Para txikis XXXIII; carbonero palustre, rascón y bisbita alpino

Y seguimos con otras tres especies en forma de dibujo, para que los pequeños sigan aprendiendo las especies que podemos ver por Pamplona y alrededores… Espero que os gusten!!! Poco a poco se me van terminando… jejejeje

Carbonero palustre; Kaskabeltz txiki (Poecile palustres):

Descripción: Se trata de un pajarillo pequeño y de aspecto rechoncho y cabezón. Es de colores grises claros, algo más oscuro en las alas y posee la cara blanca, con una pequeña marca negra en la garganta, y una especie de capirote negro que le ocupa media cabeza.

Alimentación: Omnívoro, ya que lo mismo se alimenta de semillas y frutos, que de pequeños insectos, larvas y arañas.

Hábitat: Ave forestal que vive en bosques muy variados, desde pinares y abetales, hasta robledales y hayedos.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Ave invernante en Pamplona que se observa en parques y jardines con arbolado grande. Un buen sitio para observarlo en Iruña es el Parque del Mundo o la zona de la Taconera.

Carbonero palustre – Kaskabeltz txiki

Rascón europeo; Uroilanda handi (Rallus aquaticus):

Descripción: Es un ave patilarga y rechoncha de cola corta, con pico largo y rojo, y partes superiores pardas manchado de oscuro y vientre y garganta de color gris. Además, posee una zona oscura listada de blanco en los laterales.

Alimentación: Se alimenta sobre todo de insectos, larvas, arañas y caracoles que busca con su largo pico, completando su dieta con pequeños frutos  y semillas.

Hábitat: Ave acuática que ocupa grandes humedales estancados, normalmente en las zonas de las orillas, donde se esconde entre la vegetación.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Es muy asustadiza y escurridiza, y por ello es muy difícil dar con ella. A pesar de ello, hay inviernos que se puede observar algún rascón en las orillas del Arga entre la vegetación.

Rascón europeo – Uroilanda handi

Bisbita alpino; Mendi txirta (Anthus spinoletta):

Descripción: Ave parda de coloración discreta, de color crema por debajo y barreada de oscuro, y algo más parda por encima. El macho en época de reproducción adquiere colores grises en la cabeza, con una marcada ceja clara, además de tomar colores rosados en el pecho.

Alimentación: Se alimenta de insectos, arañas, mariposas y larvas que busca caminando por el suelo.

Hábitat: En época de verano elige praderas de alta montaña, mientras que en invierno va a zonas más bajas con cierta humedad, como pueden ser valles húmedos, ríos, arrozales o marismas.

Época del año y zona de Pamplona para verla: En Pamplona se trata de un ave que se ve solamente en invierno, siendo un muy buen lugar la zona de los caballos de Goñi.

Bisbita alpino – Mendi txirta

Y como siempre… ahí van en blanco y negro! Que a algunos, mayores y no tan mayores, ya se que os gustan! jejejejeje.

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Paseando por nuestro Arga…

Se acerca el invierno, y por eso toca pasear por el río… El otoño ha dejado colores muy interesantes, y el frio pronto traerá nieves, lluvias y especies invernantes, de las que alguna ya ha llegado.

Por ello he dado mis paseos habituales (1 y 6-11-2018) por el Arga en Pamplona, pulmón de la ciudad y que forma un buen corazón para la naturaleza de la ciudad.

Precioso en su coloración, con colores otoñales, que poco a poco desaparecerán (2018-11-6)

La vegetación comienza a conquistar las playas de Santa Engracia tras la rotura de la presa (2018-11-6)

Las aves más comunes, como siempre en este lugar, son los conocidos patos, todos azulones, aunque hay algún híbrido con pato doméstico. Rara vez se ven anátidas de otras especies.

Grupo de azulones (2018-11-1)

Poco a poco comienzan a llegar las aves invernantes.

Una de las más visibles es el cormorán. Ya está conquistando de nuevo los grandes árboles de las orillas del Arga, en los 3 barrios del norte de la ciudad; Txantrea, Rotxapea y San Jorge. Forma grandes dormideros en varios árboles secos, con alguno de más de 10 ejemplares, cercano incluso a la veintena (por lo menos en años anteriores).

Cormorán aterrizando en una rama (2018-11-6)

Entre las acuáticas, además de varias gallinetas y las lavanderas cascadeñas (muy relacionadas con el agua), la garza domina las aguas desde puntos altos, preparada siempre para pescar. Elegante y vistosa, muchas veces pasa desapercibida para los paseantes del parque fluvial.

Garza real en su posadero (2018-11-6)

Comunes en las orillas son las tórtolas turcas, las palomas, las urracas, los gorriones comunes y los mirlos. También aparecen grajillas y cornejas, y buenos bandos de estorninos, donde se mezclan estorninos negros con estorninos pintos, especie que viene en invierno y de los que ya se ven unos cuantos ejemplares.

De mucho interés, el simpático martín pescador, que se deja ver con cierta frecuencia ya, y que parece que en invierno es más común y más confiado que en otras épocas del año.

Martín en sus ramas (2018-11-6)

En estos paseos que no han sido muy largos, buen listado de pajarillos con carboneros, herrerillos, mitos, mosquiteros, jilgueros, agateadores, currucas capirotadas, petirrojos (que ven su población aumentada por ejemplares que vienen en invierno y se suman a la población local), pinzones vulgares, en muy buenos bandos, chochines y cetias.

Carbonero (2018-11-6)

Uno de los mitos de mi paseo… (2018-11-6)

También, gorriones molineros, sobre todo en la zona de la Magdalena, y algún escribano soteño en zonas alejadas al agua en la misma zona. Además algún zorzal común y picos picapinos, que sonoros son fáciles de localizar en los troncos de las orillas

Impresionantes como siempre las rapaces, con representación de milanos reales y cernícalos vulgares… Ambas las más comunes en Pamplona ciudad.

Milano real en pleno vuelo (2018-11-6)

Bonita persecución pude observar entre un par de urracas y un milano real en la zona de los caballos de Goñi, donde las urracas atosigaban y acosaban el milano para que se fuese, defendiendo así a pesar del menor tamaño el territorio.

Milano acosado por picarazas (2018-11-6)

Acoso al milano (2018-11-6)

En uno de los giros (2018-11-6)

El milano tuvo que abandonar la zona (2018-11-6)

Los tejados son dominados por los estorninos ya citados, y de vez en cuando por lavanderas blancas, que se mueven entre las tejas como si de las orillas del río se tratase.

Lavandera blanca en unas antenas (2018-1-11)

Y el cielo es cruzado estos días por grullas, que aprovechan el aire navarro para desplazarse con facilidad durante este tan largo viaje migratorio. Muchas veces paran a descansar en Zolina, cerca de Mendillorri, donde se juntan a cientos, y por eso pasan por el cielo de Pamplona muy cerquita de nuestras cabezas, pudiendo oírlas a la perfección.

Grupo de grullas en vuelo (2018-11-6)

Entre nosotros sigue “Torcuato” el castor, que sigue dejando rastros evidentes de su presencia, y que en ocasiones roe árboles de muy buen tamaño.

Los brotes verdes se van pasando, y por ello cada vez serán más comunes los rastros en cortezas de arbolado de la orilla, ya que muchos de ellos tirará para poder alimentarse de la primera capa de la madera.

Rastros de castor (2018-11-6)

Árbol de buenas dimensiones roído (2018-11-6)

Y la caída de las hojas, además de dejar desnudos a los árboles, deja a la vista el tema de la avispa asiática…

Estas avispas exóticas e invasoras, anidan generalmente cerca de cursos de agua, a buenas alturas entre el follaje de las hojas, pasando totalmente desapercibidas hasta que con la llegada del otoño las hojas caen y se ven sus nidos. Nidos en forma de “pelota” de muy buen tamaño, que en principio en invierno quedarán vacios y sin peligro alguno, ya que las avispas se entierran bajo tierra para invernar.

Nido de avispa asiática en la Magdalena (2018-11-6)

Así que ya veis… Entrada escueta sin mucha variedad, ya que no es la mejor época para pajarear… Las estivales ya se han ido todas, y las invernantes poco a poco están llegando… Por ello, mientras seguiremos disfrutando de lo habitual, y ver si los fríos nos traen alguna sorpresa. Hay que tener esperanza y no dejar de insistir con buenos paseos pajareros, ya que “andando… se quita el frio”.

Hembra de azulón, muy común en nuestras aguas (2018-11-6)

Publicado en Extrarradio IV (Magdalena-Nogalera), Río Arga | 1 Comentario

Miauuuuuuuuuuuuuuu! Otra más de gatos grandes con barbas

Y se acerca de nuevo el celo de nuestro gran gato, el lince ibérico, y con ello vuelvo a la carga con la crónica de un viaje del que hace ya casi un año… Fue hace varios meses cuando me volví a bajar para Jaén, para poder observar en libertad a este precioso felino (del 9 al 17-1-2018).

Como siempre, buenos días en compañía de mucha gente ya conocida (y otra por conocer), “Culebrus”, Ben, Demetrio y familia, Pablo, Óscar, Marc, Marco, Kankel y Miriam, Castrillo, los valencianos Víctor, Juanjo, Roque y Rafa, Edu y Eva, los cántabros Santi, Isra y Rubén, Ángel con el que luego coincidí en Santoña, mi buen amigo Fernando Alonso con el que ya he estado varias veces, Fernando y Alegría, simpáticos y agradables como siempre… y muchos más de los que ya no me acuerdo… (es que ha pasado demasiado tiempo, jejejejeje) en lo más salvaje de la dehesa andaluza, donde se mezclan ciervos y gamos (entre otros), con linces, zorros y nutrias.

Bien de frío bajando a Jaén… hasta – 13 grados pillamos en Soria (9-1-2018)

Mi viaje se centró en visitar el Parque Natural de la Sierra de Andújar y alrededores, donde se dan unas de las mayores densidades de lince ibérico del mundo y donde por ello es una de las mejores zonas para observarlo. Además ya son varios los viajes que he realizado por allí, por lo que conozco ya los mejores sitios del lugar, lugar con alto porcentaje de fincas privadas, y en el que solo podemos circular y caminar por algunas pistas y senderos, todos bien balizados y señalizados.

