Entre osos y lobos (Operación Ewok de 500 kilos). Crónica de un viaje a Finlandia

Hoy es una entrada de un viaje especial. Un viaje otoñal a Finlandia. Una experiencia vivida hace año y medio (la vida no me da para escribir y redactar más rápido) a miles de kilómetros de aquí, en la que junto a Iñaki Atxa, un fotógrafo de Elizondo (https://inakiatxa.wordpress.com/), pude disfrutar de una de las zonas boscosas más amplias del mundo, la taiga, observando mamíferos en libertad mientras los colores otoñales inundaban cada rincón. Unos paisajes espectaculares y llenos de vida.

Aunque precipitado, gracias a Bakartxo Aniz, una fotógrafa navarra (https://bakartxoaniz.com/), me salió la opción de viajar a Finlandia para intentar fotografiar osos en libertad. El viaje tenía un objetivo claro, poder observar a estos grandes animales a escasos metros, y probar suerte con lobos, glotones e incluso alces. Todo en la taiga, el bosque más extenso de la tierra, por lo que esperaban días rodeados de naturaleza por los cuatro costados.

Nuestra aventura comenzaba en Pamplona, con un viaje a Barcelona y de allí volar a Helsinki, donde nos tocaba pasar noche para acabar llegando a Kajaani tras otro pequeño vuelo. Allí nos esperaban en un coche las personas encargadas del albergue donde íbamos a pasar una semana, en medio de la nada, y bastante alejados de pueblos y la civilización.

El “Ewok” me acompañó durante todo el viaje (16-9-2018)

Y es que, allí las casas están muy esparcidas (son casas grandes, estilo “rancho”), y los pueblos muy distantes, conectados por carreteras prácticamente rectas, y rodeados de bosque y lagos por todos los lados. La verdad que un sitio de película, que desprende naturaleza y aire puro por todos los lados. Es impresionante recorrer la carretera rodeado por coníferas de 30-40 metros, en una zona totalmente llana en la que pocas referencias se pueden ver.

Ya con los dueños del albergue, personas que gestionan los “hides” del “Centro del oso” (https://bearcentre.fi/es/), nos adentramos en Kuhmo, más concretamente en Vartius, zona fronteriza con Rusia, donde iba a ocurrir nuestra aventura junto a los grandes peludos de nuestro continente, en un paisaje que no defraudaba…

Zona en la que vivimos nuestra aventura

Miles y miles de hectáreas de bosque, con los osos campando a sus anchas en una zona que están protegidos y en la que no se les puede dar caza. Hace ya unos 30 años, unos biólogos crearon unas instalaciones para disfrutar de ellos, y a día de hoy es un santuario para poder ver a estos grandes peludos en total libertad llamado “el Centro del oso”, e incluso poder fotografiarlos, junto a muchas otras especies, algunas tan interesantes como los lobos, los pigargos o los glotones.

Carretera, camino al albergue (17-9-2018)

Y una vez llegados al sitio (a media mañana), tocaba instalarnos y disfrutar de los alrededores, donde había un “hide” preparado para pajarillos por el que pasamos varios días…

Nada más llegar ya teníamos ansias por las esperas al oso, pero había que esperar a después de comer, y sin tiempo que perder calentábamos nuestras cámaras y objetivos, con las aves del hide, comunes también en su mayoría en estas latitudes, pero que siempre hace ilusión ver a unas distancias tan cortas…

Hide amplio y muy activo, en el que con un poco de comida, entraban varias especies…

Mientras a lo lejos se oía una lavandera blanca, desde el hide y a placer observábamos pico picapinos, verderón común, pinzón vulgar, carbonero, herrerillo capuchino, agateador, y carbonero sibilino (el que más ilusión me hizo, ya que en la Península Ibérica no está presente).

Agateador (17-9-2018)

Además de una simpática y gran ardilla, muy interesante e igualmente nos alegró el mediodía, el arrendajo, córvido muy habitual en aquellos bosques, y que aunque muy esquivo, en el comedero se presentaba a pares, llegando en algún momento a alcanzar la media docena de ejemplares merodeando la zona…

Arrendajo entre musgos, líquenes y hierbas (17-9-2018)

Se acercaba poco a poco la hora de la primera espera, y tras una reponedora comida típica de allí, tocaba marchar al “hide”…

Los “hides” se encontraban a unos 15 minutos del albergue a pie, por unas sendas en medio de la nada, y con unas zonas con tablas en las zonas más húmedas, donde el agua hacía que pudieses meter la pata hasta la rodilla…

En estas chabolas llamadas “hides” y que hacen de escondite, pasábamos desapercibidos para la fauna, y desde ellos observábamos a los animales a través de un pequeño cristal por el que entraba la poca luz del lugar. Allí pasábamos la noche metidos en unas pequeñas literas donde apenas cabíamos, y en las que permanecíamos toda la noche en una profunda oscuridad, donde intentábamos descansar a la vez que se escuchaban los sonidos del viento y de vez en cuando nos sorprendían los pasos y gruñidos de los osos.

Lugar muy bien preparado, y que me trae unos recuerdos fantásticos.

Vistas del “hide” en el primer día (17-9-2018)

Y la primera tarde no defraudó… Para poco más de las 4 de la tarde ya estábamos en el interior del “hide” nº 4. Entre una buena banda de córvidos, con cornejas cenicientas como más abundantes, que se posaban en los árboles secos alrededor de una laguna, urracas, arrendajos que se oían entre los árboles y cercetas comunes y porrones osculados en el agua, hizo aparición la primera sorpresa de la tarde.

Entre las altas hierbas, apareció correteando un glotón. Glotón que directo fue a una zona de rocas, donde se alimentó de algún resto de carne que allí había.

Glotón asomando entre las rocas (17-9-2018)

Rápido se movía de lado a lado, asomando entre hierbas, y apareciendo y desapareciendo en el tupido bosque… Impresionante este animal, que aunque está presente en la zona, según la época del año no es nada fácil de ver.

Para los que no lo conozcáis, el glotón es un carnívoro fuerte y musculoso con cuerpo alargado (de algo más de un metro de longitud), con cola larga, paticorto, robusto, con cabeza pequeña, hocico afilado y con pelo denso y muy largo (combinado colores oscuros con colores más claros), muy esquivo y con cierto parecido a un oso pequeño, y pudiendo llegar a pesar hasta 20 kilos, siendo algo mayores los machos que las hembras. Es un animal que se encuentra en este tipo de bosques, y era uno de los objetivos del viaje. Objetivo que se cumplió pronto, y del que solo pudimos disfrutar el primer día.

Glotón en el límite del bosque sobre un pequeño roquedo (17-9-2018)

Animal solitario y escaso, que puede llegar a vivir hasta 10 años, lo encontramos en zonas boscosas de la taiga y la tundra euroasiática y norteamericana. Sus poblaciones han sufrido un descenso constante desde el siglo XIX, principalmente por la caza, la reducción y la fragmentación de su hábitat, de tal manera que se ha extinguido en el extremo sur de su área de distribución europea. Por todo ello, en algunos lugares está protegido y considerado en peligro, sobre todo en la parte europea de su zona de distribución (Finlandia, Noruega y Suecia).

Se trata de un animal con una reputación de ferocidad y fuerza desproporcionada para su tamaño, con la capacidad documentada para matar a presas mucho más grandes que él, o mover grandes bloques de piedra o troncos para comerse la fauna que pueda haber debajo.

Es omnívoro, sobre todo carnívoro, pudiendo alimentarse de otros carnívoros (mustélidos y zorros), e incluso de carroñas. Entre su dieta están incluidos desde insectos y sus larvas hasta grandes mamíferos, como pueden ser ciervos, renos, alces e incluso bisontes, o cadáveres de otros animales, pasando por pajarillos y sus huevos, roedores, y frutos y bayas.

Se puede decir que prácticamente cualquier presa viene bien a sus afiladas garras y potentes mandíbulas.

Erguido entre las rocas (17-9-2018)

Y entre aparición y aparición de este precioso animal, prestábamos atención a todos los lados, ya que los osos podían aparecer en cualquier momento… Mientras, disfrutábamos del pequeño glotón, que aparecía y desaparecía a su antojo, de un rápido azor, y de una simpática hembra de gavilán que oteaba todo desde las alturas.

Gavilán que patrullaba los abiertos en busca de alimento (17-9-2018)

Y de esta forma, apareció el primer oso pasadas las 6 de la tarde…

Se trataba de un macho grande, que lejano, se movía entre los pequeños arbolillos, la mayoría de ellos secos, que adornaban un paisaje de pastizal con los colores otoñales en su máximo esplendor…

Oso moviéndose en la lejanía (17-9-2018)

Aunque el avistamiento duró unos escasos segundos, los pelos se nos erizaron y la piel se puso completamente de gallina… Teníamos al gran oso pardo muy cerca, por lo que nos felicitábamos, y mirábamos por todos los lados para ver si ese precioso macho se acercaba a nuestra zona…

En el interior del hide (17-9-2018); Iñaki Atxa

La primera tarde ya había tenido su premio, pero esto no acababa aquí… Tras desaparecer el macho, una hembra apareció con tres cachorros a los 15 minutos…

Con menos luz, nos dejaba un momento espectacular, caminando cerca de nosotros, en la orilla del lago contraria a nuestro hide, y paseándose por las mismas rocas en las que el glotón nos había deleitado unos minutos antes.

Si el oso grande había sido la bomba, esto no era menos…

La osa con los oseznos detrás (17-9-2018)

Se trataba de una osa con sus tres crías… Dos muy claritas, y una muy oscura. Simpáticas y torponas, tenían escasos meses de vida y andaban continuamente pendientes de su madre… Una escena entrañable, ver como mama osa cuidaba de las pequeñas, que apenas asomaban donde la vegetación era alta.

Los oseznos asomando en las mismas rocas en las que había estado el glotón (17-9-2018)

El grupo familiar desapareció, y más tarde volvió a aparecer con una luz ya demasiado escasa para mi equipo… Se veía que andaban por la zona, tranquilos en busca de alimento, y era un subidón verlos aparecer y desaparecer en el bosque…

La hembra con sus crías (17-9-2018)

Y ya para culminar la tarde, ya observando solo las siluetas, el gran macho que habíamos visto en primer lugar volvió a pasearse por las orillas del lago…

Sin apenas luz, como si del rey de la noche se tratara, nos daba una buena despedida, ya que nada más oscurecer, no se pueden encender luces en el hide (para que no se vean del exterior) y tocaba echarnos a dormir y descansar… De ver el oso, directamente a la cama… Jajajajaja. Una gozada, y la verdad que una sensación indescriptible el estar en la cama y saber que tienes a estos grandes mamíferos a escasos metros en medio de la nada absoluta.

El tremendo oso que nos alegró los últimos minutos del día (17-9-2018)

Y tras descansar, de nuevo tocaba una espera mañanera, poco antes de las 6 de la mañana, cuando empezaba a amanecer, y con el frio metiéndose en los huesos (aunque también es cierto que menos frio del que podía tocar por la época del año). Espera poco fructuosa en la que solo se dejaron ver algunas de las aves que estaban presentes la tarde anterior…

De esta forma, a las 7:30 de la mañana salíamos del hide para volver al albergue. Y es que las normas en horarios están muy marcadas. A las 15:30 creo recordar que se salía del refugio para ir a los “hides”, y a las 7:300 de la mañana había que volver cada día, tras pasar la noche en los escondites.

La mañana había sido poco productiva en el “hide”, pero después de desayunar, tocaba pasear por la zona, ya que el día antes no habíamos hecho más que estar en los alrededores… Tras estar toda la noche en una cama diminuta, era de agradecer estirar los pies en aquellos bosques con abetos y pinos de 40 metros de alto… Un lugar impresionante, pero escaso en avifauna; cuervos, bisbitas arbóreos, carboneros comunes, reyezuelos sencillos y carboneros sibilinos fue lo poco que observé, en un paseo corto, eso sí.

Paseo por el bosque (18-9-2018)

Y tras una buena comida y un pequeño rato de relax, tocaba llenos de ilusión y ganas vuelta a la zona de los “hides”, concretamente al mismo lago y a escasos metros del “hide” en el que habíamos estado el día anterior y habíamos amanecido unas horas antes… En esta ocasión, tocaba el “hide” número 2.

En el albergue, hay un planing con los “hides”, y el día que tu llegas eliges los “hides” que quieres ocupar, si están libres… Nosotros fuimos un poco pardillos porque no sabíamos esto, y los dos primeros días nos los pusieron desde el albergue, pero luego ya nos enteramos y más o menos pudimos elegir bien… Yo si alguien va, le aconsejo cambiar de zonas y de “hides”, para así tener paisajes más variados… Nosotros, así lo hicimos.

Vistas de los demás “hides” desde el nuestro (18-9-2018)

Para las 16:00 de la tarde ya estábamos dentro, bien colocados y con todo preparado… Cámara principal en su rótula, y otras cámaras y objetivos por todos los lados, la comida y la bebida preparada para hacer el menor ruido posible, el termo a mano, ropa de abrigo bien preparada para la fría espera, el saco de dormir preparado para entrar en cuanto se hiciera de noche… Solo faltaban los animales fuera del “hide”, porque dentro, ya había 2… y bien grandes. Jajajajajajaja.

Al igual que el día anterior, en el lago nadaban un par de cercetas comunes y un porrón osculado, y en los árboles secos reinaban los córvidos, con sobre todo cornejas cenicientas, alguna urraca y algún cuervo. Igualmente pequeños pajarillos y algún pico picapinos hacía aparición, aunque nuestros ojos andaban buscando continuamente la aparición de los osos.

