Revista EZKABA (Octubre 2019) Mamíferos I; RATA DE AGUA

A VISTA DE PÁJAROS

Volvemos tras el verano, y hoy vamos con una especie especial… Este curso vamos a ir con los mamíferos, y hoy va un animal, declarado como “Vulnerable” por la legislación y en un claro descenso poblacional… La rata de agua, un roedor que nada tiene que ver con las ratas de alcantarilla que asociamos a basura y suciedad.

MAMÍFEROS I

Rata de agua; Mendebaldeko ur-arratoia (Arvicola sapidus): De mediano tamaño y de aspecto robusto y rechoncho, pesa entre 150 y 300 gramos. Su cuerpo mide unos 20 centímetros y la cola, bicolor, parda oscura por encima y más clara por debajo, mide unos 15 centímetros. El pelaje es espeso, denso y corto (adaptado al agua y el buceo), marrón oscuro sobre la espalda, y gris por el vientre, aunque varía según el lugar y según cada individuo, con tonos más rojizos o más ocres, con coloraciones más o menos oscuras. Su cabeza es redondeada y bastante achatada en el morro, con unos largos bigotes y unos pequeños y redondeados ojos negros (que no le aportan muy buena vista), recordando más a un topillo grande que a una rata, con unas orejas bastante pequeñas.

Rata de agua comiendo (18-7-2019)

Como su nombre indica, está relacionada con medios acuáticos (de aguas lentas sobre todo), con vegetación herbácea y de matorral en las orillas donde pueda esconderse, y suelos frescos y húmedos donde pueda hacer agujeros. Ríos, arroyos, regatas, lagos, pantanos, deltas, acequias de riego…

Se trata de un animal herbívoro, que se alimenta de tallos, hojas y raíces, sobre todo de plantas acuáticas, pero también puede comer algún animal acuático (insectos, alevines de peces, anfibios e incluso huevos…), y como curiosidad, es capaz incluso de comer bajo el agua.

Asomando la cabezita (17-7-2019)

La rata de agua se trata de un animal muy social, que vive en pequeñas colonias en madrigueras (por ello necesitan suelos terrosos) que ella misma excava, no muy profundas y que consta de varias entradas tanto dentro como fuera del agua.

Saber que es una especie endémica del extremo suroccidental de Europa y está presente en la Península Ibérica y gran parte de Francia. En Navarra se puede encontrar tanto en el norte, como en el sur (evitando las zonas altas de los Pirineos), y en Pamplona se localiza como es lógico en el río Arga y en algunos estanques de los grandes parques y jardines.

Nos vemos en obligación de conservar la especie, ya que está en la Lista Roja del UICN catalogada como “vulnerable” y en una fuerte regresión debida sobre todo a una reducción o pérdida de calidad de hábitat (vertidos, dragados, canalizaciones, desbroces, raticidas…), la persecución humana a este tipo de animales, y al efecto de especies exóticas introducidas (el visón americano y varios peces son depredadores sobre todo).

Rata de agua nadando (17-7-2019)

Importante no confundir a la rata de agua con otras especies de ratas, que si están catalogadas como “plaga” y si que pueden realizar ciertos daños, muy asociadas a alcantarillas, suciedad, basura y depredación de otra fauna… La de agua es más castaña, con la oreja que sobresale menos del pelaje, no alcanza dimensiones tan grandes, y aunque suene raro, de aspecto más “agradable” y simpático.

Para leer la revista completa: https://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/ezkaba_octubre_2019_baja

Anuncios
Publicado en Mamíferos, Revista Ezkaba | Etiquetado | Deja un comentario

Para txikis XXXIX; zorzal charlo, alondra y cárabo

Volvemos a la carga con esta sección, en la que poco a poco se nos van acabando los pajarillos de nuestra ciudad… Mientras tanto, seguimos dando guerra, y enseñamos alguno de los que nos queda, para que los más pequeños sigan aprendiendo poco a poco… Espero que os guste!

Zorzal charlo; Garraztarro (Turdus viscivorus):

Descripción: El más grande de los zorzales ibéricos, es de colores pardos por encima, y claro, listado de negro en su pecho y vientre. En su cara combina colores grises, blancos y negros con pequeños punteados y moteados.

Alimentación: Con fuerte predilección por los frutos de muérdago, además de de otros frutos y semillas, se alimenta de buena variedad de insectos e invertebrados, como escarabajos, gusanos, lombrices, caracoles…

Hábitat: Poco exigente para vivir, habita bosques, dehesas, zonas de praderas y matorral, y zonas de bosques de ribera, aunque es más fácil de ver en la alta montaña.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de un ave que en inviernos duros se puede ver en nuestra ciudad, sobre todo en las zonas abiertas de los caballos de Goñi o universidades, donde busca alimento en las zonas de pradera y jardín.

Zorzal charlo – Garraztarro

Alondra común; Hegatxabal arrunt (Alauda arvensis):

Descripción: La alondra es un ave más bien pequeña, discreta de colores, de tonos claro por abajo, y parda por encima, con listas oscuras por todo su cuerpo. Posee una cresta pequeña, y es capaz de revolotear a mucha altura como si de una mariposa se tratase.

Alimentación: Ave variopinta en su alimentación, ya que lo mismo come pequeños insectos, que semillas y brotes de vegetación.

Hábitat: Es una especie de zonas abiertas y secas, habitando zonas de cultivo, zonas de pastos y terrenos con matorral, preferentemente de baja altura.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de un ave muy rara en nuestra ciudad, pero que se puede observar en las zonas abiertas cercanas al monte Ezkaba, y en la zona de campos de la antigua serrería de la Magdalena, al igual que en los campos de cultivo cercanos a las universidades o Mutilva.

Alondra común – Hegatxabal arrunta

Cárabo común; Urubi (Strix aluco):

Descripción: Ave de mucha variabilidad en sus colores, desde todo tipo de pardos a grises, con punteados, listados, barreados y moteados por todo su cuerpo. De aspecto rechoncho llama la atención su gran cabeza, con cara blanquecina y unos grandes ojos negros.

Alimentación: El cárabo se alimenta de micromamíferos de todo tipo, insectos, reptiles y pequeños pajarillos.

Hábitat: El cárabo es una rapaz nocturna, principalmente forestal, que anida en huecos de árboles. Se adapta a cualquier tipo de bosques, desde los más cerrados a los más abiertos, tipo dehesas o bosques de ribera. Además se le puede encontrar en edificios con huecos, como pueden ser murallas o campanarios de iglesias.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Es una rapaz rara en Pamplona, pero de las que alguna pareja cría en los bosques de alrededor de la ciudad, y que aprovechan las zonas abiertas de Iruña para cazar.

Cárabo común – Urubi

Y como siempre, aquí van en blanco y negro, para que sigáis dándole color a vuestro gusto!

Publicado en Para "txikis" | Etiquetado , , | 4 comentarios

Coágulos en el río; presas, historia y patrimonio

Hoy voy con un escrito especial, escrito de mi buen amigo Gaizka Aranguren, especialista en Patrimonio Inmaterial y comunicación ambiental, pescador y periodista, y en el que volvemos a tratar el tema de las presas en los ríos, en el contexto de la presa de Santa Engracia, donde ya hay un informe negativo de Gobierno de Navarra en cuanto a su reparación se refiere.

La competencia para la reparación de esta presa la tiene la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro), pero con este informe se vuelve a mover el tema, ya que el partido político que manda en Pamplona, parece que está convencido de repararla a pesar de este informe… Mientras este culebrón sigue, os dejo con este interesante escrito que aclara muchas cosas:

El valor histórico y patrimonial, material e inmaterial, se ha convertido en el último recurso dialéctico de las personas que, con toda su buena voluntad, defienden el mantenimiento de presas y azudes en el cauce de los ríos ante la evidencia científica sobre las afecciones que generan a la dinámica fluvial y al conjunto de especies animales y vegetales que forman parte de ese ecosistema.

No pretendemos aquí incidir en los aspectos científicos y técnicos que ya han sido expuestos en sucesivos artículos, cartas de opinión, informes y expedientes administrativos relacionados con diferentes casos, entre ellos el de Santa Engracia.

Difícilmente encontraremos hoy un solo texto científico defendiendo la pervivencia de barreras artificiales en desuso al libre discurrir del agua y de los ríos. A eso debemos añadir que las técnicas y técnicos especialistas en la materia, también las de nuestra propia administración foral, han sido taxativas cada vez que se les ha consultado. La última vez, precisamente, informando negativamente sobre la reconstrucción de la presa de Santa Engracia.

Presas, Historia y Patrimonio Material

Los argumentos históricos y patrimoniales en defensa del mantenimiento de las presas en desuso tienden a considerar como valores a preservar, por encima de cualquier otra consideración, la antigüedad de la construcción, el ingenio de nuestros antepasados e incluso la belleza de dichas obras.

No cabe duda de que el agua embalsada por las presas y en parte canalizada posibilitó desde muy antiguo la molienda de grano para la alimentación, el riego, la generación de energía eléctrica y otros usos industriales dependiendo de la época y el lugar. Así, hay quien considera que su conservación íntegra es el mejor reconocimiento a su valor patrimonial.

Sin embargo, esa postura ignora, consciente o inconscientemente, no solo la afección que cada una de esas presas tiene para el río y sus habitantes, sino que, históricamente, las presas se han ido construyendo una detrás de otra sin que la falta de uso llevase a derruir ninguna de ellas, con lo que los obstáculos se han acumulado multiplicando la afección con el paso del tiempo.

El valor histórico y patrimonial de una obra humana que sabemos a ciencia cierta genera un impacto ambiental de estas proporciones debe ser cuestionado en profundidad. Quizás haya casos en los que dicho valor sea de una enjundia tal que merezca la pena conservar una pequeña parte de la obra allí donde menos afecte al discurrir del agua y más pueda visualizarse por las personas, con el tratamiento comunicativo y la señalética correspondiente; pero tratar de mantener la integridad de la obra significa que con esa línea se argumenta que las primeras carreteras merecerán en su día un tratamiento similar; algo que, seguramente, se nos antoja menos atractivo, pero que responderá al mismo criterio de conservación de una afección al medio natural por su supuesto valor histórico y/o patrimonial.

Cada caso merecerá su correspondiente análisis, pero hemos de tener siempre en consideración que con los azudes y presas estamos poniendo en competencia un discutible patrimonio histórico y material con un entorno natural que, dependiendo de su ubicación, tendrá un mayor o menor, pero indiscutible valor ambiental.

Puente de Oblatas y puente de Santa Engracia (28-2-2018)

Presas y Patrimonio Inmaterial

Quien suscribe es muy consciente de la importancia que tienen los espacios generados por las presas para las vecinas y vecinos ribereños. Cualquier caída de agua genera en el ser humano sensación de placer y el agua embalsada en la parte superior o inferior de las presas se convierte en verano en lugar lúdico ideal, en zona de disfrute. Las presas cercanas a las poblaciones son sinónimo de vacaciones, de juego, de risas; son el lugar en el que aprendimos a nadar, donde nos refrescamos y donde compartimos espacio y tiempo con la familia, con las amigas y vecinas.

Hay presas que, junto con su entorno, han adquirido carácter de lugar identitario. Se han llegado a convertir en la foto por antonomasia de la localidad. El lugar más visitado por los foráneos. Icono del municipio.

Quienes hemos vivido esas sensaciones en torno a las presas somos conscientes de la importancia que tienen en nuestro imaginario.

Sin embargo, mientras disfrutábamos del agua en la poza de la presa o destrozábamos el bañador al hacer resbalar nuestro culo por su puerto, nunca fuimos conscientes de hasta qué punto aquello condicionaba la vida del río y sus habitantes; la vida de los peces, de animales y plantas que precisan de un ecosistema saludable para vivir, no para pasar un buen rato. Mientras aprendíamos a nadar o saltábamos de cabeza al agua jamás pensamos en que las truchas no podían superar aquel obstáculo para buscar los mejores frezaderos. Nunca se nos ocurrió que la presa condicionaba la vida de madrillas, chipas y barbos, que impedía el trasiego de sedimentos de todo tipo o que facilitaba el calentamiento del agua al ralentizar su discurrir. No sabíamos que el río es un ser vivo complejo cuya dinámica natural se ve interrumpida por los obstáculos al libre fluir del agua.

Madrilla en el Arga; Xabier Egúrcegui

No éramos conscientes, por desconocimiento, del daño que le hacíamos al río. Ahora lo somos. O deberíamos serlo. Y desde esa consciencia, con todos los elementos de juicio, hemos de volver a analizar y revisar nuestra consideración sobre las presas como lugares de la alegría y de la identidad. Son algo más turbio que eso.

Permítaseme la metáfora ¿Algún médico ha tildado de “estético” un coágulo en una arteria? ¿Alguien desea preservar un coágulo en la femoral por el tiempo que lleva allí, por su carácter histórico?

Coágulos en las venas

“Los ríos son como las venas de nuestro cuerpo, como las ramas del árbol…” Son palabras de Javier Fabo, marcillés sensibilizado con la calidad ambiental de su vecino, el río Aragón. Y es que eso son precisamente los ríos. Su importancia para el medio natural es similar a la de las venas que recorren nuestro cuerpo. Transportan elementos esenciales para la vida y son vida en sí mismos.

Esa misma metáfora nos indica que una presa, un azud, un obstáculo que no permite que el agua, los peces y los sedimentos corran no es sino un coágulo en esa vena de la vida.

Ya hemos apuntado que las presas posibilitaron en su día el desarrollo humano con los usos que se les dio. Lo que no tiene sentido es que las mantengamos, una vez abandonadas, con argumentos históricos, patrimoniales, estéticos o lúdico-identitarios poco razonados y nada contrapesados con las afecciones que generan.

Hoy sabemos también que las escalas para peces, en el caso de que se mantengan convenientemente y de que la propia dinámica del río no las haga inservibles, suponen un petacho caro, provisional y parcial a la migración piscícola. Mejor que nada, desde luego, pero un petacho.

Cuantos más coágulos le quitemos al río mejor circulación tendrá y más sano estará.

La corriente mundial

El movimiento internacional en favor de la demolición de presas está en auge a nivel mundial. Conservacionistas, pescadores, defensoras de la biodiversidad y de la calidad ambiental de los ríos se vienen organizando en todo el mundo para crear un frente común en favor de aumentar la permeabilidad de los cursos fluviales mediante el derribo de las presas en desuso.