Durante mi estancia allí, los amaneceres en muchas ocasiones con nieblas cubrían el valle, pero acababan en general por levantar y dejar a la vista buena cantidad de rincones, en los que con prismáticos y telescopio tocaba escudriñar para localizar a nuestro amigo.

Amanecer con nieblas (12-1-2018)

Para aprender un poco sobre la zona, el Parque, declarado en junio de 1989, está situado al noroeste de la provincia de Jaén y cuenta con una extensión cercana a las 75000 hectáreas, siendo una muestra del paisaje típico de sierra Morena, donde se mezclan zonas de pinares, bosques de ribera con grandes ríos, bosques mediterráneos, dehesas, y zonas de matorral.

En lo que se refiere a flora (a pesar de que hay pinares sobre todo de pino piñonero que vienen de repoblación), la mayor parte consiste en dehesas formadas por encinas, quejigos y alcornoques, que en muchas zonas ven ocupados el suelo por matorrales (jaras, lentiscos, acebuches, coscojas y madroños sobre todo junto a otras de menor tamaño como el romero o el tomillo), que en ocasiones tapizan la totalidad de la zona. Por otro lado, al ser muy importante la presencia de seis ríos de caudal intermitente, entre los que destaca el Jándula, que tiene dos presas en el Parque y es de mayor tamaño, hace que en las orillas de estas zonas haya vegetación típica de ribera, como alisos, fresnos o sauces.

A pesar del frío que hacía alguno de los días, un lugar idóneo para disfrutar de la naturaleza, y es que, las fechas no son para menos. Metidos en pleno invierno no son raras las heladas y las lluvias.

Amanecer con frío (12-1-2018)

Y como siempre en mis días de “bicheo”, tocaba estar vigilando de sol a sol (incluso antes de amanecer y también al oscuro), disfrutando de preciosos atardeceres con la basílica de Nuestra Señora de la Cabeza como fondo.

Atardecer en Andújar (11-1-2018)

Yendo poco a poco con las observaciones, tras un largo viaje con Culebrus y Ben desde antes del amanecer desde Pamplona (con mucho frío, hasta -13 en Medinaceli), llegamos allí para realizar la espera al atardecer, en la que a pesar de que se vio un lince en el valle, yo no llegué a tiempo, ya que estaba en otro mirador oteando y buscando. Eso sí, los cantos de un búho real en medio de la nada, ya de noche, hicieron que la jornada hubiera merecido la pena, (búho que por cierto, escuchamos algún día más).

La zona buena para la observación es una pista larga, llena de curvas en una zona abierta, por lo que depende donde se vean los animales, puedes observarlo o no… Y eso es lo que pasó durante el primer día. Me pilló a desmano (e igual que a mí, a unos cuantos… jejeje). Cuestión de paciencia, de suerte, y de buen ojo… Una combinación que los “bicheros” tenemos que llevar en la mochila si queremos tener buenas observaciones, y que en Andújar se cumple a la perfección, ya que a base de horas, aunque pueda parecer muy difícil, al final el lince se acaba viendo.

Las mañanas en general, son amenizadas desde bien pronto por mochuelos y perdices, al igual que relinchos de pitos reales y cantarines mirlos, que se mueven entre las encinas y demás arbolado, con pequeños bandos de palomas torcaces que vuelan de un lado para otro.

Perdiz al amanecer sobre una roca (17-1-2018)

Perdiz (14-1-2018)

Tierra adehesada, donde entre ganado bravo también se observan tórtolas turcas, urracas, totovías, mochuelos entre rocas, zorzales comunes y charlos, y abundantes roqueros solitarios volando de peñasco a peñasco.

Toros bravos en una de las fincas (17-1-2018)

Y en esta primera mañana de espera, entre tanta ave, antes de las 10 se oyó un gruñido en el valle. Un gruñido que silenció todo lo que había y que sin duda alguna era de un lince, nuestro principal objetivo.

Objetivo que fue localizado, pasado el mediodía en una ladera algo lejana, pero donde se observaban dos ejemplares que interaccionaban entre ellos.

Pareja de linces, aunque muy lejanos (10-1-2018)

A larga distancia, con el telescopio se les veía de maravilla. Se trataba de un macho y de una hembra que andaban ronroneando en plena época de celo. Allí andaban tumbados en la hierba, y de vez en cuando se metían en zonas de matorrales, se escondían, caminaban unos metros, se volvían a tumbar… Andaban a lo suyo la mar de tranquilos.

Y poco a poco se fueron acercando al lugar desde el que estábamos ubicados varios observadores siguiendo a la pareja.

Uno de los linces caminando (10-1-2018)

Primero bajaron al valle, luego cruzaron un cortafuegos, y mientras uno de los ejemplares se perdió entre la espesura de la vegetación, el otro se acercó a la pista en la que estábamos presentes, pasando a escasos metros, para terminar de cruzarla y tirar ladera hacia arriba.

Momento que seguramente nos puso a todos la piel de gallina, ya que el lince caminaba sin tener ninguna preocupación, y sin alterarse por la presencia humana que había en esos momentos.

Primer plano del lince, ya con muy poquita luz (10-1-2018)

Todo esto ocurría ya con escasa luz, así que en tema de fotografía ninguna maravilla, pero en tema de vivencia… impresionante e inolvidable. Ver caminar al rey del bosque mediterraneo a escasos metros, en libertad y en su hábitat, no tiene precio. Otro momentazo para el recuerdo, y con el que íbamos a la cama como en una nube, ya que había sido un muy buen colofón al duro día, que había comenzado con frío y con nubes muy cerradas.

Como ya habéis podido ver en las fotos, el lince ibérico se trata de un gato grande. Con longitud de hasta un metro, altura en cruz de 50-70 centímetros y pesos de hasta 20 kilos en los machos más grandes (las hembras son algo menores que los machos), tiene aspecto de animal robusto y fuerte con cabeza pequeña.

Su cuerpo es de color pardo amarillento, más claro y blanquecino por el vientre, y está moteado por completo con puntos negros, lo que hace que se camufle a la perfección y que si está acurrucado sea complicado de ver (igualmente difícil de localizar en zonas pedregosas o de colores pardos). A modo de curiosidad, decir que en la zona de Doñana, las motas del pelaje, son en genaral más grandes y más contrastadas que en otros territorios.

Su cola es corta (de unos 12 centímetros y acaba en punta negra también), pero lo más característico del animal, es su cabeza. Con unos impresionantes ojos de color claro, tiene dos características muy especiales. Por un lado, sus orejas (con un oído muy agudo que le hace capaz de escuchar cualquier sonido) acaban en una serie de penachos negros muy finos y rígidos, que al parecer sirven para descomponer su silueta en el entorno, de forma que pueden servirle para mimetizarse mejor, y por otro, dispone en los laterales del rostro de una especie de barba o patillas muy largas que le cuelgan a ambos lados de la cabeza, y que se desarrollan y crecen sobre todo a partir del año de vida.

Algo impresionante también es el tamaño de sus garras (son grandísimas), ya que además del tamaño, el tenerlas almohadilladas hace que se mueva con sutileza y sin hacer sonidos, algo muy necesario para cazar, ya que su alimentación se basa en lo que el mismo captura, tras buenos acechos y buenos saltos, ya que es un animal que aunque parezca muy tranquilo e incluso “vago”, tiene una gran potencia, elasticidad y rapidez.

Todo eso lo pudimos comprobar durante este segundo día, en el que lo vimos a placer, y durante todos los demás, ya que como veréis a continuación, tuvimos mucho más que suerte.

Y es que, el tercer día aunque se hicieron de rogar, volvimos a ver a la pareja por la zona caminando juntos.

La pareja de linces, uno tras otro (11-1-2018)

A pesar de las nubes y la lluvia por momentos, este tercer día no defraudó.

Precioso ejemplar, que esperaba al otro, que iba tras el (11-1-2018)

Los dos animales se seguían uno al otro, pero la verdad que andaban algo pasivos. Si que se les veía juntos, se miraban y se esperaban, pero andaban bastante tranquilos… En pleno celo por estar ambos juntos, ya que los aullidos y la relación entre ellos, en general era bastante escasa.

Mirándose un a otro (11-1-2018)

Lo bueno que la pareja estuvo en todo momento bastante cerca, y fue todo a la tarde, durante cerca de 2 horas de observación, donde no paré de disfrutar de la tranquilidad que los “mininos” transmitían.

Ambos ejemplares… ¿los veis? (11-1-2018)

Otra muy buena observación, que acababa con la marcha de los dos individuos, pero que había hecho disfrutar de lo lindo al personal allí presente… Una vez más, una auténtica gozada, y nuevas esperanzas para seguir disfrutando de este bello animal en peligro de extinción.

Además de estar en peligro de extinción, solo existe en el sur de la Península Ibérica, por lo que tenemos la suerte de tener una especie única en el mundo, y por ello tenemos la obligación de conservarla.

Se trata del más amenazado de los felinos (desde 1996 por la UICN es considerado el felino más amenazado del mundo), y de hecho a finales del siglo pasado, el lince rozó la extinción.

Es también un endemismo de la Península Ibérica, único, y que no debemos dejar morir… Para ello hay importantes programas de cría en cautividad, reintroducción, mejoras de hábitats, sueltas de conejos inmunes a diferentes enfermedades, mejoras de hábitats para conejos, programas “Life” para su conservación, estudios sobre movimientos del animal por vías satélite y gps… Así que son multitud de acciones las que se están realizando para su conservación, a pesar de que la lacra de los atropellos sigue ahí (probablemente el mayor problema del animal; en 2014 fueron 22 los atropellados, en 2015 fueron 15, 12 en 2016, 31 en 2017 por atropello y 9 por furtivismo, y en 2018 han superado ya los 20, haciendo un total de más de 100 ejemplares en los últimos 5 años), así que mientras este problema continúe, la población del animal mejorará (si es que lo hace) muy lentamente…

Tenemos que saber también, que esta especie según los últimos censos, ha superado los 500 ejemplares (en 2012 eran 311) repartidos en Doñana y sus alrededores y Sierra Morena, a los que se suman lugares en los que se está realizando reintroducciones con animales de cría en cautividad de diferentes centros, como es el caso de Portugal, Extremadura, Castilla La Mancha, Montes de Toledo, Valle de Matachel-Ortiga en Badájoz  y Guadalmellato y Guarrizas (en Andalucía).