Cornejas cenicientas en árboles secos, desde el mismo “hide” (18-9-2018)

Para aprender un poco más del mamífero que me llevó hasta allí, saber que en el mundo hay varias especies de osos. Oso kodiak, oso negro americano, oso negro asiático, oso labiado, oso panda, oso malayo, oso de anteojos, oso polar, y el oso pardo; el famoso oso grizzli, parece que es una subespecie del oso pardo, aunque depende la bibliografía lo considera especie totalmente diferente….

Y en esta segunda espera, con muy buena luz, pero muy poco rato, apareció un ejemplar de color muy claro y de tamaño bastante pequeño, entre el arbolado. Se le veía incómodo e inquieto, seguramente por la presencia de algún oso de mayor tamaño cerca… Se trataba de un oso joven que tuvimos la suerte de ver otros días posteriores, incluso de muy cerca

Oso en el borde del bosque (18-9-2018)

Este jovenzuelo inauguraba los avistamientos oseros del día, con una visión muy fugaz pero no por ello menos emocionante…

Y no solo aparecían osos, sino que en este segundo día también apareció por el lugar un simpático zorro, supongo que carroñeando y buscando alimento que los osos podían haber dejado por el lugar… Apareció entre los abedules, y la verdad que pudimos disfrutar muy buen rato de él (más de 20 minutos anduvo olisqueando el lugar)…

Zorro en las conocidas rocas que nos dieron tantas alegrías (18-9-2018)

Y con poquita luz de nuevo, y pasadas ya las 7 de la tarde, apareció la osa con los oseznos… Casi una hora antes la habíamos observado corriendo en la lejanía con los prismáticos, pero había sido imposible disfrutar de ellos y fotografiarlos…

La familia unida (18-9-2018)

Un auténtico espectáculo… Los tuvimos muy cerquita, con la hembra siempre pendiente de las tres crías, 2 muy claritas y unas más oscura, que caminaban siempre atentas unas de otras… Sin perderse el contacto visual se movían en la orilla del bosque y caminaban por las orillas de la laguna…

La osa con uno de sus oseznos en el borde del lago (18-9-2018)

Era una imagen muy dulce… Ver a la osa con los oseznos tras ella desprendía ternura por todos los costados… Los cachorros se perseguían entre sí, y la madre caminaba firme y segura, sin correr pero a paso ligero…

Aparecían y desaparecían entre los arbustos del linde entre el bosque y la gran charca, hasta que en un momento subieron todos a las peñas, de las que había una muy buena visibilidad, para acabar abandonado la zona tras hacer durante 10 minutos nuestras delicias…

Corriendo en las rocas… (18-9-2018)

Tras ello, apareció de nuevo el gran macho que el día anterior había estado caminando a última hora de la tarde, pero ya sin nada de luz, y solo podíamos visualizarlo, malamente a través del cristal que nos separaba de el… A pesar de no poder sacar fotos de este gran macho, otro buen momento y sensaciones difíciles de describir…

Saber que mientras dormíamos teníamos seres de cerca de la media tonelada a escasos metros, era una sensación de nerviosismo a la vez que felicidad y emoción. Durmiendo con osos… suena bien… ¿ehhhhh?

De esta forma terminaba un día y llegaba otro nuevo, con una nueva espera mañanera infructuosa con aves como la corneja cenicienta, el cuervo, el pico picapinos, el zorzal charlo, el porrón especulado y un grupillo de carboneros…

Toda esta lista de especies era después de un buen desayuno acompañada por un paseo mañanero por los alrededores del albergue sin olvidar ni los prismáticos ni la cámara.

Buscando avifauna en el paseo matutino (19-9-2018); Iñaki Atxa

Poquita cosa, con cuervos, arrendajos, picapinos y un grupete de una docena de lúganos… Muy interesante un macho de urogallo en vuelo (único que he visto en mi vida y que busqué los siguientes días sin suerte), y una pareja de cisne cantor, que se estaba al lado del albergue en el que nos encontrábamos y que sin duda era uno de mis aves objetivo del viaje…

La pareja de cisnes (19-9-2018)

Más cercanos, aunque siempre se presentaban lejanos… (19-9-2018)

Y de esta forma, la tercera tarde elegimos un “hide” muy diferente al de los anteriores… Un “hide” (el número 7) dentro del mismo bosque, donde la luz era más escasa, pero se dieron las mejores sensaciones del viaje, ya que tuvimos la suerte de ver al oso en su pleno esplendor, escondido y caminando entre gigantescos árboles. El rey del bosque lo teníamos casi para tocar con la mano, a escasos metros y en un hábitat prácticamente imposible de ver si no es de esta manera…

Vista desde el “hide”, en el propio bosque (19-9-2018)

Se trataba de un “hide” en una zona de paso, de acceso de unos lagos a otros, entre tapices de musgos y pequeñas herbáceas, mezcladas con rocas y líquenes. Entre arbolado de 40 metros de alto, en un lugar idílico.

Las escenas fueron espectaculares, pero antes, aunque ya todos lo sabréis, vamos un poco con cómo es un oso… Jejejejeje.

Mama osa entre la vegetación desde este impresionante escondite… (19-9-2018)

El oso pardo (Ursus arctos), es un mamífero que vive en zonas boscosas de Europa, Asia y América del norte y que aparece en formas de diferentes subespecies, que principalmente se diferencian por tamaño y color.

La subespecie (Ursus arctos arctos) es una de las más de 10 existentes y es la que se encuentra presente desde la Península Ibérica hasta el Río Yeniséi, en Siberia, y desde las costas árticas hasta el Cáucaso. Es la que tenemos en la Península Ibérica, aunque hay alguna curiosidad…

Con las glaciaciones, las poblaciones de osos pardos (como muchas otras especies) quedaron separadas en dos grandes grupos. En un lado, el grupo oriental en Rusia, este de Europa y Asia y, por otro, el grupo occidental que quedó relegado a las penínsulas Ibérica, Itálica y Balcánica. Tras ello, cuando los hielos se fundieron el grupo de las penínsulas recolonizó Europa occidental y Escandinavia, expandiéndose por todo, y juntado con población oriental, que también llegó a estos mismos lares. Todo ello, hace que esto de las subespecies sea un jaleo, y cambie según el autor y la bibliografía.

Según “Wikipedia”, en Europa existen dos líneas genéticas: la oriental y la occidental. Esta última a su vez está subdividida en dos subpoblaciones genéticamente diferenciadas por haberse refugiado durante la glaciación, una en el denominado “refugio ibérico”, y la otra en el “refugio balcánico”.

Solo tienen poblaciones viables en el área de distribución de su línea genética oriental: Rusia, Estonia, Letonia, Polonia, Eslovaquia, Rumania y Ucrania, y en la península escandiva en Suecia, Finlandia y Rusia.

De las poblaciones de la línea genética occidental solo la del refugio balcánico tiene viabilidad a largo plazo y se localiza en la antigua Serbia y zonas fronterizas de Austria e Italia, donde ha habido varios proyectos de reintroducción.

Las poblaciones pertenecientes a esa misma línea genética pero al refugio ibérico se localizan en la cordillera Cantábrica, Pirineos y sur de la península escandinava y están en un estado de conservación muy precario, aunque poco a poco parece que va a mejor, sobre todo en la zona cantábrica; Además, en Pirineos se están haciendo sueltas con osos, pero parece que de línea genética oriental, por lo que aún todo es más complicado, y si tiene sus frutos el tema de las subespecies ibéricas cambiará aún más.

Tras esta “chapa” de las subespecies y demás, vamos con el animal en sí.

Como sabéis, el oso pardo es grande e impresionante por su forma, con una longitud del hocico a la base de la cola de hasta 2 metros en los ejemplares más grandes (en Europa, ya que hay subespecies más grandes en América), y una altura en la cruz cercana al metro. Existe un claro dimorfismo sexual, ya que los machos pesan de 120 los más pequeños a 400 los de mayor tamaño, y las hembras pueden pesar hasta 150-200 kg las más pesadas, todo ello dependiendo de la edad y de la subespecie, que es algo que marca mucho el peso.

Su color de pelo es muy variable y diferente y en muchos casos nos sirve para individualizar a los animales. Siempre con cierto tono marrón, varía entre el marrón muy oscuro (casi negro) al marrón muy amarillento (dorado), pasando por diversas gamas de marrones de diferentes intensidades e incluso gamas grisáceas. Además, con la edad, va desapareciendo de los ejemplares jóvenes una especie de collar blanco que adquieren de pequeños (y más extendido en la Península Ibérica que en el norte de Europa). Además hay que tener en cuenta que el pelaje lo muda anualmente (en verano), y que dependiendo de esto, y de cómo le de la luz, podemos ver al mismo ejemplar con diferentes tonalidades. En general aunque no es siempre, los machos son mas negruzcos y oscuros que las hembras, así que este es otro dato que podemos tener en cuenta para sexar a estos animales.

Su forma es muy característica, ya que se trata de un animal cabezón, con cabeza redonda, de aspecto grueso y fuerte y con fuertes patas y manos. De sentidos muy desarrollados, posee grandes orejas que suele llevar erectas y en forma redondeada y tiene un sentido del olfato casi perfecto (sin duda alguna su mejor sentido y el que más usa). En cambio, la visión, que realiza por dos ojos muy pequeños, está poco desarrollada y no reconoce con facilidad detalles, detectando mucho mejor cosas que se puedan mover que objetos que estén quietos y parados.

Como todos sabéis, se trata de un animal plantígrado, que puede erguirse y ponerse sobre sus fuertes patas traseras (acabadas en garras), para alimentarse de frutos de ramas altas, o para ganar en ciertas ocasiones visibilidad, como veréis un poco más adelante en otras fotos…

Volviendo al “hide”, al estar bastante más cerrado que los días anteriores, pocas aves a reseñar, con los típicos arrendajos siempre en zonas boscosas, una corneja cenicienta, un picamaderos negro que se oía cantar, un pico picapinos y un par de cuervos…

Esperando dentro del escondite, pasadas las 5,30 de la tarde, aparecieron corriendo por el lado izquierdo la hembra con las crías de los días anteriores… Fugaz e imposibles de fotografiar, en un avistamiento de segundos…

Pero la tarde no acababa más que de comenzar, y a la hora, ya con poca luz para mi cámara y objetivos, volvieron a aparecer, sin duda en una de las sensaciones y vivencias del viaje más espectaculares…

Atenta a su alrededor, con los oseznos por detrás, mama osa buscaba los peligros… (19-9-2018)

Mamá osa apareció frente a nuestro escondite, siempre pendiente de lo que ocurría a sus alrededores, mientras entre los pequeños arbustos aparecían y desaparecían los lomos de los tres oseznos…

Imponente tener un animal así a tan escasos metros, en su hábitat natural, un bosque donde tiene cobijo y alimento, y en plena libertad, en un lugar tan cerrado, en el que nunca me había imaginado el poder ver un oso, ya que lo normal es verlos desde lejos, con telescopio, y en zonas de laderas abiertas…

Espectacular en su forma se movía sigilosa a la vez que atenta (19-9-2018)

Esta simpática familia estuvo por la zona muy poco rato, pero el suficiente para hacernos sonreír y ponernos la piel de gallina… Incluso se acercaron tanto, que se mezclaba la tensión de la alegría, con tensión de incertidumbre y algo de miedo…

Caminando y alejándose del lugar (19-9-2018)

Impresionantes escenas las que nos regalaron, caminando los cuatro juntos y volviendo a ser acribillados por nuestras cámaras, entremezclando las pulsaciones al obturador, con el disfrute y simple avistamiento de la familia…

Siempre atenta a su alrededor (19-9-2018)

Al día siguiente al salir del escondite, nos dimos cuenta que había una bocina en una caja, por si los osos se acercaban demasiado al chabisque… Nosotros ni nos dimos cuenta, y casi que mejor, por si acaso… Jejejejeje.

Y es que, en general los osos europeos, no son agresivos. Los osos son muy listos y evitan todo tipo de contacto con el humano, y gracias al olfato y el oído (la vista no tienen muy desarrollada), son capaces de detectar a una persona con bastante más facilidad y rapidez de la que una persona puede localizar a uno oso cercano.

De esta forma, huyen y se alejan del lugar, sin correr peligro alguno. Muy pocos casos hay de ataques de osos a personas en Europa, y la mayoría se saldan con heridas, sin pasar a ser casos graves. Además, tenemos que saber que en general, estos posibles ataques (que repito, para nada son comunes), son de forma defensiva, con un ataque corto y rápido del oso, para continuar huyendo y abandonar la zona.

A pesar de ello, tenemos que saber que un oso sí que puede ser peligroso si está herido, si ha sido perseguido o acosado en alguna cacería, si se le molesta mientras come, o sobre todo si se trata de una hembra con crías.

Por ello, vamos con una serie de pautas, ante el encuentro fortuito con un oso (muy difícil que ocurra, pero todo puede pasar)…

En caso de toparnos con un oso, y que este por lo que sea no nos haya detectado, lo mejor es abandonar la zona lentamente, sin correr, e intentando que el oso no nos vea…

Si el oso nos ve, que es lo más normal y lógico, lo más importante es no ponernos nerviosos… Ir alejándonos poco a poco, importante sin correr ni trepar a un árbol, e ir hablando de forma suave, sin gritar, para que sea capaz de identificarnos y sentir que no somos ningún peligro para él.

