escucha con mucha frecuencia durante el día y que en ocasiones incluso se deja ver. Esta especie, a las noches era acompañada por el canto de búhos reales y de cárabos (sobre todo en las zonas cercanas al río).

Mochuelo sobre uno de los bolos de piedra (12-1-2020)

Además de las aves, este año pude observar un precioso lagarto ocelado… Y es que, a pesar de las fechas y las bajas temperaturas, todos los años veo algún reptil o anfibio… Culebra de escalera, culebra lisa, ranita meridional… En esta ocasión le tocó al pequeño lagarto “Juantxo”. Jejejeje.

Lagarto ocelado entre piedras (17-1-2020)

Tras el listado de toda la fauna avistada durante este viaje, y para ir terminando, como ya sabéis, el lince está en grave peligro de extinción, y es curioso, ya que enemigos naturales tiene muy pocos (las grandes águilas o los lobos pueden matar y comerse cachorros, pero estos episodios no son para nada típicos en la vida del lince)… Así que ya podéis imaginar quien es el máximo culpable de esto.

Los venenos, los cepos ilegales, la caza furtiva (son varios los cazados en los últimos años ilegalmente, incluyendo una hembra con 4 cachorros), y la eliminación de su hábitat típico, que cada vez es más sustituido por repoblaciones forestales o infraestructuras humanas, han causado mucho daño en la especie, al igual que los atropellos y las enfermedades de los conejos ya citados… Así que si queremos conservar esta silueta silenciosa, que aparece y desaparece como si de un fantasma se tratase entre los arbustos mediterráneos, queda mucho trabajo por hacer y mucha educación ambiental al respecto. Poco a poco vamos mejorando, pero aún queda mucho camino por andar, que hay que tener en cuenta, que si algún día este gran gato desaparece, habrá sido por nuestra culpa. Únicamente será culpa nuestra, y si desaparece, lo hará para no volver.

Pero bueno, tampoco me voy a poner pesimista, ya que parece que las poblaciones poco a poco van en aumento (ya he citado hace un rato), acercándonos a los 1000 ejemplares.

Y es que, como ya he dicho antes y no me cansaré nunca de decir, Andújar es un lugar que cualquier naturalista tiene que visitar. Nunca defrauda. Paisajes y fauna espectaculares…

Espectacular el atardecer (13-1-2020)

Nieblas (15-1-2020)

Buenas comidas autóctonas, con especialidad en carnes de caza. Jabalí, gamo, perdiz…

Buena alimentación (16-1-2020)

Y acompañado por comidas navarricas que llevaba de casa, donde no podía faltar buen vino y txistorra… Jejejeje. Es un viaje que año tras año tengo marcado en el calendario.

Pequeño tentenpié de txistorrika… Jajajajajaja (15-1-2020)

Para terminar, solo me queda dar las gracias a toda la gente que ha compartido momentos y anécdotas en este viaje gatuno… Un viaje que como siempre se hace corto, y que hay ganas de repetir, a pesar de toda la incertidumbre que tenemos a día de hoy…

Lince en pleno camino (17-1-2020)

Fue un lujo coincidir (y a muchos volver a ver) con Demetrio; José de Madrid y César de Santander, Cristina también de Madrid, Marc con el que he estado varios años allí, mi buen amigo Fernando de Cuenca, Óscar, navarro que veo de vez en cuando más allí que aquí, Borja, Gonzalo, Jose, Sergio, David, Diego, Iñigo y Xanti, los gallegos Cuela y Jaime; Raúl de Aragón, Gerardo de El Bierzo, Rafa malagueño con el que he compartido varios años allí, Marta, Toni, Juanjo, Roque y Diego;Carmen y Ricardo, vizcainos con los que coincidía por segundo año consecutivo, Felix de Valladolid, Enrique de Granada, y mis amigos de fotografía Antonio y Jose Antonio; Angel de Segovia, Maite y Juan de Donosti, y muchos otros de los que ahora no recuerdo… que ha pasado mucho tiempo! Jejejeje.

Nos vemos este invierno, que el celo del gato se acerca!!!!!! Miauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Recuerde!!!! (18-1-2020)

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Sorpresas en nuestras murallas; ruiseñores del Japón, mochuelos y ardillas

En las últimas semanas he dedicado buena parte de mis paseos a caminar y observar aves en las murallas de Pamplona, que llenas de huecos y arbolado dan cobijo a muchas especies.

En invierno son un muy buen lugar para ver especies invernantes, que están comenzando a llegar, y que con la caída de las hojas de los árboles hacen relativamente fáciles las observaciones.

Hay dos zonas en Pamplona amuralladas que son muy buenas. Una es la Vuelta del Castillo y la Ciudadela, y la otra la zona de la Taconera, con muy buenos árboles y siendo en el corazón de la ciudad uno de los lugares más interesantes de Pamplona para las aves y que he visitado varios días (16-10 y 1, 2, 7, 9, 11, 13, 14 y 16-11-2020).

Como en el resto de la urbe, hay unas cuantas especies muy frecuentes, que igual que las encontramos en las zonas de río, estanques o zonas ajardinadas, no faltan por aquí.

Es el caso de las urracas, las palomas, las tórtolas turcas o los mirlos.

Pareja de urracas (14-11-2020)

A ellas, le sigue un buen listado de pajarillos… Pajarillos más pequeños pero también abundantes, y que son fáciles de ver, como son los carboneros, los herrerillos, los mitos, las currucas capirotadas, los chochines (siempre en las zonas más arbustivas) o los agateadores, muy abundantes sobre todo en La Taconera, donde se les ve subir continuamente por los troncos del arbolado.