Parece que poco a poco la población aumenta, con unos 600 (de las que unas 140 son hembras reproductoras), y pasando de la categoría de “peligro crítico” a “peligro”. Hay que ser optimista pero hay que tener cierta prudencia, ya que en 1989 la población se estimaba en 1100 ejemplares, y por ejemplo en 1900 estaba extendido por casi toda la Península Ibérica, por lo que aún queda mucho por mejorar.

Por todo ello es tan emocionante ver a este animal… Además de su belleza y la sutileza de sus movimientos, su status y la escasa población existente hace que sea un animal especial.

Animal que no falló al día siguiente y que se dejó ver sobre el mediodía en lo alto de unas piedras.

Lince en el perfil del risco, ¿se ve? (12-1-2018)

Aunque lejano, estuvo un rato ahí oteando todo… Fue un avistamiento corto pero bonito, ya que desde las rocas parecía el amo y señor de todo lo que le rodeaba. Un lujazo.

Entre ramas, vigilaba todo el valle (12-1-2018)

Y lo bueno fue que no todo acabó ahí, sino que a la tarde, gracias a los chillos y graznidos de unas urracas, pudimos observar a la pareja en la misma ladera en la que se habían movido el día anterior. Como bien decía Demetrio, volvimos a ver al macho, “malamente”, y a la hembra “muy malamente”.

A pesar de todo, uno de los dos ejemplares asomó a una roca y estuvo allí tieso varios minutos, hasta que se volvió a meter en la espesura y lo perdimos de vista. Eso sí, las urracas fueron una vez más nuestras aliadas y nos avisaron de la presencia del gato.

El lince con las “chivatas” a su alrededor (12-1-2018)

Un poquito más cerca (12-1-2018)

Otro día con éxito, a pesar de la lluvia, que acababa con los cantos de mochuelos y cárabos, y que era precedente de los mejores días que he tenido yo durante todos mis viajes por allí. El viaje no estaba defraudando, pero aún quedaba la guinda del pastel.

Todo comenzaba ya al día siguiente de par de mañana, cuando aún con muy poca luz y alguna niebla se observaba un lince cruzar el valle, localizado por sus ligeros maullidos. Fue un avistamiento muy fugaz, pero la fiesta no había hecho más que comenzar.

Al rato, alguien localizó a uno de los linces que se estaba viendo durante los días anteriores, comiendo una carroña muy cerca de la pista principal en la que estábamos. Seguramente esa carroña llevaba ya allí algún día, pasando totalmente desapercibida para todo el mundo, aunque también podría ser que un lince le hubiera dado caza esa misma noche… Nunca lo sabremos. Ahí el encanto de la naturaleza… Jejejejejeje.

Lince con los restos de carne (13-1-2018)

Parecían restos de alguna cierva o de alguna muflona, pero la verdad que yo no me sentí capaz de reconocer la especie que se estaba comiendo… Parece que se habla de que el lince no come carroña, y de que todo lo que se tiene que llevar a la boca lo ha tenido que matar él, pero últimamente parece que esta teoría se cae, por lo que no podemos saber cómo apareció allí de repente ese cadáver (podría haber sido cazado por el mismo también los días anteriores)…

El caso es que allí permaneció el gran gato durante varios minutos… Allí seríamos unos 30-40 personas disfrutando, mientras el animal comía sin parar, aunque de vez en cuando se sentía incomodado por las urracas que también querían comer, y por “algo” que había ladera arriba y que ninguno de los allí presentes fuimos capaces de ver.

Fue algo increíble. Teníamos a un precioso macho de lince comiendo, sin ninguna preocupación a escasos metros… una gozada. El rey del bosque mediterráneo en pleno apogeo.

Mordiendo la carne (13-1-2018)

El lince en pleno apoteósis (13-1-2018)

Pasado un rato y con el estómago lleno, se apartó unos metros del animal, y mirando para todos los lados, comenzó a relamerse y limpiarse, pasando su lengua por todo el cuerpo.

Limpiándose tras el festín (13-1-2018)

Siempre atento a su alrededor (13-1-2018)

Como ya sabéis, el lince es un felino que basa su dieta principalmente en conejos, para los que se están haciendo mejoras con sueltas y habilitación de posibles madrigueras, ya que la mixomatosis, la hemorrágica vírica y la tularemia (sobre todo las dos primeras), son enfermedades que han hecho mucho daño en la población de conejo peninsular, matando a miles y miles de ejemplares (y parece que está afectando recientemente a las liebres), y que como no podía ser de otra forma ha afectado al lince indirectamente (el conejo es su mayor fuente de alimento), por la desaparición de clanes de conejos enteros, desapareciendo por completo de ciertos lugares, y disminuyendo en otros la población de una manera desastrosa.

Para los linces, la caza del conejo es algo que por esfuerzo físico (gasto energético) la recompensa le es ideal, ya que este tipo de presas tiene buen tamaño, pero como es lógico, en ocasiones tiene que tirar de otro tipo de fauna, como es el caso de pajarillos, perdices, roedores, reptiles e incluso corzos, muflones y otros pequeños cérvidos, como acabamos de ver con el ejemplar anterior. Además, en donde se encuentra lince, no suele haber otras especies de carnívoros como meloncillos, zorros o gatos monteses, ya que los expulsa, pudiendo llegar a matarlos en algunas ocasiones.

Para dar caza a sus presas, el lince se basa en el acecho. Su técnica es muy clara. Consiste en caminar y caminar por su territorio hasta que ve algo. De esta forma, cuando tiene una presa clara, se para, escucha, observa, y se prepara. Gracias a su mimético pelaje, se tumba en el suelo y poco a poco se va acercando a su presa. Una vez cercano y al alcance, comienza una persecución de unos pocos segundos de duración y escasos metros que suele acabar con un precioso salto del lince sobre su presa, a la que si abate, le da un mordisco en la yugular para acabar con su vida. Su fuerte tamaño y su musculoso cuerpo, hacen que pueda hacer esfuerzos, carreras cortas y buenos saltos, pero no está preparado para persecuciones largas, así que para su triunfo es muy importante el mimetismo con el medio, del que ya hemos hablado.

Uno de los conejos del lugar (9-1-2018)

Pero todo no acaba aquí, ya que de este mismo animal, pudimos ver un comportamiento extraño sobre la caza del conejo…

Una vez parece que se sació con el muflón, bajó por la ladera, valle abajo, y se paró frente a una zona de conejeras.

Lince en una especie de conejera (13-1-2018)

Una vez allí comenzó a escarbar….

En pleno trabajo escarbando (13-1-2018)

Escarbando sin parar… ¿que buscará? (13-1-2018)

Los allí presentes no sabíamos de que se trataba… ¿estaba haciendo un cubil tan cerca de la pista para criar? No teníamos ni idea, ya que no habíamos visto ese comportamiento antes…

Mientras con sus pedazo manos seguía escarbando metido en su mundo, ladera arriba se acercaba un segundo lince, una hembra…

Otro lince bajando y acercándose al lince trabajador… jejejeje (13-1-2018)

Hasta que de repente, surgió la sorpresa… ¡No estaba escarbando un cubil! Se trataba de un lince que estaba escarbando en una conejera!

El lince con el premio que ninguno pensábamos… un conejillo entre sus dientes (13-1-2018)

Así que le tocaba disfrutar de su pequeño festín, aunque no se conformaba con un solo conejo… siguió escarbando y sacó varios. Alguno mataba al momento y dejaba por allí, y algún otro lo dejaba moribundo… También hubo alguno que raudo y veloz se escapó corriendo.

Con un conejo en la boca, otro herido en el suelo… (13-1-2018)

A lo suyo con los pequeños conejos (13-1-2018)

Estaba tan pendiente de escarbar la madriguera y sacar conejillos, que apareció el segundo lince y le pilló de improvisto… Eso sí, unos cuantos ya había sacado para entonces, ya que no paró en un buen rato.

Aparición estelar por sorpresa… jejejeje (13-1-2018)

Este segundo lince le amedrentó, y le hizo abandonar el lugar, sustituyéndole y pasando a excavar el. Aún quedaban conejos, por lo que si quería comer le tocaba seguir trabajando….

Con otro conejo (13-1-2018)

Trabajar… y robar algún conejillo de los que ya había sacado con anterioridad el lince anterior…. jejejeje

Comiendo pero pendiente del otro lince, que no andaba lejos (13-1-2018)

En lo alto de una piedra oteando (13-1-2018)

Llegando este punto, se distanciaron, el macho fue para un lado y la hembra para otro y disfrutaron de conejos uno en un lado y otro en otro… Eso sí, el que se quedó en la madriguera continuó un rato más escarbando, creando al final un agujero de muy buenas dimensiones…

Siguiendo en busca de conejos, ya con medio cuerpo dentro de la conejera (13-1-2018)

La verdad que fue una escena muy curiosa, a la vez que divertida y sorprendente… Dos linces “reventando” una madriguera para poder alimentarse.

Lince en la entrada de la conejera, que ya estaba machacada (13-1-2018)

Al final, acabaron por irse juntos, uno tras otro, entre la vegetación perdiéndose por la zona baja del valle… Una  auténtica pasada, ya que además, durante esta escena se oían los maullidos de un tercer ejemplar, en el fondo del valle, pero que sin duda alguna no estaba lejos.

