Revista EZKABA (Julio 2020) Mamíferos VI; CONEJO

A VISTA DE PÁJAROS

Seguimos con los mamíferos, que en general son más conocidos que las aves, y en esta ocasión vamos con uno que aunque es poco habitual por el barrio, aún tiene alguna pequeña población aislada en diferentes zonas verdes. Se trata del conejo, ese animal rechoncho y de orejas largas que todo el mundo conoce, pero que no es nada fácil de ver, ya que es bastante esquivo y asustadizo.

MAMÍFEROS VI

Conejo; Untxia (Oryctolagus cuniculus): El conejo es un animal muy famoso. Se trata de un mamífero robusto, con patas y manos cortas, sin cuello, cabeza redondeada, ojos grandes y oscuros y unas características orejas, largas y acabadas en punta. Es de color pardo grisáceo, muy variado, y como cola tiene un pequeño pompón, pesando en total hasta dos kilos de peso.

Conejo (10-3-2017)

Vive en zonas abiertas, donde por el material del suelo pueda excavar madrigueras, lugar donde vive, con facilidad. Generalmente zonas abiertas con campos de cultivo, o bordes de lugares boscosos donde haya zonas arbustivas en las que esconderse. Se desplaza a pequeños saltos, y tiene varias camadas al año con varias crías, por lo que si se reproduce bien, puede expandirse muy fácilmente, a pesar de que en los últimos años ha sufrido enfermedades muy graves que han reducido mucho sus poblaciones.

Conejo comiendo (19-3-2015)

Se trata de un animal totalmente vegetariano. Hierbas, raíces, tallos, hojas, frutos y bulbos están en su alimentación, siendo muy curiosa, ya que es un animal coprófago; es decir, se come sus propios excrementos para así ahorrar energía y aprovechar los nutrientes que no han sido aprovechados en la primera digestión.

En general es un mamífero nocturno, que se mueve al atardecer y amanecer sobre todo, y que tiene comportamiento gregario, viviendo en grandes colonias, siendo muy común en prácticamente toda la Península Ibérica y en la Ribera Navarra.

En Pamplona y alrededores cuenta con las poblaciones más norteñas, con algún núcleo en la zona de la vía del tren a su paso por la Rochapea desde Berriozar, en la zona del Parque de los Aromas, donde hay alguna pequeña familia que sobrevive a la construcción de edificios y el paso de coches de la Ronda Norte, y en la zona del meandro de Aranzadi.

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Cernícalos criando en “El Sadar”; nuevos rojillos en nuestro cielo

A pesar de vivir en la ciudad, tenemos la suerte de que en los tejados, murallas y edificios altos de Pamplona anida el “halconcillo” más común en Europa.

Hace ya alguna semana que leí en redes sociales (por Ainhoa Bermejo) que una pareja de halcones estaba criando en “El Sadar”, y como pajarear en la ciudad es lo mío, allí que fui a investigar que se veía…

Tardé poco en dar con el nido, ya que a pesar de no verse, los pollos escandalosos no paraban de piar y hacer ruido, y como sospechaba, tras un par de vuelos de adultos, ya pude ver que no se trataba de ningún halcón, sino de cernícalos vulgares, (el primo pequeño del halcón peregrino), la rapaz más fácil de ver en Pamplona, y a la que a pesar de ser muy tímida y huidiza, con frecuencia se le puede ver surcar los cielos.

Cernícalo posado en un espino (22-6-2020)

Como ya he dicho, esta especie cría con frecuencia en el interior de las ciudades… En Pamplona hay alguna pareja en las oquedades de las murallas que rodean la ciudad, en grandes pinos de parques y jardines, y en edificios altos… Que yo sepa una pareja cría (no todos los años) en la catedral de Iruña, este año han criado en el ya derruido edificio de “Salesianos”, donde los pollos fueros recogidos y llevados al “Centro de Recuperación de Fauna de Ilundain”, en los alrededores del Parque del Mundo también suele criar otra pareja…

Además, con mucha frecuencia usa maceteros de balcones tranquilos (hace años crió una pareja en un ventanal del colegio de la Compasión en la Rotxapea) y está bastante acostumbrado a la presencia humana en estos casos…

Así que puedo destacar, que esta primavera la especie nos ha dado una buena alegría, y ha sido capaz de sacar una nidada en el estadio “El Sadar”, del Club Atlético Osasuna, con una pareja a la que he seguido desde que me enteré, haciéndoles un pequeño seguimiento…

El Sadar en obras (7-6-2020)

A pesar de las obras del estadio, y el meneo y continuo ajetreo de grúas, cables, ruidos, hierros y gente, parece que le ha importado poco, y ha buscado una pequeña terraza donde al parecer ha estado muy tranquilo y pasando desapercibido para la mayoría del personal.

Terraza donde han criado (7-6-2020)

Detalle del lugar… ¿Veis los polluelos? (7-6-2020)

Detalle de los pollos asomando… (7-6-2020)

Por lo que me he enterado después, gracias a Raúl Pascual, no es primer año que crían en la zona, y aunque la época de cría coincide con la temporada futbolística, parece que esta pareja es muy futbolera y le gusta este lugar para ubicar su nido…

La verdad, que antes del confinamiento ya llegué yo a ver una pareja muy acaramelada y en sus típicos vuelos nupciales por el lugar, pero nunca había imaginado que criaría en el estadio, y menos con las obras que estaban pendientes y que iban a hacer que hubiera allí gente y movimientos tanto de personas como de camiones prácticamente durante todo el día…

Ejemplar adulto echando a volar tras llevar comida al nido (30-5-2020)

Si no me equivoco han sido tres los pollos que ya han echado a volar y abandonado el nido con éxito…

Mis primeras visitas se saldaban solo con los sonidos de los pequeñajos, y que no llegaba a ver desde ninguna posición, adivinando que estaban vivos por las continuas visitas de los padres a dar alimento, ya que aparecían con “ceba”…

Visitas que cada vez han sido más interesantes, ya que poco a poco los jovenzuelos iban asomando y desplazándose por toda la terraza, encaramándose a todo lo que había por allí mientras poco a poco iban ganando en tamaño y en plumaje…

Los polluelos poco a poco creciendo, son seguramente uno de los adultos posados en la terraza (12-6-2020)

Las visitas han sido varias (30-5 y 7, 9, 12, 18, 21, 22 y 25-6-2020), y la verdad que ha sido un lujo ver poco a poco como asomaban, crecían, se movían por todo, y ejercitaban sus alas y musculaturas para poder volar, todo ello entre chillidos y sonidos fáciles de reconocer, sonidos que se producían sobre todo cuando se acercaban los padres…

Piando desde el lugar habitual, dos polluelos a pleno pulmón (9-6-2020)

Las tres crías en su posadero habitual (9-6-2020)

Moviéndose ya por todo, bastante creciditos echando un vistazo a lo que ocurría a su alrededor (22-6-2020)

Más cercanos, a punto de volar, en la última visita que hice y los vi, ya con pequeños vuelos y algún ejemplar fuera del nido (22-6-2020)

Para conocer un poco más a la especie y saber sobre estos tres nuevos rojillos que ya dominan nuestros cielos, tenemos que saber que el cernícalo vulgar es una rapaz de tamaño pequeño que presenta dimorfismo sexual entre machos y hembras.

El macho presenta cabeza, cola y obispillo gris; dorso rojizo con pintas negras, y garganta, pecho y vientre color cremoso rayado. Además posee en su rostro un característico bigote oscuro. Por el contrario, la hembra es más parda y posee la cola marrón.

El macho de la pareja posado en uno de los salientes del estadio (21-6-2020)

La hembra posada en los alrededores del estadio (22-6-2020)

Tanto hembras como jóvenes poseen las partes superiores pardas rojizas rayadas horizontalmente, siendo claras por abajo y con fuerte barreado oscuro, no siendo fáciles de diferenciar unos de otras. Como puntos comunes, machos y hembras poseen anillo alrededor del ojo de color amarillo, pico grisáceo con cera amarilla y patas también amarillas; además, la cola de ambos sexos acaba en una franja negra fuerte y una fina blanca; la bigotera está presente también en ambos individuos de la pareja.

Para diferenciar a los jovenzuelos, los amarillos de pico y ojos son menos intensos, pero hay que hilar muy fino para diferenciarlos, ya que es bastante complicado…

El macho posado en las una farola del lugar, desde donde observa y aprovecha campos embastecidos y campos de cultivos para cazar (30-5-2020)

En vuelo presenta cuerpo esbelto con alas largas y apuntadas y cola larga; a menudo se cierne dejando la cola abierta y colgando (sin moverse del sitio inmóvil y aleteando) postura que suele acabar con un picado, ya que es su forma de caza.

Verle en esta postura es habitual (flota en el aire) y por ello es fácil de reconocerle, ya que son muy pocas las rapaces que son capaces de adquirir este tipo de movimientos… Solo el águila culebrera, pero que es muchísimo más grande, y en ocasiones el ratonero, también más grande y de coloraciones más oscuras son capaces de cernirse de esa manera, lo que hace al pequeño cernícalo inconfundible en este tipo de vuelo.

La hembra de la pareja planeando entre las grúas que están realizando las obras (22-6-2020)

Volando entre los tejados y antenas de “El Sadar” (21-6-2020)

Su dieta es muy variada, y se alimenta de pequeños mamíferos (topillos, ratoncillos, ratas…), insectos, reptiles (lagartijas o pequeñas culebrillas), anfibios y pequeñas aves.

A muchos de estos animalillos da caza en la misma ladera que tiene al sur del estadio a escasos metros, y de los que caza tanto cerniéndose en el aire como suele ser típico en la especie, como subido desde las farolas del lugar, a las que se sube con frecuencia.

Incluso fuera de época de cría, podemos decir que es un animal bastante común por el lugar, ya que tiene un mosaico de campos de cultivo con zonas arbustivas muy bueno para poder cazar con muy buena visibilidad.

El macho adulto en lo alto de una farola (30-5-2020)

En mis estancias, no vi muchas cebas, pero bueno, sí que eran habituales los adultos en la zona… En muchas ocasiones aparecían de repente, y a penas se les veía (y más difícil aún los fotografiaba), a pesar de que los polluelos preveían la visita con un aumento tanto en el volumen como en el número de los chillidos…

Adulto llevando al nido un pequeño roedor en una de mis primeras visitas (30-5-2020)

Conforme los polluelos se iban haciendo grandes, y es bien lógico, las cebas eran más importantes y numerosas, ya que además de crecer y desarrollar su plumaje, también necesitan tener cierta musculatura para poder echar a volar.

A pesar de ello, ha sido muy complicado fotografiar los encuentros entre adultos y jóvenes, ya que duraban escasos segundos, tampoco podía tirarme yo allí topo el día, y la rapidez de los bichos es impresionante… Aparecían y desaparecían a toda pastilla como si de fantasmas se tratase… Además, los pollos parece que se movían por toda la terraza, por lo que los adultos no siempre bajaban al mismo lugar…

El adulto llega ante la mirada y chillos de uno de los pollos, en una de las ocasiones que pude pillar decentemente (18-6-2020)

Llegando… (18-6-2020)

Aterrizando para alimentar a su prole (18-6-2020)

A punto de dar de comer en un momento lleno de vida (18-6-2020)

Curioso este animal, está presente en todo tipo de ambientes, siendo muy común en ciudades, como ocurre en esta ocasión. Normalmente habita terrenos abiertos, cultivos y brezales donde puede buscar a sus presas con facilidad, aunque también se le puede ver por acantilados o zonas con arboledas sueltas. Evita zonas forestales, y aprovecha cualquier rincón para criar… Por ello, es tan abundante y se puede ver con cierta facilidad.

Normalmente nacen en nidos pequeños, pero allí, al tenerlo en una terraza, se han movido continuamente, sobre todo cuando ya tenían un tamaño bastante decente, lo que supongo que habrá hecho que hayan desarrollado la musculatura con más facilidad y más tranquilamente, ya que si nacen por ejemplo y caen al suelo en un lugar abierto, están expuestos a depredadores u otros posibles peligros…

Allí, al estar en una especie de terraza, se ahorran este tipo de complicaciones, ya que no olvidemos, que la época de reproducción y la cría es un momento muy crítico para la evolución de los ejemplares y la especie.

Un par de pollos tomando el sol durante una de mis visitas (9-6-2020)

Los tres ejemplares asomando un poco (9-6-2020)

Posado en el borde del balcón, mientras algún polluelo entrena el aleteo en la parte trasera de la madera (21-6-2020)

Para completar un poco, tenemos que saber que esta especie está presente en la Península Ibérica durante todo el año, siendo muy común y habitual, tratándose de una especie sedentaria, pero que aumenta su población en invierno con ejemplares procedentes del norte de Europa.

Con uno de los ejemplares escondido… ¿lo veis? (18-6-2020)

Ahí andaba, entre los bidones, los palets y las vallas metálicas… Ha habido ocasiones en los que costaba observarlos, a pesar de escucharse y saber que estaban ahí… (18-6-2020)

La verdad que ha sido un lujo tenerlos criando tan cerca (en casi mi segunda casa… jejejejeje) y poder verles crecer y hacerles seguimiento hasta que han llegado a hacer pequeños vuelos mientras ambos progenitores andaban pendientes de ellos y cuidándolos con todo el amor posible…

Hembra en el borde de la terraza con alguno de los polluelos asomando (18-6-2020)

Tras varias prácticas de vuelo y varios días de entrenamiento de aleteo, ya han abandonado el nido, y vuelan por los alrededores… De hecho, ayer estuve y no di con ellos, lo que me hace suponer que ya han volado definitivamente abandonado el lugar, ya que queramos o no, con las obras hay demasiado jaleo allí…

Aleteando y practicando movimientos de vuelo (18-6-2020)

En lo que a molestias se refiere, tengo que añadir que el “Guarderío de Medio Ambiente – Basozainak” del Gobierno de Navarra estuvo mirando el nido y las molestias que se podían causar por las grúas (tras aviso de Osasuna, que ya estaba al tanto de la existencia del nido), para llevarse los pollos en caso de que los adultos abandonaran la cría, para criarlos en el centro de recuperación de fauna, pero no fue necesario, ya que como veis, la pareja ha aguantado a la perfección la estancia de monstruos metálicos de toneladas y toneladas que llevan ya varias semanas trabajando allí…

Ahora, será frecuente ver en zonas cercanas a los jóvenes recién saltados del nido en compañía de sus padres, aún algo torpes, volando entre posaderos fáciles, y conociendo todo lo que tiene a su alrededor, como me pasó a mí en mi penúltima visita, en la que algún joven abandonaba la terraza y volvía en vuelos cortos, pero en la que también ya vi un pollo fuera del nido posándose en unos espinos, ejercitándose y sin ninguna pinta de volver a la terraza…

Un jovenzuelo con uno de los adultos entre espinos al lado de su lugar de cría (22-6-2020)

Entre arbustos, bien curioso (22-6-2020)

El polluelo aleteando y ejercitando sus alas (22-6-2020)

Espectacular abriendo las alas y aprendiendo a volar poco a poco (22-4-2020)

Así que podemos estar orgullosos de tener unos rojillos más nacidos en nuestro mismo estadio…

Las obras en “El Sadar” no han influido, para que los cernícalos más rojillos del mundo hayan tenido tres polluelos que ya habrán volado, y que en próximas semanas aprenderán lo que es la vida y colonizaran nuevos territorios…

Los tres pollitos ya bien crecido, aleteando y haciendo pequeños vuelos, descansan en uno de los muebles del balcón donde han criado (18-6-2020)

Desde aquí les deseamos suerte a “Sadar”, “Cente” (de centenario, que es nuestro año!!!) y “Roji”… No sabemos si serán machos o hembras, pero esperemos que lleven el nombre de nuestro “Osasuna” volando bien alto, y esperemos que las obras no afecten mucho a este balcón, para que nuestros cernícalos puedan seguir criando en el lugar…

Conociendo su nuevo territorio, uno de los ejemplares tras abandonar el nido (22-6-2020)

Confiemos que con la remodelación del campo no pierdan su lugar de cría, y en caso de que se realicen obras en la terraza, a ver si Osasuna se anima a poner unas cajas nido para facilitar la cría a la pareja de rapaces más rojillas de todo Pamplona… En su día ya comenzamos unas conversaciones para ello, pero habrá que retomarlas en condiciones…

Alegría ver a estos tres cernícalos creciendo en nuestro estadio, y alegría la permanencia que cada vez tenemos más cerca, para así celebrar la temporada que viene nuestro centenario en primera división… Aupa los cernícalos, y Gora Osasuna!!!!!

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“Covid-19”; confinamiento y el ver aves desde casa

El confinamiento ya ha llegado a su fin. Ha sido duro, pero el encierro parece que termina y los niños, niñas, paseantes, “runners” y bicicleteros reinan de nuevo en nuestras calles y zonas de paseo… Igualmente nosotros los aficionados a la naturaleza podemos pasear, hacer senderismo y llevar al cuello nuestros prismáticos.

La fauna, durante estas últimas semanas ha recibido un fuerte respiro de calma y tranquilidad, y por ello han sido muchos los videos de fauna salvaje merodeando nuestros pueblos y ciudades de una forma algo anormal a lo que estamos acostumbrados, como si de alguna manera, todos estos animales reclamaran su sitio y espacio que poco a poco les hemos ido arrebatando en muchos casos.

Un tejón en un cajero automático, corzos y zorros en Mutilva, una familia de ánades por la zona de hospitales, cetáceos muy cerca de la costa, cabras monteses por las calles y tejados o jabalís en parques urbanos han sido habituales estos días, pero se les ha acabado el chollo y les toca volver al bosque. Tampoco tenemos que olvidar que muchos videos son falsos, y que son o bien de otras épocas, o bien de otros países, pero como la tecnología e internet hace que todo vuele al momento, nos la cuelan y nos los creemos…

Arcoíris tras una pequeña tormenta en estos días de confinamiento… (4-5-2020)

De momento esto se termina, y de nuevo la fauna tendrá que volver a esconderse fuera del jaleo al que estamos acostumbrados; ruidos, personas, humos… Solo podemos esperar que los pajarillos que hayan hecho los nidos en sitios muy accesibles no pierdan sus nidadas y sus polluelos, y que los mamíferos no se hayan acostumbrado a sitios muy expuestos, igual que reptiles, anfibios e insectos. Que les vaya lo mejor posible!!!!

A los pajareros con todo esto nos quedará el recuerdo, de que todos y todas más o menos hemos pajareado desde el balcón de casa y de alguna forma nos hemos quitado el gusanillo, teniendo observaciones de buena variedad de aves, seguramente más de las esperadas y de imágenes curiosas que jamás habíamos pensado…

Yo personalmente no he metido muchas horas porque vivo en el corazón de Pamplona, entre tejados y con pocas vistas al cielo, pero a pesar de ello como veréis han salido cosillas muy interesantes, ya que en los ratos de balcón hablando y arreglando el mundo con los vecinos y vecinas siempre tenía a mano los prismáticos y la cámara…

Suerte que en tantos días, cerca de dos meses, (no sé si más o menos, ya que un poco hemos perdido la noción del tiempo), hemos tenido la suerte de poder observar atardeceres y amaneceres espectaculares…

Amanecer desde Iruña (5-4-2020)

En estos días, la variedad de aves no ha sido gran cosa, pero para el poco tiempo que he metido, si que se me han cubierto las expectativas, y más que de sobra, por lo que estoy muy contento con el resultado…

Como podéis imaginar, en el interior de nuestra ciudad, las más abundantes son las palomas cimarronas (descendientes de las palomas bravías, escasas en incluso igual se podría decir que hasta desaparecidas en nuestros alrededores), en las que en plena primavera están apoteósicas y nos dan bonitas escenas…

Paloma sobre tejado frente a casa (10-4-2020)

Estaban en pleno celo (y muchos palomos aún siguen), y siempre es curioso ver como se hinchan y siguen a las hembras, que en muchas ocasiones lo único que buscan es escaparse y abandonar el lugar para no ser acosadas…

Macho hinchado tras una hembra (7-4-2020)

Palomo tras paloma (19-4-2020)

A pesar de que la mayoría de las ocasiones la hembra termina volando, de vez en cuando se producen cópulas, y los machos consiguen su propósito, reproduciéndose para que después la hembra ponga los huevos en algún macetero o hueco de paredes y murallas, lugares en los que normalmente crían…

Palomas copulando (1-4-2020)

Y de este fruto, salen sus pequeños polluelos, fácilmente reconocibles por ser más estilizados, con un pico bastante “feo”, y con una especie de pelusa en la cabeza, ya que no tiene toda la pluma formada…

Pichón persiguiendo a su ama (31-3-2020)

Polluelos comiendo de la madre (14-4-2020)

Entre estas palomas, las palomas pintadas de las que os hablé hace unos días (https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/04/06/quien-nos-pinta-las-palomas-parece-que-se-trata-de-colombicultura/) también han hecho aparición, con una paloma verde que de vez en cuando sobrevolaba nuestros tejados… Palomas que forman parte de una especie de competición cuanto menos curiosa.

Paloma verde (6-4-2020)

Igualmente, es muy conocido el gorrión común, habitante también de nuestra ciudad, bastante abundante pero en claro descenso poblacional, ya que en muchos lugares donde antes se encontraba por decenas, ahora es muy difícil de observar, seguramente por la desaparición y pérdida de buenos sitios para criar…

Macho de gorrión sobre una canaleta (10-4-2020)

Otra de las aves que no han faltando en estos días de confinamiento y muy abundantes en los tejados del Casco Viejo de Pamplona son los colirrojos tizones… unos pajarillos pequeños, de color gris las hembras y jóvenes, y de tonos más oscuros los machos, con característica cola anaranjada que le da el nombre, y que cantan desde bien pronto, incluso antes de que el sol salga desde lo alto de los edificios, y que igualmente cría en pequeños huecos que pueda encontrar tanto en paredes como en tejados…

Hembra de colirrojo tizón en lo alto de un tejado (10-4-2020)

Precisos macho, muy frecuente en nuestros tejados, con zonas más oscuras que la hembra (12-4-2020)

Además de estas aves muy conocidas, y de las tórtolas turcas, más esbeltas que las palomas y de un gris rosado uniforme por todo el cuerpo, que de vez en cuando han sobrevolado mi cabeza a la que estaba en el balcón con cámara y prismáticos, los córvidos tienen muy buena representación en nuestra ciudad con tres especies diferentes y fáciles de reconocer e identificar…

Las más conocidas por todos son las urracas… También llamadas picarazas contrastan en su plumaje colores blancos y negros, por lo que son fáciles de ver, ya que además tienen un buen tamaño y son bastante comunes en toda la ciudad, por lo que tampoco faltan en jardines y tejados de Alde Zaharra.

Urraca sobre antenas (26-4-2020)

De mayor tamaño, más corpulenta y con cola más corta, también tenemos en el barrio a la corneja, de la que una pareja cría en los grandes árboles de alrededor de la plaza de toros…

Por ello es habitual en esta zona, buscando alimentos en los tejados, y cantando desde zonas altas para marcar territorio.

Corneja caminando sobre las tejas (2-4-2020)

Las cornejas son aves preciosas, que son totalmente negras con un potente pico y que no tenemos que confundir con los cuervos… A pesar de que yo durante tanto día postrado en el balcón sí que llegué a ver un día un cuervo, no es para nada habitual en Pamplona…

Corneja caminando (4-4-2020)

La corneja es grande, pero el cuervo aún lo es más… Y para diferenciar, el pico del cuervo es aún mucho más grande y potente, aunque a decir verdad, si la observación es muy lejana o corta, no son fáciles de diferenciar…

Yo puedo decir, que además, parece que las cornejas son cada vez más habituales sobre los tejados y antenas…

Corneja cantando desde una antena (1-4-2020)

Corneja caminando por un tejado muy cercana a mí (2-4-2020)

Buscan alimento donde pueden, y esto da escenas curiosas, como la corneja de la foto, que se alimentaba de los restos de una paloma…

Corneja comiendo restos de paloma (13-4-2020)

Y para terminar con los córvidos, las grajillas son otras de las habituales de nuestros tejados… Esta especie, además cría en abundancia en los agujeros de las murallas, entre palomas y alguna otra especie que también aprovecha las diferentes oquedades para criar.

Pareja de grajillas (27-4-2020)

Preciosas se muestran bastante abundantes, siendo algo más pequeñas que las cornejas, con zonas grises en el cuerpo, y con unos preciosos ojos claros…

Grajilla (27-4-2020)

Especies que muchas veces en vuelo no se distinguen bien, pero que tenemos que conocer y saber distinguir, ya que son habituales entre nosotros, y podemos disfrutar de ellas con cierta facilidad.

Corneja en pleno vuelo (19-4-2020)

Además, también tenemos otros pájaros negros que se ven con mucha frecuencia y de menor tamaño…

Es el caso de los estorninos negros, que se suelen ver en grupos grandes, y que igual que otras especies también cantan desde lo alto de los tejados. Estos son negros, más pequeños y con pico amarillo, y también los deberíamos conocer, ya que son bastante abundantes…

Pareja de estorninos sobre antenas (19-4-2020)

E igualmente negro y que tampoco ha faltado en estos días de confinamiento ha sido el mirlo, algo más grande que el estorninos negro,  y con pico más anaranjado… En esta especie hay que tener en cuenta que la hembra es parda en vez de negra, y tenemos que saber que igualmente es muy cantarina, incluso de noche…

Mirlo cantando desde las alturas (13-4-2020)

Mirlo en una canaleta (28-3-2020); Nando

Como no sólo de aves se vive, disfrutaba de todo lo que la naturaleza nos regalaba, e igualmente la luna durante tantas noches nos dejaba preciosas estampas… Incluso con cantos de autillos, el búho más pequeño de la Península Ibérica en alguna de las noches.

Primeros planes de la luna (4-4-2020)

Luna llena (8-4-2020)

Puedo decir que en lo que a aves se refiera, las ya citadas han sido las especies más abundantes, pero ha habido un pequeño listado de pajarillos que salpicadamente aparecían de vez en cuando y se dejaban ver sobre los tejados…

Principalmente han sido fringílidos, a los que se han sumado los carboneros (bastante escasos, eso sí)… Verderones y verdecillos cantaban con bastante frecuencia desde las antenas, y algún pardillo sobrevolaba todo sin parar a descansar…

Verderón cantando desde una antena (12-4-2020)

Verdecillo frente a casa (7-4-2020)

Y los más abundantes de esta familia durante todos estos días fueron los jilgueros, que incluso crían en algún macetero de la calle… Buscan y picotean en busca de alimento en las pequeñas hierbas que crecen en las tejas más viejas…

Pareja de jilgueros cogiendo material para el nido (10-4-2020)

Curiosa escena que se repetía continuamente con estos enmascarados pajarillos, que se alimentaban en lugares imposibles.

Más cercanos (10-4-2020)

Aunque tardaron, a finales de abril ya comenzaron a aparecer los primeros vencejos, ave que no podía falta en el listado (junto a aviones comunes y alguna golondrina que llegue a ver en alguno de los días), y que vuelan a decenas cuando la tarde se acaba, en busca de mosquitos y otros insectos que llevarse a la boca…

Sin duda alguna, esta especie que vive, come y duerme en el cielo, y no se posa nunca, con sus chillidos es uno de los sonidos del verano…

Vencejos en vuelo (30-4-2020)

A pesar de estar lejos del río, un día también pude ver un cormorán, alguna pareja de ánades azulones, las garzas reales eran bastante habituales en vuelo, y llegué a observar un grupo de una docena de gaviotas, lideradas por un par de gaviotas sombrías adultas… Las demás supongo que serían también de la misma especie, pero iban lejos y no lo pude confirmar…

Cormorán en vuelo (31-3-2020)

E igualmente, de vez en cuando, en plena época de migración sobrevolaba el cielo la cigüeña, especie de la que una pareja cría en la Magdalena y tiene en la actualidad un par de pollos ya bastante creciditos…

Cigüeña en pleno vuelo (12-5-2020); Nando

Menos abundantes pero también presentes por nuestros tejados, las lavanderas… Lavandera blanca, una especie en general ligada a zonas de agua y jardines, y lavandera cascadeña, con tonos amarillos, y mucho más ligada a cursos de agua que la lavandera blanca, pero de las que un ejemplar, cantaba curiosamente muchas mañanas desde la misma antena frente a casa…

Curioso comportamiento de una especie que no esperaba para nada ver desde el balcón, ya que pocas veces sale del río y de sus orillas, por lo menos en Pamplona.

Lavandera blanca (3-4-2020)

Lavandera cascadeña mucho más lejana… (10-4-2020)

Destacar, que aunque estemos en medio de la ciudad, igualmente se ven rapaces en vuelo…

No han faltado los cernícalos vulgares, una de las rapaces que cría en el interior de la ciudad, y de la que puede que haya una pareja criando en la catedral, aunque no lo he podido confirmar…

Cernícalo en pleno vuelo (2-5-2020)

Como ya he dicho alguna vez, en este mismo edificio, hubo un programa de reintroducción de halcones, y aunque uno de los bichos murió, el otro sigue siendo habitual, y eso hizo que algún día lo viese desde el balcón volando y campeando en busca de palomas que cazar…

Halcón en pleno vuelo (30-4-2020)

Aleteando espanta a las palomas (30-4-2020)

Bastante comunes los milanos, aunque siempre lejanos… Sobre todo los milanos negros, aunque también pude ver algún milano real.