Nunca tenemos que ponernos en su camino ni cortarle un posible paso, y sobre todo, ante una hembra con cachorros, nunca interponernos entre ella y sus crías, ya que puede sentirnos como una amenaza ante sus cachorros y ganar en agresividad. Si el oso se pone de pie, no es para atacar, sino para intentar mejorar su visibilidad e identificarnos mejor, y en muchas ocasiones, antes de atacar hace una especie de carrera disuasoria, aunque nunca estaremos en esta situación…

Siempre evitaremos entrar en zonas donde pueda haber osos encamados, ya que esto les puede molestar, y siempre iremos hablando de forma suave, ya que así le damos opción de escucharnos desde lejos y evitarnos…

A una mala, en caso de que finalmente se produzca un ataque, lo mejor es tumbarse en el suelo, protegiéndose sobre todo la cabeza, e intentar no oponer resistencia, ya que en cuanto el oso sienta que nos ha ganado, y nos vea muy mermado, sin duda alguna huirá del lugar, alejándose rápidamente y dejándonos en paz.

Sabiendo todo esto, podemos disfrutar de los osos y sus observaciones, como estábamos haciendo nosotros en el “hide” (a pesar de la cierta tensión por la cercanía de los animales) y como volvíamos a hacer con el oso joven clarito que aparecía por delante nuestro unos minutos más tarde, pero ya sin apenas luz, por lo que tocaba disfrutar de la observación…

Así llegaba la noche, y tras ella, un nuevo amanecer, con todo parado y las mismas especies de aves que habíamos visto el día anterior… Arrendajos, carboneros, pinzones, urracas y cornejas cenicientas nos amenizaron la infructuosa espera mañanera, que volvió a no tener mamíferos cerca…

A pesar de ello, y de la escasa luz para la fotografía por todo el arbolado bajo el que estábamos, sin duda alguna fue mi “hide” favorito, y el que mejores sensaciones me hizo vivir, en un entorno inigualable, con los osos caminando a escasos metros en este paisaje de ensueño, en esta inolvidable experiencia, a pesar de que como veréis a continuación, tuvimos mucha suerte y muchos más avistamientos en los días siguientes….

Tras buen desayuno, de nuevo tocaba el paseo matutino para comenzar un nuevo día…

Buen listado de aves, con especies muy interesantes. Pinzones vulgares, lúganos, piquituertos, un grupillo de pardillos sizerines, carboneros comunes, varios zorzales alirrojos, petirrojos, un par de cuervos, pico picapinos, un alcaudón norteño, herrerillos capuchinos, y hasta cuatro colimbos árticos en uno de los lagos cercanos al albergue, quedaban eclipsados por un grupete de 8 ejemplares de gallo lira, que volaron desde un suelo arbustivo a lo alto del arbolado, pero que enseguida abandonaron la zona sin apenas poder disfrutar de ellos… Un “bimbo” para mi, que no me esperaba, y que fue una buena alegría, ya que además de osos, estaba disfrutando mucho con el precioso paisaje y la escasa avifauna del lugar, que a pesar de escasa, no dejaba de ser muy interesante.

Hembra de gallo lira (20-9-2018)

En este paseo, además del gallo lira, destacar los carboneros sibilinos, carboneros que no hay por nuestra tierra (y que había visto en Rumania pero muy lejanos y esquivos), y que por fin podía fotografiar y sobre todo disfrutar, tanto en estos paseos, como en el “hide” para pajarillos del albergue… Carbonero muy parecido al palustre (que si que tenemos aquí), pero algo diferente en sus coloraciones… Vistoso, alegre y bien bonito, fue otra de las estrellas del viaje.

Carbonero sibilino (20-9-2018)

Y tras este pequeño listado de aves vistas durante la mañana, por la tarde tocaba otra vez sesión de “hide”, cambiando esta vez de zona y de lago, y ocupando el escondite número 19, en las orillas de una pequeña laguna, que nos iba a volver a dar unos avistamientos espectaculares… Y en esta ocasión, con mucha mejor luz!!!

Vista desde el nuevo hide (20-9-2018)

Mientras esperábamos a los grandes plantígrados, tocaba ver las aves comunes que no fallaban diariamente, como el arrendajo, la corneja cenicienta o el cuervo. La verdad que muy abundantes los córvidos, siempre astutos y esperando que los grandes carnívoros dejen algo de alimento desperdigado para poder aprovecharse de ello. A ellos, desde este hide se sumaba una gaviota argéntea, que descansaba en lo alto de un pino.

Gaviota en las balsas, único ejemplar de la familia en todo el viaje… (20-9-2018)

Y disfrutando de las pocas aves que aquí teníamos, no tardaba en aparecer un oso muy clarito y de tamaño mediano, oso que había estado presente también en días anteriores, y que parecía habitual en el lugar…

El oso joven apareciendo del interior del bosque (20-9-2018)

Apareció a lo lejos, en el borde del bosque entre los pinos, pero poco a poco se fue acercando a las orillas del lago en el que nosotros nos encontrábamos…

Se le veía muy inquieto, poniéndose en varias ocasiones a dos patas para ganar visibilidad, mirando desde el exterior del bosque hacia el interior, como si huiría o buscase a un segundo oso más grande.

Poniéndose tieso (20-9-2018)

Estaba atento a todo lo que ocurría a su alrededor, y aparecía y desaparecía entre la densa vegetación que acompañaban a los pinos y abedules… Precioso oso jovencito, que con muy buena luz nos hacia gozar y disfrutar, y aunque desparecía, estuvo durante algo más de una hora moviéndose por los alrededores del lago, enseñando a veces solo el lomo, en sin duda alguna la tarde más entretenida que llevábamos por el momento…

Caminando por la orilla (20-9-2018)

Por seguir un poco más con este animal, tenemos que saber que los osos son animales omnívoros, es decir, lo mismo se alimentan de vegetales que de carne. En primavera, como es lógico, crece la cantidad de frutos existentes en el bosque, y por ello sus niveles de alimentación durante primavera y algunas fases de verano u otoño hacen que su alimentación se base más en materias vegetales. Manzanas, higos, cerezas, frutos de serbales, avellanas, frutos de pudio, escuernacabras, arándanos… están entre sus favoritos.

A pesar de ello, también come carne. Por un lado mamíferos que el mismo puede capturar (casi siempre ganado como ovejas o terneras) o salvajes en muchas ocasiones muertos o cazados por otro bichos como ciervos, corzos, jabalís o rebecos.

Además, se alimenta de miel… esto junto a frutales, o posible alimentación de ganado, hace que se cree un problema con el ser humano, conflicto del que cada vez parece que estamos más concienciados, ya que hay menos uso de venenos, menos caza ilegal del animal y se ve al oso como un importante ingreso económico entorno al turismo osero que puede producir en la zona… Tema delicado y mucho más complejo de lo que puedo hablar yo aquí, pero bueno, parece que en este país donde hace dos o tres décadas había un fuerte pensamiento de varios animales como alimañas, y a los que había que matar y exterminar, poco a poco va entrando conciencia y va mejorando el tema de la conservación tanto de la naturaleza como de la fauna, aunque bien es cierto que aún queda mucho por mejorar.

Tras este pequeño inciso sobre la especie, volvemos a este simpático ejemplar, que poco a poco cogió confianza al “hide” en el que nos encontrábamos, y aunque andaba muy pendiente y miraba de vez en cuando a nuestros objetivos, se acercó de una manera que no podíamos llegar a pensar, pudiendo hacer muy buenos primeros planos, ya que por fin, la luz acompañaba en este buen avistamiento.

Atento, de vez en cuando miraba al “hide” (20-9-2018)

A pesar de no ser un ejemplar muy grande, fue espectacular tenerlo y sentirlo tan cerca… Teníamos al rey del bosque en ocasiones a distancias incluso menores a los 10 metros, con una tensión y nerviosismo difícil de describir…

Espectacular, en todo su esplendor (20-9-2018)

Mirando a su alrededor, siempre andaba muy pendiente de todo (20-9-2018)

Ejemplar muy blanquito que nos hizo disfrutar durante toda la tarde, ya que desde su primera aparición, sobre las 17,30 de la tarde, no paró de desaparecer y aparecer, dando la vuelta a todo el lago, hasta casi entrada la noche…

Primer plano del oso (20-9-2018)

Y hasta que oscureció pudimos disfrutar de este precioso animal con las últimas siluetas, forzando eso sí, bastante los parámetros de la máquina…

En las orillas, con escasísima luz (20-9-2018)

Incluso sin ya luz, apareció la hembra de días anteriores con las tres crías, que jugaron muy cerca del hide, mientras la madre les prestaba atención… Momento que ya con escasa luz preferí disfrutar, ya que no iba a hacer nada decente con la cámara… Eso sí, momentos que nos dejaron sin aliento, ya que se les oía pequeños gruñidos, tanto a madre como a pequeños, viviendo de esta forma unos momentos inolvidables… Así tocaba dormir… Pero fue espectacular!

Oscureciendo en el hide (22-9-2018)

El día siguiente comenzaba tranquilo, como todas las mañanas, con apenas aves en el “hide”, pero con un paseo tras el desayuno muy fructífero y entretenido… No pude dar ni con los gallos liras ni con los urogallos de los días anteriores, pero sí que tuve suerte y pude ver varios grévoles, e incluso fotografiar uno, a pesar de lo esquivos que son, ya que sin verlos todavía, echaban a volar y nos sorprendían mientras caminábamos por la pista.

Grévol poco después de desayunar posado en un arbolillo. Precioso animal sin duda alguna (21-9-2018)

En estos paseos mañaneros, habituales los rastros de oso, algunos muy fresco… Tanto excrementos, como huellas.

Excremento de oso (21-9-2018)

Rastro de huella (21-9-2018)

Huellas espectaculares en muchas de las ocasiones…

Zarpa de oso (21-9-2018)

Y no solo huellas de osos… Si no que también se veían huellas de otros mamíferos. Estas no tengo claro, si de alce o de reno… A ver si alguien me aporta algo de luz. Alces buscamos y buscamos y no hubo manera, y renos, ya veréis más adelante la grata sorpresa de la última espera…

Excrementos y huellas de reno o de alce… (21-9-2018)

Y entre huella y huella oteábamos todos los arbolillos en busca de pajarillos… No mucha variedad pero si especies interesantes… Piquituertos, carboneros comunes, carboneros sibilinos, alcaudones norteños, zorzales alirrojos, pinzones vulgares, herrerillos capuchinos y pardillos sizerines…

Pardillo sizerín y piquituerto (21-9-2018)

De esta forma, también localicé otra de las estrellas del viaje, y que aunque sabía que estaba presente, no era nada fácil de observar… El arrendajo funesto, un precioso córvido que mezcla en sus plumajes el gris y el naranja, y desde que conocí en la guía hace años, tenía ganas de ver…

Arrendajo funesto (21-9-2018)

Y tras el paseo, tocaba algo de “hide” en el escondite que el mismo albergue tenía a escasos metros…

Buen listado con verderón común, carbonero común, pinzón vulgar, carbonero sibilino, herrerillo capuchino y pico picapinos. Todas a escasos metros casi al alcance de la mano, vistosas y espectaculares, en un bosque precioso lleno de líquenes y hongos.

Verderón común (21-9-2018)

Precioso macho de pico picapinos (21-9-2018)

Arrendajo (21-9-2018)

Herrerillo capuchino (21-9-2018)

También en este escondite, simpáticas ardillas que aunque tardaban en llegar, se mostraban bastante confiadas y buscaban alimento por la zona. Ardillas de mayor tamaño que las de aquí, y de colores más apagados…

Ardilla, visitante del hide (21-9-2018)

Y en la zona del albergue, una bonita visita de arrendajos funestos… tres o cuatro ejemplares volaban en un bosquete de abedules que había en el lugar, haciendo las delicias, y pudiendo observarlos desde muy cerca, algo que antes con el avistamiento del ejemplar en el paseo no había pensado, y que hicieron de las delicias de mis prismáticos y mi cámara.

Arrendajo funesto (21-9-2018)

Y tras buena mañana de pajareo y rastros, y una buena comida, tocaba de nuevo otra tarde de “hide”, en esta ocasión en el número 1, “hide” que daba a la balsa de los primeros días, y en la que había unos peñascos que a la larga fueron muy fructíferos.

Vistas del “hide” 1 (21-9-2018)

Además, en este escondite nos volvíamos medio locos, ya que además de las ventanas frontales (como tenían todos) había más ventanas en otras dos paredes… Una en el lateral, y otra ventana en la parte trasera, dando visibilidad a campos totalmente diferentes. De los “hides” de esta laguna, sin duda alguna el mejor escondite de todo y que mejores observaciones nos podía dar.

La espera comenzó con las aves habituales… Entre relinchos de picamaderos negro, se movían córvidos y anátidas como cuervos, arrendajos, urracas, cornejas cenicientas, una cerceta común y un porrón osculado.

Corneja cenicienta (21-9-2018)

Porrón osculado (21-9-2018)

Y estando ya preparado en el “hide”, poco antes de las 6 de la tarde, llegaba la primera observación del día… Un oso grande, pasaba muy lejos, entre los arbolillos y durante segundos, siendo imposible de fotografiar… Una pena, pero bueno, no estaba mal para amenizarnos la tarde y para mantenernos alerta ante otros posibles avistamientos.

Y es que media hora más tarde, tuvimos una grata sorpresa…

Apareció un lobo, una de las especies posibles pero que por allí no es nada fácil, ya que al parecer no debe haber ninguna manada establecida y lo que hay son ejemplares divagantes… Se asomó durante muy poco tiempo entre los árboles, pero segundos suficientes como para poder pillarlo con nuestras cámaras, mientras los nervios se ponían a flor de piel, ya que este animal no lo esperábamos y no teníamos mucha confianza en que apareciese… Fugaz pero increíble.