Garza en el hueco que la presa de Santa Engracia ha dejado (5-7-2018)

La comunidad internacional y la Unión Europea en particular siguen redactando normas y recomendaciones promoviendo recuperar la continuidad longitudinal de los ríos. Es hacia donde se mueve la legislación ambiental como consecuencia de los avances científicos que han permitido hacer ver el resultado de la inacción con las presas y azudes abandonados.

En este sentido, quien califica de “fanáticas” a las personas y organizaciones que expresan su opinión sobre la fragmentación de los ríos en el mismo sentido que la Directiva Marco del Agua europea está tildando de fanática la política europea al respecto.

Movimientos internacionales como #FishMigration (a favor de recuperar la migración piscícola) y #DamRemoval (a favor de la demolición de presas) son corrientes de opinión y presión surgidas precisamente de la toma de conciencia de buena parte de la población mundial ante la necesidad de llevar a la práctica lo que la ciencia y el sentido común han demostrado: un río sin presas es más sano y natural que uno fragmentado.

Santa Engracia

La presa de Santa Engracia se ha convertido en símbolo de este debate en nuestro entorno cercano. Una presa que data, muy probablemente, del siglo XIII y que, con toda seguridad, tuvo un muy importante papel en la Pamplona de entonces y en la de los siglos posteriores.

Rotura de la presa (22-3-2018)

A cualquiera que haya bajado, mirado y tocado el corazón de la presa después de que el río Arga le abriese una grieta en el invierno de 2018, no le cabe duda de su larga historia. A cualquier pamplonés o pamplonesa le remueve el interior tocar unos clavos con los que quizás un antepasado suyo unió aquellas maderas para construir la presa hace 800 años y posibilitarse una mejor vida. Ese gusanillo mira a la cara de una certeza: la desaparición de ese obstáculo hoy es la mejor aportación a una mejor vida en la ciudad. Mejor vida para las personas, para los peces, para los animales y las plantas; es decir, para toda hija de vecina del Arga.

Es evidente que el Arga a su paso por Pamplona no tiene hoy el mismo valor ambiental que en su cabecera, en los montes Alduides. Lo hemos canalizado y hemos ocupado su territorio; pero dejar que recupere, en la medida de lo posible, su forma natural en el ámbito urbano tiene un valor ambiental muy especial.

Como pescador y amante de los ríos en general, quien suscribe no puede por menos que echarse las manos a la cabeza al leer a algunos pescadores con responsabilidad en estructuras representativas hablar de las “bondades” de una presa para la práctica de la pesca ¿Cómo es posible que un pescador piense en la adecuación del entorno natural a su comodidad en lugar de amoldarse él a las condiciones ambientales? ¿Qué tipo de pescador piensa que un coágulo en el río es una zona de refugio para los peces en lugar de un obstáculo para su migración natural?

Desde que expiró su concesión para uso industrial y hasta que el propio Arga se volvió a hacer paso abriéndole una grieta, las aguas embalsadas por la presa de Santa Engracia han tenido uso lúdico y deportivo por parte del Club Náutico de Navarra. Sus integrantes han practicado su deporte favorito en ese tramo del río hasta 2018. Ahora no pueden porque las aguas corren libres y de forma natural por Santa Engracia. Nos corresponde a todas las contribuyentes pamplonesas, mediante nuestras legítimas representantes municipales, determinar como debemos ayudar al Club Náutico de Navarra a buscar una alternativa para seguir practicando el remo. Una solución que jamás puede pasar por reconstruir la herida al río, que se ha liberado a sí mismo tras 800 años de servicios a sus vecinas y vecinos.

Publicado en Arga vivo | 2 comentarios

Por los parques del centro de la ciudad

Estamos en muy buena época para pajarear… Pasos migratorios, los árboles poco a poco van tirando las hojas y permiten más visibilidad, todos los pollos ya han volado… Y por ello, no han faltado paseos por los parques pamploneses (8, 9 y 12-8-2019), sobre todo en Taconera, Ciudadela y vuelta del Castillo, donde he visto cosillas interesantes…

Los insectos están a tope con el calor, como es el caso de este precioso abejorro (12-8-2019)

Como siempre, las más comunes y habituales son las palomas domésticas, las urracas, y los mirlos, bien conocidas las tres especies por todos y todas, ya que son abundantes en nuestra verde Pamplona.

Paloma con curiosa coloración en su cabeza (12-8-2019)

Grupo de urracas jóvenes reunidas (12-8-2019)

Urraca anillada, dentro de un proyecto para el estudio del uso del terreno, dormideros y alimentación de las especie (8-8-2019)

También las grajillas son comunes, al igual que las tórtolas turcas y estorninos negros, que de aquí a unos meses serán aún mucho más numerosos con la llegada de estorninos invernantes y de estorninos pintos, formando muchas veces bandos mixtos.

Tórtola turca (12-8-2019)

Las grajillas, el córvido más habitual en las murallas (junto a las urracas), crían en los diferentes huecos, por lo que son muy fáciles de ver… Además de ellas, algún cernícalo vulgar, mochuelo, pero sobre todo palomas son también moradoras de estos huecos.

Grajilla asomando (12-8-2019)

Grajillas en sus pequeños balconcillos, altos en las murallas (12-8-2019)

La Taconera, además tiene una charca, en la que hay pavos, gallinas, gansos y varias especies de patos, que se mezclan con fauna salvaje, como azulones que llegan desde el río Arga, gallinetas que han llegado también del río y que todos los años crían, y lavanderas blancas, especie bastante ligada a zonas húmedas.

Adulto de gallineta con su polluelo (12-8-2019)

Las lavanderas blancas además son muy habituales andando por las zonas verdes de nuestra ciudad, tanto en estos parques, como en otras zonas, y en muchas ocasiones ligadas al río Arga y a estanques y balsas de Pamplona y alrededores (Mendillorri, Mutilva, Barañain, Yamaguchi…).

Lavandera blanca (12-8-2019)

Polluelo de lavandera blanca nacido este año (12-8-2019)

Además, estos estanques de la Taconera son visitados por garzas reales, que entre las ranas, sapos y peces buscan el alimento. Se posan en lo alto de los grandes cedros del parque, y de vez en cuando bajan al agua a ver que pillan.

Garza posada en las cercanías de una de las balsas (12-8-2019)

Primer plano de una de las garzas (12-8-2019)

Renacuajos reinan en las balsas de la Vuelta del Castillo; seguramente de sapo partero (12-8-2019)

En estos paseos, entre las especies más pequeñas, los gorriones y colirrojos tizones  son los más habituales, bien conocidos en general por la gente y ambas especies en peligroso descenso.

Gorrión picoteando una cáscara de pipa (8-8-2019)

Colirrojo tizón (12-8-2019)

Los colirrojos, sin duda alguna, de los pajarillos pequeños son los más comunes en los agujeros de las murallas, criando todos los años e incluso sacando más de una pollada al año. Simpáticos y alegres, son bastante confiados. Además estos agujeros son aprovechados por gorriones y alguna pareja de abubilla, que en mis paseos no he podido encontrar.

Colirrojo tizón muy cercano (12-8-2019)

Y los listado, como tuve que dar paseos cortos de poco tiempo, no fueron muy variados… Jilgueros, verderones, verdecillos, petirrojos, herrerillos y agateadores fueron las aves de menor tamaño que observé, en pequeño número y salpicadas por todo el parque.

Como llamativo, las vistosas oropéndolas que ya están abandonando nuestras tierras, un fuerte paso de papamoscas cerrojillo, muy abundantes, y los últimos aviones comunes, que también están acabando la cría en los últimos nidos y nos dejan para pasar el invierno en zonas más templadas que las nuestras. Vencejos ya ni uno, y pronto comenzarán a llegar las especies invernantes, como los pinzones reales o los cormoranes.

Destacar un trepador azul, observado por Miguel Armendáriz varios días antes.

Trepador azul en la Taconera (8-8-2019)

Primera cita en Pamplona, por lo que un dato muy interesante… Yo fui a buscarlo y tuve suerte, ya que lo vi durante dos días seguidos en la zona de los tamarices de la Taconera. Eso sí, durante muy poco rato ya que andaba muy vivaracho y volaba de lado a lado sin parar.

Aún y todo, una cita muy buena, de la que yo llevaba detrás mucho tiempo, buscando en las zonas más boscosas de Pamplona… ¡Ha tardado pero ya ha llegado! A ver si ahora se queda entre nosotros, conseguimos que críe y poco a poco se va expandiendo en los árboles de nuestros parques y jardines, ya que se trata de un pájaro muy bonito.

Trepador azul, una nueva joya en nuestra ciudad (8-8-2019)

Además de todo lo ya dicho, y para acabar, destacar un vistoso autillo, siempre muy difícil de localizar a plena luz del día.

Autillo en su rama (9-8-2019)

Ejemplar muy fiel a su posadero y que me enseñó Emilio Salvatierra, con el que coincidí durante un buen rato en uno de estos paseos mañaneros…

Precioso y siempre bien escondido (9-8-2019)

El autillo es difícil de ver sobre todo por sus hábitos nocturnos, pero muy conocido por su mítico chillo que podemos escuchar en verano, ya que se trata de un ave estival que viene durante la primavera.

Con un ojo medio abierto (8-8-2019)

Se trata del búho ibérico más pequeño, y su increíblemente mimético plumaje lo hace muy difícil de localizar, ya que se suele posar a descansar y a pasar el día en las zonas altas de los árboles, entre hojas y ramas….

Con una pata recogida, un auténtico equilibrista (8-8-2019)

Este ejemplar dormía tranquilo y de vez en cuando abría sus ojos y mostraba sus penachos a modo de orejas, a pesar del bullicio y del ruido de la gente que pasa todos los días debajo suya… Impresionante la confianza propia en su mimetismo y en pasar desapercibido sin ser descubierto para no tener peligro alguno y descansar plácidamente…

Ave que ya nos ha abandonado y que no volveremos ni a ver ni a sobre todo escuchar, hasta la primavera que viene.

Primer plano del animal (8-8-2019)

Así que ya veis, buena variedad y especies interesantes a pesar del calor de agosto (algún día el sol ha dado duro), mes en el que “beber, sudar, y el fresco en el balde buscar…” es mucho más que necesario.

Mirlo comiéndose una lombriz (12-8-2019)

Publicado en Extrarradio I (Taconera-Ciudadela) | Etiquetado , | Deja un comentario

Marruecos III; por la costa, terminando el viaje…

Tras unos días muy buenos de pajareo en zonas muy variadas (https://avistadepajaros.wordpress.com/2019/08/21/marruecos-i-por-la-alta-montana-y-las-zonas-rocosas/ y https://avistadepajaros.wordpress.com/2019/08/29/marruecos-ii-por-gargantas-y-desiertos/), poco a poco tocaba acercarnos a la costa y de esta forma terminar el viaje en un hábitat totalmente diferente y con alguna especie clave como objetivo (ibis y chagra del Senegal sobre todo)…

Comenzábamos el día madrugando, por el palmeral y la zona de huertas de “Agdz”, donde vimos muy buenas cosas en un paseo de algo más de una hora…

Zona de huertas de “Agdz”, zona visitada (7-4-2017)

Como es lógico, bien de aves comunes… Paloma bravía, tórtola turca, tórtola senegalesa, tórtola europea, mirlo común, bulbul naranjero, chochín, cetia ruiseñor, ruiseñor común, verdecillos, jilgueros, lúganos, verderones, mosquiteros musicales, mosquiteros comunes y papialbos, y gorriones.

Mirlo (7-4-2017)

Bulbul en plena alimentación (7-4-2017)

Destacar aves muy vistosas como el colirrojo real, bisbita arbóreo, el torcecuellos, el abejaruco o las currucas mirlonas o carrasqueñas, muy difíciles siempre de fotografiar por lo escurridizas que son siempre en el interior de arbustos…

Abejarucos (7-4-2017)

Como cita más interesante, un alzacola, “bimbo” para los tres, y de la que disfrutamos de cortos vuelos, justo sobre la bocina, ya que la observamos cuando ya abandonábamos el palmeral, en una parada para soltar lastre y regar un poco todo aquel secarral… Jejejejejeje.

Alzacola (7-4-2017)

El precioso alzacola, que se puede encontrar también en el sur de la Península Ibérica, pero que no es nada fácil de ver, fue una buena alegría, y un tirón para seguir con la mañana, ya que teníamos buena kilometrada en coche hasta la costa y todavía estábamos sin desayunar…

Posando para nosotros (7-4-2017)

En el palmeral, un paisano flipó con nosotros y con nuestros equipos… Cámaras, telescopio, prismáticos… Por ello nos pidió sacarnos una foto, foto que luego le enviamos por teléfono… Lo que no sabemos es si le habrá llegado… Jejejejeje.

Con el bereber (7-4-2017)

E igual que el paisano flipó con nosotros, nosotros nos quedamos boquiabiertos con un tremendo tamariz que había en la zona en la que habíamos estado… Tremendo árbol, para la poca humedad que allí hay.

Con un tamariz gigantesco (7-4-2017)

Y tras un buen paseo, buen listado, y buen alzacola, tocaba desayunar en un bar… Unos crepes y unos pintxos morunos con especias muy ricos… Comida muy buena la de allí, pero muy especiada (tener en cuenta si no os gusta mucho), con los “tajines” como plato estrella (una especie de cacerolas de barro), con diferentes guisos y cocinados (tanto de carne como de pescado), y que merece la pena probar.

Desayuno (7-4-2017)

Tras reponer fuerzas, tocaba ir hacia la playa y hacer kilómetros, haciendo pequeñas paradas en sitios que nos podían parecer buenos, atravesando el valle del “río Souss”.

Camino a la costa (7-4-2017)

Seguíamos disfrutando del paisaje, mientras aviones comunes, golondrinas comunes y golondrinas daúricas revoloteaban el cielo… Se nos escapaban el águila rapaz y el azor lagartijero, pero son aves muy escasas y complicadas que a saber si siguen estando por el lugar, ya que este es uno de los pocos sitios donde hay citas de estas rapaces.

De carreteras (7-4-2017)

Las carreteras seguían estando en muy buen estado, y seguíamos quemando gasoil. Más vale que el combustible es más barato que en España (si no recuerdo mal, al cambio a unos 80-90 céntimos de euros el litro), ya que tocaba hacer más de 400 kilómetros para llegar a nuestro destino.