Uno de los dos gatos alejándose del lugar (13-1-2018)

A modo de curiosidad, decir que el lince, recibe el nombre de “Linceo”, un personaje mitológico que era capaz de ver a través de los objetos. Como es lógico, este animal no es capaz de atravesar la materia con su vista, pero de esta forma nos podemos hacer una idea de la agudeza visual del animal, que es capaz de ver presas de tamaño muy reducido a decenas y decenas de metros. Podremos decir además que parece que esta pareja de linces sí que podía ver a través de la tierra para saber dónde estaban los conejos… jejejejeje. Igual que es espectacular cazando… (Os dejo con este enlace de internet que es impresionante)

Y tras todo ello, los dos con la panza bien llena y tras unos momentos de reflexión por separado, se volvieron a juntar y se echaron en unas piedras a descansar, todavía visibles desde la pista principal en la que se realizan las esperas.

Los dos linces en las rocas (13-1-2018)

Aunque siempre pendientes de su alrededor, allí permanecieron tumbados buen rato.

Sobre las rocas (13-1-2018)

El macho vigilante miraba a la hembra, posada en una roca más baja (13-1-2018)

Y así acababa ya la escena, perdiéndose ambos tras un rato de siesta entre la espesura y tras 3 horas totales de observación, como si de fantasmas que aparecen y desaparecen se tratase. Una observación de muchísimos minutos en la que primero habíamos visto al macho alimentarse, y luego a ambos interaccionar en los exteriores de una conejera, viendo un comportamiento cuanto menos raro y curioso.

Aún me quedaban días de viaje (aunque se acercaba el final), y cada día poco a poco se iba superando, así que tocaba seguir disfrutando…

Y por eso mismo, a pesar de que el día siguiente amaneció con niebla y lluvias, tampoco defraudó. Aproveché para hacer compras en el pueblo (sobre todo unos cuantos litros de aceite), y al subir a la sierra de nuevo, me encontré con todo el “fregao”. Había amanecido con muy mal tiempo, y por eso me había marchado, y al volver a la zona buena de observación, la pareja de linces estaba junta, muy cerquita de la pista en una curva y bastante a la vista. Seguía lloviendo una lluvia muy fina, pero a pesar de ello, la mañana fue genial.

Lince que vi nada más llegar (14-1-2018)

Varias personas allí presentes permanecían con los paraguas aguantando el chaparrón, nunca mejor dicho, y disfrutaban de la escena.

Incluso en mi ausencia pudieron observar una cópula de esta pareja, que ya estaba en pleno celo con continuas provocaciones y miradas entre ellos. La “Ley de Murphy” no suele fallar… Para un día que me voy, ahí que se dan los linces un homenaje a plena luz del día…

Macho mirando cómo se estira la hembra (14-1-2018)

La hembra se exhibía ante el precioso macho (14-1-2018)

Mostrándose claramente (14-1-2018)

A pesar de que había habido cópula, la hembra pasaba bastante del macho… Continuamente había acercamiento del macho hacia la hembra, pero sin mucha suerte… Igual era porque ya había habido tema… jajajajajajajajajajajaja.

Ambos ejemplares muy cerquita uno del otro (14-1-2018)

Así que andaban ambos bichos recelosos, y durante un buen rato hubo pequeños enfrentamientos entre ellos… El macho la buscaba, pero era rechazado a pesar de que de vez en cuando la hembra se dejaba querer un poco… Entre ellos, se notaban muy bien las diferencias. Además de ser el macho más fuerte y corpulento, poseía las barbas más largas, y sobre todo de color más claro.

Medio enganchado (14-1-2018)

La verdad que fue un espectáculo muy emocionante ver como merodeaba el macho a la hembra… La rodeaba, la intentaba engatusar… le miraba y se acercaba, de repente se alejaba, subía por encima suyo, se metía tras un arbusto… ronroneaba, pegaba pequeños maullidos… se acercaba, se mostraba e insinuaba… y la hembra nada de nada. Se notaba quien mandaba en la relación… jajajajaja.

Así se tentaban mutuamente, con un macho muy insistente, y donde se ve claramente la diferencia en el color de barbas  (14-1-2018)

Ambos ejemplares frente a frente (14-1-2018)

Como la mayoría de mamíferos, el lince se trata de un animal crepuscular y nocturno, pero que en invierno aumenta su actividad diurna. Igualmente, en estas fechas tiene el celo (diciembre-enero-febrero), por lo que es más fácil de observar, y eso hace que en tierras linceras nos juntemos aficionados a la observación de fauna para intentar disfrutar del “gran gato ibérico”. En otras épocas del año, debido al calor existente en estos bosques mediterráneos (hábitat donde se encuentra), pasa las horas del día descansando en las sombras y en el interior de matorrales, por lo que sus observaciones son mucho más complejas.

Por eso mismo tuve muchísima suerte durante el viaje y los animales se dejaban ver a plena luz del día. Una vez más, una gozada. Una pareja en pleno celo, a escasos metros… Espectacular!!!!!

Mirando de frente (14-1-2018)

Ejemplares muy cercanos entre ellos, todo el rato atento el uno al otro (14-1-2018)

Mirándose mutuamente (14-1-2018)

Ambos animales estaban muy cerquita de la pista, totalmente a lo suyo, y con prismáticos, telescopio y teleobjetivos se dejaban hacer. No se sentían incomodados por la gente, y la verdad que había bastante respeto…

En general suele ser así, pero siempre hay alguno que se sale de tiesto… A mí en mis varios viajes por allí no me ha tocado ningún cafre (pero si que he oído de casos donde no se respeta al animal), y en esta ocasión hubo total respeto hacia la pareja. Como debe de ser. El bienestar del animal está por encima de cualquier observación o fotografía.

Desde la pista, se les veía de lujo (14-1-2018)

Estaban tan cercanos que se les veían todos los detalles… Los penachos de las orejas, las barbas, el detalle y patrón de las motas, las garras… e incluso se le notaba al macho cierto matiz más gris que al de la hembra. Plena naturaleza en el corazón de Andújar.

Macho volviendo a insinuarse (14-1-2018)

Y otra vez miradas desde arriba (14-1-2018)

Lo vivido estaba siendo una pasada…

La hembra de vez en cuando también provocaba al macho (14-1-2018)

Hembra abriendo la boca ante la atenta mirada del macho (14-1-2018)

Y mientras continuaba lloviendo levemente… llegó un “momentazo”. Poco a poco la hembra se fue levantando. Bostezó, echó a andar, se estiró y se acercó al macho, pasando a escasos centímetros de manera muy provocativa.

Estirándose (14-1-2018)

Parecía que la hembra por momentos estaba más receptiva (14-1-2018)

Hasta que de esta forma llegó el momento cumbre… El macho interpretó estos movimientos de la hembra y…

Trás un pequeño acoso… (14-1-2018)

Enganchón y … (14-1-2018)

¡¡¡¡Copularon!!!!

Momento de la cópula (14-1-2018)

Macho sobre la hembra (14-1-2018)

Un pequeño forcejeo entre los dos animales detrás de los arbustos, y acabaron reproduciéndose, ante la atenta mirada de los allí presentes… Un momento violento por como mordía el macho a la hembra del cuello, e inolvidable, del que nunca antes podía haber disfrutado… Dos linces, en su hábitat natural en plena cópula. Ni el mayor de los “voyeurs” sueña con ese momento… jajajaja! El felino más esquivo, el rey del bosque mediterráneo en plena reproducción.

Al final el amor hizo su aparición… jejejejeje (14-1-2018)

Y tras tan fuerte ejercicio y el agotamiento… tocaba de nuevo separarse y estirar… jajajajajaja. Tanta insistencia había merecido la pena tuvo que pensar el macho… jejejejejeje.

Macho estirándose (14-1-2018)

Para saber un poco más del gran gato, diremos que se trata de un animal solitario, marcando sus territorios por medio de orinas, arañazos en troncos y llegando a expulsar a otros individuos de la zona (tras buenas peleas) si es necesario.

Solo se juntan para la época de celo, que va más o menos desde mediados de diciembre a mediados de enero; por eso, estas fechas son las mejores para verlo, a pesar de que también es cierto que fines de semana y navidades nos juntamos allí mucha gente, y yo la verdad que prefiero estar con gente, pero algo más en familia como se suele decir… Las opciones de verlo lógicamente son menores, pero se agradece estar algo más tranquilo…

Así que en este celo, machos y hembras, con buenos maullidos se atraen y acaban por realizar una especie de juegos en los que se mezcla amor y agresividad, con carreras de uno tras otro, persecuciones, interacciones olfativas, agresiones de cabeza contra cabeza (llamados testarazos) e incluso pasan varias horas al día juntos intentando cazar, algo que en otra época del año es impensable, para acabar en una “violenta” cópula donde el amor se vuelve a mezclar con la violencia, ya que en este momento el macho suele morder fuertemente la garganta de la hembra, que con movimientos de cola arriba y abajo muestra su disponibilidad para la reproducción. Algo que tuve la suerte de vivir, y que difiícilmente olvidaré…

Tras ello, la hembra dará a luz a los cachorros en una especie de guarida llamada cubil, que estará en algún hueco de afloramiento rocoso, en huecos de árboles secos, e incluso hay citas de camadas en nidos abandonados de rapaces como águilas o buitres negros, y hasta cigüeñas.

Los cachorros al nacer (a partir de marzo y abril tras una gestación de 65-72 días) y en camadas de entre 1 y 4 ejemplares (muy raramente 5), dependerán totalmente de la madre teniendo lactancia de hasta un mes, y conforme vayan creciendo irán adquiriendo el moteado del cuerpo, ya que al nacer son muy claritos y con los pinceles en las orejas y las barbas muy poco desarrollados. Durante los primeros meses seguirán todos a la hembra, hasta que en noviembre abandonarán ya a su madre, de forma que esta comenzará de nuevo el celo, para reproducirse un año más. A pesar de ello, hay veces que en diciembre-enero, al empezar la época de celo, el jovenzuelo sigue con la hembra, y tarda en separarse de ella…

Volviendo a nuestro momento, único e irrepetible, allí siguió nuestra pareja durante un buen rato más.