El lobo, la gran sorpresa del viaje (21-9-2018)

Y no solo el lobo, si no que por el mismo lugar, apareció un oso a los 20 minutos…

Oso con crías (21-9-2018)

La misma osa de todos los días con sus tres crías, que caminaba alrededor del lago como parecía que era costumbre, ya sin mucha luz, pero con la suficiente como para poder observarla de lujo…

La osa recién salida del bosque (21-9-2018)

Siempre pendiente de sus cachorros y de los escondites (21-9-2018)

Los osos son animales que viven entre 20 y 25 años (aunque hay datos de ejemplares cercanos a los 35 años en libertad y superando los 45 en cautividad).

Se trata de animales, que comienzan a reproducirse a partir de los 4 años (siendo las hembras más tempraneras), y que son polígamos, teniendo el celo entre mayo y julio, siendo esta una buena época para intentar su observación. De hecho, en estos parajes que visité, apenas es de noche (en esas fechas), por lo que hay muchas horas para la observación y fotografía. Están más delgados y menos elegantes y lustrosos que en las fechas que fui yo porque acaban de pasar el periodo invernal, pero un oso (y más aún tan cercano), es espectacular sea la época que sea.

En este periodo de celo y reproducción, los machos se mueven en busca de hembras. Las hembras que ya han entrado en celo, van dejando olores fuertes por el aumento de hormonas para que los machos las huelan y se sientan atraídos por ella. Cuando llega el momento de aparearse, los machos llaman a las hembras en un intento de obtener su atención, y de esta forma si la hembra está receptiva se produce la cópula.

En general, los osos más grandes son los que se llevan a las hembras, y los más jóvenes y pequeños los que huyen del territorio. No se suelen producir enfrentamientos entre machos, aunque si se dan son bestiales, ya que suelen ser entre osos grandes, siendo el vencedor el que copulará con la hembra.

Como casi todos sabréis, el oso es un animal que inverna, y en este periodo es cuando pare (tras las cópulas varios meses antes)… Nuestro viaje allí fue poco antes de este periodo. Antes de que cayeran las primeras nieves, que allí son muy copiosas y crean espesores que superan el metro de altura… De esta forma los osos se meten en su osera (un agujero que suele tener entre rocas, una cueva, o un hueco grande en tierra) para evitar la época fría del año, y allí suele tener normalmente de una a tres crías en diciembre o enero, que aguantan con la madre cerca de año y medio, y que hace que una hembra de oso no críe todos los años. Por eso, estos pequeños que nosotros veíamos tendrían unos 8-9 meses y hacían que durante la primavera pasada esa hembra no se hubiera reproducido.

A modo de curiosidad, decir que los machos de oso son muy agresivos y territoriales, y en muchas ocasiones matan a los pequeños que no son suyos (proceso llamado infanticidio); por ello, las hembras, en ocasiones se aparean con machos diferentes pudiendo llegar a tener oseznos de diferentes padres, ya que si los machos reconocen a la hembra, piensan que los pequeños son suyos y de esta manera no los matan. Curiosa forma de supervivencia que las hembras son capaces de producir para favorecer el crecimiento de sus hijos.

Estos pequeños de momento tenían suerte (a pesar del macho grande que se veía por la zona), y no paraban de jugar entre ellos, eso sí, siempre muy cercanos a la madre.

El oso, incordiado por una corneja (21-9-2018)

Sobre dos patas, curioseaban y olfateaban todo lo que tenían a su alrededor (21-9-2018)

Era un lujo poder disfrutar de estas escenas… Simpáticas y agradables, se mascaba la tensión de la madre, que estaba atenta continuamente a lo que ocurría a su alrededor. Supongo que los machos serán una amenaza para ella y sus cachorros.

La osa con sus oseznos (21-9-2018)

Cercanos, mamá osa con uno de sus ositos entre la vegetación (21-9-2018)

Tenemos que saber que los osos pardos son animales solitarios, menos en el periodo reproductivo y cuando los pequeños son criados por su madre.

Los osos machos son muy territoriales, y marcan su territorio con su olor, y con arañazos en los árboles, marcando muchas veces su altura, para de esta forma mostrar a otros machos que pasen por la zona el tamaño. Por ello, los osos jóvenes (que en general son más pequeños) buscarán territorios libres de osos.

En cambio, las hembras aunque no es común, si que se pueden ver a veces juntas en la misma zona, alimentándose o bebiendo. Son más permisivas que los machos, y en general su territorio coincide con territorios de machos, que buscan a las hembras cuando huelen que estas ya están en celo y preparadas para criar.

Como ocurre en el mundo animal, la mayoría de hembras son muy buenas madres, poniéndose ellas mismas en peligro si hace falta ante depredadores, seres humanos, o en este caso congéneres de la misma especie.

Eso lo pudimos apreciar allí, ya que aunque no vimos acercamientos entre machos y esta hembra con crías, si que podíamos observar como la hembra estaba todo el rato pendiente de sus 3 pequeñajos, interaccionando y jugando con ellos, y llamándoles con una especie de gruñido si los pequeños se alejaban demasiado. Una imagen inolvidable que nos trajimos de allí… La hembra cuidando de sus retoños.

La osa con uno de los oseznos (21-9-2018)

Y como ya he dicho hace un rato, este “hide” número 1 era diferente, ya que tenía ventanillas en todas las paredes de nuestro habitáculo… Las cómodas eran las frontales, pero de vez en cuando echábamos un ojo a las demás… De esta forma, con muy poquita luz en la parte trasera de nuestro escondite teníamos un oso bastante clarito que parecía descansar sentado entre la vegetación.

Se le veía muy poquito, pero parecía el oso joven del que estábamos disfrutando días atrás…

El oso más claro, en otra zona de los “hides” (21-9-2018)

Y casi simultáneamente, cerca de las 8 de la tarde, volvía a aparecer el lobo solitario que habíamos visto unos minutos antes, ya sin apenas luz, pero nos daba un buen espectáculo, caminando por el borde del bosque y subiendo a las rocas en las que unos días antes habían subido osos y habíamos tenido también al glotón…

Observación casi de noche, pero espectacular la verdad… Lo pudimos disfrutar a tope y durante unos cuantos minutos…. Incluso se tumbó en las rocas y permaneció allí unos instantes, haciéndose que el reloj se parase…

El lobo, ya sin apenas luz (21-9-2018)

Día inolvidable, con las dos especies reinas del bosque a escasos metros…

Noche que fue inolvidable también, ya que de madrugada se sentían los pasos y los sonidos del lobo y de los osos… En ocasiones parecía que muy cerca, a pesar del viento fuerte que soplaba… Sensaciones indescriptibles una vez más.

Lobo justo antes de irse y abandonarnos (21-9-2018)

Y tras una noche impresionante, la mañana fue más tranquila, con un gavilán que amanecía en los árboles secos, arrendajos, cuervos y cornejas cenicientas en el aire y cercetas y porrones osculados en el agua de la balsa… Como era habitual de par de mañana, a pesar de tener todos los aparatos montados, no apareció ni glotón, ni oso, ni lobo…

Gavilán poco después de amanecer (22-9-2018)

De esta forma tocaba una vez mas salir del “hide”, desayunar para reponer fuerzas, y dar mi paso mañanero en busca de aves y rastros…

Fotografiando rastros, otra de mis aficiones…. Un excremento y una huella de alce o reno (22-9-2018)

A la vez que disfrutaba de los pajarillos, escasos pero interesantes, el paisaje era espectacular… En pleno esplendor otoñal, mezclando colores amarillos, verdes, marrones y rojos, en una zona muy llana, donde había kilómetros y kilómetros para otear con los prismáticos.

El mendas oteando (22-9-2018); Iñaki Atxa

El paseo lo acompañaron picos picapinos, gavilán, zorzal alirrojo, arrendajos, pinzones vulgares, cuervos, cornejas cenicientas, herrerillos capuchinos, arrendajos funestos y un espectacular pigargo, aunque muy lejano.

En lo referido a huellas y rastros, muy rico y abundante todo… Cosas muy interesantes. Huellas de oso, lobo y alce o reno, y excrementos de oso, otro de un posible lobo, y de nuevo de alce o reno… No lo tengo claro.

Huella de seguramente un lobo (22-9-2018)

Igualmente paseando y paseando, excrementos de alguna especie de gallo… No sé si será grévol, urogallo o gallo lira… Y coincidimos con los guardas de la frontera… La frontera entre Rusia y Europa está a escasos metros, y hay unos guardas especiales para controlarla… Curioso, pera la entrada a Rusia no es nada fácil…

Uno de los caminos por los que estuve, y excrementos de posible perdiz nival (22-9-2018)

Y tras una buena mañana, y una comida autóctona de nuevo, toca nueva entrada a hide, en esta ocasión a otra laguna diferente, concretamente en el “hide” número 26.

Un hábitat muy similar a los de días anteriores, pero con una zona de pradera con arbolado muy joven, mucho de ello seco supongo que por las condiciones extremas para la vida, desde donde a posteriori nos saldrían los plantígrados.

Los osos son animales de bosques y montañas (en muchas ocasiones montañas de llanura, y montañas con zonas de pastos alpinos), que necesitan alimento y refugio sobre todo para la supervivencia. Aunque tengamos la idea de que son carnívoros, esto ya lo hemos desmentido antes, por lo que además de vivir en zonas donde haya mamíferos de los que alimentarse, necesita también que haya abundancia de plantas, frutos, árboles frutales y hierbas, y por eso muchas veces están ligados a zonas de lagos y ríos, donde la humedad es mayor, y por ello más rico todo en vegetación.

La distribución del oso pardo es la mayor distribución de todos los osos del planeta. Considerado en situación “vulnerable” en general, con zonas donde hay extinciones parciales e incluso está catalogado como en peligro de extinción.

Podríamos decir a groso modo que las poblaciones de oso pardo en el mundo (entre 200000 y 250000 ejemplares) se encuentran en zonas de Asia, América del Norte y Europa.

Alaska tiene las mayores poblaciones de osos pardos (se calcula que 30000 en Alaska y unos 25000 en Canadá), donde tienen gran cantidad de espacio para distribuirse. En Europa se calcula que hay unos 17000 individuos, con buenos números en Rumania con unos 6000, Finlandia 1200, Croacia 1200, Eslovaquia 1000, Suecia 2000, Estonia 700, Ucrania 800, Eslovenia 700, Bulgaria 700, Albania con 500 y Croacia unos 400.

Por aquí, más cerca, se calcula que en España hay unos 250 en la Cordillera Cantábrica y unos 50 en Pirineos (con Francia), y en Italia unos 100 entre los Alpes y Abruzzo

Además, hay pequeñas poblaciones en Grecia con 150, Macedonia con 90, Polonia 80, Bielorrusia 150, y Turquía y Georgia.

Los últimos estudios europeos hablan de que el 70 % de la población europea de osos pardos se está recuperando y que regresarán a algunos de los lugares de los que ha desaparecido. Además habla de mucha superficie apta para la existencia de osos (mucho más de lo que pensamos).

Una situación que ha revertido, en gran medida, por las distintas restricciones e incluso la prohibición en algunos países de cazar a los osos (a pesar de que sigue habiendo algo de caza ilegal, sobre todo por el alto precio que adquieren las pieles de oso en el mercado), práctica hasta hace muy pocos años habitual, hasta en nuestras tierras.

A pesar de los buenos números (e incremento) de Europa, el gran grueso de la población, se encuentra en Rusia, con unos 14000 ejemplares, a pesar de que ha habido un claro descenso de efectivos en la última década.

Volviendo al “hide”, en esta ocasión nos tocaba sin duda el que mejor instalaciones tenía… No tenía techo por encima, si no que tenía un plástico, por lo que en el interior teníamos algo más de luz… Era más amplio, más luminoso, y la verdad que estábamos en un escondite algo mayor que los anteriores… Con tal cambio parecía que estábamos en un palacio… Jajajajajajaja.

Y no solo fueron buenas las instalaciones, si no que las observaciones también acompañaron… Poquita cosa en aves, con los córvidos habituales, pero con la pronta aparición de un oso con muy buna luz.

Oso caminando en el borde del lago (22-9-2018)

A pesar de que la tarde amanezaba lluvias, y de hecho durante mucho rato tuvimos “chirimiri” y una fina capa de agua que iba y venía, podemos decir más que seguros que la sesión fotográfica no defraudó…

Con muy buena luz apareció un macho impresionante… De dimensiones terribles. El mismo macho que llevábamos viendo durante varios días, pero en esta ocasión con una luz perfecta. A penas habían pasado poco más de las 5 y la tarde prometía con este precioso ejemplar.

Oso en todo su esplendor (22-9-2018)

Apareció de la zona rusa, a escasos metros, y en la que el trasiego de animales hacía sonar una especie de bocina… Precioso este oso, de grandes dimensiones y que nos hizo disfrutar, ya que pudimos ver desde como aparecía en el borde del bosque a como daba la vuelta al lago, para sentarse un rato, pero fuera de nuestro alcance visual, y terminar abandonando la zona hacia la zona rusa…

Caminando (22-9-2018)

Espectacular (22-9-2018)

Lo de la bocina, es algo curioso, que en ocasiones nos avisaba de que había algún animal cerca… Al parecer, por allí toda la frontera rusa tiene sensores, y en cuanto una persona pasa por ellos se activan las alarmas… Esto ocurría también de madrugada, despertándonos con buenos sobresaltos… Las personas si pasamos esa frontera nos enteramos, pero los animales, como ya imagináis, no entienden ni de países ni de fronteras… Así que estábamos bien atentos, porque si esa especie de sirena sonaba, significaba que algo teníamos cerca…

Este gran oso se fue de la zona, y al rato apareció la osa con las crías de días anteriores… No teníamos tiempo para relajarnos!