Zonas de arbolado (7-4-2017)

Parábamos sobre todo en zonas de matorrales, donde además de aves ya observadas durante el día, y vuelos de torcaces, observábamos alcaudones, tanto real como comunes, y el simpático turdoide rojizo (también llamado tordalino rojizo).

Tuvimos una pareja durante un buen rato, pero que no acababa de salir de unos matorrales espinosos, y aunque estuvimos un rato y dimos bien de vueltas por la zona para ver si había algún otro ejemplar más descubierto, fue imposible verlos a cielo abierto… A pesar de ello, una gozada de especie, ya que era un nuevo “bimbo”.

Tordalino entre una buena maraña de ramas (7-4-2017)

Además, durante el trayecto, estorninos negros y grupos de palomas y tórtolas junto a gorriones comunes y escribanos saharianos en las zonas más urbanas, mientras comenzaban a verse aves relacionadas ya con zonas más húmedas, como cigüeñas o una pareja de garzas imperiales que nos sobrevolaron el coche….

Garzas imperiales en vuelo (7-4-2017)

A pesar de ello no dejábamos del todo las zonas áridas, y en diferentes paradas durante todo el valle, sacábamos unos cuantos alaúdidos y collalbas…

Alondra ibis, terrera sahariana, alondra común, cogujada común y montesina, collalba gris, collalba negra, collalba yebélica, collalba rubia (la primera del viaje) y collalba desértica.

Terrera sahariana, una de los objetivos del viaje (7-4-2017)

Alondra ibis, preciosa y bastante abundante durante todo el viaje (7-4-2017)

Collalba desértica (7-4-2017)

Muy interesante en este trayecto también una pareja de carracas, especie que no esperábamos ver y que fue también una grata sorpresa, y comenzábamos a ver desde la carretera las primeras urracas, interesantes por ser una subespecie que tiene una marcada piel azul desprovista de pluma al lado del ojo.

Carraca (7-4-2017)

Poco a poco ya estábamos cada vez más cerca de la costa, y disfrutábamos de los vuelos y planeos de rapaces…

Destacar un elanio entre busardos moros, cernícalos (tanto primilla como vulgar) y águila calzada. Poquita cosa en tema de rapaces sacamos en el viaje (nos faltaron los halcones), pero sí que tuvimos observaciones muy buenas, y algunas de muy cerquita, como este elanio que nos hizo más corto el viaje.

Precioso elanio volando (7-4-2017)

Elanio (7-4-2017)

Y de esta forma llegábamos a la desembocadura del “rio Souss”, en “Agadir”, muy productiva en aves a pesar de la suciedad y buena cantidad de basuras del lugar…”Agadir” es ya un pueblo grande y demasiado plástico, incluyendo todo lo que el caudaloso río lleva hasta allí.

Algo lioso para llegar y muy poco señalizado, pero lugar obligado a visitar para la observación de aves. Lugar además en el que vimos también algún pajarero más.

Aves en la zona de desembocadura del “rio Souss” (7-4-2017)

En este punto nos recibían las ansiadas picarazas que tantas ganas teníamos de ver, y que habíamos visto en marcha desde el coche unos kilómetros antes…

Urraca en un muro (7-4-2017)

Preciosas y asustadizas (como las ibéricas) buscaban alimento entre la basura y desperdicios de los merenderos y parkings que había por allí…

En un poste (7-4-2017)

Tocaba así sacar todo nuestro material de guerra, y recorrer un pequeño camino que había siguiendo el río, y desde el que vimos cosas muy interesantes, y un muy buen listado, que hizo aumentar el listado definitivo de viaje con aves típicas de zonas húmedas y marinas.

Con todo el equipo (7-4-2017); Iñigo Mazkiaran

Aves comunes y bien conocidas como ánades reales, zampullines comunes, cormoranes grandes y fochas, eran acompañadas por muchas otras…

Buen número de limícolas con varias especies… Cigüeñuela y ostrero euroasiático (con poquitos ejemplares) y chorlito gris, chorlitejo patinegro, chorlitejo grande, archibebe oscuro, archibebe claro, archibebe común, zarapito real, zarapito trinador, aguja colinegra (un ejemplar solitario), vuelvepiedras, correlimos gordo, correlimos zarapitín (de los que había dos), correlimos tridáctilo, correlimos común y correlimos menudo (un solo ejemplar), andarríos grande y andarríos chico, buscando oteando a lo largo de varios metros de orillas de río, y en general bastante lejos del paseo.

Chorlitejos grandes (7-4-2017)

Correlimos zarapitín, otra de las estrellas del lugar (7-4-2017)

También entre tanta especie, aves muy vistosas como las avocetas, de las que había un grupito descansando en la orilla, aunque en número reducido de ejemplares.

Avocetas (7-4-2017)

Además de las limícolas, también aves de buen tamaño, como un bando de una treintena de flamencos, garzas reales, garzas imperiales, garcetas comunes o espátulas.

Una pena que una pareja de perros movían los bichos de lado a lado corriendo donde no cubría el agua… El respeto por la naturaleza y la fauna no parecía muy grande por allí… Molestias generalizadas, ruidos, basuras, poca señalización en un lugar tan bonito y bueno para la fauna como este… A ver si poco a poco, vamos mejorando en este aspecto, que bien necesario es.

El grupo de flamencos (7-4-2017)

Espátula en vuelo, con anilla que no pudimos llegar a leer (7-4-2017)

Además, destacar un precioso ejemplar de águila pescadora (también anillada) que andaba en medio del río pescando y posándose en un poste. Lejana, pero espectacular para observarla por el telescopio.

Pescadora en vuelo (7-4-2017)

Completar el buen listado con varias especies de aves marinas… Gaviotas reidoras, patiamarillas, sombrías, de Audouin y charrán patinegro, pagaza piquinegra y fumarel cariblanco.

Pagaza piquinegra (7-4-2017)

Fumarel (7-4-2017)

Además del camino paralelo al río en el que vimos todo esto, también hay un camino cerrado a vehículos pero que se puede transitar a pie unos metros aguas arriba, en una zona bastante encharcadiza.

En un paseo por allí, vimos estas aves desde más cerca, además de algún alcaraván, lavanderas boyeras, buitrones volando de mata en mata y algún carricero común que cantaba junto a currucas cabecinegras en las zonas más densas…

De esta forma veíamos allí caer la noche, y teníamos un espectacular atardecer…

Atardecer en el río (7-4-2017)

Descansando y preparando la noche… (7-4-2017)

Para terminar, dormíamos en “Ifentar”, en el hotel “Le Palmeraire du Massa”, un buen sitio, donde nos dieron muy bien de cenar a pesar de llegar bastante tarde… Estábamos solos en el hotel, que al llegar parecía que estaba abandonado, pero en el que nos dieron muy buen servicio… Hay que decir que a pesar de no tener ninguna noche reservada, no tuvimos ninguna dificultad para encontrar alojamiento, en unos hoteles negociando el precio y en otros no, pero en todos con muy buen servicio, tanto de cena como de desayuno.

Y tras descansar, tocaba otro nuevo día de pajareo (ya el último), visitando el “Parque Nacional de Souss-Massa”.

El “Parque Nacional de Souss-Massa” se encuentra en la zona de “Sous2-Masa”, ocupando una franja costera, al sur de la ciudad de “Agadir”. Se trata de unas 35000 hectáreas, un humedal basado en los tramos bajos de varios valles y la desembocadura al mar, con playas, zonas de dunas, alguna balsa, plantaciones, y sobre todo zonas de acantilados.

Como símbolo del Parque está el ibis eremita, especie muy amenazada y de las que quedan muy pocas parejas en el mundo, y de las que varias colonias crían en acantilados del lugar, sin duda alguna una de las especies objetivos del viaje.

Carteles del Parque (8-4-2017)

Para empezar a conocer el Parque (que comenzó su andadura allá por los 80 y está protegido como sitio “Ramsar” y dentro de una “Reserva de la Biosfera”) y buscar diferentes especies, visitábamos primero la zona del entorno del centro de interpretación.

Allí no tardábamos en ver chagra del Senegal, objetivo de la zona (se trata de un muy buen lugar para verlo) además de otras especies bastante comunes. Paloma bravía, tórtola turca, tórtola senegalesa, urracas, golondrinas comunes, daúricas y aviones comunes o cogujadas comunes y montesinas.

Entre ramas (8-4-2017)

El hábitat era de arbustos, muy amarañados, y con la costa cerca, lugar idóneo para el chagra, del que pudimos disfrutar a pesar de lo activo que andaba de rama en rama. Pájaro de colores sencillos, pero muy vistoso a la vez.

Otro de los objetivos de la zona, cumplido (8-4-2017)

Además, en este paseo a primera hora, donde ya un paisano se nos ofreció para hacer de guía, sacamos varias especies aún con el estómago vacío, para aprovechar las primeras horas de luz. Además de lo ya citado, una simpática pareja de alcaravanes descansaban cerca de la pista principal, confiando en su mimetismo para no ser localizados, al igual que tórtolas europeas de las que también se veían ejemplares sueltos, y cetias ruiseñores, mosquiteros, currucas cabecinegras, tarabillas comunes y collalbas rubias (primer avistamiento de la especie durante el viaje para sumar al nutrido grupo de collalbas) asomando entre los pequeños arbustos.

Alcaraván entre la vegetación (8-4-2017)

Pareja de tórtolas europeas (7-4-2017)

Volvíamos a desayunar al hotel, con mirlos, estorninos negros, gorriones comunes y bulbules en las zonas más humanizadas… y aprovechamos una especie de balsilla que hacía el río con mucha vegetación, con cosas muy interesantes…

Zona inspeccionada (8-4-2017)

Además de algún ánade real que nadaba tranquilo, y una pareja de zampullines, muy interesante un avetorillo que se sujetaba entre los carrizos… Zona muy pequeña, pero en la que observamos también archibebe claro, gallineta, focha, y escuchamos rascón, carricero tordal , carricerín común, buscarla pintoja y buitrones.

Avetorillo (8-4-2017)

Archibebe claro (8-4-2017)

Destacar además un cormorán grande de la subespecie africana, caracterizada por tener mucho blanco en garganta y rostro, y que por el momento no habíamos visto en exceso.

Cormorán (8-4-2017)

En esta zona húmeda, también un bonito galápago leproso, esquivo y que se sumergía continuamente. Y en vuelo, vencejo pálido, y avión paludícola, dos especies nuevas que no habíamos observado hasta ahora, y que fueron buenas alegrías, a pesar de que volaban a grandes velocidades.

Tortuga (8-4-2017)

Y con este buen listado, regresábamos al hotel a desayunar con muy buenas vistas, y siempre con los prismáticos al cuello, observábamos los primeros ibis volando muy altos y lejos. Disfrutábamos de la terraza y de las impresionantes vistas, ya que habíamos llegado de noche, justos para cenar, y no habíamos tenido ocasión.

Una pena el no tener tiempo para disfrutar de esa preciosa piscina. Un lugar muy barato, y en el que los “pajareros” son habituales, por la cercanía del hotel a las zonas buenas de pajareo en el Parque Nacional.

Vistas del penúltimo hotel del viaje (8-4-2017)

Con el estómago lleno y cargados de energía, nos dirigíamos hacia otra zona del parque poco a poco, sobre todo en busca de aves marinas y acuáticas, y realizando paradas en sitios aparentemente buenos del río, donde veíamos especies ya citadas y alcaudones comunes y reales, alguna lavandera boyera y paloma torcaz….

Lavandera boyera cantando (8-4-2017)

Para aves de costa, dimos un buen paseo de unos 2 kilómetros de sendero hasta la playa donde desemboca el “río Massa” (paseo que te puedes ahorrar si vas en coche a la localidad de “Sidi R’bat”, pero que a nosotros nos parecía recomendable andar).

Sitio muy bonito e interesante, con curiosos campos de fútbol en medio de la nada.

Estadio de fútbol marroquí… jejejejeje (8-4-2017)

Una de las porterías (8-4-2017)

Y muy buenas observaciones en la zona de costa, con varias especies que hasta entonces no habíamos visto.

Tarros canelos, garzas reales moviéndose de un lado para otro, garcetas comunes y garcillas bueyeras salpicando diferentes zonas, espátulas y limícolas en cada zona de limos, con chorlitos grises, chorlitejos grandes, agujas colinegras, zarapitos trinadores, correlimos tridáctilos y andarríos chicos.

Además, varios postes eran aprovechados por cormoranes, charranes patinegros, pagazas piquinegas, y un simpático charrancito común.

Posadas en las ramas varias especies (8-4-2017)

Durante el paseo, buen número de pajarillos… Abejarucos europeos en vuelo, los tres colirrojos (tizón, real y diademado), ruiseñores, jilgueros, verdecillos, pardillos, collalbas grises, pinzones vulgares, verderones, escribanos soteños, trigueros y escribanos saharianos.

Colirrojo diademado (7-4-2017)

Y entre pajarillos, llegaba otro de los objetivos del lugar, el ibis eremita, especie que minutos antes habíamos visto volar a lo lejos, y que era cuestión de tiempo el volver a localizar.

Muy lejanos, en la arena de la playa, descansaban un grupo de unos 50 individuos,  que con la calima y la distancia no observábamos lo bien que nos habría gustado.

Grupo de ibis eremita descansando en la playa (8-4-2017)

Como es lógico, además de los ibis, un muy buen y nutrido grupo de gaviotas con varias especies… Picofina, patiamarilla, sombría, de Audouin y gavión atlántico se mezclaban tanto en el suelo, como en el cielo…

Gavioteo (8-4-2017)

En esta zona, había un par de guardas, con los que estuvimos hablando y nos indicaron algún sendero, mientras un simpático mochuelo nos vigilaba desde una de las construcciones del lugar.

Mochuelo en una casa (8-4-2017)

Tras llegar a la desembocadura, poco a poco nos tocaba deshacer el camino que habíamos hecho, y volvíamos caminando entre especies, observando un tremendo bando de moritos que superaba el centenar de ejemplares y que volaba sin control de un campo a otro.