Ambos miembros de la pareja juntos (14-1-2018)

Un lujo…

Se seguían insinuando mutuamente, a pesar de que ya llevaban dos cópulas mínimo (14-1-2018)

Pelea (14-1-2018)

Amago de pelea (14-1-2018)

Y a pesar de que sabíamos que estaban ahí, con su pelaje se mimetizaban a la perfección… Se metían entre las jaras y acebuches y era casi imposible verles… Una pasada ese camuflaje que les ayuda a pasar desapercibidos para cazar, y para ser vistos, incluso por el ser humano, aunque estemos a poquitos metros.

¿Veis a los dos? jajajajaja (14-1-2018)

Tras varias horas de disfrute (más de 4), en la que hubo de todo, se alejaron con pequeñas carreras y se persiguieron uno al otro… A pesar de haber tenido ya sus cópulas, el celo no descansaba en el interior de la pareja… jejeje.

Ejemplar buscando con la mirada al otro (14-1-2018)

Abandonando el lugar (14-1-2018)

Momentos muy buenos los que me hicieron vivir esta pareja de linces, con un macho muy activo, y una hembra pasiva a ratos pero muy activa también por momentos… Pareja que no era primer día que observábamos, y que íbamos a seguir viendo en los días posteriores.

El lince atento… (14-1-2018)

Tras todo este espectáculo, con una sonrisa imborrable en el rostro, decidí cambiar de zona e intentarlo con la nutria, otra de las estrellas del lugar, pero la verdad que no tuve suerte… Estaba claro que todo no podía ser… jajajaja.

Y así poco a poco iban avanzando los días y tocaba de nuevo otra espera… En esta ocasión, con mucho mejor tiempo, y un cielo azul, que con el sol nada más amanecer iluminó a una pareja de linces en la lejanía…

Pareja de linces que andaba en el mismo estado, y a la que a las 9 de la mañana vimos copular entre las rocas.

La pareja de linces en la ladera opuesta (15-1-2018)

La pareja abandonó el lugar, a pesar de que durante un buen rato se le pudo ver andar por el cordal, pero el día no acababa más que de empezar, y prometía, ya que en otra zona del valle se vieron casi simultáneamente 3 animales…

Me desplacé hacía allí, y pude ver a otra pareja; el tercer ejemplar parece que llevaba collar, y ya no estaba presente en la zona.

Así que sin tiempo de parpadear tocaba disfrutar de esta nueva pareja, que andaba junta, y esquivando el fuerte sol que caía sobre la dehesa andaluza.

Los dos lines tirados (15-1-2018)

Esta pareja vagueó y vagueó… Todo el día en una zona muy pequeña, donde se movía entre los matorrales, con paseos muy cortos, tras los que se echaban al suelo a descansar, y se lamían y limpiaban con la lengua.

A escasos metros uno del otro (15-1-2018)

Igualmente el macho iba todo el rato tras la hembra. La hembra no soy capaz de decir si era la misma del día anterior, pero el macho si que parecía otro.

Este presentaba una fuerte cojera en una de las patas traseras, y por lo que se, tras mi viaje la idea era intentar capturarlo para ver que es lo que tenía. Además, de vez en cuando parecía que andaba medio tuerto cerrando el ojo, por lo que el pobre macho estaba algo mellado…

Uno de los ejemplares a pleno sol andaluz (15-1-2018)

Descansando a pierna suelta y relamiéndose… (15-1-2018)

Una gozada de nuevo tener a dos linces tan cercanos, ya que volví a disfrutar de ellos durante varias horas, y a pesar de que no estaban tan activos, fue una auténtica pasada.

Uno tras otro (15-1-2018)

Esta pareja permaneció en la misma zona de valle hasta el oscurecer, cuando ya los perdimos entre la vegetación a la vez que abandonaban el valle…. Caminando primero la hembra, y después el macho, que iba cojo y al que la hembra de vez en cuando paraba a esperar.

Era curioso ver como se giraba, miraba a ver donde estaba su compañero, y se detenía para esperarle.

Entre la vegetación (15-1-2018)

Como ya sabéis, el lince está en grave peligro de extinción, y es curioso, ya que enemigos naturales tiene muy pocos (las grandes águilas o los lobos pueden matar y comerse cachorros, pero estos episodios no son para nada típicos en la vida del lince)… Así que ya podéis imaginar quien es el máximo culpable de esto. Por ello, este ejemplar cojo iba a intentarse capturar, para curarlo y volverlo al medio, ya que una baja del animal, es una baja muy importante para la escasa población del animal.

Los venenos, los cepos ilegales, la caza furtiva (hace escasos días apareció un lince muerto enterrado en Huelva, en un coto que lógicamente ha sido cerrado), y la eliminación de su hábitat típico, que cada vez es más sustituido por repoblaciones forestales o infraestructuras humanas han causado mucho daño en la especie, al igual que los atropellos y las enfermedades de los conejos ya citados… Así que si queremos conservar esta silueta silenciosa, que aparece y desaparece como si de un fantasma se tratase entre los arbustos mediterráneos, queda mucho trabajo por hacer y mucha educación ambiental al respecto. Poco a poco vamos mejorando, pero aún queda mucho camino por andar, que hay que tener en cuenta, que si algún día este gran gato desaparece, habrá sido por nuestra culpa. Únicamente será culpa nuestra, y si desaparece, lo hará para no volver.

Pero bueno, tampoco me voy a poner pesimista, ya que parece que las poblaciones poco a poco van en aumento como ya he explicado antes.

Al día siguiente fue más de lo mismo… Volvimos a tener suerte y disfrutar de esta misma pareja exactamente en la misma zona. Nada más amanecer, ya empezaron a maullar…

Y lo hicieron varias veces antes de que los localizásemos…

Uno de los dos ejemplares tumbados (16-1-2018)

Allí permanecieron tumbados, en muchas ocasiones al sol, y en otras a la sombra, siendo observados durante prácticamente todo el día, y haciendo un calco a lo que había ocurrido el día anterior.

Macho acercándose a la hembra (16-1-2018)

Hembra alejándose (16-1-2018)

Combinando pequeñas andadas con paradas, maullidos y demás, el macho seguía a la hembra, con esa cojera muy marcada (quizás hasta más fuerte que el día anterior) por la que le costaba caminar, o por lo menos eso parecía…

A la sombra se vive mejor (16-1-2018)

En esta ocasión no los perdimos ya de noche, sino que a poco de oscurecer, y tras pasar por unas conejeras, con un macho con más pena que gloria, poco a poco se fueron alejando, pasando a un valle contiguo al que ya no teníamos visibilidad. De nuevo momentos impresionantes, a pesar de que ese pobre lince no estaba en las mejores condiciones.

O se había clavado algo en la pata que no le dejaba andar con comodidad, o había tenido alguna pelea con algún otro gato de la especie… No sé que habrá sido de ese animal a día de hoy, pero la verdad que pintaba mal, ya que de esa forma, poco podía cazar…

Al día siguiente a esta pareja ya no se le vio (ni a esta ni a ningún otro animal), a pesar de que en la zona, si se llegaron a escuchar maullidos. Tuve un avistamiento lejano pero muy fugaz de un bicho que ya no fue relocalizado. Una pena, pero el viaje ya no había dado más de sí y había terminado… Eso sí, la tensión de escuchar maullar al lince ibérico, y de buscarlo con los prismáticos porque sabes que está ahí, pero no verlo, es única y difícil de describir. Igual que una buena observación te paraliza y te pone el corazón a mil, el solo escucharlo, con ese sonido de felino potente e inconfundible, también hace que la piel se ponga de gallina.

¿¿Lo veis?? No es fácil… (16-1-2018)

Y como no solo de linces vive el hombre (jejejejejeje) ya he dicho con anterioridad, buen listado de mamíferos, ya que Andújar nunca defrauda. En la zona hay buenos cotos de caza, a la vez que zonas donde no se practica, lo que hace que veamos buenos ejemplares de muflón, gamo, jabalí e incluso cabra montés.

Precisos macho de gamo entre hembras (13-1-2018)

Jabalí entre nieblas al poco del amanecer (14-1-2018)

Joven macho de muflón entre rocas (17-1-2018)

Precioso macho de muflón entre hembras y rocas (17-1-2018)

Pero sin duda alguna, los más abundantes son los ciervos, de los que hay unas densidades altísimas, sobre todo en fincas donde no se practica la caza, y a los que todavía se podía escuchar berreando, sobre todo antes de que saliese y se escondiese el sol.

Ciervos entre nieblas (14-1-2018)

Hembra de ciervo (13-1-2018)

Macho de ciervo (13-1-2018)

De ellos, algunos machos son impresionantes, con cornamentas que no están lejos de las 10 puntas por cuerna. Animales preciosos y que desbordan elegancia por los cuatro costados.

Precioso ejemplar (13-1-2018)

De mención especial entre otra fauna del lugar, hay que mencionar a la reina de los cielos, el águila imperial ibérica, presente en la zona, y que de vez en cuando planeaba sobre nuestras cabezas.

Imperial planeando en uno de los valles (16-1-2018)

Con sus vuelos imponentes, y sus graznidos en el cielo, dominaba todo el espacio aéreo.

Águila imperial (16-1-2018)

Picado marcando territorio (16-1-2018)

Y no faltan en Andújar las aves carroñeras, como el buitre leonado o buitre negro, y otras rapaces, como el ratonero, el ágil gavilán, o la elegante águila real, que por allí es una fuerte competencia para el águila imperial ibérica, y que por ello aunque se ve algún ejemplar, no parece muy abundante.

Buitre negro planeando (17-1-2018)

A mamíferos y aves de gran tamaño, acompañaron durante mis días allí un muy buen listado de aves… Roqueros solitarios moviéndose entre las rocas, petirrojos, mitos, carboneros, herrerillos, pinzón vulgar, curruca rabilarga, curruca cabecinegra, jilguero, lúgano, verdecillo, verderón, algún picogordo (siempre cercanos al río), aviones roqueros que sobrevuelan la zona de esperas (sobre todo por la tarde), mosquiteros comunes, bisbitas pratenses, colirrojos tizones y tarabillas comunes.