Milano negro en vuelo (8-4-2020)

Milano real (13-4-2020)

E igualmente, mucho más altos en tantos días he podido observar algún buitre leonado sobrevolando Pamplona…

Buitre leonado (8-4-2020)

Y entre las rapaces, ha habido una que curiosamente se ha acercado a los tejados más de lo que podíamos pensar…

Parece que algún águila calzada se ha acostumbrado a cazar palomas por el Casco Viejo de Iruña, ya que han sido varios los avistamientos de un ejemplar claro, transportando palomas en las garras, e incluso han tenido suerte algunos de mis vecinos y vecinas y han conseguido verla a escasos metros en uno de estos lances…

Águila calzada en vuelo (14-4-2020)

Escena curiosa la que pudieron ver, ya que escucharon el escándalo que varias cornejas le montaban a una calzada que acababa de cazar una paloma en un tejado entre San Agustín y Estafeta…

Águila calzada con la paloma entre sus garras (26-4-2020); Aurora García

Sobre su presa (26-4-2020); Aurora García

Las fotos han sido cedidas por Aurora García, que pudo ver la escena y fotografiarla… La verdad que impresionante!!!! Y mil gracias por cederme las fotos! Una gozada disfrutar de imágenes así!!!! Algo que seguramente ocurre mucho más de lo que pensamos…

Con la paloma entre sus garras (26-4-2020); Aurora García

Vigilada por la corneja desde muy muy cerca… (26-4-2020); Aurora García

La calzada volando con la paloma entre sus garras (26-4-2020); Aurora García

Yo desde casa no he tenido la suerte de ver algo así, pero sí que he podido ver el acoso de cornejas a águilas calzadas, bien para espantarlas y echarles del lugar marcando territorio, o bien acosándolas porque llevaban algo de comida y de esta forma a ver si conseguían arrebatársela…

Y es que, al parecer, las calzadas son bastante comunes alimentándose y dando caza a palomas en el interior de las ciudades, y en Pamplona por lo que me han comentado después ha habido varios casos… Parece que encuentran comida fácil cazando a las típicas palomas de nuestra ciudad, y si es comida fácil les da igual cazar entre personas… Muchas veces la naturaleza es así y nos pasa totalmente desapercibido, pero es común ver al halcón y gavilán en este tipo de acciones.

Corneja persiguiendo a una calzada (2-5-2020)

Y aunque todo esto trata de lo visto desde el balcón, muchas veces tenemos que mirar de puertas para adentro para ver lo que realmente tenemos…

Salamanquesa en las escaleras de casa (25-3-2020)

Precioso animal el que me encontré una noche en el portal a la que subía de pasear a la perra… Una salamanquesa!!!! Cayó por las escaleras, y tras una pequeña sesión de fotos, corrió rauda y veloz pared para arriba… Ahora entiendo porque no tenemos ni una mosca en el portal… Jajajajajajaja.

Impresionante ver como se sujetan en la pared (25-3-2020)

Pegada a la pared (25-3-2020)

Y además de toda la fauna, espectaculares paisajes a los que nunca había hecho ni caso… He practicado algo de fotografía de larga exposición, y he sacado fotillos que me gustan… No es fauna, pero el cielo es parte de nuestra naturaleza, dejándonos paisajes en muchas ocasiones coloridos y artísticos.

Atardecer desde casa (8-4-2020)

E incluso aunque parezca mentira, en alguna noche se llegaban a ver las estrellas… El parón de fábricas de la ciudad, ha influido mucho en la contaminación lumínica, e incluso en noches claras hemos podido llegar a ver las estrellas desde el mismo centro de Pamplona…

No sé si lo apreciareis en la foto, pero sobre la iglesia de San Agustín se llega a ver la “osa mayor”.

Estrellas desde el Casco Viejo de Iruña (28-3-2020)

Y espectaculares tormentas con rayos las que he podido fotografiar alguna noche, como bien suele ser habitual en abril y mayo, con las típicas tormentas primaverales que descargan decenas de rayos por todos los lados.

Rayos (18-4-2020)

Y más rayos (18-4-2020)

Y más rayos en otro día de tormentas (4-5-2020)

Y tras las tempestades, también llegaba la calma, con preciosos arcoíris que coloreaban el cielo y que con un poco de suerte se llegaban a ver desde el balcón, que no olvidemos que toda esta entrada está hecha con fotos desde casa, ya que no hemos podido salir a pasear durante unas cuantas semanas, y el balcón ha sido nuestra única vía de escape…

Arcoíris (13-4-2020)

Así que ya veis…

No es un listado muy amplio, pero para vivir en pleno corazón de la ciudad no está mal… Algo más de una treintena de especies, de las que algunas han sido una grata sorpresa, y otras nos han dejado buenos momentos, como sobre todo las águilas calzadas y el halcón peregrino, nuestro especial vecino, la rapaz más rápida del mundo, y que tenemos la suerte de tener viviendo en la catedral de Pamplona…

Una suerte poder vivir junto a tantas especies de aves. Y ya veis que aunque pensemos que todo son palomas, urracas y gorriones, tenemos mucho más de lo que poder disfrutar…

Grajillas mientras un verdecillo canta por encima suyo… (14-4-2020)

Ahora, nos queda entender el cómo maltratamos de normal a toda esta fauna que nos rodea, y asimilar el pequeño respiro que le hemos dado al planeta en todo lo que a conservación de medio ambiente se refiere… Menos producción, menos ruidos, menos humos, menos contaminación…

A ver si de esto sacamos algo en claro y comenzamos a respetar la naturaleza, la biodiversidad, la fauna y la flora un poquito más, que buena falta hace.

¿Habremos aprendido algo? Espero que sí, aunque ya se empiezan a ver plásticos y mascarillas por el suelo en cualquier rincón… Esperemos que poco a poco todo cambie y que las mascarillas no sean una nueva lacra en lo que a contaminación se refiere.

Espero que os haya gustado esta curiosa entrada con las aves vistas desde el balcón de casa, y como se puede decir por estas fechas… Cuidado, que “la primavera, la fiebre altera”. Esperemos que el “Covid-19” nos deje respirar y volver en breve a la normalidad… Ánimooooooooooooooooooooo

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Para txikis XLIV; topo, conejo y corzo

¡Muy buenas! Poco a poco vamos saliendo de casa, e igual que nosotros volvemos a las calles, un mes más vuelvo yo con otros animalillos de nuestra ciudad caricaturizados para que los txikis se entretengan!!!! Hace días ya que dejamos las aves, y de esta forma continuo con otra serie de animales… Los mamíferos, difíciles de ver, pero igualmente (y para sorpresa de muchos) presentes entre nosotros!!!! Llevaba tiempo sin esta sección, pero aún hay mucho que enseñar, que no me había olvidado de los pequeños y pequeñas de la casa! Jejejeje

Espero que os guste!!!!!

Topo común; Sator arrunta (Talpa europaea):

Descripción: El topo es un animal pequeño, regordete y corto, de color gris, con ojos diminutos y un largo hocico. Posee unas poderosas patas y manos, con unas afiladas uñas, que utiliza para escarbar y realizar sus túneles y madrigueras.

Alimentación: Aunque puede alimentarse de raíces, su dieta fundamentalmente se basa en lombrices, gusanos e insectos que busca bajo la tierra.

Hábitat: Se encuentra en muchos lugares diferentes, con la condición de que tengan suelos húmedos, bien aireados y que sean fáciles de excavar. Bosques, zonas de huertas, pastizales de alta montaña, dehesas, o parques y jardines son algunos lugares en los que aparece.

Época del año y zona de Pamplona para verla: El topo es casi imposible de ver, pero conoceremos su presencia por las famosas toperas que realiza, montones de tierra con forma de pirámide que saca tras excavar sus galerías, en zonas ajardinadas y en cualquier parque un poco amplio de Iruña.

Topo común – Sator arrunta

Conejo; Untxia (Oritolagus cuniculus):

Descripción: El conejo como ya sabéis, es un animal regordete, de colores pardos, con patas y manos cortas, sin cuello, y con unas largas orejas, que le caracterizan y le hacen fácil de identificar.

Alimentación: Herbívoro, se alimenta de todo tipo de vegetales. A modo de curiosidad, decir que se trata de un animal coprófago, es decir, se alimenta de sus propios excrementos, para así ahorrar energía.

Hábitat: Animal de espacios abiertos, lo encontraremos en zonas de cultivo donde haya zonas arbustivas en las que poder esconderse.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Bien conocido por todos, se ve algún ejemplar salvaje en las cercanías de la Ronda Norte y el monte Ezkaba y en la zona del Campus Universitario de la Universidad de Navarra; además, también (seguramente de escapes) en las zonas cercanas al río Arga.

Conejo – Untxia

Corzo; Orkatz (Capreolus capreolus):

Descripción: Cérvido pequeño, con cuello largo, de color pardo y mancha en el culo de color claro. El macho posee unos cuernos pequeños muy característicos, de los que la hembra carece.

Alimentación: Es un animal totalmente herbívoro, alimentándose de hierbas, brotes, helechos, frutos, bellotas…

Hábitat: Mamífero relacionado con los bosques (tanto frondosas como coníferas), y que sale a comer a zonas abiertas de pastizal y cultivo.

Época del año y zona de Pamplona para verla: Principalmente nocturno, en ocasiones se le puede ver pastar en las faldas del monte Ezkaba, sobre todo a primeras y últimas horas del día.

Corzo – Orkatz

Y como siempre en esta sección, vamos con los tres animalillos en blanco y negro, para que os entretengáis coloreando los más pequeños, aunque ya me han dado chivatazo de que alguno y alguna no tan pequeño también los colorea… Jejejejejeje!

A disfrutar y a darle a los lápices de colores!!!!!!

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Rumania III: Por el “Delta del Danubio” en barca y apurando las horas en “Dobrudja”

Tras dos crónicas con aves y hábitats totalmente diferentes (https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/04/25/rumania-i-por-las-montanas-de-los-carpatos/ y https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/05/06/rumania-ii-por-los-campos-de-cultivo-y-estepas-de-dobrudja-y-alrededores/), sigo esta crónica de viaje a Rumania con otro lugar mítico y al que los pajareros europeos no podemos fallar; el “Delta del Danubio”, el tercer delta más grande del mundo (después de los del Amazonas y el Nilo).

El “Delta del Danubio”, es una zona única en toda Europa, compuesta de canales, lagunas y balsas de todas las formas y tamaños, y al que solo se puede acceder en barco.

Esperando para coger el barco y entrar al “Danubio” (5-5-2018)

El “Danubio”, el río más largo de toda Europa (con más de 2800 kilómetros) nace en la “Selva Negra” y recorre medio continente para desembocar en el “Mar Negro”, donde se divide y ramifica creando un gigantesco delta de 4000 kilómetros cuadrados, siendo uno de los mayores humedales de toda Europa, y el mayor delta fluvial del continente, tratándose de una estructura dinámica que está en continuo crecimiento por los sedimentos que el río trae.

Cerca de “Tulcea” (lugar del que parte esta crónica, y principal entrada al “Delta del Danubio”), el Danubio se divide en tres brazos principales antes de terminar desembocando en el “Mar Negro”. “Chilia”, “Sulina” y “San Jorge” son sus tres famosos brazos, lo que junto a muchos canales de menor tamaño, hacen que se creen zonas pantanosas y bosques, que dependiendo de cómo vaya el año se inundan en mayor o menor medida.

Por ello, el “Delta del Danubio” se trata de un humedal importante en el que se encuentran más de 1200 especies de flora, más de 300 aves (de las que cerca de 200 llegan a criar con millones de individuos venidos de todo el mundo) o 100 especies de peces, con un total de 3400 especies en lo que a fauna de agua dulce se refiere… Por todo ello, está declarado como “Patrimonio de la Humanidad” desde 1991, “Reserva de la Biosfera” o “Zona Pantanosa de Importancia Internacional”. Emblemáticas especies como pelícanos, con la mayor parte de población mundial aquí, la mitad de la población mundial de barnaclas cuellirrojas en invierno con 40000 individuos, el 60% de la población mundial de cormorán pigmeo, hasta 1500 porrones pardos, 13000 gaviotas cabecinegras e incluso 250 pagazas piquirrojas.

Para acceder, cogíamos en “Tulcea” un ferri, que previamente nuestro guía en el “Danubio” nos había reservado y con el que íbamos a llegar a “Crisan” uno de los pueblos del interior del “Delta del Danubio” en “Sulina”, y en el que nos alojábamos las tres siguientes noches.

Tras un accidentado aparcamiento, para lo que estuvimos venga a dar vueltas buscando parking y algún sitio en el que comer algo decente (cosa que fue imposible), aparcamos mucho más fácil de lo que realmente lo habíamos hecho, ya que en la misma zona de salida del barco, había un parking con muchos huecos… De pago, pero muy barato.

A nosotros nos salió más caro, porque no entendíamos bien las instrucciones y la máquina se nos tragó algo así como 10 “leus” rumanos (poco más de 2 euros), que no fuimos capaces de recuperar, ya que los parquímetros estaban en rumano y no había nadie por la zona que hablara inglés… Tras un rato peleándonos con la máquina, y la ayuda de un paisano con el que nos entendimos por gestos, conseguimos aparcar, aunque se nos fue de las manos y metimos dinero hasta el día 10… (Nosotros recogíamos el coche el día 8, pero más vale que sobre a que falte… Jajajajaja).

Tras ello, a las 6 de la tarde al fin montábamos en el barco, tras comer unas patatas fritas, que fue lo único que pudimos comprar en la zona ya que todo estaba cerrado, y poner rumbo al interior del delta, eso sí, con provisiones para los siguientes días, ya que a pesar de que teníamos reservado el lugar para dormir con cena y desayuno, no sabíamos que nos íbamos a encontrar.

Montados en el barco que nos llevaba a “Crisan”, nos esperaban muy buenos días (5-5-2018)

Obligatorio tras montar en el barco poner el chaleco salvavidas, aunque parecía que había un poco de manga ancha con esto (como con el cinturón de seguridad de los coches en muchos sitios) pero que si que había que ponerse obligatoriamente si cruzábamos con otros barcos, ya que las ondas en el agua hacía que el vaivén del barco fuera potente…

Nosotros tuvimos dos golpes fuertes de agua, que aunque no hubo ningún amago de volcar, si que nos removieron un poco el estómago (que llevábamos medio vacío… Jajajaja)… Además, por lo que nos comentaron algún barco había debido volcar la semana anterior… No sé si casualidad o algo muy puntual, pero bueno, la verdad que en todas las horas que pasamos allí tanto en esta lancha grande, como en los botes haciendo las salidas guiadas, ningún amago de volquete. Cuando nos cruzábamos con otros barcos, nuestro conductor iba hacia la orilla opuesta, y paraba el motor, para de esta manera cuando se calmase el agua, seguir con la marcha…

El viaje nos costaba unos 12 € al cambio, en un trayecto de una hora de duración aproximadamente y en el que éramos los únicos que llevábamos los prismáticos al cuello… Esos barcos son usados como “buses de línea”, y la gente que va y viene es gente que vive en las orillas del canal y que hac recados.

Entre alguna gaviota reidora, garcetas comunes y cornejas cenicientas, nos pasábamos la parada, y teníamos que retroceder… Íbamos siguiendo nuestro destino en el “googlemaps” y cuando vimos que nos pasamos tuvimos que avisar a nuestro “chofer” (pensábamos que ya sabía la parada, pero al parecer, hay que avisar donde te quieres bajar, porque para en cualquiera de los apeaderos del canal y si no estás atento te lleva hasta el final). Unos juramentos del “piloto” y sonrisas de los demás pasajeros, que tenía pinta de que pensaban… “vaya par de tarugos… a donde irán…” jajajaja, y parada en “Crisan”, donde habíamos quedado con “Petre”, nuestro guía y anfitrión allí (https://www.ecoturismdelta.ro/).

Dejamos las mochilas en nuestra habitación, y “Petre” nos enseñó unas zonas buenas para pajarear a la mañana antes de salir…

Tuvimos tiempo para poco más, ya que prácticamente nada más llegar cenábamos, y para las 9 ya estábamos en la habitación, donde todo estaba lleno de mosquitos y había que tener mucho cuidado con no dejar la puerta abierta.

Aún y todo, antes de ir a dormir, tuvimos tiempo de escuchar cárabo y mochuelo, dos especies nocturnas de aves (de la que el cárabo teníamos pendiente aún), y al otro lado del canal en grandes zonas llanas, podíamos escuchar un grupo de chacales dorados mientras la noche cada vez era más cerrada… Y es que, al parecer este esquivo mamífero, de comportamiento principalmente nocturno, al atardecer da buenas serenatas en la zona…

Tras un buen descanso, el cansancio de madrugar y kilómetros ya empezaba a notarse, comenzábamos un nuevo día despertando, a las puertas del “Mar Negro” y dábamos un paseo por el borde de un canal en el interior del pueblo antes de la salida del barco, que teníamos contratado durante dos días seguidos…

Entre palomas bravías (cimarronas supongo), tórtolas turcas, colirrojos tizones, urracas, estorninos pintos, gorriones, aviones comunes y golondrinas como aves más comunes, comenzábamos a escuchar los omnipresentes cucos, presentes durante todo el viaje siendo muy abundantes, muchas veces en hábitats inverosímiles para nosotros.

Cuco en un cable de la luz (6-5-2018)

Al tratarse de una zona húmeda, en este primer paseo abundaban como es lógico las aves relacionadas con el agua… Buscábamos en el arbolado pico sirio (el pícido que nos faltaba), pero no teníamos suerte.

Aún y todo, paseo a pie (con el estómago vacío ya que madrugábamos bastante) muy entretenido entre cantos de rana verde y un avetoro que cantaba muy lejano… Ave que escuchamos en varias ocasiones, además de aquí en “Vadu”, pero que nos fue imposible ver…

En este paseo cercano a la hora, caminábamos por una especie de caballón en el borde sur del pueblo, junto a un pequeño canal, hasta el “Canal Caraorman”, donde ya se nos acababa la pista y el paso y no teníamos continuación…

Igual que cucos, comenzaban a escucharse con facilidad abubillas y oropéndolas en las zonas de arbolado, e igualmente en los carrizales que veíamos durante todo el recorrido, buenas serenatas de carriceros tordales.

El camino limitaba además con una zona de huertas, donde había zonas encharcadas y sacábamos un par de agachadizas comunes, además de lavanderas blancas y algún gorrión molinero, que como siempre, suelen estar ligadas a ambientes rurales… Además, en las afueras del pueblo también se veían cornejas cenicientas, sobre todo en embarcaderos y zonas con casetas.

Buen número de anátidas, con azulones, porrones europeos y porrones pardos, acompañados de avefrías, ánsares comunes, zampullines cuellinegros, fochas, cormoranes grandes, cormoranes pigmeos, y ardeídas como garzas reales, garcillas cangrejeras, garcetas comunes, garzas imperiales e incluso martinetes y moritos en vuelo.

Porrones pardos en primer plano (6-5-2018)

No es que fuera el mejor de los listados, pero para ser un paseo por el mismo pueblo estaba muy bien, ya que la visibilidad era bastante escasa, pudiendo llegar casi exclusivamente a los carrizos del otro lado del canal oteando de esta forma en una distancia más corta…

Sí que es cierto que en el “Canal Caraorman” teníamos algo más de campo de visión, pero aún y todo teníamos que desayunar para la salida en bote, por lo que no nos podíamos entretener en exceso…

Entre los carrizos, además de tordales también cantaban escribanos palustres, y en zonas con pequeños arbolados se escuchaba algún pito cano y se localizaban páridos como herrerillos.

Mientras, todas estas masas de agua eran sobrevoladas continuamente por aguiluchos laguneros, fumareles comunes, fumareles cariblancos y alguna gaviota del Caspio. Espectacular ver como los fumareles se lanzaban al agua en picado para pescar…

Fumarel cariblanco en pleno vuelo (6-5-2018)

Tras desayunar caminábamos por el pueblo dando otro pequeño paseo para conocer un poco más aquello…

Se trataba de un pueblo curioso, echo a lo largo del canal, con varios embarcaderos, y con digamos una travesía larga, en la que había solo una hilera de casas… En algún punto dos, y que por todas ellas tenían una salida trasera al canal que nosotros acabábamos de recorrer… Curioso pueblo, con sus jardines, sus huertas e incluso su ganado, donde supongo que la “autosuficiencia” será una de las claves, ya que el único acceso al pueblo es en barco y no llegan coches…

El pueblo, curioso (6-5-2018)

En “Crisan” viven unas 1500 personas y es una localidad totalmente adaptada a la vida acuática y al medio que le rodea. Pueblo pintoresco con casas pequeñas, donde ya se notaba el olor a mar y salitre… olor que en general a los de interior nos gusta y nos trae a la mente recuerdos de costa y mar…

En total, unas 15000 personas habitan en el “Delta del Danubio”. La mayor parte vive de la pesca, para la que usan sus kayaks tradicionales hechos de madera, y sus principales núcleos son “Chilia”, “Sulina” y “Sfantu Gheorghe”, que tienen además unos potentes ingresos por el turismo.

También hay algo de turismo bichero, que poco a poco va a más, y muchos de los vecinos de los pueblos del interior se dedican a guiar rutas, ya que conocen bien todo aquello y donde están las aves, algo fundamental por la gran superficie y laberintos que es todo aquello. Además, muchas aves están concentradas en lugares muy concretos, por lo que la experiencia como se suele decir, es un grado. Y es que, ahora mismo no hay límites en la cantidad de turistas que pueden acceder a la zona, algo que en un futuro se regularizará si el turismo sigue en auge (todavía parece que aunque hay, no es excesivo).

Tras esta pequeña explicación de cómo se vive allí, nos tocaba coger el pequeño bote que “Petre” nos había gestionado para entrar al interior del “Danubio”… Tenemos que tener en cuenta, que para moverte por el “Delta del Danubio” se necesita un permiso especial, que en general suele ser gestionado por el guía con el que vas, el hotel al que vas a ir, o la agencia de turismo que se contrate… Importante que si vamos por nuestra cuenta, tenemos que gestionarlo también.

En plena navegación (6-5-2018)

Salíamos del mismo “Crisan”, de uno de los embarcaderos, y junto a otros turistas compartíamos el bote (única forma de recorrer y visitar el lugar)… Compartíamos viaje 7 personas, dos de ellos una pareja de franceses con los que hicimos buenas migas, y el patrón del barco. Salidas muy baratas económicamente, que no llegaban a 50 € entre el alojamiento, la salida y la cena y el desayuno… Además, durante la ruta había un pequeño almuerzo, por lo que quedaba patente la diferencia de precios entre la alta montaña, y esta zona mucho más pobre y rural…

Debido a la gran cantidad de mosquitos, nos embadurnábamos de crema, y la verdad que aunque el “Delta del Danubio” suele ser un sitio fresco, se podía viajar en pantaloneta, a pesar de que nosotros elegíamos pantalón largo por los incómodos insectos…

Esta época suele ser ya bastante calurosa en Rumanía (de clima continental, con veranos calurosos e inviernos fríos y lluviosos), y aunque nosotros apenas utilizamos el jersey, muy recomendable llevar ropa variada, por posibles días de lluvias, o mucho frío aún siendo mayo (sobre todo en esta zona del Danubio si hace viento)… Nosotros la verdad que con esto tuvimos mucha suerte, y apenas nos pusimos jersey algún día… Haciendo la espera al oso en el “hide”, algún atardecer en “Crisan” y poco más. Muy importante las botas, sobre todo para la alta montaña de “Cárpatos” y hacer rutas por allí, o para posibles zonas encharcadas y con agua en “Dobrudja” si andamos por caminos o sendas entre campos… Como visitamos zonas muy variadas, nuestra ropa también tendrá que ser muy variada por si acaso, a pesar de que muy probablemente a mucha ropa no le demos uso… Como se suele, decir, más vale prevenir que curar.

Y ya montados en el bote, nada más arrancar en el mismo “canal de Sulina”, empezábamos a ver movimiento, sobre todo de aves en vuelo…

Nos esperaba una salida de unos 30 kilómetros, con 8 horas por delante… Naturaleza pura y dura, a lugares inhóspitos donde solo los barcos pueden llegar… Así, que a disfrutar.

Nuestra salida comenzaba con bastante viento (e incluso alguna gota), mientras en el cielo volaban pelícanos, las primeras garzas reales, garzas imperiales, garcetas, algún cisne vulgar y un bando con varios moritos…

Moritos en pleno vuelo (6-5-2018)

Mientras no abandonábamos el canal principal, muy abundantes los fumareles cariblancos, que se encontraban posados en las barandillas de los embarcaderos, donde descansaban antes de echar a volar e hincharse a pescar, con espectaculares picados al agua tras flotar buen rato en el aire aleteando sus alas…

Charrán común posado en un embarcadero de “Crisan” (6-5-2018)

Poco a poco, entrábamos a navegar en zonas más boscosas, donde además de aves relacionadas con el agua también se veían especies que nosotros relacionamos con los medios forestales, como es el caso de los cucos, que no pararon de acompañarnos en todo el trayecto con sus cantos, o pájaros carpinteros como el torcecuellos, que con un plumaje muy característico no era nada fácil de detectar, aunque cantara en muchas ocasiones en árboles secos y sin hojas donde no tenía escondite posible.

Cuco despegando de unas ramas (6-5-2018)

Torcecuello posado en un tronco (6-5-2018)

Y es que, el paisaje era espectacular… Estas visitas en bote no solo merecen la pena por el avistamiento de aves (algunas a distancias impensables de otra manera), si no que el navegar lentamente, sin ruidos, entre cantos de aves y croares de ranas por estos canales rodeados de vegetación, en unos casos juncos y cañizos, y en otros árboles que parece que flotan, saliendo continuamente a lagunas escondidas entre la vegetación, con los conocidos nenúfares y muchísima planta flotante, hace que sea inolvidable, mientras decenas y decenas de aves grandes sobrevuelen todo de un lado a otro en un sin parar.

Uno de los canales por el que nos movimos (6-5-2018)

La sensación de ir por un canal estrecho, escoltado por vegetación de más de dos metros de altura, y aparecer a una laguna abierta de repente, que parece que surge de la nada, y salpicada por todo con pequeñas aves que flotan sobre la lámina de agua es impresionante e inolvidable… Parecía que estábamos en un mundo totalmente paralelo al que vivimos…

Los conocidos nenúfares flotando en el agua (6-8-2018)

Así, de esta forma íbamos sumando especies… En los canales, entre la vegetación se escondían martinetes, garcetas comunes y garcillas cangrejeras sobre todo, que afinando la vista se podían ver bien entre la alta y densa vegetación… Siempre atentos a los movimientos del barco y volando si se notaban incómodos, pero cortas distancias para volver a meterse entre la vegetación.

Y entrando en lagos, comenzábamos a ver especies acuáticas típicas … Algunas en solitario, otras en parejas, y otras en pequeñas colonias… Es el caso por ejemplo cisnes, pelícanos comunes, zampullines comunes, zampullines cuellinegros, o los muy abundantes somormujos lavancos, que se encontraban en pleno cuidado de sus nidos y huevos.

Zampullín cuellinegro (6-5-2018)

Espectaculares y preciosos con su plumaje y su cresta los somormujos lavancos… Además, la perspectiva de estar en un barco, hacía estar mucho más a ras de agua que en observaciones y fotografía normal, por lo que a pesar de que con el movimiento del agua y del bote (que la verdad se movía bastante sobre todo cuando el capitán del bote paraba el motor y el barco quedaba a merced del agua y del viento) dificultaba bastante la fotografía, quedan fotografías muy chulas, ya que el “picado” de los animales es menor, y estábamos mucho más a su altura de lo que suele ser lo normal, sobre todo en lagos y lagunas, que en general se suelen otear desde más arriba…

Somormujos lavancos (6-5-2018)

Igualmente en las orillas de estas grandes lagunas y siempre entre la vegetación (a veces escondidas y a veces alimentándose) se veían ardeídas… Siendo martinetes, garcillas cangrejeras y garcetas comunes las más abundantes.

Martinete en una de las orillas de los lagos… Precioso animal que en general es muy esquivo (6-5-2018)

Y preciosas, hay que destacar las colonias de decenas de ejemplares de fumareles cariblancos posados en nenúfares y otras hierbas flotantes del agua… Era precioso verlos tan cerca; yo nunca había observado tan bien como lo hice allí, e incluso fotografiarlos a escasos metros… En el aire ya era otra cosa, entre los rápidos movimientos que tenían, los nervios, y el movimiento de la barca, además de la incómoda postura para fotografiar, no eran las cosas tan fáciles, pero la sensación de verlos flotar en el aire, y ver los picados al agua en busca de pececillos, hacía que todo fuera especial, rodeado de naturaleza por los cuatro costados.

Fumareles entre hierbas (6-5-2018)

Además, algo que me resultó curioso, es que con las barcas nos acercábamos bastante a los animales… Incluso a veces, seguramente no se mantenían distancias adecuadas para la tranquilidad de las aves, y alguna volaba, sobre todo entre ardeídas y pelícanos, que volaban pero en general no hacían vuelos muy largos y se volvían a posar a la vista…

A los fumareles (entre los que de vez en cuando se colaba algún charrán común) nos acercábamos y aguantaban tranquilamente, así que disfrutábamos de ellos muy buenos ratos y continuábamos nuestro camino… Tenemos que saber que hay unas 20000 parejas de fumarel cariblanco.