Moritos en vuelo (8-4-2017)

Poquitas las rapaces del lugar, como en casi la totalidad del viaje, pero sí que tuvimos la oportunidad en el recorrido que hicimos en coche por el tramo bajo del “río Massa” (entre huertas, carrizales y palmerales), ver una grajilla (especie nueva y bastante rara por la zona) y un precioso cernícalo vulgar con un comportamiento curioso…

Cernícalo posado (8-4-2017)

El animal se enganchó a la pared de una chabola, como si de una lapa se tratase, y con su garra sacó un polluelo de un agujero…

Polluelo que se llevó en vuelo, mientras aparecían los padres, una pareja de gorriones, y alterados pero a la vez con pocas posibilidades echaban al cernícalo del lugar… Además, lo curioso fue que no lo hizo una vez, si no que lo hizo dos, y fue en el segundo intento cuando consiguió su premio… Mal futuro tenían esos gorrioncillos….

Con un pollito recién cazado (8-4-2017)

Como recomendación, decir que toda esta zona es bastante lío en cuanto a caminos y carreteras se refiere… Muy interesante, pero complicada de entender, así que si se lleva “gps”, mejor que mejor.

Seguíamos nuestra ruta hacia zonas de acantilados y cortados marinos, con algún atasco de tráfico importante, y con un fuerte calor, del que las ardillas morunas se escondían entre las rocas…

Ardilla moruna (8-4-2017)

En nuestro camino paramos en “Cap Rhir”, entre “Agadir” y “Tamri”.

Algunos “trips” lo ponen como un sitio interesante para observar aves marinas. Muy recomendable ir por la mañana, por la tarde no merece la pena.  Nosotros estuvimos, y solo vimos una pareja de alcatraces, y muy lejanos. Eso sí, el paisaje de acantilados marinos de arenisca, espectacular. Salvajes y agrestes como pocos.

Costa cerca de “Tamri” (8-4-2017)

Otro “Sadar” en medio de la nada. Muy habituales los campos de fútbol, en las pocas zonas que los cortados marinos dejaban llanas (8-4-2017)

Y continuando el camino, tocaba visitar el “estuario de Tamri”, lugar muy interesante, ya que en los alrededores de “Tamri” hay una colonia de ibis eremita y pueden ser observados en vuelo o mientras se alimentan, tanto antes como después del pueblo.

Y tuvimos suerte y así fue, como colofón a un muy buen día (y a un muy buen viaje, ya que esto se acababa), y con buena kilometrada en carreteras de costa (250 kilómetros durante todo el día), un grupo de ibis comía caracoles y caracoletas en una zona de matorral bajo.

Uno de ellos (8-4-2017)

Como ya he dicho antes, el ibis eremita está en peligro de extinción, siendo una de las aves más amenazadas del mundo.

A día de hoy, solo hay una pequeña población en el suroeste de Marruecos (esta que nosotros visitamos) y con otras de muchos menos individuos, en Siria (desierto de Palmira) y Turquía (Birecik), que suman unos 600 ejemples, con 125 parejas reproductoras…

A modo de curiosidad, saber que en España hay una población de unos 80 ejemplares en diversos lugares de la comarca de la Janda, todos con origen de una suelta (y criados en zoos de toda Europa) que forma parte del programa de reintroducción de la especie “Proyecto Eremita”, que lleva a cabo la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, junto con instituciones como el Zoobotánico de Jerez de la Frontera (Cádiz).

Coimiendo caracoletas (8-4-2017)

A simple vista es un ave fea, parecida a una gallina, de mayor tamaño,  con cuerpo oscuro metalizado y cabeza rojiza pelada y pico largo, fino y curvo. La verdad, que parece de todo menos un pájaro… jejejeje.

Caminando (8-4-2017)

Fue muy buena observación, ya que tuvimos cerca de una treintena de animales comiendo a escasos metros, de los que a alguno se les veía el transmisor con el que se controla los movimientos de los ejemplares, para así ver la evolución de la población.

Una muy buena alegría, que nos quitaba el gusto amargo del grupo que habíamos observado a la mañana, y del que no pudimos disfrutar por la lejanía.

Pareja (8-4-2017)

Caía la tarde y allí que los dejamos comiendo, realizando pequeños vuelos… Unos se iban, y otros venían. La verdad que sin duda alguna uno de los momentos del viaje. Un grupo de ibis eremita (que en el mundo cuenta con tan solo 600 individuos), al lado del coche y dejándose observar con toda facilidad y confianza.

Volando (8-4-2017)

De esta forma se nos hacía de noche, y tocaba pasar noche en el “Riad l’Eucaliptus” un poco antes de “Essaouira”, uno de los pueblos más conocidos del lugar. Recorríamos la carretera a ver si teníamos alguna sorpresa por alguna pista, pero no hubo nada más reseñable… Los ibis fueron nuestra despedida.

Así que allí pasamos noche y pudimos disfrutar de unas cervezas frescas, muy escasas durante todo el viaje, en un lugar idílico, un hotel muy tranquilo con una muy buena terraza y piscina, que por las horas de llegada no pudimos disfrutar.

Último atardecer en Marruecos (8-4-2017)

Y ya con todo hecho, tocaba volver para casa…

Amanecer pronto y tras un buen desayuno, tortitas incluidas, carretera hasta el aeropuerto, en un trayecto de unas 3 horas (por buena carretera) que poco nos dio en cuanto a pajareo se refiere… También es cierto que íbamos justos de tiempo y no podíamos permitirnos el lujo de realizar grandes paradas… Además, todo lo de la zona, teníamos ya más o menos visto, así que tocaba quemar gasoil.

Aún así, azulones, cigüeñas, garza real, garcilla bueyera, rapaces como cernícalo vulgar calzadas, busardos moros y elanios, paloma bravía, tórtola turca y senegalesa, vencejo común y pálido, alcaudón real y común (muy abundantes durante todo el viaje), cogujada común, bulbul naranjero, mosquitero común, gorrión común, curruca cabecinegra, colirrojo tizón y escribano sahariano… Muchas de ellas en zonas urbanas

Vencejo pálido en pleno vuelo (9-4-2017)

Con ello acabábamos el recorrido de estos últimos días “Agdz”- “Valle del rio Souss” – “Agadir” – “Ifentar” – “Parque Nacional de Souss-Massa”- “Cap Rhir” – “estuario de Tamri” – “Essaoiira” – “Marrakech”, para acabar montando en el avión, y viajando a Madrid de nuevo, donde todavía nos quedaba la vuelta en coche a Pamplona.

Furgoneta en gasolinera; un “tastarro” sobre ruedas (9-4-2017)

Sin duda alguna, un viaje genial, sin tregua y en buena compañía. Barato y con muchos sitios buenos y muy localizados, pesar de que la señalización es bastante escasa allí.

Si tienes ocasión no te lo pienses, Marruecos es un destino ideal para la observación de aves, completando además el viaje con sus gentes, su cultura, el encanto de sus pueblos, sus mercados y sus comidas (algo que nosotros no pudimos disfrutar como nos habría gustado por la falta de tiempo)… No te dejará indiferente, y sin duda alguna tendrás ganas de repetir.

Además, un país seguro, en el que se trata muy bien al turista, aunque llegan a ser un poco agobiantes en las ciudades turísticas; piden propinas y quieren ayudarte en todo a cambio de unas monedillas. Sin problemas para encontrar alojamiento (nosotros íbamos sin nada reservado para dormir y cogíamos en todos a última hora de forma presencial, eso sí, teniendo localizados previamente posibles sitios), con hoteles de calidad y a precios muy asequibles. Carreteras bastante buenas y gasolina barata comparando con los precios que tenemos por aquí.

Además, la “meteo” fue perfecta y acompañó, sin lluvias, aunque en horas centrales algún día pasamos demasiado calor, y la calima no era aliada ni de la observación con telescopio ni de la fotografía.

Y lo importante, un muy buen listado de especies, alguna de ellas espectaculares. Ibis eremita, gorrión sahariano, búho desertícola, chagra del Senegal, camachuelo trompetero, chotacabras egipcio, corredor sahariano, alondra ibis, busardo moro, avetorillo, águila de Bonelli, herrerillo africano, varias especies de collalbas, subespecies de urraca, mochuelo, pico picapinos, cormorán, lavandera blanca… Una lista de 183 especies… Además de algún mamífero, y varios tipos de lagartos. Parece mentira, ¿verdad?  Tanto en una zona así, de la que tenemos una imagen totalmente desértica…

Ibis alimentándose (7-4-2017)

Macho de gorrión sahariano (6-4-2017)

El búho desertícola (4-4-2017)

Camachuelo carminoso, precioso y muy cercano (2-4-2017)

Para los que estéis mirando la opción de ir, nuestro recorrido completo fue… “Marrakech” – “Gosnei” – “Estación de esquí de Oukaimeden” – “Ourika” – “Tizi n Ticka” – “Amerzgane” – “Al Manssour” – “Doulmane du Dades” – “Tagdilt track” – “Garganta de Dades” – “Imiter” – “Garganta de Todra” – “Doulmane du Dades” – “Tagdilt track” – “Tinejdad” – “Erfoud” – “Auberge Derkaoua” – “Erg Chebbi” – “Hassilabied” – “Agdz”- “Valle del rio Souss” – “Agadir” – “Ifentar” – “Parque Nacional de Souss-Massa” – “Cap Rhir” – “estuario de Tamri” – “Essaoiira” – “Marrakech”. Más de 2000 kilómetros!!!!

Y dejando algunos sitios buenos sin visitar, ya que todo no se puede (“Bosques de cedro de Arzou”, “Sidi Yahya” bueno para francolín biespolado, “Sidi Rabat” para ver una colonia de ibis eremita criando en roca, el “lago Sidi Bourhaba” con posibilidad de lechuza mora, “Zeida” otro desierto de rocas…)… Y algunas especies pendientes (sobre todo halcones), con la excusa de volver…

Espero que os haya gustado! Y a los que tengáis en mente ir… que os sirva de ayuda!!!! Cualquier cosa, pedirme más información! En lo que pueda, encantado de ayudaros.

Un viaje espectacular (7-4-2017)

Publicado en Buscando muy a lo lejos... | Deja un comentario

Marruecos II; por gargantas y desiertos

Tras una primera parte de viaje (https://avistadepajaros.wordpress.com/2019/08/21/marruecos-i-por-la-alta-montana-y-las-zonas-rocosas/) donde recorrimos “Marrakech” – “Gosnei” – “Estación de esquí de Oukaimeden” – “Ourika” – “Tizi n Ticka” – “Amerzgane” – “Al Manssour” – “Doulmane du Dades”, tocaba volver a la carga buscando aves en otro tipo de hábitat…

Nos íbamos de desiertos (tanto rocosos como de arena) y famosos cortados, con varias especies nuevas como objetivo para sumar a la lista, y ganas de seguir disfrutando del viaje.

Para ello madrugábamos, para así buscar aves nada más amanecer, ya que el calor pegaba fuerte conforme se acercaba la tarde y el mediodía, y para ello nos centrábamos en la zona de “Doulmane du Dades”, “Izoumgane” y “Anounizeme”.

Amanecer en el desierto de rocas (4-4-2017)

El paisaje visitado se trataba de un desierto pedregoso (al sur de la carretera que conduce a “Imiter” y al oeste de la carretera de “Ikniouen”), donde varias pistas en buen estado atraviesan y recorren la zona… Como consejo, mucho cuidado con los pinchazos, pero a decir verdad son pistas que se pueden recorrer sin ningún problema, incluso con coches normales…

Este desierto de rocas y piedras, es muy buena zona para aves esteparias, de las que vimos unas cuantas especies…

Comenzamos el día con un busardo moro descansando sobre una roca, un curioso aguilucho lagunero (totalmente fuera de sitio en medio del desierto) y un águila pescadora muy lejana sobre un poste… Mientras, poco a poco iban haciendo aparición las típicas especies de este tipo de lugares, y de esta forma, levantamos unas gangas ortega… Primero un grupo muy lejano al coche, y luego otro grupito más pequeño, que se nos había pasado por alto y por el que habíamos estado a escasos metros… Las gangas son animales que con sus colores pasan totalmente desapercibidas, y confían en su mimetismo de una manera sorprendente, por lo que si están cercanas, pueden dar muy buenas fotos y observaciones.

Gangas en vuelo (4-4-2017)

Allí consistía todo en hacer kilómetros y kilómetros en el coche, oteando y mirando por todos los lados, y de vez en cuando hacer paradas estratégicas, bajando y mirando con el telescopio en todas direcciones…

De esta forma, aunque todo parecía desierto y vacío de vida, veíamos cosillas interesantes… Terrera negrita y terrera colinegra, cogujada común, collalba gris, collalba desértica o collalba de Seebhom eran algunas de las especies que aparecían poco a poco…

Terrera colinegra, una de las aves buscadas (4-4-2017)

El paisaje era muy curioso… kilómetro y kilómetros llanos, con zonas montañosas en la lejanía. Zona muy interesante para ver aves (de las mejores zonas de Marruecos para pajarear), que se conoce como “Tagdilt track” (Ruta de Tagdilt), muy buena para collalbas y gangas, sobre todo en charcas, donde acuden a beber, siendo la mejor zona esteparea de todo el Paleártico Occidental.

Una zona que no puede faltar en un viaje de pajareo, y que dependiendo de cómo vaya el año puede tener pequeñas regatas  y charcos de agua, donde se concentra muy buena cantidad y variedad de avifauna. Nosotros no tuvimos suerte en ese aspecto y estaba todo bastante seco…

Desierto de rocas (4-4-2017)

Zona visitada, donde parece que no hay vida… Jejejejeje (4-4-2017)

Destacar un esmerejón volando muy lejano, y la alta presencia de corredores saharianos… Curioso ave, patilarga, y que recibe el nombre por sus curiosos movimientos… Un “bimbo” para todos, y que vimos durante algún día mas, pero con mayor abundancia en esta zona…

Corredor sahariano (4-4-2017)

Igualmente pasó con la alondra ibis, de la que vimos bonitos ejemplares en estas zonas desiertas… Pocos ejemplares, pero dispersos por todo el desierto. Ejemplares unos muy lejanos, pero otros más cercanos, como el de la foto…

Alondra ibis (4-4-2017)

Una de las familias más importantes de Marruecos son las collalbas, de la que ya os he hablado de varias…

“Tagdilt track” no era menos, y seguíamos observando especies nuevas… De esta forma sumábamos la collalba yebélica, la collalba negra, collalba del Magrebh y collalba culirroja, especie de la que un macho no paraba de alimentarse de gusanos, a escasos centímetros del coche, que usábamos en muchas ocasiones como “hide”, a pesar de que al ser aquello un lugar muy abierto, los pájaros en general al ver nuestras siluetas o nuestro coche volaban enseguida…

Collalba culirroja (4-4-2017)

Además, en este desierto, visitamos alguna de las pequeñas zona de huertas, donde había pequeñas charcas y zonas con árboles (sobre todo frutales), que nos daban aumento de variedad de especies pero pocas cosas nuevas…

Además de ranas verdes norteafricanas (especie diferente a la de aquí, aunque puede parecer muy similar) en las balsas y proximidades, aparecían aves comunes como mirlos, petirrojos, ruiseñores, gorriones, o las típicas palomas bravías y tórtolas turcas, comunes también en zonas urbanas… Además, destacado en este tipo de lugares (pequeños humedales en medio de la nada) un grupillo de abejarucos, y una pareja de abubillas.