Petirrojo entre ramas (14-1-2018)

Bandos muy buenos de perdices, solitarios alcaudones reales, destacar la presencia de rabilargos a lo largo de toda la dehesa (que junto a las urracas se alteraban y nos avisaban de la presencia de linces), cormoranes, garzas, ánades reales, gallinetas y martín pescador en el río, al igual que vistosas abubillas en zonas de prados junto a estorninos pintos y estorninos negros, pitos reales en zonas de arbolado y lavanderas blancas y cascadeñas en las orillas de zonas húmedas. No olvidar además los cantos de cárabos al caer la noche, y los continuos chillidos de los mochuelos, que se veían empequeñecidos en la noche por los sonidos del gran duque, el búho real.

Rabilargo entre vegetación (17-1-2018)

Tampoco se puede olvidar a la nutria, animal que observé en una de las esperas, y que cuando bajo para allí siempre está en mi lista de objetivos…

Nutria nadando (17-1-2018)

Nutria que con muy poquita luz se dejo hacer y de la que pude disfrutar junto a un grupo de amigos valencianos que conocí. Fue el último día, en mi último intento a este animal, que siempre saca una sonrisa.

La nutria sobre una roca (17-1-2018)

Es impresionante ver como se mueve en el agua… Como se sumerge, nada y se desliza, como si de lo más fácil del mundo se tratara. Un espectáculo típico de nuestros ríos ibéricos, y que en algunas zonas con un poco de suerte y paciencia se puede disfrutar.

Tenemos suerte de que este mamífero que desapareció de muchos de nuestros ríos, haya mejorado su población y ahora sea mucho más frecuente de lo que realmente creemos, ya que por su comportamiento nocturno es difícil de observar, y hay que fijarse en rastros y huellas para saber de su presencia.

Últimos momentos antes de perderla de vista (17-1-2018)

Como siempre, no faltó tampoco algo de gastronomía típica. Un buen estofado con sus patatas fritas para alegrar el estómago, que durante el día pasaba frío e incluso en ocasiones permanecía bastante vacío, ya que el lince tenía más protagonismo y dedicación que cualquier otra cosa, incluso que el comer… jajajajajaja.

Buena cena, de carne de gamo (16-1-2018)

Así que una vez más, un viaje de lujo. No puedo decir otra cosa. Una auténtica gozada. Cópulas, persecuciones, linces descansando y aseándose, un ejemplar carroñeando, episodios curiosos en madrigueras de conejos, maullidos… ¿Que más se puede pedir a un viaje así?

Precioso macho de lince agazapado… (14-1-2018)

Así que un viaje para el recuerdo, que este invierno intentaré repetir… A ver si puedo apañar! Ganas ya tengo!!!!

El mendas bien contento tras un viaje impresionante (17-1-2018)

Para acabar, os dejo tres documentales sobre este precioso animal. “Lince ibérico, el cazador solitario”, “El bosque protector” y “El hombre y la tierra, el último lince ibérico”. Espero que os gusten!!!!! A disfrutarlos!

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Para txikis XXXII; garcilla bueyera, alcaudón dorsirrojo y zorzal real

Y volvemos a la carga, a la vez que el frio parece que empieza a entrar en nuestra ciudad. Esta vez van 3 especies que no son fáciles de ver, pero que a veces asoman por nuestro río, por nuestros parques y por nuestros jardines. Espero que os guste!

Garcilla bueyera; Lertxuntxo itzaina (Bubulcus ibis):

Descripción: Garza pequeña y blanca, con pico largo y puntiagudo y patas naranjas desprovistas de plumas, y que en primavera adquiere colores anaranjados en su plumaje.

Alimentación: Muy variada, adaptándose a lo que hay. Desde saltamontes, insectos y escarabajos, hasta pequeños roedores, ranas, pececillos, culebrillas o lagartijas. Habitual buscando alimento en vertederos y basureros.

Hábitat: Ave de campos de cultivo y pastizales, muy ligada a zonas de ganado. En ocasiones también ligada a zonas húmedas, donde hacer dormideros de cientos de ejemplares.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de una especie gregaria poco frecuente en Pamplona, pero que en muchas ocasiones se puede observar en la zona de los caballos de Goñi, donde los individuos paran a descansar, cerca del ganado.

Garcilla bueyera – Lertxuntxo itzaina

Alcaudón dorsirrojo; Antzandobi arrunt (Lanius collurio):

Descripción: Ave rechoncha en la que el macho posee el dorso pardo rojizo, y la cabeza gris, con una gran ceja negra desde el pico hasta el cuello. La hembra es más discreta, y los grises y negros se convierten en pardos de diferentes intensidades.

Alimentación: Se alimenta de insectos variados como saltamontes y escarabajos, y a modo de curiosidad, realiza pequeños almacenes de alimento clavando insectos en espinas de diferentes plantas y arbustos.

Hábitat: Zonas abiertas pero con arbolado y arbustos. Frecuente en campos de cultivos con zonas de matorrales y en lindes de bosques.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Igualmente poco frecuente, se le encuentra en zonas de arbustos, siendo buena zona la Ronda Norte en su falda en el monte Ezkaba.

Alcaudón dorsirrojo – Antzandobi arrunt

Zorzal real; Durdula (Turdus pilaris):

Descripción: De tamaño del mirlo y muy parecido a otros zorzales, se trata de un ave parda por encima y blanquecina por debajo, con vientre barreado de negro y cabeza gris. El pico es amarillo, la garganta ocre, y posee una ceja fina doble muy discreta blanca y negra.

Alimentación: Se alimenta tanto de semillas y frutos, como de insectos o caracoles.

Hábitat: Aunque se trata más bien de un ave forestal que ocupa bosques, en épocas frías se ve en zonas abiertas, dehesas y campos de cultivo.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Es una especie que nos visita en invierno, y que se puede ver en zonas ajardinadas amplias, como es sobre todo los jardines del Parque del Mundo, o los parques de Mendillorri. Se ve en pequeños grupos o acompañando a otras especies de zorzales.

Zorzal real – Durdula

Y como siempre, aquí van las 3 especies en blanco y negro para pintar y colorear.

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Santa Engracia NO se arregla. Por los ríos sin barreras… Que el Arga fluya

Últimamente, en nuestra ciudad, se ha afirmado que se va a volver a cerrar de forma temporal la rotura de la presa de Santa Engracia en el río Arga a su paso por la Rotxapea. Una presa en desuso que reventó este invierno pasado, creando una fractura de varios metros de ancho hacia su zona central que deja pasar el agua que antes estaba retenida.

La pregunta que nos hacemos es ¿En base a qué criterio se ha tomado esta decisión? ¿Ha habido algún tipo de informe técnico que lo aconseje? ¿Qué tipo de informe? ¿Cuáles eran sus directrices rectoras? Lo primero que se nos ocurre pensar es que se ha tomado el griterío y movimiento de un único colectivo, poco imparcial y con intereses particulares, para considerar su punto de vista como justificación seria y suficiente.

Es lamentable que los grandes esfuerzos que se están haciendo a lo largo de toda la geografía navarra para recuperar nuestros maltrechos ríos se vean entorpecidos y puestos a un lado por intereses minoritarios que enmascaran un uso casi exclusivista de un patrimonio común.

Porque no debemos olvidar que desde la segunda mitad del siglo pasado, se reconoce que presas como la que los compete son muy perjudiciales para la dinámica de los ríos. Por ello, una vez desvinculadas de su original utilidad y en línea con lo que recomienda nuestro mayor conocimiento y experiencia sobre la dinámica fluvial y la ecología de los ríos y sus riberas, hay unas pautas para eliminarlas en la medida de lo posible. En este caso, las circunstancias han hecho que la situación se haya adelantado a las disposiciones futuras

Un colectivo minoritario, basándose en una práctica deportiva, propone restaurar y cerrar la circulación del Arga para proteger la continuidad de su actividad. Para justificar su caso ante la opinión pública, han planteado varios motivos, argumentándolos con afirmaciones muy poco sostenibles que trataremos a continuación. Además, hablaremos de los beneficios de que el agua no se embalse y continúe su camino.

TEMA PAISAJÍSTICO Y ESTÉTICO

Es cierto que las láminas de agua proporcionan un valor estético. No obstante, en este caso es un valor sobrevalorado; no siempre lo bonito es lo necesario, lo útil, o lo bueno y no olvidemos nunca que la belleza es subjetiva.

La imagen actual del Arga entre aguas arriba de Curtidores y Cuatro Vientos nos llama la atención porque en este tramo hemos visto toda la vida el agua embalsada, con un paisaje diferente al que podemos ver en la actualidad sin presa, distinto al que estábamos acostumbrados. Pero es posible reflexionar, y pensar que porque un río casi se seque en verano y apenas lleve agua, no pasa nada; es más, en un río como el Arga, en el que el régimen hidrográfico es pluvio-nival, y que por su ubicación tiene una fuerte influencia mediterránea, es lo que tiene que pasar en época estival; es lo natural. De hecho es lo que pasa en tramos cercanos sin embalsar de Alemanes, San Pedro, San Jorge… sin que nadie se extrañe, sin que nadie los considere antiestéticos, tramos que ahora les invitamos a recorrer con atención.

Corrientes (3-8-2018)

TEMA DE INUNDACIONES

Entre los argumentos, se afirma que la presa en cuestión no repercute negativamente en las inundaciones. Pues bien, las presas afectan tanto en superficie como a nivel de subsuelo. Por ello se han construido en sucesivas obras una serie de taludes, muros y otras estructuras dentro del área de influencia del río con el fin de paliar y minimizar las afecciones. Parece obvio que la desaparición de la presa es positiva en caso de avenidas, ya que el río necesitaría mayor cantidad de agua para subir a un nivel amenazante.

Inundaciones en Pamplona hace ya varios meses (21-2-2018)

SOBRE LA FAUNA

No hay que dejar de lado el grave impacto sobre la fauna autóctona del río. Los autores del escrito parecen desconocer la importancia de los ciprínidos autóctonos (barbo, madrilla…), menospreciando su valor cuando, por ser endémicos de la cuenca del Río Ebro, son los que dan un valor único a esta, a los ríos que la integran, entre ellos al Río Arga. La próxima vez que veamos un barbo, una chipa o una madrilla, deberíamos pensar que son peces únicos en el mundo, y que aunque haya peces muy parecidos, no son los mismos.