Fumarel (6-5-2018)

En el paseo igualmente destacaban los carrizos, entre los que se escuchaban típicas aves de carrizo, como los carriceros tordales, carriceros comunes, escribanos palustres, bigotudos, y gaviotas, sobre todo gaviotas reidoras en vuelo tanto sobre el agua como en estas interminables masas de carrizo.

Carricero tordal a tope (6-5-2018)

Además, en este paseo, al poco de comenzar pero ya bien metidos en harina, vimos los primeros cormoranes pigmeos desde el barco, con un grupete bastante majo pero lejano en un dormidero…

Ave objetivo del viaje y que vimos, pero en general bastante lejanos o en vuelo… Tenemos que saber que el cormorán grande es más abundante fuera del delta, donde el nivel del agua es mayor, y el cormorán pigmeo es más abundante dentro del delta, donde el nivel del agua es menor y hay muchos peces pequeños. Por ello, hay buenas colonias de cormorán pigmeo, con un total de más de 2500 parejas.

Cormorán pigmeo (6-5-2018)

Se trata de unos 6000 individuos que viven aquí, y que constituyen el 60% de la población mundial de la especie, siendo una de las especies características del lugar.

Nosotros vimos en varias ocasiones (incluso alguna colonia como la de la foto), pero me quedó la espinita clavada de no haberlos disfrutado a tope, viéndolos de cerca tranquilamente, actuando, o incluso sacarles fotos un poco decentemente… Una pena, pero así tenemos excusa para volver! Jejeje! Otra excusa más! Y ya van unas cuantas… Jejeje.

En este punto, aparecía una preciosa nutria… Un espectacular y esquivo animal que debe verse por el canal en el que nos alojábamos (que no vimos aunque también es cierto que no hicimos esperas decentes) y que algunos compañeros de viaje sí que vieron uno de los atardeceres… Siempre alegra ver mamíferos, y mucha más ilusión me hace a mi ver a este animal, que aunque esté presente y se sepa, siempre es complicado ver.

Nutria nadando en foto no muy enfocada… Jajajajaja (6-5-2018)

Y como esto era un no parar de especies por todos los lados, no podían faltar los espectaculares pelícanos (pelícanos comunes y pelícanos ceñudos), uno de los objetivos del viaje, que ya habíamos visto con anterioridad, y que en el Delta no íbamos a parar de ver…

En esta ocasión, primeramente coincidíamos con un buen bando de pelícano común, el más abundante de los dos, el ave que mayor envergadura puede adquirir (pasados los 3 metros y medio), y que en el “Delta del Danubio” consta de unos 8000 ejemplares (unas 3000 parejas, que principalmente crían en la parte norte cerca de la frontera con Ucrania en una zona de acceso restringido), y con el 60% de la población mundial. Momento ideal este de la primavera para verlos por allí, ya que en invierno emigran a África, donde el clima es más caluroso.

Igualmente el pelícano ceñudo cuenta con unas 400 parejas en el “Danubio”, siendo de envergadura parecida y siendo dentro de lo que cabe habitual, pero con una densidad mucho menor en todo el mundo… Luego os enseñaré fotos, pero en este primer día no tuvimos suerte y no vimos ceñudos… Eso sí, no nos podemos quejar, ya que por lo menos, los pelícanos comunes los vimos a placer.

Pelícanos comunes nadando en una de las balsas (6-5-2018)

Haciendo kilómetros, seguíamos viendo aves… No muy grande la variedad, pero con avistamientos muy interesantes… Entre los fumareles cariblancos, sumábamos por ejemplo fumareles comunes y fumareles aliblancos. Además de dos pagazas piquinegras y algún despistado charrán común.

Espectacular verlos en vuelo, aunque era difícil seguirlos y más aún fotografiarlos… Aún y todo, alguna cosa decentilla hacíamos… Jejejeje. Preciosas aves, que volaban en el aire con suma facilidad a pesar del fuerte viento que hacía…

Fumarel aliblanco en vuelo (6-5-2018)

Fumarel cariblanco sobre un tronco a grito pelado… (6-5-2018)

Muy buenas protagonistas continuaban siendo también las ardeídas…

Garcetas comunes, garcillas cangrejeras (de las que hay más de 2000 parejas) y martinetes sobre todo, a pesar de que también se observaba alguna garza real, garza imperial o garceta grande, e incluso en zonas de carrizos llegamos a escuchar avetorillo y avetoro, imposibles de ver. Además, también de vez en cuando bandos de espátulas, cigüeñas blancas y moritos en vuelo, de los que en el “Delta del Danubio” se estiman 2000 parejas.

Garceta común (6-5-2018)

Garcilla cangrejera entre juncos (6-5-2018)

Además de en las aguas, no parábamos de mirar en los árboles, ya que además de todo tipo de aves acuáticas, aunque nos pueda parecer que no y tengamos una imagen totalmente diferente de lo que podemos ver allí, tenemos que dar importancia a las especies forestales (o que nosotros consideramos totalmente forestales)…

Ademas de torcecuellos, vimos pico picapinos y pito cano, que tanto nos había costado ver en en los bosques días anteriores, y escuchamos pito real. Y es que, los bosquetes y los caballones con hileras de árboles son muy buenos lugares para ellos. Incluso para picamaderos negro, que nosotros no conseguimos ni ver ni escuchar.

Pito cano en lo alto de un árbol (6-5-2018)

Además, pajarillos como pinzones vulgares, abubillas, colirrojos reales, carboneros, mosquiteros comunes, mitos, mirlos, currucas capirotadas, petirrojos, herrerillos o jilgueros, y vuelos continuos por los diferentes canales de martines pescadores, todo entre cantos de ruiseñores comunes y bigotudos, sobre todo en la zona de cañas, y golondrinas volando en busca de mosquitos para alimentarse.

De esta forma, poco antes del mediodía tocaba meter el bote en un caballón y almorzar… Para ello encallamos el barco en un talud, y bajamos a una pequeña isleta, en la que el guía montó una mesa y sacó comida y bebida para los tripulantes… Una gozada echar un bocado en medio de la nada, escuchando variedad de cantos y sonidos, totalmente naturales.

Con el estomago lleno, seguíamos y disfrutábamos de los preciosos y espectaculares pelícanos… Bien en vuelo, o en balsas posados, generalmente en grandes grupos, y curiosamente nadando y flotando todos en la misma dirección…

Bando de pelícanos (6-5-2018)

Aparecían formando buenos bandos, a los que los botes intentaban acercarse poco a poco para verlos con más detalle…

Pelícanos nadando, aunque muy tranquilos (6-5-2018)

Y algunas veces los pelícanos aguantaban y el bote giraba antes de que alzaran el vuelo, pero en otras ocasiones echaban a volar con un aleteo tosco pero a la vez mágico, que hace que estos curiosos animales de más de 10 kilos puedan volar…

Despegando del agua (6-5-2018)

Despegando más cercanos (6-5-2018)

Espectacular ver como volaban (6-5-2018)

Los pelícanos (en el mundo existen 8 especies diferentes, 2 en Europa) son bien conocidos por sus curiosos picos, con los que se alimentan de pescado, y tienen una capacidad de hasta 12 litros. Su pico es alargado y posee una especie de saco, con el que pesca y antes de tragarse los peces, drena el agua que durante la acción ha acumulado.

Mientras los pelícanos comunes estaban presentes durante todo el viaje, seguíamos haciendo distancias, e íbamos sumando especies y viendo varias de las importantes y típicas… Continuamente disfrutábamos del cormorán pigmeo, aunque siempre se mostraba muy asustadizo, desconfiado y esquivo….

Cormorán pigmeo despegando (6-5-2018)

Igualmente las ardeídas seguían diseminadas a lo largo de todo el recorrido, pero siempre ejemplares solitarios o parejas… En ningún momento grandes concentraciones, como si que en ocasiones se suelen dar…

Garcilla cangrejera descansando entre hierbas (6-5-2018)

Entre los representantes de los córvidos, abundantes también las cornejas cenicientas, sobre todo en las zonas donde más se olía a humanidad, y alguna urraca y graja suelta. Y entre las palomas, además de palomas bravías, también alguna paloma torcaz.

Corneja cenicienta (6-5-2018)

Y poquita cosa en lo que a rapaces se refiere… Algún cernícalo patirrojo, un par de alcotanes, algún pigargo (pero muy lejano, y uno de ellos acosado por cornejas cenicientas), y como más abundante (y en parte es lógico por el hábitat), preciosos aguiluchos laguneros que en vuelo muy bajo barrían en ocasiones todas las zonas de vegetación…

Lagunero en pleno vuelo (6-5-2018)

Escasa la representación gaviotil, con alguna reidora y alguna gaviota del Caspio, pero que la verdad no cubrieron nuestras expectativas, ya que suponíamos que serían mucho más numerosas.

Así como si que pudimos ver (o escuchar) varias especies de garzas, muy poquita cosa en lo que a anátidas y limícolas se refiere… Casi exclusivamente al final del trayecto vimos unos bandos un poco decentes con algo de variedad, pero menos de lo esperado…

Garza real, una de las abundantes en el “Danubio” (6-5-2018)

Igual es también que seguramente la zona visitada no sea la mejor para esta familia, ya que más que suelos encharcadizos, lo que visitamos fueron masas de agua… O bien canales o bien lagunas, con vegetación en la orilla pero pocas zonas con suelos limosos…

Aún y todo, en esta recta final de la salida en barca pudimos sumar unas cuantas…

Visitamos una zona buena, ya muy cerca de “Crisan”, con orillas con tierra, barro y limos, donde aparecieron avefrías y cigüeñuelas con pocos efectivos pero que sumábamos a especies vistas en el “Danubio” igualmente…

Avefría entre hierbas (6-5-2018)

Buena presencia de andarríos bastardos, archibebe claro, chorlitejos chicos, combatientes, correlimos menudos y correlimos zarapitín, todos ellos entre vuelos de aviones zapadores, de los que se veían pequeños grupos a lo largo de todo el “Delta”.

Limícolas escasas, pero la verdad que cercanas, por lo que era un bonito final para nuestra salida en barco, tras cerca de 8 horas recorriendo canales y lagunas.

Andarríos bastardo entre las hierbas de la orilla (6-5-2018)

Uno de los chorlitejos chico asomando la cabecilla (5-6-2018)

Combatiente (6-5-2018)

Correlimos zarapitines entre combatientes, en una de las praderas encharcadas (6-5-2018)

Espectaculares todas, pero la limícola más abundante eran los combatientes, de los que además había un precioso macho en celo adquiriendo esos colores pardo rojizos y oscuros que aspecto tan bello le dan… Sin duda alguna, a lo largo del viaje vimos mucha variedad de aves limícolas, pero con pocos ejemplares de cada especie, destacando solo en ciertos puntos buenas concentraciones de esta especie (combatiente) y de andarríos bastardo.

Macho de combatiente tumbado (6-5-2018)

Este macho además, iba detrás de varias hembras, a pesar de que a decir verdad no le hacían mucho caso y pasaban bastante de él… Jejejeje.

Macho de combatiente “ligoteando” con una hembra (6-5-2018)

Con mayor detalle (6-5-2018)

Además, en esta zona encharcadiza entre la vegetación veíamos un faisán y un par de coloridas carracas en vuelo, de las cuales una se posaba aunque muy lejana.

Carraca entre la vegetación (6-5-2018)

Además, en este mismo lugar, alguna anátida, como pato colorado, porrón pardo, porrón europeo, ánade real, ánade friso y cerceta carretona. Entre vegetación también alguna gallineta, que habíamos escuchado previamente, un par de canasteras muy lejanas y los coloridos abejarucos con sus conocidos cantos, por lo que seguramente no habría taludes de tierra lejos para criar.

La verdad, que esta zona llegando ya a “Crisan” era de los pocos puntos en el interior del delta en los que vimos anátidas desde el barco, por no decir que prácticamente el único…

Buena mezcla de aves… (6-5-2018)

Un fallo gordo que tuvimos y del que ahora me arrepiento, fue no “trackear” la ruta, para saber por dónde anduvimos… No sirve de mucho, ya que allí al final el guía te lleva donde está el jaleo, pero sí que hubiera estado bien tener el control de donde anduvimos, y así tener referencias de los grandes lagos donde vimos los buenos bandos de fumareles, los pelícanos, las colonias de cormorán pigmeo, o incluso este último punto para limícolas y anátidas.

Ranas entre nenúfares, dos de los protagonistas de la salida en barco… A ver quien las encuentra (6-8-2018)

Tras las 8 horas de viaje aproximadamente (de 9 de la mañana a 5 de la tarde) y un listado de más de 70 especies vistas, volvíamos al pueblo, donde otra vez (tras comer algo) pajareábamos por nuestra cuenta, sin tiempo que perder ya que aún teníamos alguna especie pendiente en el tintero…

El viaje se nos había hecho al final corto… Todo tan novedoso, tal cantidad de aves, sonidos, vegetación, intriga del recorrido, avistamientos inesperados… La verdad que sin duda alguna es una experiencia que merece la pena vivir aunque no seas aficionado a las aves, ya que solo adentrarse en ese laberinto de canales, merece la pena.

Garceta común durante el recorrido (6-5-2018)

Por el pueblo, como ya era costumbre en los paseos por nuestra cuenta, primero recorríamos el “Canal de Sulina”, mirando en los árboles en busca del pico sirio que seguía sin aparecer, y luego visitábamos el canal pequeño que estaba al otro lado paralelo al pueblo, donde a pesar del calor, que era bastante ya, era entretenido con vuelos de pajarillos, garzas altas y el croar de las ranas, que con mucha atención localizábamos entre los nenúfares.

Las ranas no paraban de croar en un idílico paisaje (6-5-2018)

Aún así, a pesar del calor disfrutamos de un precioso macho de pájaro moscón, del que nos avisaron unos pajareros que al igual que nosotros tras acabar la salida en bote pajareaban por el pueblo, y la buscarla unicolor, de la que entre la vegetación escuchamos un ejemplar pero que nos fue imposible ver… Y es que, las buscarlas son aves dificilísimas de ver, ya que en contadas ocasiones salen de la espesura de la vegetación y asoman… Aún y todo, la sumamos a la lista como escuchada, que no teníamos duda alguna y en este mundo, todo suma!!!!! Jajajajaja.

Precioso el pájaro moscón aunque esquivo, se dejó ver tras un buen rato tras el… (6-5-2018)

Durante este paseo, en medio de la calle, tuvimos la suerte de ver una cópula de culebras en la travesia principal de “Crisan”.

Culebras (6-5-2018)

Una pareja de culebras tesladas estaban a lo suyo en la misma calle… Con una guía pudimos reconocer la especie con facilidad, especie que se parece a la culebra viperina de aquí pero que es totalmente diferente.

La pareja en plena cópula (6-5-2018)

Las disfrutamos un rato, las fotografiamos desde todos los ángulos posibles, y como no sabemos la sensibilidad y el respeto por este tipo de especies que hay allí, las cogimos y las apartamos a un pequeño jardín cercano, en el que ya entre hierbas pasaban más desapercibidas…

En la hierba (6-5-2018)

Y es que, no sabemos si este tipo de animales allí son bienvenidos… Cada vez es más respetuoso todo allí en lo que a sensibilización medioambiental se refiere, a pesar de que es un sitio donde la pesca es principal en su economía, y la caza lo era también hasta hace bien poco… (A día de hoy creo  se sigue cazando faisán, paloma torcaz, patos y gansos, y digo creo porque tampoco he encontrado información muy fiable…).

A pesar de que el “Delta del Danubio” ha sufrido gravemente la actividad de piscifactorías, pesca y caza abusiva, desecaciones, construcciones abusivas de canales navegables y contaminación, creo que se puede decir que está bastante bien ecológicamente hablando, y la sensibilidad en lo que a conservación de medio ambiente se refiere parece que va a más, ya que la gente de los pueblos ve este turismo medioambiental como una nueva forma de ingreso económico.

Y con las preciosas culebras y aves muy comunes acabamos nuestro paseo por el pueblo, con gorriones, golondrinas, y gaviotas y garzas sobrevolando el cielo en un precioso atardecer, en el que podíamos escuchar en la otra orilla del canal a los chacales dorados aullar… Inolvidable la sensación de escucharlos, y aunque buscábamos con los prismáticos, era imposible dar con ellos, ya que la visibilidad era prácticamente nula… Tras ello, cenar (cena muy sencilla, pero por el precio tampoco se podía pedir más) y descansar, para poder disfrutar de un nuevo amanecer en el “Delta” y una nueva salida en barco…

Gorriones y golondrinas posados en los cables de “Crisan” (6-5-2018)

Sonaba el despertador, y aunque el desayuno era a las 8 de la mañana, y la salida en barco a las 9, madrugábamos para pasear por “Crisan” y ver que teníamos en los canales que rodeaban el pueblo…

De esta forma para poco más de las 6 de la mañana ya teníamos los prismáticos al cuello y caminábamos por el mismo recorrido que había hecho el día anterior, en el lado sur de “Crisan” para terminar en la desembocadura del “Canal Caraorman” y de ahí volver a la casa para terminar de preparar todo y desayunar.

Amanecer en el “Delta del Danubio”, un precioso regalo que nos dio la naturaleza en esta segunda mañana en “Crisan” (7-5-2018)

Curioso resultó que en cuanto amanecía, ya daba el sol con fuerza… Además teníamos suerte de que no teníamos ni una nube, y por ello los pajarillos estaban muy activos desde esta primera hora…

Así comenzábamos nuestro listado con los urbanitas gorriones comunes, gorriones morunos, cornejas cenicientas, golondrinas, estorninos pintos, urracas, lavanderas blancas, palomas bravías y tórtolas turcas; y continuábamos con aves entre los carrizos, como los sonoros carriceros tordales, gallinetas que asomaban de vez en cuando, y fumareles comunes, fumareles cariblancos, aviones zapadores y un charrán común que no paraban de sobrevolar el terreno.

Paseo entre un paisano con una moto, único medio de locomoción allí además de los barcos y las bicicletas (7-5-2018)

Además, en las zonas donde había árboles sueltos, se escuchaba torcecuellos, cuco, y veíamos alguna abubilla y papamoscas gris

Como ya he comentado antes, íbamos a la zona de la desembocadura del “Canal Caraorman” y allí sumábamos muchas especies… La lamina de agua era más amplia, y aunque quedaba todo más lejos, veíamos nuestro primer somormujo cuellirrojo (concretamente una pareja), otro de los objetivos del viaje (que ya habíamos visto unos días antes en el “lago de Glodeanu”) y que en esta ocasión aunque lejano, se veía más cercano y podíamos disfrutar de ellos… Además, alguna cigüeñuela y combatiente

Somormujo cuellirrojo (7-5-2018)

También en esta zona, ánsares comunes (una pareja con 4 crías muy lejana), cisnes vulgares, ánades friso, cercetas carretonas, porrones pardo, porrones europeos y ánades reales, que se movían entre vegetación y el agua, al igual que garcillas cangrejeras y alguna focha.

Además, parecía esta muy buena zona de paso de aves en vuelo, y nuestro listado se veía ampliado con vencejos comunes, moritos, garzas imperiales, cigüeñas, numerosos, gaviotas del Caspio, aguiluchos laguneros, un pigargo, cernícalos vulgares y patirrojos, pelícanos comunes y un espectacular pelícano ceñudo.

Pelícano que vimos a placer volando muy cerca de nosotros y con el que pudimos ver claramente la diferencia entre el pelícano común y esta otra especie… Una pena que se me quedó pendiente sacar una foto a los dos pelícanos juntos para ver la diferencia, pero suele ser algo bastante complicado… Pendiente para cuando vuelva!!!!!! Jejejejejejeje.

Pelícano ceñudo en vuelo (7-5-2018)

Y entre cormorán pigmeo y cormorán pigmeo que no paraban de pasar (contamos cerca de una docena)…

Cormoranes pigmeos en pleno vuelo (7-5-2018)

Y observando bien el cielo, llegó la estrella de la mañana (sin desmerecer a todo lo ya citado)… Un aguilucho papialbo joven que volaba sobre nuestras cabezas hacia el norte, bastante cercano y muy bajito.

Aguilucho papialbo (7-5-2018)

Un lujo, ya que nos voló muy cerca, muy bajo, con la luz perfecta, y que vimos venir desde lejos, por lo que lo pudimos seguir un buen rato y verlo de frente, viendo cada detalle para diferenciarlo de los demás aguiluchos, con ese collar característico que es único en la especie…

Eso sí, hasta no tenerlo encima y ver las fotos con detalle no fuimos capaces de confirmarlo, ya que era un “bimbo” para los dos y de alguna manera nuestro cerebro no quería confirma lo que los ojos veían… Jejejejeje! Menudo lujo para comenzar la mañana!

Aguilucho papialbo en pleno aleteo (7-5-2018)

Y eso, que aún, antes de embarcar, en la zona en la que el día anterior habíamos disfrutado del pájaro moscón, escuchamos a una polluela bastarda (que no pudimos ver) y de la que nos avisó un grupo de pajareros que andaban a lo mismo que nosotros… Le metimos unos minutos y la escuchamos varias veces, pero no teníamos tiempo para estar todo lo que nos hubiera gustado a ver si asomaba, ya que teníamos el desayuno sobre la mesa y si no se nos iba a enfriar… Jejejejeje.

Así que ya veis… Una gozada de paseo mañanero, con más de 40 especies; varios cormoranes pigmeos, pelícano ceñudo visto a placer, pareja de somormujos cuellirrojos, el aguilucho papialbo, los sonidos de la polluela… Una pasada!!!! Nuestra penúltima jornada pajarera empezaba de lujo!

Tras ello montar en la barca, con un par de franceses (Any y su marido), que estaban recorriendo Rumanía en furgoneta, y con los que chapurreando en francés, inglés y castellano nos apañábamos bastante bien y con los que cenamos y desayunamos en nuestro alojamiento…

De esta forma, con “Rambo” al mando de la barca, ya que más que un patrón de barco parecía que iba a la guerra (con su ropa de camuflaje, la gorra, unas gafas de sol polarizadas amarillas y un puro en la boca a lo Anibal del “Equipo A”), partíamos al interior del humedal por los canales y embalses que hay que visitar.

En el bote (7-5-2018)

Decir en su favor que era bien majo, y parecía un cachondo mental… No calló en todo el viaje, y nos explico muy buenas cosas tanto de aves como de Rumania y su economía… El guía del día anterior la verdad que era más reservado y callado, pero este era en cambio un buen personaje… Jejejeje.

La salida comenzaba con las aves habituales… Urracas, cornejas cenicientas, fumareles cariblancos, lavanderas blancas, gorriones molineros, colirrojos reales, aviones y golondrinas comunes sobre todo, a la par que aún en el “canal de Sulina” observábamos un precioso mochuelo que se soleaba en las ventanas de una de las casas de “Crisan”.

Precioso animal que rechoncho y con ojos saltones siempre es muy agradable de ver por su aspecto curioso, siendo el búho más diurno, y que en determinadas zonas se puede ver con cierta facilidad.

Mochuelo que tomaba el sol en una de las casas (7-5-2018)

Igualmente, en este comienzo de salida, un pigargo muy lejano se adentraba hacia el gran humedal que es el “Delta del Danubio” con su comida… Acababa de cazar una especie de pato pequeño que no llegué a identificar, y con él en las garras volaba alto hacia una zona supongo que tranquila en la que alimentarse… Una pasada aunque lejana ver a esta bestia del cielo, una de las rapaces más grandes de Europa (solo por detrás de los buitres) en pleno vuelo.

Pigargo transportando su desayuno (7-5-2018)

Y poco a poco íbamos entrando en los típicos canales que iban a agradar y a acompañarnos en nuestro viaje… De nuevo, fallo en no coger la ruta para tomar referencias a modo de curiosidad, pero supongo que como más o menos duró el mismo tiempo (incluso igual algo más), habríamos hecho otros 25-30 kilómetros aproximadamente…

El día anterior habían predominado canales estrechos, en muchas ocasiones entre la vegetación, pero esta vez, aunque también pasamos por canales estrechos de unos lagos a otros, en general fuimos por canales más anchos, donde había algo más de visibilidad.

Sacábamos algún cernícalo patirrojo, cernícalo vulgar, busardo ratonero, alcotán, paloma torcaz, martín pescador y un par de carracas como más interesante. Todo ello entre golondrinas y aviones comunes, lavanderas blancas, tórtolas turcas, gallinetas, cigüeñas blancas, fumareles cariblancos, gorriones comunes, estorninos pintos y cantos de cucos y oropéndolas, aves estas últimas siempre muy esquivas.

Lavandera blanca alimentándose (7-5-2018)

Además, una preciosa culebra de agua nos acompañaba mientras poco a poco íbamos avanzando y haciendo kilómetros desde el bote… Y es que, como bien ya sabéis el barco es el único medio de transporte existente en el interior del “Delta del Danubio”, y en esta ocasión la verdad que como ya conocíamos a la pareja de jubilados franceses y con “Rambo” al timón teníamos mejor ambiente que en la salida anterior, donde en el bote además de ser más grande, había turistas que no eran muy pajareros…

Culebra de agua nadando (7-5-2018)

Esta excursión, recorría buenos lugares para pájaros carpinteros, ya que visitábamos zonas con buenos bosques de ribera, pero se nos escapaba el picamaderos negro. A pesar de ello, los picos picapinos, pitos reales y los pitos canos fueron bastante comunes.

Y es que, los bosques en el “Delta”, a pesar de que los hay, son escasísimos. La mayoría de las formaciones vegetales en el “Delta del Danubio” son de juncos y cañas (juncales y cañaverales), con cerca del 80 % de la superficie…

Y luego hay saladares y bosques de ribera, que van cambiando dependiendo de la frecuencia de la inundación, con zonas en principio de sauces que están continuamente inundadas, y con choperas que se inundan por periodos; eso sí, choperas salvajes, no como las que tenemos aquí, que en buena parte son artificiales y con finalidad económica. Todo ello en un auténtico laberinto de canales y lagunas, con islas de vegetación flotante (llamadas “plaur”), dunas y terraplenes boscosos.

En el canal navegando en primera línea, donde se ve el hábitat que recorríamos (7-5-2018)

Y conforme nos acercábamos a zonas de carrizos iban apareciendo las diferentes garzas…

Garcilla cangrejera, garzas reales, garcetas comunes y martinetes aparecían entre los carrizos, mientras carriceros tordales seguían muy bulliciosos con sus habituales canticos…

Garcilla cangrejera (7-5-2018)

Por fin en este paseo disfrutábamos de los primeros somormujos cuellirrojos de cerca… Los habíamos tenido los días anteriores pero lejanos, y en esta ocasión con la barca pasábamos a escasos metros, aunque se les veía esquivos entre carrizos, con algún nido cercano, que curiosamente cubrían para que no se vieran…

Somormujo cuellirrojo (7-5-2018)

Estos nidos, se trataban de amasijos de ramas, hierbas, cañizos y hojas, que flotaban en el agua entre la vegetación disimulándose, y que a pesar de que en general eran custodiados por somormujos, de vez en cuando salían del nido, pero volviendo prácticamente al instante, para que los huevos no perdiesen el calor…

Uno de los nidos entre la vegetación (7-5-2018)

Igualmente se mostraban los somormujos lavancos, con curioso comportamiento el de estas preciosas y simpáticas aves de cuello y pico largo, y cresta en la cabeza, que si veían barcas y habían dejado el nido vacío, acudían a taparlo para intentar camuflarlo…

Somormujo lavanco incubando (7-5-2018)

Igual que el día anterior, aunque en menor número, numerosos y activos los fumareles, sobre todo en lagunas, donde veíamos fumareles cariblancos, aliblancos, comunes y algún charrán común.

Fumarel aliblanco en pleno vuelo (7-5-2018)

Y aunque pensaba que iban a ser más abundantes, de vez en cuando en alguna balsa observábamos anátidas… Azulones, cercetas carretonas, ánades friso, porrones europeos y porrones pardo eran las avistadas, siendo los porrones pardos muy numerosos, y en ocasiones acompañados de fochas y gallinetas, aves que en general se mostraban esquivas y enseguida se escondían entre la vegetación.

Cerceta carretona (7-5-2018)

Además, conforme íbamos haciendo kilómetros, poco a poco sumábamos especies… Abundantes por zonas los abejarucos en vuelo, las palomas torcaces, las abubillas, los sonidos de los cucos, algún faisán escondido entre hierbas altas y entre los carrizos muy buen listado, con escribanos palustres, pájaros moscones, carriceros tordales, carriceros comunes, carricerines comunes y buscarla unicolor.

De esta forma, siguiendo nuestra ruta veíamos un solitario pelícano ceñudo que descansaba en una orilla a placer… Espectacular animal del que gozábamos, ya que a diferencia del pelícano común, aunque está presente, no es tan abundante allí…

Pelícano ceñudo (7-5-2018)

Volando a ras de agua (7-5-2018)

Abundantes como ya he dicho las concentraciones de fumareles cariblancos, que aprovechaban la mínima piedra en mitad del lago para descansar…

Posado en una roca (7-5-2018)

Y las ardeídas poco a poco se iban sumando a la fiesta, además de garcillas cangrejeras, garcetas comunes y martinetes, se podían sumar garzas reales e imperiales, garcetas grandes y algún morito, que iban apareciendo salpicadamente por todo el recorrido…

Garza imperial en pleno vuelo (7-5-2018)

Entre pajarillos sumábamos en zonas con arbolado pinzones vulgares, herrerillos, carboneros y currucas capirotadas, mosquiteros comunes, además de abubillas y los siempre presentes y fáciles de localizar cucos.