Carbonero común (2-11-2020)

Muy interesante son las aves que crían en las murallas y que viven el resto del año allí, usando los agujeros en los que anidan como refugio… Las palomas y grajillas son las especies que más podemos ver en estas murallas y agujeros, y en primavera la abubilla, que ya no está presente (pero que en pocas semanas volveremos a ver), es una de las aves más especiales del lugar.

Pareja de grajillas (16-10-2020)

La Taconera y la Ciudadela son lugares muy interesantes en invierno… Se suelen ver picogordos y zorzales alirrojos, e incluso algún año, verderón serrano, piquituertos o pardillos sizerines. De momento es pronto y no han llegado, y me he tenido que conformar con lúganos (que parecen abundantes este año), palomas torcaces (cada vez más comunes en Iruña), el canto de un pito real (muy raro en la zona), acentores comunes, (discretos y difíciles de encontrar) y reyezuelos sencillos acompañando a reyezuelos listados, que son más numerosos.

Paloma torcaz en lo alto de un árbol (14-11-2020)

En estas murallas, puede resultarnos curioso tener al búho más diurno… El mochuelo, especie que en la Vuelta del Castillo tiene varios ejemplares, y que asustadizo, de vez en cuando se deja ver y fotografiar en la puerta de sus guaridas.

Mochuelo asomando (16-10-2020)

Increíble ver como convive con palomas y grajillas y comparte estas grandes paredes.

Entre palomas (16-10-2020)

Mochuelo asomando (16-10-2020)

Estas zonas de murallas son muy ricas en jardines, y en estos hierbines son muy habituales los grupos de estorninos negros, lavanderas blancas, y en las últimas visitas se están comenzando a ver también estorninos pintos.

Además, en los estanques que hay en la Vuelta del Castillo, durante varios días han andado una parejilla de martines pescadores, que supongo buscaban alimento, y que han acompañado a las más habituales lavanderas cascadeñas.

Martín pescador (16-10-2020)

Martines pescadores que han aparecido de la nada… Cuanto menos es curioso, como esta parejilla ha llegado a encontrar estos pequeños estanques (que estarán llenos de pececillos, sino no habrían permanecido tanto día seguido) en medio de la nada, y alejados del río Arga, donde sí que son frecuentes y fáciles de observar.

El martín pescador en el borde de uno de los estanques (16-10-2020)

Como curiosidad, hablar de la aparición de varios ruiseñores del Japón en La Taconera durante tres días… Fueron varios los individuos avistados, además de en este parque de Iruña, en Ansoain y en Elcano (por lo menos)…

Ruiseñor del Japón (13-11-2020)

Pájaro muy vistoso y colorido, y que cuenta con las poblaciones asilvestradas conocidas más cercanas en la zona de Bertiz, Etxalar e Irún…

Cercano entre hierbas (13-11-2020)

Yo los localicé por el canto, muy característico y sin nada parecido entre los cantos de aquí que conozco…

La verdad que nada fáciles de ver entre las ramas, y con mucha movilidad en los hierbines, pero sin duda alguna presentes en el lugar… Curioso, pero nunca sabremos si serán un escape masivo de algún lado, o serán venidos de las poblaciones ya conocidas, y que tan pronto como aparecieron (el jueves 12), desparacieron (escuchándolos por última vez el sábado 14).

Uno de los ejemplares en una rama (13-11-2020)

Habrá que estar atentos a ver si vuelven a aparecer por la zona.

Ruiseñor del Japón cantando a pleno pulmón (13-11-2020)

La caída de las hojas poco a poco deja todo desnudo, y con ello se visualiza la buena variedad de nidos que quedan al descubierto… Buena variedad sobre todo de urracas, pero con alguno más pequeño seguramente de mirlos, o voluminosos también como las cornejas, que en estos parques se mezclan con las grajillas.

Nido de urraca, una verdadera obra de arte colgando de las ramas (7-11-2020)

En aves invernantes como ya he dicho antes, ha llegado muy poco, pero son ya muy abundantes los zorzales comunes, petirrojos y los pinzones vulgares… A ver si hay suerte y cae algún otro tipo de zorzal (alirrojo y real) o pinzón real, pajarillo muy vistoso y que algunos años se deja ver por Pamplona.

Petirrojo (7-11-2020)

E igual que se ven los nidos y muchas especies en las ramas sin hojas son más visibles, se ven otros animales que con hojas son más complicados de localizar, y que además no son para nada abundantes…

Es el caso de varias ardillas que a saber cómo, han llegado a La Taconera, y de las que se ven un mínimo de tres ejemplares diferentes…

Ardilla alimentándose de hayucos (1-11-2020)

A ellas les dedicaré próximamente una entrada especial en el blog, ya que es una muy buena noticia como se están expandiendo por el interior de la ciudad, usando el río Arga como corredor biológico, y extendiéndose poco a poco dede Huarte y Villaba, para poco a poco ir conquistando diferentes zonas y afianzándose en lugares determinados…

Estas llevan varias semanas y están cebadas a los hayucos (el fruto del haya).

Veremos si tienen más fruto y alimento para pasar el invierno en este famoso parque pamplonés, y comienzan a ser habituales en otras épocas del año, ya que sería una gozada contar con este pequeño y simpático roedor correteando entre nosotros.

Una de las ardillas encaramada a un árbol (7-11-2020)

No me entretengo más con la ardilla, y ya veis… Buena riqueza y variedad de aves en estos paseos. A ver que nos viene las próximas semanas, que el frío suele traernos muchas especies (algunas bastante raras), y ya casi podemos decir que “noviembre terminado… invierno comenzado”.

Publicado en Extrarradio I (Taconera-Ciudadela) | Etiquetado , , , | 2 comentarios