La osa con sus pequeños (22-9-2018)

Apareció del interior del bosque y también dio la vuelta al lago. Eran cerca de las 6 de la tarde y la luz dejaba todavía hacer buenas cosillas…

Atenta a la presencia del gran macho (22-9-2018)

Era impresionante seguir a la hembra mientras los cachorros jugueteaban entre sí y olían todo lo que encontraban a su paso… Parecía que estaban descubriendo el mundo.

Y era increíble cuando estaban muy cerca, se les podía incluso oír una especie de gruñidos más o menos suaves. Y es que los osos, según estudios tienen muy buena variedad de sonidos en su repertorio, sobre todo sonidos que la madre hace para comunicarse y estar en contacto con sus pequeños, unas veces en plan juguetón, y otras para abroncarles o mostrarles enfado por algo…

El osezno oscuro muy cercano, atento a una mosca que volaba por su cabeza (22-9-2018)

Uno de los oseznos blanco tras comer algo, emitiendo un pequeño gruñido (22-8-2019)

Siempre juntos y pendientes unos de otros, era precioso seguir los lentos movimientos de la madre, ante los ligeros pasos de los pequeños, que cuando se quedaban rezagados aceleraban su marcha.

Atenta mirando a los peques (22-9-2018)

Mientras, seguía de cerca por internet el resultado de mi equipo de fútbol, Osasuna, que metía gol en el minuto 73 y con el que nos llevábamos los tres puntos…

Caminando (22-9-2018)

A veces, los osos se mostraban inquietos por las cornejas cenicientas (22-9-2018)

De esta forma Osa Suna, nos daba muy buen resultado, tanto desde los “hides”, como a cientos de kilómetros en Pamplona, en El Sadar… Jejejejeje. Chiste muy malo, pero si algún día se asienta una osa en el Pirineo navarro, espero que se le bautice como “Suna”, para así poder llamarle la Osa “Suna”. jajajajajajajajajajajajaja.

La osa en busca de sus enanos (22-9-2018)

No paraba de girarse (22-9-2018)

Varias apariciones de esta hembra con sus pequeñajos, antes de que volviera a parecer el lobo del día anterior, ya sin luz alguna poco antes de las 8, para de esta forma cerrar un día fenomenal, con unas bonitas observaciones, acompañadas de buena luz, y en un “hide” de lujo, en el que entraba luz natural, y que sin duda alguna se convertía en la mejor instalación del lugar.

A pesar de la amenaza de lluvia durante toda la tarde, el tiempo aguantó y nos permitió ver un espectacular atardecer, en el que se podía apreciar la buena velocidad a la que las nubes se movían, ya que el viento reinó durante nuestra estancia, con días nubosos por completo, y escasas lluvias que no llegaban a mojar algunos de los días… La velocidad de las nubes hacía que el tiempo cambiase rápidamente, y los mismo estaba despejados que nublado… Algo que cuanto menos me resultó curioso. Poco frío a pesar de la época, por lo que podemos decir, que sin duda alguna la meteorología acompañó, aunque bien es cierto que no hubiéramos desagradecido las primeras nieves y haber sacado instantáneas con paisajes blancos… Una pena, pero así tenemos excusa para volver… Jejejeje.

Oscureciendo desde el “hide” (22-9-2018)

Decir que en este “hide” dejamos nuestro sello… Había un libro, que luego tienes la opción de comprar en el albergue (y por supuesto me traje con fotografías espectaculares…) y un cuaderno de anotaciones, en el que firmamos y pusimos las observaciones del día y alguna cosilla más… Y decir que no fuimos los únicos que dejamos allí nuestra marca, si no que el plástico por el que se oteaba y vigilaba, tenía unas buenas marcas, al parecer de oso, que no sabemos muy bien si usaban el plástico bien para marcar territorio, o bien para afilarse las uñas…

Curioso y a la vez estremecedor… Jejejejejeje! Arañazos de animales de cientos de kilos, justo delante de las narices, por el mismo lugar por el que estábamos mirando…

Vistas desde el “hide”, con los arañazos, y nuestros escritos de recuerdo en el cuaderno (23-9-2018)

Y tras un nuevo amanecer sin nada interesante, solo los córvidos habituales y un grupete de zorzales alirrojos (como venía siendo habitual) tocaba reponer fuerzas y dar el último paseo mañanero por la zona, ya que al día siguiente tras salir del “hide”, teníamos el tiempo justo para desayunar y volver al aeropuerto para regresar a Iruña…

La aventura osera ya olía a final…

En el último paseo (23-9-2019); Iñaki Atxa

En este paseo, nos acercamos hasta la frontera rusa, donde pudimos ver las fuertes medidas de seguridad que había… Además de buenas vallas con cámaras de seguridad y carteles de emergencia, las bocinas de las que he hablado con anterioridad (que funcionaban con sensores de movimiento), la policía de frontera que vimos durante uno de los paseos y con los que “chapurreamos” malamente en inglés, hacían que tuviéramos que tener cuidado en no pasar la frontera, que estaba limitada en el bosque con pintura amarilla, que incluso se podía adivinar desde alguno de los “hides”.

Paseo fructífero, con pocas aves, y muchas de ellas en vuelo, pero con algunas especies muy interesantes… Muchas de ellas en vuelo, y en vuelos  muy largos, por lo que no se posaban cerca. Aquello son kilómetros y kilómetros de bosque y mucha suerte teníamos que tener para que un bando en vuelo se posara justamente cerca de nosotros… Jejejeje.

De esta forma vimos varios grévoles, carboneros sibilinos, un arrendajo funesto (que al final parecía más fácil de ver de lo que imaginábamos en principio), reyezuelos sencillos, carboneros comunes, pinzones vulgares, pardillos sizerines, petirrojos y buenos bandos de zorzales alirrojos.

Frontera rusa con mucha señalización (23-9-2018)

Disfrutábamos de cada rincón con la naturaleza que se desprendía por cada costado… Impresionante todo en temas de colores, con gran variedad de líquenes, hongos y musgos, que aún daban más belleza al paisaje. Los contrastes entre todos ellos y los pinos, abetos, abedules y hayas daban una sensación de estar en un paisaje totalmente paradisiaco.

Nos llamó la atención la cantidad de setas y hongos que había por todo…  Muchas de ellas de muy buenos tamaños, y que hacían que el tapiz del suelo fuera espectacular, mezclando hojas de arbolado, líquenes, hierbas y musgos.

Amanita muskaria, de muy buenas dimensiones (23-9-2018)

Además de pasear por varias zonas abiertas en busca de alces y renos alimentándose, también esta mañana visitamos algunas charcas y pequeños lagos cercanos… Todo a pie, ya que no disponíamos de coche, y las pistas principales eran buenos lugares para caminar y desde los que ver y buscar avifauna y rastros.

Uno de los lagos del lugar (23-9-2019)

Allí disfrutábamos de lavanderas blancas, dos ratoneros en vuelo, un par de cercetas comunes, una pareja de azulones y otra pareja de cisnes cantores, cisnes que teníamos en el lago del albergue, que yo nunca había visto, y que se llaman así por sus fuertes graznidos.

La pareja de cisnes cantores en el lago del albergue (23-9-2018)

Mientras que el cisne que nosotros conocemos tiene el pico naranja, este posee el pico algo más estilizado y de colores negros y amarillos… Precioso y una alegría ver a este animal, que lo tenía en mente, y que la verdad pensaba que iba a ser mucho más común y abundante (ya que por algo está considerado el ave Nacional de Finlandia)… Solo observamos un par de parejas, una muy lejana y esta común en el lago del albergue… Podría ser por las fechas y que estas no fueran las más adecuadas, pero bueno, no me puedo quejar, ya que a la pareja que teníamos de vecinos en el lago la pudimos ver de lujo y a una distancia bastante buena.

Más cercanos (23-9-2019)

E igualmente, tocaba el último rato de “hide” de pajarillos… Las mismas especies que días atrás no fallaban, y nos entretenían parte de la mañana antes de ir a comer…

Pinzones vulgares, carboneros comunes, carboneros sibilinos, herrerillos capuchinos, arrendajos, picos picapinos, verderones y simpáticas ardillas eran los visitantes habituales, de los que se juntaban allí varios ejemplares, y que se dejaban fotografiar a placer, sobre todo las ardillas, de tamaño mayor que las de aquí, y de tonos más pardos.

La ardilla (23-9-2018)

Carbonero sibilino, uno de los pajarillos estrellas del lugar (23-9-2018)

Y tras una buena comida casera un día más y reponer pilas, tocaba así la última tarde en el “hide” osero…

En esta ocasión, decidíamos separarnos y pasar la noche cada uno en un “hide” diferente, para de esta forma vivir la aventura en solitario. Iñaki se colocaba en el “hide” 21, y yo en el 22, dando ambos al mismo lago que el día anterior nos había dado tan buenas observaciones… De esta forma vivíamos la experiencia cada uno por nuestro lado, solos en el “hide”, comunicados por el teléfono para de esta forma avisarnos en caso de que se viera algún bicho acercarse…

El día era nublado, lluvioso con una lluvia muy fina y con mucho viento (viento que reinó durante todo el viaje). Lo bueno de estos “hides” era que al sacar el objetivo por una tela, el cristal por el que vigilábamos daba igual que se mojase… El parasol de las cámaras hacía que la lente no se mojase y que podríamos tomar buenas tomas a pesar de la suave llovizna, que no solo mojaba, si no que nos dejaba a lo lejos un arcoíris espectacular…

Vistas del último hide (23-9-2018)

Fue una tarde muy buena, con el oso más grande del lugar muy cerca…

Entre los pequeños pinos (23-9-2018)

Apareció con muy buena luz poco pasadas las 5 de la tarde, cuando llevábamos hora y media de espera y una fina lluvia nos acompañaba en nuestro inicio de sesión de “hide”…

Caminando por las orillas del lago nada más hacer aparición… (23-9-2018)

Este gran macho, rodeó el lago tranquilamente pero sin pausa y se acercó hacia el “hide” donde me encontraba, hacia uno de los laterales de la laguna… Macho de tremendas dimensiones, que tenía alerta a los demás osos del lugar, como habíamos podido ver los días anteriores, con el oso jovenzuelo mirando siempre a todos los lados muy atento, o la hembra pendiente de sus crías y llamándolas a la mínima que estas se alejaban.

En plena ruta, de vez en cuando emitía ruidos, supongo que para avisar a otros animales de su presencia (23-9-2018)

Este oso fue de los más madrugadores… Parece que todo está bien estudiado respecto a los horarios de los animales para que no haya percances en el traslado al “hide”, ya que para antes de las 4 siempre estábamos ya metidos en el escondite, y no hubo ningún avistamiento de oso (tampoco de lobo o glotón) antes de las 5 de la tarde.

Poco a poco acercándose (21-9-2018)

Teníamos junto a nosotros, muy cercano un animal gigantesco, que no andaría lejos de los 400-500 kilos, bien relleno y preparado para invernar en alguna cueva o madriguera de por allí.

De todas las especies de osos presentes en el mundo, la mayoría de ellas se encuentran en peligro de extinción o en estado vulnerable, y según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), este, el oso pardo, es de los pocos que tienen un estado estable, aunque no podemos relajarnos, ya que todavía en muchos puntos, la sociedad ve al oso como un animal agresivo, peligroso, y muy valorado en el mercado cinegético, tanto legal, como en caza ilegal.

Nosotros teníamos la suerte de estar en un santuario de la especie, donde el oso pardo es el rey, y se mima todo con todo detalle para que el turismo pueda observarlo y disfrutarlo, siendo considerado como una especie que tiene que estar allí, porque así es, y además de propagar semillas y frutos, ayuda indirectamente a otras especies depredadoras y carroñeras a alimentarse, y es controlador de individuos enfermos o heridos de otras especies, por lo que tiene un papel fundamental en la cadena trófica.

Olfateando todo, muy cercano, podíamos observar cada detalle del animal (23-9-2018)

Y sin duda alguna vivíamos uno de los momentos del viaje… El oso más grande que esos días se estaba viendo, muy cerquita, caminando y olisqueando todo con mucha atención, y además en solitario, cada uno en nuestras “hides”, sintiendo la naturaleza en las venas, y fusionándonos con ella en un momento único.

Primer plano del animal (23-9-2018)

Con la fina lluvia (23-9-2018)

Espectacular e impresionante su cuerpo… De color pardo, bien rollizo y gordo para pasar el invierno apuraba las horas antes de que llegaran los primeros fríos y nieves, buscando alimento para estar a tope y bien preparado para lo que se avecinaba, que allí precisamente será bastante duro.

Oso en todo su esplendor (23-9-2018)

Un oso espectacular y que nos dejo imágenes impensables… Uno cuando se mete en este mundillo piensa y sueña con observaciones de este tipo, pero realmente nunca se piensa que se conseguirán de esta forma… Una observación perfecta en un paraje de lujo, que terminaba por la desaparición del oso por el mismo lugar por el que había aparecido…

Oso grande (23-9-2018)

Pero la última de nuestras tardes no acababa ahí… Sobre las 6 de la tarde, ya con menos luz, volvía a hacer aparición la hembra con las tres crías desde el interior del bosque, justo en frente nuestra…

La hembra con las crías saliendo del bosque (23-9-2018)

Igualmente se dedicaba a dar media vuelta al lago, pero a paso bastante ligero, como si sintiera que el macho que habíamos visto unos minutos antes seguía todavía cerca…

Nuestra osa favorita, la osa Suna merodeaba nuestros “hides”… jejejejeje (23-9-2018)

Osezno en primer plano, con otro por detrás… (23-9-2018)

Precioso fue de nuevo volver a ver en esta última tarde a esta madre coraje con sus pequeños, que habían sido una de las alegrías que habíamos tenido a diario desde nuestros escondites y a los que ya habíamos cogido cierto cariño…

Pero todo no acababa aquí!!!! Aunque pareciese difícil, aún nos iba a ir mejor!!!!!