Pareja de ranas verdes (4-4-2017)

Decir que en esta zona árida, coincidimos con un grupo de pajareros ingleses… Iban con guía en un microbús, y fue un grupo que a partir de aquí nos juntamos en más de un lugar también… Así que parece que los lugares buenos para pajarear están muy marcados y claros…

En este lugar, se nos daban las típicas imágenes del desierto, con buenos grupos de dromedarios (los de una joroba, y camellos los de dos jorobas), usados como modos de locomoción, animales de carga, o con fin turístico para dar paseos, dependiendo de la zona…

Dromedarios en medio de la nada (4-4-2017)

Mientras, nosotros seguíamos a lo nuestro, y en este desierto tenemos que destacar también la presencia de camachuelos trompeteros, y a la alondra sahariana… Muy similar a la alondra cornuda que vimos en el Atlas, pero de rostro blanco y negro (la alondra cornuda lo tiene amarillo). Alondra también muy abundante por la zona, y que pudimos disfrutar…

Alondra sahariana (4-4-2017)

Muy curioso los kilómetros y kilómetros de plástico que había a las afueras del pueblo…

El vertedero estaba a las afueras, y el viento movía y llevaba los plásticos, bolsas y demás varios kilómetros a la redonda… La verdad que una pena tal cantidad de suciedad en un lugar así… Parece que estás muy alejado de la civilización, pero está mucho más cerca de lo que parece…

En el coche (4-4-2017)

Y tras ello y pasar por la civilización, tocaba ir a dos famosas gargantas… Eso sí, tras hinchar la rueda del coche con un aparato para pinchazos que nos había dejado el bueno de Xabi Urmeneta, que además de aconsejarnos sitios, nos pasó algún contacto y nos dejó un kit para reparación de pinchazos al que tuvimos que dar uso… Gracias Xabi!!!

Así hacíamos varios kilómetros de carretera (unos 35 desde “Boulmane”) donde veíamos los típicos cernícalos vulgares, cigüeñas, palomas torcaces, algún bando de garcillas bueyeras, milanos negros, águilas calzadas y más ratoneros moros…

Poco a poco llegábamos a la “Garganta de Dades”, garganta que tiene el nombre de su río, y que está situada en un valle curioso puesto que carece de palmeras datileras, especie de palmeras que está presente en todo el sur del país.

Entrada a la “Garganta de Dades” (4-4-2017)

Lugar espectacular y muy aconsejable, sobre todo paisajísticamente, a pesar de que en el tema de aves nos dejó un poco fríos… Aunque oteamos con intensidad, sobre todo en busca de rapaces rupícolas, no tuvimos mucha suerte…

Aviones roqueros, aviones comunes y golondrinas revoloteaban el cielo… Alguna curruca carrasqueña entre los matorrales, alcaudones comunes en arbustos, un roquero solitario y otro roquero rojo en los cortados y poco más…

Oteando (4-4-2017)

Zonas con río, donde buscábamos y buscamos, pero en la que no teníamos suerte, por lo que intentábamos disfrutar con cualquier cosa…

Libélula en la “Garganta de Dades” (4-4-2017)

En los lugares más inhóspitos seguía habiendo actividad humana, y en esta zona una curiosa familia, donde las mujeres cortaban hierba en una parcela en la orilla del río “Dades”, y un hombre con un crío recorría con una docena de cabras las laderas del lugar…

Trabajando en las orillas del río (4-4-2017)

Laderas rojizas y escarpadas, que eran recorridas por una carretera serpenteante que llegaba muy alto, para poder cambiar de valle… Una zona que solamente por el paisaje merece la pena visitar, y que supongo que fines de semana estará llena de turistas…

Garganta, con sus espectaculares vistas (4-4-2017)

Tras la visita a la “Garganta de Dades”, tocaba visitar la otra garganta famosa y cercana en kilómetros, pero algo lejana en tiempo, y que también es un famoso destino turístico… La “Garganta de Todra”.

Para ello volvíamos a bajar la sinuosa carretera de “Dades”, ya que habíamos subido hasta la cima, y deshacíamos el camino hecho.

La carretera dejaba bonitos paisajes y zonas de huertas en las que hacíamos alguna parada, con resultados de aves ya citadas, y herrerillos africanos, lavanderas blancas y cascadeñas cercanas al río, con buen número de bulbules naranjeros y escribanos saharianos en las zonas rurales.

Paisaje cercano al río (4-4-2017)

Desde la carretera se producían escenas curiosas… Desde gente en cada esquina, ocupando cada sombra descansando (el calor ya apretaba), a pastores en medio de la nada con muy pocas cabezas de ganado… Además, en la misma carretera auténticas chatarras con 4 ruedas que llevaban cargas como podían, tanto cargas de material, como cargas de personas, ya que era habitual ver a más de dos personas en una motocicleta, o coches cargados con personas metidas como sardinas en lata… Aquello es otro mundo, eso sí, luego en controles de carretera y radares, gastan bastante…

Furgoneta cargada de forma imposible… (4-4-2017)

Antes de llegar a la garganta, parábamos en los cortados de “Imiter”, cortados de los que teníamos buena referencia para búho desertícola, y que no defraudaron…

Al poco de llegar y montar el telescopio, con un paisano que apareció con un zacuto de panes y unas cabras, pudimos ver al búho en una grieta del cortado…

Búho en un hueco en el roquedo (4-4-2017)

De esta forma, pudimos disfrutar de uno de los objetivos del viaje. El precioso búho desertícola, búho muy parecido al búho real que tenemos en la Península Ibérica, pero de tonalidades más claras…

El búho con más zoom (4-4-2017)

El pastor apareció de la nada, y vio la oportunidad de sacarnos una propinilla… Por eso se juntó a nosotros para intentar enseñarnos el búho… Todo ello sin hablar ni papa, ya que hablaba “bereber”, y nosotros no teníamos ni idea… A pesar de ello, nos entendimos con él a la perfección.

Tras el búho, y entre collalbas, al otro lado del barranco nos enseñó un nido de busardo moro, donde se llegaba a ver algún pollito…

Busardo moro en su nido (4-4-2017)

Muchas veces se critica la fotografía de nidos, por el peligro que puede suponer para la cría, y que la madre o padre abandonen el nido, pero esta la tomamos a distancia prudente, y allí siguió todo tan normal, con el búho en su hueco, y el ratonero en su plataforma…

Es un tema delicado y complicado este de los nidos y la observación y fotografía, pero yo creo que si se hace con respeto, no hay problema, siempre que eduquemos hacia ello y expliquemos los peligros que puede tener, que son muchos, y en especies sensibles, más todavía… Desde mi punto de vista, hay que ir a la educación más que a la prohibición, aunque cada caso es diferente, y dependiendo del peligro y del éxito reproductor, por supuesto que habrá que restringir ciertas prácticas, pero siempre con la educación como telón de fondo…

El lugar era espectacular, cercano a la carretera, pero a la vez lejano a la civilización, a pesar de que este pastor había aparecido al momento de llegar nosotros, no sabemos muy bien de donde… Seguramente, fijo en la zona, ayudaba a “pajareros” a localizar el búho y a ver el nido de ratonero, a cambio de unos “dirhams”, la moneda de allí, que equivale el cambio a 10 “dirhams” el euro.

Durante nuestros caminos por los barrancos rocosos, nos seguían sorprendiendo los grandes lagartos que aparecían tomando el sol…

Agama cercano a su madriguera (4-4-2017)

Además de las paradas en busca de fauna, de vez en cuando parábamos en los pueblos para comprar algo de comida… Aprovechábamos las pequeñas tiendas para coger provisiones… Pan, latas de conservas, galletas, chocolates y patatas fritas a muy buen precio, sin olvidar bien de garrafas de agua para combatir el fuerte calor que hacía…

Comida muy de batalla, para comer rápido y en pequeñas paradas, e incluso en el coche en los desplazamientos, ya que no había tiempo que perder…

Carretera cruzando pueblos (4-4-2017)

Y tocaba así, visitar la “Garganta de Todra”, garganta que es cruzada por la propia carretera y que tiene acantilados de más de 100 metros de alto… Otra garganta espectacular (pero muy turística), en la que encontramos muchísima gente, sobre todo bañándose en el río…

“Garganta de Todra” (4-4-2017)

Eran las 6 de la tarde y el sol pegaba fuerte… Por ello, para pajarear nos apartamos un poco de toda la gente, y aunque no había mucha variedad vimos especies típicas de roquedos…

Allí, la alegría fue una pareja de águilas perdiceras, que estaban en un nido muy alto, y que incluso llegaron a cazar un lagarto en las cercanías, del que se alimentaron y llevaron restos al nido.

Perdicera en pleno vuelo (4-4-2017)

Mientras disfrutábamos de la pareja de Bonellis (también se le llama águila de Bonelli al águila perdicera), se veían unas cuantas especies de pajarillos, siempre cercanos al río, uno de los pocos puntos de agua del lugar…

Algún andarríos chico, pinzones, chochines, ruiseñores bastardos, verdecillo, pardillos… y como más destacado una pareja de preciosos escribanos saharianos se alimentaban de restos de panes muy cerca de nuestros telescopios…

Escribano sahariano (4-4-2017)

Un pajarillo muy común durante todo el viaje, y que la verdad que es muy bonito y vistoso. Se ve con mucha facilidad, sobre todo en entornos rurales, muy ligado al hombre.

Precioso y discreto (4-4-2017)

Tras esta buena observación de la Bonelli en la “Ganganta del Todra”, volvíamos al mismo albergue en el que habíamos pasado la noche anterior, en “Doulmane du Dades”, tras cerca de 230 kilómetros de coche, donde tras una buena cena tradicional de nuevo nos echábamos a dormir para descansar, ya que el día siguiente a pesar de que prometía, iba a ser largo…

Y así llegaba otro nuevo día, donde comenzábamos nuestro recorrido en el mismo día que el día anterior, volviendo a recorrer el desierto rocoso de “Tagdilt track”, donde veíamos buena variedad de nuevo, de las mismas aves que habíamos visto el día anterior…

Precioso un ratonero que nos daba la bienvenida en la zona del vertedero, en la que aparecían decenas de perros abandonados entre las basuras… Debe haber una colonia importante de ellos allí viviendo, por lo que si se pajarea por allí, cuidado al salir del coche con las mordeduras, que mejor será no tener que probar el estado de la sanidad en el país…

Ratonero moro en el amanecer (5-4-2017)

Entre las aves, todas las del día anterior… Gangas ortegas (muy lejanas), alondra ibis, terrera negrita, terrera sahariana y terrera colinegra, cogujada común, alondra sahariana, y la variedad de collabas. Desértica, culirroja, yebélica, negra, gris, y del Magrehb.

Al listado de aves, se sumaba un simpático mamífero, asustadizo pero que se veía con cierta facilidad… El jerbo gordo, especie de la que poca información he encontrado en internet…

Jerbo gordo asomando la cabeza desde su madriguera (5-4-2017)

Curioso pero asustadizo (5-4-2017)

Nos tocaba volver a hinchar la rueda, y disfrutar del paisaje y la gente, muy diferente a todo lo que tenemos por aquí.

Durante la ruta cogíamos a un paisano que llevaba un saco vacío y que hacía auto stop en medio de la nada… Suerte tuvo de que pasamos por allí y le recogimos. Como es lógico, no tenía ni idea de inglés, pero por medio de señas ya le entendimos su dirección… Le acercamos, y curioso se despidió de nosotros con cara de pocos amigos y gruñendo… Suponemos que nos estaba agradeciendo el viaje, pero con su despedida, no quedó muy claro…

Paisano con su burro cargado, llevando cosas en el pueblo (5-4-2017)

Habíamos madrugado y volvíamos al albergue a desayunar, observando desde la ventana aves comunes como tórtola turca, paloma bravía, gorriones, bulbul, avión común, golondrina, o escribanos saharianos.

Tórtola turca en un poste de la luz (5-4-2017)

Tras desayunar, tocaba ir de ruta hacia las dunas de “Erg Chebbi”, haciendo paradas en zonas que veíamos interesantes. Teníamos unos cuantos kilómetros, y parábamos en los sitios que nos podían parecer buenos, además de alguno en el que teníamos buena referencia…

Paisaje antes de llegar al desierto (5-4-2017)

Habitual en estos desplazamientos en la carretera cigüeñas, palomas torcaces, bravías, tórtolas turcas, cernícalos vulgares y milanos negros (muy habituales durante todo el viaje). Junto a todo ello, en un muro al lado de la carretera aparecía la primera tórtola senegalesa, primera vez que la veíamos durante el viaje y que iba a pasar a ser una habitual en el viaje…

Tórtola senegalesa (5-4-2017)

Poco a poco seguíamos haciendo kilómetros, entre un paisaje en general bastante llano, muy diferente al de los dos primeros días, y que a pesar de parecer asolado, se veía muy interesante prestando un poco de atención…

Pintada en nuestro camino (5-4-2017)

Una de las paradas que realizamos fue en el pueblo de “Tinejdad”, para dar una vuelta por el palmeral y las huertas, interesante sitio. Allí sacamos varias especies… Destacando tórtola europea, mosquitero silbador, mosquitero papialbo, colirrojo real y abubilla, le siguieron pinzones vulgares, abejarucos, papamoscas cerrojillo, chochín, mirlo, ruiseñor bastardo, mosquitero común, lavanderas boyera o ruiseñores.

Y es que, estos palmerales, huertas y campos de cultivo son zonas excelentes para pajarear en Marruecos. Son pequeñas superficies arboladas con fuertes concentraciones de agua en medio de la nada, y eso hace que sean unos paraísos para las aves.

Como novedad vimos los primeros abejarucos papirrojos (también llamado abejaruco persa). Una tresena posados en un arbolillo seco, muy tranquilos y que se dejaron acercar con cierta facilidad.