Hay un capítulo de alusiones a peces alóctonos invasores, especialmente al pez gato. Es un grupo al que podemos añadir entre otros, alburnos, carpas y black bass, a los cuales se les ensalza como objetivos de pesca deportiva, omitiendo que proceden de otros ríos, algunos muy lejanos, incluso de otros continentes. Fueron importados activamente por el ser humano con un impacto muy negativo sobre la fauna y flora locales. Son peces oportunistas, que soportan, toleran e incluso necesitan los remansos producidos por las presas y sus condiciones de calor y pobreza de oxígeno para sobrevivir, expulsando a los genuinos pobladores de forma activa, llegando a producir su desaparición.

Sumamos además otros elementos de fauna alóctona como los galápagos americanos y otras especies que tienen en estas presas sus puntos fuertes de instalación, contribuyendo a su expansión y por tanto a la desaparición de galápagos y anfibios autóctonos.

Martín pescador´, una de las estrellas de nuestro río en una rama (16-1-2016)

Otro de sus puntos cuestionables, hace mención a la nula repercusión de esta presa en la movilidad de los seres acuáticos, afirmación sin pies ni cabeza incluso para los menos versados. Una prueba del efecto barrera de la presa eran las frezas de barbos aguas abajo de la misma, frezas que este año no han tenido lugar. Sencillamente, antes se tuvieron que conformar por no poder llegar a aguas más altas, más idóneas para ello, mientras que en esta ocasión les apareció la oportunidad de intentar buscar algo más acorde a sus necesidades.

LA SALUD DEL RÍO

La presunta aportación de las presas a la higiene y la salud del río es un argumento fácilmente desmontable. El río presenta en época estival, cuando el caudal es menor, un agravamiento del problema de la contaminación orgánica. Ello ocasiona la caída de la concentración de oxígeno del agua. El problema se empeora con las aguas estancadas. Estas se calientan más y se generan fondos donde este gas llega a desaparecer. Cuando aparecen estas situaciones de escasez de oxígeno, comienzan los procesos fermentativos. En ellos se producen muchas sustancias. Entre ellas abundan las perniciosas para la salud, incluyendo gases. La mayor cantidad de ellas se disuelven en el agua, con el perjuicio que supone, pero en ocasiones, forman burbujas que se ven de vez en cuando en la superficie. Están compuestas por entre otros, gases tóxicos como amoniaco, metano, monóxido y dióxido de carbono, o sulfhídrico; gases para los que las comunidades dulceacuícolas son especialmente sensibles y que estarían prácticamente ausentes de un Arga donde corriera el agua.

GESTIÓN DEL CAUDAL

Sorprenden las alusiones al papel de control y gestión del caudal del agua en época de estiaje de presas similares de nuestro entorno. Evidentemente ninguna de ellas tiene capacidad para hacerlo, pues nunca ha sido su función, y no tienen compuertas ni volumen para desaguar. Lo único que hacen es proporcionar a la ciudadanía una falsa impresión de que el Arga baja lleno de agua. Acostumbrados a esa situación en este tramo, ahora los caudales mínimos nos llaman la atención.

No, no baja menos agua porque no está la presa, sino porque no baja de aguas arriba. Que en verano, con la eliminación de la presa, quede un pequeño hilo de agua y prácticamente el río se seque, no deja de ser un proceso natural por el que no nos tenemos que preocupar.

El río es un elemento vivo que fluctúa a lo largo del año y que funciona muy bien como ecosistema, aunque a nosotros nos pueda parecer lo contrario. La rotura de la presa, permite el transporte de sedimentos, así como que el río divague, erosionando y depositando, generando nuevos hábitats donde lo necesite.

En un río sin presas las piedras van cambiando de lugar todos los años, con isletas que se van asentando conforme crece la vegetación, produciendo lugares donde se recogerán los limos y sedimentos. Igualmente se crearán zonas con pequeñas pozas, que en algunos casos aguantarán todo el año y en otros se secarán según la meteorología y las temperaturas.

SOBRE LA FLORA

La mayor diversidad vegetal propia de un río dinámico, con ambientes variados y cambiantes a lo largo de las estaciones sufre por la presencia de presas, ya que se interrumpe la alternancia de orillas bajas y altas propia de un río con capacidad de movimiento. Las presas provocan la aparición de un paisaje vegetal más rígido y estable en el tiempo y de mucha menor riqueza en especies. Al desaparecer la presa, el bosque de galería podrá cerrarse como en los tramos no embalsados cercanos. Creará más sombra, reduciendo así la insolación y superficie de absorción de luz, lo que se traducirá en un menor calentamiento del agua. Bosque de galería beneficioso para especies de fauna emblemáticas como la nutria y el amenazadísimo visón europeo, una joya en gravísimo peligro de extinción que cuenta en Navarra uno de sus últimos bastiones.

Sería ideal tener sauces en las orillas, acompañados por chopos, álamos, alisos y fresnos, y una franja arbustiva con boneteros, saucos, patxaranes, manzanicas de pastor, y vegetación variada a lo largo de isletas y zonas pedregosas como zarzamoras o rosales silvestres, donde encontraríamos desde pequeños insectos, mariposas y abejas, hasta un buen número de pajarillos, y los mamíferos ya citados.

El resultado final de tanta presa en Pamplona, es que paradójicamente, un tramo de río que debería proporcionar una gran riqueza de vida vegetal, se queda solo en unos pocos retazos.

EN LO REFERIDO A LA HISTORIA

Otro argumento para reconstruir la presa es apelar a su presunto valor histórico. Parece que la presa actual es de las postrimerías del siglo XIX, y seguramente recicló materiales de alguna otra presa anterior. La “famosa” que hace referencia a tiempos pretéritos se mantiene, si fuera el caso, en unas estructuras de madera sumergidas por la actual y ahora al descubierto. Seguramente, de la que se construyó en el siglo XIII sólo queden las crónicas.

En cualquier caso, la función histórica es compatible con su no recuperación y el mantenimiento de su estado actual, ya que la conservación de los estribos puede ser interesante tanto por su valor cultural como para la dinámica fluvial.

TEMA DE BASURAS Y SUCIEDAD

La presencia de basuras y otros desperdicios son reflejo de la “permisividad” y de que la lámina de agua lo tapa todo, mostrando nuestras vergüenzas cuando esta desaparece. La basura está ahí, con agua o sin agua. A ver si el hecho de que se vea más, nos ayuda a mejorar en este aspecto.

Y sobre mosquitos, se debería saber que estos prefieren las aguas estancadas a las corrientes, con lo que la retirada de la presa no aumenta las densidades de los incómodos insectos; la reduce.

USOS ACTUALES

Los usos actuales de la presa están bien claros y han cambiado desde su construcción. A día de hoy su uso es únicamente recreativo, aprovechado por pescadores, piragüistas y remeros.

No sabemos si se han mirado otras alternativas para seguir practicando dichas actividades en otro lugar de Pamplona o cercanías, pero es probable que haya más sitios aptos y adecuados para ello.

Igual que para la pesca cualquier tramo de Pamplona pude servir, para otros deportes sería cuestión de analizar otros tramos de río o incluso embalses cercanos.

CASOS SIMILARES

Esto no es nuevo, y curiosamente en Madrid, en el río Manzanares, en los últimos meses ha pasado algo muy parecido.

Tras una fuerte lucha tanto de movimientos ecologistas como de vecinos, parece que el Ayuntamiento desembalsará una presa en su tramo urbano, que había sido cerrada a principios de julio para crear un canal artificial para la práctica de remo.

Así se mantendrá la renaturalización que poco a poco se estaba dando desde 2016, cuando se abrieron varias presas, dejando correr el agua que antes creaba un auténtico canal.

Este proceso de renaturalización que llevaba más o menos dos años produciéndose, ha producido un aumento de la biodiversidad en el lugar, tanto en aves como en peces, contándose más de 50 especies de aves y abundancia del barbo, especie piscícola autóctona en el río (como es el caso también en el río Arga). Igualmente se han creado isletas de forma natural que poco a poco son conquistadas por matorrales y arbolado, algo que antes era impensable.

Por otro lado, la federación madrileña de remo pedía que esa compuerta de la presa número 9 se mantuviera cerrada para producir un embalsamiento de agua y de esta forma crear una especie de canal para seguir practicando este deporte en la zona.

La compatibilidad entre la renaturalización del río y el cierre de la presa se ha visto que es difícil de conseguir y compaginar con agua embalsada, ya que el plan de renaturalización de los casi 8 kilómetros de río urbano suponía la creación de un corredor ecológico que conectase las zonas protegidas del norte de la ciudad, con las situadas al sur.

Y es que aunque al parecer en principió se realizó así y se cerró la presa con la construcción de una escala para peces, se estaban produciendo varios problemas relacionados con la conservación de lo que se había conseguido y con temas de inundaciones, resultando mejor la circulación libre del agua, que el efecto de tener la presa activa. Por ello, esa compuerta número 9 se ha abierto en los últimos días, y el río seguirá su camino, siendo un Manzanares más vivo y natural.

Para evitar que el remo desaparezca, el área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento ha propuesto a los remeros el embalse de Valmayor para realizar sus prácticas, de manera que el río seguirá su curso y poco a poco se irá renaturalizando otra vez.
También tenemos casos más cercanos. En Artikutza, se está comenzando a vaciar un embalse, y los resultados están siendo estudiados por biólogos, en lo que se denomina como el mayor vaciado de un pantano en España.

Además, desde los últimos años son varias las presas eliminadas en Navarra; “La Mina” y “Endarlatsa” en Bera, en la foz de Lumbier, en Ergoiena, en Ituren, en Acedo, en Esparza de Salazar, “Intzura” en Artavia… son varias las demólidas por los argumentos que se han estado dando. En definitiva, por tener unos ríos más vivos y naturalizados.