De vez en cuando se veían muy buenas concentraciones de pelícanos en el cielo… Casi siempre comunes, que cicleaban en grupos de decenas y decenas de ejemplares, y que aunque buscábamos con la barca no llegábamos a localizar…

Pelícanos en vuelo (7-5-2018)

Seguíamos con nuestra ruta, entre carrizos y fuerte olor a menta por momentos… Y es que, la menta debe ser muy abundante por el lugar, y con ella son bastante famosas las infusiones del “Delta del Danubio”…

Visitábamos igualmente una colonia de cormoranes.

Colonia de cormoranes grandes (7-5-2018)

Curiosa colonia con más de 200 ejemplares de cormoranes grandes, ya que en el “Danubio” son más abundantes los cormoranes pigmeos, que también vimos en esta salida pero en general bastante lejanos, y que se encontraban en unos grandes árboles, con muchos descansando y otros incubando en los numerosos nidos que la zona regentaba.

La colonia más de cerca (7-5-2018)

Además, diremos que no solo por las aves merece la pena visitar todo aquello, si no que paisajísticamente es un espectáculo meterte en aquel laberinto de canales con cañizos por todos los lados… Parece que estás en medio de la nada, en unas rutas que son realmente acojonantes.

Paisaje de nenúfares (7-5-2018)

Y seguíamos visitando balsas…

Los pelícanos comunes seguían lejanos, pero veíamos otro ceñudo a la perfección descansando en otro de los lagos visitados durante la ruta… Espectacular el bicho, de grandes dimensiones y tremendo pico, que a nadie puede dejar indiferente…

Pelícano posado en una de las orillas (7-5-2018)

Siguiendo el camino entrábamos en un lago donde el viento era espectacular… Movía la barca potentemente, de forma que hasta que teníamos que ir en posición diagonal para que la barca anduviera… Aún y todo, era un lago gigante, donde además de algún fumarel, localizábamos un precioso pigargo posado en la lejanía en unas ramas…

Por lo que nos dijo “Rambo”, era una muy buena zona para pigargo, ya que alguna pareja debía criar cerca…

Pigargo en la orilla (7-5-2018)

Tras ello nos tocaba encallar la barca y almorzar de nuevo la comida que nuestro capitán había preparado… Para ello ambos días fue igual, meternos en un canal estrecho, y bajar a una especie de caballón seco, rodeado por agua por todos los lados, y donde mientras echábamos un bocado seguíamos pendiente de lo que observábamos, disfrutando incluso de pajarillos habituales bastante cercanos.

Tras el descanso del guerrero, unas cervezas y unos picoteos, continuábamos nuestro camino, con más de la mitad de la ruta hecha, volviendo a los canales y lagunas que tan buenos avistamientos nos estaban dando…

Seguíamos con los fumareles como buenos protagonistas de estas balsas, volando e incluso posados, dándonos la oportunidad de acercarnos con la barca a escasas distancias y mostrándose bastante confiados.

Grupo de fumareles entre las hierbas (7-5-2018)

En una de estas, el guía se desvió a un pequeño canal y nos enseñó un precioso nido de pájaro moscón… Estuvimos muy poco y no supimos si estaba activo, pero la verdad que era un nido precioso y espectacular… Parece mentira que un pajarillo tan pequeño sea capaz de hacer algo así.

Nido de pájaro moscón (7-5-2018)

Para verlo, medio encallamos entre carrizos, pero a pesar de todo con buenas maniobras y ayudándonos de ramas conseguimos salir de entre la vegetación y seguir nuestra ruta… Impresionante construcción que “Rambo” tenía fichada y que nos enseñó. Cerca, junto a canticos de moscones, entre las cañas no faltaban tampoco buscarlas unicolores, carricerines comunes o carriceros comunes.

Siguiendo nuestra ruta, nos llamó mucho la atención una grúa que navegaba por uno de los anchos canales…

Y claro, es que vas allá y no piensas, pero los pequeños poblados que hay en el “Delta del Danubio”, construcciones en los canales, embarcaderos y demás, se hacen mucho con maquinaria pesada… Así que descubríamos como se mueve ese tipo de vehículos y aparatos por allí.

Remolcando la grúa… (7-5-2018)

Un barco que la verdad no parecía muy pesado y potente, pero con dos narices tiraba de una especie de plataforma flotante con una grúa encima… una curiosidad ver esto, ya que no solo de aves vive el hombre… Jejejejeje!

Para que nos adelantara nos echamos a un lado y “Rambo” paró el motor, como hacía de vez en cuando para facilitar hacer fotografías sin el movimiento del motor; tras adelantarnos, nos tocaba seguir su estela en busca de más aves…

Y de esta forma, visitábamos “Navrom” y una laguna contigua con muy buena densidad de aves grandes e interesantes…

Por un lado pelícanos comunes, que en este segundo día no fueron tan abundantes como el primero.

Pelícano común nadando (7-5-2018)

Y por otro lado, un tremendo grupo con decenas de cisnes vulgares…

Cisnes (7-5-2018))

A pesar de que en esta balsa, ya terminando nuestro recorrido, y cerca del canal de “Caraorman” también había gaviotas (tanto reidoras como del Caspio), nosotros nos fijábamos sobre todo en los pelícanos comunes, esos bichos tan espectaculares y que tan abundantes habían sido en estos días con hábitats totalmente húmedos…

Pelícanos posados entre gaviotas (7-5-2018)

Tenía pinta de que en ese lago había mucho alimento, ya que las concentraciones de gaviotas que había ahí, no las llegamos a ver en ningún otro lado…

Y junto a ellas, majestuosos los pelícanos descansaban sobre troncos secos que salían de la superficie del agua… La verdad que una especie de lago muy bonito con esta buena cantidad de aves.

Se mostraban preciosos (7-5-2018)

Espectaculares y curiosos esos picos que muestran estos animales, que son capaces de tener y almacenar kilos y kilos de pescado… No pudimos ver pelícanos pescar ni con el pico hinchado, pero bueno, así tenemos de nuevo excusa para volver… Jejejejeje! Y ya van unas cuantas excusas acumuladas…

Detalle de uno de los ejemplares con su curioso ojo (7-5-2018)

Tras un rato en esta laguna, continuábamos el camino ya enfilando para volver a “Crisan”, continuando con vuelos de aguiluchos laguneros prácticamente a ras de agua, y aves que nos acompañaban durante todo el recorrido resultando bastante abundantes (como carboneros, herrerillos, mosquiteros comunes, currucas capirotadas, petirrojos o papamoscas grises), y las carracas o los abejarucos, además de los típicos cantos de cucos o de escribanos palustres entre los carrizos…

Carracas posadas en una valla, bastante abundantes durante todo el viaje… (7-5-2018)

Y poco a poco terminando la excursión, un precioso pigargo volaba bastante cerca…

Pigargo en pleno vuelo (7-7-2018)

Era sin duda el pigargo que más cercano habíamos tenido, y que nos sobrevolaba la cabeza a toda velocidad. Eso sumado al movimiento y vaivén de la barca no era nada fácil dar con él y enfocar… A pesar de ello, pude sacar unas fotillos decentes, que para mí, más que suficientes… Sin duda alguna, una de las observaciones del día. Un tremendo pigargo sobrevolando la barca muy pero que muy cercano.

Precioso ejemplar planeando (7-5-2018),

Igual que el día anterior, cerca de acabar la salida encontrábamos una muy buena zona de limícolas, en esta ocasión nos pasó lo mismo…

De esta forma entrábamos en una zona con barros y lugares algo encharcados… Aquí nos aparecían algunas especies aunque muy poquitas, como combatientes, andarríos bastardos, alguna cigüeñuela, avefrías, fochas, gallinetas, y un precioso faisán bien escondido entre la vegetación, entre la que también andaba alguna lavandera boyera.

Combatientes en vuelo (7-5-2018)

Tras hacer una parada para que “Rambo” comprara tabaco en un embarcadero, en medio de la abosulta nada, y dejarnos a nosotros atar la cuerda a los hierros (cuerda que casi se nos escapa y se nos cae al agua), reanudamos el viaje ya terminando, tras un día espectacular de avistamientos y con muy buenas vistas…

Disfrutando del viaje (7-5-2018)

Acabábamos de esta forma la salida con una preciosa pareja de espátulas con plumaje nupcial que se mostraban espectaculares, y volvíamos ya a “Crisan”, entre aves habituales que no fallaban nunca, como cornejas cenicientas, fumareles cariblancos, gorriones, aviones, golondrinas y constantes cantos de cucos y aves de carrizo…

Una de las preciosas espátulas (7-5-2018)

Precisos ejemplar que se alimentaba y al que “Rambo” nos acercó (7-5-2018)

Así terminábamos nuestra excursión tras más de 8 horas de recorrido, y en “Crisan” dábamos nuestro habitual paseo pero sin nada nuevo…

De esta forma terminaba nuestra visita al “Delta del Danubio” con un muy buen balance de aves y avistamientos muy buenos… Aunque sí que hay que decir que nos quedaron varias zonas pendientes de visitar… Yo creo que teniendo tiempo, el “Delta del Danubio” es un lugar para meter 4 jornadas… Una intentando penetrar en mar abierto, donde son habituales los gaviones cabecinegros, y otra buscando zonas donde se producen grandes concentraciones de ardeídas… Además, se nos quedaron pendientes lugares como “Letea Forest”, una especie de bosque subtropical (de robles, chopos, olmos y fresnos), siendo el más norteño del mundo, y que hace años estaba cubierto por agua (recordando que el “Delta del Danubio” es una zona en constante evolución y que crece cada año).

Igualmente no visitamos el pueblo de “Sfantu Gheorghe” (o “Saint George”), uno de los destinos más conocidos del “Delta del Danubio”; un pequeño pueblo de pescadores, muy aislado, que es el único sitio del “Delta del Danubio” en el que puedes ver a la vez tanto el delta como el “Mar Negro”. Otra excusa para volver…

La tarde se nos estropeaba un poco, pero la verdad que teníamos ya toda la jornada hecha… Ya habíamos visto todo lo que teníamos que ver, y tras unas buenas jornadas de pajareo, no nos quedaba más que descansar y mirar en internet las especies que teníamos pendientes y zonas buenas para intentar observarlas al día siguiente en un último intento…

Pero antes de ir a la cama tras cenar con nuestros amigos franceses, curiosamente, teníamos muy buena observación desde la cama… “Bimbábamos” pico sirio, que habíamos visto en “Celic Dere” y que nos había pasado totalmente desapercibido, pero que viendo y repasando las fotos del viaje… Zassssssssssssssssssssssssssssss! Lo habíamos captado en un árbol puntiseco!!!

Pico sirio (5-5-2018)

En Rumania pueden verse todas las especies europeas de pájaro carpintero (a excepción del pito real ibérico y del pico dorsiblanco ibérico, pero que no están claros que sean especies o subespecies, y todo depende de la bibliografía. en la que mires…), así que esta nueva especie era un auténtico subidón! Lo habíamos buscado por el pueblo… y lo teníamos en la cámara! Jejejejeje.

De esta forma sumábamos el pico sirio al pico picapinos, torcecuellos, pito real, pito cano, pico mediano, pico dorsiblanco y picamaderos negro… Se nos escapaba el siempre difícil pico menor, y el pico tridáctilo, que aunque sí que habíamos escuchado, no habíamos llegado a ver… Un “bimbazo” desde la cama que nos hacía dormir a pierna suelta, con la sonrisa en la boca, y que nos auguraba un impresionante último día y final de viaje…

Y es que, aunque tenía desde bien pronto el despertador para sacar fotos al amanecer, intentar ver nutria en el canal principal y escuchar a los chacales dorados aullar desde la otra orilla, teníamos muy mala suerte y nos salía lloviendo, lo que nos servía para aguantar un poquito más en la cama…

Tras desayunar, de par de mañana volvíamos a coger el barco (embarcando a las 7,30 de la mañana) que nos llevaría de nuevo desde “Crisan” a “Tulcea” (tras 1 hora de viaje aproximadamente), para recoger el coche y movernos por zonas que ya conocíamos en busca de aves que nos faltaban… “Istria” y “Vadu” eran zonas a visitar, la primera por no haberla chequeado bien por ir a deshoras y el sol, y la segunda por los buenos resultados y porque nos gustó.

A pesar del mal día, con lluvias por momentos muy potentes, mirábamos algún apunte que teníamos, y usábamos “e-bird” (https://ebird.org/spain/home) para alguna especie… Teníamos pendientes por ejemplo la perdiz pardilla, que pensábamos que iba ser mucho más abundante, el bisbita gorgirrojo o el difícil escribano cabecinegro…

Lloviendo a mares (8-5-2018)

Tirábamos al bosque de “Badabag”, a una zona muy cercana a la ya visitada, en la que en “e-bird” había avistamientos de papamoscas papirrojo… Uno de los que nos faltaba…

En el bosque (8-5-2018)

Eran las 9 de la mañana, llovía y yo era bastante pesimista, pero aún así, Mazki paró si o si, y no me quedaron más narices que ponerme el chubasquero y pasear por la pista principal, a pesar de tener la sensación de… ¿y que hago yo aquí ahora?, si está lloviendo!!!

Y fue increíble la verdad. Entre mirlos comunes y ruiseñores, ahí estaba, cantando entre las hojas de los árboles mientras llovía suavemente… La luz era escasa, además de por las nubes, por la alta densidad de las hojas del arbolado, pero aún y todo el precioso macho de papamoscas papirrojo cantaba y nos lo llevamos tanto de recuerdo en nuestras retinas, como en la tarjeta de la cámara, con fotos bastante malas, pero que para mi más que suficientes…

Papamoscas papirrojo a pleno pulmón (8-5-2018)

El día anterior había terminado con una sonrisa por el pico sirio, pues este aún empezaba mejor, con otra sonrisa por el papamoscas papirrojo en un bosque idílico y totalmente por sorpresa, ya que la climatología era malísima… Completábamos así uno de los objetivos del viaje, y de los que nos habíamos planteado para el día!!!

Avistamiento que con la lluvia no esperábamos (8-5-2018)

Tras esta parada relámpago, nos dirigíamos a la zona de “Istria”…

El tiempo por momentos nos daba respiros, ya que de vez en cuando paraba de llover, a pesar de que en general la amenaza era continua, y la suave y fina lluvia fue una de las protagonistas de la mañana… Eso sí, no nos podemos quejar, ya que fue prácticamente la única lluvia de todo el viaje (con algunas gotas en una de las salidas del Danubio).

“Istria” la verdad que no defraudaba, ya que a pesar de estar bastante nublado, teníamos y observábamos cosillas interesantes… En su día la dejamos pendiente por el calor (ya que fuimos cuando más fuerte atizaba) ya que es tremendo, y la verdad que tiene muy buena pinta…

Pelícanos en una de las zonas húmedas de “Istria” (8-5-2018)

Aquí muy buen listado en poco más de una hora de visita del lugar…

Comenzando por aves acuáticas en zonas húmedas como cisnes, tarros blancos, patos cucharas, ánades frisos, azulones, silbones, gaviotas del Caspio y los dos pelícanos, tanto el común como el ceñudo en las zonas de balsas… Entre los carrizos lavanderas boyeras, garzas reales, garcetas comunes, garzas imperiales y sonidos de carriceros tordales, y en vuelo además de fumareles cariblancos, aguiluchos laguneros que sondeaban todo en busca de alimento.

En zonas encharcadizas las limícolas tenían sus representantes con buenos grupos de andarríos bastardos y combatientes, y correlimos zarapitín y menudos por ahí sueltos; en zonas de pastos se veía algún faisán, algún alcaraván, cigüeñuelas y cigüeñas pastando, mientras desde las zonas con pequeño arbolado cantaban los cucos.

Todo lejano en general, pero con el telescopio visto de lujo.

Pisteando, entre los pajarillos bastante variedad… En zonas de espinos y matorrales curruca capirotada, curruca zarcera, alcaudón dorsirrojo y alcaudón chico, y entre los córvidos, urraca y corneja cenicienta.

Y en las zonas de hierbas un par de alondras, trigueros, y un buen grupo de bisbitas campestres (soñábamos con el bisbita gorgirrojo pero de momento no teníamos suerte), mientras aviones zapadores, aviones comunes y golondrinas surcaban el cielo en los ratos que dejaba de llover…

Bisbita campestre (8-5-2018)

En el lugar había un par de construcciones, entre las que se movían gorriones comunes y molineros, estorninos pintos, lavanderas blancas y tarabillas norteñas.

Y en las vallas de las zonas de las ruinas (a las que entramos pero no vimos nada interesante), papamoscas grises, papamoscas cerrojillos y papamoscas collarinos, todos mezclándose, por lo que supongo que habría alimento en abundancia…

Papamoscas collarino, tras un papamoscas gris (8-5-2018)

Muy buena zona esta, que tiene pinta de que conviene invertir un poco más de tiempo para ver que se ve… Nosotros íbamos con el culo prieto, pero además de esta zona, decidíamos pistear por el lugar en busca de especies que todavía nos faltaban… Sobre todo buscábamos perdices pardillas, pero la suerte no nos sonreía.

Queríamos ir a “Vadu”, que nos había dado muy buenas observaciones unos días antes y de la que habíamos salido con muy buenas sensaciones, y para ello tomábamos una pista de tierra que no tenía mala pinta…

Recorríamos el camino (que estaba bastante húmedo y cada vez se cerraba más) entre alondras, trigueros, y paraba de llover, aunque reinaba un fuerte viento que era muy incómodo y nada positivo para ver aves, ya que en general, el viento suele ser algo muy negativo para ello. Además no faltaban tampoco, faisanes, abejarucos, algún alcaudón y aves comunes que ya estaban vistas con anterioridad y a las que ya nos prestábamos mucha atención…

Abejaruco en una rama (8-5-2018)

Espectacular macho de faisán (8-5-2018)

En este punto, disfrutábamos de una preciosa liebre que cruzaba el camino… Por lo que aumentábamos nuestra lista de mamíferos del viaje. Se sumaba al oso, al zorro, sarrio, suslik… Una gozada la verdad!!!! Ya que es bastante difícil ver una liebre de día, y más fotografiarla! Esta se posó en medio del camino y la disfrutamos a tope.

Liebre en las rodadas del camino (8-5-2018)

Digo camino, pero la verdad que el camino había desaparecido… Se trataba ya de unas rodadas, en ocasiones entre hierba que tapaba ya la tierra, que con la lluvia era más bien barro, pero en principio esa pista llegaba hasta “Vadu”, que era nuestro objetivo y decidíamos seguirla…

Pero sorpresa! No era así, todo se empezaba a embarrar y de repente las rodadas desaparecían en un canal…

Lugar por el que ya no podíamos pasar (8-5-2018)

Canal en el que teníamos que dar la vuelta, pero antes echábamos una parada ya que en los carrizos había bastante movimiento… Escribano palustre y buscarla unicolor cantaban desesperadamente, mientras que seguíamos escuchando algo que no nos cuadraba con nada de lo que conocíamos…

O mejor dicho, con nada de lo que ya habíamos visto, ya que nos sonaba a conocido, ya que en la radio del coche, continuamente escuchábamos los sonidos de las aves que son difíciles de diferenciar a simple vista…

Era el caso de un carricero agrícola que “bimbábamos” en esta pequeña balsa y que en el “Delta del Danubio” no habíamos sido capaces de localizar… Un nuevo “bimbo” que hacía que el día continuáse de lujo, a pesar de que en este punto tendríamos que dar media vuelta y volver por donde habíamos llegado para llegar a “Vadu” por carretera…

Carricero agrícola cantando a tope (8-5-2018)

Un “bimbazo” que nos hacía volver a sonreír, ya que el día no había empezado nada bien con las lluvias, pero en observaciones estaba siendo muy bueno, primero con el papamoscas papirrojo y ahora con el carricero agrícola.

Tras ello, media vuelta y hacia “Vadu”, con la sorpresa de un chacal dorado que nos cruzó delante del coche pero que apenas pudimos ver, ya que la hierba era muy alta, y aunque lo intentamos (casi subiendo al coche) nos fue imposible divisar…

Eran cerca de las 2 de la tarde, y estábamos cerca de “Vadu”, cuando en una pista que daba a unos campos de cultivo, coincidimos con unos pajareros, que nos hablaron que acababan de ver bisbitas gorgirrojos y escribanos cabecinegros, dos especies objetivos que se nos estaban escapando… Ellos se iban ya, pero nos decían que en unos campos alejados de donde estábamos los habían visto…

De esta forma, tocaba otear todo y buscar bien, con la presión añadida de buscar estas dos especies porque sabíamos que estaban (o por lo menos habían estado) y la ilusión de tener especies nuevas al alcance de nuestros prismáticos…

Y buscando y buscando, ahí estaban… Media docena de bisbitas gorgirrojos en un campo recién segado! Además, bastante cercanos a la pista principal.

Bisbita gorgirrojo (8-5-2018)

Una pasada de observación, ya que aunque a ratos seguía lloviendo, la meteorología nos daba un respiro y nos dejaba disfrutar de estos bisbitas a tope!!! Otro “bimbo”! Parecía mentira tal y como había empezado el día! Pero estaba siendo la bomba! Se sumaban estos bisbitas como novedad al carricero agrícola y al papamoscas papirrojo… Y aún nos quedaba “Vadu” y toda la tarde por delante!!!!!

Eran varios los ejemplares, de los que alguno se mostraba muy cercano… (8-5-2018)

Como el escribano cabecinegro no podía andar muy lejos, seguíamos buscando en esta zona de cultivos, desde una pista parcelaria muy cerca de “Vadu”, desde la que además de estorninos pintos, se veía también una preciosa tresena de cernícalos patirrojos que descansaba sobre uno de los campos.

Pareja de cernícalos patirrojos (8-5-2018)

Y viendo a los patirrojos, teníamos la suerte de ver al escribano cabecinegro en vuelo… Lejano pasaba de largo y no podíamos disfrutarlo pero si identificarlo… A pesar de que intentamos ir a la zona a la que había volado, no tuvimos suerte y no fuimos capaces de relocalizarlo…

Tras ello, continuábamos nuestro camino con un poco de mal sabor de boca por ese avistamiento tan fugaz, pero la zona de “Vadu” teníamos que otearla bien, ya que además parecía que el tiempo nos dejaba un rato tranquilos… Mientras, en los campos de cultivo aparecían calandrias, alondras, gorriones comunes, totovías, urracas, cornejas cenicientas y grajillas (de una subespecie diferente a la de aquí, y con una característica mancha blanquecina en la nuca).

Grajilla de la subespecie europea (8-5-2018)

“Vadu” la verdad que estaba espectacular, y nos regalaba un muy buen listado de limícolas y otras aves que no habíamos visto durante el viaje… Fue un auténtico acierto volver al lugar.

Entre vuelos de aviones comunes, aviones zapadores y golondrinas, se movían en los limos un sin fin de especies, mientras de los carrizos no paraban de sonar carriceros tordales, carriceros comunes y buscarlas unicolores, siempre entre cantos lejanos de cucos, y vuelos de tórtolas turcas, bastante abundantes en las zonas más rurales de la zona.

Y en los barros, no paraban de alimentarse muy buena variedad de aves, aunque en general en número bastante reducido… Chorlitos grises, chorlitejos grandes, chorlitejos chicos, chorlitejos patinegros, correlimos comunes, correlimos menudos, varios correlimos zarapitines, un correlimos de Temminck, archibebes claros (especie nueva durante el viaje), combatientes (la limícola más numerosa), archibebes comunes o andarríos bastardos eran algunas de ellas…

Buena variedad de chorlitejos, correlimos e incluso una avoceta nadando al fondo (8-5-2018)

Entre todo ello, una grata sorpresa que no esperábamos… Entre todas las limícolas (en las que no somos grandes expertos), una nos llamaba la atención, pero enseguida al verla con el telescopio salíamos de duda y la identificábamos con facilidad por las rayas de su cabeza…

Se trataba de un correlimos falcinelo, ave que sobre todo en otoño presenta en algunos humedales rumanos grandes concentraciones. Un interesante “bimbo” que encontrábamos en “Vadu” y que no esperábamos de ninguna de las maneras… No estaba en nuestras quinielas, pero la verdad que era una alegría tremenda… Un “bimbo” más para la saca.

Correlimos falcinelo (8-5-2018)

Así que aumentando poco a poco tanto el listado diario, como el del viaje, tocaba otear bien esta interesante zona donde el agua tenía poca profundidad y eran muchas las especies que buscaban alimento…

Buscábamos entre todas las limícolas (8-5-2018)

Y de hecho, a las limícolas se sumaban avocetas, avefrías, cigüeñuelas, lavanderas boyeras,  y fumareles comunes, fumareles aliblancos y charranes comunes que en vuelo sobrevolaban todo buscando pequeños pececillos sobre los que abalanzarse.

Avoceta acicalando su plumaje entre correlimos (8-5-2018)

Gran variedad con diferentes especies de correlimos, destacando el zarapitín en medio de la imagen (8-5-2018)

A todo ello se sumaba una gaviota enana, gaviotas reidoras, canasteras, algún martín pescador que recorría la zona a ras de agua como en la especie suele ser habitual, algún cormorán grande, y unas cuantas anátidas, como cercetas carretonas, porrones pardos, porrones europeos, patos colorados y fochas, que nadaban en el agua, cercanas a un grupo de una veintena de ánsares (entre los que no veíamos ninguno raro por mucho que buscábamos), y varios cisnes.

Grupo de ansarones (8-5-2018)

Igualmente cernícalos patirrojos y alcotanes entre aves rapaces, y variedad de ardeídas, con el sonoro avetoro que volvimos a escuchar entre la densa vegetación del lugar, garcetas grandes, alguna garcilla cangrejera, moritos, garzas reales y garzas imperiales…

Garza imperial entre la densa vegetación (8-5-2018)

Teníamos poco tiempo, así que con vuelos de abejarucos y abubillas, abandonábamos “Vadu”… Sin duda alguna uno de los mejores sitios para pajarear en Rumania, con una tremenda variedad en muy pequeña superficie, y con especies muy interesantes… si en nuestra primera visita había sido un muy buen lugar, en esta, aún lo era más. Espectacular.

Antes de marchar, nos hacíamos la foto oficial del viaje, con un cielo espectacular que parecía que se iba a romper pero que de vez en cuando nos daba un respiro para apurar nuestras últimas horas allí, que la verdad estaban siendo apoteósicas con las especies nuevas que se nos habían resistido pero que estábamos pudiendo ver en nuestras últimas horas…

Hablar de la alta cantidad de mosquitos que había en estas zonas húmedas, sobre todo a primera y última hora del día, y por ello a pesar de que tuvimos altas temperaturas en general llevábamos pantalones largos… Si tenéis en mente viajar allí, os diré que llevéis ropa de todo tipo… Abrigada para llevar varias capas, y fresca para los días de mucho calor, combinando pantaloneta y pantalón, y sin olvidar gafas de sol, gorra, crema de sol, y algún repelente antimosquitos (muy necesario sobre todo en el interior del “Delta del Danubio”)… Tener en cuenta que a pesar de ser principios de mayo, lo mismo puede nevar en “Cárpatos”, que hacer 40 grados en “Tulcea” (la entrada al “Delta”).

Foto oficial del viaje con parte del humedal de “Vadu” a nuestra espalda (8-5-2018)

Pasaban las 5 de la tarde, y tras ver una buena concentración de cernícalos patirrojos sobre unos carrizos, decidimos dejar “Vadu” tras un par de horas (y de nuevo mal comer un poco) para de nuevo pistear, de forma que seguíamos haciendo kilómetros por pistas de la zona, con especies habituales como tarabilla norteña, tarabilla común, collalba gris, mirlos, calandrias, alondras, bisbitas campestres, gorriones, urracas, tórtolas turcas, cornejas cenicientas, grajillas, palomas bravías, palomas torcaces, abubillas, carracas, cernícalos vulgares y patirrojos (parecía que bastante habituales por la zona), papamoscas grises o alcaudones dorsirrojos (alcaudón muy abundante y presente durante todo el viaje), jilgueros, golondrinas y aviones comunes, o cantos de oropéndolas, ruiseñores y cucos en las zonas más frondosas.

Y es que, por estas pistas la verdad que la variedad de aves era muy amplia… Además, como el tiempo era bastante malo estábamos prácticamente solos, lo que hacía que las aves estuvieran más confiadas…

Y de esta forma, en la misma pista… Saltaba otra vez la sorpresa!!!! Por el mismo lugar por el que habíamos pasado unas horas antes veíamos una pareja de perdices pardillas.

Pareja de perdices pardillas (8-5-2018)

Era nuestro objetivo, que tras varios días por fin conseguíamos ver y que nos estaba llevando por el camino de la amargura… Para Iñigo era “bimbo”, y yo ya tenía vistas por la Península, pero la verdad que fue curioso verlas en un hábitat totalmente diferente al de aquí… Aquí se encuentra en zonas de alta montaña, entre rocas y brezos, y allí parece que tiene predilección por zonas de campos de cultivo… Como cambian las cosas con unos cientos de kilómetros de por medio! Jejejejejeje!