Y es que, cerca de las 7 de la tarde apareció el lobo del interior del boque…

Lobo entre los pinos (23-9-2018)

Animal difícil, pero que habíamos visto las dos noches anteriores pero que en esta ocasión, podíamos ver y fotografiar con mejor luz! No era una luz para tirar cohetes, pero más que de sobra para quitarnos el gusanillo! jejejejeje.

Acercándose al lago (23-9-2018)

Y es que, aunque hay lobos en Finlandia, no es nada fácil dar con ellos, ya que se estima que la población no supera los 200 ejemplares… Aproximadamente existen unas 15 manadas en Finlandia y otras 7 que se mueven entre Rusia y Finlandia, además de parejas sueltas y ejemplares solitarios y divagantes, como tenía pinta de ser este ejemplar que tuvimos la suerte de ver tres noches seguidas, nada habitual como luego nos confirmaron las personas del albergue…

Este ejemplar, asomó por el borde del bosque, por donde el arbolado era más fino, y se acercó al lago, donde tras oler las orillas, cogió una marcha suave y comenzó a rodearlo, parándose cada ciertos metros y escudriñando todo su terreno alrededor.

El lobo (23-9-2018)

El lobo, es bien conocido por todos…

Se trata de un cánido que se distribuye por Europa, Asia y Norteamérica, con una distribución muy variada con diferentes tipos de hábitats y con varias subespecies, que se distinguen por el tamaño, longitud y coloración del pelaje y proporciones de su cabeza, orejas, y hocico

El lobo europeo, que es el que vimos, tiene oficialmente más de 10 subespecies… En la Península Ibérica parece que está el lobo ibérico, y entrando de los Pirineos, poco a poco parece que hay indicios de presencia de lobo italiano (además hay lobo levantino, siciliano, árabe, tibetano, estepario, ruso…), pero el que nosotros vimos, es el lobo euroasiático (Canis lupus lupus) que algo coincide con el lobo de la subespecie rusa en distribución, y que se caracteriza por ser un lobo de tamaño grande, pelo largo (para combatir el frío del lugar) y color claro con tonos crema (al contrario que tonos más grises en otras subespecies).

Como bien dice la ley de Bergmann, el tamaño de los animales, y en esta especie también se da, varía en todo el mundo, y generalmente el tamaño y peso son mayores de forma proporcional a la latitud a la que los encontremos. Con ello, el que vimos nosotros era un buen animal, aunque la altura en la especie varía entre los 70 y 90 centímetros de salto en los hombros, y los pesos pueden alcanzar los 70 kilos, pudiendo llegar a medir hasta cerca de 2 metros de largo los más grandes. Este ejemplar se trataba de una hembra subadulta.

Poseen un voluminoso pelaje para poder combatir el frío (sobre todo en la tundra, lugar del que estamos hablando en este viaje), y está bien adaptado a la nieve, con además de unas grandes manos y pies, una especie de membranas entre los dedos, que le facilita el desplazamiento, ya que los lobos son muy andarines y en una sola noche pueden caminar muy largas distancias.

La coloración es muy variada, y en muchas ocasiones marca subespecies… Va desde el gris al gris marrón, pasando por colores rojizos, pardos, negros e incluso blancos, y tiene unos perfectos sentidos del olfato y del oído (además de usar el pelaje para camuflarse), con el que aprovechan a dar caza a grandes presas, muchas veces colaborando en manada…

Su alimentación se basa principalmente en ungulados. Ciervos, corzos, caballos, cabras, rebecos, y en la zona visitada, seguramente alces y renos serán buena parte de su dieta… Además, pueden cazar animales más pequeños como roedores, pequeñas aves, conejos o liebres, y no desechan cualquier tipo de carroña a la que puedan tener acceso.

A pesar de que nosotros solo vimos un ejemplar solitario, se trata de una especie que vive en manada, siguiendo una marcada jerarquía social, generalmente con un macho y una hembra líderes, que llevan a unos cuantos ejemplares detrás, todos ellos de propia descendencia a los que raramente se suman ejemplares buscando nuevos territorios.

Se trata de animales muy territoriales, ocupando diferentes tamaños de territorio según la disponibilidad de alimento. De normal, una manada que ya está jerarquizada no acepta individuos divagantes, y los divagantes para acabar sobreviviendo al final tienen que buscar un congénere con el que aparearse y de esa forma crear una nueva manada en un nuevo territorio. Suena complicado, pero en general cuando los lobos adquieren la madurez sexual suelen separarse de su manada e ir en busca de otros animales de la especie para de esa forma reproducirse y conquistar nuevos territorios.

El ejemplar que estábamos viendo durante los últimos días de frente (23-9-2018)

Y esto es lo que parecía que ocurría por allí… Este lobo seguramente sería un lobo en plena exploración, en un terreno bastante libre, en el que al parecer de vez en cuando se ven lobos pero no hay ninguna manada establecida… A ver si hay suerte y de aquí a unos años (cuando vuelva, jejejeje) se establecen y son más comunes, pudiendo verse a varios individuos a la vez interaccionar entre ellos…

La verdad que fue una despedida buenísima, ya que fue la mejor observación de este simpático animal y muchas veces mal visto (equivocadamente) por la sociedad. Una pasada verlo tan cerca y con una luz que nos dejaba hacer algo, todo ello antes de que terminara por oscurecer, y volvieran a aparecer primero la hembra de oso con las crías a paso muy ligero entre el arbolado, y posteriormente el gran macho que minutos antes nos había regalado unas imágenes excepcionales, que parecía iba más tranquilo, pero que había sido localizado por la osa (y por eso tenía pinta de que iban tan acelerada cons sus crías…).

Un lujo despedir así la última noche.

El lobo caminando justo antes de abandonar el lago (23-9-2018)

De esta forma y tras dormir en solitario, ya que la última sesión de “hide” había sido individual, tocaba un nuevo amanecer pero con poca esperanza, ya que las mañanas no eran nada fructíferas… Fue la noche más fría que pasamos, y de hecho amaneció con hielo.

Aún así, tuvimos suerte y vimos algo que ninguno de los dos nos esperábamos… Entre cornejas cenicientas y arrendajos, se pasó un reno por el borde del bosque!!!!! En nuestros paseos andábamos atentos a ver si veíamos alces, y encontramos excrementos  no sabemos muy bien de que, pero si que no esperábamos disfrutar de un reno desde un “hide”.

Momento muy especial, ya que a día de hoy los renos salvajes son muy escasos. Los renos son usados como ganado y tienen su dueño, y sólo es posible encontrarlos en estado salvaje en la tundra en Noruega (en Hardangervidda y Forollhogna), en el centro y oeste de Groenlandia, en algunas áreas aisladas del ártico ruso y en los bosques fronterizos entre Finlandia y Rusia; este era nuestro caso.

Reno en el límite del bosque (24-9-2018)

El reno es una especie de mamífero, de la familia de los ciervos que encontramos en los parajes fríos de la tundra y la taiga, con diferentes subespecies a lo largo del planeta.

Son muy grandes y pesados, pudiendo alcanzar los mayores hasta cerca de 200 kilos (a nosotros nos sorprendió el tamaño de aquel macho) y a diferencia de otros cérvidos, en esta especie tanto macho como hembra tienen astas, que suelen ser mucho más grandes y desarrolladas en los machos y que utilizan en los celos para enfrentarse y pelearse entre sí. Poseen pelo largo, que en el cuello le da aspecto de barba, y de coloraciones pardas oscuras y cremas grisáceas parecen más voluminosos de lo que realmente son.

Se trata de un animal vegetariano (come hojas, hierbas, frutos, líquenes), que el invierno pasa dentro de los bosques, y que dependiendo la época del año se desplaza en caminatas de cientos de kilómetros en busca de alimento, en grupos de centenares de animales, donde se mezclan machos y hembras de todas las edades, y que luego una vez se estabilizan en un lugar se disgregan en grupos de menos ejemplares, con incluso machos adultos solitarios… Podría ser el caso del ejemplar que vimos.

El reno, con su tremenda cornamenta (24-9-2018)

Así que ya veis que despedida… Que sorpresa más bonita, inesperada y agradable… No tuvimos oso y lobo, pero la verdad que acabar con un animal que no habíamos observado aún fue un subidón de adrenalina de nuevo para terminar el viaje, ya que tras ello, no quedaba más que salir del “hide”, recoger toda la ropa, desayunar, preparar la mochila y emprender el largo viaje de vuelta…

En la puerta del albergue, en plena naturaleza justo antes de partir de vuelta… (24-9-2018)

Antes de irme, no quiero despedirme sin antes mostrar unas preciosas estampas desde el avión, con una primera imagen donde se ve como es Finlandia; todo bosques y lagos, plena tundra (partíamos de un aeropuerto pequeño en el que no había nadie y tuvimos un problema con el billete y nuestro inglés… Tanto, que la chica del mostrador nos hizo pasar dentro para poder sacarnos los billetes, ya que no había formas de enterdernos… Jajajaja). Y una segunda desde el avión donde se ven los Alpes italianos, con la mítica mole del Mont Blanc, la cima más altas de los Alpes con 4810 metros de altura…

Finlandia nada más despegar para volver a Iruña y Alpes (24-9-2018)

Se puede decir que lo vivido es una experiencia impresionante, atractiva, curiosa e inolvidable, tanto para los amantes de la naturaleza como para los que no lo son tanto, ya que ver un oso en su máximo esplendor es un lujo que es impensable en nuestro día a día…

La experiencia ha sido inolvidable, con muchísimas imágenes de recuerdo, pero en la que estas fotos del viaje llegan a perder importancia, a pesar de que al volver a verlas en casa hacen revivir lo sucedido y me transportan a todos esos momentos que resultaron tan especiales. Pensar en la tensión que se mascaba en aquellos momentos, hace revivir el momento como si volviera a estar allí, y sinceramente, dan ganas de volver, teniendo prácticamente seguro, que algún día volveré… Jejejeje

Entre pinos, abetos y abedules, combinados con tupidos y musgosos suelos, tener a esos mamíferos (sin duda alguna los reyes del bosque) a tan escasa distancia, hacía que el reloj se parase, que los pelos se erizasen y que el corazón latiese a gran velocidad a la vez que nos esbozaba una ligera sonrisa y alguna que otra mirada cómplice entre nosotros. Y es que, los osos pasaban cerca, tan cerca que se mezclaba el placer con el congojo.

Eso sí, la experiencia no deja de ser a ratos dura, ya que a pesar de que todo parece tan fácil y tan bonito, los días consistían en pasar 15 horas metido en una pequeña caseta de contrachapado y aislante que no llegaba a los 4 metros cuadrado con apenas espacio para moverse y en la que no había ni luz, ni agua ni baño. En estas condiciones pasamos la mayoría de nuestras vacaciones, aunque como se suele decir… “sarna con gusto, no pica”, y esto es algo que tenemos que tener muy claro antes de planear un viaje así… No todo es de flores, y nosotros tuvimos suerte con el tiempo, pero si salen varios días de lluvia y de hielos, seguramente el frío se meterá en los huesos en aquellos chabisques y hará que la experiencia sea más dura aún.

Diferentes “hides”, y los visitados durante el viaje

Para terminar, os dejo con un video corto de Iñaki Atxa (al que vuelvo a agradecer la compañía, y agradezco de nuevo todo a Bakartxo por darme la oportunidad de ir allí), mi compañero de viaje con el que ha ganado el Bilbao Mendi Film Festival en la categoría Amateur “Hartz eta otsoekin lota” (Durmiendo con osos y lobos)… Una pasada de video que a mí me transporta al pasado y me lleva hasta allí… A ver si a vosotros os pasa lo mismo y os podéis hacer a la idea de todo lo que es aquello…

Espero no haber sido muy pesado con mis explicaciones, pero quiero que esto no solo quede en una entrada fotográfica. Además de mostraros como fue el viaje y explicaros algo sobre el oso, el lobo, el glotón y el reno (estrellas del viaje), quiero también que quede para mi recuerdo bien redactado, para así poder revivirlo todo… Aunque me ha costado, aquí esta, así que espero que la disfrutéis también y aunque sea en una pequeña parte seáis capaces de teletransportaros hasta allí… Igualmente, cualquier información del viaje y de la zona preguntarme, que ayudaré en lo que pueda, y sin duda alguna, con la belleza que desprende este animal por cada uno de sus pelos no se me ocurre otra cosa que decir… “No caces al oso para vender su piel, ¿que te ha hecho él?” ¡¡¡¡Disfrutemos de la naturaleza y de esta joya viva!!!!.

Cercanas, la hembra habitual con una de sus crías entre la vegetación, en una imagen idílica y una de las fotografías favoritas que me traje de allí… (21-9-2018)

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Para txikis XLIII; ardilla, erizo y nutria paleártica

Seguimos de cuarentena, y por ello cambio un poco el orden de entradas que tenía pensado, y voy con la sorpresa que hace unos días os prometí… Vamos con una entrada para txikis, pero… dejamos de lado las aves y nos vamos con los mamíferos!!!!!! Estos son mucho más difíciles de ver pero igualmente los tenemos presentes en nuestra ciudad. A pesar de que son más escasos y esquivos (muchos de ellos por su comportamiento nocturno), sabemos que están presentes por las huellas y rastros que nos dejan…

A pesar de ello, aquí tendrán su hueco!!!! Espero que os guste esta sorpresa! Yo sigo encantado de seguir dibujando para los peques de la casa!