PLAN FLUVIAL PARA EL ARGA

A principios de 2018 el Ayuntamiento de Pamplona presentó un estudio para mejorar el estado ecológico del río Arga y minimizar el riesgo de inundación mediante un plan fluvial.

En este estudio, se habla de calidad hidromorfológica como deficiente (moderada en algunos lugares), y se cita la escasa movilidad de sedimentos. Además, se aplica un grado de naturalidad del canal fluvial de “0”, y se habla de muy malos bosque de ribera. Una pena, pero nuestro río no tiene la salud que merece.

En este plan, se habla de tomar al río como lo que es; un río. Habla de que las crecidas de caudal tienen que ocurrir y que son un proceso natural, y de que muchas de las medidas que se han realizado para paliar inundaciones, han resultado de utilidad nula. En general nos afirma que tenemos que respetar al río, y no tener miedo a que se desborde. Que haga lo que tenga que hacer.

Además, algo que este plan critica fuertemente es la movilidad del río, y apuesta por la eliminación de presas o azudes para dejar pasar los sedimentos, facilitar el desplazamiento de la fauna y evitar el peligro en ciertas inundaciones.

Y es más, por concretar un poco, en este estudio se habla del mal estado de la presa de Santa Engracia y la de la Harinera de Ilundain, y de la utilidad nula que tienen a día de hoy.

Una ocasión perfecta para comenzar a seguir este plan.

Queremos una recuperación del Río Arga en su conjunto, una recuperación en línea con lo que se está haciendo en casos similares por todo el planeta. En el Arga la naturaleza se ha adelantado y ha hecho su tarea y ver como evoluciona un tramo de estas características es un buen inicio.

No tenemos nada en contra de los colectivos que pretenden recuperar la presa, pero por una vez tenemos que respetar y acatar lo que dice la naturaleza. Ella misma ha derribado la presa que se colocó en su día, y tenemos que darle una nueva oportunidad a este río Arga, pulmón de nuestra querida ciudad. Animamos a estos colectivos, al Ayuntamiento, al Gobierno y a la ciudadanía en general a buscar alternativas en otros tramos de Pamplona que no necesiten de la reparación, o a buscar otros lugares cercanos que posibiliten la realización de su sana actividad, permitiendo al río que vuelva a ser lo que en su día fue.

Consideramos que los argumentos para la reconstrucción pueden tener una alta carga emocional, pero técnica y objetivamente no son compatibles con mantener lo que realmente deseamos: respeto y salud para nuestros cauces fluviales y en este caso para el río Arga.

Y es que, no es cosa de cuatro locos, sino que hay una estrategia a nivel europea, varios estudios y un plan fluvial detrás que se basa en todo esto (y en mucho más), y que dice que el margen de mejora del río es mucho mayor de lo que seguramente pensábamos.

Por los ríos sin barreras. Porque es un río, no un embalse. Porque debemos dejar fluir al Arga. No dudéis en firmar en: https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-pamplona-no-al-arreglo-de-la-presa-de-santa-engracia
SANTA ENGRACIA NO SE ARREGLA – SANTA ENGRACIA EZ DA KONPONDUKO

 

 

 

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Para txikis XXXI; abejero europeo, gorrión chillón y escribano triguero

Pasado el verano, volvemos a la carga con una de mis secciones favoritas!!!! Aquí van tres de las aves que podemos ver en Pamplona. Aunque presentes a veces, complicadas de observar y localizar… Espero que os guste!

Abejero europeo; Zapelatz liztorjale; (Pernis apivorus):

Descripción: Se trata de un ave rapaz de colores pardos por encima y blanquecina por debajo. Su cabeza es grisácea, y sus colores blancos de pecho y vientre son en general rayados en diferentes intensidades, dependiendo mucho de cada individuo. Se trata de una especie en la que hay mucha variedad en coloración.

Alimentación: Se alimenta de insectos y pequeños invertebrados, con predilección como su propio nombre indica por abejas, avispas y abejorros.

Hábitat: Se trata de un ave forestal, que cría en bosques, y que necesita zonas de claro cercanas.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de un ave que solo veremos en el cielo en sus pasos migratorios, bien en primavera o en otoño, y que suele verse en pequeños bandos. Para ello, los mejores sitios son las zonas abiertas de la ciudad.

Abejero europeo – Zapelatz liztorjalea

Gorrión chillón; Harkaitz-txolarre; (Petronia petronia):

Descripción: El gorrión chillón es un ave similar al gorrión común, de colores claros y pardos, pero que posee una ceja algo más marcada, y una mancha amarilla en la garganta.

Alimentación: Aunque puede comer algo de insectos, su alimentación se basa en frutos y sobre todo semillas., hecho para el que tiene el pico muy adaptado.

Hábitat: Se trata de un pajarillo de zonas abiertas. Zonas esteparias, de cultivo o incluso cortados y dehesas.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Presente todo el año, el mejor sitio para verlo en Pamplona es la Magdalena, donde en muchas ocasiones se mezcla con gorriones comunes y gorriones molineros. A veces se ven bandos muy grandes en la zona de la serrería, aunque no es un pájaro para nada común en la ciudad.

Gorrión chillón – Harkaitz-txolarrea

Escribano triguero; Gari-berdantza; (Emberiza calandra):

Descripción: De aspecto rechoncho, se trata de un ave que combina colores pardos y cremas, y que está listado de oscuro en su pecho. Llama la atención su potente y grueso pico.

Alimentación: Se alimenta de casi todo tipo de semillas de cereales.

Hábitat: Se encuentra en zonas abiertas, muy relacionado con campos de cultivo, siempre cantando desde lo alto de arbustos y matorrales.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Es un ave de zonas abiertas, que se suele ver cantando desde lo alto de los matorrales, siendo muy buen sitio la zona de la serrería de la Magdalena, los campos de alrededor a la Universidad de Navarra, y la zona de la Ronda Norte.

Escribano triguero – Gari-berdantza

Y como siempre, ahí van las tres especies para que los más valientes las coloreen como más les guste! Disfrutad!

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Carta del río Arga

Kaixo vecinas y vecinos. Soy el río Arga y os escribo para confesaros por qué derribé la presa de Santa Engracia y por qué no me parece  que el ayuntamiento de esta gloriosa ciudad la pretenda reconstruir.

Os recordaré que yo ya discurría por estos lugares millones de años antes de que llegarais los humanos con esas ganas de dominar el mundo. Me caísteis bien y la convivencia fue bastante buena durante siglos, siempre me ha gustado sentir a la chavalería bañándose en mis pozas, escuchar las conversaciones de las lavanderas y sentir la adrenalina de los pescadores. Dentro de lo que cabe, me respetabais y yo podía  seguir siendo río.

Las cosas se fueron poniendo muy feas durante la segunda mitad de vuestro siglo XX, me convertisteis en una cloaca, os empeñasteis en dragar y estrechar mi cauce. Lo que casi me remata fue la construcción de las presas de Sarría que me arrebataron los rápidos donde yo empezaba a respirar.  Y lo que es peor, me disteis la espalda, os fuisteis a bañar a las piscinas y nadie venía a visitarme a las orillas.  Menos mal que hago mis terapias y me desbordo saltando por encima de los diques para recordaros que el terreno inundado también  es de un río que sigue vivo. Os confieso que esto de desbordarse me produce  una gran alegría, algo parecido a lo que sentís cuando os desbordáis en los Sanfermines, que bien que os oigo.

Afortunadamente, hasta en los peores momentos he mantenido amistades, como la gente de Gares e Iruña que constituyeron Arga bizirik a finales de los 70 y organizaron las bajadas de barcas por mis infectas aguas para denunciar las agresiones a las que me veía sometido. Hoy mis amigos y amigas ya son cuadrilla.

Por ellos me enteré de que en el año 2.000 se aprobó la Directiva Marco del Agua. Al parecer no era yo el único rio maltratado, había toda una epidemia europea de ríos enfermos. Desde aquel momento hay leyes que nos defienden, aunque no siempre se cumplan y siga habiendo gente que quiere seguir dragándonos y extrayendo  todavía más agua.  Pero la situación ha mejorado sensiblemente: depuráis parcialmente vuestra mierda antes de verterla en mi cauce, me habéis vuelto a mirar desde  el paseo del Arga, me navegáis con barcas y piraguas y hasta la chavalería viene a bañarse con sus gritos de alegría. Ya no me siento tan indefenso.

También me contaron  que en otros ríos habían comenzado a derribar presas que estaban en desuso, como muchas de las que soporto. Fue muy  buena noticia, porque las presas son un sin vivir, los ríos llevamos agua, pero también arrastramos piedras, nos gustan los rápidos donde nos oxigenamos y no queremos que nuestros peces tengan barreras.  Para que os hagáis una idea, una presa es  como una embolia en vuestras  arterias.

Estuve con la ilusión de que me quitaran alguna presa, pero ni por esas. Así que este invierno pasado, me tomé la justicia por mi mano y abrí un boquete en la presa de Santa Engracia, con el convencimiento de que estaba ahorrando recursos al erario público, ya que tarde o temprano  tendrían que eliminarla. Por eso estoy muy sorprendido de que el ayuntamiento de Iruña, lejos de reconocer mi labor,  quiera levantarla de nuevo, dicen que provisionalmente,  pero me temo eso de “provisional para siempre”.  Lo hacen a petición del club de remo, pero al parecer no han tenido en cuenta la opinión de los amigos de los ríos

No quiero terminar sin dedicar  unas palabras a  los remeros. Tengo que confesaros que el deslizamiento de vuestros remos es una mezcla de caricias y cosquillas que hacen estremecer mi sensualidad fluvial. Pero Santa Engracia no es el único lugar para cortejarnos, quedan todavía muchas presas en la Cuenca de Pamplona con buenas láminas de agua y si necesitáis espacios más amplios os ofrezco Belaskoain en la cola de las presas de Sarría. Y fuera del río tenéis  también las balsas de la Morea y de Zolina.

Sin más me despido, esperando el invierno, a ver si abro otro boquete en la presa de San Pedro. Recibid un gran fluvioabrazo de vuestro río, que os quiere, el ARGA.

Fito Jiménez, en nombre del río Arga

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