La verdad que era un auténtico subidón. Era una de las especies que teníamos en mente, y aunque nos habían dicho que veríamos fácil, pues ya veis… La vimos a ultimísima hora y sobre la bocina. Una buena alegría que nos llevábamos con ya poquitas horas de luz por delante, pero que nos daba fuerza para intentar ver algo nuevo en el tiempo que nos quedaba por allí…

Perdiz pardilla muy bonita y cercana… (8-5-2018)

Tras ver a esta pareja de perdices pardillas a placer desde el coche (que utilizábamos como “hide” en este tipos de pistas), continuábamos por caminos de piedra entre ratos de sol y fuertes tormentas, oteando campos de cultivo, donde en ocasiones se venían venir las tormentas…

Paisaje en el que buscábamos especies… Un mar de cultivos… (8-5-2018)

Las aves comunes seguían siendo abundantes por estos campos a pesar del agua, y entre gorriones localizábamos un interesante grupo de unos 20 gorriones morunos, primo del gorrión común que todos conocemos, pero con el pecho mucho más barreado de negro en los machos…

Precioso gorrión moruno (8-5-2018)

Entre tormenta y tormenta pasábamos los minutos sin salir del coche, pero con paradas estratégicas a lo largo de las pistas que recorríamos, en las que mirábamos con nuestros prismáticos y apuntábamos con la cámara a todo lo que se movía…

Arcoíris en los campos de cultivo (8-5-2018)

Y de esta forma, una vez más la suerte nos sonreía y… Bimbooooooooooooooooo!

Ahí estaba el escribano cabecinegro sobre los hierros de una torreta eléctrica… Unos minutos antes lo habíamos visto volar fugazmente tras el aviso de unos pajareros que andaban por la zona, pero ahora sí, entre una intensa lluvia lo localizábamos en una de las habituales construcciones eléctricas que cruzaban todo aquello…

No nos podía ir mejor!!!!!

Escribano cabecinegro (8-5-2018)

El mirar en “e-bird” volvía a funcionarnos con los posibles sitios para ver especies, y la verdad que nos salía un día mucho más que fructífero usando la aplicación… Todas las especies que teníamos pendientes en la lista que habíamos hecho a la mañana, habían sido vistas, e incluso en muy buenas condiciones, a pesar de que la lluvia nos había acompañado desde el amanecer y no tenía muy buena pinta!

Con este precioso macho de escribano cabecinegro muy activo en un campo de colza, cerrábamos el listado de especies que teníamos pendiente, tras ver la perdiz pardilla 45 minutos antes, el correlimos falcinelo y los bisbitas gorgirrojos un par de horas antes, y el carricero agrícola y el papamoscas papirrojo durante la mañana… Menudo final de viaje! Ni en nuestros mejores sueños!!!!!

En el único matorral que había el escribano cabecinegro mostraba sus llamativos colores… (8-5-2018)

Tocaba poco a poco ir pensando en cerrar el chiringuito, ya que aún nos quedaba una tiradica maja hasta Bucarest, pero seguíamos quemando gasolina con nuestro coche (al que le habíamos dado buen trote por pistas, sobre todo en “Istria” metiéndonos en buenos barrizales), ya que antes de coger la autovía, realizábamos una parada en el “lago Hazarlac”, cerca de “Harsova”, un lago que Dan, el guía que habíamos tenido en “Cárpatos” nos había recomendado…

Allí llegábamos prácticamente a oscuras y nos recibía una pareja de perdices pardillas en la misma pista, a la que ya no había luz para fotografiar, pero que bueno, a la que tampoco hacíamos mucho caso, ya que unos minutos antes habíamos visto otra pareja a placer como ya habéis visto…

En muchas ocasiones suele ocurrir esto; cuesta ver al primer ejemplar, y luego te hartas…. Eso nos pasó con las pardillas! Jajajajaja! Nos costó muchísimo ver la primera, pero una vez vista, si nos hubiéramos quedado más días en Rumanía nos hubiéramos hinchado a ellas… Jajajajaja.

Última balsa visitada, “lago Hazarlac” (8-5-2018)

Para observar bien la balsa, subíamos malamente entre zarzas y barro a un alto que había cerca, y no había mucha variedad pero cosillas interesantes…

Cierto es que llegábamos con poco tiempo para observar, y seguramente este lago sea un sitio interesante, pero aún así, nos dio tiempo a ver que estaba lleno de somormujos lavancos, cisnes, y que era un muy buen sitio para garzas, ya que en pocos minutos pudimos ver como volvían muchas garcillas bueyeras y martinetes a dormir, mientras un par de alcotanes apuraban las últimas luces para cazar por la zona, entre los sonidos de cucos, estorninos pintos, ruiseñores y carriceros tordales.

Además, destacar nuestras últimas cornejas cenicientas y grajas del viaje (que habían sido muy abundantes), y un mínimo de 3 avetorillos que cantaban desde diferentes zonas de los carrizos, y que de vez en cuando volaban bajos y se les podía localizar entre la densidad de las cañas…

Especie nueva que todavía no habíamos visto por allí, y que nos hacía felices, ya que con ella sumábamos nada más y nada menos que la especie 200 del viaje… Una auténtica pasada!!!!!

Avetorillo entre carrizos (8-5-2018)

En este punto y ya de noche dábamos por terminado el día… y el viaje.

Nos tocaba seguir haciendo kilómetros hasta “Bucarest”, con aún más de dos horas de viaje, y llegando para cenar a la capital de Rumanía… Nuestro avión salía a las 6.10 de la mañana, y el coche teníamos que dejarlo a las 4 de la mañana también en la empresa de alquiler, que se encargaba de llevarnos al aeropuerto, ya que estaba a unos pocos kilómetros… Por ello, decidimos no coger noche de hotel y dormir algo en el mismo aeropuerto, ya que eran más de las 10 de la noche y no nos merecía la pena andar buscando para dormir tan pocas horas y madrugar tanto… Por eso habíamos decidido la última noche ir a la aventura y no reservar nada… Para ver allí si nos merecía la pena y teníamos ganas de coger hotel para dormir unas horas o no….

Si hubiéramos querido, no hubiéramos tenido problema para buscar donde dormir, al igual que no tuvimos problema los días que íbamos sin alojamiento cogido… Aunque pueda parecer raro, recomiendo no coger alojamiento en los días que no se tiene  claro donde se va a dormir ni que zona se va a visitar al día siguiente, ya que hay una gran oferta hotelera (con hoteles muy baratos), ya que depende como vaya el día nos puede convenir más dormir en unos sitios u otros para amanecer en los lugares que queramos visitar antes… De hecho, nosotros los días que íbamos a la aventura y sin guía, no teníamos nada reservado y encontramos con facilidad… Incluso la primera noche, a pesar de que era tarde…

Pero eso, ya que esa misma noche teníamos que dejar el coche, preferimos cenar e ir directamente al aeropuerto, por cierto, un “kebab” muy barato (y rico) que cogimos en un bar callejero con un refresco y unas patatas fritas, y que fue el único momento del viaje en el que hicimos turismo por “Bucarest”… Jajajajajajajaja.

Recorrido de la parte final del viaje con los puntos de interés que visitamos… Imagen de “Googlemaps”

Igualmente diré, que aunque nosotros la verdad que mal comíamos, en el tema de alimentación en Rumanía tampoco hay problema alguno… Es bastante fácil encontrar sitios para comer, muy bien de precio, con comida típica del lugar (aunque sí que es cierto que en “Dobrudja” nos costó un poco)… Supermercados para comer para el viaje, muy bien y baratos por casi prácticamente cualquier lugar, teniendo en cuenta que como ya dije en la primera  y segunda entrada, en los “Cárpatos” es todo bastante más caro que en el resto del país (igual que en “Bucarest”, la capital). Nosotros aprovechábamos para comer durtante el día de compras que realizábamos (frutos secos, galletas, snaks, patatas fritas, latas de conservas…), y por las noches una vez ya estaba a oscuras, cenar sentados en plan bien y tranquilos…

Tras esta pequeña reflexión, tocaba dejar el coche, que como ya dije habíamos cogido a todo riesgo. Importante tener cosas del desplazamiento y la forma de movernos por allí en mente… Combustible más caro, luces de posición obligatorias las 24 horas, tasa de alcohol 0.0, carreteras en mal estado, gente un poco alocada… Así que seguro a todo riesgo, y quitarnos de preocupaciones…

Tras dejar el coche, tocaba tirar para el aeropuerto, para ir a la zona de embarque y esperar a que nos diera la hora de montar en el avión…

Nuestro vuelo salía a las 6.10 de “Bucarest”, y con escala en “Frankfurt”, llegábamos a Noáin (Pamplona) a las 11.35 de la mañana, con todo el día por delante para ponernos al día y descansar… Así que una perfecta conexión con una escala de apenas 2 horas… Una gozada de viaje. Muy cómodo saliendo de nuestra propia ciudad y nada caro.

Sobrevolando los Alpes, y celebrando el viaje con una cerveza a pesar de las horas… Jejeje (9-5-2018)

Y poco más que decir… La verdad que un viaje espectacular que cualquier pajarero tiene que hacer al menos una vez en la vida…

Listado impresionante, con mamíferos, anfibios y reptiles, pero sobre todo con aves… Pico tridáctilo, pico dorsiblanco, pico sirio, treparriscos, cascanueces, serreta chica, collalba isabelina, collalba pía, mito de cabeza blanca, pelicano común, pelícano ceñudo, curruca gavilana, papamoscas collarino, pigargo, cernícalo patirrojo, perdiz pardilla, picamaderos negro, bisbita gorgirrojo, correlimos falcinelo, pito cano, alcaudón chico, cormorán pigmeo, curruca zarcerilla, escribano cabecinegro, avetoro, faisán…. Y así hasta 200 especies!!!!!!!! (Tener en cuenta, que por lo que he visto en crónicas lo normal suele ser en 8-9 días ver unas 180 especies, por lo que nuestro viaje fue una auténtica gozada, aunque también es cierto que no paramos en ningún momento y prácticamente de sol a sol estábamos pululando por ahí con nuestros prismáticos…)

Ahí estamos, como los que más aves vieron en Rumanía en 2018 en “e-bird”

Una pasada de viaje, nada caro, con buena gastronomía, lugares con alojamiento barato, e impresionantes y curioso sitios, como el “Delta del Danubio” cuyo único acceso es en barco… Además pocas dificultades para viajar, ya que no hay que cambiar nada en la compañía telefónica, vale con el DNI (o pasaporte por si acaso), no hay que hacer nada para poder conducir por allí, y lo único necesario es cambiar algo de dinero (que se puede hacer allí mismo) e ir bien preparado con ropa de todo tipo… Igualmente importante llevar bien planeado el viaje en cuanto a lugares a visitar, ya que hay mil y una pistas y lagos donde perderte en hábitats muy diferentes e interesantes en pocos kilómetros…

Poco más puedo añadir, y solo espero que os haya gustado esta tercera parte de la crónica, y que os pueda servir de ayuda si vais por allí… No dudéis en poneros en contacto conmigo si queréis saber alguna cosilla más!!!!

Ánimo que ya queda menos para poder viajar, volar y disfrutar de las aves y fauna del planeta… mientras tanto, un poco de envidia de lo que hay en Rumanía! Jejejejejeje! Y como se dice por allí… Pa! La revedere!!!!

Bandera rumana hondeando (4-5-2018)

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Rumania II: Por los campos de cultivo y estepas de “Dobrudja” y alrededores

Tras un buen recorrido por los Cárpatos (os dejo el enlace para los más rezagados (https://avistadepajaros.wordpress.com/2020/04/25/rumania-i-por-las-montanas-de-los-carpatos/) continuo con la crónica de este espectacular viaje en el que junto a Iñigo Mazkiaran recorrimos parte de Rumania pajareando y bicheando.

Después de las altas montañas de “Brasov” y “Zarnesti”, nos tocaba poco a poco ir hacia una zona totalmente agraria como es “Dobrudja” también llamada “Dobrogea” (el territorio localizado entre el curso bajo del Danubio y el Mar Negro) y sus alrededores, con varias zonas buenas para el pajareo donde se mezclan hectáreas y hectáreas de zonas agrícolas con grandes humedales…

Para ello poco a poco tirábamos hacia el sureste, bajando desde “Brasov” por “Predeal” siempre acompañados por buenos grupos de córvidos, sobre todo grajas en las praderas, junto a urracas y cornejas cenicientas. Poco a poco íbamos haciendo kilómetros pasando por ciudades como “Sinaia”, “Campina” y “Ploiesti”.

Veíamos como el hábitat cambiaba… Los bosques, pastizales y altas montañas eran sustituidos poco a poco por zonas totalmente llanas, sobre todo a partir de “Ploiesti”…

Por ello, parábamos en cualquier zona que nos parecía aparentemente buena para bichos, y de esta forma encontrábamos una zona encharcada, en la que se veía bastante movimiento cerca de “Ciorani”. Apartábamos el coche al arcén, y observábamos con nuestros prismáticos y telescopio… Era poco más del mediodía y comenzaba a notarse ya con intensidad el sol…

Parada en una balsa (3-5-2018)

Poquita variedad en esta pequeña balsa, pero especies muy interesantes, con las primeras limícolas y aves acuáticas del viaje, que iban a ser a partir de aquí las protagonistas.

Interesantes las limícolas, pero prestamos especial atención a las lavanderas boyeras, entre las que vimos más de una subespecie… A pesar del sol y la mala luz, se mostraban preciosas en los bordes de la charca con sus tonos amarillos.

Lavandera boyera subespecie superciliaris (3-5-2018)

Macho de lavandera boyera subespecie feldegg, muy frecuente en Rumania (3-5-2018)

Además, en esta pequeña balsa, buenas concentraciones de andarríos bastardos y combatientes, con unos grupos de 80 y 40 ejemplares respectivamente, además de cigüeñuelas y una docena de avefrías…

Se notaba ya que estábamos en plena zona de cultivos, y además de córvidos por los alrededores, los trigueros comenzaban a ser numerosos cantando desde lo alto de los arbustos…

Limícolas en un muy buen bando (3-5-2018)

Tras esta breve parada al pie de carretera en esta balsa de la que no teníamos referencia, tocaba seguir y volver a parar pasado el pueblo de “Cioranii de Jos”, donde a la par de la carretera había una gran balsa con buena parte de carrizos, pero que tenía una pista que se metía por los campos y iba por alrededor.

Aquí, en el “lago de Glodeanu” paramos y echamos un rato, ya que había cosas muy interesantes… Eran cerca de las 13:30 y paramos media hora, donde vimos una treintena de especies diferentes, muchas de ellas novedosas durante el viaje, e incluso un “bimbo” que no tenía planteado ver durante el viaje…

Nos llamó la atención una especie de pato blanco muy lejano y pequeño que no llegábamos a identificar con claridad… Montamos el telescopio y poco a poco nos fuimos acercando por la pista que rodeaba parte del lago, hasta que… ¡Bimbo! Se trataba de una preciosa serreta chica! Un precioso macho adulto en plumaje nupcial! Pena que voló enseguida y se metió hacia el interior del lago, donde ya la perdimos, ya que se trataba de una laguna de muy buenas dimensiones…

Un “bimbo” para mi (3-5-2018)

Como ya he comentado, muy buena cantidad de aves… Además de la serreta chica (sorpresón por el que ya había merecido la pena la parada), Muy buena variedad, sobre todo en anátidas…

Además de los típicos córvidos, las palomas bravías, los escribanos trigueros y las lavanderas boyeras (que ya comenzaban a ser habituales), abundantes los porrones europeos, algún porrón pardo, ánades friso, ánades reales, cercetas carretonas, tarros blancos, fochas, zampullín común, zampullín cuellinegro, somormujo cuellirrojo (aunque muy lejano, una pena porque también era “bimbo” y estaba espectacular) y somormujo lavanco…

Variedad de anátidas… Ánade real, cerceta carretona, porrón europeo y focha descansando en una orilla del lago (3-5-2018)

Se presentaba variedad de especies, pero en números pequeños, y es que, este lago en épocas de paso migratorio debe ser espectacular y alcanza centenares de ejemplares de varias especies, tanto en el mismo lago, como en los campos de cultivo de los alrededores…

Mientras seguíamos buscando, veíamos un par de canasteras muy lejanas y que alzaban el vuelo, alguna avefría y alcaudones dorsirrojos mientras un bando cercano al centenar de aviones zapadores tomaban el cielo y carriceros tordales y currucas zarceras cantaban entre matorrales y carrizos.

Entre especies grandes, se veían varios cisnes (muy territoriales entre ellos), garzas reales y garcetas grandes (sobre todo entre los carrizos), espátulas, una pareja de ánsares y garcillas bueyeras… Además de algún aguilucho lagunero, que sobrevolaba el lago y levantaba todos los bichos habidos y por haber de la balsa…

Cisne alzando el vuelo (3-5-2018)

Tras esta buena parada, tocaba hacer kilómetros en coche pasando por “Urziceni”, “Ciochina”, e íbamos parando en zonas que nos podían parecer buenas para pajarear… Sobre todo lagos a pie de carretera como “lago de Saratuica” o “lago Fundata” donde no vimos nada relevante.

Continuamos la carretera, y poco a poco iba llegando la tarde… De vez en cuando comíamos algo, pero nada de fundamento a decir verdad…

Zonas verdes que mirábamos (3-5-2018)

Tras pasar “Slobozia”, paramos en el “Lago Iezer”, del que teníamos muy buenas referencias pero poquitas especies nos salían… Puede ser porque pegaba ya el sol bastante, y la avifauna estaba bastante parada…

Además, la cantidad de carrizo no ayudaba a la visibilidad, pero a pesar de ello sacábamos alguna especie nueva… Entre ánades reales y somormujos lavancos escuchábamos un rascón entre la vegetación… También se oían carriceros tordales entre los carrizos, y sobrevolaban el cielo golondrinas comunes, algún aguilucho lagunero, una gaviota patiamarilla y un cernícalo vulgar… Además, aunque no se veían con claridad, parecía un muy buen lugar para la familia de las garzas, ya que en poco rato vimos 3 garzas imperiales escondidas entre la densa vegetación de la orillas…

“Lago Iezer”, balsa que nos daba pocas cosillas nuevas (3-5-2018)

Seguíamos nuestro camino en coche, pasando por “Ograda” y realizábamos otra parada en el “Lago Strachina”… Íbamos de lago en lago, y tiro porque me toca… Jajajajajaja. Así era nuestro acercamiento a “Dobrudja”.

Teníamos este punto como de interés, pero la verdad que no había mucha cosa… Aún así paramos un cuarto de hora, y si que sacamos algunas cosillas…

Especies pero bastante a cuenta gotas, exceptuando los cisnes vulgares (de los que había una quincena) y cormoranes grande, con un grupo de 50 individuos (y que todavía no habíamos visto durante el viaje)… Con ellos, cercetas carretonas, ánades friso, ánades azulones, porrones europeos. Destacar varias gaviotas reidoras, y las primeras garcetas comunes y moritos (con 4 ejemplares), que acompañaban a alguna garceta grande.

Garceta común entre la vegetación, una de las pocas novedades  (3-5-2018)

Durante el camino, que proseguíamos, eran abundantes las grajas, estorninos pintos, gorriones en las zonas más rurales, trigueros y alcaudones dorsirrojos en zonas de arbustos, y cernícalos vulgares, aguiluchos laguneros, golondrinas y aviones zapadores en vuelo… Además nutridas las lavanderas boyeras, de las que veíamos la subespecie típica de Rumania con bastante frecuencia, casi siempre en zonas cercanas al agua.

Muy comunes los cucos en todo el camino y en todas las paradas… Se escuchaba continuamente, y con bastante frecuencia se dejaban ver… Aquí en Navarra, estoy acostumbrado a escucharlos en zonas boscosas y frondosas, por lo que pocos he visto… Así que allí disfrutaba de lo lindo con la especie, muy bonita y elegante, que a pesar de que todos hemos escuchado en alguna ocasión, no podemos decir lo mismo de avistamientos… A pesar de no ser especie nueva para mí, un auténtico lujo disfrutar de ellos de esa manera…

Cuco en vuelo (3-5-2018)

Continuábamos nuestro camino (eran ya cerca de las 5 de la tarde), por “Giurgeni” y “Harsova” mientras veíamos nuestras primeras abubillas, y ya estábamos totalmente en un hábitat diferente al de días anteriores… Poco a poco entrábamos en “Dobrudja”, una de las mejores zonas para pajarear en Rumania (y Europa), siendo un lugar excepcional durante la migración otoñal, además de por verse aves en vuelo, porque es un sitio usado como parada estratégica de descanso, siendo uno de los mejores lugares de Europa por ejemplo para ver correlimos falcinelo, impresionantes concentraciones de cientos de ejemplares de ardeídas, o grupos de miles de ánsares caretos o barnaclas cuellirrojas.

Una zona totalmente agrícola, con muchísimos carros de madera tirados por burros, mulas y caballos, y donde era evidente la falta de dinero… Zona pobre, con escasos recursos, y pesca y agricultura tradicional como prácticamente única forma de subsistencia. Las carreteras seguían siendo malas, con muchos baches aunque mucho más rectas y con mucha visibilidad, eso sí, con muchos pueblos de por medio por los que las carreteras nacionales están pasando continuamente, y que te hacen ralentizar el ritmo de viaje…

Así como en “Brasov” veíamos coches de lujo y auténticas mansiones, aquí todo era más precario, con casas en peores condiciones, más pequeñas, coches que parecían auténticas chatarras andantes y con el uso de carromatos tirado por caballos como transporte muy asentado, todo ello entre restos de praderas esteparias silvestres enclavadas en gigantescos campos de cereales.

Hombre en su carro, imagen típica del lugar (3-5-2018)

Por estas masas de campos de cereales, comenzábamos a ver especies nuevas… Entre gorriones comunes y alcaudones dorsirrojos, nos llamaban la atención un par de carracas sobre tendidos de la luz, y un faisán (en aquel tipo de tierras es bastante común como animal salvaje), pero que estaba escondido a la perfección entre las verdes hierbas…

Carraca (3-5-2018)

Estas azuladas aves siempre llaman la atención por sus coloridos, por lo que es un lujo dar con ellas…

Además, comenzábamos a ver las aves típicas de estepa, que por el momento no habíamos visto en los hábitats más forestales… Era el caso de calandrias, alondras y collalbas grises…

Además, otro nuevo córvido se unía a nuestros avistamientos… La grajilla, que de esta forma se sumaba a los cuervos, corneja cenicienta, arrendajo, graja, urraca y cascanueces que habíamos visto en zonas más altas.

En esta zona de “Dobrudja”, visitábamos buenas zonas para collalbas, con las que de verdad teníamos mucha suerte… Tras casi atropellar un faisán en la zona de “Stupina” (ese faisán si que lo vimos bien), íbamos a “Pantelimon”, donde tras pasar una especie de cantera abandonada, parábamos y oteábamos todo bien con el telescopio… Además de una collalba gris y un cernícalo, pudimos disfrutar de una preciosa collalba isabelina… Dudamos mucho con ella, pero sin duda alguna con la guía delante la confirmamos con facilidad… Aunque estaba cercana, no paraba de moverse, y eso dificultaba la observación… A pesar de ello, la tuvimos casi 15 minutos allí, y con el telescopio (cuando paraba) se le veían los detalles distintivos de la especie a la perfección… De hecho este ejemplar no paraba de coger gusanos y picotear insectos por el suelo, por lo que seguramente no tendría el nido muy lejos… Un nuevo “bimbo” que teníamos en la lista, cumpliendo las expectativas.

Collalba isabelina (3-5-2018)

Oteábamos y oteábamos, y veis que poco a poco íbamos sacando cosillas… Habían pasado ya las 6 de la tarde y aún nos quedaba recorrido por hacer en busca de otra collalba que se puede ver por allí y para la que nos quedaba un trecho, pero aún y todo de vez en cuando había que echar pies a tierra y buscar en sitios que nos podían parecer buenos…

Buscando y buscando, esta es la zona en la que vimos la collalba isabelina (3-5-2018)

Además, estas praderas eran amenizadas por suslik europeo (Spermophilus citellus), una especie de roedor (del estilo de los conocidos perrillos de la pradera) que vive en los llanos de la Europa Oriental, y que ya habíamos visto con anterioridad también en algún campo pero en muy malas condiciones…

Suslik moviéndose entre las hierbas (4-5-2018)

Concretamente, se trata de una ardilla de tierra de tamaño mediano, con cuerpo redondo, cola corta y orejas pequeñas. Su pelaje es de color crema, con tonos más amarillentos o más negruzcos. Su hocico es poco afilado, y los pies son amarillentos, con garras bastante potentes.

Es un animal endémico en Europa central y sudoriental, y se trata de un mamífero excavador, que en invierno hiberna, aunque parece que rompe ese periodo de letargo en varias ocasiones mientras está en el. Tiene una esperanza de vida de unos 6 años, y habita estepas de hierba corta, pastos y praderas, con arbustos y árboles esporádicos, desde el nivel del mar hasta los 2.500 metros de altura. Además, puede habitar en los márgenes de los campos, los caminos de las granjas, los bordes de las fosas de arena o grava, los terraplenes y otros entornos más humanizados.

Excavan sus propias madrigueras con pies y manos, de las que se alejan muy poco, y viven en pequeñas colonias. Las madrigueras tienen varias entradas y varios túneles y están ubicadas principalmente en áreas abiertas para permitir una buena visibilidad (en ocasiones bajo rocas o zonas arbustivas), y pueden ser permanentes (con un nido donde viven y hacen la cría) o temporales.

Es una especie diurna que a pesar de vivir en madrigueras hace buena parte de su vida en la superficie, sobre todo vigilando el terreno (tiene muchísimos depredadores, entre los que están los mamíferos carnívoros y prácticamente todas las aves rapaces que puedan sobrevolar la zona), y es un animal herbívoro que consume hojas verdes, flores, semillas, raíces y brotes, pero también puede incluir artrópodos en su dieta.

La especie está incluida en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN y también está protegida por la Directiva de Hábitats y Especies de la Unión Europea, con países donde hay planes de recuperación, e incluso lugares donde ha sido reintroducida…

En Rumania parecía un animal bastante común, sobre todo en los siguientes días que estuvimos por esta zonas de estepas y campos de cultivo, aunque a decir verdad, era asustadizo y escurridizo, y no era nada fácil verlo en condiciones y fotografiarlos… A pesar de ello, con paciencia y esperando un poco (aunque íbamos justos de tiempo), podíamos ver alguno un poco decentemente…

Más cercano se mostraban desconfiados (4-5-2018)

Simpático animal que nos amenizaba los minutos mientras esperábamos y buscábamos aves con el telescopio…

Y con ello, entre “Targusor” y “Cheia”, llegaba otro “bimbo”… Cernícalos patirrojos!!!! Cernícalos que en paso se suelen ver en ocasiones en la Península Ibérica siendo rareza, y que yo nunca había visto antes… En esta ocasión, veíamos muy lejanos, pero posteriormente (como veréis en otras fotos) fueron más habituales y mucho más cercanos…

En estas zonas totalmente llanas, nos llamó mucho la atención la cantidad de molinos  eólicos que había… Parques con decenas y decenas en línea recta, que estropeaban la bonita vista de pastizales y campos de cultivo totalmente verdes… Ya habíamos leído en algún tema sobre esta alta densidad de estos monstruos en Rumania, pero no los esperábamos tan numerosos

A pesar de ser esta una zona pobre, y que en agricultura aún guarda muchas formas de trabajo tradicionales y sin maquinaria pesada, poco a poco estos molinos han ido conquistando territorio, con todo lo que eso conlleva… Y es que, no solo se trata de molinos, si no de casetas de mantenimiento, transformadores, postes eléctricos con cables para llevar la luz y la energía de un lado a otro… Algo que hace unos años no existía, y hacía que esto aún fuera mejor para las aves, ya que ahora, tanto los molinos como los cables y postes son peligrosos por electrocuciones en postes o golpes con las hélices de los molinos, con lo que ello conlleva… Además, existen pocos árboles, lo que hace que muchas especies tengan que anidar en los postes, con el peligro añadido que eso tiene…

Poco a poco, con estos parques eólicos se está generando dinero, lo que está haciendo que se vaya integrando el uso del regadío en la zona (para aumentar la productividad), además de herbicidas y productos fitosanitarios que como es lógico no viene bien al campo, o el uso de maquinaria pesada, siendo mucho más agresivo y eliminando pequeños ribazos y setos en las orillas y borde de los campos… A pesar de ello, no deja de ser (por el momento) una zona atrasada económicamente, y como estáis viendo y veréis, sigue siendo uno de los mejores sitios de Rumania para ver aves.

Molinos eólicos girando con un cernícalo patirrojo entre sus aspas (3-5-2018)

En “Cheia” entre carreteras mal asfaltadas y pistas de piedra (algo predominante en esta zona) visitábamos un lugar para buscar la collalba pía… Una zona de moles rocosas no muy altas, donde prácticamente está asegurado ver a este precioso pajarillo, y que nosotros teníamos en la lista tanto de aves a ver, como de lugares a visitar…

Zonas de rocas en la que teníamos que buscar la collalba pía (3-5-2018)

A pesar de ser ya casi las 7 pasadas de la tarde, muy buenos avistamientos, con varias especies nuevas y que no habíamos visto aún durante el viaje, por lo que quedamos más que satisfechos con esta zona (donde despedimos el día), y a la que al día siguiente volvimos a primera hora…

Mientras el sol caía, cantos de cucos y oropéndolas, vuelos de vencejos (bastante comunes durante todo el trayecto, aunque más habituales a última hora de la tarde), aviones comunes, cernícalos patirrojos y golondrinas daúricas, una tórtola europea (primera del viaje) y un escribano hortelano la mar de cantarín.