Abejaruco persa (5-4-2017)

Eran cerca de las dos de la tarde y el sol calentaba, mientras poco a poco poníamos dirección al desierto, “malcomiendo” en el coche, ya que no había tiempo que perder…

Hasta las lagartija se ponían a la sombra del calor que hacia… Lagartija que no he podido identificar (5-4-2017)

En la zona de “Erfoud” hicimos varias paradas en cauces secos de ríos para intentar localizar prínia desértica, pero sin éxito. Si  que vimos en cambio tordalino rojizo, tarros canelos, zampullín chico, garcilla bueyera, gallineta, avoceta, algún aguilucho lagunero planeando, y zarcero pálido… Teníamos pensado pasar por “Goulmina”, pero andábamos justos de tiempo y no llegamos a visitar la zona…

Tarros canelos en pleno vuelo (5-4-2017)

El siguiente punto donde paramos, ya muy cerca de las dunas, fue en los jardines que rodean el “Auberge Derkaoua”, donde en la parte trasera vimos varias especies interesantes y muy accesibles… Abejaruco, curruca carrasqueña, alcaudón real, collalba yebélica (también llamada collalba negra de Brehm), tordalino rojizo y zarcero bereber como más destacado. Buscábamos chotacabras, ya que era buen sitio para ello, pero no tuvimos suerte…

Como curiosidad, decir que en esta especie de jardín, volvimos a coincidir con el grupo de pajareros ingleses con los que habíamos coincidido en las llanuras de “Tagdilt track”.

Collalba yebélica con un gusanillo en su pico, para dar de comer a sus crías… (5-4-2017)

Y tras varios intentos al gorrión sahariano en puntos de observaciones de otros viajes, llegábamos al desierto… Concretamente a “Erg Chebbi”, tras más de 250 kilómetros de ruta.

Primeras dunas del viaje (5-4-2017)

En este punto, los avistamientos comenzaban a ser escasos, pero muy interesantes, como por ejemplo una pareja de cuervos desertícolas, similares al cuervo de aquí, pero con la cabeza más castaña… Además, alguna golondrina, alcaudón común y seguíamos con collalbas, sobre todo la yebélica, que tenían nidos en cualquier hueco de pequeñas chabolas del lugar…

Cuervo desertícola entre cimientos (5-4-2017)

Comenzábamos así unas horas en un hábitat totalmente diferente a lo visto hasta ahora, donde el agua era más escasa todavía, y la arena era la reina por todos los lados…

Dunas de arena de “Erg Chebbi” (5-4-2017)

“Erg Chebbi” es un desierto que tiene una longitud de 22 kilómetros de norte a sur y unos 6-7 kilómetros de anchura, con dunas de hasta 150 metros de altura. Tiene diferentes entradas; nosotros lo hicimos por “Merzouga”, una de las ciudades más turísticas del lugar, y en la que se hacen varios tipos de viajes organizados (tanto en dromedario como en coche) al corazón de estas dunas, donde debe ser impresionante ver amanecer o atardecer….

Un espectacular paisaje donde la vida parece imposible, pero donde tras estar un rato, y otear todo bien con prismáticos, van saliendo especies, sobre todo al lado de las pocas casas que hay…

Buscando (5-4-2017); David Arranz

Nunca había estado en una zona así, y la verdad que algún día espero repetir…

En las dunas… (5-4-2017); Iñigo Mazkiaran

La gente que vive allí vive del ganado y del turismo… Tienen unas ovejas, y pequeños bares, hostales y demás… Con eso hacen la vida allí, muy diferente a los que nosotros estamos acostumbrados, ya que poco más pueden hacer… Pocos lujos materiales, por no decir que ninguno.

Rebaño de ovejas y corderos (5-4-2017)

En esta zona, en los alrededores del “Hotel Yasmina”, de nuevo buscamos gorrión sahariano en las pequeñas casas, pero sin suerte… Al parecer, el gorrión sahariano está siendo desplazado por el gorrión común, y cada vez es más difícil de ver… Por lo que nos comentaron, se están metiendo poco a poco a las dunas y a los poblados nómadas que en ellas existen.

Si que vimos mucho gorrión común, estornino negro y en bosquetes de tamarices y pequeñas zonas arboladas en los bordes de las dunas, pequeños grupitos de paseriformes en migración; pinzones, verdecillos, colirrojos, ruiseñores…

Y es que, detrás del “Hotel Yasmina”, depende como vaya el año, hay una pequeña charca, muy buena para pajarear… Y entre “Hotel Yasmina” y “Hotel La Caravanne”, hay otra más grande, pero que nosotros también pillamos seca… Una pena, ya que son muy buenos sitios, incluso para las complicadas gangas.

Foto de grupo en “Erg Chebbi” (5-4-2017)

Y tras paseos por allí, pasábamos noche (en “Hotel La Caravanne”) , viendo un precioso atardecer, y a la espera del día siguiente, cuando teníamos contratada una salida por las dunas en busca del gorrión sahariano, salida que cogimos durante la cena hablando con el dueño del hotel. Muy buena cena con una botella de vino.

Dromedario al caer la tarde (5-4-2017)

Atardecer (5-4-2017)

Amanecía pronto, y a las 7 ya estábamos preparados para entrar a las dunas con el dueño del hotel como guía y conductor. Palomas bravías, tórtolas turcas y gorriones comunes nos daban los buenos días.

Dromedario sahariano (6-4-2017)

Para entrar en la arena, deshinchábamos las ruedas del coche, supongo que para así repartir más el peso del vehículo, y con legañas aún en los ojos nos adentrábamos en las dunas, en busca del gorrión sahariano, uno de los objetivos del viaje y que por el momento nos había sido esquivo.

Recorríamos así unos cuantos kilómetros, por las dunas para arriba y para abajo, en pendientes que parecían imposibles, gracias a la audacia del guía. Ni un solo amago de quedarnos atascados en la arena…

En el todoterreno cruzando las dunas (6-4-2017)

Una de las experiencias del viaje, cruzar las dunas en todoterreno a limpio bote y en pendientes e inclinaciones tremendas, sin referencias, supongo que guiándonos por la posición del sol, en busca de campamentos, donde se pueden observar las dos especies buscadas…

No tardaba en aparecer la curruca sahariana, que se mostraba todo el rato escurridiza y esquiva y se metía entre la poca vegetación que había en la arena…

Curruca sahariana (6-4-2017)

Nuestro paseo consistía en ir en el todo terreno a los diferentes campamentos, y buscar a las aves en las zonas de vegetación… Oteando bien con los prismáticos y con la ayuda del guía, que conocía las zonas más querenciosas.

Desierto con zona de oasis, lugares en los que más buscábamos (6-4-2017)

Y los gorriones aunque volaban de lado a lado, si se que dejaron disfrutar y ver… Bastante más que la curruca sahariana, de la que disfrutamos muy poquito.

Hembra de gorrión sahariano (6-4-2017)

Para mí, sin duda alguna, la especie más bonita del viaje, por lo que nos costó dar con ella, y por lo bonita que resulta, tanto el macho como la hembra.

Macho de gorrión sahariano (6-4-2017)

Primero vimos una tresena en un campamento… Dos hembras y un precioso macho, que se alimentaban en el suelo de los excrementos del ganado.

Se alimentaban de cagadas (6-4-2017)

Tras ver a esta tresena, fuimos a un palmeral, donde vimos otros dos ejemplares, en esta ocasión mucho más cercanos. Estaban en lo alto de uno de los árboles, buscando la sombra, ya que aunque era pronto, no había ni una nube y el calor comenzaba a notarse.

Sin duda alguna, para esta excursión hay que elegir la primera hora de la mañana.

Macho de gorrión sahariano (6-4-2017)

Así que con los dos objetivos conseguidos, tocaba volver al campamento e ir a buscar las gangas y los chotacabras… Otros de los objetivos del lugar.

Eso sí, teníamos un contratiempo… Teníamos la rueda en el suelo, y tocaba cambiarla, ya que el hinchador no nos era ya suficiente.

Tocaba cambiar la rueda (6-4-2017)

Una vez solucionado, a pistear, con cambio de guía y de vehículo. A nuestro chófer (que había llevado su coche) le surgió algún asunto, y cambiamos de persona… Así que nos guió otro paisano de la zona, que nos tenía que llevar hacia una balsa, y luego hacia una zona buena de chotacabras.

No tenía ni idea de aves, pero para llevarnos a los sitios buenos era suficiente. Allá con eso vale, y se puede ser muy buen guía, ya que ciertas especies son muy querenciosas a lugares muy concretos, y con conocerlos, vamos bien servidos.

Tocaba buscar (6-4-2017)

De esta forma nos pegamos buena kilometrada por pistas, con la idea de ir a una pequeña balsa donde las gangas se reúnen a beber.

Aunque las especies eran pocas, siempre era agradable de ver especies en medio de la nada. Cuervo desertícola, camachuelo trompetero, escribano sahariano, collalba yebélica, collalba negra y collalba gris, alondra ibis, alondra sahariana, cogujada común o terrera sahariana se veían a los lados de la pista.

De esta forma llegamos a la balsa, pero en la que no tuvimos suerte… Era tarde (cerca del mediodía), ya que las gangas se suelen concentrar a primeras horas de la mañana, cuando el sol aún es escaso… Seguramente cuando llegamos nosotros estarían descansando en alguna de las escasas sombras que había… A pesar de ello, dimos un paseo a pie por la zona por si levantábamos alguna, pero en el que la suerte no estuvo con nosotros.

Al volver al coche, una graciosa sorpresa… A escasos metros, unas niñas bereberes habían puesto una especie de tienda ambulante con recuerdos que ellas y sus familias habría hecho… Aparecieron absolutamente de la nada, y se ganaron unas galletas y que compráramos unos recuerdos del viaje… La verdad que habían sido muy entrañables.

Con nuestro guía y las tres chiquillas (6-4-2017)

Seguimos el camino, y al fin tuvimos suerte con las gangas coronadas…

Ganga coronada (6-4-2017)

Otro ejemplar (6-4-2017)

De ellas vimos dos parejas.

Otro de los objetivos que se saldaba con muy buen resultado, a pesar del calor que hacía ya…

Acicalándose el plumaje (6-4-2017)

La pareja, con la hembra en primer plano (6-4-2017)

Animales muy bonitos y bastante confiados, muy cerca del coche, que el guía quería hacer volar para poder “afotarlas” en vuelo… Le dijimos que no, y aunque le pareció raro, ahí se quedaron la mar de tranquilas…

Entre la vegetación (6-4-2017)

Preciosa escena la que vivimos, muy de cerca (6-4-2017)

El efecto por el calor, hacía el típico efecto visual de parecer que hay agua… Nunca lo había visto de manera tan clara, y la verdad que era algo curioso… Una fuerte aberración se producía, que en muchas ocasiones hacia muy difícil la fotografía de especies lejanas, algo que encima en el desierto es habitual, ya que muchas veces están lejos, y no te puedes acercar a ellas, ya que al ser todo muy abierto te localizan fácil y huyen.

Paisaje con el calor, sin gota de agua, aunque pueda parecer lo contrario… (6-4-2017)

Y tras las gangas, tocaba ir a otra zona muy concreta. Una muy buena para chotacabras.

Para ello, íbamos a una graja, donde el pastor tenía localizados dos ejemplares… Allí volvimos a coincidir con el mismo grupo de pajareros ingleses, y es que, al parecer, en esa zona, el “cabrero” controla una pareja, que a cambio de unos “dirhams” enseña a los que vayan.

Nuestro guía negoció con el (a saber cuánto se quedó cada uno y el negocio que hicieron), ya no me acuerdo muy bien pero yo creo que toda la ruta pagamos unos 25 euros al cambio entre los tres.

Curioso fue, que antes del chotacabras, el “pastor” nos invitó a un té, que compartimos con los ingleses… Ellos lo tomaban ya con el animal visto, pero nosotros teníamos un poco de tensión… Teníamos un chotacabras egipcio a escasos metros, y en vez de verlo, a tomar el té junto a los ingleses, el guía y el “cabrero”…

Más vale que no volaron y pudimos ver a los dos ejemplares de chotacabras egipcio, acurrucados a la sombra, uno a escasos metros del otro… Menudo “filón” tenía con ellos el “pastor” de la finca donde se encontraban (ya que en muchas ocasiones los chotacabras se alimentan de los excrementos de los dromedarios)… Todas las noches los localizaba, y a las mañanas se dedicaba a enseñarlos a los pajareros que fueran por allí (que cada vez, somos más).

Chotacabras bien escondido (6-4-2017)

Tumbado a la sombra, no era fácil de ver (6-4-2017)

Tras disfrutar del chotacabras, tocaba seguir haciendo kilómetros, dejando al guía en el pueblo, y moviéndonos ya en solitario, con la costa como destino… Se nos había escapado la avutarda hubara y otras especies de gangas, pero la verdad que no nos podíamos quejar… Tras comprar algún recuerdo más, le dijimos nuestra dirección al camarero del hotel donde dormimos, y nos dijo que ya andaría atento un amigo suyo, y que nos enseñaría halcones… Nos lo tomamos a risa y cachondeo, porque la verdad que sería difícil coincidir con alguien a tantos kilómetros de distancia, y sin horario fijo ni nada parecido…

Tras ello, a seguir haciendo kilómetros…

Camión cargado (6-4-2017)

Visitábamos diferentes zonas húmedas y zonas de huertas, completando un buen listado de aves… Además de paradas en sitios que aparentemente podían parecer buenos, paramos por ejemplo en el palmeral de “Hassilabied”.

Zona húmeda visitada (6-4-2017)

Torcecuellos, golondrinas, abubillas, papamoscas cerrojillos, abejarucos papirrojos, codornices, ruiseñores bastardos y comunes, mosquiteros comunes y papialbos, currucas zarceras y carrasqueñas, lavanderas boyeras, colirrojos tizones y reales, mirlos y verdecillos eran alguna de ellas…

Torcecuellos (6-4-2017)

Codorniz (6-4-2017)

Mientras, en el viaje seguían las cigüeñas blancas, los aviones comunes, los milanos negros y los cernícalos vulgares.

Realizamos varias paradas en cauces secos de ríos para intentar localizar prínia desértica y otras especies, pero no tuvimos éxito, seguramente por las horas que eran, y el calor que hacia… Aún así, lavanderas cascadeñas, gallinetas y ánades reales se veían con cierta facilidad.