Ardilla; Katagorri (Sciurus vulgaris):

Descripción: Animal esbelto y grácil, bien conocido por todos, de color pardo rojizo, con cola larga y peluda, y orejas grandes. Por su vientre es de color blancuzco, y posee el pelaje en invierno algo más denso, para así protegerse del frío.

Alimentación: Sobre todo frutos y semillas, que en muchas ocasiones entierra o almacena. Nueces, avellanas, piñas…

Hábitat: Se trata de un mamífero muy forestal, ligado en general a bosques de coníferas, pero que también se encuentra en zonas con otro tipo de arbolado.

Época del año y zona de Pamplona para verla: El mamífero más fácil de ver en Pamplona, se puede encontrar correteando y saltando de rama en rama sobre todo en la zona del río Arga, con mayor predilección en la Magdalena, aunque está en plena expansión y cada vez es más sencillo verla en Miluce o Aranzadi por ejemplo.

Ardilla – Katagorri

Erizo; Triku arrunta (Erinaceus europaeus):

Descripción: Es un animal inconfundible, con aspectos de “bola”, hocico largo, de hasta 30 centímetros totales de longitud y un kilo de peso, que tiene toda su parte superior cubierta de púas, combinando colores grises y pardos.

Alimentación: Su alimentación es muy variada, y aunque principalmente se basa en insectos, gusanos e invertebrados, también puede comer huevos, pollos de pajarillos e incluso carroña.

Hábitat: Se encuentra en todo tipo de lugares, de abiertos a cerrados, como parques, dehesas, bosques, zonas de campos de cultivo, huertas… Cualquier lugar donde haya vegetación en la que esconderse le es válido.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de un animal nocturno que vive entre arbustos y zarzas y que sale a alimentarse a zonas más abiertas. Le podemos encontrar en la Magdalena y zona de huertas, y muchas veces mueren ejemplares atropellados en la Ronda Norte, moviéndose en las faldas del monte Ezkaba… También presente en los jardines de la Universidad, es muy complejo de ver.

Erizo – Triku arrunta

Nutria paleártica; Igaraba arrunta (Lutra lutra):

Descripción: Animal alargado, con cola larga y con una longitud total cercana al metro, pesando entre 5 y 9 kilos, siendo los machos algo más grandes. Es parda oscura, con garganta y vientre más claro, cabeza achatada y manos y pies cortos, muy adaptada a la vida en el agua y a bucear. Posee unos largos bigotes y orejas pequeñas, con ojos en la parte de arriba de la cabeza. También es inconfundible.

Alimentación: Se basa en peces, crustáceos, sapos, ranas e incluso culebras de agua que ella misma pesca.

Hábitat: Es un animal que vive en cualquier tipo de masa de agua. Ríos, embalses, zonas de acequias, marismas, e incluso hay poblaciones en la costa.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Presente en el río, es el mamífero más grande que podemos encontrar. Presente todo el año, nada aguas abajo y arriba en nuestro río Arga, dejando sus huellas y excrementos por las orillas.

Nutria paleártica – Igaraba arrunta

Y como siempre, aquí van en blanco y negro, para que los pequeños de la casa se diviertan… Los que tengan retraso con esta sección se podrán poner al día en lo que a colorear las pendientes se refiere… Jejejeje! Tanto tiempo en casa tendrá que servir para algo… Espero que disfrutéis con los primeros mamíferos de este apartado que tanto me gusta, y el mes que viene más!!!! Cuidaros!

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Pajareando por el río, con muchas cosas interesantes y los cormoranes en máximo esplendor

Se acerca la primavera, el cambio de hora, el día alarga, y aunque ha sido un invierno muy suave y atípico, en pocos días subirán aún más las temperaturas. Ya están llegando poco a poco las especies estivales, y a las invernantes les quedan muy pocos días entre nosotros…

Por ello, he pajareado por el río Arga, tanto Txantrea como Rotxapea para ver que me encontraba (14 y 28-2, 9 y 13-3-2020), y hoy os lo cuento, que con esto del Coronavirus tenéis mucho tiempo para leer… Jejejejeje! Intentaré no ser muy chapas!

Entre las aves acuáticas, no faltan los azulones, en pleno celo, con cópulas y entre los que pronto veremos nadar patitos; las gallinetas (ya emparejadas) y la preciosa y elegante garza real que controla todo desde las ramas.

Garza real posada en una rama (9-3-2020)

Muy interesantes el zampullín chico, el martín pescador y el mirlo acuático (que en esta época se ve con más facilidad), y buenas sorpresas que ha dado el Arga durante el mes de febrero sobre todo, con un macho de ánade rabudo y una hembra de cuchara en la zona de Trinitarios, y un cisne que ha campado a sus anchas a lo largo de todo el río.

Mirlo acuático cerca de Curtidores (14-2-2020)

El mismo ejemplar más cercano (14-2-2020)

Y muy numerosos los cormoranes, que en pocos días se irán, pero que de momento se cuentan por decenas en sus dormideros… En la zona del puente de metal de la Magdalena todos los días se pueden contar unos 25 ejemplares posados en los grandes chopos…

Cormoranes en su percha (13-3-2020)

Estos animales nos dejan muy buenas escenas, mezclándose tanto jóvenes como adultos y dejándonos algunos un plumaje espectacular, con unas zonas blancas en la cabeza de algunos individuos que indican que están en pleno celo y que los hacen realmente bonitos y llamativos.

Ejemplar totalmente oscuro (13-3-2020)

Otro adulto con cabeza muy blanca, espectacular (13-3-2020)

Además, estos animales se muestran medianamente confiados, por lo que se puede sacar buenas fotos, se les puede observar con facilidad, y están disponibles para muy buenos primeros planos…

Primer plano de uno de los cormoranes (13-3-2020)

Al igual que los cormoranes se irán, las cigüeñas de la Magdalena ya han venido y están en el nido que año tras año ocupan en una torre de alta tensión para criar.

Las cigüeñas en su nido (13-3-2020)

Aprovechan la zona de los caballos de Goñi para alimentarse entre las hierbas, principalmente de insectos e invertebrados, cogiendo lombrices de muy buenos tamaños.

Cercana junto a los caballos (13-3-2020)

Con una buena lombriz en la boca (13-3-2020)

El pato criollo sigue en la zona de las pasarelas del Club Natación, en esta ocasión subido al tejado del albergue de peregrinos, y el pato mandarín continua igualmente en la zona de Oblatas… Aves ambas exóticas y probablemente con su origen en la Taconera.

El pato domestico que ya lleva cerca de 2 años en el lugar… (13-3-2020)

Muy abundantes en la zona de los caballos de Goñi los típicos gorriones comunes, las cogujadas y los gorriones molineros, que tienen en la zona la mayor colonia de la especie de toda Pamplona, las grajillas, alguna corneja y las tórtolas turcas, al igual que las palomas, que se encuentran en cualquier rincón de Iruña.

Gorrión molinero (13-3-2020)

En el cielo cernícalos vulgares, milanos reales, y los primeros milanos negros que ya comienzan a llegar, y muy ligadas al agua encontramos presentes las dos lavanderas, blancas y cascadeñas…

Lavandera cascadeña (14-2-2020)

Y el nivel del agua nos ha dejado muy buenas zonas para rastrear y buscar huellas con las subidas y bajadas continuas, ya que hemos tenido muchos días de agua seguidos y ha habido fuertes oscilaciones en el caudal…

De esta forma, en unos limos prácticamente perfectos han salido las habituales huellas de “Paca” nuestra nutria, que como era de esperar, sigue por la zona aunque es prácticamente imposible de ver como si de un fantasma se tratase…

Huellas de nutria (13-3-2020)

También huellas de visón… No sabremos si será europeo o americano, ya que por las huellas son imposibles de diferenciar, y poco a poco puede que el visón americano este conquistando por desgracia nuevos territorios… De ser europeo, un lujo tener un animal en peligro de extinción en el corazón de nuestra ciudad.

Huellas de visón (13-3-2020)

Y muchas otras, algunas de ellas difíciles de identificar… Las de roedores se identifican fácil por su pequeño tamaño, aunque es complicado atinar la especie… E igualmente pasa con las de aves, tema complicado ya que hay muchas similitudes entre especies, y no son tan “fáciles” como las de los mamíferos.

Huellas de roedor (13-3-2020)

Variedad de huellas… Nutria, visón, roedor pequeño, lo que parece un mirlo… ¿cual es cual? (13-3-2020)

Además del movimiento que ha habido entre mamíferos, el mismo movimiento se da entre pajarillos… Pinzones vulgares, carboneros, herrerillos, mitos, petirrojos, colirrojos tizones, currucas capirotadas, jilgueros, agateadores comunes se mueven entre arbustos, ramas y suelo…

Macho de pinzón vulgar (9-3-2020)

Agateador trepando por un árbol… (9-3-2020)

Muchísimo mosquitero, entre los que solo saque comunes, y muy activos y cantarines los chochines, los ruiseñores bastardos y los verdecillos, aunque mucho menos abundantes que los primeros, que se ven y escuchan a día de hoy por todos los lados…

Mosquitero común (14-2-2020)

Chochín cantando en las piscinas del Amaya (9-3-2020)

E igualmente muy activos los pájaros carpinteros, con por lo menos dos parejas de pico picapinos diferentes, dos zonas con hembras de pico menor también diferentes, e interesantes chillidos de pito real en la zona de la Magdalena, donde cada vez es más abundante.

Hembra de pico menor en una rama seca… No paraba de gritar (9-3-2020)

Muy interesante la cita de una paloma torcaz en la zona del Club Natación (nada habitual en Pamplona aunque cada vez se ve más), y de dos martinetes que andaban posados en la Magdalena, y que una piragua los levantó, justo a tiempo para poder observarlos. Animales muy interesantes que en migración suelen parar a descansar en las orillas del Arga entre la vegetación y que son muy difíciles de ver, ya que se camuflan a la perfección…

La pareja de martinetes en vuelo (13-3-2020)

Y como es lógico no faltaron las aves más comunes, como mirlos (que están ya a tope) y de los que se han visto ya pollos en otros lugares, urracas también a tope con la construcción de sus nidos, estorninos negros, muy cantarines y fáciles de localizar, y palomas, siempre muy abundantes…

Macho de mirlo en pleno canto (13-3-2020)

Urraca (13-3-2020)

Paloma en la zona de Oblatas, totalmente acostumbrada a los búhos de goma que se han puesto para que no se posen allí… Jejejejeje (14-2-2020)

Así que ya veis, muy buen listado de especies estos días, algunas muy interesantes, otras abundantes pero con plumajes espectaculares, y buena representación de mamíferos de los que podemos conocer su presencia por las huellas que nos dejan… Veremos ahora cómo evoluciona esto del Coronavirus y de estar en casa, y si podemos dar unas vueltas para pajarear y ver como a poco evoluciona el río y comienzan a ser habituales las cebas y los primeros pollos, que la primavera y el buen tiempo está encima, a pesar de que “Marzo marceador, un día malo, otro peor”. Nos vemos!!!!!

Cormorán mirando al frente (9-3-2020)

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Revista EZKABA (Marzo 2020) Mamíferos V; ARDILLA

A VISTA DE PÁJAROS

Hoy vamos con un mamífero muy conocido pero difícil de ver. Cada vez está más presente en nuestro barrio, frecuentando la zona de Aranzadi, y proveniente de la Nogalera de Burlada, de donde poco a poco se ha ido extendiendo aprovechando el bosque de ribera del río Arga. Se trata de la simpática y agradable ardilla.

MAMÍFEROS V

Ardilla roja; Katagorri (Sciurus vulgaris): La ardilla es un animal muy bien conocido por todo el mundo. Se trata de un mamífero pequeño, de cuerpo alargado, rápido y ágil, y de color pardo rojizo (blanca en la garganta y vientre). Posee una larga, voluminosa y peluda cola, y con 5 dedos en los pies y cuatro en las manos, posee grandes orejas cubiertas de pelo con una especie de penachos en la punta. Llaman la atención sus vivarachos ojos negros.

Ardilla mirándome fijamente (17-2-2018)

Se trata de un animal totalmente forestal, que aunque ocupa bosques de todo tipo, tiene cierta predilección por masas de coníferas. Además de trepar pos los troncos, se mueve y salta con velocidad de rama en rama entre las copas de los árboles. De hecho, hace un nido de palos esférico (muy similar al de algunas aves), en las zonas altas del arbolado aprovechando ramas y bifurcaciones, y donde se siente bien segura.

Se alimenta sobre todo de frutos y semillas (con un alto porcentaje de piñas y piñones en su dieta), y es un mamífero de costumbres diurnas (al contrario que muchos otros mamíferos). A diferencia de otros roedores, tampoco inverna, y  pasa la época fría del año con alimento que ha ido escondiendo y guardando durante el resto del año en sus despensas; huecos de árboles y rocas.

Ardilla corriendo entre hojas (6-4-2018)

Presente en toda la Península Ibérica, la tenemos todo el año en Pamplona, y cada vez es más frecuente. Está usando el corredor del río Arga para expandirse, sobre todo de la zona de Villava y Burlada, y cada vez es más fácil verla por nuestro barrio, sobre todo en la zona de Aranzadi. Si la dejamos, seguramente que de aquí a unos años será muy común, como ya lo es en parques y jardines de otras grandes ciudades.