Escribano hortelano (3-5-2018)

Además, algún chochín en las zonas más arbustivos, y algún grupito de gorriones molineros en una zona de huertas que había junto a las rocas, donde también se observaba bisbita arbóreo, cantos de pico picapinos, carbonero común y donde al día siguiente vimos una especie muy especial… Era una zona muy interesante y en la que no nos había dado tiempo a investigar suficiente, y que dejábamos en pendiente para meter un rato al amanecer…

Pero antes, entre cantos de ruiseñores comunes que salían desde la vegetación, llegaba la especie que nos llevaba hasta allí… Un precioso ejemplar de collalba pía, que veíamos a la perfección, aunque lejano y esquivo revoloteaba de piedra en piedra… Precioso ejemplar que pudimos seguir durante varios minutos.

Collalba (3-5-2018)

Además, paseando por esta zona, observábamos también abejarucos en vuelo, y un par de carracas, que se mostraban más confiadas que la collalba pía junto a la misma carretera, que de alguna forma “regateaba” estos peñascos, que con tal variedad de especies son muy aconsejables para visitar y para echar un rato…

Carraca acicalándose el plumaje (3-5-2018)

Allí acabábamos la tarde mientras una abubilla echaba sus últimos cantos al cielo, con lo que tocaba recoger todo e buscar sitio para cenar y dormir, ya que esta noche no teníamos nada reservado y íbamos un poco a la aventura, dependiendo de donde acabáramos el día…

Abubilla al atardecer (3-5-2018)

Dormimos en un hotel (hotel “Emi” en “Mihail Kogalniceanu”) que estaba en la misma carretera, y cenamos en el restaurante del mismo hotel, ya que prácticamente estaba todo cerrado (vimos un asador con muy buena pinta y barato, pero estaban justamente cerrando… Y eso que para nada era tarde)… Tuvimos suerte, y comimos comida típica a buen precio, con lo que cerrábamos un buen día, con muy buenos avistamientos, y con el canto de un autillo en la misma entrada del hotel… Una especie más… Todo suma! jejejeje.

En plena cena (3-5-2018); Iñigo Mazkiaran

Tras un sueño reparador en un sitio sencillo y bastante tranquilo, recogimos el desayuno que nos habían preparado para llevar (la habitación incluía desayuno, pero más tarde, y nosotros madrugábamos para a las 6 estar en marcha), y echábamos gasoil en una gasolinera que había al lado, donde tomábamos café para así deslegañarnos…

Con el depósito lleno (el precio del carburante era incluso más caro que aquí), nos disponíamos a visitar de nuevo las moles rocosas de entre “Cheia” y “Targusor”, y la zona de huertas con árboles frutales donde habíamos estado el atardecer anterior pero que tenían mucho donde buscar…

Amanecíamos con niebla, pero a pesar de ello sacamos cosillas interesantes… Del hotel hacia “Targusor” abundantes las grajas y las urracas, primera codorniz escuchada, alcaudones dorsirrojos en arbustos, trigueros cantando en lo alto de matorrales, alguna colorida carraca, un macho de faisán junto a unas vías de tren y una pareja de alcaudones chico, especie también objetivo del viaje (y nuevo “bimbo”), que veíamos desde la propia carretera pero muy poquito tiempo… A pesar de la niebla y que no se podían sacar fotos decentes, el día comenzaba muy bien…

Amanecer en la zona (4-5-2018)

Visitábamos primeramente la zonas “rara” como de frutales… No tengo muy claro que era aquello, porque eran como árboles muy dispersos, en forma de dehesa, pero siendo árboles de pequeño porte, y con alguna zona de matorrales… Además había como una especie de rectas donde el suelo había sido movido (bastante reciente) lo que hacía todo más curioso aún…

Zona visitada (4-5-2018)

En este punto, un muy buen listado de aves… Buscamos curruca gavilana pero no hubo suerte… Eso sí, salieron aves interesantes. Mientras se escuchaba algún cuco y alguna oropéndola, buena variedad, con alcaudones dorsirrojos, tórtolas europeas, picapinos en las zonas de mayor densidad de arbolado, además de algún escandaloso arrendajo.

Alcaudón dorsirrojo en lo alto de un espino (4-5-2018)

También en esta zona muy comunes los pajarillos, sobre todo en las zonas más arbustivas con currucas zarceras y currucas capirotadas (las más habituales durante el viaje), y páridos como el carbonero común y mitos en la zona de arbolado…

Y en este punto venía, la sorpresa de la que he hablado antes… Preciosos los mitos de la subespecie del este de Europa con cabeza blanca. En Rumanía son bastante habituales, pero aún así no son fáciles de ver… Lo teníamos en la lista, y esta zona de “Cheia” no defraudaba con un par de ejemplares… Los mitos además suelen ser muy movidos y no paran quietos; pues aquí, estaban alimentándose y se les podía ver decentemente, así que un lujo, y uno más de los objetivos del viaje cumplidos… Nunca una subespecie me hizo tanta ilusión. Jejejejejeje

Mito de cabeza blanca con un gusanillo en la boca (4-5-2018)

Impresionante en el lugar la cantidad de perros abandonados, siendo muy molesto e inquietante por momentos…

En cuanto parabas el coche, salían de cualquier lado, y es que, en Rumania hay muchísimos perros abandonados y asilvestrados, tanto en las ciudades como fuera de ellas, por lo que hay que prestar atención y tener cuidado con que no te muerdan, ya que muchos de ellos pueden transmitir la rabia… Por ello importante para ir allí tener esta vacuna ya puesta… Nosotros en esta zona echamos unos colegas que nos seguían prácticamente a todos los lados y caminaban junto a nosotros supongo que para que les diésemos comida…

Perros que nos siguieron en cuanto hicimos aparición… (4-5-2018)

Visitamos la misma zona de rocas de nuevo, y volvimos a disfrutar de las collalbas pías… En esta ocasión una pareja mucho más cercana (entre alguna carraca) y un par de collalbas isabelinas también en las praderas… No paraban tampoco los ruiseñores de cantar, y el escribano hortelano (posiblemente el mismo que habíamos tenido el día anterior) cantaba desde la misma rama seca…

Preciosa collalba pía en una ramilla del lugar (4-5-2018)

Tras ello, seguíamos nuestra ruta, acercándonos poco a poco al Mar Negro… “Cheia” y su cantera es un buen lugar para ver estornino rosado, pero como suelen llegar a finales de mayo, la verdad que ni lo intentamos, que nos quedaba bastante camino…

Las palomas bravías, tórtolas turcas, gorriones comunes, gorriones molineros, estorninos pintos y colirrojos tizones eran muy abundantes en las zonas más humanizadas de la zona “Cheia”, “Targusor” y “Gura Drobogei”, a la que poco a poco íbamos encarando entre continuos campos de cultivo…

Por aquí, visitábamos una zona de río y su bosque de ribera (muy someramente ya que parecía que había muy poco movimiento), todo entre campos de cultivos, donde observábamos curiosamente un par de rapaces en vuelo… Un ratonero moro (bastante lejano y el único de todo el viaje), un grupo de cuatro halcones abejeros (posiblemente en migración), además de cantarines y coloridos abejarucos… Y es que, toda esta zona de “Mamaia”, “Cheia”, “Targusor”, “Gura Drobogei” y “Sacele” son muy buenas para gavilán griego y diferentes águilas (pomarina, moteada e incluso imperial), especies con las que nosotros no tuvimos suerte.

A pesar de ello, sin prisa pero sin pausa seguíamos haciendo kilómetros por muy malas carreteras, y cruzando pueblos que se veían bastante limitados en lo que a recursos económicos se refiere, e íbamos sumando otras especies, teniendo en cuenta que nos quedaban aún prácticamente todas las acuáticas y limícolas, por lo que estaba siendo un viaje genial…

Tras ello, entre las ardillas de las que hemos hablado antes, una buena colonia de cernícalos patirrojos en “Gura Drobogei”… Estaba criando en una pista de parcelaria, en unos árboles que había justo a las afueras del pueblo (los únicos que había)… Bonita escena a escasos metros, pero de la que decidimos alejarnos por no molestar, ya que parecía que continuamente los animales entraban y salían del nido a cebar a los pollos…

Precioso macho de cernícalo patirrojo (4-5-2018)

Tocaba seguir haciendo kilómetros dirección “Vadu” bien pendientes de lo que veíamos a nuestros lados, con carreteras en mal estado pero muy poco tráfico, por lo que podíamos hacer el recorrido y mirar con cierta tranquilidad… Así, eran habituales las grajas, las cornejas cenicientas, calandrias, alondras, golondrinas comunes y golondrinas daúricas, y podíamos sumar un pequeño grupo de gorriones morunos y un bisbita campestre…

Zonas de cultivo avistadas, donde podéis ver que los arbustos son muy escasos (por no decir que inexistentes) y la buena cantidad de molinos eólicos que se ubican en estas zonas a pesar de ser llanas… (4-5-2018)

En estos campos, no paraban de salir cosas interesantes, como los primeros alcaravanes (de los que una pareja parecía que estaba con un nido en medio de un campo de cultivo sin vegetación muy alta), algún cernícalo primilla en vuelo y un macho de aguilucho cenizo (en un hábitat típico). Además, un precioso alcaudón real norteño (creo que ahora se le llama así porque hace poco hubo cambios taxonómicos), único en el viaje y que veíamos encaramado a un pequeño matorral que sobrevivía entre tanta llanura…

Alcaraván (4-5-2018)

Y así llegamos a una de las zonas más interesantes del viaje… “Vadu”. Un tremendo humedal en el que nos hinchamos a ver especies nuevas cerca de unas instalaciones industriales abandonadas, y que aunque llevábamos fichado desde Pamplona, tiene mucha más importancia de la que en un principio le dábamos…

La primera de las balsas (4-5-2018)

Llegábamos sobre las 11 de la mañana y permanecíamos allí dos horas oteando todo bien, en un lugar donde se combinan marismas, grandes cañizales y zonas de cultivo por alrededor… Probablemente sea un sitio para invertir más tiempo, pero es lo que tiene estos viajes “pajareros”… Muchísimos sitios son susceptibles de meter más horas, y tendríamos un viaje interminable… Jejejejeje.

Yendo un poco con el humedal, una variedad tremenda y que nos hacia aumentar rápidamente nuestro listado de aves…

En el primer humedal, visto desde arriba, un montón de cisnes (cerca de 20), tarros blancos, un pato colorado y un grupillo de media docena de avocetas… Y conforme bajábamos abajo y nos acercábamos al agua y sus orillas, se mostraban las primeras limícolas, con unos combatientes preciosos que poco a poco iban adquiriendo su plumaje nupcial cogiendo los típicos y llamativos colores de celo…

Macho de combatiente (4-5-2018)

Además primer pelícano en vuelo…

Un pelícano ceñudo, sin duda alguno objetivo del viaje, y que aunque es bastante abundante, tampoco se ve con frecuencia… Allí hay dos tipos de pelícanos, de los que hablaré en la tercera entrada de este viaje a Rumania, y de las que pudimos disfrutar y fotografiar con calidad, como ya veréis… Este ejemplar volaba muy alto, pero aún y todo era una pasada ver su gran tamaño y envergadura…

Pelícano en vuelo (4-5-2018)

Al bajar al nivel del agua, dábamos una vuelta por un par de pistas del lugar, desde las que usábamos el coche como “hide” para no asustar a las aves, haciendo paradas para sacar el telescopio y otear todo bien, ya que todo aquello tenía muy buenas dimensiones y había varias especies que quedaban demasiado lejos tanto para la cámara como para los prismáticos…

Perfectas vistas, que tocaba escudriñar bien… (4-5-2018)

Lista muy interesante en este lugar, donde además, había un grupillo de pajareros que parecían ingleses…

De esta forma, con el telescopio sacábamos un precioso grupo de avefrías, y otro de más de 15 canasteras, entre las que buscábamos (sin suerte) canasteras alinegras, ya que este es un buen sitio para poder observarlas.

Canasteras (4-5-2018)

Además, buscando y buscando salieron muchísimas limícolas…

Archibebe común, los combatientes ya citados, andarríos chico, andarríos bastardo, correlimos común, correlimos menudo, correlimos zarapitín, correlimos gordo, vuelvepiedras, chorlitejo patinegro, chorlitejo grande y un precioso archibebe oscuro nadando solo y tranquilo en un pequeño charco…. Aunque variado, decir que de varias especies había ejemplares sueltos, incluso en algunas, solo fuimos capaces de buscar un solo ejemplar, por lo que dar con ellos y sumar especies a la lista costaba y no era fácil…

Archibebe común sobre un murete (4-5-2018)

Aguja colinegra alimentándose entre barros (4-5-2018)

Archibebe oscuro nadando; una pena la mala luz, que ya era muy dura para la fotografía… (4-5-2018)

Escudriñando salían muchas especies… Además, todo eran grupos aunque no muy grandes, bastante diversos donde se mezclaba buena variedad de especies de varias familias, ya que además de limícolas, también aparecían anátidas como cercetas carretonas (los patos más numerosos allí), tarros blancos ya citados, patos colorados, ánades frisos, ánades azulones, porrones pardos y una veintena de ánsares comunes…

Grupo de limícolas (4-5-2018)

Entre los carrizos, además del canto de un avetoro que sonaba muy lejos y alguna buscarla unicolor, carriceros comunes, carriceros tordales, preciosos los escribanos palustres, y charranes comunes volando y aleteando muy lejanos (a cientos!!!!!), fumareles comunes y fumareles aliblancos, golondrinas, además de alguna gaviota patiamarilla.

Escribano palustre (4-5-2018)

Interesante un aguilucho lagunero y un cernícalo patirrojo en vuelo, una garza imperial entre los altos juncos y urracas, grajillas (una subespecie europea diferente a la ibérica con una especie de marca clara en la nuca), y estorninos pintos, una collalba gris, un alcaudón norteño y un picapinos en una pequeña zona con algo de vegetación arbolada…

Grajilla sobre una cabra (4-5-2018)

Ya veis, un sitio espectacular en el que contamos 42 especies diferentes… Algunas muy numerosas, y otras con un solo individuo como representación, pero en un sitio en el que seguro se nos escaparon más especies, ya que como he dicho era tremendo en cuanto a biodiversidad y hubiera merecido la pena invertir más tiempo…

Poco a poco comenzaba a hacer calor, y necesitábamos picar algo, para lo que aprovechábamos el coche y alguna sombra, ya camino a “Sacele” y “Istria”, donde echamos un bocado en condiciones… Allí hay una zona con un museo arqueológico, pero que debido a las horas estaba cerrado…

El calor nos “amodorraba” bastante por momentos (4-5-2018)

“Istria” la verdad que es un muy buen sitio para pajarear, y que está en todos los “trips” y todas las guías, pero en el que nosotros no sumamos nada nuevo y que nos desengañó un poco… Cierto es que no estuvimos mucho tiempo, y no recorrimos bien la pista que bordea el lago, donde hay kilómetros y kilómetros de carrizos y marismas entre las que buscar aves… Uno de los considerados mejores sitios de Europa para pajarear con el “lago Istria”, “lago Sinoe” y “lago Nuntasi”, todo muy cercano (y muy buenas zonas en pasos migratorios, sobre todo en el otoñal).

Tras estos humedales, tocaba visitar una zona totalmente forestal… Hacíamos kilómetros mientras veíamos lavanderas blancas, lavanderas boyeras y el primer bando de pelícanos comunes, bando de unos cien ejemplares que pudimos ver a la perfección y muy cercanos, ya que parecía que iban bajando en altura.

Pelícanos en vuelo (4-5-2018)

Parábamos de esta forma en “Badabag”, una zona boscosa a la que llegábamos pasadas las 2 de la tarde y con temperaturas rozando los 35 grados… Poca vida, pero la poca que había muy interesante… Este punto lo teníamos marcado, y la “Reserva Natural del bosque de Badabag-Codru” la verdad que no defraudaba.

Declarada en 2004 Reserva Natural, se trata de un bosque con diferentes tipos de roble, carpes, tilos y fresnos, y con buenas masas arbustivas de espinos, todo ello con un área superior a las 500000 hectáreas, con una de las mayores concentraciones de especies florísticas (flores y otras orquídeas) en peligro de extinción de toda Rumania.

Nosotros íbamos a lo nuestro, y aunque no sacamos ni gavilán griego, ni águilas grandes (pomeranas e imperiales), ni carbonero lúgubre (en las áreas más externas del bosque debe ser muy buen sitio para ellos), podemos estar bien satisfechos de lo que vimos para las horas que eran.

Sacamos como interesantes una pareja de escribanos hortelanos cantando en lo alto de los robles, un par de alcaudones dorsirrojos, un alcaudón chico, mirlos, herrerillos, mosquiteros comunes, una carraca, pinzones vulgares, una collalba gris y otra collalba isabel…

Escribano hortelano entre la vegetación (4-5-2018)

Y en este punto, llegó una de las alegrías del viaje… A pesar de las horas y del calor, todas las especies las veíamos a cuentagotas, aparecía entre una zona de arbustos una curruca gavilana, uno de los objetivos estrellas del viaje… Es una especie complicada de ver, y todo lo que tiene de complicada, la verdad que lo tiene de bonita…

Un muy buen avistamiento en uno de los sitios que llevábamos marcado para intentar verla (además de diferentes “trips” de viaje, por avistamientos de la plataforma “e-bird” a la que le sacamos mucho juego sobre todo estos días que estábamos en zonas de cultivo y estepas)… Así que una suerte y un lujo disfrutar de esta especie, lo que nos daba un subidón a pesar del calor que hacía y atontaba ya nuestras cabezas…

Curruca gavilana (4-5-2018)

Tras esta exitosa parada con poquitas especies pero muy resultonas y una hora más o menos en la zona (hasta que ya no se podía aguantar de calor), visitábamos otras zonas entre “Badabag” y “Enisala” pero sin nada interesante…

En “Enisala”, visitábamos una zona con una especie de fortaleza, en la que hay excavaciones arqueológicas, que se encuentra en un alto y con vistas al “lago Badabag” y “lago Razim”, desde la que oteábamos todo con telescopio y prismáticos con el “Mar Negro” como telón de fondo (muy buen sitio para gavión cabecinegro y canastera alinegra).

Zona a otear desde al alto, cercano a las ruinas (4-5-2018)

Aquí llegaba nuestro primer pigargo, bien visto que levantaba a todas las garzas que había entre los carrizos del humedal, y los primeros pelícanos comunes cercanos y vistos de lujo… Aves de impresionantes dimensiones, y que parece magia que puedan volar con tal envergadura y corpulencia…

Pareja de pelícanos en vuelo (4-5-2018)

A pesar del calor, nos salían unas cuantas especies, casi todas relacionadas con el agua… Individuos sueltos sin grandes concentraciones, pero de varias especies, como porrones comunes, azulones, patos colorados, ánsares, porrón pardo, fochas, cormoranes grandes, gaviotas patiamarillas, gaviotas sombrías y una cigüeña blanca.

Además algún aguilucho lagunero que sobrevolaba los carrizales (desde los que se oían carriceros tordales), y un busardo moro, junto a abejarucos que surcaban el cielo a toda velocidad.

Muy interesante pasear por los pastizales de este alto, con una colorida carraca, collalbas grises e isabelinas, un alcaudón chico posado en uno de los espinos de las campas de hierbas, entre cantos de cucos, abubillas, trigueros, pardillos (los únicos de todo el viaje ya que solo vimos en este lugar), gorriones comunes, y las típicas cornejas cenicientas, que eran bastante abundantes en este tipo de hábitat.

Alcaudón chico, una de las estrellas del viaje y que sin duda estaba entre nuestros objetivos (4-5-2018)

Y los susliks (esa especie de perrillos o ardillas de suelo) seguían presentes durante el viaje, y en esta zona se veían varias madrigueras, donde a pesar de ser bastante asustadizos se asomaban continuamente…

Suslik asomando entre la verde hierba (4-5-2018)

Y en las murallas, salía un simpático mochuelo a saludarnos… El mochuelo es típico de edificaciones ruinosas, murallas con huecos, montones de piedra… Y los restos de esta fortaleza, desde la que antiguamente se controlaría todo lo que ocurría alrededor, no defraudaban y parecía que nos albergaban alguna familia de la especie…

Entre las murallas… Veis al animal? (4-5-2018)

En la ventana! Ahí está!!!! Lejano pero todo suma. Jejejejeje (4-5-2018)

Para acabar la tarde, volvíamos a “Badabag”, pero esta vez a una zona de pastizales donde buscábamos en diferentes praderas que tenían arbustos sueltos, cerca de “Caugagia”, donde además de entrar por pistas de parcelarias y pistas asfaltadas (aunque en malísimas condiciones), también recorríamos algunas praderas por rodadas de coche no muy marcadas, que seguramente serían usadas por pastores y ganaderos…

Teníamos cuidado, porque había zonas húmedas y nuestro coche no era todo terreno, por lo que a la que veíamos algo con mala pinta retrocedíamos y cogíamos otro camino.

Zona esta con muchísimas grajas, cornejas cenicientas, cogujadas comunes, terreras (también comunes), un alcaraván y un zorro ya a ultimísima hora…

Graja, protagonista de la zona (4-5-2018)

Tras esta incursión por estas campiñas, en las que estuvimos prácticamente hasta el oscurecer, nos tocaba buscar hotel, y fuimos a “Cataloi”, donde en una pequeño hotel (“Popas Tei”) dormimos los dos por 17 €… Precio muy asequible, y cenamos de lo que teníamos a mano, ya que el restaurante del hotel estaba cerrado, y en todos los pueblos de alrededor poca cosa había… Aunque bueno, mejor dicho, mal cenamos. Jajajajajaja. Unas cervezas y a dormir.

Tras un buen descanso, llegaba un nuevo día, que comenzábamos con una nueva aventurilla… Madrugábamos para pajarear pronto, y los dueños del hotel nos habían dicho que nos dejaban la puerta de fuera abierta… No fue así, y recorrimos todos los entresijos del hotel… Nos metimos en las cocinas, recorrimos patios traseros sin salida, pasamos por una especie de garajes cochambrosos… Imposible salir del sitio, por lo que al final en una zona de setos tuvimos que saltar la valla… Parecía aquello un “scape-room”. Jajajajaja.

Con tal madrugón, para las 6 y media de la mañana nos presentábamos ya en el “Monasterio de Celic Dere”, ubicado entre “Posta” y “Telita”, y donde íbamos a pasar buena parte de la mañana… muy buen sitio para pícidos, y que como veréis no defraudó.

Amanecíamos entre nieblas con el monasterio de “Celic Dere” al fondo (5-5-2018)

Aparcábamos en un pequeño parking, donde aunque amanecía entre nieblas, comenzábamos nuestra lista diaria con gorriones, palomas, tórtolas turcas, golondrinas (posadas en los cables), estorninos pintos, y primeros cantos bien reconocidos de abubillas y torcecuellos.

El camino nos habían dicho que era muy buen sitio para perdiz pardilla, y que por allí cualquier campo de cultivo era bueno para ver individuos tanto en las lindes como en las campiñas… Buscábamos y buscábamos, pero lo único que vimos fue una pareja de zorros, que simpáticos jugaban entre ellos…

Zorros a lo lejos (5-5-2018)

Nos habíamos pegado un buen madrugón para estar allí a primera hora, y la verdad que la mañana no fue muy buena…

Recorrimos varias zonas en los alrededores del monasterio, pasando primero por una zona abierta de pastizales y campiñas con buena variedad de especies… Muy abundantes los pinzones vulgares y pajarillos tanto forestales como de zonas de matorral… Entre cantos de cucos y oropéndolas, volaban aviones comunes, las ya citadas golondrinas, y trigueros y alcaudones dorsirrojos sonaban entre fuertes y vigorosos espinos, al igual que verderones, jilgueros y alguna tórtola tanto europea como turca sobrevolaban todo aquello, siempre con palomas torcaces cercanas… Además, me llamó la atención un par de picogordos, que en esta zona abierta parecía que se alimentaban entre el suelo y el arbolado… Y muy curiosos los estorninos pintos, especialmente escandalosos y que no paraban de cantar y hacer ruidos muy extraños, intentando imitar a todo bicho viviente.

Picogordo, precioso y curioso pajarillo que siempre alegra ver (5-5-2018)

Tras un paseo por la campiña, siendo las únicas personas allí, además de unos maderistas que parecía andaban en una explotación forestal llevando y cortando troncos, nos adentrábamos en una zona boscosa (principalmente de robles con tilos, fresnos y alisos) y donde nuestro listado aumentaba por momentos… Comenzaban a escucharse los primeros pájaros carpinteros, con torcecuellos, pitos reales y picos picapinos, en uno de los mejores sitios de Rumania para esta familia.

Tocaba buscar en el interior del bosque, entre unas tremendas sombras y se iban escuchando mirlos comunes, petirrojos, trepadores azules, carboneros comunes, carboneros palustres, herrerillos, petirrojos y papamoscas grises.

Debido a la densidad de las hojas, y en general la baja altura del arbolado, muchos eran solo escuchados, y a pesar de que el bosque era un mar de sonidos, eran muy poquitos los individuos de cada especie que podíamos localizar…

Zona de robles… (5-5-2018)

Así que tocaba pasear por un bosque bastante cerrado, con robles bastante bajos, bastante sotobosque, muchas zonas con flores, y bastante madera muerta, por lo que estábamos en un auténtico paraíso de pícidos, también llamados pájaros carpinteros, que suelen buscar insectos e invertebrados en madera ya decrépita, en plena decadencia o totalmente seca…

Por ello, los rastros era muy abundantes, tanto agujeros de nidificación, como marcas y señales de identificación, con agujeros en los árboles, y astillas esparcidas por el suelo…

Los rastros de pícidos eran continuos (5-5-2018)

Buscando y buscando, en una zona donde estos rastros eran recientes, aparecía una de las estrellas del lugar… El pico mediano, una vistosa especie de pájaro carpintero que en España está localizado en escasos lugares, por lo que siempre es una buena señal dar con él.

Como suele ser habitual en la especie, andaba en la zona alta del arbolado, siendo muy esquivo, pero parecía que bastante fijado en una zona, por lo que seguramente no andaría muy lejos criando…

Pico mediano (5-5-2018)

Por ello, continuábamos nuestro camino, sin molestar al bicho, aunque realmente no íbamos por ninguna senda ni camino, sino que íbamos bosque a través, ya que no tenía pintas de haber sendero ninguno… A pesar del bonito lugar, puede que todo el tema turístico se quedará en el monasterio, y que solo nos adentrásemos en el bosque los “pajareros”, ya que este lugar es uno de los que hay que visitar, por ser un auténtico “oasis” forestal entre campos de cultivo y campiñas, y eso hace que haya muy buenas concentraciones de aves forestales, como los pájaros carpinteros, de los que íbamos en busca.

Además del mediano, pajarillos muy especiales los mosquiteros silbadores, que eran bastante abundantes y fáciles de reconocer por su canto… En la oscuridad de la sombra y entre las hojas se movían a la perfección, pero de vez en cuando alguno asomaba más de la cuenta y se nos mostraba con confianza, siempre también entre mosquiteros comunes, con los que había que tener cuidado de no confundirlos…

Mosquitero silbador (5-5-2018)

El paisaje era espectacular… No estoy acostumbrado a caminar por robledales así, y el verdor de las hojas, con su buena franja arbustiva y florística, entre la que tampoco faltaban las típicas currucas capirotadas, hacia que el paseo fuera además de entretenido, muy vistoso…

Además, en las zonas más abiertas, en la zona más alta, ya que aquello era como una especie de pequeña loma, todo era invadido por unas flores rojas y blancas que hacían aún si cabe, un paisaje más bonito.

Zona con sus flores en máximo esplendor (5-5-2018)

El mendas entre flores, que se veían mucho más abundantes en las zonas más abiertas (5-5-2018); Iñigo Mazkiaran

Detalle de las variadas flores, Paeonia officinalis (5-5-2018)

Llegados a esta loma, tocaba volver y retroceder sobre nuestros pasos, volviendo hacia el monasterio, pero pasando por una zona totalmente diferente, con arbolado mucho más alto, y donde si que había unas pistas muy marcadas, donde se veía que si que había tráfico a motor y más meneo de gente…

Además, se veía algún claro con explotaciones forestales en marcha, y con montones de tronco en los límites de la pista…

Zona en la que tocaba buscar (5-5-2018)

Y aquí, saltó una de las alegría del lugar, ave de las objetivo del viaje, y que teníamos este lugar como bueno para ella… De nuevo teníamos suerte, y podíamos realizar un avistamiento de los buenos.

Desde la misma pista, escuchábamos un pito cano cercano que no acabábamos de localizar… Estuvimos buen rato escuchándolo y barriendo bien todos los troncos, hasta que al cabo de un rato por fin lo vimos, muy cercano a un nido que parecía estar activo, ya que el macho salía y entraba continuamente…Suponemos que la hembra estaría incubando, o calentando a los polluelos, que aún deberían ser pequeños..

Macho de pito cano, cercano al nido (5-5-2018)

Precioso pájaro carpintero del que por fin disfrutábamos (aunque ya habíamos escuchado), y del que disfrutábamos en la distancia para no molestar, ya que el periodo de cría es bastante delicado y hay que tener cuidado con no molestar.