Paisaje marroquí, preciosos sus contrastes (6-4-2017)

Además, en zonas de cortados buscamos rapaces, pero no hubo forma… Se nos escaparon en este viaje los halcones, por lo que ya tenemos excusa para volver… Jejejejejeje.

Eso sí, impresionante una colonia de cuervo desertícola de decenas y decenas de ejemplares que cicleaban en unos cortados. Además, eran abundantes los alcaudones, tanto comunes como reales a lo largo de la carretera, y rapaces como el busardo moro o el milano negro.

Grupo tremendo de cuervos (6-4-2017)

Y fue curioso, pero de la nada, apareció el amigo del camarero del hotel donde habíamos hecho noche. Allí nos paró el coche en medio de un desierto de rocas, para hacernos de guía… No tenía pinta de que nos iba a enseñar mucho, así que preferimos seguir por nuestra cuenta.

Y no fue el único, sino que hubo un “paisano”, que al vernos parar con el telescopio, bajó de una ladera corriendo, se montó en una bicicleta y vino hacia nosotros… Se trataba de una carretera larga y recta, en la que hicimos varias paradas, y en la que el berebere nos seguía, para intentar guiarnos seguramente y así sacarse unas monedillas… Éramos carne de cañón, y allí todo el mundo intenta negociar contigo, enseñarte o venderte algo, y así sacarse unas monedillas.

El día poco a poco se iba terminando, pero antes localizábamos una reserva de óryx blanco, también llamado óryx de cuernos de cimitarra, una especie de antílope africano que está extinto de forma salvaje, y del que quedan solo pequeñas reservas o ejemplares en diferentes zoos.

Oryx blanco (6-4-2017)

Reservas, de las que se va a intentar aclimatar ejemplares a la libertad, para así intentar volver a tener a este precioso antílope de forma salvaje.

Para acabar el día, tocaba llevar el coche al taller, que habíamos pinchado en el desierto  alguno de los días anteriores, y la rueda de repuesto no nos daba mucha confianza…

Para ello paramos en el taller mecánico de un pueblo, taller que parecía cualquier cosa menos un taller, y en el que fuimos la atracción de los vecinos…  No era zona turística, y pocos europeos tenían vistos por allí… Los niños del pueblo fueron a visitarnos, y a disfrutar de unas galletas que les dimos, mientras nos escaneaban de arriba abajo (y se reían de nosotros hablando entre ellos), y nos arreglaban la rueda, que se llevaron en un coche vete tú a saber a donde…

Esperando en el taller (6-4-2017)

Sin más novedades, 300 kilómetros recorridos durante el día, para dormir en “Agdz”, en un hotel de la calle principal, donde cenamos en un mercadillo muy curioso, que a las 11 de la noche seguía abierto y en el que trabajaban a tope… Unas alubias comidas con la mano, y una especie de pinchos morunos de carne (que al pedirlos fueron comprados en la carnicería de al lado al momento y hechos a la parrilla) muy ricos, eran el colofón a un bueno pero largo día, con parada nocturna de control policial incluída, pero del que podíamos seguir sin problema…

Tras el recorrido del día, de “Doulmane du Dades” – “Tagdilt track” – “Garganta de Dades” – “Imiter” – “Garganta de Todra” – “Doulmane du Dades” – “Tagdilt track” – “Tinejdad” – “Erfoud” – “Auberge Derkaoua” – “Erg Chebbi” – “Hassilabied” – “Agdz”, poco a poco nos íbamos acercando a la costa, y el viaje iba llegando a su fin…

En unos días, la tercera (y última) parte del viaje… Espero que os esté sirviendo de ayuda!!!! y no lo dudéis! Merece la pena!

Publicado en Buscando muy a lo lejos... | 3 comentarios

Marruecos I; por la alta montaña y las zonas rocosas…

Hace ya mucho de este viaje, pero como se suele decir, más vale tarde que nunca… Por ello, hoy comienzo con una serie de tres entradas sobre esta ruta por el norte del continente africano, con el único objetivo de observar aves.

Parece increíble, pero Marruecos es un muy buen destino para la observación de aves, ya que se dan hábitats muy diferentes, como son la alta montaña, bosques de cedros y alcornoques, costa, zonas de desierto, zonas de matorral, zonas de cortados, pequeños oasis en medio de la nada, zonas de huertas… Así que con tanta variedad en tan poco espacio, tiene un encanto especial…

Además, hay mucha información, varios “trips” y crónicas de viaje en internet, en las que basamos gran parte de nuestro recorrido, y de las que sacamos mucha información, a pesar de que alguna crónica fuera un poco antigua…

Por ello, junto a dos compañeros de fatiga David (que fue el que preparó casi todo el viaje) y Mazki me embarqué en un viaje por tierras marroquíes (del 2 al 8-4-2017) en busca de especies nuevas e imposibles de ver en la Península Ibérica (ya que muchas especies no se ven en Europa), y curiosas subespecies diferentes a las de aquí.

En pleno vuelo, el mar, y la zona más norteña de Marruecos (2-4-2017)

Partíamos de Madrid a primera hora de la mañana, y en pocos minutos nos plantábamos en Marrakech, donde cogíamos un coche de alquiler, para recorrer parte del país.

Como ya habéis visto, primavera era la época elegida, por ser época de celo y cría de algunas especies, y porque el calor en estas fechas aún es aguantable… Documentándonos con varias crónicas y webs, se llega a la conclusión que es la mejor época para pajarear en el país (como pasa en muchísimos sitios, ya que la primavera es la estación más adecuada para la observación de aves), y casi todos los viajes coinciden que son por estas fechas.

Comenzando un buen viaje (2-4-2017)

Tras el madrugón en Pamplona, conduciendo a Madrid y el posterior avión (dejando el coche en el hotel “Aparca y Vuela” a muy buen precio), llegábamos allí con ganas y con vitalidad, para nada más salir del aeropuerto colgarnos los prismáticos al cuello, con destino a la zona del Atlas marroquí, tras haber cambiado unos cuantos euros y haber cogido los equipajes.

Tras comprar algo de comida para pasar el día, nos dirigíamos hacia el Alto Atlas marroquí, concretamente a la estación de esquí de “Oukaimeden”, a aproximadamente unos 100 kilómetros de distancia, pero por carreteras nada buenas, por el tema de las curvas ya que el asfalto en general, fue bueno en todas las zonas visitadas.

Precioso y abrupto paisaje, camino a “Oukaimeden” (2-4-2017)

Para llegar al destino cruzábamos el valle del río “Ourika”, mezclando en el paisaje (generalmente seco), zonas muy abruptas, secas y con mucha montaña, con zonas de llanura, con pequeños bosquetes de arbolado, riachuelos, zonas de campos de cultivo y huertas.

Los pueblos, todos muy similares, en sitios insospechados (2-4-2017)

Nuestro destino estaba claro, llegar a la estación de esquí para observar aves de alta montaña, pero aún y todo realizábamos alguna parada en zonas forestales, sobre todo en busca de un pájaro carpintero; el pito de Levaillant o también llamado pito real bereber. Lo escuchábamos varias veces en entornos de huertas y bosques fluviales junto al río, pero nos era imposible verlo. Uno de los objetivos claros del lugar.

Buscando entre grandes árboles (2-4-2017)

En cambio, no faltaban especies comunes como palomas bravías, tórtolas turcas, pinzones vulgares, gorriones comunes y chillones, mirlos, verdecillos, carboneros garrapinos, herrerillos, agateadores europeos, reyezuelos listados, verderones, muchas de ellas en las zonas más boscosas, y golondrinas comunes, golondrinas daúricas y aviones dominando el cielo.

Zorzal charlo en una de nuestras paradas (2-4-2017)

Todo el viaje era poco a poco salpicado con avistamientos, pero en escaso número… Rapaces como águilas calzadas, algún gavilán, cernícalos (tanto vulgares como primillas), garzas reales, cigüeñas y cetias ruiseñores y lavanderas cascadeñas en zonas de regata amenizaban nuestras primeras horas por allí, en busca de especies nuevas.

Poco a poco nos acercábamos a las zonas más montañosas, y como novedades disfrutábamos de bulbul naranjero, observado casi todos los días, y escribano sahariano, pájaro muy vistoso y bonito que también fue frecuente durante todo el viaje. Además, también escribanos soteños y montesinos.

Paisaje (2-4-2017)

De esta forma, en una zona de bloques de piedras, observábamos la curruca del Atlas, curruca también llamada de Tristam, pero que volaba enseguida y era imposible de fotografiar… Era uno de los objetivos de la zona, que cumplimos pero con un avistamiento mucho más que fugaz en la zona de “Gosnei”.

Llegábamos poco a poco a la zona interesante, con las primeras ardillas morunas y lagartijas metiéndose en las zonas de rocas, y paseábamos por las cercanías de la pista de esquí de “Oukaimeden”, donde tocaba otear todo en busca de especies nuevas para nosotros, (de alta montaña), en un intento de poco más de 3 horas, ya que íbamos a contrarreloj y aunque habíamos subido hasta la zona montañosa, teníamos que volver a bajar al valle para dormir.

Buscando en los grandes rasos del Atlas (2-4-2017)

En esta zona, esquivando a los vendedores ambulantes, que aparecían de cualquier lado a intentar vendernos telas, rocas, fósiles y recuerdos de allí, sacamos un buen listado de especies…

Para empezar, pudimos observar a las dos chovas, la piquirroja, y la piquigualda, esta última formando buenos grupos. Comenzaban también a aparecer además collalbas, y pajarillos de los ya citados con anterioridad…

Grupo de chovas piquigualdas (2-4-2017)

Chova piquirroja (2-4-2017)

Desde el mismo parking de la estación de esquí, y a unos 2500 metros de altura (el Atlas llega a los 4167 metros de altura con el “Toubkal”), observábamos una alondra cornuda muy lejana, que voló enseguida y que no volvimos a relocalizar… Eso sí, por las laderas eran varias las alondras totovías que se veían, y entre las que buscábamos a la cornuda sin suerte.

En cambio, mucho más tranquilo fue el avistamiento de camachuelos alirrojos (o también llamados rosados), que localizamos en el mismo parking de la estación, y que se alimentaban de los restos de turistas y personas que allí había… un mercadillo de puestos muy interesante, y con bastantes vendedores, para los pocos compradores que había…

Grupo de camachuelos (2-4-2017)

Algunos muy cercanos y confiados se dejaron ver y fotografiar a la perfección… Primera especie nueva que disfrutábamos de verdad.

Camachuelo alirrojo, precioso y muy cercano (2-4-2017)

A pesar de la poca variedad de aves, aquello era una zona espectacular, con zonas incluso con buenos neveros todavía… Montañas superiores a los 3000 metros de altura en las que queda alguna pareja de quebrantahuesos pero que se nos escapó. Debe ser muy difícil observarlos allí…

Apurando el día, con las grandes montañas de fondo (2-4-2017)

Y buscando y buscando, sacábamos un colirrojo diademado… Una especie nueva para los tres, muy parecida al colirrojo tizón pero de color más negro, y con unas marcas blancas que contrastan en su plumaje… La verdad que otro pajarillo muy bonito.

Colirrojo diademado (2-4-2017)

E igual que en Marruecos hay especies que no se ven en Europa, a pesar de la cercanía, también hay un buen listado de subespecies, de las que vimos unas cuantas… Destacar en el Atlas al pinzón vulgar, de colores más grises y verdosos que el pinzón vulgar que conocemos aquí.

Macho de pinzón vulgar (2-4-2017)

Y en estas zonas de rocas, además de colirrojos tizones y roqueros solitarios, muy abundantes las collalbas, de las que en Marruecos hay varias especies, que veréis a lo largo de las crónicas…

Muy común la collalba gris, y sacábamos la primera de las collalbas nuevas para nosotros… La collalba de Seebohm, muy parecida a la gris, pero con la garganta negra. Un subidón, ya que al principio y desde lo lejos la habíamos dado por collalba gris, pero que al parar y verla con detenimiento nos dio esa grata sorpresa…

Collalba de Seebohm, en las cercanías de la estación de esquí (2-4-2017)

Nuestro listado de aves poco a poco aumentaba y se mezclaban en ocasiones con pequeñas lagartijas, geckos, lagartos y ardillas, muy abundantes todos y todas durante el viaje, con ejemplares de buenas dimensiones que os enseñaré en otras fotos más adelante.

Gecko diurno del Atlas,  Quedenfeldtia trachyblepharus (2-4-2017)

Lugar espectacular, y de alta montaña, que poco a poco abandonábamos, y del que nos tocaba retroceder, hacia “Ourika”, cruzando un precioso valle rocoso de nuevo… Nadie más observando fauna por allí… Tener en cuenta que si vais a esta estación de esquí, mejor evitar fines de semana, e ir entre semana para poder estar más tranquilos; y si es a primera hora de la mañana, mejor que mejor, para evitar multitudes, con mucha atención al frio, ya que a pesar de que haga calor, allí se sube muy alto y refresca…

Foto de grupo (2-4-2017)

Ya bajando de la estación de esquí, y con muy poquita luz por delante, observábamos en la regata del cañón una pareja de mirlos acuáticos, y otra de las alegrías del viaje… Muy cercana a la carretera observábamos una perdiz moruna.

Preciosa perdiz (2-4-2017)

Perdiz muy vistosa y que vimos desde el coche, ya poco a poco cayendo la noche, y que era la última buena observación del día… Además, fue la única que observamos durante el viaje. Poco rato porque enseguida se metió entre rocas, pero muy cercana, así que sin duda alguna muy buen avistamiento, y una de las especies del viaje.

La perdiz entre rocas (2-4-2017)

A pesar de ir justos de tiempo y con la noche encima, buscábamos por si acaso en las rocas y cortados, viendo buenas especies como roqueros solitarios, collalbas negras (que se sumaban al listado de collalbas anteriores) o cernícalos.

Cernícalo vulgar (2-4-2017)

Y con el día ya cerrado, bajábamos a la civilización, concretamente a Ourika y cenábamos y dormíamos en un hostal a pie de carretera. Intentamos regatear el precio, porque nos habían dicho que es algo habitual por allí, pero este sitio parecía demasiado serio y formal y no conseguimos nada… jejejejeje.