Para leer la revista completa: https://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/2020-3

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Para txikis XLII; alcotán, andarríos grande y carricerín

Volvemos a la carga con otras tres aves que se pueden ver por nuestra ciudad. Ya llevamos más de cien, y nos quedan muy poquitas especies de las que hablar… Pronto iremos con los mamíferos, pero mientras os dejo con tres especies nuevas, en esta mi sección favorita… Espero que os guste!!!! Estas tres, son complicadas de ver, pero no imposibles!!!!

Alcotán; Zuhatz-belatz (Falco subbuteo):

Descripción: Se trata de una especie de halcón pequeño, del tamaño aproximado de un cernícalo, con partes superiores negruzcas, garganta blanca, caperuza negra en la cabeza con una especie de bigotera también negra, y moteado por su pecho y vientre. Las calzas son de un color característico muy anaranjado. El joven es más pardo y de menores contrastes.

Alimentación: Se basa sobre todo en insectos, como escarabajos, abejas, saltamontes, gusanos, libélulas, a pesar de que puede alimentarse también de pajarillos de pequeño tamaño.

Hábitat: Se trata de una especie relacionada con el arbolado, bien sea en zonas adehesadas, bordes de bosque o pequeños bosquetes, y siempre cercano a zonas de campos de cultivo o zonas más abiertas donde aprovecha para cazar.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata de un ave escasa y rara por el barrio, pero que se puede ver sobrevolando sobre todo en zonas abiertas (como la zona abierta que da al monte Ezkaba o zonas de Mutila), en busca de alimento.

Alcotán – Zuhatz-belatz

Andarríos grande; Kuliska ilun (Tringa ochropus):

Descripción: Limícola del tamaño aproximado de una paloma, con pico largo, patas medianas y de color pardo oscuro en su parte superior, siendo blanco en vientre y con una línea también clara que une el pico con el ojo.

Alimentación: Se alimenta de muy buena variedad de invertebrados que captura con su pico en las orillas húmedas, tanto dentro del agua como fuera.

Hábitat: Se trata de un ave totalmente acuática, asociada a zonas lentas de agua o zonas embalsadas; lagunas, balsas, arrozales, marismas, ríos…

Época del año y zona de Pamplona para verla: Ave muy rara en Iruña, siempre ligada al río Arga, y de los que se puede ver algún ejemplar durante sus viajes migratorios, parando a descansar y reponer fuerzas.

Andarríos grande – Kuliska ilun

Carricerín común; Benarriz arrunta (Acrocephalus schoenobaenus):

Descripción: Pajarillo muy pequeño que combina en su plumaje colores amarillentos, pardos y ocres, listado por el dorso, y con una especie de ceja más clara, con garganta blanquecina y pecho y vientre claros.

Alimentación: Aunque puede comer algo de frutos y semillas, su fuente principal de energía son insectos y sus diferentes etapas larvarias.

Hábitat: Se trata de un ave relacionada con el agua, siempre en zonas de vegetación de ribera, sobre todo en grandes lagunas, embalses o marismas ligadas a juncos o carrizos.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Se trata también de un ave muy rara, que se ve sobre todo en los pasos migratorios, en primavera y otoño en las zonas del río Arga donde haya vegetación de ribera.

Carricerín común – Benarriz arrunta

Y como siempre, aquí van en blanco y negro para colorear!!! Espero que os haya gustado, y seguramente… el mes que viene tengamos sorpresas!!!! Jejejejeje.

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Las nuevas gárgolas de la catedral de Pamplona, los halcones peregrinos

Como bien dice el título de la entrada, desde el año pasado, el halcón peregrino (el ave más rápida del planeta) reina en uno de los edificios más altos de nuestra ciudad, la catedral de Pamplona.

Halcón en su alto (25-1-2020)

En mayo, el Ayuntamiento de Pamplona (en colaboración con el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra), introdujo una pareja de esta especie de rapaz en la catedral de Iruña con la idea de ahuyentar a las palomas del Casco Viejo de la ciudad. Práctica que se ha hecho también en otras ciudades, y que parece que da buenos resultados, ya que además de depredar de vez en cuando sobre algún ejemplar, sirve como ahuyentador.

Se trata de una especie que normalmente cría en cortados, roquedos, foces, pero que cada vez es más común en edificios altos de las grandes ciudades. Por ello el Ayuntamiento se decantó por esta opción, para de esta forma poner un controlador natural de las abundantes (y en ocasiones molestas) palomas domésticas que se encuentran por toda la ciudad.

Claros ejemplos de la adaptación del halcón a vivir en grandes urbes son ejemplos como Zaragoza, Granada, Valencia, Barcelona o Madrid (donde hay varias parejas que crían todos los años, con nidos seguidos con cámaras de video y donde los pollos son anillados para posteriores estudios).

Nuestra pareja, “Iruña” (la hembra) y “Falco” (el macho) se trataban de un par de pollos que venían de las Bardenas, y a los que se les colocó un gps para seguir sus movimientos. Se soltaron con el método de “hacking”; una especie de cría en jaulas, donde se les alimenta de forma artificial hasta que son capaces de salir del jaulón, volar y buscar alimento por si solos.

En lo alto de la catedral (25-1-2020)

Con los gps que portaban, se vio que una vez salieron de la jaula, se buscaron la vida y se desplazaban sobre todo por la Cuenca de Pamplona, volviendo en muchas de las noches a dormir a la catedral, como si de nuevas gárgolas en la silueta del edificio se trataran.

Pero por desgracia, como muchas veces ocurre en la naturaleza no todo marchó bien del todo, ya que al mes, la hembra se recogió muy débil en la zona de las huertas de Aranzadi, y terminó por morir en un centro de recuperación, al parecer por deshidratación y desnutrición. Coincidió todo con una ola de calor, que seguramente habría mermado al joven e inexperto ejemplar (algo muy común en aves, ya que por diferentes causas, el primer año hay un porcentaje muy alto de mortalidad).

Pero bueno, no todo es negativo, y parece que “Falco” el macho se ha asentado en el territorio, y se ve con frecuencia posado en las mismas torres de la catedral… Me paso con frecuencia por el lugar, y aunque hay días que no lo veo, no es difícil observarlo, siempre en la misma torre…

Una gárgola nueva, y para mí, la gárgola más bonita de toda la catedral… Jejejejeje.

El macho de halcón tiene bastante querencia por la misma torre (19-2-2020)

Además, paseando por los alrededores de la catedral, hay mucha más vida de la que parece, ya que hay buenos árboles y zonas ajardinadas, con el río Arga muy cercano y todo lo que ello supone.

En paseos por allí (25-1 y 2,18 y 19-2-2020) he podido ver que las urracas ya están a tope con la construcción de sus nidos. Alborotadoras y fáciles de observar, como siempre construyen unos amasijos de ramas y barro donde en pocos días sacarán a sus polluelos.

Creando un nido en la plazuela de San José (18-2-2020)

El mismo nido con la pareja trabajando… (19-2-2020)

Igualmente se ven pajarillos pequeños reclamándose y llamándose por el arbolado del paseo que rodea la catedral…

Carboneros, petirrojos, herrerillos, verdecillos, jilgueros, pinzones vulgares, gorriones comunes, currucas capirotadas, mosquiteros comunes y colirrojos tizones, se ven con cierta facilidad, aunque en densidades más bien pequeñas.

A estos pajarillos acompañan una serie de aves que nunca fallan en la ciudad como son la tórtola turca, el mirlo común y los estorninos negros.

Estornino negro alimentándose (19-2-2020)

Y las palomas, el ave más común y conocido, y que han hecho que el Ayuntamiento empadronara a “Iruña” y “Falco” como nuevos vecinos del Casco Viejo, están también en pleno celo y conquista. Proceso espectacular en el que los palomos se hinchan y se pavonean buscando e intentando conquistar a las hembras.

Macho en pleno ligoteo (19-2-2020)

Besitosssssssssssssssssssssss (19-2-2020)

Decir que el halcón no está solo en las torres de la catedral, y además de colirrojos tizones y palomas que anidan en huecos del edificio, pude observar la presencia de una pareja de cernícalos vulgares, cópula incluida, que seguramente no aniden muy lejos…

Hembra de cernícalo vulgar (19-2-2020)

Y para terminar, muy interesantes una lavandera cascadeña (bastante alejada del río, lugar donde suele ser habitual), algún agateador subiendo y bajando por los troncos de los árboles del lugar, y un par de especies de pájaros carpinteros. Un pico picapinos y un macho de pito real muy excitados en el Paseo de Ronda del Obispo Barbazán, junto a la misma muralla, y que se mostraba muy confiado ante la presencia de los paseantes.

Precioso, el pito real era fácil de localizar por sus fuertes reclamos y llamativos colores (19-2-2020)

Buscando alimento entre las arrugas de la corteza (19-2-2020)

Sobre una rama seca (19-2-2020)

Impresionante la excitación de este ejemplar, que se dejó fotografiar a placer, y que erizaba su cresta, para quitar importancia al verdadero protagonista de esta entrada, el halcón peregrino.

Cantando a pleno pulmón (19-2-2019)

Ya veis que interesante todo… Nuevas gárgolas por nuestra catedral y la primavera parece que poco a poco se acerca con los bichos muy encelados… A ver si  los pájaros carpinteros se emparejan y nos hacen el nido cerca, y llega alguna hembra a acompañar a este halcón peregrino, que lo necesitará para que la especie terminar de conquistar la catedral.

Así seguiremos teniendo entre nosotros a la rapaz más rápida del planeta (que supera los 300 kilómetros por hora), ave muy activa y perfecta cazadora, de la que se dice “halcón dormido; o hambriento o tullido”. Esperemos que tenga suerte!!!!!!

Macho de pito real (19-2-2020)

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Revista EZKABA (Febrero 2020) Mamíferos IV; CASTOR

A VISTA DE PÁJAROS

Este mes le toca un animal cuanto menos curioso y que ha llegado aquí hace muy pocos años. Hace un tiempo ya hablé de él, y ahora que parece que sus rastros se han hecho más visibles por el barrio, aprenderemos un poco más de este simpático e incomprendido animal, el castor europeo que no debemos confundir con el castor americano, de mayor tamaño y que es el que realiza las típicas y famosas presas.

MAMÍFEROS IV

Castor europeo; (Castor fiber): El castor europeo es el roedor más grande de la Península Ibérica, llegando a pesar hasta 30 kilos. Se trata de un animal de aspecto grueso y rechoncho, sin cuello, con cabeza grande y con morro bastante romo. De color marrón chocolate, con pelo tupido y largo, es inconfundible si le vemos la cola, ya que es muy característica, con forma de pala alargada y de color más oscuro que el cuerpo, que de normal lleva arrastrando. De manos pequeñas pero pies más grandes, tiene todas las extremidades “pegadas” al cuerpo, compuestas por cinco dedos cada una, con uñas potentes y membrana interdigital en las patas.

Castor nadando muy cerca de la superficie (27-7-2015)

Principalmente nocturno, vive en ríos, y habita las orillas más tranquilas… zonas de badina, meandros abandonados, pequeñas lagunas y zonas en general donde la corriente no es muy grande y los desniveles son escasos. Por eso es un animal que no llegará a la alta montaña, ya que los cauces rápidos y donde hay saltos de agua no son buenos para él.

Roedor, se alimenta de madera; sobre todo de corteza, hojas y brotes verdes que roe con su potente dentadura, y por ello muchas veces en vez de observarlo directamente daremos con su presencia por las señales, ya que es más fácil ver sus rastros en la orilla del río que al propio animal. De hecho ahora, estos rastros son muy visibles debido a su alimentación, ya que al haber menos hojas y brotes verdes se dedica a derribar árboles y comerse las primeras capas de la madera.

Árbol de buenas dimensiones roído (2018-11-6)

Como muchos ya sabréis, el castor europeo se extinguió de la Península Ibérica hace muchos años. Según estudios, hay datos que dicen que 300 años más o menos, pero hay otros científicos que dicen que esos datos no son fiables y que desapareció hace miles de años (en los restos de Atapuerca si que se constatan fósiles de su presencia).

El caso es que desapareció por la actuación humana, ya que se cazaba por sus pieles y por sus hormonas (con las que se hacía colonia), pero por una introducción ilegal ha ido colonizando y expandiéndose por nuestros ríos. Una suelta que fue realizada en el Ebro en 2003 por un grupo de ecologistas en la que se soltaron una veintena de castores de origen alemán en la zona en la Ribera.

Su suelta ha sido muy criticada, ya que los animales liberados fueron de origen desconocido y de estado sanitario poco claro y sin estudiar. Fue una suelta totalmente ilegal, sin papeles, sin autorizaciones correspondientes y seguramente sin estudios previos de hábitat, en un medio que actualmente se ha transformado y alterado mucho desde la antigua presencia de estos mamíferos.

Castor comiendo (23-1-2016)

Poco a poco se han ido reproduciendo, y aunque las diferentes Administraciones intentaron eliminarlo mediante trampeo sacándolo del río, el castor parece que no vio sus poblaciones reducidas, y que al contrario, se está expandiendo por diferentes ríos y diferentes cuencas, de forma que por ello cada vez parece más fácil verlo en nuestra Pamplona natal (y Rochapea) nadando a sus anchas por el río Arga donde no existe depredador ni competidor natural que le pueda afectar.

Si la Administración no dice lo contrario, lo daremos como parte de nuestra fauna, sin ser ni exótica, ni invasora, y pasando a ser parte de la rica fauna local que poseemos.

Para leer la revista completa: https://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/ezkaba_febrero_2020_baja

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