Eran cerca de las 9 de la mañana, y allí lo dejábamos tranquilo, con sus tareas, parecía que medio apañando el nido y lo que hubiera ahí dentro…

En la puerta del nido (5-5-2018)

Tras dar con el pito cano y con una muy buena sonrisa en la boca por el buen avistamiento, cambiábamos de lugar caminando, en la misma zona del monasterio mientras seguíamos prestando atención a todo lo que había alrededor, y seguíamos viendo especies, aunque ya pocas novedades…

Destacar, que en la zona más turística, y cerca del monasterio, se notaba bastante suciedad, en lo que a plásticos se refiere… Cárpatos estaba bastante limpio, pero quitando aquella zona, en general bastante suciedad y plásticos por todo… También se notaba que era esta una zona mucho más pobre, donde las condiciones de vida son mucho más duras y con dificultades económicas, lo que hace que haya más porquería y suciedad por todos los lados… A ver si esta lacra del plástico poco a poco la vamos eliminando de nuestro planeta, y somos todos y todas más limpios y limpias…

Prestábamos atención a todo, y aparecían cosas interesantes, como un macho de lagarto verde, pero en el que el azul de la garganta ya estaba bastante difuminado… Curiosamente, este ejemplar se encontraba en la zona donde mayor cantidades de plásticos había… Botellas, bolsas, envases… Una pena ensuciar un paisaje así con semejantes basuras.

Lagarto verde caminando entre plásticos (5-5-2018)

Tras volver a la zona de inicio, recorríamos una pista para salir a unos altos, donde había unas preciosas campas y ganábamos en visibilidad…

Allí recorrimos algún campo labrado y zonas de pastos, donde se veía algún rebaño de ovejas, uno de los sustentos sin duda alguna de aquella zona, totalmente agraria y ganadera.

Zona visitada (5-5-2018)

En este punto seguíamos sumando especies, además de las ya citadas durante la primera parte de la mañana en la zona de pastizales y boscosa, sumábamos un macho de faisán muy lejano y alguna corneja cenicienta, córvido precioso (aunque todos los córvidos lo son) y que no pensábamos que iba a ser tan abundante…

En el cielo, además de aviones y golondrinas, un espectacular y gigantesco pigargo nos sobrevolaba la cabeza dominando el cielo, cercano pero muy rápido y difícil de fotografiar, y un busardo ratonero volaba mucho más lejano, e incluso nos era difícil de identificar… Esta zona abierta parecía muy buena para ver aves rapaces en paso de unas zonas a otras, pero tampoco teníamos mucho tiempo para estar allí…

Pigargo en pleno vuelo (5-5-2018)

Desde las laderas de hierba por las que caminábamos, mirábamos las zonas que habían sido labradas buscando pajarillos en busca de insectos y alimento, y aunque no dábamos con nada, veíamos en la lejanía una tortuga mora de muy buenas dimensiones…

Como era novedad en nuestro viaje, nos acercábamos a verla de cerca, ya que aunque estábamos lejos, tampoco iba a correr mucho y no se nos iba a escapar… Jajajajajajaja.

Bonito ejemplar, que caminaba lento y que disfrutábamos a la perfección, ya que a pesar de que al principio se metió en el caparazón, terminó por salir dejándose fotografiar como si de una famosa modelo se tratara.

Tortuga mora caminando entre tormones de tierra (5-5-2018)

Primer plano de la tortuga mora, sumando otro reptil a nuestro listado (5-5-2018)

Tras bajar a verla, volvíamos a subir a las zonas de campiña, y en esta zona de praderas, seguíamos escuchando cucos de los interiores del bosque, abubillas buscando alimento entre hierbas, y abejarucos en vuelo… Tres especies curiosas por sus formas y colores, que aunque sean habituales en la Península Ibérica (las tres en general estivales), siempre alegra ver.

Caminando por estos campos, alondras comunes y un bisbita campestre (que estaba anidando en una especie de talud herbáceo) del que salía y entraba continuamente, y en las zonas más arbustivas donde predominaban los espinos, muy buenas especies, con varios zarceros icterinos (especie nueva y de la que veíamos los primeros ejemplares), alcaudones dorsirrojos, una curruca isabel, tarabillas norteñas, ruiseñores comunes a pleno pulmón y escribanos hortelanos.

Pareja de alcaudones dorsirrojo (5-5-2018)

Tras este paseo por las zonas altas de campiña, tocaba volver al bosque, cerca de una especie de chalets (donde un colirrojo tizón cantaba desde lo alto del tejado, y al ser una zona algo más humanizada se veían gorriones comunes y algún gorrión molinero). En esta zona, en la parte trasera del monasterio, buscábamos los pícidos que nos faltaban… Pico sirio y picamaderos negro.

Teníamos suerte, y el picamaderos negro, también llamado pito negro no tardaba en aparecer… Un precioso macho con toda su cresta roja contrastando con el plumaje negro.

Pito negro (5-5-2018)

Precioso, se mostraba muy confiado, frecuentando una zona de robles jóvenes, en la ladera de la pequeña colina, volando de árbol a árbol sin prácticamente parar.

Pito negro posado en un arbolillo en su postura característica (5-5-2018)

Se trataba de una de las especies objetivos del viaje, que aunque aquí está presente, allí tienen muy buenas zonas para avistamiento (y es que Rumania es un muy buen sitio para ver pícidos) y que veíamos a placer, aumentando así la lista de pícidos del lugar (pito real, pito cano, pico picapinos, pico mediano y torcecuellos) y de la que disfrutábamos, mostrándose muy confiada, posándose en las zonas bajas del arbolado, al contrario que había hecho el mediano, e incluso posándose en la hierba, donde buscaba alimento.

Pito negro muy cercano posado en uno de los árboles del lugar (5-5-2018)

Posado en el suelo, comportamiento que parecía bastante habitual por parte de este ejemplar (5-5-2018)

Tras casi cerca de 4 horas por la zona, y 15 minutos disfrutando y afotando el picamaderos negro, como teníamos bastante tarea aún, y varios kilómetros de carretera por delante, nos íbamos de “Celic Dere” intentando pico menor y pico sirio (en otra zona cercana) para completar los picos del lugar, pero sin suerte con ellos. Así llegábamos al coche, cercano a la zona del pito negro, y nos refrescábamos y comíamos algo, ya que se comenzaba a notar el calor…

Nos despedíamos del parking de “Celic Dere” con buenos bandos de estorninos pintos, urracas y con un listado de más de 40 especies, así que el tiempo invertido había merecido la pena.

Golondrinas en una rama en el parking de “Celic Dere” que se soleaban con el macho a la izquierda y la hembra a la izquierda (5-5-2018)

Teníamos camino por delante, ya que a la tarde teníamos que tomar un barco al “Delta del Danubio”, y aún nos quedaban algunas zonas importantes por revisar…

Cogíamos camino de “Tulcea” para ir hacia “Murighiol”, lugar aproximadamente a una hora, y que es famoso y muy conocido… Todas las crónicas de viaje van allí, por lo que teníamos que acercarnos a ver que se veía.

Durante el camino, varias lagunas y zonas de agua, con variedad de gaviotas y pelícanos, mientras grajas y cornejas cenicientas pastaban en los alrededores… Aquello es inmenso para otear, por lo que hay que ir bien preparado desde aquí con la información de mejores sitios, ya que si no puedes despistarte y perder tiempo en zonas de campos y lagunas que no tienen tanto interés…

Nosotros íbamos hasta “Murighiol”, donde hay un gran lago, que oteamos desde lo alto de una torreta… La masa de agua era de tales dimensiones que era difícil buscar un buen sitio para controlarla… Sin quererlo ni beberlo, acabamos dentro de un “resort” (“Puflene Resort”) que tenía una torre de varios pisos, a la que subimos por unas escaleras, siendo prácticamente las únicas personas que se encontraban allí… Supongo que será un sitio privado y que no podrá entrar cualquiera, pero como a nosotros nadie nos dijo nada, pues allí que ganamos altura para observar y controlar todo aquello un poco…

Buscando en el inmenso “lado de Murighiol” desde la torreta del “resort” (5-5-2018)

La verdad que el tener todo tan lejos nos dejó un poco fríos, ya que no es que fuera solo mal sitio para fotografiar aves, sino que incluso con telescopio costaba ver los patos y pajarillos que por ahí andaban… A todo eso, se sumaba que el calor que ya hacía no ayudaba al pajareo, ya que el mediodía estaba pasado y el sol cascaba con fuerza…

A pesar de ello, varias especies, con más de un centenar de cisnes vulgares, azulones, varios porrones europeos, patos colorados, porrones pardos, cercetas carretonas, zampullines, gaviotas del Cáspico, gaviotas reidoras, una gaviota cabecinegra, un pelicano común, un par de ánsares, alguna cigüeña blanca, un par de cormoranes grandes, otros dos pigmeos (objetivo del viaje pero que allí veíamos muy lejanos, de hecho yo ni llegué a ver), una garza imperial, fumareles comunes y cariblancos, charranes comunes en vuelo y las primeras gallinetas en los carrizos junto a carriceros tordales.

Destacar un vuelo de aguilucho lagunero y un pigargo joven. Los pigargos eran una de las estrellas del viaje, pero en muchas ocasiones, por no decir que casi siempre, se mostraban muy lejanos y veloces, por lo que aunque los disfrutábamos, podía haber sido algo mejor… Jejejeje.

Pigargo joven en pleno vuelo sobre “Murighiol” (5-5-2018)

Tras esta visita a la torre, volvíamos al coche y parábamos en el mismo lago, pero en otro punto, más cercanos a la orilla y a ras de agua, pero estuvimos muy poco tiempo, ya que había bastantes pescadores y mucha gente, con tránsito de vehículos, ruidos, chillos, música a tope, gente jugando al golf en las hierbas de alrededor… Por lo que simplemente echamos un vistazo rápido, disfrutamos de un par de pelícanos comunes que andaban medio cerca en el agua, y a seguir nuestra ruta…

Eran tremendas las grandes y abundantes balsas que oteábamos, y tras “Murighiol”, visitábamos el “lago de Saraturii” (muy cercano al pueblo y al lago de “Murighiol” también) y que es un muy buen sitio para parar… Allí volvíamos a notar que era una zona totalmente rural con varios burros comiendo hierbas en las mismas orillas de la laguna.

Balsa con un asno pastando (5-5-2018)

Allí, poquita cosa, pero muy buen bando de gaviotas (se podían contar a cientos posadas)… Gaviotas del Caspio, gaviota reidora, gaviota cabecinegra y 6 gaviotas enanas (muy buena cita) entre zampullines cuellinegros, de los que había una veintena, y patos sueltos, como porrones europeos, porrones pardos, patos colorados y tarros blancos en las orillas.

Seguían apareciendo cornejas cenicientas y grajillas, mientras coloridas carracas volaban el cielo, y fumareles cariblancos volaban por decenas sobre el agua. Interesante igualmente alguna avoceta y varias cigüeñuelas, de las que varias estaban criando y se les veía incubando entre las vegetaciones más altas.

Tremendo bando de gaviotas, sobre todo posadas en una pequeña isla. (5-5-2018)

Tras “Saraturii” (que debe ser bueno para somormujo cuellirrojo que nosotros no vimos), visitábamos otra balsa cerca de “Plopul”, el “lago de Beibugeac” (muy bueno para limícolas sobre todo en paso, y en el que con suerte se puede ver gavión cabecinegro), del que teníamos muy buenas referencias también.

Igualmente poquita cosa, seguramente por el calor, ya que eran cerca de las 2 de la tarde, pero a pesar de todo estuvimos un ratillo oteando desde una orilla que daba al mismo pueblo…

Un centenar de cisnes como más importante, charranes, tarros blancos, pato colorado, garza real, avocetas y avefrías como más interesante, a lo que se puede sumar (al estar en un terreno muy rural pero urbanizado), grajilla, graja, corneja cenicienta, gorriones comunes, estorninos pintos, golondrinas y gorriones molineros.

Pero sin duda alguna, además de un faisán escondido entre las altas hierbas, nos hizo muchísima ilusión ver aquí un cernícalo patirrojo que volaba muy bajo y se dedicaba a cazar.

Faisán escurridizo entre hierbas (5-5-2018)

Cernícalo patirrojo con una presa en la boca (5-5-2018)

Al parecer, cerca de este lago debe haber alguna colonia de esta preciosa rapaz criando, y por ello buscan alimento (sobre todo insectos) en los lagos y sus alrededores, ya que todos estos lagos de los que estoy hablando, están unos de otros a tiro de piedra, como se suele decir.

Alimentándose en pleno vuelo (5-5-2018)

Esta pequeña y vistosa rapaz, con un macho de colores azulados y muy curioso, era uno de los objetivos del viaje y que cumplíamos con creces, con varios ejemplares vistos los dos últimos días, con una colonia de cría al lado de “Gura Drobogei”, y este mismo ejemplar que veíamos a placer, a pesar de que la luz era dura y era complicado hacer algo de fotografía decente… Preciosas imágenes las que nos regalaba este ejemplar que cazaba en vuelo y se alimentaba en posturas acrobáticas en el mismo aire.

Preciosos ejemplar macho de cernícalo patirrojo con su presa en las garras (5-5-2018)

Tras el exitoso avistamiento del cernícalo patirrojo (para mi sin duda uno de los momentos del viaje), continuábamos hasta el lago de “Sarinasuf”, pero donde veíamos muy poca cosa y nada nuevo e interesante… Se notaba que ya la temperatura superaba los 30 grados, y solo se veían córvidos y algún pajarillo en los pastizales de alrededor…

Pisteábamos en busca de perdiz pardilla, que nos habían dicho que era muy abundante y no habíamos visto aún… No teníamos suerte, y las oportunidades para la especie se acababan, pero bueno, todo aún no estaba dicho y teníamos algún cartucho en la recámara…

Dejábamos igualmente pendiente la zona de “Greci”, “Horia” o “Nalbant”, que nos pillaba a desmano y a la que no nos daba tiempo a acudir, y que debe ser muy buena para rapaces de estepa, como los ratoneros (de varias especies), gavilán griego e incluso halcón sacre. Igualmente tampoco visitábamos “Luncavita” y “Macin”, bueno para rapaces también, y con una zona boscosa muy óptima para pájaros carpinteros, y con mucha suerte incluso para guión de codornices. Tampoco visitábamos el “lago de Techirghiol”, más al sur y muy bueno sobre todo en invierno, o la “Reserva de Hagieni”, un valle boscoso con marismas muy buenas para acuáticas y para rapaces, pero mucho más lejana aún si cabe… Sitios a los que habrá que ir si algún día vuelvo. Jejejeje.

Corneja cenicienta, una de las protagonistas del viaje, no faltaba en las campiñas del lugar (5-5-2018)

Con ello más o menos acabábamos de pajarear por la zona y tomábamos dirección “Tulcea”, aunque hacíamos alguna parada ente “Tulcea” y “Nufaru”, zona muy interesante para abejarucos, carracas y demás, pero en la que no veíamos nada… Eran cerca de las 3 de la tarde y era imposible ver algo… El sol ya cascaba con fuerza y todo bicho viviente estaba a resguardo…

Teníamos prisa por llegar a “Tulcea”, donde teníamos que coger un barco para entrar al “Delta del Danubio”, y nos dio pena abandonar la zona visitada, ya que entre todas estas balsas, y las zonas citadas a las que no nos dio tiempo, hay buenísimos lugares para perderse y pajarear…

Seguramente sean muy buenos sitios para invertir algo más de tiempo, pero bueno, no nos podemos quejar, ya que estos prácticamente tres días, nos habían dado muy buenas observaciones, y muy buen listado oteando con tranquilidad tanto las balsas como las zonas de cultivo…

Primeros pelícanos, tanto comunes como ceñudos, cernícalos patirrojos, busardos moros, primeros pigargos, grajas, collalbas isabelinas, collalbas pía, pico mediano, pito cano, picamaderos negro, faisán, somormujo cuellirrojo, gaviotas enanas, serreta chica, porrón pardo, alcaudón chico, mosquiteros silbadores, o la preciosa curruca gavilana (entre decenas de especies), nos habían dado muy buenos momentos y estaban haciendo que el viaje fuera una pasada…

Pelícanos y gaviotas (5-5-2018)

Como es lógico, alguna se nos quedaba pendiente, pero aún nos quedaban 3 días, que como veréis en la siguiente entrada, no defraudaron…

Recorrido de la segunda parte del viaje con los puntos de interés que visitamos… Imagen de “Googlemaps”

En “Tulcea” comenzábamos nuestra visita al famosísimo “Delta del Danubio”, y nos quedaban muchas horas de pajareo por delante… Espero que todo esto os siga gustando, y a los que tenéis pendiente viajar allí os pueda servir de ayuda… De aquí a unos días, un poquito más y ya acabaré con esta larga (e interminable… jejejeje) crónica.

Bandera rumana hondeando… Preciosos paisajes los que nos depara este país (4-5-2018)

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Rumanía I : Por las montañas de los “Cárpatos”

En esta ocasión voy con un viaje de “pajareo” a Rumanía (con un poco de retraso, ya que se trata de un viaje de hace ya un par de años, pero bueno, como se suele decir, más vale tarde que nunca…), que tiene sin duda alguna uno de los mejores sitios de todo Europa para ello, con la desembocadura del Danubio, un inmenso y gigantesco humedal que todo pajarero debe visitar al menos una vez en la vida… Además, podemos decir que Rumanía no es un destino caro, y que las distancias (aunque cuestan) son asumibles en coche, y se pueden recorrer gran variedad de hábitats en poco periodo de tiempo. Además, como pertenece a la Unión Europea solo se necesita el DNI, (no es necesario llevar pasaporte). Todo ello hace que sea un lugar fantástico para practicar nuestra afición.

La crónica del viaje irá en tres partes diferenciadas (para no hacerlo muy pesado), con los altos y conocidos montes de los “Cárpatos”, las zonas de cultivo y agrícolas de “Dobrudja” y alrededores, y el gran humedal ya citado del “Delta del Danubio”, al que solo se puede acceder en barco.

Fue un viaje espectacular, que compartí con Iñigo Mazkiaran, compañero de viajes y de fatigas, donde prácticamente pudimos disfrutar de todas las especies objetivo que llevábamos en la mente…

Un muy buen viaje que realizamos del 29 de abril al 9 de mayo, y que comenzábamos desde el aeropuerto de Pamplona (en Noáin) al mediodía con vuelo a Bucarest, capital de Rumanía (llegando a media noche), con una pequeña escala en Frankfurt. Traslado que nos salió por algo menos de 550 € de nuestra propia ciudad, por lo que muy contentos, ya que algo mucho más cómodo, y así evitábamos desplazamientos a otras ciudades (de Madrid había vuelos más baratos y me quiere sonar que hasta directos).

Esperando en el aeropuerto de Frankfurt (29-4-2028); Iñigo Makiaran

Teníamos todo bien trillado desde aquí y varias semanas de preparación, viendo diferentes “trips” de viajes (http://elblogdepacochiclana.blogspot.com/2009/06/rumania-2009.htmlhttp://birdinginspain.blogspot.com/2012/09/rumania-delta-del-danubio-y-carpatos.htmlhttps://www.photodigiscoping.com/1460/https://losviajesdeclaudia.com/rumania/viajar-a-rumania-por-libre-una-semana/), mirando algún libro, y cogiendo a primeros de año los billetes de avión, el alquiler del coche, un guía para un par de días en los Cárpatos, alguna noche de alojamiento en puntos estratégicos, y las salidas en barco para visitar el Delta del Danubio.

Llegábamos a “Bucarest” (aeropuerto de “Otopeni”) poco antes de la medianoche (cambio de hora incluido, ya que en Rumania es una hora más que aquí), con unos vuelos muy cómodos, amenos, y con una escala corta, en la que pudimos ver un par de películas (entre las que había pocas para elegir, y curiosamente todas de los mismos actores) en los cómodos sofás del aeropuerto de “Frankfurt”.

Al tratarse de un aeropuerto internacional, podíamos realizar cambio de monedas (el “leu” rumano, que a día de hoy, cerca de 5 “leus” equivalen a 1€), coger el coche (elegíamos un “Skoda rapid” con un precio de 140€, a lo que teníamos que añadir otro tanto del seguro a todo riesgo, que cogimos para así andar más tranquilos y ahorrarnos cualquier problema) que ya teníamos alquilado, para de esta forma tener ya la tarea hecha a la mañana siguiente, y así madrugar y poner rumbo hacia el norte, donde íbamos a pasar los primeros días, tras pasar noche en un pequeño hotel al lado del mismo aeropuerto y que encontramos bastante fácil pero al que tuvimos que dar un buen rodeo por carreteras y circunvalaciones para llegar.

Tras descansar (no muchas horas) y con los nervios de estar en un país nuevo, emprendíamos el viaje, ya con los prismáticos al cuello antes de las 6 de la mañana con gorriones, urracas y tórtolas turcas que nos saludaban a las afueras del hotel, y especies de camino como palomas, grajillas y aves comunes que observábamos desde el mismo coche, mientras nos dirigíamos por una carretera muy mal señalizada y en la que por ningún lado veíamos las velocidades máximas, hacia los Cárpatos..

Buena kilometrada por zonas boscosas de hectáreas y hectáreas (30-4-2018)

Tras pasar por pueblos como “Ploiesti”, “Campina”, “Comarnic”, “Sinaia” y “Azuga”, realizábamos nuestra primera parada en la zona de “Predeal”. (Pondré comillas a los pueblos y zonas por las que estuvimos, para que así quede más claro la zona visitada).

Comenzábamos pajareando por bosques de alta montaña, donde relucían las huellas de osos pardos… Y es que, los osos partos tienen en Rumanía una población cercana a los 6000 ejemplares. Sin duda alguna el rey del bosque, aunque no tenemos que olvidar que allí también hay lobos y el espectacular y esquivo lince boreal.

Los suelos habían estado húmedos en un pasado no muy lejano, y era fácil observar huellas de estos grandes mamíferos, especie objetivo del viaje, y para la que un par de días habíamos cogido un “hide”, como ya veréis más adelante.

Huellas de oso (30-4-208)

En estas paradas, en las que dejábamos el coche y dábamos paseos cortos andando, buen número de aves forestales.

Todas muy cantarinas, aunque algunas muy esquivas, y es que íbamos en plena primavera, y eso se notaba tanto en los cantos de las aves, como en el verdor de la flora, entre el que en muchas ocasiones era difícil poder observar a los pequeños pajarillos por la cantidad de hojas que tenían, sobre todo las hayas y las distintas coníferas del lugar (en general piceas).

Entre estos pajarillos de bosque, nos salían los primeros “bimbos”, con un espectacular macho de papamoscas collarino que no paraba de cantar entre las sombras del hayedo.

Papamoscas collarino (30-4-2018)

También destacar los carboneros sibilinos (que no tenemos presentes en la Península Ibérica) y un carbonero lúgubre (tampoco presente, que solo vimos este primer día, y que fue imposible afotar), entre buena variedad de pájaros muy comunes que tenemos aquí y que tampoco faltaban en las primeras paradas de nuestro viaje, como los picos picapinos, los pinzones vulgares, los arrendajos, papamoscas cerrojillos, piquituertos, carboneros garrapinos, carboneros palustres, mitos, mosquiteros comunes, petirrojos, reyezuelos listados y sencillos, agateadores europeos y euroasiáticos o trepador azul…

Macho de pinzón vulgar (30-4-2018)

Igual que visitábamos zonas boscosas, también parábamos en zonas de pastizal y grandes claros… Allí salían otras especies además de las ya listadas por el momento… En estas zonas abiertas eran típicos los vuelos de aviones comunes y golondrinas, además de rapaces como ratoneros y una tresena de halcones abejeros que pudimos observar, o córvidos como cuervos grandes.

En una de estas zonas abiertas, coincidimos con una familia muy agradable de lugareños, que vivían solos en medio del campo (en una zona en la que se estaba construyendo “algo” que tenía pinta de hotel), y que muy simpáticos iban en un carro tirado con caballos, con los hijos pequeños detrás y un lastre de perros corriendo tras ellos.

La familia feliz (30-4-2018)

Les llamaron la atención nuestros prismáticos y cámaras, y entre sonrisas les invitamos a mirar por ellos. Se quedaron alucinando de los aumentos y de lo que podíamos ver, y el hombre esbozó una sonrisa en la que se le pudieron ver los 14 dientes que le faltaban, por lo menos… Jajajajajajaja.

Tras este simpático encuentro, paseo por la pista, que recorría pastizales y que por momentos entraba en zonas de bosque. Avistamientos interesantes de lavanderas blancas, verderones, jilgueros, currucas capirotadas, estorninos pintos, chochines, ruiseñores y colirrojos tizones, mirlos, zorzales comunes y zorzales reales. Poco a poco nuestro listado iba en aumento de forma bastante buena.

Lavandera blanca (30-4-2018)

Además, en esta zona entramos en una explotación forestal, donde había mucho barro de maquinaria, y por ello buenos rastros de oso… Tanto en suelo, como en árboles que aprovechaban para marcar territorio y para rascarse.

Cartel de la explotación forestal (30-4-2018)

Buenas marcas de osos en árboles secos (30-4-2018)

La verdad que los bosques eran preciosos y desde zonas altas se veían inmensos, con incluso nieves en las zonas más altas de la montaña, y aunque teníamos cogido un guía para un par de días por allí, teníamos tiempo para primeramente visitar todo por nuestra cuenta, como hicimos en este primer día… Eso sí, llevábamos mucha información buena de lugares que poder observar cosas interesantes.

El norte y oeste de Rumania están dominados por los Cárpatos (en Rumania se tratan de los Alpes de Transilvania), montañas que superan los 2500 metros de altura en algunos puntos, y que están compuestos por una cadena de 1600 kilómetros de largo y unos 150 de ancho entre las fronteras de Austria, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumania, Serbia y Hungría.

El paisaje era espectacular (30-4-2018)

Tras comprar comida para pasar los siguientes días, y tener que dar unos rodeos por tener una carretera comarcal cortada, tocaba parar en “Trei brazi” una zona preparada para la práctica de deportes de invierno, pero en la que tuvimos muy mala suerte… Teníamos marcada para cascanueces, cárabo uralense, bisbita arbóreo y pájaros carpinteros, pero no caímos en que era puente, porque al día siguiente era festivo, y estaba lleno de gente…

Era una zona de pastizales, preparada con merenderos (e instalaciones para la práctica de deportes) donde termina la carretera, en la que a pesar de todo dimos un paseo y nos adentramos en el bosque, que estaba más tranquilo, pero en el que no tuvimos suerte de ver nada nuevo… Aves forestales, pero todas ya vistas con anterioridad…

Buscando aves forestales (30-4-2018)

Tras esta infructuosa parada, tocaba visitar una zona aún más alta…

Íbamos a la zona de pistas de esquí de “Poiana-Brasov”, en busca de aves de alta montaña, con carreteras bastante malas llenas de baches en nuestro recorrido, y en las que las luces son obligatorias las 24 horas del día; además de la mala señalización y el estado, la gente adelantaba con sin contemplaciones, por lo que había que tener cuidado en los desplazamientos.

De esta forma llegábamos y visitábamos la estación de esquí (donde echábamos un bocado tras parar a comprar provisiones en un supermercado de la zona), en la que subíamos en teleférico hasta arriba, para luego ir bajando andando, entre sendas y las propias pistas de esquí…

Pistas de esquí que visitamos (30-4-2018)

La verdad que llegamos justos de hora al teleférico (por no decir que tarde), ya que el último salía a las 4 de la tarde, y subimos solos, tras una dura negociación y una pequeña propina que dimos a los que llevaban las instalaciones…

Vistas espectaculares la verdad, entre una inmensidad de bosques y arbolado, desde lo más alto de “Postavarul”, a 1799 metros de altura.

Subiendo por el teleférico (30-4-2018)

Así llegábamos a la zona más alta, en la que no teníamos tiempo que perder, ya que la tarde poco a poco se iba echando encima y teníamos que bajar un buen desnivel (más de 700 metros)…

Desde lo alto (30-4-2018); Iñigo Mazkiaran

La verdad que poquita cosa, y algo decepcionante la tarde con poquitas especies… Aparecían cuervos, algún cernícalo vulgar, zorzal común y zorzal charlo, y aves forestales como piquituertos o diferentes páridos…

Cuervo en pleno vuelo (30-4-2018)

Destacar como curiosidad una pareja de azulones en una especie de balsa del lugar, y el buen número de mirlos capiblancos que se veían… Estábamos altos e incluso se mantenían en algunas zonas muy sombrías pequeños neveros.

Mirlo capiblanco en la nieve (30-4-2018)

En estas zonas, teníamos muy buenas referencias para pico tridáctilo, que si que escuchamos pero que no llegamos a ver… Una pena, ya que era uno de los objetivos del viaje y se nos escapó poder observarlo, a pesar de que parece ser un animal muy confiado… Si que escuchamos y observamos picapinos en nuestro paseo, pero el tridáctilo nos dejó una pequeña espinita clavada. Seguramente, sea un lugar para invertir más tiempo, y así tener más opciones de ver cosas interesantes… Una pena, y lugar a tener en cuenta, bueno para pito negro, cárabo uralense, papamoscas collarino, cascanueces, gavilán, halcón peregrino o treparriscos… Muy poca suerte la nuestra.