A pesar de ello, buena cena tradicional en el “Aubergue Le Maquis” con diferentes sopas y cuscús, con una refrescante cerveza (de las pocas que pudimos tomar por allí) y a descansar, que el día siguiente iba a ser un día largo…

Cenando y brindando la primera noche, con comida tradicional del lugar (2-4-2017)

Y es que, tocaba hacer bien de kilómetros por carreteras marroquíes, en buen estado, pero con muchas curvas, radares y controles policiales… y es que parece que le dan mucha importancia a la seguridad en la carretera, a pesar de que se ve por ahí auténtica chatarra sobre ruedas…

Por ello madrugábamos, y antes de desayunar dábamos una vuelta con el coche en el valle de Ourika por la zona de huertas y río entre “Ourika”, “Timalizene” y “Agmat” con un objetivo claro… El pájaro carpintero que habíamos escuchado el día anterior pero no habíamos podido ver.

Tuvimos suerte, y el objetivo no tardaba en aparecer…

Pájaro carpintero buscado (3-4-2017)

Se trataba de una pareja de pito real bereber que picoteaba en varios árboles secos en la orilla del río, cerca de una especie de barrio con huertas por todos los lados… A pesar de la poquita luz, porque todavía estaba amaneciendo (era poco más de las 7 de la mañana), muy buena observación… Duradera, y cercana.

Picoteando en la base de unos troncos (2-4-2017)

En Marruecos, en este tipo de zonas (y en estos horarios) es en el que hay que buscar aves… Zonas húmedas donde hay vegetación, ya que aquello en general son llanuras secas y sin agua y cobijo… Por ello muchas especies se pueden ver en estos pequeños “corros” de vegetación, donde también se concentran grandes hileras de casas formando curiosos pueblos.

De esta forma, en este tipo de hábitat y antes de desayunar encontramos varias especies de pajarillos y aves comunes que también habíamos visto el día anterior… Bulbul, palomas bravías, tórtolas turcas, gorriones comunes, golondrinas comunes y golondrinas daúricas…

Destacar un simpático herrerillo africano, con capirote más oscuro que el herrerillo de nuestras latitudes, y que hasta hace poco era considerado una subespecie del herrerillo que conocemos… Vivaracho, pudimos disfrutar de él, en la misma zona que el pico de Levaillant.

Herrerillo africano, muy parecido al de aquí, pero con tonos más oscuros (3-4-2017)

Y especies comunes en la Península Ibérica, también se veían, aunque con menor frecuencia que el listado puesto con anterioridad… Lavandera cascadeña, mosquiteros comunes, ruiseñores, chochines, y ruiseñores bastardos cantando entre la flora de la orilla… Un buen elenco que nos hacía pensar que podía ser un buen día…

Lavandera cascadeña (3-4-2017)

Tras el paseo matutino, tocaba desayunar y reponer fuerzas, sin perder tiempo para poner rumbo al  puerto de “Tizin Ticka”, a través del cual íbamos a cruzar el Atlas…

Para ello, recorrimos la carretera P-2010 haciendo alguna parada en zonas de interés…

Curioso, gente por todos los lados…

Lo mismo un paisano tirado en medio de la nada, en la sombra protegiéndose del sol, que un pastor con 3 ovejas en la ladera de una montaña, que unos niños jugando en la orilla de la carretera sin casas a la vista, que puestos ambulantes bien bonitos y con mucha parafernalia en el lugar más inesperado… Una pasada, pero el tema de la gente llama mucho la atención…

Cocinando en medio de la nada (3-4-2017)

Tienda de cerámica (3-4-2017)

Nosotros a lo nuestro, realizamos varias paradas estratégicas en busca de aves…

Paramos en el entorno agrícola de “Tamazouzte”, con un paisaje de bocage agrícola muy interesante… pudiendo disfrutar antes, desde la misma carretera de los vuelos y revoloteos de una colonia de vencejos moro… Especie nueva para mí, y que recordaba más a un avión común, que a un vencejo.

Vencejo moro en pleno giro (3-4-2017)

Más cercano (3-4-2017)

En estas zonas de paisajes agrícolas, muy buen listado de especies… Muchas de ellas especies compartidas en la Península Ibérica… Es el caso de alcaudones comunes, cogujadas tanto comunes como montesinas, alguna terrera, trigueros, cucos y currucas capirotadas y cabecinegras en los matorrales…

Y en las zonas más urbanas, estorninos negros, colirrojos tizones, tórtolas turcas y gorrioncillos como comunes… Pensaba que veríamos urracas, pero la verdad que se hicieron esperar durante el viaje, y bastante…

Alcaudón común (3-4-2017)

Cogujada en matorral, lugares que oteábamos sin parar (3-4-2017)

Zonas de rasos muy abiertas con muy buena variedad de aves, que daban la opción de buscar con telescopio, sacando así elanio común, cernícalos vulgares, aguilucho pálido, chovas piquirrojas, alcaudones reales, cigüeñas blancas, palomas torcaces, algún colirrojo diademado o abejarucos…

Alcaudón real (3-4-2017)

Y muy buen día para aves rapaces, aunque con muy poca variedad…  Para ello hicimos paradas puntuales y aprovechamos el entorno de “Forêt Iggerouka” para observar las peñas y localizar algunas de ellas…

No tuvimos suerte con esta familia, y vimos las que ya he citado con anterioridad, y los típicos gavilanes, águilas calzadas, milanos negros y busardos moro…

Águila calzada (3-4-2017)

Eso sí, algunas volando muy bajitas, y observándolas a placer…

Busardo moro planeando (3-4-2017)

El sol poco a poco calentaba, y aunque ya se veía que estas zonas eran buenas para bichear, las especies se escondían y no era fácil dar con ellas… Eso pasaba con un muy buen listado de pajarillos comunes, como los pinzones, los jilgueros, los pardillos o los verderones, que vimos prácticamente durante todo el día, pero a cuenta gotas…

Campos de cultivo, aún bastante comunes en esta zona de Marruecos (3-4-2017)

Otra parada importante del día fue la zona de “Forêt Touflith” donde observamos varias especies forestales, como el carbonero común, el garrapinos o la interesante subespecie africana de pico picapinos, que localizamos en una pequeña franja boscosa en una ladera que era cortada por la misma carretera.

Ejemplar muy bonito, caracterizado por una mancha roja en el pecho, mancha de la que carece la subespecie ibérica.

Pico picapinos (3-4-2017)

El paisaje seguía siendo espectacular, con paisajes y barrancos interminables.

Paisaje habitual del segundo día (3-4-2017)

Paisajes donde de la nada no paraba de aparecer gente en los sitios más insospechados, incluso en el ascenso hacia el puerto de “Tizi n Ticka”, con carretera serpenteante con mil y una curvas, y sin una sombra, aparecía algún niño jugando cercano al asfalto, o algún hombre dispuesto a venderte lo que hiciera falta…

Poblado (3-4-2017)

Niño en medio de la nada pidiendo dinero a cambio de unas ramillas aromáticas… (3-4-2017)

El puerto no nos aportó gran cosa (a pesar de su largura) pese a hacer varias paradas, seguramente por ser las horas centrales del día y hacer ya mucho calor… Algún cuervo grande, colirrojo tizón, chovas piquirrojas y poco más.

Aún y todo de vez en cuando nos asomábamos al río, con muy poca vegetación, muy diferente a los ríos ibéricos pero que nos dejaba alguna lavandera blanca, boyera y algún zarcero… Poquita cosa la verdad, para ser de los pocos lugares con agua del lugar…

Río marroquí, en el puerto (3-4-2017)

Tienda, en medio de la nada, en el alto de “Tizi n Ticka” (3-4-2017)

Y de esta forma poco a poco acercábamos a la zona de un precioso e inmenso desierto rocoso, donde tocaba otear todo…

Desierto cruzado por carretera (3-4-2017)

Para ellos, tras bajar el puerto llegábamos a la localidad de “Amerzgane”, donde cogíamos la carretera P-1500 dirección “Ouarzazate” llegando a una llanura pedregosa con pequeños barrancos, y que teníamos como punto interesante para muchas especies…

Y así fue; esta zona fue muy productiva en especies y observaciones.

A buscar… (3-4-2017)

Parecía que no había nada, pero había que buscar y buscar con el telescopio… Parecía vacío, pero a pesar del calor, con pequeños paseos por allí, y prestando atención y buscando con los prismáticos nos salieron cosas muy interesantes… Se nos escapó la curruca de Tristam, pasando por buenas zonas para ella, pero no nos podemos quejar de lo observado…

Para empezar, en este desierto de rocas, para mí se dio una de las observaciones del viaje… Una pareja de preciosos y curiosos camachuelos trompeteros, que vimos de muy cerquita y cantando…

Camachuelo trompetero (3-4-2017)

La verdad que tienen el nombre puesto a la perfección!!!! Parecía que en medio de la nada había un trompetista desde el suelo! Impresionante e inolvidable!!!! Además de divertido! Quien se puede imaginar que un pajarillo así puede hacer ese sonido? Parece mentira! jejejejeje. Y este además, nos dio un buen concierto privado… Espectacular.

Precioso, uno de los tres ejemplares observados (3-4-2017)

En lo poco más de una hora que estuvimos allí, eran las tres de la tarde y el calor era inaguantable, pudimos ver que era una muy buena zona para collalbas, de las que sacamos varias especies…

Collalba negra, collalba desértica y collalba de Seebohm… Las tres correteaban por el suelo, y se posaban en las escasas matas que había en el lugar.

Precioso macho de collalba desértica (3-4-2017)

Además de cogujadas y otras especies vistas en otros lugares durante el día, destacar, terrera negrita, terrera sahariana y terrera colinegra, mucho más esquivas y difíciles de fotografiar que las collalbas… Además, sus colores terrosos las hacían más complicadas de localizar.

Terrera sahariana (3-4-2017)

Impresionantes también los lagartos y lagartijas del lugar. De todos los colores y tamaños…

Creo que un agama común, Agama impelearis; a ver si alguien me lo confirma (3-4-2017)

Imponente y espectacular un lagarto gigante, Uromastyx nigriventris, de un naranja llamativo y que tomaba el sol sobre una roca la mar de tranquilo, sin que nadie le molestase, en medio del desierto, y seguramente siendo el rey del lugar… Precioso ejemplar de lagarto de cola espinosa marroquí.

Lagarto gigante, Uromastyx nigriventris (3-4-2017)

Mirándonos ante nuestra grata sorpresa (3-4-2017)

Tras pasar este buen rato de calor, tocaba seguir haciendo kilómetros, con paradas poco provechosas, sin nada nuevo, y tocaba también hacer  algo de turismo no ornitológico… Jejejejeje

De lejos, vimos el conocido pueblo de “Ait Benhaddou”, una kasbah muy bonita, a modo de poblado de arcilla y piedra con edificios rodeados por grandes murallas, declarado como Patrimonio de la Humanidad en 1987, en el que aprovechamos a sacarnos una foto de grupo, siempre en la lejanía… No había tiempo que perder, y los pájaros nos llamaban. jajajajaja. Eso si, una pena andar tan justos de tiempo durante todo el viaje…

Con “Ait Benhaddou” al fondo (3-4-2017)

Seguíamos explorando cada rincón con el tiempo justo, a pesar de que parábamos en el puente de “Tabourahte”, buen lugar para currucas, trompeteros, pero en el que lo más llamativo fue un zarcero que no supimos identificar, y una lavandera blanca de la subespecie africana, con garganta mucho más negra que la de aquí, y preciosa, ya que la pudimos ver a escasos metros.

Lavandera blanca, subespecie africana (3-4-2017)

Aún nos quedaba una pequeña tirada, para completar los más de 300 kilómetros de desplazamiento que realizamos en el día… Una auténtica paliza, pero en la que estábamos viendo especies nuevas y muy interesantes… Y no solo de aves, sino que en zonas rocosas, durante todo el viaje (pero sobre todo en la alta montaña) pudimos disfrutar de ardillas morunas, muy esquivas y escurridizas, pero muy agradables de ver y de fotografiar…

Ardilla moruna (3-4-2017)

Se dejó acercar, pero poco… jejejeje (3-4-2017)

Para acabar la jornada visitábamos el embalse de “Al Manssour”… Es un sitio muy amplio y nosotros llegamos con el tiempo bastante justo… Tarde y ya con poca luz. Muy recomendable pasar algo más de tiempo y otear bien con el teles, a pesar de que muchas especies queden demasiado lejos por la amplitud del pantano… Es un lugar muy bueno para aves acuáticas, como bien es lógico.

Nuestro coche en la última zona explorada (3-4-2017)

Bastante variedad en lo que a aves acuáticas se refiere, pero todo muy lejano, y observado con telescopio… Ánades reales, zampullines comunes, somormujos, tarros canelos…

Destacar la presencia de alguna cerceta pardilla, cormorán grande y unas cuantas garzas (presente la garza real, el martinete, la garceta común y la garcilla bueyera)… De limícolas avocetas y chorlitejo chico, y la presencia de algún volador e inquieto fumarel común.

El embalse nos dio cositas, aunque muy poquitas de cerca… (3-4-2017)

De esta forma ya con apenas luz íbamos a descansar, con un mochuelillo como despedida, de un gran día.

Mochuelo (3-4-2017)

Para ello dormíamos en “Boulmane du Dades”, en “Riad Le Soleil blue”, donde montábamos campamento y escuchábamos de noche algún autillo… Llegábamos tarde pero aún nos preparaban algo de comida típica para cenar, en un precioso comedor, en una zona muy tranquila… Íbamos sin reserva y a deshora, pero no tuvimos ningún problema… Y de hecho, no tuvimos ninguna noche problemas para encontrar cama.

Ya veis… En estas primeras jornadas una zona muy interesante con buena variedad y paisajes impresionantes en un aunque largo, precioso recorrido… “Marrakech” – “Gosnei” – “Estación de esquí de Oukaimeden” – “Ourika” – “Tizi n Ticka” – “Amerzgane” – “Al Manssour” – “Doulmane du Dades”. Dos días a todo trapo donde recorrimos cerca de 500 kilómetros sin parar, pero con especies tan interesantes como la perdiz moruna, el pito real bereber, el camachuelo trompetero, las terreras, variedad de collalbas, o el vencejo y busardo moro… Espectacular, el viaje comenzaba muy bien.

Como imagináis, esto no acaba aquí, y continuará en unos días… De momento, espero que os haya gustado!!!

Té, uno de los fijos del viaje… (3-4-2017)

Publicado en Buscando muy a lo lejos... | 2 comentarios