Si alguno estais pensando en viajar allí, una zona muy buena para pajarear es el “Parque Natural de Bucegi”, donde se pueden ver todas estas especies además de la alondra cornuda, pero que a nosotros nos pillaba un poco a desmano, a pesar de ser parte de los Cárpatos (montañas inmensas como ya he dicho antes)… Sitio a tener muy en cuenta y que no faltará en la lista si vuelvo por allí.

Y así, pasaba el día poco a poco mientras bajábamos, apurando las horas hasta el mismo atardecer, acabando el día con unos buenos excrementos de oso… Y es que, estuvimos en zonas abiertas a ver si veíamos algún oso en la lejanía pero no tuvimos suerte con el rey del bosque tampoco…

Cagada en la zona, de buen tamaño, así que sin duda de su autor (30-4-2018)

Así acababa un buen día, en el que habíamos tenido muy buenas observaciones, sobre todo a la mañana, en un paisaje espectacular y que desprendía naturaleza por los cuatro costados, en bosques inmensos donde en muchas ocasiones reinaba la calma.

Atardecer en la zona de la estación de esquí (30-4-2018)

Tras ello, tocaba ir a “Brasov”, donde teníamos cogido el alojamiento de las dos siguientes noches y teníamos contratado los servicios de un guía. En “Brasov”, hace años, en los barrios que más lindan con zonas boscosas, solía ser habitual el avistamiento de osos, que se acercaban al pueblo para comer de las basuras… A día de hoy suele ser menos habitual, a pesar de que siguen visitando pueblos pequeños, basuras, campings, o zonas de esparcimiento en busca de restos y alimento…

Dormíamos en una especie de casa con varias habitaciones, propiedad del mismo guía, y en el que antes de ir a dormir aprovechábamos para cenar, una cena autóctona muy rica y hecha con mucho mimo por Luminita Marin, realizada en exclusiva para nosotros.

Aunque ya lo teníamos leído, nos llamó la atención la forma de vida de esta zona, zona totalmente desarrollada, donde se veía que económicamente funcionaba, con pueblos con casas espectaculares (como en la que nos alojamos), mucho comercio, y sobre todo mucho coche caro y de lujo. Fue muy claro como todo iba mejorando conforme nos íbamos acercando a esta zona… La zona de los Cárpatos y Transilvania, al parecer es mucho más rica que otras zonas del país…

Y tras una buena noche de descanso, tocaba pajarear en una ruta guiada con Dan Marin, un guía local de allí muy reconocido y con el que pasamos un par de días muy buenos (http://transylvanianwolf.ro/wp/about-us/). Para ello no madrugábamos mucho, y pajareamos en el jardín de la casa, donde solía haber un simpático colirrojo real. Además, mientras íbamos en coche a la zona a la que íbamos a patear, las típicas palomas bravías, tórtolas turcas, urracas y cuervos en zonas de pastizal, gorriones, y pinzones vulgares, pajarillos estos últimos muy abundantes desde el primer día, y probablemente el ave más común que vimos en los Cárpatos y alrededores.

Caminando con nuestro guía (1-5-2018)

Con Dan, accedíamos al “Parque Nacional Piatra Craiului” (https://www.pcrai.ro/) muy bien señalizado y con muchísimos paneles informativos, con muy buenos lugares para pajarear y pasear con sendas bien marcadas, combinando bosques de coníferas y frondosas con desfiladeros, barrancos, regatas y pastizales de alta montaña, con una superficie de casi 15000 hectáreas y  declarado como Parque Nacional en el año 2000.

Carteles del lugar (1-5-2018)

Se trata de un lugar muy rico en fauna y flora. De hecho, se pueden encontrar más de 1000 tipos de plantas, con por ejemplo 41 especies de orquídeas (en Rumania hay un total de 58) o un endemismo único que solo se encuentra allí (Garofita Piatra Craiului una flor rosa que florece en julio y agosto), especies mamíferas como el rebeco (símbolo del parque), ciervos, el oso, el lobo o el lince boreal, más de 300 especies de mariposas y muy buena variedad de aves, con especies como el cascanueces, el pico dorsiblanco, el cárabo uralense, el urogallo, el treparriscos o el pico tridáctilo.

Ya veis entonces que un sitio muy interesante en lo que a fauna, flora y paisaje se refiere, y en el que íbamos a pasar buena parte del día caminando.

Comenzábamos por una zona en la que había más gente, parada en lo que a pajarillos se refiere, caminando a la par de una regata siempre atentos con nuestros prismáticos, con lavanderas blancas y cascadeñas, chochines, mosquiteros comunes, un simpático mirlo acuático y cantos de algún pito real y pico picapinos.

Durante este comienzo de recorrido, Dan le daba bastante importancia a los endemismos de flora que allí hay (nosotros aprovechábamos para aprender también de ello y no ver solo aves, para algo habíamos cogido el guía…) como Symphytum cordatum o Doronicum carpaticum… Incluso plantas muy peligrosas (de las más peligrosas de Europa), como Aconitum lycoctonum (no endémica pero que si nos mostró), y que mezclándola y untándola se usaba en la antigüedad como planta venenosa, incluso para matar lobos…

Las tres especies de flora citadas; Symphytum cordatum, Doronicum carpaticum y Aconitum lycoctonum (1-5-2018)

El paisaje era espectacular (con mucha madera muerta, el paraíso para los pájaros carpinteros) y mientras escuchábamos pito cano y picamaderos negro, se veían también buena cantidad de páridos, como carboneros garrapinos, carboneros sibilinos, carboneros palustres, herrerillos comunes y herrerillos capuchinos.

Preciosas vistas en un paisaje totalmente encañonado (1-5-2018)

Poco a poco íbamos sumando especies, y aunque se notaba que el calor iba en ascenso, e iba a apretar, como nosotros estábamos en una buena masa de bosque entre peñascos, corría algo de aire y estábamos muy frescos…

Tras una infructuosa parada en un cañón para intentar ver treparriscos (pero sí que vimos vencejos reales y colirrojos tizones), seguimos a otro paredón en el que sí que tuvimos más suerte… Un ejemplar nos voló sobre nuestras cabezas y se posó en la roca que teníamos al lado, aunque bastante alto fue algo espectacular. Y es que, el treparriscos es un ave de esas preciosas que nunca defrauda y que siempre alegra ver.

Treparriscos (1-5-2018)

Además de aves, en el mismo punto, un par de preciosos lagartos, que di por verdes, pero revisando bien las fotos resultaron ser lagartos ágiles… Preciosos, se escondían entre las hierbas mientras tomaban el sol; por eso la mala visibilidad y el haber “bimbado” la especie dos años después en el sofá de casa… Jajajajajajaja! Curioso avistamiento…

De haber sabido que no se trataba de los típicos lagartos verdes que tenemos por aquí, aún sigo allí disfrutando de ellos y afotándoles, pero Mazki andaba nervioso con el tridáctilo y no había forma de que parara quieto y prestara atención a lo que no llevara plumas… Jajajajaja.

Pareja de lagartos ágiles (1-5-2018)

Tras un rato por esta pista de todo uno en la que habíamos comenzado (en la que vimos un efecto curioso, una especie de arcoíris en medio del cielo azul, sin nada de lluvia), abandonamos el camino principal y cogimos una senda que seguía una regata y que poco a poco iba subiendo por una ladera en un bosque muy denso, donde no paraban de cantar pajarillos como mosquiteros orientales y silbadores, camachuelos, papamoscas acollarados, reyezuelos sencillos y trepadores, pero que debido a la densidad y la espesura del arbolado y sus hojas eran prácticamente imposibles de ver. Teníamos que tener el oído bien preparado.

Era ya una zona menos turística, sin gente y donde mirlos y zorzales comunes eran bastante abundantes, al igual que los páridos y otros pajarillos ya citados con anterioridad.

Un hábitat totalmente forestal, sobre todo de hayedo con olmos y carpes, en un bosque muy maduro con gran cantidad de madera muerta tanto en suelo como en pie y absoluto paraíso de especies como el pito cano, pito real y pito negro (especies que escuchamos), o pico dorsiblanco, del que vimos un precioso ejemplar que picoteaba en un haya que estaba tumbada…

Pico dorsiblanco posado que nos dejó muy buenos momentos (1-5-2018)

En esta senda, muy abundantes los rastros de picamaderos negro (antiguamente reconocido como pito negro), que hacian impresionantes agujeros en busca de hormigas en las grandes resinosas del lugar, que curiosamente estaban dispersas a lo largo de todo el hayedo…

Nos llamó mucho la atención, ya que iban haciendo cavidades como por partes, haciendo poco a poco una especie de túnel que poco a poco se iba estrechando a lo largo del tronco con una forma bastante cuadrangular, pero que estaba hecho como por tramos… La verdad que una obra perfecta y llena de precisión.

Diferentes oquedades realizadas por pito negro, foto en la que se ve de lo que hablo, y ya se ve como al fondo han abierto con un pequeño agujero de nuevo otra oquedad (1-5-2018)

Igualmente, muchos árboles presentaban rastros y marcas de osos, y por lo que nos dijo Dan estábamos en muy buen sitio de lince boreal, pero en el que no vimos ni huellas ni ejemplares, a pesar de que soñábamos con ello…

Arañazos bastante altos de un oso… (1-5-2018)

Tras un ascenso lento y prolongado, llegábamos a una explanada, donde entre piceas parábamos a echar un rato y conseguíamos escuchar (y mal ver) un precioso picamaderos negro… Se notaba que estábamos en una zona excepcional de picos, y la verdad que la excursión a pesar de no tener mucha variedad estaba mereciendo la pena…

Picamaderos negro entre la espesura de ramas (1-5-2018)

Y tras la caminata, tocaba parar a descansar… Para ello aprovechamos un clarito, en el que echábamos un bocado al sol y tomábamos un té típico que Dan había preparado (la verdad que muy rico a pesar de que no me van a mi esas cosas y este era muy agradable y dulce de tomar, realizado con unos frutos que más adelante os mostraré).

De esta forma descansando, en el claro se levantaba algún zorzal charlo, y observábamos cernícalo vulgar y ratonero volando en la lejanía, y escuchábamos cucos desde el interior del bosque.

Se notaba el calor y aunque se oía algún pajarillo, poco a poco se iba parando el asunto… Igualmente mirábamos las rocas para ver si teníamos algún mamífero, pero ya el sol calentaba demasiado…

Prado en el que cominos, con unas preciosas vistas (1-5-2018)

Tras el descanso del guerrero en esta pradera totalmente idílica, donde parecíamos los únicos seres humanos del planeta, tocaba volver a la realidad y poco a poco volver a la civilización, de forma que cuando más pegaba el sol, ya fuerte tocaba descansar tranquilamente en la habitación…

Eso sí, la vuelta al coche fue muy buena y fructífera y no nos podemos quejar… En primer lugar, con la presencia de un precioso tritón alpino que descubríamos en un charco en medio de la pista por la que íbamos a bajar… En los Cárpatos existe una especie endémica, el tritón de los Cárpatos, pero nos fue imposible ver, aunque es verdad que no hicimos mucho caso ni a anfibios ni a reptiles, y los que vimos fue porque se nos pusieron en la punta de la nariz…

Tritón alpino (1-5-2018)

Y tras el precioso tritón, llegaba una de las alegrías del día, y sin duda alguna, una del viaje… Un cascanueces.

Cascanueces, una de las estrellas de los Cárpatos (1-5-2018)

El cascanueces es de esos animales curiosos, que en cuanto sabes de su existencia y lo ves en la guía deseas ver… Era sin duda uno de los objetivos del viaje, y aunque en los “trips” y crónicas de viaje que teníamos vistos, parecía más o menos fácil de ver, a nosotros nos costó a pesar de estar en zonas muy buenas para ello…

De hecho, puedo adelantar que es el único que vimos en todo el viaje, aunque eso sí; lo vimos muy cerca, buen rato y a placer.

Cascanueces en el talud, lugar donde se mostraba tranquilo (1-5-2018)

Precioso ejemplar que estaba muy tranquilo, parece que alimentándose, y que pudimos disfrutar y afotar con facilidad… Si que parece que en las referencias que llevábamos era más abundante, al contrario de lo que podemos decir nosotros, pero también tenemos que explicar que esos avistamientos eran bastante más cortos y rápidos, con el pájaro volando y escondiéndose enseguida…

Impresionante pico y moteado y mimético plumaje que hacen de él un ave especial (1-5-2018)

Este en cambio se encontraba en la caída de la pista, y estuvo un rato, aunque si pendiente de nosotros, mostraba cierta tranquilidad, hasta que voló y se posó en uno de los árboles, donde ya nos fue imposible volver a verlo debido a la densidad que había entre las hayas y las piceas, árboles dominantes en nuestra excursión…

Animal precioso donde los haya de la familia de los córvidos, y que estábamos deseando localizar (1-5-2018)

Tras esta grata sorpresa y con la sonrisa en la boca de haber cumplido uno de los objetivos (además de viéndolo, disfrutándolo), tocaba seguir nuestro camino al pueblo entre pajarillos y pícidos, en un paseo ameno y que era más llevadero por la sombra continua que nos daba el bosque…

Así tocaba llegar a casa, tomar una cerveza fresca y descansar un buen rato a la sombra, que el sol comenzaba a ser insufrible, con temperaturas superiores a los 30 grados, cosa que en genaral dificulta la observación de aves y el sol hace que la luz sea muy dura para fotografías…

Con un descanso reparador, tocaba hacer espera en un “hide” de oso (llevado por una asociación conservacionista) cerca de “Zarnesti”, con el que la verdad nos llevamos bastante decepción…

Mal orientado, escaso campo visual y poquísima visibilidad, además de un fondo terriblemente feo, con tierra sin capa herbácea y llena de polvo, y donde se veía a la perfección el atrayente para los animales… 60 € por persona que en parte sentimos desaprovechados a pesar de ver oso, ya que esperábamos un paraje más idílico y ver a los reyes del bosque más integrados en el medio. Se trataba de un “hide” feo para la observación, pero aún más feo para la fotografía, ya que además, el sol pegaba de frente…

Las observaciones las compartimos con un par de ingleses, que eran turistas normales (no pajareros) y que si que flipaban con los animales… Yo ya tenía vista la especie en libertad, aunque mucho más lejana, y por ello esperaba algo más bonito, pero bueno, tampoco nos vamos a quejar, que ver a estos animales a tan escasa distancia siempre es especial…

Durante la espera, nos amenizaba el tiempo y se nos ponía a tiro un lagarto bastante pequeño… Un precioso macho de lagarto ágil, misma especie que unas horas antes habíamos visto en el paseo por el Parque Nacional.

Macho de lagarto ágil con su característico color verde y dorso pardo (1-5-2018)

En Rumania se estiman unos 6000 osos y 2000 lobos… Por ello (conociendo buenos sitios) no debe ser difícil poder ver a los reyes del bosque, incluso visitando basureros y vertederos al caer la noche… Nosotros elegimos este “hide” que a pesar de defraudarnos en formas y vistas, no defraudó en observaciones…

Primero apareció una osa joven, que debe ser habitual en la zona y que se mostraba bastante confiada en el lugar… No era muy grande y se puede decir que estaba bastante delgadita.

Osos nada más llegar a la zona del aporte (1-5-2018)

Como habéis podido ver en la foto, el fondo no era muy bonito que digamos, y se veía la comida que echaban para atraerlos… Además de frutas, les echaban miel y galletas “Digestive”… no galletas cualquieras… Al parecer los osos de aquel valle son un poco exquisitos… Jajajajaja.

Entre oso y oso, además, un zorro que también aparecía a picotear algo nos hacía más agradable la espera, en un lugar en el que en cuanto se metía el sol, se notaba algo de fresco…

Zorro (1-5-2018)

Por lo que nos dijo Dan, de vez en cuando se veía algún lobo, pero nosotros no tuvimos suerte…

Hace poco ya hablé en este mismo blog sobre el oso pardo, por lo que hoy no os voy a dar demasiada chapa con el animal…

Todos y todas conocemos al oso pardo (Ursus arctos), un mamífero que vive en zonas boscosas de Europa, Asia y América del norte y que aparece en diferentes subespecies, que principalmente se diferencian por tamaño y color.

Como sabéis, el oso pardo es grande e impresionante por su forma, con una longitud del hocico a la base de la cola de hasta 2 metros en los ejemplares más grandes (en Europa, ya que hay subespecies más grandes en América), y una altura en la cruz cercana al metro. Existe un claro dimorfismo sexual, ya que los machos pesan de 120 los más pequeños a 400 los de mayor tamaño, y las hembras pueden pesar hasta 150-200 kg las más pesadas, dependiendo de la edad y de la subespecie.

Su color de pelo es muy variable y diferente. Siempre con cierto tono marrón, varía entre el marrón muy oscuro (casi negro) al marrón muy amarillento (dorado), pasando por diversas gamas de marrones de diferentes intensidades e incluso gamas grisáceas

Su forma es muy característica, tratándose de un animal cabezón, con cabeza redonda, de aspecto grueso y fuerte y con fuertes patas y manos. De sentidos muy desarrollados, posee grandes orejas que suele llevar erectas y en forma redondeada y tiene un sentido del olfato casi perfecto (sin duda alguna su mejor sentido y el que más usa). En cambio, la visión, que realiza por dos ojos muy pequeños, está poco desarrollada y no reconoce con facilidad detalles, detectando mucho mejor cosas que se puedan mover que objetos que estén quietos y parados.

Tuvimos suerte, y esta osa joven se sentó y se acomodó para comer desde el suelo…

La osa tumbada entre las galletas (1-5-2018)

A pesar de la mala luz y de que teníamos el sol de frente sobre todo al empezar la sesión, era muy bonito verlos tan cerca (estarían a menos de 100 metros en línea recta)… Sobre todo, tras la aparición de un segundo ejemplar… Un macho de tremendas dimensiones, que rondaría los 350 kilos.

Oso mucho más grande y vistoso, de gran tamaño (1-5-2018)

En general aunque no siempre, los machos son mas negruzcos y oscuros que las hembras (como este individuo), así que este es un dato que podemos tener en cuenta para sexar a estos animales (además del tamaño).

Se veía que estaban muy acostumbrados a la alimentación en el lugar, e incluso este ejemplar también se tumbó para comer los restos de galleta que se habían aportado…

Oso tumbado mirando hacia arriba… ¿Que vería? (1-5-2018)

Y así, tras un buen rato con este tremendo ejemplar (cerca de media hora en la que no paraba de comer y estar allí tranquilo), nos íbamos, dejando al oso allí a escasos metros alimentándose, en una zona en la que por que se ve hay bastantes osos acomodados…

De hecho, Dan siempre iba con una bocina anti-osos a mano, por si había algún encuentro fortuito… Algo que a pesar de la buena densidad de animales, no debe ser nada habitual, a pesar de que si nos contó que un par de veces al salir del “hide” tenían algún animal en las mismas escaleras de acceso… Por ello, antes de salir, nuestro guía miraba bien en los alrededores…

El oso mirando si había más osos a su alrededor… (1-5-2018)

Con este espectacular ejemplar terminábamos los avistamientos del día, para volver a casa y comer una riquísima y sabrosa comida típica de allí que Luminita nos había preparado… De primero una sopa-puré con picatostes, y de segundo una especie de trenzado de solomillo de cerdo, con especies, pimientos y un revuelto de patatas… Menuda mano tenía para la cocina!!!! Además siempre desprendía alegría y una buena sonrisa… Un lujo de lugar con Dan y Luminita como anfitriones!

Cena típica de la zona (1-5-2018)

Con el estómago lleno a la cama a ver las fotos, cargar baterías de las cámaras y descansar también para cargar nuestras propias baterías, que nos esperaba al día siguiente otra caminata por los alrededores de “Zarnesti” en busca de aves, mamíferos y lo que se terciase.

Como no quedábamos muy pronto con Dan (el guía) y el desayuno era a las 8 para salir a las 9, como amanecía pronto, nos fuimos para las 6 de la mañana por nuestra cuenta a pajarear un rato…

Visitábamos el pueblo de “Magura” (en los límites del “Parque Nacional Piatra Craiului”) donde pajareábamos desde el mismo pueblo, caminando en un pequeño paseo por pistas de piedra y cruzando algún pequeño bosquete en busca de pícidos…

Pudimos ver pito real y pico picapinos, y sumamos unos cuantos pajarillos a nuestro listado… En el pueblo (que era bastante disperso y abierto con zonas de pastos y árboles dispersos) tórtola turca, palomas bravías, urracas, gorrión común, lavandera blanca, pinzones vulgares, herrerillos, carboneros palustres, mosquiteros comunes y estorninos pintos…

Carbonero palustre (2-5-2018)

Entre cantos de cucos, muy abundantes durante todo el viaje (algo que me sorprendió), pudimos destacar y sumar a nuestro listado de viaje alcaudón dorsirrojo y escribano cerillo, sobre todo este segundo muy escandaloso y sin parar de cantar.

Escribano cerillo entre la vegetación (2-5-2018)

Igualmente, con el telescopio buscábamos y observábamos un par de zonas de peñas, que Dan nos había dicho que eran buenas para ver osos, pero donde estos grandes mamíferos nos fallaron (ya llevaba un rato amanecido y no será fácil tampoco), pero sí que vimos varios rebecos, símbolo del Parque, y que aunque nosotros no vimos mucho, deben ser bastante habituales y abundantes.

Sarrios entre rocas… (2-5-2018)

Tras este buen inicio mañanero, sin muchas novedades pero con buena variedad, tocaba volver para desayunar (un muy buen desayuno con tostadas, café, cereales, zumo, mermeladas, mantequillas, tortilla, fruta y una especie de patatas rebozadas típicas del lugar) y de nuevo volver al campo, en esta ocasión con nuestro guía, al “Valle de Pleasa” y “Valle Iui Ivan”, cerca de “Zarnesti”.

Se trataba de una zona de acceso restringido, a la que llegábamos por unos pastizales en los que veíamos cuervos y nuestras primeras cornejas cenicientas del viaje. Una zona boscosa, con pastos de nuevo de alta montaña, y a la que solo se puede entrar para realizar trabajos forestales y estudios tanto de flora como de fauna, y cerrada a las personas, incluido al turismo, a pesar de que si es una zona que se puede visitar con guía, como hicimos nosotros.

No sé si será para de esta forma fomentar el turismo con guías locales, porque el lugar tendrá valores paisajísticos de gran importancia, o porque hay buena densidad de osos y puede llegar a ser peligroso como anunciaban algunos carteles… Supongo que tendrá que ver más con las dos primeras opciones (o alguna otra que se me pasa) que con esta tercera, pero bueno, me queda la duda de las razones de esas restricciones…

Cartel que prohibía el paso (2-5-2018)

Comenzábamos nuestro recorrido caminando por bosque, por una trocha de saca de alguna explotación forestal, donde había unos barros perfectos para poder buscar huellas y rastros. Por ello, en nuestra primera parte de recorrido mirábamos más al suelo que al cielo.

Estábamos visitando una zona muy buena de mamíferos… Oso, lobo, lince boreal y gato montés, y por ello los primeros rastros y huellas no se hicieron esperar, con unas preciosas huellas de lobo.

Huellas de lobo (2-5-2018)

Igualmente, aparecían rastros de oso, en esta ocasión en forma de rascaduras en los árboles del borde del camino, donde se podían ver los pelos que dejaban al rascarse con la corteza y la resina…

Pelos de oso en un árbol tras rascarse (2-5-2018)

Increíble la sensación de ver rastros de oso y lobo y estar en su territorio, mientras buscábamos más y más rastros y huellas… Aquello era un no parar.

El paseo era ameno y entretenido, tendiendo siempre hacia arriba por una pista a media ladera entre pajarillos típicos forestales como zorzales comunes, mirlos, arrendajos, piquituertos, carboneros garrapinos, carboneros palustres, carboneros comunes, petirrojos, reyezuelos sencillos y trepadores azules, todo ello acompañado de los famosos cantos de cucos y de chochines en las zonas más arbustivas.

Además de los rastros de los grandes mamíferos, rastros curiosos, como piñas colocadas en ramas secas por pájaros carpinteros (que más adelante os mostraré), o semillas de carpe rotas y comidas por picogordos, como bien nos enseñó Dan el guía.

Avellanas comidas por picogordo (2-5-2018)

Tras una ligera subida, visitábamos zonas de praderas en colinas, desde las que había muy buena visibilidad y mirábamos laderas opuestas, en principio buenas para oso y lobo, a pesar de que no eran las mejores horas del día, y al empezar tan tarde la ruta poco a poco enseguida se iba notando como iba el calor en ascenso…

Y es que, al parecer en esta zona, Dan hace estudios sobre la población de osos… En una superficie de 10000 hectáreas, realiza 2 estimaciones poblacionales, una en primavera y otra en otoño, y en su día tenía una estimación de 47 ejemplares (más o menos). Dependiendo las poblaciones y su evolución se permite la caza o no (o por lo menos se permitía en 2018) pudiendo cazarse hasta aproximadamente 300 ejemplares diferentes en todo Rumania, ejemplares valorados en 7000 € cada uno… Así que podéis imaginar… Una muy buena entrada económica para la zona, en la que además de cazarse osos, se consideran trofeos de caza el ciervo, el jabalí, el corzo y el urogallo. Seguramente por ello, esta zona de montaña está mucho más desarrollada que las zonas agrarias.

Preciosos y verdes paisajes en plena primavera (2-5-2018)

Zona muy buena para perdiz pardilla, cascanueces, rapaces nocturnas, carbonero sibilino, papamoscas papirrojo o incluso águila pomarina, pero nos teníamos que conformar con aves más comunes, a pesar del buen listado y la calidad de muchos de los avistamientos…

Estábamos totalmente solos y eso se notaba… Tranquilidad y naturaleza en soledad por todos los lados, con abejarucos, palomas torcaces, alcaudones dorsirrojos, papamoscas collarino, y bisbitas arbóreos y verdecillos cantando desde lo alto de los árboles…

Alcaudón dorsirrojo (2-5-2018)

Bisbita arbóreo en lo alto de un arbolillo (2-5-2018)

Bastante interesante la zona en lo que a aves rapaces se refiere… Algo que por ejemplo en el viaje del año anterior a Marruecos no tuvimos suerte, pero que en este aunque nos fallaron especies pudimos salir más contentos… En el cielo los vencejos comunes eran acompañados por aviones comunes y cuervos, y como aves de rapiña aparecían ratoneros, un halcón peregrino y un precioso alcotán cazando insectos en vuelo, como en muchas ocasiones suele ser habitual.

Ratonero volando sobre nuestras cabezas, ejemplar que debía tener el nido cerca (2-5-2018)

Alcotán comiendo en el aire (2-5-2018)

Precioso el paisaje que teníamos desde los pastizales de alta montaña con “Zarnesti” en lo más bajo, mientras escuchábamos currucas capirotadas y mosquiteras en los arbustos, y colirrojos tizones que cantaban y reclamaban desde cualquier punto algo prominente.

Paisaje con “Zarnesti” al fondo. Se puede ver todo rodeado por bosques y montañas… Espectacular (2-5-2018)

Oteando por la colina, no paraban de salir especies interesantes… Al fondo, el macizo de “Piatra Craiului” (2-5-2018)

El sol pegaba, y tocaba de vez en cuando descansar… Hicimos primero una parada en unas sombras, para ver que se veía medio escondidos, pero sin nada reseñable…

Descansando a la sombra (2-5-2018); Iñigo Mazkiaran

Mientras, Dan cogía y llenaba una bolsa con “piñas femeninas” de picea (Picea abies) con la que hacía el té que nos tomábamos… Una especie como de piñas carnosas de color rosado muy bonitas y cuyo sabor en infusión no defraudaba… Al parecer, solo son válidas las semillas más jóvenes e inmaduras o las femeninas, y los conos masculinos (que contiene polen) no son aptos para la infusión, por lo que si recolectamos, debemos de tener cuidado…

Piñas de picea, de la que tomábamos el té (2-5-2018)

Continuábamos nuestro camino por pastizales, abandonando por un rato totalmente el bosque, y entre hierbas altas veíamos las dos tarabillas. La común y la norteña, que eran acompañadas por algún inquieto colirrojo real y algunos zorzales reales, que en cuanto nos sentía echaban a volar…. Todo ello entre pajarillos ya citados y vuelos de cuervos, bastante abundantes en el valle.

Además se acercaba a saludarnos un simpático zorro… Zorro que no nos olía porque teníamos el viento a favor, y que curiosamente se acercó hasta nosotros hasta que nos detectó… En ese momento raudo y veloz echo a correr y desapareció de nuestra visión entre hierbas muy altas.

Zorro en una de las praderas (2-5-2018)

Y además de mamíferos, se notaba la primavera y muy buena variedad de reptiles, insectos y mariposas… A pesar de que no hacíamos mucho caso a estas familias, de vez en cuando parábamos a disfrutarlas y fotografiarlas…

Papilio machaon, más conocida como macaón, en plena merienda (2-5-2018)

Precioso macho de lagarto ágil (2-5-2018)

Tocaba una vez más otra breve parada en una zona en la que se había realizado una corta de arbolado a matarrasa en la que parábamos a ver si veíamos algún mamífero… Hacía bastante sol, por lo que yo lo daba por imposible, pero Dan nos dijo que aunque es más fácil ver a primera hora, en aquellos montes tranquilos se pueden ver (sobre todo osos) en cualquier momento… Algo interesante y a tener en cuenta, ya que podemos tener una percepción